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  • Un cráter cerca de Zapala es único y se parece a los de la Luna y Marte

    Un cráter cerca de Zapala es único y se parece a los de la Luna y Marte

    Ubicado entre las localidades neuquinas de Zapala y Paso Aguerre, el hundimiento de unas 15 cuadras de diámetro llamado Barda Negra fue señalado como uno de los impactos de un gran meteorito. El sitio, al que no es fácil llegar pero que atrajo a cientos de científicos y científicas del mundo para su estudio, finalmente tiene una respuesta. Y esa explicación sobre cómo se gestó apareció publicada en una de las más serias revistas científicas que se edita en Países Bajos. Uno de los directores del estudio es el Dr. en Ciencias Geológicas Rogelio Acevedo, dio a conocer a este periodista los detalles de esa investigación.

    []https://www.youtube.com/watch?v=nL9StrT8FWI[/]

    Desde la sede de la Universidad de Tierra del Fuego y el Conicet en Ushuaia, el especialista sostuvo que la investigación la desarrollaron once científicos de Alemania, España y Argentina, con la financiación del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, Plan Nacional de España y el Conicet (entre otros organismos científicos internacionales).

    Allí se determinó que el cráter ubicado en el centro neuquino “es único en el mundo y sólo es comparable con los hallados en Marte y otros planetas”. Además del origen, también se evaluó la antigüedad del enorme pozo al que “podemos ubicar en unos diez millones de años”.

    Acevedo, uno de los más reconocidos científicos argentinos en las ciencias geológicas, descartó que se trate del impacto de un meteorito como se supuso hasta el momento, a través del trabajo que realizó en Neuquén parte del equipo internacional y del uso de diferentes tecnologías para analizar el cráter. El origen es un hundimiento del sector originado en movimientos subterráneos y otros factores geomorfológicos que por su magnitud y características lo distinguen de otros similares ubicados en diferentes lugares del mundo.

    Lo que se decía antes

    En el año 2003 fue el científico Maximiliano Rocca quien dio a conocer el descubrimiento y primeros estudios del cráter ubicado a unos 20 kilómetros de Zapala –en el corazón de la provincia del Neuquén- y lo ubicó entre los posibles impactos de meteoritos que registra el territorio argentino.

    La primera publicación –realizada por la revista científica Espacial.Org- aseguraba que ese “cráter de 1.5 Kilómetros de diámetro, aislado en medio de una enorme meseta basáltica de color marrón” tenía similitudes con los registrados por impacto de meteoritos, como el «Meteor Crater» de Arizona en Estados Unidos. El estudio, basado principalmente en imágenes del satélite Landsat y aéreas del Instituto Geográfico Militar, determinaba que “el cráter de la Meseta de la Barda Negra tiene un borde sobreelevado con respecto al piso de la meseta misma. Este hecho nos habla de un origen por explosión. Sólo los cráteres explosivos tienen bordes sobreelevados”, entre otras consideraciones.

    Lo que se dice ahora

    En el artículo de la revista “Geomorphology”, que se edita en Países Bajos y es una de las publicaciones científicas de mayor seriedad en el mundo por la calidad de los “árbitros” que analizan cada artículo, se aseguró que “estos sumideros gigantes representan ejemplos únicos de procesos de conformación de superficies planetarias que también ocurren en Marte y cometas en áreas con basaltos o rocas de roca rígidas”.

    Tras confirmar lo indicado en el estudio, Acevedo puntualizó los aspectos que determinaron que el cráter no responde a una depresión causada por el impacto de un meteorito o asteroide y que “todos los procesos que se han registrado en la tierra también se han producido en Marte y en todos los planetas rocosos, independientemente de la distancia al sol”.

    El núcleo de las conclusiones del estudio publicado, sostiene que “un mapa geomorfológico detallado indica un desarrollo de cráter sucesivo que invoca un hundimiento local escalonado. El mapeo magnético realizado con el novedoso instrumento multisensor NEWTON financiado con fondos europeos muestra una anomalía de campo de ~ 2000 nT asociada a los bordes del cráter, y las mediciones de susceptibilidad arrojan un contraste importante entre los bordes basálticos y la meseta, y el interior del cráter. Por lo tanto, proponemos un origen de sumidero para el cráter, con un colapso anterior de los basaltos de la meseta y un último relleno con material sedimentario”.

