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  • Cómo hacer un budín de espinaca ideal para incorporar verduras en la alimentación

    Cómo hacer un budín de espinaca ideal para incorporar verduras en la alimentación

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    El budín de espinaca es una excelente opción para quienes buscan una comida sana y sabrosa. Con espinacas frescas, queso ricotta y parmesano, esta preparación es perfecta para incorporar más verduras en tu dieta diaria. Además, es fácil de hacer. 

    Cómo hacer el budín de espinaca ideal para incorporar verduras en el día a día


    Ingredientes principales: 

    • 300 g de espinaca 
    • queso ricotta 
    • tres huevos 
    • leche 
    • queso parmesano 
    • pan rallado 
    • Ajo 
    • Sal 
    • Pimienta 

    Cómo preparar el budín de espinaca


    Para prepararlo, primero cociná las espinacas con un poco de aceite. Luego, mezclá los huevos batidos, los quesos, las espinacas cocidas y el pan rallado. Una vez lista la mezcla, vertela en un molde aceitado y horneá a 180°C por 30-40 minutos hasta que esté dorado y firme. 

    Este budín se puede servir caliente o tibio, ideal acompañado de una ensalada fresca. Para variar, podés agregar ingredientes como champiñones o jamón. ¡También podés conservarlo en la heladera o congelarlo! 


  • Pizza casera: receta y origen de una comida fabulosa

    Pizza casera: receta y origen de una comida fabulosa

    Hacer pizza en casa es mucho más que una receta: es una experiencia que combina creatividad, sabores auténticos y la satisfacción de compartir un plato hecho con tus propias manos. En Argentina, donde la pizza forma parte de la cultura gastronómica, nada mejor que animarse a preparar una versión casera que sorprenda a la familia o amigos.

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    A continuación, te contamos los secretos para lograr una pizza perfecta desde cero, con masa esponjosa, salsa casera y los ingredientes que más te gusten.

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    Un clásico que no pasa de moda

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    La pizza llegó a la Argentina con los inmigrantes italianos, y desde entonces se convirtió en un plato infaltable en las mesas del país. Aunque las pizzerías tradicionales son un plan infalible, la pandemia y el auge de las cocinas caseras hicieron que muchos redescubrieran el placer de amasar y hornear en casa.

    Si bien hay múltiples estilos —napolitana, a la piedra, media masa, de molde—, hacerla en casa te permite personalizarla a gusto, jugar con ingredientes frescos y, por qué no, experimentar con sabores.

    La receta: cómo hacer pizza casera paso a paso

    Esta versión es ideal para obtener una masa esponjosa y sabrosa, con una base crocante que hará que tu pizza sea todo un éxito.

    Ingredientes para la masa (rinde 2 pizzas grandes):

    – 500 g de harina 000

    – 300 ml de agua tibia

    – 10 g de levadura fresca (o 5 g de levadura seca)

    – 1 cucharadita de azúcar

    – 2 cucharaditas de sal

    – 3 cucharadas de aceite de oliva

    Para la salsa:

    – 400 g de tomate triturado (puede ser enlatado o natural)

    – 1 diente de ajo picado

    – 1 cucharadita de orégano

    – 1 cucharada de aceite de oliva

    – Sal y pimienta al gusto

    Toppings sugeridos:

    – 300 g de mozzarella rallada

    – Albahaca fresca

    – Aceitunas, jamón, champiñones, morrones o cualquier ingrediente de tu preferencia .

    Desarrollo

    • Preparar la masa:

    – En un recipiente pequeño, disolver la levadura con el azúcar y un poco de agua tibia. Dejar reposar 10 minutos hasta que se forme espuma.

    – En un bol grande, colocar la harina y la sal. Hacer un hueco en el centro y agregar la mezcla de levadura, el resto del agua y el aceite de oliva.

    – Amasar hasta obtener una masa lisa y elástica (aproximadamente 10 minutos). Si está pegajosa, espolvorear con un poco más de harina.

    – Cubrir con un paño limpio y dejar reposar en un lugar cálido durante 1 hora, o hasta que la masa duplique su tamaño.

    • Preparar la salsa:

    – En una sartén con aceite de oliva, dorar el ajo picado.

    – Agregar el tomate triturado, el orégano, la sal y la pimienta. Cocinar a fuego medio durante 15 minutos, removiendo ocasionalmente.

    • Armado de la pizza:

    – Precalentar el horno a 220 °C (si tenés piedra para pizza, colócala en el horno para que se caliente).

    – Dividir la masa en dos partes y estirar con un palo de amasar sobre una superficie enharinada, dándole forma redonda o rectangular según el molde.

    – Colocar la masa en una pizzera ligeramente aceitada o directamente sobre la piedra caliente.

    – Extender una capa de salsa sobre la masa y llevar al horno por 7-8 minutos para precocinarla.

    • Agregar los toppings:

    – Sacar la base del horno, distribuir la mozzarella y los ingredientes elegidos.

    – Hornear nuevamente por 10-12 minutos, o hasta que el queso se derrita y los bordes estén dorados.

    • Servir:

    – Retirar la pizza del horno, agregar hojas de albahaca fresca y un chorrito de aceite de oliva. ¡Listo para disfrutar!

    Consejos para una pizza casera impecable

    – El horno: Si no tenés piedra para pizza, usá una pizzera perforada para lograr una base más crocante.

