Etiqueta: Estrecho de Ormuz

  • El petróleo vuelve a subir y supera los US0

    El petróleo vuelve a subir y supera los US$110

    Los precios internacionales del petróleo registraron este martes una fuerte suba y superaron los 110 dólares por barril, impulsados por la falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz. El aumento refleja la creciente preocupación de los mercados ante posibles restricciones en el suministro energético global, en un contexto de alta volatilidad.

    El crudo Brent, referencia en Europa, avanzó más de un 3% y se ubicó en torno a los 111,7 dólares, mientras que el WTI estadounidense trepó por encima de los 100 dólares. Ambos indicadores acumulan una revalorización superior al 50% desde el inicio de las hostilidades, evidenciando el fuerte impacto del conflicto en el precio de la energía.

    El origen de esta escalada se remonta a la ofensiva militar iniciada a fines de febrero, que alteró el equilibrio del mercado. Desde entonces, el bloqueo del estrecho de Ormuz -por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial- se convirtió en un factor crítico, generando temor por la continuidad del abastecimiento y presionando los precios al alza.

    La situación se agrava por la demora en las negociaciones diplomáticas. Sin avances concretos hacia una tregua duradera, el mercado interpreta que la normalización del tránsito marítimo podría tardar, lo que mantiene la incertidumbre y alimenta una tendencia alcista sostenida en el valor del crudo.

    En paralelo, la decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP desde el 1 de mayo añadió un nuevo factor de tensión. Como uno de los principales productores del bloque, su salida podría alterar el equilibrio interno de la organización y debilitar su capacidad para regular la oferta global.

    Desde el gobierno emiratí explicaron que la medida responde a una revisión estratégica de su política energética, con el objetivo de aumentar su producción sin restricciones. La decisión marca un giro relevante en el tablero petrolero internacional y abre interrogantes sobre el futuro del cartel.

    En este escenario, el mercado energético global enfrenta un panorama incierto, donde confluyen conflictos geopolíticos, decisiones estratégicas y tensiones en la oferta. La evolución del precio del petróleo dependerá en gran medida de los avances diplomáticos y de la capacidad de los actores clave para estabilizar una situación que hoy mantiene en vilo a la economía mundial.

  • Irán envió una nueva propuesta de paz a Estados Unidos

    Irán envió una nueva propuesta de paz a Estados Unidos

    El objetivo sería sortear los desacuerdos internos dentro del liderazgo iraní sobre el alcance de las concesiones nucleares.

    BUENOS AIRES (NA) — A través de mediadores paquistaníes, Irán presentó a Estados Unidos una nueva propuesta para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra, y pospuso las negociaciones nucleares para una etapa posterior, según informó el domingo el medio Axios, que citó a un funcionario estadounidense y a dos fuentes cercanas al caso.

    La nueva propuesta tiene como objetivo romper el actual estancamiento en las conversaciones y sortear los desacuerdos internos dentro del liderazgo iraní sobre el alcance de las concesiones nucleares que piensa hacer, indica la información difundida por Xinhua.

    Sin embargo, alcanzar un acuerdo de este tipo dejaría al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con poco margen de maniobra para presionar a Teherán a renunciar a su reserva de uranio enriquecido y suspender el enriquecimiento de uranio, añadió dicha fuente.

    De esta manera, se espera que Trump realice el lunes una reunión sobre Irán en la sala de crisis con su equipo principal de seguridad nacional y política exterior.

  • Sin acuerdo en el estrecho de Ormuz: Donald Trump rechaza la última oferta de Irán y frenan las negociaciones

    Sin acuerdo en el estrecho de Ormuz: Donald Trump rechaza la última oferta de Irán y frenan las negociaciones

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    El escenario en Medio Oriente se encamina hacia una resolución de fuerza tras la decisión de Donald Trump de descartar la última propuesta enviada por el régimen de Irán. Tras una sesión de emergencia en la Casa Blanca con su equipo de seguridad nacional, el mandatario estadounidense calificó de «insuficiente» el plan de Teherán, que pretendía intercambiar la reapertura del Estrecho de Ormuz por la permanencia de su programa atómico.

    Para Washington, la oferta es una maniobra distractiva para consolidar su estatus nuclear bajo la presión del bloqueo energético.