    También la investigación es categórica al afirmar que “estos sumideros gigantes de colapso, representan ejemplos únicos de procesos de conformación de superficies planetarias que también ocurren en Marte y cometas en áreas con basaltos o rocas de roca rígidas”.

    El equipo de científicos internacionales que llevó a cabo el estudio está compuesto por Marina Díaz Michelena, Rolf Kilian, Oscar Baeza, Francisco Rios, Miguel Ángel Rivero, José Luis Mesa, Veracruz González, Amanda Arlensiú Ordoñez, Benoit Langlais, Maximiliano Rocca  y Rogelio Daniel Acevedo.

    Durante muchos años se creyó –tanto en la región como en el mundo científico- que Barda Negra había sido el escenario de un impacto de meteorito, especialmente por la circunferencia y la conformación de “bordes” que sobresalen en una zona geográfica de planicie. Ese origen fue uno de los mayores atractivos que tuvo para el estudio científico ese lugar, incluyendo en anteriores investigaciones a Acevedo y otros especialistas.

    A partir de ahora y recostado en una nueva investigación científica, la característica de ser singular en el mundo incrementará el apetito por su estudio y registro por parte de especialistas y también de apasionados por los fenómenos geomorfológicos universales.

  • Científicos de Río Negro desarrollan un material que transforma el cromo tóxico en una versión menos peligrosa 

    Científicos de Río Negro desarrollan un material que transforma el cromo tóxico en una versión menos peligrosa 

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    Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), en colaboración con colegas de España, desarrolló y evaluó un nanomaterial capaz de remover cromo hexavalente del agua, un metal pesado tóxico de importancia ambiental.  

    Los científicos publicaron los resultados en la revista Next Materials. Se centraron en un nanomaterial denominado MCM-41-NH₂, que fue probado en condiciones similares a las de los sistemas reales de tratamiento de efluentes.

    Los resultados muestran que este material no solo puede retener el contaminante, sino también transformar parte de él en una forma menos tóxica, lo que representa una ventaja adicional para el ambiente. 

    El trabajo fue realizado por los doctores Pedro Martin y Nicolás Fellenz, investigadores en el Laboratorio de Materiales Nanoestructurados del Centro de Investigaciones y Transferencia de Río Negro, que depende del CONICET y la Universidad Nacional de Río Negro. 

    También colaboraron las doctoras Mónica Calero de Hoces y María Ángeles Martín-Lara, del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Granada en España. 

    Salvar el agua: reto urgente y global 

    La presencia de metales pesados en el agua es una preocupación creciente a nivel mundial. En particular, el cromo hexavalente se utiliza en diversas actividades industriales, como la producción de cuero, pinturas y metales, y puede generar efectos negativos en la salud y el ambiente si no se trata adecuadamente. 

    A diferencia de otros contaminantes, este tipo de compuestos no se degrada fácilmente y puede acumularse en organismos vivos. En muchos casos, especialmente en países en desarrollo, los sistemas de tratamiento disponibles no logran eliminarlo de manera eficiente. 

    Por eso, el grupo de investigadores decidió buscar una alternativa más accesible y eficaz. En sus propias palabras, “el desarrollo de nuevas metodologías o la mejora de tecnologías existentes para su eliminación de los efluentes es imperativo”.

    El nanomaterial conserva buena eficacia tras múltiples ciclos de uso, lo que lo convierte en una alternativa sustentable para el tratamiento de aguas contaminadas con metales pesados.

    El objetivo del estudio fue evaluar si el material MCM-41, modificado con grupos amino (-NH2), podía eliminar el cromo hexavalente del agua en un sistema de tratamiento continuo. 

    Para fabricar el material, los científicos utilizaron diferentes reactivos químicos y lograron un material poroso a base de sílice, similar a una esponja con poros de tamaño nanométrico. 

    Modificaron la superficie mediante la incorporación de grupos amino (-NH2), capaces de interactuar y retener el cromo. Las pruebas se realizaron en columnas de vidrio con agua contaminada, ajustando el pH a un valor ácido, como en los desechos industriales. 

    Descubrieron que, si el agua pasaba más despacio, el material podía retener mayor cantidad de cromo. En las mejores condiciones, logró eliminar hasta 110,5 miligramos de cromo por gramo de material, una cifra elevada en comparación con otros materiales similares. 

    Uno de los logros más interesantes fue que el material MCM-41-NH₂ no solo atrapó el cromo, sino que parte lo transformó en una especie química menos tóxica (cromo trivalente).  