    – La masa: El secreto está en el tiempo de levado. No apures este proceso; una fermentación lenta mejora el sabor y la textura.

    – La salsa: Siempre optá por tomates frescos o en conserva de buena calidad. Evitá las salsas industriales que suelen ser demasiado dulces.

    – Toppings: No sobrecargues la pizza; menos es más. Elegí ingredientes que se complementen entre sí.

    Hacer pizza casera no solo es una actividad divertida para compartir en familia, sino también una forma de disfrutar de un plato icónico con un toque personal. ¿Qué esperás para prender el horno y amasar? ¡La próxima pizza puede ser la mejor que hayas probado!

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  • Muffins para todos: receta versátil y fácil para cada ocasión

    Muffins para todos: receta versátil y fácil para cada ocasión

    Los muffins se han convertido en un clásico en las cocinas de todo el mundo, pero en Argentina han encontrado un lugar especial en los desayunos y meriendas familiares. La receta básica es muy sencilla, pero su versatilidad permite infinitas combinaciones. Ya sea que los prefieras dulces o salados, los muffins son ideales para quienes buscan una opción rápida, rica y personalizable. A continuación, te compartimos una receta base y algunas variantes para sorprender a todos.

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    La historia del muffin y su adaptación en Argentina

    Los muffins surgieron en el Reino Unido y luego ganaron popularidad en Estados Unidos, donde se convirtieron en el clásico «American muffin». Sin embargo, al llegar a nuestro país, esta receta fue ganando adaptaciones propias, con ingredientes típicos argentinos y variantes que incluyen frutas de estación, dulce de leche y hasta el clásico sabor a medialuna. Con un molde y unos pocos ingredientes, los muffins encontraron su lugar en el corazón de los argentinos.

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    Receta básica de muffins

    Ingredientes (para 12 muffins)

    – 2 tazas de harina leudante

    – 1 taza de azúcar

    – ½ taza de manteca derretida o aceite

    – 1 taza de leche

    – 2 huevos

    – 1 cucharadita de esencia de vainilla

    – 1 cucharadita de polvo de hornear

    – Opcional: 1 taza de chips de chocolate, frutas, nueces o el agregado que prefieras

    Desarrollo

    • Precalentar el horno a 180 °C y preparar un molde para muffins con pirotines o enmantecado.
    • En un bowl grande, batir los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa. Agregar la manteca derretida (o el aceite), la leche y la esencia de vainilla.
    • Incorporar la harina leudante y el polvo de hornear, mezclando con movimientos envolventes hasta que los ingredientes estén integrados, pero sin batir en exceso.
    • Si deseas, agrega a la mezcla los ingredientes opcionales como chips de chocolate, trozos de fruta o frutos secos.
    • Rellenar los moldes de muffins hasta las tres cuartas partes.
    • Hornear durante 18-20 minutos, o hasta que estén dorados y al insertar un palillo salga limpio.
    • Dejar enfriar y ¡a disfrutar!

    Variantes creativas y adaptaciones

    Parte del encanto de los muffins radica en su capacidad para adaptarse a distintos gustos y momentos del día. Aquí algunas variantes que pueden prepararse a partir de la receta básica:

    – Muffins de arándanos: Solo agrega una taza de arándanos frescos o congelados a la mezcla antes de hornear. Ideales para una merienda ligera y antioxidante.

    – Muffins de manzana y canela: Incorpora una manzana rallada y una cucharadita de canela. Esta combinación le da un toque cálido y hogareño, perfecto para acompañar un té.

    – Muffins salados: Cambia el azúcar por un poquito de sal y añade queso rallado, hierbas como orégano o albahaca, e incluso trocitos de jamón o tomate seco para un desayuno diferente o una merienda salada.

    Tips para lograr muffins esponjosos

    La textura es fundamental en los muffins, y lograr que queden esponjosos y suaves puede parecer un reto. Aquí algunos consejos básicos para garantizar un resultado perfecto:

    • No batir en exceso: Una vez agregada la harina, mezcla solo hasta integrar. Si bates demasiado, se activará el gluten y los muffins pueden quedar duros.
    • Ingredientes a temperatura ambiente: Esto ayuda a que la masa tenga una textura uniforme.
    • Horneado preciso: Cada horno es distinto, por lo que siempre es útil conocerlo bien. Vigila el tiempo de horneado y prueba con un palillo para evitar que se cocinen de más.

    La magia de los muffins en casa

    Preparar muffins en casa no solo es sencillo, sino que también permite explorar sabores y combinaciones únicas. Al hacerlos desde cero, puedes elegir ingredientes frescos y naturales, ajustando el nivel de azúcar o cambiando las harinas para hacer versiones más saludables. En tiempos en que cada vez más personas valoran la comida casera, los muffins ofrecen una opción accesible y divertida para disfrutar en familia.

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  • Cómo hacer un huevo frito sin aceite: la particularidad del pepino que ayudará a cocinarlo 

    Cómo hacer un huevo frito sin aceite: la particularidad del pepino que ayudará a cocinarlo 

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    El huevo frito es una comida rápida, deliciosa y sencilla. Sin embargo, muchas personas que están aprendiendo a cocinar se asustan ante la posibilidad de quemarse con aceite caliente o simplemente buscan una alternativa más saludable que tenga muchas menos grasas. 