    La hoja de ruta impuesta por el trinomio de «halcones» de la administración —JD Vance, Marco Rubio y Pete Hegseth— no admite grises: Estados Unidos exige el desmantelamiento total del proyecto nuclear, el cese de la fabricación de misiles balísticos y la apertura permanente de Ormuz sin la supervisión de los ayatollahs.

    El secretario de Estado, Marco Rubio, fue tajante al señalar que la prioridad absoluta es impedir que Irán se convierta en una potencia atómica, independientemente de la crisis en los mercados de crudo.


    El Estrecho de Ormuz como moneda de cambio


    La estrategia de Irán de utilizar el control del estrecho como herramienta de extorsión económica parece haber llegado a su límite. Aunque el bloqueo ha disparado los precios del petróleo, afectando la inflación en Estados Unidos, Trump mantiene la postura de «máxima presión». La contraoferta iraní buscaba un alivio inmediato a las sanciones, pero el Pentágono ya ha presentado opciones militares para forzar la apertura de la vía marítima si la diplomacia no arroja resultados antes de que termine el mes.

    Ante el rechazo de la Casa Blanca, el canciller iraní Abbas Araqchi inició una gira de urgencia por Rusia y Pakistán. Teherán busca que Vladimir Putin y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, actúen como mediadores o garantes de un acuerdo que evite el colapso total de la tregua.

    Sin embargo, las condiciones de Trump incluyen el fin del financiamiento a grupos como Hezbollah y los Hutíes, puntos que el régimen iraní considera innegociables para su supervivencia regional.


    El horizonte de mayo y la presión interna


    El mes de mayo se perfila como el punto de quiebre. Trump enfrenta una doble presión: la necesidad de bajar el costo de la energía de cara a las elecciones de medio término y la urgencia de no mostrar debilidad ante un Irán que ya recauda peajes y militariza la zona.

    Mientras Vance y Rubio inician contactos telefónicos con intermediarios en Omán y Rusia, el mundo observa un tablero donde el diálogo parece agotado y el despliegue naval en el Estrecho de Ormuz sugiere que la opción militar vuelve a estar sobre la mesa de la Oficina Oval.


  • el Gobierno respaldó a EE.UU. e Israel ante Irán

    el Gobierno respaldó a EE.UU. e Israel ante Irán

    El gobierno nacional endureció su postura frente al conflicto en Medio Oriente y condenó a Irán por el cierre del estrecho de Ormuz, al considerar que se trata de una acción ilegal que pone en riesgo el comercio internacional y la estabilidad global. La posición argentina fue expuesta ante el Consejo de Seguridad de la ONU por el canciller Pablo Quirno, quien sostuvo que bloquear una vía marítima estratégica como esa representa una grave violación del derecho internacional. “Alterar el normal funcionamiento de una vía estratégica como el estrecho de Ormuz constituye una conducta ilegal que no puede ser relativizada”, afirmó durante el Debate Abierto sobre Seguridad Marítima.

    Quirno advirtió que la interrupción del tránsito en esa zona no solo afecta una ruta comercial clave, sino que compromete un principio central del orden internacional: la libertad de navegación. “La libertad de navegación es una condición básica para la paz, la estabilidad y la prosperidad entre las naciones”, remarcó. En ese marco, el funcionario expresó un fuerte respaldo a Estados Unidos e Israel por enfrentar esa amenaza y reafirmó el alineamiento del Gobierno argentino con sus aliados internacionales.

    Además, recordó que Argentina mantiene una postura firme frente al terrorismo y señaló que fueron declaradas como organizaciones terroristas la Guardia Revolucionaria Islámica, la Fuerza Quds, Hezbollah y Hamas.

    También mencionó que recientemente se dispuso la expulsión del encargado de negocios iraní en el país. “Frente al terror, la Argentina no es tibia, responde con determinación”, sostuvo Quirno, quien insistió en que la política exterior del país se guía por convicciones y no por coyunturas.

    El canciller también recordó que Argentina fue copatrocinadora de una resolución del Consejo que condenó ataques atribuidos a Irán contra varios países de la región, como Bahréin, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Omán y Qatar. Según explicó, el estrecho de Ormuz concentra una parte decisiva del comercio global, especialmente en energía, alimentos, materias primas e insumos industriales, por lo que cualquier bloqueo genera impacto directo sobre precios, logística y seguridad alimentaria. “El bloqueo del tránsito marítimo constituye una grave violación del derecho internacional”, insistió.

