Etiqueta: Estrecho de Ormuz

  • Trump y el acuerdo con Irán: riesgos y consecuencias globales

    Trump y el acuerdo con Irán: riesgos y consecuencias globales

    El acuerdo que Donald Trump anunció en las últimas horas corre el riesgo de transformarse en el peor legado que su presidencia le deje al mundo: un Irán que se siente ganador hará del planeta un lugar mucho más peligroso de lo que ya es. Sin embargo, hay elementos para creer —aunque de ninguna manera para asegurarlo— que esta decisión de Trump es parte de una estrategia para cumplir lo que prometió el día que decidió iniciar la guerra y que hoy parecen muy lejanas: que el régimen iraní iba a caer y con él todas sus amenazas, la militar y, sobre todo, la nuclear. Pero vayamos por partes.

    Lo poco que se sabe sobre lo acordado muestra que Irán podría quedar más fortalecido que cuando comenzó la guerra. A partir del alto el fuego del 8 de abril, el régimen percibió debilidad en Trump. Se dio cuenta enseguida de que el presidente de la principal potencia militar del mundo no quería continuar la guerra. Irán demostró, con relativamente pocos recursos, que podía convertir el estrecho de Ormuz en un caos y arrastrar con ello a buena parte de la economía mundial. Le dejó en claro a Trump que para alcanzar sus objetivos necesitaría un despliegue militar sin precedentes —operaciones terrestres de envergadura, bombardeos masivos— y que aun así no se le garantizaba el triunfo. Por eso Trump nunca dio la orden de reanudar el conflicto. Su debilidad contrastaba con el mensaje de la teocracia fundamentalista iraní: nunca se rendirán.

    Casi dos meses después del inicio de la guerra, el régimen no cayó. Aun debilitado en lo militar y en lo nuclear, primero demostró capacidad de adaptación al descabezamiento de su liderazgo. Después de mantenerse en pie frente al poderío de Estados Unidos y de haber atacado a casi todos los países de la región, ahora negocia de igual a igual con Trump. También le manda una señal clara a sus socios Hamas y Hezbolá: les demuestra que resistir puede garantizarles un mañana. Con muy poco, Irán vuelve además a proyectar poder militar sobre la región, en particular sobre los países del Golfo, que ahora saben bien que el régimen —con sus ataques sobre infraestructura sensible— ató su destino al de ellos.

    Es verdad que Irán deberá liberar el estrecho de Ormuz, es decir, volver a la situación de preguerra. Pero no parece una concesión tan significativa si se tiene en cuenta que a cambio comenzará a recuperar parte de sus activos congelados y que se eliminarán sanciones. Además, Irán sabe ahora que no necesita mucho para volver a estrangular buena parte del comercio petrolero global.

    Si finalmente se confirma, quizás lo más importante que Trump pueda mostrar de todo esto es que Irán habría aceptado renunciar a su reserva de uranio enriquecido de alto grado (mas de 400 kilos según la OIEA) como parte del acuerdo con Estados Unidos. Sería un alivio considerable para él y para Benjamin Netanyahu, aunque es difícil imaginar que el líder israelí esté satisfecho con el paso que ha dado Trump: Bibi no confía en los iraníes y está convencido de que, para que Irán deje de ser una amenaza, es imprescindible garantizar la destrucción total de su programa nuclear. ¿Cómo? Con la continuidad de la guerra a la que Trump acaba de renunciar.

    Como respuesta a eso, Trump dirá que se abren 60 días de negociación en los cuales se garantizará que los iraníes no solo declaren que no aspiran al uso militar de la energía nuclear, sino que serán limitados como nunca antes para asegurar que eso se cumpla. También falta información sobre qué ocurrirá con el arsenal de misiles balísticos de largo alcance, que Irán siempre se ocupó de potenciar en los períodos de calma.

    Todos estos temas son importantes, pero para Trump no son prioritarios como sí lo son, por ejemplo, para Israel. Con este acuerdo, Trump consiguió lo que más quería y lo que necesitaba de manera urgente: reabrir el estrecho de Ormuz. Por eso no debería sorprender que, al anunciar el acuerdo en su red social, se refiriera únicamente a que el pacto «prevé que se reabra el estrecho de Ormuz», y llamara a todo lo demás «otros elementos». Trump lo necesitaba ahora, y esa urgencia lo llevó a dejar abiertos, para futuras discusiones, demasiados temas sumamente delicados.

    ¿Hay algo detrás?

    Quienes todavía creen que Trump es incapaz de cometer semejante error estratégico argumentan que el calendario le jugó una mala pasada y que volver a golpear a Irán ya no era políticamente viable en este momento. Pero todo podría volver a empezar en otro escenario internacional y doméstico.

