Un trabajo de la UBA y el Conicet analizó la llamada “doble carga de malnutrición” en niños menores de cinco años y detectó desigualdades territoriales en distintas regiones del país, incluida la Patagonia. El informe aporta un mapa sanitario que permite observar brechas en el acceso a una alimentación adecuada.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet analizó la distribución de la denominada “doble carga de la malnutrición infantil” en Argentina y, dentro de ese mapa, incluyó a la provincia de Neuquén entre las jurisdicciones donde el fenómeno presenta manifestaciones dentro del sistema público de salud.
La investigación, publicada en la revista científica Spatial and Spatio-temporal Epidemiology, trabajó con datos antropométricos de casi un millón de niños y niñas menores de cinco años atendidos en más de 7.000 centros de salud públicos de todo el país.
El objetivo del estudio fue identificar desigualdades territoriales en la nutrición infantil, combinando indicadores de baja talla y sobrepeso en una misma población. A este fenómeno los especialistas lo denominan “doble carga de la malnutrición”, ya que en un mismo territorio pueden coexistir problemas asociados a la desnutrición y al exceso de peso.
En el caso de Neuquén, el análisis la ubica dentro del conjunto de provincias donde estas problemáticas aparecen en distintos niveles según las condiciones sociales, económicas y el acceso a alimentos de calidad, especialmente en sectores que dependen del sistema público de salud.
Los investigadores utilizaron modelos espaciales conjuntos que permiten detectar patrones simultáneos entre baja talla y sobrepeso infantil. Esta metodología, explicaron, ayuda a identificar zonas con mayor concentración de factores de riesgo y a orientar políticas públicas más focalizadas.
El trabajo señala que la “doble carga de la malnutrición” se vincula a contextos donde conviven dificultades de acceso a alimentos nutritivos con dietas de bajo valor nutricional y alto contenido calórico, una combinación que impacta directamente en el crecimiento infantil.
En ese sentido, el estudio remarca que las desigualdades no son homogéneas dentro del país y que provincias como Neuquén forman parte de un escenario más amplio donde las condiciones de vida influyen en los resultados nutricionales de la infancia.
El investigador del Conicet y responsable del Grupo de Bioestadística Aplicada de Exactas UBA, Gerardo Cueto, explicó que el trabajo busca “identificar las inequidades territoriales en la doble carga de la malnutrición a nivel poblacional entre niños menores de cinco años cubiertos por el sistema público de salud”.
Según detallaron los autores, la información obtenida permite observar diferencias regionales y aporta evidencia para el diseño de estrategias de intervención sanitaria más específicas, adaptadas a cada territorio.
El estudio también advierte que la malnutrición infantil, en cualquiera de sus formas, puede tener efectos a largo plazo en el desarrollo físico y cognitivo, además de incrementar riesgos de salud en la vida adulta.
En este contexto, Neuquén aparece dentro de un mapa nacional que refleja realidades diversas en materia nutricional, atravesadas por factores estructurales como ingresos, acceso a alimentos saludables y condiciones socioambientales.
Los investigadores anticiparon que la próxima etapa del trabajo se enfocará en profundizar el análisis de las variables sociales, económicas y ambientales que explican estas diferencias, con el objetivo de fortalecer la planificación de políticas públicas en salud y nutrición infantil.









