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  • Papas aplastadas, una receta simple, crocante y económica

    Papas aplastadas, una receta simple, crocante y económica

    En la cocina argentina, siempre hay lugar para la papa. Ya sea en puré, fritas o al horno, este ingrediente es un clásico que nunca falla. Sin embargo, en los últimos tiempos ha surgido una nueva versión que revolucionó las redes y conquistó a los paladares: las papas aplastadas, una receta simple, crocante y llena de sabor que podés hacer en casa sin ningún esfuerzo.

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    Esta receta, también conocida como *smashed potatoes*, tiene una técnica que puede sonar curiosa, pero que logra el equilibrio perfecto entre lo crocante y lo suave. Primero se cocinan las papas, luego se aplastan ligeramente y finalmente se llevan al horno con aceite de oliva y condimentos que les aportan un gusto único. Así, cada bocado es una combinación de texturas que hacen de estas papas un acompañamiento ideal para cualquier plato o incluso un snack perfecto para comer solo.

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    Las papas aplastadas se popularizaron rápidamente, especialmente en redes sociales, donde los usuarios no pararon de compartir sus versiones. La facilidad de la receta y su resultado irresistible hicieron que pronto se volviera una favorita en Argentina. Además, es una opción versátil: podés agregarles diferentes hierbas, especias o quesos para hacerlas aún más ricas.

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    Receta de papas aplastadas crocantes

    Ingredientes (para 4 personas):

    – 1 kg de papas (preferiblemente papas chicas, para que queden bien doradas)

    – Aceite de oliva

    – Sal y pimienta a gusto

    – Ajo picado o en polvo (opcional)

    – Hierbas frescas (romero, tomillo o perejil) para un toque extra de sabor

    Desarrollo

    • Lavar bien las papas con cáscara. Cómo las vamos a aplastar y tostar con piel, es importante que estén bien limpias. Elegí papas de tamaño pequeño para que se cocinen rápido y queden doradas.
    • En una olla grande, cocinar las papas en agua con sal hasta que estén tiernas, lo cual te tomará entre 15 y 20 minutos. Sabés que están listas cuando podés pincharlas fácilmente con un tenedor.
    • Escurrir las papas y dejarlas enfriar unos minutos para que puedas manipularlas sin quemarte. Precalentá el horno a 200°C mientras tanto.
    • En una bandeja para horno, rociá un poco de aceite de oliva y colocá las papas de manera que queden separadas. Aplastá cada papa suavemente con la base de un vaso o un pisapapa hasta que queden algo chatas, sin romperlas del todo.
    • Condimentá las papas aplastadas: añadí sal, pimienta y un toque de ajo picado o en polvo si te gusta. También podés sumar algunas ramitas de romero o tomillo para perfumar el plato.
    • Rociá las papas con un poco más de aceite de oliva, asegurándote de que tengan suficiente para quedar bien crocantes.
    • Llevalas al horno por unos 20-25 minutos, o hasta que estén doradas y crujientes en los bordes. El tiempo puede variar según tu horno, así que controlá para que no se quemen.
    • Retirar del horno y, si querés, espolvoreá un poco de perejil fresco o queso rallado antes de servir. ¡Listo! Tenés tus papas aplastadas, crocantes por fuera y cremosas por dentro, listas para disfrutar.

    Consejos y variantes para las papas aplastadas

    Lo bueno de esta receta es que es súper versátil. Podés hacerla más ligera usando menos aceite o sumarle ingredientes que tengas en casa. Por ejemplo, algunos optan por agregarles queso rallado en los últimos minutos de cocción para que se derrita y forme una capa extra sabrosa. También podés espolvorearlas con pimentón, ají molido o hierbas frescas para un toque distinto.

    Otro consejo útil es variar el tipo de papa. Las papas pequeñas o los papines andinos son ideales porque se aplastan y doran muy bien. Pero si no tenés, podés probar con papas más grandes y cortarlas en trozos antes de aplastarlas.

    ¿Por qué son un éxito?

    La combinación de texturas es sin duda lo que hace que esta receta se vuelva adictiva. Al aplastarlas y hornearlas, se genera una superficie dorada y crocante mientras que el centro de la papa se mantiene suave y cremoso. Además, es una opción ideal para cualquier momento: podés usarlas como guarnición, para picadas o hasta como plato principal si les agregás un topping interesante.

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  • Ñoquis del 29: una tradición que va de la receta a la superstición

    Ñoquis del 29: una tradición que va de la receta a la superstición

    Cada 29 de mes, una costumbre particular une a muchas familias argentinas alrededor de la mesa: comer ñoquis de papa. Aunque en muchos hogares los ñoquis pueden ser plato de cualquier día, el 29 tiene una magia especial, un toque de tradición y de creencias que se fue pasando de generación en generación, transformando un simple plato en un ritual.