    Detrás de la decisión de Trump fue evidente la presión de Pakistán, Qatar y Arabia Saudita a la que Trump parece que no puede resistirse. El liderazgo árabe no quiere que se reanuden los ataques que volverían a incendiar la región. Despues dos meses muy difíciles, necesitan estabilidad. Sobre todo Arabia Saudita que en estos días concentra alrededor de un millón y medio de fieles para la peregrinación anual a La Meca que se extenderá hasta fin de mes. 

    El inicio del Mundial de fútbol el 11 de junio también pudo haber pesado en la decisión: durante más de un mes, miles de personas y representaciones de los 48 países participantes inundarán las calles de Estados Unidos. Una guerra de la magnitud necesaria para intentar voltear al régimen iraní cubriría esos escenarios bajo la sombra de un posible ataque terrorista, ya sea de células durmientes o de lobos solitarios. Demasiado riesgo y demasiada responsabilidad en un contexto done la Casa Blanca volvió a ser escenario de un violento ataque que tenía como destinatario a Trump .

    En el plano doméstico, el alto el fuego también le sirve a Trump para descomprimir su agenda interna y encarar las elecciones de medio término con el precio de la gasolina posiblemente en baja. Eso dejaría conformes, además de al ala de los republicanos que no quiere continuar la guerra, a votantes independientes cansados del conflicto. Trump necesita aliviar el frente interno.

    Por último, el cese del fuego permitirá liberar a alrededor de 1.500 buques y a sus aproximadamente 22.000 marineros, retenidos como rehenes por la Guardia Revolucionaria en el Estrecho de Ormuz. El llamado «Proyecto Libertad» no logró hacerlo. Este nuevo escenario lo haría sin riesgo militar adicional.

    La pregunta que queda abierta es si Trump tomó esta decisión para descomprimir la situación y dejar que los iraníes, durante estos 60 días de negociación, le demuestren al mundo que no tienen intención de cumplir el acuerdo. Si eso ocurre —y el tiempo lo dirá—, un Trump ya libre de los condicionamientos electorales y en otro escenario global podría actuar con una determinación que hoy no tiene. El tiempo dirá si lo que Trump acaba de acordar con Irán se transforma en uno de los mayores fracasos de la política exterior de Estados Unidos, o apenas en el preludio de un escenario donde nada ni nadie le impida cumplir sus amenazas.
     

  • Trump aseguró que ultiman un acuerdo con Irán y habló de reabrir el Estrecho de Ormuz

    Trump aseguró que ultiman un acuerdo con Irán y habló de reabrir el Estrecho de Ormuz

    El presidente de Donald Trump afirmó que Estados Unidos e Iran están “debatiendo los aspectos y detalles finales” de un posible acuerdo de paz que podría anunciarse en los próximos días. El mandatario sostuvo que el entendimiento ya fue negociado y solo restan definiciones para su cierre oficial.

    Uno de los puntos más importantes mencionados por Trump fue la posible reapertura del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de petróleo y gas. La declaración generó repercusión internacional debido al impacto económico y geopolítico que tiene la circulación marítima en esa región.

    Las negociaciones cuentan con la participación de distintos países de Medio Oriente y aliados internacionales. Desde Washington señalaron que el anuncio podría concretarse durante este fin de semana, mientras que desde Teherán confirmaron avances aunque aclararon que aún quedan detalles por resolver.

    Por otra parte, autoridades iraníes remarcaron que el control del Estrecho de Ormuz es un asunto soberano y advirtieron que el programa nuclear del país quedará fuera de este acuerdo inicial, ya que será tratado en futuras negociaciones separadas.

    El posible entendimiento llega luego de semanas de tensión en la región y podría representar un cambio importante en la relación entre ambos países, además de generar impacto en los mercados internacionales y en el precio del petróleo.

  • Irán enfrió las expectativas de paz con Estados Unidos y advirtió que aún persisten profundas diferencias

    Irán enfrió las expectativas de paz con Estados Unidos y advirtió que aún persisten profundas diferencias

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    El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, declaró el viernes que las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos no están cerca de un acuerdo.

    Irán dijo que las negociaciones con Estados Unidos siguen lejos de un acuerdo definitivo


    “El proceso (diplomático) en curso y la presencia de altos funcionarios pakistaníes en Teherán no significan que hayamos llegado a un punto de inflexión o a una situación decisiva”, dijo Baghaei a la televisión estatal IRIB.

    No podemos decir que hayamos llegado a un punto en el que un acuerdo esté cerca; no necesariamente, ese no es el caso”, afirmó, señalando que las diferencias entre Irán y Estados Unidos son profundas y numerosas, y que la diplomacia requiere tiempo.

