Horacio Marín llegó a Houston con buenas noticias y no las guardó. El presidente y CEO de YPF participó esta semana de CERAWeek2026 y reveló que hay 47 bancos internacionales interesados en el proyecto Argentina LNG que ya pusieron números sobre la mesa por una suma total de 2,4 veces los recursos necesarios para su desarrollo. Sí, se podrían financiar casi dos veces y media la iniciativa de gas natural licuado en el Golfo San Matías de Río Negro.
La cifra no es menor. El financiamiento de la primera fase demandará unos USD 15.500 millones, en lo que sería el mayor esquema de project finance estructurado en la historia de América Latina, con JP Morgan al frente del diseño financiero. Que la demanda bancaria duplique y casi triplique esa necesidad genera un efecto directo sobre las condiciones del crédito. Más competencia entre prestamistas significa, en términos concretos, más plazo y menos tasa para el proyecto. Para Vaca Muerta, que durante años acumuló reservas sin poder monetizarlas a escala global, la noticia tiene una dimensión histórica.
El RIGI como condición de base
Marín fue tajante al identificar qué cambió en Argentina para que esta escala de inversión sea posible hoy. Sin el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el proyecto de GNL directamente no existiría. El nuevo marco regulatorio es, según el CEO de YPF, la variable que diferencia este momento de oportunidades similares que el país no supo aprovechar en el pasado.
La combinación entre demanda internacional creciente, estabilidad regulatoria y la posibilidad de firmar contratos de largo plazo con países desarrollados es lo que habilita inversiones que antes no eran viables en Argentina. El contexto cambió, pero también —y esto Marín lo subrayó— cambiaron las condiciones internas.
La guerra que aceleró todo
La guerra en Medio Oriente, lejos de ser un ruido de fondo, se convirtió en un acelerador inesperado para el GNL argentino. Los ataques a la infraestructura energética de Qatar y la inestabilidad regional dispararon la búsqueda de proveedores seguros por parte de Europa y Asia, y Argentina aparece en ese mapa con una ventaja geográfica y política difícil de ignorar: está lejos de los conflictos y tiene gas en abundancia.
En este nuevo escenario, la seguridad energética pesa más que el precio en la ecuación de los compradores internacionales, algo que modifica estructuralmente la lógica de los contratos de largo plazo que el consorcio está negociando con clientes europeos y asiáticos.
SESA va primero, Argentina LNG lo sigue
Mientras el megaproyecto de YPF avanza en su ingeniería financiera, el consorcio SESA —donde YPF comparte estructura con Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG— será el primero en exportar gas licuado desde Argentina. El proyecto ya cerró un contrato por USD 7.000 millones con la estatal alemana SEFE (Securing Energy for Europe) para exportar 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027. El buque licuador Hilli Episeyo operará frente al Golfo San Matías y ese volumen cubrirá cerca del 80% de su capacidad.
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