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    Un poco de historia: los ñoquis y la leyenda del 29

    El origen de los ñoquis, como muchos platos a base de papa, se remonta a Italia. En tiempos de hambruna y escasez, especialmente en el norte del país, la papa era un ingrediente básico y accesible que permitía preparar platos abundantes con pocos recursos. En Argentina, con la llegada de inmigrantes italianos, los ñoquis se volvieron populares y comenzaron a formar parte de la cocina tradicional de muchas familias.

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    Sin embargo, la tradición de comerlos específicamente los días 29 no tiene que ver con la historia culinaria de Italia, sino con una leyenda que mezcla el azar con la superstición. La leyenda cuenta que un joven médico italiano, San Pantaleón, recorrió pueblos ayudando a los más necesitados y curando a los enfermos. En una de sus visitas, pidió comida a una familia campesina pobre que, pese a sus limitaciones, lo invitó a compartir su mesa y le ofreció un plato humilde de ñoquis. Como muestra de gratitud, San Pantaleón les auguró prosperidad y dejó monedas bajo sus platos. Desde entonces, en honor a ese gesto, cada 29 muchas familias comen ñoquis y colocan un billete debajo del plato, deseando atraer buena fortuna para el mes siguiente.

    Ñoquis de papa: una receta clásica

    Aunque existen muchas versiones de ñoquis —como los de calabaza o de espinaca—, los de papa son los más tradicionales y, quizás, los que más seguimos eligiendo en Argentina. Hacer ñoquis caseros no es difícil, pero requiere un poco de paciencia para lograr la textura ideal. Te dejamos una receta básica para que puedas hacerlos desde cero.

    Ingredientes (para 4 personas)

    – 1 kg de papas

    – 300 g de harina 0000 (aproximadamente)

    – 1 huevo

    – Sal y nuez moscada a gusto

    Desarrollo

    • Cocinar las papas con cáscara en abundante agua hasta que estén bien tiernas (esto evita que absorban mucha agua). Una vez cocidas, pelarlas y pisarlas hasta obtener un puré suave, sin grumos. Dejarlas enfriar un poco antes de seguir.
    • Colocar el puré en una superficie limpia y agregarle el huevo, sal y un toque de nuez moscada. Luego, incorporar la harina de a poco. Es importante no amasar demasiado, ya que el exceso de manipulación hace que los ñoquis se endurezcan. La masa debe quedar suave, apenas pegajosa.
    • Dividir la masa en varios bollos y hacer «chorizos» de masa de aproximadamente 1,5 cm de grosor. Cortar en pequeños trozos y, si querés darle el toque clásico, pasarlos por un tenedor para crear surcos en los ñoquis (esto ayuda a que la salsa se adhiera mejor).
    • Hervir agua con sal y, cuando rompa el hervor, agregar los ñoquis en tandas. Sabés que están listos cuando flotan en la superficie, lo que suele tardar unos pocos minutos. Retirarlos con una espumadera y reservar.

    ¿Qué salsa elegir para acompañar?

    Aunque los ñoquis se pueden acompañar con cualquier salsa, los clásicos argentinos incluyen la salsa fileto (a base de tomate, ajo y albahaca) o la salsa de crema con queso. Ambas opciones son sencillas y resaltan el sabor de los ñoquis sin opacarlo. Para los más golosos, un toque de manteca derretida y salvia es una opción infalible.

    El toque de buena fortuna: el billete debajo del plato

    Siguiendo la tradición, una vez que tengas los ñoquis listos, colocá un billete debajo de cada plato como símbolo de buenos deseos para el próximo mes. Aunque algunos ven esto como una simple superstición, la mayoría lo considera un acto simbólico de esperanza. Esta costumbre se mantiene viva en muchos hogares argentinos y es una excusa perfecta para compartir un plato casero con familiares y amigos.

    Los ñoquis del 29 nos recuerdan la riqueza de las tradiciones y cómo, a través de algo tan simple como una receta de papas, podemos mantener vivo un ritual que combina sabor, historia y un toque de superstición. Así que, este 29, animate a preparar tus ñoquis y compartí la fortuna.

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  • Ñoquis caseros de polenta con tuco: Receta económica y sabrosa para lucirte este 29

    Ñoquis caseros de polenta con tuco: Receta económica y sabrosa para lucirte este 29

    Esta receta es una opción deliciosa y económica en tiempos de inflación, ideal para probar este 29 y sorprender a todos. ¡Animate a innovar con los ñoquis de polenta!

