Los mercados financieros globales reaccionaron con un alivio notable ante las crecientes posibilidades de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán que incluya la reapertura del estrecho de Ormuz. El petróleo Brent, referencia para Europa, cedió un 10,23% y cotizó en torno a los 98 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate estadounidense cayó un 11,93% hasta rondar los 90 dólares, perforando por primera vez en semanas la barrera psicológica de los 100 dólares. Ambos índices venían registrando jornadas en alza sostenida en la zona de los 110 dólares, impulsados por la persistencia de los desacuerdos diplomáticos y el temor a una ruptura del alto el fuego. La sola perspectiva de un memorando de paz invirtió esa tendencia de manera abrupta. En la misma dirección, el precio del gas europeo retrocedió un 8%, con el contrato de futuros TTF holandés cayendo hasta los 43 euros por megavatio hora.
Las bolsas respondieron con alzas generalizadas en ambos hemisferios. En Europa, el índice Euro Stoxx 50 trepó un 2,5%, mientras que las plazas de París, Fráncfort, Madrid, Milán y Londres avanzaron entre un 1,9% y un 2,7%. El Ibex 35 español superó los 18.100 puntos. En Asia, Seúl lideró las subas con un llamativo 6,45%, seguida por Hong Kong con un 1,2%, Shanghái con un 1,17% y Tokio con un 0,38%. La reacción simultánea de mercados en distintas zonas horarias subraya el peso global que tiene el conflicto en Medio Oriente sobre la economía mundial, y el alivio que generó la posibilidad concreta de su resolución.
La corrección en los precios está directamente vinculada a las negociaciones en curso entre Washington y Teherán sobre un memorando de entendimiento de 14 puntos que declararía el fin de la guerra e iniciaría un período de 30 días de negociaciones para garantizar la libre circulación por el estrecho de Ormuz, limitar el programa nuclear iraní y levantar las sanciones estadounidenses. Sin embargo, el optimismo de los mercados contrasta con la cautela de los negociadores: fuentes estadounidenses reconocieron que el liderazgo iraní está dividido, que aún no se ha acordado nada y que el plazo de 48 horas para obtener respuestas de Teherán sobre los puntos clave convierte las próximas horas en las más decisivas del conflicto desde su inicio en febrero.
Bajo las amenazas de Irán, así funciona el tránsito en el estrecho de Ormuz con el despliegue de Estados Unidos
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Después de semanas de tensiones militares entre Estados Unidos e Irán, el estrecho de Ormuz amaneció este lunes sumido en una calma tan frágil que Irán ya asegura haber disparado dos misiles contra buques de EEUU. Mientras Estados Unidos ponía en marcha el operativo “Proyecto Libertad” para escoltar buques comerciales, el paso marítimo más sensible del mundo adoptaba un nuevo y estricto esquema de tránsito, donde la vigilancia extrema no logra disipar la sensación de un estallido inminente.
El ejército de Estados Unidos informóque dos buques mercantes con bandera estadounidense transitaron con éxito el estrecho de Ormuz como parte del «Proyecto Libertad», la operación lanzada por Trump para restablecer el tráfico marítimo en la vía que Irán cerró de facto desde el inicio de la guerra a fines de febrero. El Comando Central precisó que destructores con misiles guiados de la Marina en el golfo Pérsico colaboraron en el operativo y que los buques estaban «siguiendo su viaje de forma segura». El Centro Conjunto de Información Marítima aconsejó a las embarcaciones cruzar por aguas de Omán, donde estableció una «zona de seguridad reforzada», aunque advirtió que apartarse de esa ruta «debe considerarse extremadamente peligroso debido a la presencia de minas que no han sido completamente inspeccionadas y neutralizadas».
La jornada estuvo marcada también por nuevos episodios de violencia. Emiratos Árabes Unidos emitió su primera alerta de misiles desde que se pactó el alto el fuego a principios de abril y acusó a Irán de atacar con dos drones un petrolero vinculado a su principal compañía petrolera, ADNOC, cuando transitaba el estrecho frente a la costa de Omán. No se reportaron heridos y el buque no transportaba carga en el momento del impacto. Irán, por su parte, sostuvo que el «Proyecto Libertad» representa una violación del frágil alto el fuego, y el mayor general Ali Abdollahi reiteró ante la televisora estatal que «cualquier fuerza militar extranjera que pretenda acercarse o entrar en el estrecho de Ormuz será atacada». La agencia estatal iraní IRNA calificó el operativo como parte del «delirio» de Trump.