    El novedoso truco para hacer huevo frito sin aceite, usando solamente un pepino se volvió viral. Aunque puede resultar extraño, se comprobó que no solo resulta un éxito sino que tampoco modifica el sabor de la comida. 

    Esta no es la primera receta viral que promete preparar huevo frito sin aceite, pero sin duda es una de las más curiosas y sorprendió a todos los usuarios de redes sociales con su efectividad. 

    Cómo hacer un huevo frito sin aceite con la ayuda de un pepino


    Para hacer un huevo frito sin aceite, el truco consiste en cortar un trozo de pepino y untar una sartén caliente con él, de la misma manera que le pondríamos un poco de manteca. Luego se cocina el huevo normalmente. La gran cantidad de agua del pepino crea una capa antiadherente que impide que se pegue a la sartén. 

    Este truco es similar a otro un poco más conocido, que consiste en cocinar el huevo en la sartén pero usando agua en lugar de aceite. Cuando el utensilio está bien caliente, se agrega un poco de agua y después el huevo. Es importante tapar la sartén y dejar un pequeño espacio para que salga el vapor; de esta manera, el huevo se cocinará perfectamente. 

    Otra técnica fácil, rápida y mucho más directa es la que se usa para hacer huevo frito en el microondas. Para esto hay que usar un plato hondo y abrirlo con cuidado para que la yema quede intacta. Luego hay que cocinarlo por 40 segundos a potencia media, condimentarlo a gusto, y estará listo para comer. 


  • Pastas sin TACC: una buena opción sin gluten

    Pastas sin TACC: una buena opción sin gluten

    Cada vez son más las personas que buscan opciones sin TACC (trigo, avena, cebada y centeno) para sus comidas diarias, ya sea por una dieta libre de gluten o por explorar nuevas alternativas en la cocina. Las pastas, tan tradicionales en Argentina, no son la excepción. Desde fideos hasta ñoquis y ravioles, hoy es posible disfrutar de platos de pasta sin gluten sin perder sabor, textura ni versatilidad. En esta nota, te contamos sobre sus beneficios, algunos ingredientes clave y cómo preparar una receta fácil y deliciosa de pastas sin TACC.

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    ¿Por qué pastas sin TACC?

    Las pastas sin gluten no son solo para quienes tienen celiaquía, una enfermedad autoinmune que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial y que impide consumir alimentos que contienen gluten. También son una excelente opción para personas con sensibilidad al gluten no celíaca, un trastorno menos severo pero que también genera malestar digestivo y otros síntomas tras el consumo de gluten.

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    En Argentina, donde la pasta es un alimento muy valorado, encontrar alternativas sin TACC permite que cada vez más personas puedan disfrutar de los clásicos platos italianos sin preocuparse por su salud. Además, en los últimos años, la oferta de productos sin gluten ha crecido enormemente, permitiendo opciones ricas y accesibles para todo tipo de público.

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    Ingredientes principales para pastas sin TACC

    Para hacer pastas sin gluten, se utilizan harinas que no contienen gluten, pero que igualmente permiten lograr la elasticidad y textura adecuada. Algunas de las harinas más comunes en las recetas sin TACC incluyen:

    – Harina de arroz: Muy usada por su suavidad y porque es fácil de combinar con otras harinas para lograr una masa más homogénea.

    – Harina de maíz: Aporta una textura más firme y es ideal para pastas como ñoquis o ravioles, donde se necesita más consistencia.

    – Harina de mandioca: Esta harina es muy elástica y ayuda a mantener la cohesión de la masa sin gluten, otorgándole una textura flexible y tierna.

    – Harina de garbanzo: Rica en proteínas, la harina de garbanzo añade un sabor ligeramente a nuez y es ideal para fortalecer la masa.

    – Goma xantana o goma guar: Aunque no es una harina en sí, la goma xantana es muy utilizada en la cocina sin gluten porque funciona como aglutinante y ayuda a que la masa quede flexible y fácil de manipular.

    Con una combinación de estas harinas y algunos secretos de amasado, es posible lograr una pasta sin TACC que, al cocinarse, se parezca mucho a las tradicionales.

    Receta de pasta sin TACC

    A continuación, te presentamos una receta sencilla para hacer fideos frescos sin gluten. Esta receta es ideal para quienes quieren disfrutar de un plato de pasta casera sin necesidad de comprar fideos industriales, que a veces pueden ser más caros o difíciles de conseguir.

    Ingredientes

    – 100 g de harina de arroz

    – 100 g de harina de maíz fina

    – 50 g de harina de mandioca

    – 2 huevos

    – 1 cucharada de aceite de oliva

    – Sal a gusto

    – Goma xantana (opcional, 1/2 cucharadita)

    Desarrollo

    • Preparación de la masa: En un bol grande, mezclá las harinas con una pizca de sal y la goma xantana. Formá un hueco en el centro y añadí los huevos y el aceite de oliva. Con un tenedor, integrá los ingredientes húmedos con las harinas, mezclando desde el centro hacia afuera.
    • Amasado: Amasá la mezcla hasta lograr una masa suave y homogénea. Si la masa está muy seca, podés añadir un poco de agua tibia, una cucharadita a la vez. El objetivo es que la masa esté suave, pero no pegajosa.
    • Reposo: Dejá reposar la masa durante 20-30 minutos. Este paso es importante para que las harinas absorban la humedad y la masa se vuelva más manejable.
    • Estirado y cortado: Dividí la masa en porciones y estirala sobre una superficie enharinada (podés usar harina de arroz para que no se pegue). Estirá la masa hasta que tenga un grosor de unos 2 mm y cortá tiras del ancho deseado para hacer fideos.
    • Cocción: Cociná los fideos en abundante agua con sal durante 2 a 3 minutos, o hasta que estén al dente. Como estas pastas sin TACC suelen cocinarse más rápido que las tradicionales, es importante vigilarlas para evitar que se pasen de cocción.
    • Servir: Escurrí la pasta y servila con la salsa que prefieras, ya sea una clásica salsa de tomate, una cremosa salsa de champiñones o un simple pesto.