    Baghaei enfatizó que las conversaciones tienen como objetivo poner fin a las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, y agregó que el programa nuclear iraní no está en la agenda en esta etapa, según informó Xinhua.

    La situación del estrecho de Ormuz y los ataques estadounidenses contra buques vinculados a Irán también deben revisarse y discutirse, dijo. El viernes, Al Arabiya, citando fuentes informadas, informó que un posible acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos incluiría nueve cláusulas.

    El borrador incluye un alto el fuego inmediato, integral e incondicional en todos los frentes, garantías contra ataques a infraestructura militar, civil o económica, cese de operaciones militares y el fin de la guerra mediática, según Al Arabiya.

    El borrador también estipula el respeto a la soberanía e integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos, la libertad de navegación en el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán, y el establecimiento de un mecanismo conjunto de monitoreo y resolución de conflictos, agregó.

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  • Impacto del conflicto en Medio Oriente en el mercado energético argentino

    Impacto del conflicto en Medio Oriente en el mercado energético argentino

    La escalada del conflicto en Medio Oriente ya empezó a sentirse en el mercado energético argentino. El aumento del precio internacional del petróleo, las restricciones logísticas en el Golfo Pérsico y la tensión sobre el suministro global obligaron al Gobierno y a las petroleras a cerrar un acuerdo transitorio para contener el impacto sobre los combustibles en surtidor.

    Así lo señaló un informe de la consultora Economía y Energía, dirigida por Nicolás Arceo, que analizó cómo la guerra entre Estados Unidos e Irán alteró el equilibrio energético global y abrió un escenario de alta incertidumbre para productores, refinadoras y consumidores.

    Según el reporte, el conflicto interrumpió parte del tránsito comercial en el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de hidrocarburos. La menor disponibilidad de crudo y gas natural licuado generó un fuerte incremento de precios internacionales y elevó los costos de transporte energético.

    En ese contexto, Argentina activó un esquema de desacople parcial para amortiguar el traslado de la crisis internacional al mercado local. El acuerdo fijó una referencia interna para el barril de petróleo en torno a los 90 dólares durante 45 días, buscando moderar el impacto sobre naftas y gasoil.

    El mecanismo fue negociado entre productores, refinadoras y compañías integradas, y funciona como una compensación diferida: las petroleras absorben parte del desfasaje entre el valor internacional y el doméstico, con la expectativa de recuperar márgenes más adelante.

    “El acuerdo no implica un congelamiento de combustibles”, aclaró el informe. Los precios en surtidor seguirán ajustándose por variaciones del tipo de cambio, impuestos y biocombustibles, aunque el objetivo oficial es evitar un traslado inmediato del shock internacional.

    La consultora advirtió, sin embargo, que cuanto más se prolongue el conflicto bélico, más difícil será sostener el esquema actual. El deterioro de márgenes en refinación y el aumento del pasivo entre empresas podría generar nuevas tensiones en toda la cadena energética.

    El trabajo también puso el foco en el impacto social de la crisis. Aunque los precios de los combustibles en Argentina no se encuentran en máximos históricos en términos reales, la caída del poder adquisitivo amplificó el peso de la energía sobre los ingresos.

    De acuerdo al informe, el salario registrado promedio de 2026 se ubica un 10% por debajo de su promedio histórico medido en litros de nafta, mientras que la canasta básica muestra una reducción más moderada del 3%.

    En términos reales, el precio de las naftas y el gasoil todavía permanece por debajo de los niveles registrados entre 2010 y 2015, período en el que los combustibles alcanzaron sus máximos históricos tras la reestatización parcial de YPF.

    Actualmente, los combustibles en Argentina se ubican cerca del promedio regional. Uruguay y Chile mantienen los precios más altos de Sudamérica, mientras que Brasil y Colombia muestran valores más bajos.

    El reporte sostuvo además que el impacto global del conflicto es desigual. Asia aparece como la región más golpeada por las restricciones en Ormuz, ya que concentra entre el 85% y el 90% del petróleo que atraviesa ese corredor marítimo. China e India son los principales afectados por el encarecimiento energético.

    En paralelo, la interrupción parcial de exportaciones de GNL desde Qatar obligó a varios compradores internacionales a redireccionar demanda hacia Estados Unidos y otros proveedores alternativos.

    Para Argentina, el nuevo escenario abre oportunidades y riesgos. Por un lado, el fortalecimiento del precio internacional mejora las perspectivas exportadoras de Vaca Muerta y aumenta el atractivo del petróleo y gas argentino. Pero, al mismo tiempo, incrementa la presión interna sobre inflación, tarifas y combustibles.