La viabilidad a largo plazo de la operación genera dudas incluso entre los propios actores del sector naviero. Jakob Larsen, jefe de seguridad del Consejo Báltico e Internacional Marítimo, señaló que la industria no recibió ninguna indicación formal ni detalles sobre el esfuerzo estadounidense, cuestionó su sostenibilidad y advirtió sobre el «riesgo de que estallen de nuevo las hostilidades». La incertidumbre es también económica: Washington amenazó con sanciones a las navieras que paguen a Irán por el tránsito del estrecho, mientras cientos de embarcaciones permanecen varadas en el golfo Pérsico con tripulaciones que llevan semanas sin agua potable ni alimentos suficientes. Con elecciones intermedias en el horizonte y los precios de la gasolina aún elevados, Trump tiene urgencia política para mostrar resultados concretos en un estrecho que sigue siendo, por ahora, territorio en disputa.
El principal comando militar iraní, el Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, advirtió que cualquier fuerza armada extranjera que intente acercarse o ingresar al estrecho de Ormuz será atacada. «Advertimos de que cualquier fuerza armada extranjera, especialmente el agresivo ejército estadounidense, será atacada si intenta acercarse y entrar en el estrecho de Ormuz», señaló el organismo en un comunicado, en el que reiteró que «la seguridad del estrecho está bajo el control de las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán» y que cualquier paso debe coordinarse con ellas.
La advertencia se produjo horas después de que Trump anunciara el domingo el lanzamiento del llamado «Proyecto Libertad», una operación militar para escoltar barcos mercantes de terceros países atrapados por el cierre del estrecho y permitirles salir de las aguas restringidas.
La tensión escaló rápidamente: la agencia iraní informó que un buque de guerra estadounidense que intentaba pasar por el estrecho fue alcanzado por dos misiles, aunque Washington negó de inmediato ese ataque. Irán también afirmó haber evitado el ingreso de destructores estadounidenses a la zona. Un alto funcionario iraní había advertido el domingo que cualquier «interferencia» de Estados Unidos en el estrecho sería considerada una violación del alto el fuego, en referencia directa al anuncio del Proyecto Libertad. El operativo desplegado por el Comando Central del Ejército estadounidense es de considerable magnitud: incluye destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves con base en tierra y mar, plataformas autónomas de drones y 15.000 miembros del servicio.
El choque entre la operación estadounidense y la advertencia iraní configura el momento de mayor peligro desde que se estableció el alto el fuego, y pone a prueba la solidez de una tregua que ya venía siendo cuestionada por ambas partes. Para Washington, el Proyecto Libertad busca aliviar la crisis energética global generada por el bloqueo del paso, por donde transitaba el 20% del petróleo y gas natural licuado mundial antes del conflicto. Para Teherán, cualquier movimiento naval estadounidense en esas aguas es una provocación inaceptable que justifica una respuesta militar. Con destructores, drones y miles de efectivos desplegados a ambos lados del estrecho más estratégico del planeta, el margen para un error de cálculo se ha reducido al mínimo.
El conflicto en Medio Oriente no cesa ya que las negociaciones entre los países involucrados se frenaron drásticamente. Irán lanzó una propuesta para retomar el diálogo de paz, sin embargo Donald Trump no está de acuerdo y evalúa anunciar el rechazo, pero antes de esto lanzó una gran advertencia a las empresas navieras.
El republicano indicó que podría sancionar a todas aquellas, sean estadounidenses o no, que le paguen peaje a país iraní para poder navegar por el estrecho de Ormuz.
La advertencia por los peajes de Irán en Ormuz
El estrecho de Ormuz está prácticamente cerrado y se ha convertido en uno de los principales focos en disputa de la guerra en Medio Oriente. Irán solo permite el paso de aquellas embarcaciones que paguen peaje, el cual puede ser en efectivo u otra modalidad, y fue en este sentido que la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos lanzó la advertencia.
«La OFAC emite esta alerta para advertir a las personas estadounidenses y no estadounidenses sobre los riesgos de sanciones que implica realizar estos pagos al régimen iraní o solicitarle garantías para un paso seguro. Estos riesgos existen independientemente del método de pago», indicó aunque no precisaron detalles sobre el alcance que podrían tener este tipo de multas y su forma de implementación.
La situación en Ormuz está ejerciendo una presión creciente sobre la economía mundial, por el bloque se han elevado los precios y también se registró escasez de combustible o productos derivados de la industria petolera.