    El material también pudo reutilizarse varias veces: después de cada uso, lo lavaron con una solución especial para regenerarlo y, aunque su capacidad disminuyó levemente, siguió funcionando bien durante varios ciclos. 


  • La Fundación Tierras Patagónicas avanza en plan de monitoreo de contaminación de ríos

    La Fundación Tierras Patagónicas avanza en plan de monitoreo de contaminación de ríos

    El Programa de Monitoreo, Análisis y Evaluación de Cambios en el Ecosistema de la cuenca Aluminé – Collón Cura inició en 2025 y es un trabajo conjunto entre la Fundación Tierras Patagónicas, el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) y el CONICET. Busca monitorear y estudiar la proliferación de algas, el exceso de nutrientes en el agua y cambios en el ecosistema que afecten el desarrollo normal de las especies.

    Entre el 2021 y 2023, el  CEAN y CONICET realizó un estudio de monitoreo y análisis de la floración algal en los ríos Chimehuín y Malleo, producto de cambios en el ecosistema. En este muestreo sistemático se encontraron señales de contaminación por aumento de nutrientes provenientes de descargas de la planta de tratamiento. Esto derivó en informes que propiciaron el plan de construcción de una nueva planta de saneamiento y la detección de indicadores importantes de cambios ecosistémicos: la aparición de especies de sauce exótico a la vera del río; el aumento de temperatura debido al cambio climático; el aumento de nutrientes por descargas en el río, derivadas del incremento en desarrollos inmobiliarios.

    Frente a estos resultados, en 2025 la Fundación Tierras Patagónicas decidió unirse y financiar el proyecto para asegurar su continuidad y poder analizar y dar alerta temprana sobre: contaminación en los ríos de la cuenca Aluminé-Collón Cura; carga de nutrientes en el agua; desarrollo de algas en los ríos; presiones sobre los ecosistemas acuáticos; evaluar la evolución de la cuenca año a año.

    «Impulsamos un plan para estudiar toda la cuenca, generar líneas de base y asegurar un monitoreo continuo en el tiempo. A partir de estos estudios, encontramos que hay señales de cambio, no necesariamente contaminación directa, pero sí procesos que pueden afectar el equilibrio del ecosistema. Es una combinación que se da por el crecimiento urbano, cambio climático, sequías, aumento de temperatura y especies exóticas como el sauce», explicó Max Knüll, presidente de la ONG.

    El CEAN y el CONICET monitorean, desde el 2025, 21 puntos de interés para detectar cambios en lugares de transición natural o derivada de desarrollos humanos para evaluar calidad del agua, detectar aportes cloacales o de elementos no deseados y el crecimiento de peces como indicadores ambientales. «Se realizó un primer muestreo en febrero del 2025 y un segundo en febrero del 2026. Pronto podremos compartir resultados comparativos», expresó Knüll.

    El proyecto de conservación de la fundación en este corredor fluvial incluye, además, un estudio sobre el ecosistema en el río Caleufu, en donde aún no ha proliferado el sauce exótico y se mantienen especies autóctonas. «Nuestro interés como ONG ambiental es potenciar el trabajo científico, asegurar su continuidad y fomentar el acceso a información de calidad que pueda aplicarse a políticas de cuidado del medio ambiente», concluyó.

  • Educación respaldó el trabajo del CONICET y abordó la situación del sistema científico

    Educación respaldó el trabajo del CONICET y abordó la situación del sistema científico

    Educación respaldó el trabajo del CONICET y abordó la situación del sistema científico