    El reporte consideró que el país atraviesa una etapa de transición delicada, donde la política energética busca sostener inversiones y producción sin generar un salto brusco en los precios domésticos. En ese marco, el Gobierno apuesta a extender o reformular acuerdos privados de precios para contener la volatilidad mientras persista la incertidumbre geopolítica internacional.

  • Avances en negociaciones de paz y mediación clave

    Avances en negociaciones de paz y mediación clave

    El presidente Donald Trump afirmó que su administración está «en las etapas finales» de las conversaciones de paz con Irán y que está dispuesto a esperar unos días para obtener la «respuesta correcta» de Teherán. «Estamos en las etapas finales con Irán. Veremos qué pasa», declaró ante la prensa, en un tono que combina optimismo cauteloso con la amenaza implícita de siempre. «O tendremos un acuerdo o haremos algunas cosas un poco desagradables. Pero esperemos que eso no suceda», agregó. Trump también descartó considerar un «acuerdo limitado» centrado únicamente en la reapertura del estrecho de Ormuz, dejando en claro que Washington busca un entendimiento integral que incluya garantías nucleares, y señaló que mantuvo una conversación «muy buena» con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, uno de los mediadores clave en el proceso.

    Del lado iraní, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baqaei, confirmó que Teherán recibió una nueva propuesta estadounidense y que la está examinando, en coincidencia con la visita a la capital iraní del ministro del Interior de Pakistán, otro de los países que actúa como intermediario. «Hemos recibido los puntos de vista de la parte estadounidense y actualmente los estamos examinando. La presencia del ministro del Interior de Pakistán tiene como objetivo facilitar el intercambio de mensajes», declaró Baqaei a la televisión estatal. Al mismo tiempo, el funcionario reiteró las condiciones que Teherán mantiene sobre la mesa: la liberación de los activos iraníes congelados en el extranjero y el fin del bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes.

    El escenario diplomático que se configuraes el más esperanzador de las últimas semanas, aunque no el primero que genera esa percepción sin derivar en un acuerdo concreto. Trump postergó el martes pasado un ataque militar que estaba programado para ese mismo día, tras el pedido de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, en una señal de que los países del Golfo consideran que hay margen real para un entendimiento. La participación simultánea de Turquía y Pakistán como mediadores, junto con el respaldo implícito de China —que acordó con Trump en Pekín que Irán no puede tener armas nucleares—, configura una arquitectura diplomática sin precedentes alrededor de un conflicto que lleva casi tres meses causando estragos en la economía global.

  • El mercado petrolero global entra en una etapa de mayor presión sobre reservas y precios

    El mercado petrolero global entra en una etapa de mayor presión sobre reservas y precios

    La crisis energética global volvió a escalar tras el fuerte deterioro del mercado petrolero internacional. La Agencia Internacional de Energía (AIE) alertó que las reservas mundiales de petróleo están cayendo a un ritmo récord debido a las interrupciones en el suministro provocadas por la guerra en Oriente Medio y las restricciones en el Estrecho de Ormuz.

    Según el último reporte mundial del organismo, las pérdidas acumuladas de producción desde febrero ya superan los 12,8 millones de barriles diarios, mientras que más de 14 millones de barriles diarios permanecen paralizados en los países del Golfo.

    El informe advierte que las reservas globales observadas cayeron 129 millones de barriles en marzo y otros 117 millones en abril, en uno de los mayores drenajes de inventarios registrados en los últimos años.

    La situación generó una fuerte volatilidad en el precio del crudo. El barril de referencia del Mar del Norte llegó a tocar los 144 dólares antes de retroceder y estabilizarse en torno a los 110 dólares, impulsado por la incertidumbre sobre una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz y las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

    La AIE señaló que la magnitud de la crisis no tiene precedentes recientes, aunque aclaró que el impacto sobre el mercado fue parcialmente amortiguado porque antes del conflicto existía un escenario global de sobreoferta.

    Aun así, la interrupción del comercio marítimo en Oriente Medio provocó una caída masiva de inventarios terrestres. Solo en abril, las reservas en tierra se redujeron en 170 millones de barriles, mientras que las existencias de la OCDE sufrieron un desplome de 146 millones.

    Frente a la crisis, productores de América y de la Cuenca del Atlántico aceleraron exportaciones para compensar parte de las pérdidas del Golfo. Estados Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán y Venezuela incrementaron sus envíos internacionales, mientras Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos lograron redireccionar parte de sus exportaciones hacia terminales fuera del estrecho.

    El informe también destaca que la oferta mundial de petróleo cayó en abril otros 1,8 millones de barriles diarios hasta ubicarse en 95,1 millones, y proyecta que durante 2026 el suministro global disminuirá en promedio 3,9 millones de barriles diarios.