    Ingredientes para los Ñoquis de Polenta:

    • 150 g de polenta
    • 600 cc de agua
    • 1/2 cubo de caldo de verduras
    • 1/2 tomate
    • 1 diente de ajo
    • Condimentos al gusto (sal, pimienta, orégano)
    • Hojas de albahaca para la salsa
    • Aceite de oliva (para dorar y la salsa)

    Procedimiento para Preparar Ñoquis de Polenta: Paso a Paso

    1. Hervir el Agua: En una olla, lleva a ebullición los 600 cc de agua junto con el medio cubo de caldo de verduras.

    2. Agregar la Polenta: Sazona el agua hirviendo con los condimentos de tu preferencia. Agrega la polenta en forma de lluvia, revolviendo constantemente para evitar grumos.

    3. Cocinar la Polenta: Sigue revolviendo hasta obtener una textura consistente.

    4. Dejar Enfriar: Vierte la polenta cocida en una fuente aceitada y deja que se enfríe completamente.

    5. Cortar la Polenta: Una vez fría, desmolda la polenta y corta en cuadrados.

    6. Dorar los Ñoquis: En una sartén grande con aceite de oliva caliente, saltea los cuadrados de polenta a fuego alto hasta que estén dorados. Reserva.

    7. Preparar la Salsa: En la misma sartén, agrega un poco más de aceite de oliva y cocina el tomate en cubitos, junto con ajo picado y hojas de albahaca. Sazona con sal.

    8. Incorporar los Ñoquis: Añade los ñoquis dorados a la sartén con la salsa, dejando que absorban el sabor.

    9. Servir y Disfrutar: Sirve los ñoquis de polenta con la salsa de tomate caliente y disfruta.

  • Cómo hacer el caldo con gran porcentaje de colágeno que es ideal para las articulaciones 

    Cómo hacer el caldo con gran porcentaje de colágeno que es ideal para las articulaciones 

    El caldo de hueso, conocido también como “bone broth,” ha ganado popularidad en los últimos años gracias a sus numerosos beneficios para la salud, especialmente por su alto contenido de colágeno, que es ideal para fortalecer las articulaciones.

    Cómo se prepara el caldo lleno de colágeno ideal para cuidar las articulaciones


    Este caldo se prepara hirviendo huesos, usualmente de pollo, res o cerdo, durante varias horas para extraer los nutrientes y proteínas presentes en el tejido conectivo, el colágeno y la médula ósea. Este proceso de cocción lenta permite que los minerales y aminoácidos se liberen, transformando el caldo en una bebida nutritiva y fácil de digerir. 

    Preparar caldo de hueso es sencillo y requiere pocos ingredientes. Para hacerlo en casa, se necesita un buen número de huesos (con o sin carne), agua, un poco de vinagre de manzana (que ayuda a extraer mejor el colágeno y los minerales), y vegetales opcionales como zanahorias, apio y cebolla. 

    Los huesos se colocan en una olla grande, se cubren con agua y se añade el vinagre. Luego, se lleva a ebullición y se deja cocer a fuego lento durante un mínimo de 8 horas, aunque algunos prefieren cocerlo por 24 o incluso 48 horas para maximizar la extracción de nutrientes. Al final de la cocción, el caldo se cuela y se guarda en el refrigerador, donde se conservará durante varios días. 

    Los beneficios del caldo de hueso


    El principal beneficio del caldo de hueso radica en su alto contenido de colágeno, una proteína esencial para mantener la salud de las articulaciones, la piel y el cabello. El colágeno es un componente fundamental del cartílago que recubre las articulaciones, por lo que consumir caldo de hueso puede ayudar a aliviar dolores articulares y mejorar la movilidad. Además, el caldo es una fuente rica en minerales como el calcio, magnesio y fósforo, que contribuyen al fortalecimiento de los huesos y al buen funcionamiento del sistema nervioso. 

    Aparte de los beneficios para las articulaciones, el caldo de hueso también es excelente para la salud digestiva y el sistema inmunológico. La gelatina natural que contiene ayuda a proteger la mucosa intestinal, promoviendo una digestión saludable y favoreciendo la absorción de nutrientes.  


  • Burritos caseros: una opción deliciosa y versátil con tres rellenos irresistibles

    Burritos caseros: una opción deliciosa y versátil con tres rellenos irresistibles

    Para preparar burritos en casa, lo primero que necesitás es contar con las tortillas de harina, que podés comprar listas o hacerlas de manera casera con pocos ingredientes. Aquí te dejamos la receta básica para tortillas.