    Tips para una pasta sin TACC perfecta

    – Probá distintas combinaciones de harinas: La harina de arroz y la de maíz suelen ser la base, pero podés experimentar con otras harinas sin gluten, como la de quinoa o amaranto, para añadir sabor y nutrientes a la pasta.

    – No sobrecocines: Las pastas sin gluten son más delicadas, por lo que se cocinan en menos tiempo. Esto también ayuda a que mantengan una textura firme.

    Utilizá goma xantana con moderación: Esta goma es excelente para darle elasticidad a la masa, pero demasiada cantidad puede hacer que la textura de la pasta sea gomosa.

    La pasta sin TACC y la cultura argentina

    La pasta es parte de la identidad culinaria argentina, gracias a la gran influencia de la inmigración italiana en el país. Los domingos de pasta son un clásico en muchos hogares argentinos, y esta tradición continúa en la actualidad. Contar con alternativas sin TACC permite que esta costumbre se mantenga para quienes no pueden consumir gluten, sin que nadie se quede fuera de la mesa.

    Gracias al aumento de la oferta de productos sin gluten y la creatividad en la cocina, hoy es posible disfrutar de un buen plato de pasta sin TACC con la misma satisfacción que brinda una pasta tradicional. Además, preparar pasta casera permite adaptar la receta a gustos personales y experimentar con nuevos ingredientes, lo que puede hacer que una receta simple se transforme en un plato especial y único.

    Con esta receta, las personas celíacas o quienes buscan opciones sin gluten pueden disfrutar de una pasta fresca y deliciosa, respetando sus necesidades alimentarias y manteniendo la tradición de la buena comida en familia. Las pastas sin TACC son mucho más que una alternativa: son una nueva manera de disfrutar de la cocina casera y celebrar la cultura del buen comer.

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  • Mollejas a la parrilla: receta para que te queden crocantes y cremosas

    Mollejas a la parrilla: receta para que te queden crocantes y cremosas

    Las mollejas, un clásico de la parrilla argentina, son una pieza fundamental en el ritual del asado. Consideradas una verdadera delicia por su textura suave y su sabor intenso, las mollejas han conquistado a generaciones de argentinos.

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    Sin embargo, a diferencia de otros cortes más conocidos, como el vacío o el matambre, las mollejas suelen despertar curiosidad, especialmente entre quienes no están familiarizados con la cultura parrillera argentina.

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    En esta nota, exploramos su origen, su preparación ideal en la parrilla y compartimos una receta clásica para disfrutarlas en casa.

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    ¿Qué son las mollejas?

    Las mollejas son una de las vísceras más apreciadas de la parrilla argentina y pertenecen a la categoría de las «achuras» (término que se refiere a las vísceras y partes internas del animal, que son preparadas y servidas en la parrilla). Existen dos tipos de mollejas: la molleja de garganta, de forma alargada y textura más fibrosa, y la molleja de corazón, que es más redonda, compacta y suave. Ambas provienen de la vaca y son parte del sistema linfático del animal, específicamente de las glándulas salivares y el timo, respectivamente.

    Por su sabor suave y textura delicada, las mollejas se han ganado un lugar especial en el asado argentino. Su preparación, sin embargo, requiere cierta habilidad y atención para lograr el equilibrio perfecto entre una textura tierna y un exterior crujiente. Este contraste es justamente lo que convierte a las mollejas en un bocado irresistible para los amantes de la parrilla.

    Origen y tradición en la parrilla argentina

    El consumo de achuras en la Argentina tiene una larga historia. Desde la época colonial, cuando se introdujo la ganadería, se aprovechaban todas las partes del animal, incluyendo las vísceras. Con el tiempo, estas piezas se convirtieron en una parte esencial del asado, gracias a la influencia de las culturas campesinas y criollas, que valoraban el uso completo del animal. En un país donde la carne vacuna es protagonista, las mollejas, junto a los chinchulines, las tripas y la morcilla, se convirtieron en acompañantes ideales para cualquier parrilla.

    La tradición de incluir achuras en el asado se consolidó con la inmigración europea, que trajo consigo una apreciación aún mayor por estas piezas. En particular, los inmigrantes españoles e italianos valoraban el uso integral del animal, y contribuyeron a popularizar las mollejas y otras achuras como parte del menú de cada reunión familiar.

    Hoy en día, las mollejas son un plato obligatorio en cualquier parrilla argentina que se precie, ya sea en el campo o en los asados urbanos. Su versatilidad permite disfrutarlas solas, con limón, o acompañadas de salsas como el chimichurri o la salsa criolla.

    ¿Cómo preparar mollejas perfectas a la parrilla?

    A continuación, compartimos una receta clásica para preparar mollejas a la parrilla, buscando lograr el punto ideal entre suavidad y crocantez.