Ante el cierre de Irán, Estados Unidos respondió con un bloqueo naval propio que inició el 13 de abril. Con este impiden la salida de cualquier petrolero iraní, privando a este país de los ingresos petroleros que necesita para apuntalar su ya golpeada economía
Trump rechaza la propuesta de Irán para reactivar el diálogo de paz
La advertencia de Estados Unidos llegó después de que Trump rechazara la última propuesta de Irán para poner fin a la guerra. El mandatario, señaló: «Quieren llegar a un acuerdo, pero no estoy satisfecho, así que veremos qué pasa».
También marcó: «Es un liderazgo muy descoordinado. Todos quieren llegar a un acuerdo, pero están todos hechos un lío».
El sistema energético global entró en una nueva fase.La escalada del conflicto en Medio Oriente y el riesgo de un bloqueo prolongado en el Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del crudo mundial— dejaron atrás la lógica de mercado basada en eficiencia para dar paso a otra dominada por la resiliencia.
El impacto fue inmediato. El barril de Brent superó los US$ 126 en Asia, su nivel más alto en cuatro años, antes de estabilizarse en torno a los US$ 113. La volatilidad refleja un cambio más profundo: el mercado ya no descuenta una normalización rápida, sino un escenario de restricción de oferta más duradero.
Detrás de ese movimiento está el endurecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Israel frente a Irán, con señales de que las restricciones marítimas podrían extenderse durante meses. En este contexto, la energía vuelve a ocupar un lugar central en la geopolítica global.
El informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral plantea que, en escenarios de disrupción, la diferencia ya no está en el nivel de consumo, sino en la capacidad de adaptación. “El sistema deja de premiar eficiencia y empieza a premiar resiliencia”, resume el análisis.
Bajo ese criterio, China aparece mejor posicionada que otros grandes importadores. Lejos de buscar una autosuficiencia energética —inviable a su escala—, Beijing desarrolló una estrategia orientada a gestionar su dependencia.
En petróleo, esto se traduce en compras oportunistas y acumulación de reservas. En 2025, importó unos 1,4 millones de barriles diarios de crudo iraní a precios inferiores a los US$ 60. Ya en 2026, en pleno shock, incrementó sus inventarios en cerca de 40 millones de barriles.
En gas, la lógica es similar. La expansión de infraestructura por ducto —con proyectos como Power of Siberia 2— apunta a reducir la exposición al GNL marítimo, particularmente vulnerable en escenarios como Ormuz.
A esto se suma un factor clave: el carbón, que aún explica más del 55% de su generación eléctrica y funciona como ancla de estabilidad frente a la volatilidad internacional. Sin embargo, la ventaja energética china convive con una debilidad estructural. La dependencia de semiconductores avanzados y de proveedores críticos como ASML condiciona su desarrollo en sectores estratégicos.
Este punto introduce una diferencia clave: mientras la vulnerabilidad energética puede gestionarse, la tecnológica resulta más rígida y difícil de sustituir en el corto plazo. El escenario global refuerza la percepción de escasez. Las limitaciones logísticas en el Golfo Pérsico, la saturación de almacenamiento y la posibilidad de una caída sostenida en la producción iraní empujan a los precios y elevan la incertidumbre.
Los países más expuestos son aquellos con alta dependencia del GNL marítimo y menor capacidad de diversificación. En ese mapa, la seguridad de abastecimiento pasa a ser tan relevante como el costo.
Vaca Muerta: una oportunidad que se redefine
En este contexto, Vaca Muerta emerge como uno de los activos con mayor potencial fuera de las zonas de conflicto. La suba del crudo mejora la ecuación económica del shale argentino y refuerza su atractivo como proveedor alternativo.
El cambio no es menor: en un mundo que busca reducir riesgos geopolíticos, la ubicación y estabilidad relativa de Argentina juegan a favor. Sin embargo, el aprovechamiento de esta ventana no está garantizado. Persisten desafíos estructurales: infraestructura insuficiente, costos de financiamiento elevados y la necesidad de marcos regulatorios previsibles.
Incluso dentro del sector, la competencia sigue siendo intensa, como lo refleja la reciente pérdida de una licitación clave por parte de Techint. La tensión en Ormuz también reaviva el debate sobre la transición energética. Los altos precios incentivan la diversificación, pero en el corto plazo refuerzan la centralidad de los hidrocarburos.