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    Tortilla para burritos (rinde 6 porciones)

    Ingredientes

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    – 250 g de harina de trigo

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    – 1 cucharadita de sal

    – 1 cucharadita de polvo de hornear

    – 50 ml de aceite vegetal

    – 125 ml de agua tibia

    Desarrollo

    • Mezclá los ingredientes secos: En un bol grande, colocá la harina, la sal y el polvo de hornear. Agregá el aceite vegetal y mezclá bien hasta que la harina lo absorba.
    • Incorporá el agua: Añadí de a poco el agua tibia y mezclá hasta formar una masa suave. Si está muy seca, agregá más agua, y si está muy pegajosa, podés sumar un poco más de harina.
    • Amasá y reposá: Amasá la masa durante unos minutos hasta que quede lisa. Dejala reposar unos 15 minutos, tapada con un repasador.
    • Formá las tortillas: Dividí la masa en pequeñas bolas y estiralas con un palo de amasar hasta que queden finas, en forma de círculo.
    • Cociná: Colocá las tortillas en una sartén caliente sin aceite. Cocinalas por 1-2 minutos de cada lado, hasta que aparezcan burbujas y se doren ligeramente. Reservalas tapadas con un paño limpio para que se mantengan flexibles.

    Rellenos para burritos: tres opciones irresistibles

    Ahora que tenemos las tortillas listas, es hora de preparar los rellenos. Lo mejor de los burritos es que podés variar las combinaciones según lo que tengas en la heladera o lo que te guste. A continuación, te proponemos tres opciones para todos los gustos: una versión clásica de carne, una opción vegetariana y una propuesta con pollo.

    Burrito clásico de carne

    Este es el relleno más tradicional y está cargado de sabor. Para lograr ese toque bien sazonado y típico de los burritos mexicanos, utilizamos especias como el comino y el chile en polvo.

    – 300 g de carne picada

    – 1 cebolla picada

    – 1 diente de ajo picado

    – 1 pimiento rojo picado

    – 1 cucharadita de comino

    – 1 cucharadita de chile en polvo (o a gusto)

    – 100 g de porotos negros cocidos

    – 100 g de choclo en granos

    – 2 cucharadas de tomate triturado

    – Sal y pimienta

    – Queso rallado, crema agria y cilantro para acompañar

    Desarrollo

    • En una sartén, dorá la carne picada con un chorrito de aceite. Agregá la cebolla, el ajo y el pimiento rojo.
    • Añadí las especias, el tomate triturado, los porotos y el choclo. Cociná por unos minutos hasta que la mezcla esté bien integrada. Salpimentá a gusto.
    • Colocá la mezcla en las tortillas, añadí queso rallado y un poco de crema agria. Si te gusta el cilantro, podés agregarlo para darle un toque fresco.

    Burrito vegetariano con quinoa y vegetales asados

    Esta opción es ideal para quienes buscan una alternativa saludable, sin sacrificar sabor ni textura. La quinoa aporta proteínas y los vegetales asados dan un sabor delicioso y ahumado.

    – 100 g de quinoa cocida

    – 1 zucchini cortado en tiras

    – 1 berenjena cortada en cubos

    – 1 zanahoria rallada

    – 1 cebolla morada en rodajas

    – 1 pimiento amarillo

    – Aceite de oliva

    – Sal, pimienta y pimentón dulce

    – Queso feta desmenuzado

    – Hojas de espinaca fresca

    Desarrollo

    • Asá los vegetales en el horno con un chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta y pimentón dulce, hasta que estén tiernos y dorados.
    • Mezclá la quinoa cocida con los vegetales asados.
    • Colocá la mezcla sobre las tortillas y añadí queso feta desmenuzado y hojas de espinaca fresca. Enrollá y disfrutá de un burrito liviano y nutritivo.

    Burrito de pollo al estilo BBQ

    Esta variante combina el sabor ahumado de la salsa barbacoa con la suavidad del pollo desmenuzado, ideal para quienes buscan un relleno cargado de sabor.

    – 2 pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas

    – 4 cucharadas de salsa barbacoa (BBQ)

    – 1 cebolla caramelizada

    – Queso cheddar rallado

    – Lechuga picada

    – Salsa de yogur o mayonesa

    Desarrollo

    • Mezclá el pollo desmenuzado con la salsa barbacoa. Calentá en una sartén por unos minutos.
    • Colocá la mezcla de pollo sobre las tortillas. Añadí la cebolla caramelizada, el queso cheddar y un poco de lechuga picada.
    • Si querés un toque más fresco, podés agregar una cucharada de salsa de yogur o mayonesa.