    La comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología (D) votó por unanimidad un proyecto del diputado Carlos Coggiola (Neuquén Federal) para declarar de interés legislativo la labor científica y educativa del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). La iniciativa destaca el aporte del organismo en áreas estratégicas y propone fortalecer la articulación institucional para el desarrollo científico y educativo en la provincia.
    En ese marco, el cuerpo que preside la diputada Mercedes Tulián (PRO-NCN) recibió a la directora del Centro Científico Tecnológico CONICET Patagonia Confluencia, Natalia Guiñazú, y al titular de la Agencia de Innovación para el Desarrollo (ANIDE), Joaquín Perren, quienes expusieron sobre el impacto del organismo en la generación de conocimiento, su vinculación con la provincia y el desarrollo regional, y la situación actual del sistema científico a nivel nacional.
    Al hablar, Guiñazú dijo que la situación actual del CONICET  “es muy difícil” y detalló que entre 2023 y 2025 se registró “un 70% de disminución de presentaciones a becas”, cifra que –indicó- anticipa un impacto a mediano plazo en la formación de nuevos investigadores e investigadoras. A la vez, señaló que el desfinanciamiento del Estado nacional y la incertidumbre laboral que eso genera afectan principalmente a quienes se inician en la carera científica. “Que el sueldo no te alcance para vivir es muy triste y eso afecta mucho a la juventud”, expresó.
    Explicó que Neuquén cuenta con cuatro unidades ejecutoras y más de 200 personas dedicadas a la investigación en áreas como ingenierías, ciencias agrarias, medicina y ciencias sociales. En ese sentido, recalcó que los proyectos  que se desarrollan son “pensados y situados en el territorio”, con líneas de trabajo vinculadas a problemáticas locales como derrames de petróleo, control de patógenos o mejora de materiales en la industria energética. También mencionó el trabajo articulado con otros institutos y el desarrollo de proyectos en red. 
    A su turno, Perren destacó la relación con la provincia ante el retiro del Estado nacional en materia de ciencia y tecnología, y acotó que esa realidad fue compensada “con una fuerte presencia” provincial a través de acuerdos técnicos, equipamiento y financiamiento. En ese sentido, indicó que ese vínculo permitió al sistema científico “mantenerse a flote en tiempos particularmente complejos”.
    El titular de ANIDE remarcó que Neuquén “tiene una política científica y tecnológica” y mencionó algunas líneas de trabajo conjunto con CONICET, como el programa de “Ciencia en el territorio”, a partir de un trabajo articulado con los delegados regionales de la provincia y la elaboración de un “banco de problemáticas” con enfoque socioproductivo y sociocomunitario, que permitirá financiar 15 desafíos tecnológicos con el acompañamiento del sistema científico.
    En esa línea, también hizo referencia a un proyecto para fomentar las vocaciones científicas en las escuelas y al fortalecimiento de la comunicación pública de la ciencia. “CONICET es un aliado estratégico”, afirmó
    En otro orden de cosas, el cuerpo aprobó despacho por unanimidad al proyecto que declara de interés legislativo la primera edición de los Premios Berbel a la Música Neuquina, iniciativa orientada a reconocer y promover la producción musical de la provincia.
    Neuquén, 16 de abril de 2026. 

  • Neuquén mira 12.000 años atrás: hallazgos en la Cuenca del Agrio reescriben la historia humana

    Neuquén mira 12.000 años atrás: hallazgos en la Cuenca del Agrio reescriben la historia humana

    La directora provincial de Patrimonio Histórico, Claudia Della Negra, puso en valor los avances del relevamiento en la Cuenca del Agrio en el interior de Neuquén, y explicó que el objetivo es profundizar la línea de tiempo de la ocupación humana en la región.

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    “Sabemos hasta hoy que la cuenca tiene 8.000 años de ocupación confirmada, pero como en otros sitios tenemos 12.000 años de antigüedad, estamos buscando referencias de ese tiempo, digamos, que va de 12.000 o más hasta 8.000 años de antigüedad”, afirmó en declaraciones a Canal 7.

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    El trabajo se desarrolla a partir de un convenio que articula a investigadores , equipos del CONICET y especialistas de otras partes del mundo.

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    Uno de los ejes principales es el estudio del arte rupestre. “Estamos trabajando el relevamiento de todos los sitios con arte rupestre, con Guadalupe Romero, que está realizando el análisis y registro de todos los sitios”, detalló.

    Estudio del CONICET en Neuquén

    En ese sentido, anticipó un paso fundamental en la investigación. “Comenzamos ya a evaluar la posibilidad de hacer fechado radiocarbónico de la pintura que está en esta zona”, explicó.

    Romero, investigadora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, lidera el proyecto vinculado al arte rupestre, mientras que los grabados ya cuentan con estudios previos.

    Pero la investigación va más allá de lo cultural y se mete de lleno en el análisis ambiental. “Ahora lo que estamos haciendo es llevar adelante una comparación del proceso de desertificación de la cuenca del valle”, explicó Della Negra.

    Ese trabajo incluye el relevamiento de lagunas secas para detectar posibles rastros del pasado. “Estamos trabajando en todas las lagunas secas y ver qué vestigios de la actividad del hombre y de los antiguos animales hoy extintos, de aproximadamente el Pleistoceno y principios del Holoceno, si hubo algún rastro. Estamos en busca de eso”.