La dinámica responde a una lógica conocida: las crisis no solo generan disrupción, sino que redefinen ventajas. En ese proceso, la capacidad de adaptación se vuelve el principal activo. Para Argentina, el desafío es claro: convertir el potencial de Vaca Muerta en una plataforma de crecimiento sostenido en un mundo cada vez más incierto.
En medio de la incertidumbre global en la industria de los hidrocarburos, Emiratos Árabes Unidos (EAU) pegó el portazo y anunció su salida de Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) sin consultar a Arabia Saudita ni al resto del bloque. La decisión, que se hará efectiva este viernes 1° de mayo, sacudió al mercado energético, que ya venía convulsionado por el bloqueo iraní al Estrecho de Ormuz, y no será indiferente para los diferentes actores del mapa petróleo, entre los que se encuentra Vaca Muerta.
La OPEP nació en 1960 como un mecanismo de defensa del precio y la producción: cuando el mercado se inundaba de crudo y los valores caían, los países miembros se comprometían a recortar su actividad para sostener las cotizaciones. Con los años se sumaron Rusia y otros actores fuera del mundo árabe original —el formato ampliado se llamó OPEP+—, y el grupo pasó a incluir a Venezuela, Ecuador y varios países africanos.
El problema de la organización fue siempre el mismo: las cuotas de producción se acordaban en conjunto, pero el peso de cumplirlas recaía casi exclusivamente sobre Arabia Saudita, los demás miembros tendían a producir por encima de sus compromisos. En el caso de los EAU, la tensión se volvió insostenible.
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La apuesta por el Este
El país invirtió más de 150.000 millones de dólares en su empresa estatal ADNOC para expandir su capacidad de producción a casi 5 millones de barriles por día, pero las cuotas de la OPEP le impedían usar gran parte de esa infraestructura. Después de años de fricciones, el conflicto en Irán y el bloqueo de Ormuz fueron la excusa perfecta para decir adiós.
«Es una decisión política, tomada tras un análisis exhaustivo de las políticas actuales y futuras relacionadas con el nivel de producción», dijo Suhail Mohamed al-Mazrouei, ministro de Energía de los EAU.
La salida de EAU de la OPEP debería bajar los precios. Incluso Rusia y Estados Unidos coincidieron en esa postura. Si el tercer mayor productor del Golfo queda libre de cuotas y puede maximizar su extracción, el mercado debería anticipar más oferta, sin embargo en las horas posteriores al anuncio los valores del Brent y del WTI tocaron niveles inéditos desde 2022.
Por qué te vas
«La razón es sencilla: los EAU tienen algunos puertos fuera del Estrecho de Ormuz —particularmente Fujairah, que accede directamente al Mar Arábigo— y están logrando exportar parte de su producción por esa vía», explicó a VacaMuerta.ar el experto en mercados de hidrocarburos, Lautaro Maggi. Pero, sin Ormuz navegable, la capacidad de producción de los emiratíes es casi un dato teórico.
Los analistas de ING Economics detallaron en un informe que en el corto plazo la novedad tendrá poco impacto en el mercado porque cualquier expansión de su producción depende de que se restablezca el flujo normal a través del estrecho. El impacto real llegará en el mediano plazo, cuando esa ruta vuelva a ser operativa.
«La OPEP solo fue fuerte en la medida en que los miembros estuvieran dispuestos a retener barriles del mercado, y los EAU fueron uno de esos», añadió Jorge Leon, analista geopolítico de Rystad Energy. «Básicamente siempre actuó como un cartel cuando los precios eran muy bajos», aportó Maggi y remarcó que detrás de la decisión de los emiratos, hay un trasfondo geopolítica.
Sin grandes movimientos, Arabia Saudita se fue alineando con Pakistán, Turquía y, de forma indirecta, con China. Los EAU mantienen una relación estratégica muy estrecha con Estados Unidos entonces decidieron: fortalecer su autonomía energética fuera del grupo y operar en sintonía con la doctrina Trump de presionar para que se produzca más y los precios bajen. Su capacidad es de casi 5 millones de barriles por día.
Si la guerra en Medio Oriente alcanza la paz y Ormuz se abre la situación puede cambiar y todos los países van a salir a rematar su producción, pero la luz al final del tunel no parecer estar cerca y los precios altos no será una cuestión de días o semanas.