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  • Masa de tarta casera y tres rellenos para chuparse los dedos

    Masa de tarta casera y tres rellenos para chuparse los dedos

    La tarta es un clásico de la cocina argentina, un plato que, por su versatilidad, se adapta tanto a almuerzos como a cenas. La posibilidad de variar los rellenos según los ingredientes disponibles en la heladera o según la temporada la convierte en una opción práctica y creativa. Sin embargo, muchas veces el verdadero secreto está en la masa. Una buena masa casera puede transformar una tarta sencilla en un plato memorable, aportándole una textura y sabor únicos que las versiones comerciales no logran imitar.

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    Hacer una masa de tarta en casa no solo es fácil, sino también una opción más saludable, ya que podemos controlar los ingredientes que usamos y evitar conservantes. Además, podés personalizar la receta a tu gusto, haciendo variaciones según el tipo de tarta que desees preparar, ya sea más crocante, liviana o integral. En esta nota te compartimos una receta infalible de masa de tarta casera y te damos ideas para diferentes rellenos que van desde lo clásico a lo innovador.

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    Ingredientes masa casera

    – 250 g de harina (puede ser común o una mezcla con harina integral)

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    – 125 g de manteca fría cortada en cubos (podés reemplazarla por aceite si preferís una masa más ligera)

    – 1 huevo

    – 1 pizca de sal

    – 2-3 cucharadas de agua fría

    Desarrollo

    • Mezclar los ingredientes secos. En un bol grande, colocá la harina y la sal. Agregá la manteca fría y, con las manos o un cornet, desmenuzala junto con la harina hasta obtener una textura arenosa. El truco para una masa crujiente está en no trabajar demasiado la manteca para que no se derrita.
    • Incorporar el huevo. Agregá el huevo y mezclá hasta que empiece a formarse una masa. Si ves que le falta humedad, podés añadir una cucharada de agua fría de a poco, hasta que la masa esté bien unida pero no pegajosa.
    • Amasar suavemente. Sacá la masa del bol y amasá solo lo necesario para que todo se integre. No hay que trabajarla mucho, para que quede tierna. Formá un bollo, envolvelo en film y dejalo reposar en la heladera durante 30 minutos.
    • Estirar y forrar el molde. Una vez que la masa reposó, estirala sobre una superficie enharinada hasta que tenga el tamaño necesario para forrar tu molde de tarta. Colocala en el molde, ajustando bien los bordes, y pinchá el fondo con un tenedor para que no se infle al cocinarla.
    • Cocción. Si el relleno que vas a utilizar es húmedo o necesita poco tiempo de cocción, conviene prehornear la masa. Para eso, podés cubrirla con papel aluminio o papel manteca y colocarle encima legumbres secas o bolitas de cerámica para hacer peso. Llevá al horno precalentado a 180°C por unos 10-12 minutos, o hasta que los bordes comiencen a dorarse. Retirá el peso y el papel, y volvé a cocinar 5 minutos más si es necesario.

    Opciones de relleno: del clásico al gourmet

    Una vez que tenés la masa lista, las posibilidades de relleno son infinitas. Desde las combinaciones clásicas hasta las más creativas, acá te dejamos algunas ideas que se adaptan a diferentes momentos y gustos.

    Tarta de jamón, queso y tomate

    Esta es la opción más clásica y sencilla.

    – 200 g de jamón cocido

    – 200 g de queso en fetas (puede ser muzzarella, dambo o port salut)

    – 2 tomates cortados en rodajas

    – Orégano y un chorrito de aceite de oliva

    Colocá las fetas de jamón y queso sobre la masa prehorneada, distribuyendo los tomates por encima. Condimentá con orégano y rociá con un poco de aceite de oliva. Horneá hasta que el queso se derrita y la masa esté dorada.

    Tarta de espinaca y ricota

    Un clásico que nunca falla y es una opción más ligera y nutritiva.

    – 300 g de espinaca cocida y escurrida

    – 200 g de ricota

    – 1 huevo

    – 50 g de queso rallado

    – Sal, pimienta y nuez moscada al gusto

    Mezclá la espinaca picada con la ricota, el huevo y el queso rallado. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Rellená la masa y horneá durante 30 minutos a 180°C, o hasta que la tarta esté dorada.

    Tarta de cebolla caramelizada y queso de cabra

    Para los que buscan un relleno más gourmet.

    – 3 cebollas grandes cortadas en juliana

    – 2 cucharadas de azúcar

    – 150 g de queso de cabra

    – 1 chorrito de vino blanco

    – Sal y pimienta

    Caramelizá las cebollas con una pizca de sal y las dos cucharadas de azúcar, a fuego bajo. Cuando estén doradas, desglasá con el vino blanco y cociná hasta que se evapore. Colocá la cebolla caramelizada sobre la masa y desmenuzá el queso de cabra por encima. Horneá durante 20 minutos o hasta que la masa esté crujiente y a disfrutar!