    La crisis además golpea de lleno a la industria de refinación. La AIE prevé que el procesamiento de crudo se desplome en 4,5 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026, afectado por daños en infraestructura, restricciones comerciales y menor disponibilidad de materia prima.

    En paralelo, la demanda mundial también comenzó a deteriorarse por el impacto de los precios elevados y la desaceleración económica global. El organismo proyecta que el consumo mundial de petróleo caerá en 420.000 barriles diarios durante 2026, aunque el mayor derrumbe se registrará en el segundo trimestre, con una baja de 2,45 millones de barriles diarios.

    Los sectores más afectados son actualmente la petroquímica y la aviación, donde la escasez de insumos y el aumento de costos ya reducen significativamente la actividad.

    China, Japón, Corea del Sur e India recortaron fuertemente sus importaciones de crudo por vía marítima entre febrero y abril, mientras numerosas refinerías comenzaron a reducir operaciones para contener costos y administrar stocks.

    La AIE advierte además que el mercado petrolero continuará en déficit al menos hasta el último trimestre de 2026, incluso si se alcanza un acuerdo diplomático que permita normalizar gradualmente el tránsito por Ormuz.

    “El mercado enfrenta una combinación inédita de pérdidas de suministro, caída de inventarios y alta volatilidad”, señala el reporte.

    En ese contexto, el organismo anticipa que los precios del petróleo podrían continuar mostrando fuertes oscilaciones durante los próximos meses, especialmente ante la cercanía del pico de demanda energética del verano boreal.

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  • Conflicto en Medio Oriente: la AIE alertó que las reservas de petróleo alcanzan “para pocas semanas”

    Conflicto en Medio Oriente: la AIE alertó que las reservas de petróleo alcanzan “para pocas semanas”

    El conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz siguen mostrando sus consecuencias sobre el mercado energético. El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE, por sus siglas en inglés), Fatih Birol, advirtió este lunes que las reservas comerciales de petróleo se reducen con rapidez y que los inventarios disponibles alcanzan apenas para “unas pocas semanas”.

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    El funcionario participó en París de la reunión de ministros de Finanzas del G7 y allí describió un escenario cada vez más ajustado para el abastecimiento global de crudo. Según explicó, las reservas estratégicas liberadas por distintos países lograron sumar alrededor de 2,5 millones de barriles diarios al mercado, aunque remarcó que esos recursos “no son infinitos”.

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    “Las reservas comerciales alcanzarán para varias semanas, pero debemos ser conscientes de que están disminuyendo rápidamente”, señaló Birol.

    La demanda de combustibles acelera la caída de los stocks

    Desde la AIE advirtieron que el inicio de la temporada agrícola y el aumento de los viajes durante el verano del hemisferio norte presionarán todavía más sobre la demanda de combustibles, de acuerdo a información de Reuters. El incremento del consumo de diésel, fertilizantes, combustible para aviones y naftas podría aumentar la caída de los stocks en las próximas semanas.

    Además, Birol planteó: “Hay una brecha de percepción entre los mercados físicos y los financieros”, sostuvo durante el encuentro del G7.

    La guerra en Medio Oriente cambia el equilibrio del petróleo

    Antes del inicio de los ataques de Estados Unidos, Israel e Irán a fines de febrero, el mercado petrolero atravesaba una etapa de amplia oferta y altos niveles de almacenamiento comercial. Sin embargo, la guerra modificó rápidamente ese escenario.

    La semana pasada, la AIE ya había alertado que la oferta mundial de crudo quedará por debajo de la demanda total durante este año debido al impacto del conflicto sobre la producción de Medio Oriente. El organismo incluso corrigió su previsión previa, que proyectaba un excedente de crudo para 2026.

    De acuerdo con el último informe mensual de la agencia, las reservas mundiales observadas de petróleo retrocedieron en marzo y abril a un ritmo récord, con una caída acumulada que llegó a 246 millones de barriles.

    La mayor liberación coordinada de reservas

    Frente al deterioro del mercado, en marzo, los 32 países miembros de la AIE coordinaron la mayor liberación conjunta de reservas estratégicas de la historia del organismo internacional. El objetivo fue contener la volatilidad y amortiguar el impacto sobre los precios internacionales.

    El acuerdo contempló la liberación de 400 millones de barriles. Hasta el 8 de mayo, según detalló la agencia, ya ingresaron al mercado unos 164 millones de barriles.