    Finalmente, el Gobierno sostuvo que este tipo de acciones trascienden lo económico y afectan la seguridad internacional, por lo que reclamó una respuesta firme del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

  • Las economías del Golfo Pérsico entran en su peor crisis desde la pandemia por el conflicto de Medio Oriente

    Las economías del Golfo Pérsico entran en su peor crisis desde la pandemia por el conflicto de Medio Oriente

    Las economías del Golfo Pérsico atraviesan su peor crisis desde la pandemia, luego del impacto regional provocado por el conflicto de Medio Oriente. Lo que parecía un nuevo ciclo favorable por la suba del precio del petróleo terminó derivando en una fuerte desaceleración económica.

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    El conflicto golpeó de lleno al corazón energético mundial. El cierre casi total del Estrecho de Ormuz, paso clave para una quinta parte del suministro global de energía, alteró exportaciones, logística y cadenas de abastecimiento en toda la región.

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    Como consecuencia, bancos y consultoras recortaron con fuerza sus previsiones de crecimiento económico 2026 para los países del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC), integrado por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin y Omán.

    Petróleo caro, pero con economías frenadas

    En otros episodios internacionales, una suba del crudo Brent representaba una oportunidad para los productores del Golfo. Sin embargo, esta vez el alza del barril no compensó la caída de exportaciones ni los daños en infraestructura energética estratégica.

    Refinerías y plantas de gas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar sufrieron interrupciones operativas, lo que afectó la producción regional. El shock fue comparado por economistas con las crisis petroleras de la década de 1970.

    Qatar ahora proyecta una contracción de 6% en 2026, cuando en enero esperaba crecer 4,9%. Kuwait pasaría de una expansión estimada de 3,4% a una caída de 4,4%, mientras Bahréin retrocedería 2,9%.

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    El conflicto de Medio Oriente golpea las principales economías del Golfo Pérsico. REUTERS/Mohammed Aty

    Emiratos y Arabia Saudita también desaceleran

    En el caso de Emiratos Árabes Unidos, los analistas ya no esperan crecimiento dinámico. La economía quedaría estancada, lejos del avance de 5% previsto apenas tres meses atrás antes del deterioro geopolítico.

    Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de crudo, resistiría mejor el golpe. Aun así, su expansión sería de apenas 2,6%, claramente por debajo del 4,3% estimado previamente. Omán crecería 2,2%, también por debajo de lo esperado.

    Especialistas advirtieron que la región no retomará de inmediato la senda previa al conflicto. Reconstruir activos dañados, normalizar exportaciones y recomponer cadenas logísticas podría demandar buena parte del segundo semestre de 2026.

    Turismo, consumo e inversión bajo presión

    El impacto no se limita al sector petrolero. Economistas remarcaron que la economía no petrolera también sufrió un deterioro marcado, especialmente en países que impulsaban la diversificación productiva como Arabia Saudita, Emiratos y Qatar.

    Durante los últimos años, Medio Oriente había sido una de las regiones con mayor expansión en turismo internacional. La guerra alteró esa tendencia y afectó actividades vinculadas como comercio minorista, hotelería, gastronomía y transporte aéreo.

    Además, el clima de incertidumbre postergó inversiones privadas y frenó nuevos proyectos inmobiliarios y tecnológicos, pilares de los planes oficiales para reducir la dependencia de los hidrocarburos.

    Esperan rebote en 2027

    Pese al deterioro actual, los economistas prevén una recuperación relevante en 2027, siempre que el conflicto ceda y la producción energética vuelva a niveles normales en los próximos meses.

    Qatar podría crecer 7,8% el próximo año, Emiratos 5,4% y Kuwait 5%. Arabia Saudita avanzaría 4,5%, Bahréin 4,3% y Omán 2,8%, según las proyecciones relevadas entre especialistas internacionales.

    El escenario positivo dependerá también de la capacidad fiscal de los gobiernos del Golfo, que cuentan con elevados ahorros soberanos y podrían sostener inversión pública para apuntalar la actividad.

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    El Golfo Pérsico sufre las consecuencias del conflicto de Medio Oriente.