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  • Chocotorta en vaso: la nueva versión del clásico postre argentino que arrasa en redes

    Chocotorta en vaso: la nueva versión del clásico postre argentino que arrasa en redes

    La chocotorta, ese postre que ocupa un lugar especial en el corazón de los argentinos, ha evolucionado. No solo es una opción infaltable en reuniones familiares, cumpleaños o comidas informales, sino que su versión en vaso se ha vuelto viral, conquistando tanto a quienes disfrutan de lo tradicional como a aquellos que buscan innovar sin complicarse. Esta adaptación moderna es perfecta para quienes necesitan un postre rápido y delicioso, sin tener que armar una torta completa.

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    Un clásico argentino con historia

    La chocotorta nació en la década de 1980, cuando la publicidad comenzó a promover el uso de galletitas de chocolate Chocolinas junto al queso crema Mendicrim y el dulce de leche, tres ingredientes infaltables en las cocinas argentinas. Su sencillez y combinación perfecta de sabores la convirtieron en un clásico instantáneo. No requiere horno ni técnicas complicadas, y su éxito radica en la facilidad con la que cualquier persona, sin importar su experiencia en la cocina, puede prepararla.

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    Sin embargo, en tiempos de redes sociales y recetas virales, la chocotorta ha encontrado nuevas formas de sorprender. La versión en vaso, que ha ganado popularidad en plataformas como Instagram y TikTok, ofrece una presentación individual y práctica. Además, es ideal para cuando uno tiene poco tiempo pero no quiere sacrificar el sabor ni la calidad del postre.

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    Ingredientes de la chocotorta

    – 300 g de dulce de leche

    – 300 g de queso crema

    – 1 paquete de galletitas Chocolinas

    – 200 ml de café (puede ser instantáneo o espresso)

    – Chocolate rallado o trocitos de chocolate para decorar

    – Opcional: crema chantilly para coronar

    Desarrollo

    • La crema perfecta. El corazón de la chocotorta en vaso es la mezcla de dulce de leche y queso crema. En un bol, mezclá ambos ingredientes hasta que se integren por completo y formen una crema suave y uniforme. Este paso es clave para lograr esa textura cremosa y deliciosa que caracteriza al postre.
    • Humedecer las galletitas. En la versión tradicional de la chocotorta, las galletitas Chocolinas se mojan en café para ablandarlas y darles ese toque característico. En este caso, repetimos el proceso. Humedecé las galletitas en café frío, sumergiéndolas brevemente para que no se desarmen.
    • El armado en capas. Ahora viene la parte divertida: el armado en vasos individuales. En la base de cada vaso, colocá una galletita mojada. Luego, agregá una capa generosa de la crema de dulce de leche y queso. Continuá alternando capas de galletitas y crema hasta llenar el vaso. Este proceso no solo permite que el postre sea más vistoso, sino que también facilita su porción y presentación.
    • Decoración final. Para darle el toque final, espolvoreá chocolate rallado o agregá trocitos de chocolate encima de cada vaso. Si querés darle un toque extra de indulgencia, podés agregar crema chantilly. Llevá los vasos a la heladera y dejalos enfriar por al menos una hora antes de servir. Este tiempo es crucial para que las galletitas se ablanden y los sabores se integren.

    La chocotorta en vaso: versátil y personalizable

    Una de las grandes ventajas de esta versión es su versatilidad. Aunque la receta tradicional con dulce de leche, queso crema y Chocolinas es una fórmula infalible, podés personalizarla según tus gustos. Por ejemplo, algunos eligen sustituir el café por leche chocolatada, para una opción más suave, o agregar cacao en polvo entre las capas para un sabor más intenso. También podés incorporar frutas, como frutillas o frambuesas, que aportan frescura y un contraste de sabores.

    Otra opción popular es utilizar diferentes tipos de galletitas. Aunque las Chocolinas son insustituibles para muchos, también podés probar con galletitas de vainilla o de coco, que le dan un toque diferente al postre.

    Un postre que se adapta a todos

    La chocotorta en vaso es una excelente opción para todo tipo de ocasiones. Al servirse en porciones individuales, resulta ideal para eventos como cumpleaños, reuniones con amigos o incluso como una opción rápida para una cena familiar. Además, se puede preparar con anticipación y dejar en la heladera, lo que la convierte en una opción práctica para quienes no quieren estar pendientes de último momento.

    Esta nueva versión no solo mantiene el espíritu original del postre, sino que lo adapta a los tiempos actuales, donde la inmediatez y la presentación juegan un rol importante. La chocotorta en vaso es la prueba de que no es necesario complicarse para disfrutar de un postre delicioso y visualmente atractivo.