    A su vez, la AIE corrigió sus previsiones para 2026 y ahora calcula que la producción mundial de petróleo se reducirá en torno a 3,9 millones de barriles diarios por el impacto de la guerra. La estimación previa del organismo contemplaba una caída considerablemente menor, de 1,5 millones de barriles por día.

  • Irán: guerra regional con impacto global

    Irán: guerra regional con impacto global

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    El cierre del Estrecho de Ormuz convirtió una guerra regional en un shock energético global. Lo que comenzó como una ofensiva militar contra Irán terminó golpeando una de las rutas más sensibles del comercio mundial de petróleo y gas.

    Los daños sobre instalaciones en Ras Laffan (Catar) alteraron una parte importante de la capacidad de exportación de GNL. Los ataques dañaron dos de los catorce trenes de licuefacción del país y una de sus dos instalaciones de gas-to-liquids. Como resultado, una parte importante de la capacidad exportadora quedó fuera de servicio por un período estimado de entre tres y cinco años. Además, se vieron afectados contratos de largo plazo destinados, entre otros mercados, a Italia, Bélgica, Corea del Sur y China. Y también se pierde parte de la capacidad futura que esperaba incorporar a partir de la expansión de North Field.

    Entre Ras Laffan y la planta de Das Island, en Emiratos Árabes Unidos, las exportaciones de GNL equivalían en 2025 a alrededor del 20% del suministro mundial. Así, el conflicto generó un shock energético múltiple: afectó el tránsito marítimo en uno de los principales chokepoints del mundo y comprometió infraestructura actual y futura de producción y exportación.

    Asia es como la región más expuesta en términos de volumen: China, el noreste asiático y el sur de Asia concentran la mayor parte de las importaciones de GNL provenientes del Golfo. Dentro de ese conjunto, el sur de Asia (India, Pakistán y Bangladesh) muestra los niveles más altos de dependencia relativa, mientras que China aparece como uno de los principales afectados en términos absolutos.

    Europa tiene una exposición directa menor al GNL del Golfo, pero no queda al margen. La pérdida de oferta encarece el mercado global y aumenta la competencia con Asia por cargamentos alternativos.

    Esta situación no sólo afecta a los compradores extrarregionales, sino también a algunos países del propio Golfo que importan GNL, como Kuwait, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos. El cierre de Ormuz, entonces, no interrumpe solamente las exportaciones hacia Asia y Europa: también complica el abastecimiento dentro del propio Golfo.

    La crisis, además, no se limita al gas. El mercado energético global enfrenta un impacto simultáneo sobre petróleo crudo, productos refinados y derivados del gas, como GLP, fertilizantes y helio. Esa simultaneidad agrava el impacto económico, porque reduce la capacidad de sustitución entre combustibles y encarece varias cadenas productivas al mismo tiempo. Veamos cómo impacta esta crisis en China, India y Europa.


    China: expuesta, pero con capacidad de reacción


    China es uno de los actores más expuestos al shock energético derivado de la crisis en el Golfo, aunque no necesariamente el más vulnerable en términos sistémicos. Los segmentos más sensibles son la refinación, la petroquímica y ciertas ramas industriales. Y si bien cerca de la mitad de las importaciones chinas de petróleo en 2025 dependieron de la región, cuando se incorpora la producción doméstica de crudo, la participación regional dentro de las necesidades totales se reduce, lo que matiza parcialmente el grado de dependencia.

    India es el gran afectado: tercer mayor importador mundial de petróleo crudo, el cuarto de GNL y el segundo consumidor de GLP, su exposición se explica por la fuerte concentración geográfica de esos suministros en Medio Oriente. En gas, cubre cerca del 50% de su demanda mediante importaciones de GNL, de las cuales Catar aporta cerca de la mitad. La dependencia es aún mayor en GLP: importa más del 60% de sus necesidades, y más del 90% de esas compras provienen de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar. Frente a este escenario, el gobierno indio ya comenzó a intervenir a través de un esquema de priorización (residencial, transporte y fertilizantes).

    Europa enfrenta el desafío en GNL por la capacidad de asegurar volúmenes suficientes durante el verano boreal para llegar al invierno con niveles adecuados de stock. Y su vulnerabilidad aparece en los derivados de petróleo (diésel y jet fuel). Si la competencia con Asia por esos cargamentos se intensifica, no puede descartarse el racionamiento en sectores como el transporte y la aviación.


    ¿Estados Unidos busca debilitar a China?


    A la luz de los acontecimientos recientes, es posible interpretar que parte de la estrategia estadounidense en Medio Oriente y Venezuela se inscribe en una lógica más amplia de competencia geopolítica por el control de recursos, rutas y mercados energéticos. La National Security Strategy 2025 ubica a la energía como un instrumento central del poder nacional y plantea explícitamente como objetivo impedir que una potencia adversaria domine Medio Oriente, sus suministros de petróleo y gas y los principales chokepoints del sistema energético global.