    En ese marco, destacó la incorporación de un referente internacional: “Por eso en este trabajo se sumó Daniel Bustos, que es un referente internacional del tema y es del Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos”.

    Valor ambiental de los estudios

    Finalmente, la funcionaria remarcó el valor actual de estos estudios. “A partir de toda la información del proceso de vida, uso de los recursos y manejo del ambiente en este proceso de desertificación, lo que nos dan son pautas para volver a recuperar prácticas utilizadas en el tiempo anterior y que podemos volver a implementar”, indicó.

    La investigación en la Cuenca del Agrio busca reconstruir el pasado más remoto de Neuquén, y también ofrecer herramientas concretas frente a uno de los problemas más actuales que es el avance de la desertificación.

  • Del Chimehuin al Caleufú, monitorean los ríos de Neuquén: “Lo que no se mide, no se puede cuidar”

    Del Chimehuin al Caleufú, monitorean los ríos de Neuquén: “Lo que no se mide, no se puede cuidar”

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    El río Chimehuin, en Junín de los Andes, fue cambiado su paisaje a lo largo de los años. El referente de la Fundación Tierras Patagónicas, Maximiliano Knull, recuerda aquellos tiempos cuando era niño y pescaba con mosca, antes de que el sauce exótico invadiera sus aguas y deformara sus costas. Además, tampoco tenía tantas algas: investigadores del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) descubrieron un aumento de floración, producto de nutrientes como el fósforo y el nitrógeno. “Es como si en un campo agrícola se te pasara la mano con el fertilizante. Las plantas crecen a lo loco”, explicó el referente de la organización.

    Con base a esos resultados extraídos de las pruebas del Chimehuin en 2021, la Fundación propuso extender los estudios a otros ríos. Así, lanzaron el Programa de Monitoreo, Análisis y Evaluación de Cambios en el Ecosistema de la Cuenca Aluminé – Collón Cura, ya que “lo que no se mide, no se puede cuidar”. Sostuvo que los espejos de agua de Neuquén aún conservan su “buena calidad”, pero advirtió que es fundamental reunir datos para contrastar año tras año.

    Por eso, en febrero los investigadores del CEAN y el Conicet tomaron muestras en 21 puntos estratégicos a lo largo de cinco ríos: el Chimehuin, Malleo, Aluminé, Collón Cura y Caleufú. Escogieron ese mes, dado que es “un buen momento para medir la mayor concentración de nutrientes en el menor caudal existente”.

    A partir de los primeros resultados se propusieron hacer un diagnóstico serio, fijar una línea de base y asegurar que el monitoreo se repita todos los años. Definieron una fecha para el primer muestreo, realizado en 2025, que ya derivó en un informe técnico, y este verano concretaron un segundo relevamiento del que aún se aguardan los resultados.

    La intención es que, con 2025 como año de referencia, cada febrero se repitan las campañas de campo, con análisis de calidad de agua, estudio del lecho del río, recolección de invertebrados y otros organismos que permitan evaluar la salud de los ecosistemas.

    Monitorean cinco ríos emblemáticos de Neuquén: Chimehuin, Malleo, Aluminé, Collón Cura y Caleufú


    ¿Por qué eligieron esos ríos? Por el aumento de las urbanizaciones y loteos en sus alrededores. “Lo que vemos es que cerca de las zonas urbanas, o río abajo de las zonas urbanas, se empiezan a ver señales de ciertos nutrientes, de ciertas cuestiones que están pasando”, señaló el referente.

    De hecho, en el muestreo del río Chimehuin de 2021 se detectó un incremento de fósforo y nitrógeno justo después de la planta de tratamientos de líquidos cloacales de Junín de los Andes. “La buena noticia es que estamos a tiempo”, remarcó y celebró el anuncio de obras del Gobierno de Neuquén y el Municipio para de revertir la situación. El proyecto oficial incluye la construcción o refacción de unas 30 plantas de saneamiento en toda la provincia.

    Para Knull, allí radica la importancia de un monitoreo: promover un plan de políticas públicas acorde al contexto. “A veces, en el afán de crecer, se crece desordenadamente. Tiene que haber una planificación, un acompañamiento desde la infraestructura local. No se trata de crecer por crecer”, recalcó.

    Buscan obtener datos para promover políticas públicas. (Fototo: Gentileza CEAN – Conicet).