    Receta mollejas

    Ingredientes

    – 1 kg de mollejas de corazón (preferentemente)

    – Sal gruesa a gusto

    – Jugo de 1 limón

    – Pimienta a gusto

    – Opcional: chimichurri o salsa criolla para acompañar

    Desarrollo

    • Limpieza y preparación: Empezá por limpiar bien las mollejas. Retirá el exceso de grasa y, si lo preferís, podés dejarlas en remojo en agua fría con un poco de sal durante una hora para suavizar su sabor. Este paso es opcional, pero ayuda a reducir la intensidad de la carne.
    • Blanqueado (opcional): Para obtener una textura más delicada, algunos parrilleros recomiendan blanquear las mollejas. Simplemente, colocalas en agua hirviendo durante 2 o 3 minutos. Luego, retiralas y pasalas por agua fría. Este proceso ayuda a sellar la carne y eliminar cualquier resto de grasa exterior.
    • Secado: Secá bien las mollejas antes de llevarlas a la parrilla. Esto permitirá que se doren mejor y eviten humedecerse demasiado durante la cocción.
    • Cocción en la parrilla: Colocá las mollejas en la parrilla a fuego medio. Es importante cocinarlas lentamente para que queden tiernas por dentro y doradas por fuera. Asalas primero unos 10 a 15 minutos de un lado, hasta que estén doradas y crujientes, y luego dales la vuelta. En este momento, podés añadir sal gruesa a gusto.
    • Toque final: Una vez doradas, retiralas del fuego y dejalas reposar unos minutos. Este paso permite que los jugos se distribuyan dentro de la carne y quede más sabrosa. Antes de servir, podés rociarlas con jugo de limón y pimienta. La acidez del limón realza su sabor y añade frescura.
    • Servir: Las mollejas están listas para disfrutar. Acompañalas con chimichurri o salsa criolla, y servilas junto a otros cortes de carne y achuras para completar el asado argentino.

    Secretos y variantes

    Para aquellos que desean experimentar, las mollejas también pueden ser marinadas antes de la cocción. Una opción interesante es marinarlas en jugo de limón, ajo y hierbas frescas, como romero o tomillo, durante una hora. Esta preparación añade un toque de frescura y realza el sabor característico de la molleja sin opacarlo.

    Otra técnica para lograr un exterior bien crujiente es asarlas primero a fuego medio y luego darles un golpe de calor al final, para dorarlas de forma más intensa. Sin embargo, hay que tener cuidado de no pasarse en la cocción para evitar que queden secas.

    Las mollejas: una joya de la parrilla argentina

    Las mollejas representan, quizás, uno de los secretos mejor guardados del asado argentino. Este bocado, que para algunos resulta exótico, ofrece una experiencia gustativa única que combina texturas y sabores de una manera inigualable.

    Hoy en día, las mollejas no solo son apreciadas en Argentina, sino que han comenzado a ganar terreno en la gastronomía internacional, donde se las valora por su complejidad y su particular sabor. En Argentina, sin embargo, siguen siendo un plato fundamental, una achura que evoca tradición y que permite, en cada asado, conectar con la rica historia culinaria del país.

    Diferencias entre mollejas

    La diferencia principal entre la molleja de garganta y la molleja de corazón radica en su ubicación en el animal, su forma, y su textura:

    • Molleja de garganta:

    – También conocida como molleja de “cogote” o “de cuello”, proviene de las glándulas situadas en el área de la garganta del animal.

    – Su forma es alargada y algo más delgada.

    – Su textura es más fibrosa y firme, lo que puede darle una mordida algo más “masticable” en comparación con la molleja de corazón.

    – Su sabor tiende a ser un poco más intenso, y se la suele preferir para preparaciones en las que se busca una textura más crujiente.

    • Molleja de corazón:

    – Esta molleja proviene del timo, una glándula ubicada cerca del corazón y la tráquea del animal.

    – Es más redondeada, gruesa y uniforme en forma.

    – Su textura es mucho más suave y cremosa, lo que la convierte en la favorita de muchos parrilleros.

    – Al asarla, suele lograr un contraste ideal entre un exterior dorado y crujiente y un interior tierno.

    Ambas mollejas son apreciadas en la parrilla argentina, pero cada una ofrece una experiencia diferente en términos de textura y sabor.

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  • Budín de manzana rápido y delicioso con tan solo 12 cucharadas

    Budín de manzana rápido y delicioso con tan solo 12 cucharadas

    Se acerca los días de calor y nada mejor que compartir las lindas tardes de verano rodeados de amigos y familias. Un mate, un café o simplemente una charla se acompaña de la mejor manera si hay algo en la mesa para comer. Te mostramos a continuación, una super receta.

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    Si estás pensando en que te toca preparar algo rico para acompañar ese rico mate, te traemos una receta rápida, fácil, barata y super deliciosa: un budín de manzana de 12 cucharadas.

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    Jessica Santillán, conocida popularmente como @lapasamoscomiendo comparte su receta con nosotros y nosotros la compartimos con vos. ¿Estás listo?