    En este marco, una lectura posible es que la presión sobre Irán y Venezuela (ambos con formidables reservas hidrocarburíferas) también produzca un efecto colateral favorable para Washington: encarecer o dificultar parte del abastecimiento energético chino, dado el peso que Beijing tiene como destino de las exportaciones de estos países.

    Por ello, un cambio brusco en la capacidad exportadora de estos países, o una mayor presión estadounidense sobre ese comercio, podría elevar costos, tensar el abastecimiento de ciertos segmentos en China e impactar en un punto sensible de su seguridad energética, incluso promoviendo la compra de GNL estadounidense, crudo o GLP.


    Argentina: ¿oportunidad estratégica o riesgo inmediato?


    La crisis abre simultáneamente una ventana de oportunidad y un conjunto de riesgos. Por un lado, una interrupción prolongada de la oferta proveniente del Golfo podría fortalecer la búsqueda de proveedores alternativos de crudo y, a más largo plazo, de GNL.

    En ese escenario, Argentina podría mejorar sus perspectivas de inserción externa si lograra acelerar proyectos de expansión en Vaca Muerta y desarrollar con rapidez la infraestructura necesaria para exportar mayores volúmenes. Sin embargo, esa oportunidad no es inmediata: en gas, la capacidad de reacción sigue condicionada por la falta de obras de transporte, procesamiento y licuefacción, que requieren inversiones de gran escala y varios años de ejecución.

    Sin embargo, el escenario global también tiene efectos negativos sobre la economía doméstica. El alza del precio internacional del petróleo ya comenzó a trasladarse a costos internos y a presionar sobre la inflación mayorista. En el caso de los combustibles, las subas de marzo fueron por encima del 18%, mientras que el Gobierno buscó amortiguar parte del impacto habilitando un mayor corte de bioetanol en las naftas, al tiempo que la propia industria logró consensuar un mecanismo de buffer por 45 días a efectos de mantener en un rango bajo las fluctuaciones de precio de naftas y gasoil. Sin embargo, ese mecanismo se reveló incapaz de evitar mayores aumentos una vez verificada la “no transitoriedad” del conflicto en Medio Oriente.

    * Juan José Carbajales – Doctor en Derecho (UBA), titular de la consultora Paspartú y Subsecretario de Hidrocarburos de la Nación (2019-2020).

    ** Nicolás Barcos – Politólogo (UBA), Maestría en Energía (UBA) y Maestría en Estudios de China Contemporánea (RUC).


  • La advertencia de Trump a Irán por el estancamiento de las negociaciones: «No quedará nada de ellos»

    La advertencia de Trump a Irán por el estancamiento de las negociaciones: «No quedará nada de ellos»

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    En un contexto de máxima tensión internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia contra Irán, asegurando que «no quedará nada» del país persa si sus autoridades no acceden a firmar un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra.

    El conflicto entre Washington y Teherán, que estalló formalmente el pasado 28 de febrero, atraviesa un momento crítico debido al estancamiento de las vías diplomáticas.

    A través de su red social Truth Social, el mandatario estadounidense presionó las negociaciones para conseguir un acuerdo: «Para Irán, el tiempo apremia, y más les vale moverse, RÁPIDO, o no quedará nada de ellos».

    Trump culminó el ultimátum a través de un mensaje en letras mayúsculas: «¡EL TIEMPO ES ESENCIAL!».


    La exigencia iraní por el acuerdo de paz


    Uno de los puntos más álgidos de la contienda es el control de las rutas comerciales. Como medida de fuerza en medio del conflicto, Irán mantiene bloqueado el paso de embarcaciones por el estratégico estrecho de Ormuz.

    La magnitud de este bloqueo tiene consecuencias directas e inmediatas a nivel mundial, ya que por esa vía marítima transitaba cerca del 20% del petróleo consumido en todo el planeta antes de que se desatara el enfrentamiento armado.

    A esto, se suma que la guerra entre Estados Unidos e Irán arrastró inevitablemente a otros actores de la región, por lo que se encendieron las alarmas también en las fronteras entre Israel y el Líbano.

    Para destrabar las negociaciones y firmar un eventual acuerdo con la administración Trump, Teherán —que funciona como el principal soporte geopolítico y financiero de la milicia Hezbolá— exige como condición innegociable que se garantice un alto el fuego duradero en el territorio libanés.