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  • Día Mundial de la pasta: 5 recetas fáciles y económicas para poner en práctica

    Día Mundial de la pasta: 5 recetas fáciles y económicas para poner en práctica

    A quién no le gusta la pasta. En todas sus versiones tiene fanáticos. Las acompañamos con distintas salsas, crema con o sin queso rallado o simplemente con manteca o aceite de oliva. Son rápidas de hacer, si es que solo abrís un paquete y lo hervís o podés prepararla vos mismo. Aquí te dejamos algunas ideas para que compartas y disfrutes:


  • Pan de nube: la tendencia sin harina que arrasa en las redes

    Pan de nube: la tendencia sin harina que arrasa en las redes

    En tiempos donde la alimentación saludable y las dietas bajas en carbohidratos están en boca de todos, hay una receta que llegó para quedarse: el pan de nube. Liviano, esponjoso y fácil de hacer, este sustituto del pan tradicional se ha convertido en una de las opciones preferidas para quienes buscan cuidar su dieta sin resignar sabor. En Argentina, su popularidad crece a pasos agigantados, tanto en los grupos de cocina online como en las mesas de quienes eligen alternativas más sanas.

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    ¿Qué tiene de especial el pan de nube?

    El pan de nube, también conocido como cloud bread, se destaca por su textura ligera y esponjosa, que lo hace parecer una «nube» comestible. La clave está en la ausencia total de harinas: en lugar de los ingredientes clásicos, este pan se basa en tres componentes simples que todos tenemos en la heladera: huevos, queso crema y polvo para hornear.

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    Esta receta se hizo viral a nivel global, y en Argentina no tardó en llegar. Es ideal para quienes siguen una dieta cetogénica o simplemente buscan evitar el consumo de harinas refinadas, pero lo mejor es que se adapta a cualquier paladar. ¿Quién dijo que comer saludable tenía que ser aburrido?

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    Pan sin harina, pero con todo el sabor

    Los fanáticos del pan suelen preguntarse cómo es posible disfrutar de algo similar sin usar harina. Y aunque al principio puede sonar raro, el resultado es sorprendentemente delicioso. El secreto está en batir bien las claras de huevo hasta llevarlas a punto nieve, lo que le da al pan esa textura tan característica. Además, la combinación con el queso crema le da un sabor suave que se puede acompañar tanto con ingredientes dulces como salados.

    A continuación, te contamos cómo hacerlo en casa de manera sencilla y rápida:

    Receta de pan de nube

    Ingredientes (rinde 6 porciones):

    – 3 huevos

    – 3 cucharadas de queso crema (puede ser común o light)

    – 1/4 cucharadita de polvo para hornear

    – Sal a gusto (opcional)

    Desarrollo

    • Precalentá el horno a 150°C. Mientras, cubrí una bandeja con papel manteca o una lámina de silicona, para evitar que el pan se pegue.
    • Separá las claras de las yemas. En un bowl, batí las claras hasta punto nieve. Si no tenés experiencia con este paso, asegurate de que las claras queden bien firmes, ya que eso hará que el pan quede aireado.
    • En otro recipiente, mezclá las yemas con el queso crema hasta lograr una mezcla suave. Agregale el polvo para hornear y una pizca de sal si querés realzar el sabor.
    • Incorporá las claras a la mezcla de yemas, con movimientos envolventes para que no pierdan su volumen.
    • Con la ayuda de una cuchara, formá pequeñas porciones sobre la bandeja. Podés hacer círculos más grandes o más chicos, según el tamaño de pan que prefieras.
    • Horneá durante 20 minutos, o hasta que los panes estén dorados. Una vez listos, dejalos enfriar unos minutos antes de servir.

    Un pan para todos los gustos

    El pan de nube se ha ganado su lugar en la cocina diaria porque no solo es saludable, sino que también es versátil. Se puede comer en sándwiches, con palta o queso untable, o incluso con mermelada y miel. Para quienes siguen dietas cetogénicas o bajas en carbohidratos, es una verdadera joya culinaria.

    En las redes, los usuarios comparten sus propias versiones del pan de nube, agregando semillas, especias o hierbas para darle un toque personal. Algunos lo llevan al extremo, utilizándolo como base para pizzas o tostadas gourmet. ¿Te animás a probarlo?

    ¿Es realmente una nube?

    A nivel de textura, el nombre no decepciona. La primera mordida sorprende por su ligereza, pero es la sensación de estar comiendo algo casi «etéreo» lo que realmente lo distingue de otros panes sin harina. Si bien no reemplaza al pan clásico en términos de densidad, el pan de nube es perfecto para quienes buscan alternativas más livianas sin renunciar a la practicidad de un pan casero.