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    Ingredientes para el budín de manzana

    • 2 huevos
    • 12 cucharadas de azúcar
    • 12 cucharadas de aceite
    • 12 cucharadas de leche
    • Esencia de vainilla y ralladura de limón o naranja
    • 12 cucharadas de harina leudante o, en su defecto, harina común con 2 cucharaditas de polvo para hornear

    Paso a paso de la preparación

    1. En un bowl o recipiente con profundidad, mezlcá los huevos con el azúcar hasta obtener una consistencia homogénea.
    2. Agregá el aceite y la leche, y seguí batiendo hasta integrar.
    3. Incorporá la esencia de vainilla y la ralladura.
    4. Finalmente, añadí la harina y el polvo de hornear, en caso de que uses harina común.
    5. Vertí la mezcla en un molde previamente enharinado y enmantecado.
    6. Llevá la preparación a un horno precalentado a temperatura media y horneá por 20 a 30 minutos, o hasta que pinches con un palito o cuchillo el budín y este salga completamente limpio.

    Quién es Jessica Santillán

    Jessica Santillán es el nombre de pila de la cocinera que está detrás de la exitosa cuenta de Instagram “La pasamos comiendo”. La influencer y cocinera argentina comparte a diario recetas fáciles y su clave es que utiliza pocos ingredientes para hacer platos exquisitos.

    La cocinera había sido tentada para participar en El Gran Premio de la Cocina (El Trece) donde hizo casting y llegó a instancias finales, pero finalmente desistió de participar, tiene un lema que comparte en su cuenta de Instagram que dice: “Con lo que tenés en casa, hacemos magia”.

    Su popularidad la obtuvo en plena pandemia. “Fue muy loco todo y pasó muy rápido. Por abril de 2020 empecé a preparar budines y bizcochuelos que siempre compartía en mis estados de WhatsApp. Así fueron surgiendo las miles de preguntas por día que me hacían mis contactos. Estaba tardes enteras mandando audios y escribiendo la receta de cada comida que preparaba para comer junto a mi pareja”, contó en una entrevista hace un tiempo para el diario Clarín.

    Tampoco descarta la posibilidad de abrir un restaurante, realizar un emprendimiento o dictar talleres básicos de cocina para transmitir en una clase, todos los conocimientos que ella aplica en sus recetas.

    Además, en esa misma entrevista reconoció que de elegir un canje de por vida “sería harina y azúcar en todos sus formatos”. También, reconoció que es fanática de dos cracks de lo dulce como Isabel Vermal y Damián Betular.

    Hoy, tiene más de 1,5 millones de seguidores en Instagram donde tiene gran interacción con su público y sube a diario recetas espectaculares para hacer en casa.

  • La receta de churrasco de chivito con mousse de chichoca por Moncho Vázquez

    La receta de churrasco de chivito con mousse de chichoca por Moncho Vázquez

    En plena antesala al comienzo de la Fiesta Nacional del Chivito, que se desarrollará en Chos Malal desde el viernes 15 de noviembre al domingo 17, las recetas preparadas con esta carne, que tanto abunda en el norte neuquino, toman protagonismo. Así, llegamos al Rial con Moncho Vázquez, un ícono de la cocina y la transhumancia, que contó su exquisita receta para preparar un churrasco de chivito, acompañado con guarnición de mousse de chichoca.

    Moncho viene edificando este peculiar vínculo con la cocina, el fuego y la cordillera, desde muy pequeño y, a pocas horas de que comience este popular festejo, cocinó esta carne de chivito mientras esperó el atardecer desde el Rial, que refugia a crianceros y arrieros en cada veranada.

    Moncho Vázquez, un ícono de la cocina y la trashumancia

    Moncho se sentía feliz de estar «en la junta de los dos puentes, del río Curi Leuvu, en este lugar emblemático que es el Rial de los crianceros, esta posada de descanso», comenzó. 

    El experimentado cocinero aclaró que la preparación de los churrascos sería «rápida» porque la intención fue «dejarle al criancero  que pasaría por el lugar, un plato preparado para que disfrute a la vuelta de su tarea», dijo.

    La intención era «dejarle al criancero un plato preparado para que disfrute a la vuelta de su tarea»

    Mientras avanzaba en su preparación, Moncho recuperó formas ancestrales de cocción, sobre las piedras del río, con leña de jarilla y pichana. El «charqueo» es una modalidad conocida en el norte de la provincia, que, según este chef patagónico, proporciona una cocción uniforme.

    Moncho recuperó formas ancestrales de cocción, sobre las piedras del río, con leña de jarilla y pichana.

    Por su parte, explicó que la chichoca es un alimento tradicional de la región y de América Latina, que se obtiene de la molienda de maíz tierno o choclo cocido y secado al sol, que forma una especie de harina gruesa utilizada para espesar sopas, guisos, pastas, panes y galletas. 

  • Cheesecake de frutilla: receta clásica para preparar en casa

    Cheesecake de frutilla: receta clásica para preparar en casa

    El cheesecake es uno de los postres más populares y versátiles del mundo, y la versión con frutillas tiene un lugar especial en la repostería argentina. Esta delicia, que combina la cremosidad del queso con el sabor refrescante de las frutillas, es una excelente opción para sorprender a familiares y amigos, ideal para disfrutar en tiempos de calor. Aunque a primera vista puede parecer un postre moderno, la historia del cheesecake se remonta a miles de años, hasta tiempos de la antigua Grecia. En esta nota, exploraremos el origen de esta delicia y compartiremos una receta clásica de cheesecake de frutilla que podés hacer en casa.