    Sin embargo, la violencia en esa frontera está lejos de cesar. A pesar de que Israel y el Líbano habían acordado recientemente prorrogar una tregua, un oficial militar israelí denunció que Hezbolá lanzó alrededor de 200 proyectiles contra su territorio y sus tropas durante el último fin de semana, sumando un nuevo y complejo obstáculo para la pacificación de Medio Oriente.

    Con información de AFP.


  • Emiratos Árabes acelera un oleoducto para evitar el paso por el estrecho de Ormuz

    Emiratos Árabes acelera un oleoducto para evitar el paso por el estrecho de Ormuz

    La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel sigue alterando el tablero energético del mundo y ahora Emiratos Árabes Unidos decidió acelerar una obra estratégica para proteger sus exportaciones de petróleo. El gobierno emiratí informó que adelantará la construcción de un nuevo oleoducto hacia el puerto de Fujairah, sobre el Golfo de Omán, con el objetivo de duplicar su capacidad de exportación fuera del Estrecho de Ormuz antes de 2027.

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    De acuerdo a información de Reuters, la decisión quedó formalizada durante una reunión del comité ejecutivo de Abu Dhabi encabezada por el príncipe heredero Sheikh Khaled bin Mohamed bin Zayed, quien instruyó a la petrolera ADNOC a acelerar el desarrollo del proyecto West-East Pipeline. Según señaló la Oficina de Medios de Abu Dhabi, la infraestructura ya se encuentra en construcción y comenzaría a operar el año próximo.

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    El estrecho de Ormuz, cada vez más tensionado

    Desde el inicio del conflicto, Teherán fue firme en su postura sobre el control del Estrecho de Ormuz y amplió el área marítima que considera bajo supervisión militar. A comienzos de mayo, la Guardia Revolucionaria iraní difundió un mapa que extiende su “zona operativa” sobre gran parte de la costa emiratí del Golfo de Omán.

    Esa definición coincidió con ataques con drones sobre un buque tanque vinculado a ADNOC y con bombardeos contra instalaciones petroleras en Fujairah. Emiratos calificó esos episodios como una “extorsión económica” y una “agresión inaceptable”.

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    El estrecho de Ormuz, clave para el comercio marítimo de hidrocarburos.

    Días atrás, la Guardia Revolucionaria volvió a ampliar el alcance de esa zona estratégica y describió al estrecho como un “área operacional extendida” de hasta 482,8 kilómetros de ancho.

    En los hechos, el conflicto redujo drásticamente la circulación normal de petróleo por Ormuz, un paso clave para cerca de una quinta parte del suministro global de crudo. El impacto sobre los precios internacionales ya empezó a sentirse en distintos mercados y varios países activaron medidas de para controlar la distribución de los combustibles.

    El nuevo oleoducto para evitar Ormuz

    El plan del nuevo oleoducto apunta a consolidar el rol de Fujairah como principal alternativa logística para las exportaciones emiratíes fuera del Golfo Pérsico.

    Actualmente, Emiratos cuenta con el ducto Abu Dhabi Crude Oil Pipeline (ADCOP), también conocido como Habshan-Fujairah, que transporta hasta 1,8 millones de barriles diarios desde los campos de Abu Dhabi hacia la costa del Golfo de Omán, evitando el paso por el estrecho de Ormuz.

    En el Golfo, solamente Emiratos y Arabia Saudita disponen de infraestructura terrestre capaz de exportar crudo sin atravesar Ormuz. Kuwait, Irak, Qatar y Bahréin dependen casi por completo de esa vía marítima para colocar su producción en los mercados internacionales.

    Por su parte, en las últimas semanas, la petrolera saudita Aramco también reforzó la utilización de su oleoducto East-West, considerado una infraestructura crítica para sostener los envíos desde el Mar Rojo. Su CEO, Amin Nasser, aseguró que la compañía logró elevar la capacidad del sistema hasta 7 millones de barriles diarios.

    Fuera de la OPEP

    La aceleración del proyecto llega además pocas semanas después de la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP.

    El gobierno emiratí ya había anticipado que podía elevar su capacidad productiva hasta 6 millones de barriles diarios si el contexto internacional lo requería. Por otro lado, ADNOC mantiene el objetivo de alcanzar 5 millones de barriles diarios de capacidad durante 2027, una meta que adelantó tres años respecto del cronograma original.

    Antes de la guerra, Emiratos producía alrededor de 3,4 millones de barriles diarios. Sin embargo, el deterioro de la seguridad marítima en Ormuz obligó a recortar parte de esa producción por dificultades logísticas y riesgos operativos, según informó Reuters.

    A su vez, Fujairah y el puerto cercano de Khor Fakkan pasaron a ocupar un lugar central para el comercio petrolero y para abastecimiento del país, que depende en gran medida de las importaciones de alimentos y bienes.