    Inflación global y presión interna

    El salto del petróleo también reavivó la inflación global, y las economías del Golfo no quedaron al margen. Bahréin tendría una inflación promedio de 2,4% en 2026, frente al 1,4% estimado anteriormente.

    En Emiratos, Qatar, Kuwait y Omán, los precios también subirían más de lo previsto. Arabia Saudita mantendría una inflación cercana al 2%, aunque con riesgos alcistas si persisten las tensiones energéticas.

  • Conflicto en Medio Oriente: el petróleo sube por el bloqueo en el estrecho de Ormuz

    Conflicto en Medio Oriente: el petróleo sube por el bloqueo en el estrecho de Ormuz

    El mercado internacional del petróleo arrancó la semana en alza, impulsado por la tensión geopolítica y la falta de definiciones en Medio Oriente. La falta de avances concretos en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán y las restricciones en uno de los principales corredores energéticos del mundo sostienen un escenario de oferta ajustada.

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    En ese marco, el Brent avanzó 0,9% hasta los 106,29 dólares por barril hacia el mediodía en Europa, luego de haber tocado un máximo intradiario de 108,36 dólares, el nivel más alto en tres semanas. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) trepó 0,7% y se ubicó en 95,03 dólares, según información de Reuters.

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    Durante la última semana, ambos contratos en los precios del crudo registraron subas significativas, cercanas al 17% en el caso del Brent y al 13% para el WTI, en lo que constituyó el mayor salto semanal desde el inicio del actual conflicto.

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    La producción de petróleo tardará meses en volver a niveles previos al conflicto de Medio Oriente.

    Menos barriles disponibles y un mercado bajo presión

    El trasfondo de la suba está directamente vinculado a la reducción de la oferta global. Fuentes citadas por Reuters indicaron que, pese al estancamiento, los intentos de mediación, con participación de Pakistán, continúan abiertos, aunque sin resultados concretos luego de que el presidente estadounidense Donald Trump cancelara un viaje diplomático clave y le transmitiera a Irán que el canal de diálogo quedaba abierto a la espera de un contacto directo desde Teherán.

    “El estancamiento diplomático significa que cada día entre 10 y 13 millones de barriles de petróleo no llegan al mercado internacional, lo que empeora un equilibrio petrolero ya de por sí ajustado. Por lo tanto, solo hay una dirección posible para los precios del crudo”, afirmó Tamas Varga, analista de PVM Oil Associates.

    A este cuadro se suma el impacto operativo en la logística energética: Teherán mantiene fuertes restricciones sobre el estrecho de Ormuz, mientras Washington refuerza el bloqueo sobre puertos iraníes. Los datos de la consultora Kpler muestran que el tránsito marítimo sigue en niveles mínimos, con apenas un buque tanque de productos petroleros ingresando al Golfo durante el domingo.

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    Ranking OPEP: dónde están las mayores reservas probadas de petróleo del planeta

    Las advertencias del mercado

    En paralelo, los bancos ajustan sus escenarios frente a un contexto que reúne riesgos de oferta y tensiones entre los países. Goldman Sachs elevó sus proyecciones para el cuarto trimestre y estimó un Brent en torno a los 90 dólares por barril y un WTI en 83 dólares.

    Desde la entidad, los analistas encabezados por Daan Struyven advirtieron que el escenario podría escalar más allá de lo previsto: “Los riesgos económicos son mayores de lo que sugiere nuestro escenario base del crudo debido a los riesgos netos al alza para los precios del petróleo, los valores inusualmente altos de los productos refinados, los riesgos de escasez de productos y la escala sin precedentes del impacto”.

    El Estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto

    La situación en el Golfo Pérsico se consolida como el principal factor de inestabilidad. En las últimas horas, Trump mantuvo una comunicación telefónica con el primer ministro británico, Keir Starmer, centrada en la necesidad de reactivar la circulación marítima en el estrecho de Ormuz.

    Desde Londres advirtieron sobre el impacto potencial del conflicto. Starmer alertó por “graves consecuencias para la economía global y el costo de vida en el Reino Unido”, de acuerdo con un comunicado oficial.

    El intercambio se dio luego de una nueva señal de endurecimiento por parte de Irán. Autoridades en Teherán remarcaron que la vía marítima no volverá “bajo ninguna circunstancia” a su funcionamiento previo tras semanas de restricciones, lo que refuerza la presión sobre los precios internacionales y suma incertidumbre sobre el abastecimiento energético.