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    El origen del cheesecake: de Grecia a Nueva York

    La historia del cheesecake comienza en la Grecia Antigua, donde ya en el año 2.000 a.C. se registran los primeros indicios de un postre similar, hecho a base de queso fresco. Este postre fue especialmente popular durante los Juegos Olímpicos de la época, ya que se creía que el cheesecake aportaba energía a los atletas. Más adelante, cuando los romanos conquistaron Grecia, adoptaron la receta y la llevaron a sus tierras. Con el tiempo, la receta fue evolucionando y se extendió por toda Europa.

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    El cheesecake como lo conocemos hoy, sin embargo, tomó su forma definitiva en Estados Unidos, particularmente en Nueva York. Allí, en el siglo XIX, con la llegada de inmigrantes europeos, se popularizó la idea de mezclar queso crema con otros ingredientes para crear una textura cremosa y suave. En 1872, un lechero estadounidense intentó recrear un queso francés suave, el «Neufchâtel», y accidentalmente creó el primer queso crema, ingrediente fundamental en los cheesecakes modernos. Así nació el famoso «New York Cheesecake», conocido por su sabor intenso y su textura densa y cremosa. A partir de entonces, la receta fue variando y adoptando nuevas versiones, incluyendo la combinación con frutas frescas, como frutillas, para darle un toque de frescura.

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    El cheesecake en Argentina

    En Argentina, el cheesecake llegó con las influencias culinarias de Europa y Estados Unidos, y rápidamente se adaptó a la cultura gastronómica local. Aunque el “postre de queso” ya existía en algunas formas en la repostería tradicional, la incorporación del cheesecake moderno con frutillas y otros sabores frescos fue ganando adeptos en pastelerías y hogares. El cheesecake de frutilla, en particular, se convirtió en una opción ideal para los argentinos, especialmente en épocas de calor, ya que la combinación de queso crema y frutillas aporta una frescura irresistible.

    Además, la accesibilidad de los ingredientes –queso crema, frutillas frescas y galletitas para la base– hace que este postre sea relativamente fácil de preparar en casa. En muchos hogares argentinos, el cheesecake se ha convertido en un clásico de celebraciones y ocasiones especiales, aunque también es una opción perfecta para la merienda o para disfrutar un domingo en familia.

    Receta de cheesecake de frutilla

    Si querés probar un cheesecake de frutilla casero, te dejamos una receta fácil de seguir y que no requiere horno. Es ideal para quienes buscan un postre delicioso y fresco sin complicarse demasiado en la cocina.

    Ingredientes

    Para la base:

    – 200 g de galletitas dulces

    – 80 g de manteca derretida

    Para el relleno:

    – 500 g de queso crema

    – 200 g de crema de leche

    – 150 g de azúcar

    – 1 cucharada de jugo de limón

    – 1 cucharadita de esencia de vainilla

    – 10 g de gelatina sin sabor (aproximadamente 1 sobre)

    Para la cobertura de frutillas:

    – 250 g de frutillas frescas

    – 50 g de azúcar

    – Jugo de medio limón

    – 5 g de gelatina sin sabor

    Desarrollo

    • Preparar la base: Triturá las galletitas hasta que queden en polvo. Podés hacerlo en una procesadora o aplastándolas en una bolsa con un rodillo. Mezclá las galletitas trituradas con la manteca derretida hasta formar una masa compacta. Luego, extendela en la base de un molde desmontable (aproximadamente de 20 cm de diámetro) y presioná bien para que quede firme. Llevala a la heladera mientras preparás el relleno.
    • Preparar el relleno: En un bol, mezclá el queso crema, la crema de leche, el azúcar, el jugo de limón y la esencia de vainilla. Batí bien hasta obtener una crema homogénea. Disolvé la gelatina sin sabor en un poco de agua fría, luego calentá suavemente hasta que esté completamente disuelta. Agregá la gelatina a la mezcla de queso crema y revolvé bien para integrarla.
    • Montar el cheesecake: Verté el relleno sobre la base de galletitas que tenías en la heladera. Alisá la superficie con una espátula y llevá el molde nuevamente a la heladera por al menos 4 horas, o hasta que la mezcla esté bien firme.
    • Preparar la cobertura de frutillas: Cortá las frutillas en rodajas y mezclalas con el azúcar y el jugo de limón en una cacerola. Cociná a fuego medio hasta que las frutillas liberen su jugo y se forme una especie de compota. Disolvé la gelatina sin sabor en un poco de agua fría, luego añadila a la compota de frutillas y revolvé bien. Dejála enfriar un poco antes de verterla sobre el cheesecake ya firme.
    • Montaje final: Verté la compota de frutillas sobre el cheesecake y extendela de forma pareja. Llevá el cheesecake a la heladera por al menos 1 hora adicional para que la cobertura se asiente bien.
    • Servir: Desmoldá con cuidado y serví frío. Podés decorar con algunas frutillas frescas o con hojas de menta para un toque de color.

    Un postre irresistible y versátil

    El cheesecake de frutilla es un postre perfecto para cualquier ocasión. La combinación de la cremosidad del queso, el toque dulce de la base de galletitas y la frescura de las frutillas es simplemente irresistible. Además, esta receta es una excelente base para experimentar con otras frutas de temporada, como duraznos, frutos rojos o mango, adaptándola a las preferencias personales y a la época del año.

    Así, el cheesecake de frutilla ha logrado consolidarse como un postre favorito en Argentina, uniendo tradición y modernidad en cada bocado. Con ingredientes accesibles y un proceso de preparación relativamente simple, es un postre que invita a disfrutar y compartir en cualquier momento del año.