Vaca Muerta: la paradoja de estar lejos
Vaca Muerta está geográficamente lejos de los conflictos y muy cerca en términos estratégicos. La distancia convierte a la cuenca en un proveedor atractivo para compradores que buscan certidumbre de suministro, la cercanía la pone en tensión. Mientras los récords de producción se suceden y los precios altos impactan directamente en la rentabilidad de los proyectos, las decisiones de inversión se aceleran. Pero hay un cuello de botella que no se resuelve con precios favorables: la infraestructura de transporte.
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que unirá la cuenca neuquina con el mar patagónico a lo largo de más de 400 kilómetros, está en etapa avanzada pero no entrará en operación antes de julio de 2026 con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios. Hasta entonces, el excedente exportable está topado por la logística actual. Los precios pueden estar en niveles récord, pero Argentina no puede colocar más barriles en el mercado externo simplemente porque la plomería no alcanza.
Mientras el precio internacional motiva la industria, desalienta a la economía interna por su impacto en los combustibles, por ende en el costo de vía y en la inflación. La salida de los EAU de la OPEP es una señal geopolítica, más que una revolución del mercado. Para Vaca Muerta, el mensaje puede ser positivo pero con matices. Más valor y más demanda, pero por un tiempo limitado,
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El precio del petróleo Brent superó los 126 dólares el barril en los mercados asiáticos, su nivel más alto en casi cuatro años, impulsado por las perspectivas de un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz y la escalada de tensiones entre Washington y Teherán. El West Texas Intermediate, referencia del mercado estadounidense, avanzaba un 3% hasta los 110 dólares, después de haber crecido casi un 7% el miércoles. En ese marco, el gobierno de Estados Unidos trabaja en la construcción de una coalición internacional para reabrir el paso estratégico, según informó The Wall Street Journal, mientras el Mando Central del ejército estadounidense elaboró en paralelo un plan para lanzar «oleadas de ataques breves y contundentes» contra Irán con el objetivo de desbloquear las negociaciones, de acuerdo con lo revelado por el portal Axios.
El comandante del Mando Central estadounidense, Brad Cooper, anunció que las fuerzas bajo su mando interceptaron ya 42 embarcaciones comerciales que intentaban violar el bloqueo naval impuesto sobre los puertos iraníes. Según precisó en un comunicado publicado en X, los 41 petroleros actualmente varados transportan aproximadamente 69 millones de barriles valuados en más de 6.000 millones de dólares, lo que —sostuvo— «reduce aún más la capacidad de Irán para obtener ingresos por sus exportaciones de crudo». El bloqueo entró en vigor tras el fracaso de las negociaciones celebradas en Islamabad los días 11 y 12 de abril, y Washington ha dejado en claro que no tiene intenciones de levantarlo sin garantías nucleares concretas de Teherán.
Desde el lado iraní, el nuevo líder supremo Mojtaba Jamenei respondió con un mensaje desafiante difundido por Telegram, en el que afirmó que «el brillante futuro de la región del Golfo Pérsico será uno sin Estados Unidos». En el texto, Jamenei sostuvo que Irán «garantizará la seguridad del Golfo Pérsico y eliminará los abusos del enemigo hostil» y que «las nuevas reglas legales y la gestión del estrecho de Ormuz garantizarán el bienestar y el progreso para todas las naciones de la región». En otra declaración, el líder supremo afirmó que Irán «considera las tecnologías nucleares y de misiles como capital nacional», en una señal de que Teherán no está dispuesto a ceder en las condiciones que Washington exige como piso mínimo para cualquier acuerdo.
El escenario configura un callejón diplomático de creciente peligrosidad: Trump prolonga el bloqueo como herramienta de presión máxima, el ejército estadounidense tiene listo un plan de ataques de respaldo, y Teherán endurece su retórica mientras los mercados energéticos globales absorben el impacto de una crisis que, según las propias estimaciones del Pentágono, podría extenderse hasta fines de año incluso en el mejor de los escenarios posibles.
Días atrás, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump decidió cancelar el viaje de una delegación oficial a Pakistán, que tenía como objetivo avanzar en las negociaciones diplomáticas y buscar un acercamiento con Irán tras varios días sin avances concretos.
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Al no haber llegado a un acuerdo, este miércoles el mandatario lanzó un fuerte mensaje a través de Truth Social junto a una foto donde aparece con un fusil en la mano creada con Inteligencia Artificial.
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«Irán no es capaz de organizarse. No saben cómo firmar un acuerdo no nuclear. ¡Más les vale espabilar pronto», publicó junto a la imagen con IA en la que aparece con lentes oscuros, fusil en mano y la frase: «No más Señor Amable».