    En un país donde el pan forma parte de nuestra cultura diaria, el pan de nube es una invitación a redescubrir nuevas formas de disfrutar de este alimento esencial, pero desde una perspectiva más saludable. Porque, al fin y al cabo, comer rico y cuidarse pueden ir de la mano.

  • ¿Cómo preparar una deliciosa mermelada de frutillas?

    ¿Cómo preparar una deliciosa mermelada de frutillas?

    No es una tarea difícil encontrar buenas frutillas a esta altura del año. Aprovechando las dulces y maduras podemos hacer una rica receta de mermelada para todos los días. Elaborar y cocinar de manera casera los dulces es un viaje de ida.

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    Para esta mermelada y para todas es clave mantener la higiene y el cuidado de esterilización de los frascos. Si bien es sencillo, también es vital para no enfermarnos y mantener nuestros alimentos correctamente conservados.

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    Ingredientes mermelada de frutillas

    – 1 kilo de frutillas frescas (cuanto más lindas y maduras, mejor)

    – 700 gramos de azúcar (podés ajustar según cuánto te guste el dulzor)

    – Jugo de 1 limón

    Desarrollo de receta

    • Prepará las frutillas: Lavá bien las frutillas, sacales el cabito y cortalas en mitades o cuartos, según te guste. Si son muy grandes, cortalas un poco más para que se desarmen bien al cocinar.
    • Mezclá todo: Poné las frutillas en una olla grande, tirales el azúcar por encima y mezclá un poco. Sumale el jugo de limón, que le da un toque de acidez y ayuda a que espese mejor. Dejalo reposar unos 30 minutos para que las frutillas larguen su jugo.
    • Cociná: Llevá la olla a fuego bajo, revolviendo cada tanto. Vas a ver que las frutillas empiezan a largar más jugo. Cuando hierva, bajale un poco el fuego y seguí cocinando por unos 30 a 40 minutos, removiendo de vez en cuando y sacando la espuma que se forma en la superficie.
    • Probá el punto: Para saber si está lista, podés hacer la «prueba del plato frío»: ponés un plato en la heladera, y cuando esté bien frío, tirás una cucharadita de mermelada sobre el plato. Si al inclinarlo la mermelada se desliza despacio y queda firme, ya está. Si todavía está muy líquida, cocinala un poquito más.
    • Envasado: Cuando tengas la mermelada en su punto, pasala a frascos de vidrio bien limpios y secos, que podés esterilizar previamente. Llenalos hasta el borde, tapalos y dales vuelta para hacer el vacío. Dejalos así hasta que enfríen.

    Esterilizar frascos es clave para conservar tus mermeladas caseras de forma segura y que duren más tiempo sin que se arruinen.

    Método de esterilización de frascos de dulce

    • Lavá bien los frascos de vidrio y las tapas con agua caliente y detergente. Asegurate de enjuagarlos bien para que no quede nada de jabón.
    • En una olla grande, poné a hervir agua suficiente para que cubra por completo los frascos. Colocalos dentro de la olla (podés usar una pinza para evitar quemarte) y dejalos hervir durante 10 a 15 minutos. Si usás frascos con tapas de metal, agregalas al agua también, pero cuidá que no tengan partes de goma o plástico.
    • Para evitar que los frascos choquen entre sí y se rompan, podés poner un paño limpio en el fondo de la olla.
    • Una vez que hirvieron el tiempo necesario, sacá los frascos con cuidado (usá pinzas o guantes de cocina) y colocalos boca abajo sobre un paño limpio o papel absorbente. Dejalos secar al aire. No los seques con un trapo, ya que podría introducir bacterias nuevamente.
    • Mientras los frascos todavía estén tibios, llenalos con la mermelada caliente. Esto ayuda a evitar que el frasco se rompa por el cambio de temperatura y también crea un sellado mejor.
    • Llenalos hasta casi el borde para reducir la cantidad de aire en el frasco.
    • Colocá las tapas mientras el contenido esté caliente y asegurate de que cierren bien. Después, para hacer el vacío, dales vuelta boca abajo durante unos 10 minutos. Luego, volvé a colocarlos de pie y dejalos enfriar completamente.

    Opción en horno:

    Si preferís no hervir los frascos, podés usar el horno:

    • – Precalentá el horno a 140°C (280°F).
    • – Lavá bien los frascos y ponelos en una bandeja en el horno, boca arriba. Dejalos durante unos 15 minutos.
    • – Las tapas se esterilizan mejor hirviéndolas en agua, ya que algunas tienen gomas que se podrían dañar con el calor del horno.

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