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  • Babaganoush: historia, origen y receta de una delicia oriental

    Babaganoush: historia, origen y receta de una delicia oriental

    El babaganoush, también conocido como baba ghanoush, es una receta que tiene sus raíces en la gastronomía de Oriente Medio, especialmente popular en países como Líbano, Siria, Israel y Palestina. Este exquisito puré a base de berenjenas ahumadas, mezcladas con tahini (pasta de sésamo), ajo, limón y aceite de oliva, es un claro reflejo de la riqueza culinaria y la sencillez de la comida de la región. En Argentina, el babaganoush ha ganado adeptos en los últimos años, ya sea como acompañamiento, dip o incluso plato principal, gracias a su sabor profundo y a la versatilidad que ofrece en la cocina.

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    Origen, historia y berenjenas protagonistas

    La historia del babaganoush es tan rica como su sabor. Su nombre proviene del árabe, donde «baba» significa «papá» y «ghanoush» se refiere a algo «mimado» o «cariñoso». Existen distintas teorías acerca del origen de esta preparación: algunos creen que era un plato creado para satisfacer al califa de Bagdad durante la Edad Media, mientras que otros afirman que su invención tuvo lugar en la región del Levante Mediterráneo. En cualquiera de los casos, lo que resulta evidente es que el babaganoush tiene una larga historia que atraviesa la evolución de la cocina de Oriente Medio.

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    La popularidad de este plato se debe a varios factores: la facilidad de preparación, el sabor inconfundible de las berenjenas asadas y el uso de ingredientes locales que son característicos de la región, como el sésamo y el ajo. Esta receta fue transmitida de generación en generación en comunidades familiares, donde las técnicas de asado a la leña daban un sabor único a las berenjenas. La mezcla de la berenjena ahumada con tahini y especias fue el toque distintivo que hizo que este plato sobreviviera al paso del tiempo y las fronteras.

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    El babaganoush en Argentina

    En Argentina, el babaganoush llegó gracias a las olas migratorias del siglo XX, cuando muchos inmigrantes de Medio Oriente se establecieron en el país. A través de las generaciones, platos como el kibbeh, el hummus, el tabulé y el babaganoush se integraron a la gastronomía local, adaptándose a los gustos y productos nacionales. Hoy en día, el babaganoush no solo se encuentra en los restaurantes de cocina árabe, sino que también ha comenzado a formar parte de la cocina casera argentina, siendo una opción saludable, vegana y de fácil preparación.

    El boom de los sabores orientales en Argentina también tiene relación con la creciente tendencia hacia una alimentación más consciente y basada en plantas. La versatilidad del babaganoush permite que sea servido como dip para snacks, untable para sandwiches, acompañamiento para carnes o incluso como base de platos principales, lo cual amplía sus usos y lo convierte en una opción ideal para cualquier ocasión.

    Receta de babaganoush

    Si querés disfrutar del sabor del babaganoush en tu casa, te ofrecemos una receta fácil de seguir. No necesitás ser un experto en cocina para lograrlo; simplemente seguí estos pasos y en poco tiempo tendrás un plato delicioso para compartir.

    Ingredientes receta

    – 2 berenjenas medianas

    – 2 cucharadas de tahini (pasta de sésamo)

    – Jugo de 1 limón

    – 1 diente de ajo (ajustá la cantidad a tu gusto)

    – 2 cucharadas de aceite de oliva

    – Sal y pimienta a gusto

    – Opcional: comino en polvo y pimentón dulce o ahumado para espolvorear

    Desarrollo

    • Asar las berenjenas: Colocá las berenjenas en una parrilla o en el horno a máxima temperatura durante unos 20-25 minutos. También podés hacerlas sobre una hornalla a fuego directo, girándolas hasta que la piel esté completamente chamuscada y la pulpa suave. El asado le da ese sabor ahumado tan característico.
    • Preparar la pulpa: Una vez que las berenjenas estén bien cocidas, retiralas del fuego y dejalas enfriar un poco. Luego, cortalas al medio y retirales la pulpa con una cuchara, descartando la piel.
    • Mezclar los ingredientes: En un bol, colocá la pulpa de las berenjenas y añadí el ajo picado, el tahini, el jugo de limón y el aceite de oliva. Condimentá con sal y pimienta a gusto y, si querés, una pizca de comino y pimentón.
    • Procesar o mezclar a mano: Podés utilizar un procesador de alimentos para lograr una textura suave o mezclar a mano si preferís una consistencia más rústica.
    • Presentación: Serví el babaganoush en un plato, rociá un poco más de aceite de oliva y, si querés, espolvoreá con pimentón dulce o ahumado. Acompañalo con pan de pita, bastones de vegetales o tostadas.

    Consejos y variantes

    Una de las ventajas del babaganoush es su versatilidad. Si querés darle un toque diferente, podés probar agregando un poco de yogurt natural a la mezcla para obtener una textura más cremosa. También podés incorporar hierbas frescas, como perejil o menta, para un sabor más fresco.

    Otra opción es añadir un poco de chile picado o aceite de sésamo tostado si querés un sabor más intenso. Algunas personas también experimentan con el agregado de nueces trituradas para darle un toque de textura y sabor extra. ¡Animate a probar distintas combinaciones!

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