    Advirtió que localidades como San Martín de los Andes y Junín, donde gran parte de su economía reside en el valor de sus paisajes y ríos, corren el riesgo de “hipotecar el futuro” si permiten que avance el desarrollo urbano sin la infraestructura adecuada.

    El referente adelantó que buscan ampliar el alcance del programa e incorporar otros ríos clave de la región. Le preocupa la calidad del Quilquihue, del que se abastece gran parte de la población sanmartinense, donde se extienden nuevos loteos. “Ahora no tienen cloaca. ¿Cuál es la red y la infraestructura que está ahí? ¿Va a ir a parar todo al Quilquihue?”, se preguntó.

    Aunque les gustaría tomar muestras, remarcó que Fundación Tierras Patagónicas es una ONG y deben garantizar los fondos “para que ese monitoreo tenga permanencia en el tiempo”. Subrayó que no sirve medir uno o dos años y después interrumpir, porque se pierde la posibilidad de comparar y anticipar cambios.

    Sin embargo, la apuesta por estos cinco ríos ya arrojó avances importantes. Observaron que en el Caleufú, por ejemplo, no hay invasión del sauce exótico y permanece el sauce criollo. Junto a los científicos del CEAN y el Conicet se preguntaron: “¿Qué deberíamos hacer para protegerlo? Porque hoy, en la zona, es el único ejemplo de cómo eran los ríos antes de que el sauce exótico los colonizara totalmente”.

    Knull hizo hincapié en que es el momento de actuar para garantizar la buena calidad de los ríos de Neuquén. “Nuestros ríos son las venas de la Patagonia. La gente viene a disfrutarlos, a pescar, a bañarse. Cuidémoslos para que sigan estando bien y gocen de buena salud”, confió y confesó: “Me gusta cuando voy al río con mis hijos, tienen sed y toman agua del río. Quiero que eso perdure para muchas generaciones futuras”.

    Científicos del CEAN y Conicet monitorean los ríos de Neuquén. (Gentileza).

    Río Chimehuin: qué mostró el monitoreo y por qué importa


    El río Chimehuin, en Junín de los Andes, fue el punto de partida del programa de monitoreo que hoy se extiende a toda la cuenca Aluminé – Collón Curá. Entre 2021 y 2023, el CEAN y el Conicet realizaron muestreos sucesivos que confirmaron un proceso de eutrofización incipiente: aumentó la concentración de nutrientes en el agua, principalmente fósforo y nitrógeno, y se registró una proliferación de algas muy superior a la histórica.

    Los análisis permitieron identificar un patrón. Según informó el referente de la Fundación Tierras Patagónicas, aguas abajo de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Junín de los Andes se observaron valores sensiblemente más altos que aguas arriba. El fenómeno se ve agravado por otros factores: caudales más bajos asociados a la sequía de los últimos años, aumento de la temperatura del agua y presencia de sauce exótico en las riberas, que consume más agua y altera la estructura del cauce.

    Explicó que el exceso de nutrientes favorece la floración de algas que cubren el lecho, reducen el oxígeno disponible y modifican la composición de invertebrados y peces. Esto impacta en la calidad ecológica del río, afecta a la pesca deportiva (actividad emblemática en el Chimehuin) y deteriora un recurso clave para el turismo y la población local.

    La respuesta institucional tuvo dos ejes. Por un lado, la provincia de Neuquén anunció un plan de construcción y refacción de unas treinta plantas de saneamiento, con una intervención profunda en la planta de Junín de los Andes para reducir la carga de nutrientes que llega al río. Por otro lado, la Fundación Tierras Patagónicas decidió financiar la continuidad y ampliación del monitoreo, para contar con datos comparables año a año y evaluar la efectividad de las obras y de las políticas de uso del suelo.

    “Tenemos ríos de buena calidad, asegurémonos de cuidarlos, de mantenerlos y de que, cuando aparezca alguna mínima señal, podamos tomar las acciones necesarias para revertirla”, insistió Knull. Sostuvo que con un seguimiento sistemático de parámetros como fósforo, nitrógeno, caudal, temperatura, macroinvertebrados y presencia de algas se puede contar con una herramienta objetiva para ajustar normativas urbanas, controlar efluentes y definir prioridades de inversión.