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Frente al estancamiento en las negociaciones, medios estadounidenses revelan que Trump ordenó que su equipo que se prepare para un bloqueo prolongado de los puertos iraníes. Al mismo tiempo, la Casa Blanca analiza una propuesta para desbloquear el estrecho de Ormuz que brindó el régimen islámico.
El problema del conflicto: el estrecho de Ormuz
El medio The Wall Street Journal indicó que desde Irán no creen que el presidente norteamericano esté negociando «de buena fe», y espera que se lo pueda obligar a suspender el enriquecimiento de uranio durante 20 años y a aceptar restricciones estrictas a partir de entonces.
«La reapertura de la vía estratégica, por donde pasaba el 20 por ciento del crudo mundial en tiempos de paz, sin abordar garantías de que Irán no pueda obtener un arma nuclear o el futuro de sus reservas de uranio enriquecido, podría no ajustarse a las aspiraciones de Trump para vender el acuerdo como una victoria», publicó CNN.
Según trascendió, el plan presentado por Irán busca una solución inmediata a su crisis económica, pero posterga el debate armamentístico. Por el momento, el presidente estadounidense avaló un bloqueo por tiempo indefinido. El martes escribió en Truth Social que la medida empuja a Irán hacia un «estado de colapso».
Funcionarios de EE.UU indicaron que esta medida está asfixiando la economía del país de Medio Oriente y enfrentan dificultades para almacenar el petróleo que no logra vender, lo que abrió nuevos contactos del régimen con Washington.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que Estados Unidos cumplió los objetivos militares de la Operación Furia épica y remarcó que «gracias al exitoso bloqueo de los puertos iraníes, Estados Unidos tiene la máxima influencia sobre el régimen». «El presidente solo aceptará un acuerdo que proteja la seguridad nacional de nuestro país», agregó.
Irán agradeció la mediación pakistaní
En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán manifestó su agradecimiento por los «buenos oficios y la mediación» de Pakistán en las conversaciones sobre el alto el fuego, aunque afirmó que las “acciones provocadoras” y las continuas violaciones del alto el fuego por parte de Estados Unidos son un obstáculo importante para continuar la diplomacia.
El ministerio señaló que Araghchi citó las «amenazas y agresión» de Estados Unidos contra buques comerciales iraníes, así como lo que calificó de posiciones contradictorias y retórica amenazante hacia Irán, informó CNN y consignó la Agencia Noticias Argentinas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní indicó que ambos ministros enfatizaron la continuidad de las consultas destinadas a fortalecer la paz y la estabilidad en la región.
El presidente Donald Trump instruyó a su administración para prepararse para un bloqueo prolongado contra Irán, descartando por el momento tanto la reanudación de los bombardeos como una retirada del conflicto, según informó The Wall Street Journal citando a funcionarios estadounidenses. La decisión fue tomada tras reuniones con altos funcionarios de seguridad en la Casa Blanca y responde a la evaluación de Trump de que el bloqueo, pese a ser «un intento de alto riesgo», representa la opción con menor peligro relativo para forzar la capitulación nuclear de Teherán. La estrategia apunta a mantener la presión sobre la economía iraní y sus exportaciones de petróleo, impidiendo el transporte marítimo hacia y desde sus puertos mientras se sostiene el alto el fuego en medio de negociaciones estancadas.
Un elemento central en la decisión fue el rechazo de Trump a la propuesta iraní de tres fases para reabrir el estrecho de Ormuz y postergar las conversaciones nucleares. Según fuentes citadas por el diario estadounidense, el mandatario transmitió a sus asesores que esa oferta demuestra que Teherán «no estaba negociando de buena fe». Trump se mantiene firme en su exigencia mínima: que Irán se comprometa a suspender su enriquecimiento nuclear durante 20 años y acepte restricciones adicionales a partir de ese plazo, condiciones que Teherán ha rechazado hasta ahora en las conversaciones mediadas por Pakistán.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, respaldó la estrategia con un balance optimista: afirmó que Estados Unidos «cumplió sus objetivos militares» en la guerra y que, gracias al bloqueo de los puertos iraníes, Washington cuenta con «la máxima influencia sobre el régimen» de cara a las negociaciones para impedir que Teherán adquiera un arma nuclear. El escenario, sin embargo, tiene costos globales crecientes: con el estrecho de Ormuz aún bloqueado por minas y el Pentágono estimando hasta seis meses para su desminado, la prolongación del bloqueo amenaza con extender la crisis energética internacional hasta bien entrado el último trimestre del año.