    En ese contexto, el tránsito de buques continúa fuertemente limitado. Los registros de seguimiento marítimo muestran una operatoria reducida a un nivel marginal, con apenas algunas embarcaciones cruzando la zona durante el fin de semana.

  • estrategias y tensiones en Ormuz

    estrategias y tensiones en Ormuz

    Donald Trump y el régimen iraní parecen sentirse cómodos usando la tregua como estrategia. Ambos creen que les sirve para subirse el precio en la negociación, aunque ninguno es capaz de hacer un gesto contundente hacia el otro. Quizá, porque lo último que quieren es mostrar debilidad. El canciller iraní viajó a Islamabad, habló con el jefe del ejército pakistaní y le entregó sus condiciones para firmar un acuerdo, pero luego se subió a un avión y siguió de gira. No le importó que los asesores de Trump estaban a punto de viajar para intentar alcanzar, cara a cara, un entendimiento. Trump canceló el viaje y espera que Irán mejore su oferta y se la transmita por teléfono.

    Cada uno juega sus cartas

    Trump cree que su decisión de bloquear el estrecho de Ormuz —impidiendo la entrada y salida de barcos desde los puertos iraníes— debilita al régimen por la asfixia que provoca sobre su economía, y que eso forzará, más temprano que tarde, una negociación en sus términos. Solo sería cuestión de tiempo. Los iraníes, por su parte, lograron llevar el conflicto al terreno que más les conviene: la economía global. Consideran que, además de haber sobrevivido como régimen a los ataques de Estados Unidos e Israel, cuentan —más allá de la avasallante presencia militar estadounidense— con una posición dominante sobre el estrecho de Ormuz, que le demostró a Trump y a Occidente que lo militar no alcanza y que la negociación es inevitable. Y es en esa mesa donde están desafiando a Trump.

    Trump cree, además, que el régimen está fracturado y que por fin está cerca de encontrar a su «Delcy Rodríguez iraní» —es decir, un interlocutor dispuesto a negociar en serio—. El viaje del canciller a Pakistán pareció confirmarlo, aunque por ahora no hay resultados concretos. De todos modos, habrá que ver si el ala política del régimen logra imponerse sobre una Guardia Revolucionaria que hasta el viernes seguía minando el estrecho de Ormuz y no daba señales de estar dispuesta a ceder. Todavía no está claro quién gana esa lucha interna.

    Pero ambas partes saben también que la tregua como estrategia no puede ser ilimitada. Sobre todo Trump. El tiempo juega en su contra: no puede sostener indefinidamente el despliegue militar, uno de lo más grande de la historia de Estados Unidos en Medio Oriente. Eso cuesta mucho dinero, justamente el que prometió no gastar. La presión política interna crece. La nafta cara y la incertidumbre económica lo golpean en casa. Un conflicto armado prolongado puede pasarle factura electoral y hacer crecer las críticas de los demócratas y de su propio grupo de apoyo.

    La opción militar sigue latente y sería difícil descartarla del todo. Si Irán no cede o escala su sabotaje en Ormuz, la acción armada se vuelve cada vez más difícil de evitar. Es, sin embargo, la última opción, porque ya quedó claro que, más allá de su potencia de fuego, será muy difícil para Estados Unidos frenar la estrategia iraní de generar caos en el estrecho y en los países vecinos. Trump sabe que la negociación es lo único que puede devolverle a Ormuz la normalidad que tenía antes de que comenzara la guerra. El daño a la economía global que generó la estrategia iraní no había sido bien calculado.

    Israel espera 

    En ese contexto, Israel observa el escenario regional en espera de una señal sobre qué hará Trump finalmente con Irán. El ministro de Defensa lo dejó claro esta semana: apenas Trump lo indique, Israel está preparado para ir a fondo. Sus objetivos no se cumplieron en su totalidad —necesita seguir golpeando la infraestructura misilística y, sobre todo, la nuclear—. Rafael Grossi, director del OIEA, le dio más argumentos esta semana al señalar que, si bien Irán no tiene armas nucleares, cuenta con material suficiente para fabricar diez. 

    Mientras tanto, Israel y Líbano mantienen su propia tregua, y Trump planifica un encuentro en Washington entre Netanyahu y el presidente libanés. El problema es que la autoridad libanesa tiene un control acotado sobre Hezbolá, por lo que todo pende de un hilo. Los ataques israelíes contra Hezbolá se intensifican: el grupo terrorista sigue operando para desestabilizar el acercamiento diplomático entre Líbano e Israel.

    El reloj le corre más rápido a Trump

    Trump busca cerrar el conflicto con un acuerdo que garantice el retorno de los mercados energéticos a la normalidad, pero deja siempre en claro que no permitirá que Irán obtenga un arma nuclear. Eso tranquiliza parcialmente a Israel, que de todos modos quiere ver qué se firma. Israel cree que si Irán conserva aunque sea la mínima posibilidad de avanzar hacia el arma nuclear o de disparar misiles de largo alcance, lo hará. Por eso, si un eventual acuerdo diplomático no cierra esa puerta con claridad, para Israel nada habrá cambiado en la región.

    Irán, por su lado, también parece cómodo con este escenario de tregua prolongada. Lo lee como una señal de debilidad e impotencia de una superpotencia que, en lugar de cumplir sus amenazas militares, prefiere esperar una propuesta diplomática. Aunque sea por teléfono.

  • Crisis global del GNL: la oportunidad que pone a Argentina en el radar de los inversores

    Crisis global del GNL: la oportunidad que pone a Argentina en el radar de los inversores

    El mercado global de gas natural licuado (GNL) atraviesa uno de sus momentos más críticos desde la guerra entre Rusia y Ucrania.

    El virtual cierre del Estrecho de Ormuz desde marzo y la destrucción de parte de la capacidad exportadora de Qatar alteraron el equilibrio global, dispararon los precios y obligaron a los principales compradores a recortar demanda o buscar alternativas más baratas como el carbón.

    Según un informe de la consultora Argusmedia, la crisis cambió por completo la lógica del mercado: ya no se trata de cómo absorber excedentes de oferta, sino de cómo reducir el consumo ante un suministro que se contrae.

    La interrupción del tránsito de cargamentos por Ormuz —por donde fluye una porción clave del GNL mundial— y los daños en instalaciones qataríes eliminaron millones de toneladas de capacidad, con un impacto que podría extenderse por años.

    El shock golpea de manera desigual. Asia, principal destino del GNL de Medio Oriente, es la región más expuesta. Países como India ya evalúan aumentar el uso de carbón y recortar consumo industrial, mientras que otros como Taiwán podrían convalidar precios más altos para sostener su demanda energética. En paralelo, Europa enfrenta una competencia creciente por cargamentos spot, en un contexto de bajos niveles de almacenamiento.

    En este escenario de alta volatilidad, la oferta global caería incluso pese al crecimiento de exportaciones desde Estados Unidos. Para el período abril-septiembre, se proyecta una reducción interanual del suministro, consolidando un mercado más ajustado y dependiente de decisiones geopolíticas.

    En ese tablero, Argentina aparece con un rol dual. Por un lado, como importador, podría mantener su participación en el mercado spot para cubrir la demanda invernal, aunque condicionado por los precios.

    La experiencia de 2022 cuando se pagaron valores muy elevados por cargamentos sugiere que el país seguirá comprando mientras las cotizaciones no superen ciertos umbrales críticos.

    Pero, al mismo tiempo, la crisis abre una oportunidad estratégica. La menor oferta global y la necesidad de diversificar proveedores refuerzan el atractivo de proyectos de exportación desde Vaca Muerta, en un contexto donde los compradores buscan nuevas fuentes de suministro fuera de las zonas en conflicto.

    El desafío es el timing. La demanda argentina de GNL llegaría más tarde que en años anteriores, en parte por demoras en la definición del esquema de importación.

    Además, el país enfrenta limitaciones estructurales que condicionan su capacidad de aprovechar plenamente el nuevo escenario, desde infraestructura hasta financiamiento.

    A nivel logístico, el mercado también muestra tensiones. Si bien la menor circulación de cargamentos desde Medio Oriente reduce parte de la demanda de transporte, la incorporación de nuevos buques y la incertidumbre sobre rutas comerciales mantienen elevados los costos de flete y la volatilidad.

    El resultado es un mercado más fragmentado, con precios sensibles a cualquier escalada y una competencia creciente entre Asia y Europa por asegurarse suministro. En ese contexto, América Latina con menor presión de demanda en el corto plazo queda al margen de la disputa central.

    La conclusión del informe es clara: el GNL volvió a convertirse en un mercado dominado por la geopolítica. Y en ese nuevo orden, Argentina no solo enfrenta el desafío de garantizar su abastecimiento, sino también la oportunidad de posicionarse, a futuro, como un proveedor relevante en un mundo cada vez más ávido de energía segura.

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  • Irán no cobrará peajes en el estrecho de Ormuz a los «países amigos»

    Irán no cobrará peajes en el estrecho de Ormuz a los «países amigos»

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    El fuego en Medio Oriente está en pausa, pero las tensiones se mantiene sobre todo después de la última medida que adoptó Irán sobre el estrecho de Ormuz. El jueves informó que cobrará peaje a los buques que quieren pasar por el sitio, sin embargo este viernes decidió conceder exenciones a aquellos países que considera sus aliados.

    La medida fue confirmada por el embajador iraní en Rusia, Kazem Jalali, cuando expresó: «Actualmente, hemos otorgado exenciones para algunos países, pero no sé qué ocurrirá en el futuro. En cualquiera de los casos, nuestra Cancillería está tratando aplicar las exenciones previstas para los países amigos, como Rusia».

    Por su parte, el vicepresidente del Parlamento iraní, Hamid Reza Haji Babaei, también declaró que Irán recibió por primera vez ingresos procedentes de tarifas por el tránsito a través del estrecho de Ormuz y que los fondos fueron transferidos al banco central del país.

    Peaje en el estrecho de Ormuz


    Irán informó que los planes de tarifas para pasar a través del estrecho de Ormuz se empezaron a aplicar bajo el argumento de los costos asociados a garantizar la seguridad de esta vía marítima clave.

    La república islámica indicó que reabrirá dicho paso una vez que se levante completamente el bloqueo naval de Estados Unidos.

    La importancia del estrecho de Ormuz reside en que es la única salida marítima a océano abierto de la zona y por allí transitaban diariamente unos 20 millones de barriles de petróleo antes de la guerra.

    Con información de NA


  • Trump niega presión para alto el fuego en negociaciones con Irán

    Trump niega presión para alto el fuego en negociaciones con Irán

    El presidente Donald Trump confirmó que no existe «ninguna presión» para alcanzar un alto el fuego ni para retomar las negociaciones con Irán, estancadas desde el 12 de abril. En declaraciones a Fox News, desmintió además que hubiera fijado un plazo de tres a cinco días para que Teherán presentara una contraoferta —como había informado el portal Axios horas antes— y descartó que el calendario electoral esté condicionando su enfoque.

    «La gente dice que quiero terminar con esto por las elecciones de mitad de mandato, pero no es cierto», afirmó el mandatario, quien también restó importancia a la captura de dos buques internacionales por parte de Irán en el estrecho de Ormuz al señalar que no eran embarcaciones estadounidenses ni israelíes.

    Trump subrayó que la presión económica es el verdadero instrumento de coerción sobre el régimen iraní. «El bloqueo les asusta aún más que los bombardeos», sostuvo, y agregó que Teherán «lleva años siendo bombardeado, pero odia el bloqueo». En esa línea, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reforzó el mensaje al señalar que Irán no puede «ni siquiera pagar a su propia gente» como consecuencia de la presión económica ejercida por Washington.

    Leavitt también remarcó que Trump considera prioritario que Irán entregue su uranio enriquecido, en referencia a los materiales que sobrevivieron a la Operación Martillo de Medianoche, el bombardeo estadounidense sobre instalaciones nucleares iraníes ejecutado el pasado junio.

    Desde Teherán, la respuesta fue de rechazo frontal. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, publicó en X que el «bloqueo y las amenazas» de Estados Unidos constituyen obstáculos concretos para cualquier negociación, y acusó a Washington de «interminable retórica hipócrita» y de contradicción entre sus palabras y sus acciones. En la misma dirección, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, advirtió que «un alto el fuego total solo tiene sentido si no se ve violado por el bloqueo naval y la toma de rehenes de la economía mundial», dejando en claro que Irán no está dispuesto a negociar bajo las condiciones actuales.