  • Llegó TINA desde el Conicet, un Chatbot al alcance de todos

    Llegó TINA desde el Conicet, un Chatbot al alcance de todos

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    El Conicet y sus científicos cada vez más cerca de la gente. El organizmo nacional presentó en sociedad a TINA, el Chatbot que estará disponible las 24 horas para acercar a la comunidad a todos los avances científicos que día a día desarrollan los profesionales del Consejo. Se trata de una plataforma de consultas y acceso a la información de primera mano.

    La nueva aplicación surgió desde el Conicet en cumplimiento con la resolución 14 del 2022 y el decreto 159 del año siguiente, que promueven la unificación de la estrategia de servicios digitales en el sector público nacional. «La incorporación de TINA es el resultado de un trabajo transversal y coordinado entre el Conicet y la Secretaría de Innovación, Ciencia y Técnica de la Nación«, informaron desde el organismo científico.

    TINA, basada en la inteligencia artificial estará disponible las 24 horas de todos los días del año para consultas y busca de información calificada tanto para la comunidad científica como para el público en general. Concentrará la atención de más de 446 trámistes de 55 organismos.

     

    Cómo funciona y cuáles son los canales de acceso

    Atención Multicanal: se podrá interactuar con Tina a través de la web oficial del CONICET www.conicet.gov.ar o de argentina.gob.ar, a través del número (54-11) 3910-1010 se podrá acceder por WhatsApp.

    WhatsApp: Podés enviarle un mensaje al número (54-11) 3910-1010. Para activar las opciones específicas del organismo, debés escribir la palabra clave CONICET.

    Consultas 24/7: Brinda respuestas automáticas sobre trámites, becas y servicios institucionales en cualquier momento del día.

    Privacidad: El sistema está diseñado bajo políticas de protección de datos personales; las interacciones generales son anónimas y seguras.

    Información actualizada: TINA se actualiza progresivamente para incorporar nuevas temáticas del organismo y de otros entes del Estado (como ANSES o Mi Argentina).

    Gestión unificada: Permite consultar información que ya tenés en tu cuenta de Mi Argentina, como certificados o turnos.


  • La científica que creó suplementos marinos a partir de erizos de mar y revolucionó el mercado desde la Patagonia

    La científica que creó suplementos marinos a partir de erizos de mar y revolucionó el mercado desde la Patagonia

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    Tamara Rubilar no pensaba en crear una empresa cuando empezó a investigar erizos de mar. Bióloga e investigadora del Conicet en Puerto Madryn, su trabajo estaba enfocado en la investigación de base. Pero una situación personal, el nacimiento de su segundo hijo, cambió su rumbo académico. “Le recetaban corticoides a mi bebé y otros fármacos que yo sabía que a largo plazo le iban a hacer daño. Ahí empecé a buscar alternativas”, recuerda. Y ese fue el motor de toda la historia.

    Del diagnóstico familiar al desarrollo científico


    Doctora en Biología por la Universidad Nacional del Comahue, investigadora del Conicet y docente en la Universidad Patagónica San Juan Bosco, Tamara y su marido iniciaron un largo camino para encontrar el diagnóstico: una enfermedad autoinmune de origen desconocido que le provocaba a su pequeño hijo alergias alimentarias y respiratorias severas, con episodios frecuentes y necesidad de medicación constante.

    A partir de la literatura científica y el contacto con investigadores del exterior, Rubilar comenzó a explorar compuestos presentes en los erizos de mar. Un paper internacional fue la pieza que faltaba: “Un colega me envió un artículo de investigadores rusos que trabajaban con pigmentos de erizos. Vimos que una especie de nuestro mar, la Arbacia dufresnii que habita en el Atlántico Sur, tenía concentraciones altísimas de esos compuestos”, explica. Sobre esa base, inició la extracción de antioxidantes con un potencial antiinflamatorio inédito.

    Tamara Rubilar es doctora en Biología por la Universidad Nacional del Comahue. Vive en Puerto Madryn.

    Pero el paso de la experiencia personal al desarrollo científico no fue lineal. “Tenía miedo al rechazo en mi laboratorio, a lo que pudieran pensar mis colegas. No es habitual salir de la investigación básica para avanzar hacia algo aplicado”, reconoce.

    En ese proceso, el impulso decisivo vino de su casa: “Mi marido me decía que esto no podía quedar solo para nuestro hijo, que había que llevarlo a más gente. Eso fue clave para animarme”. Cuando Tamara dejó de ser becaria y pasó a ser investigadora de planta del Conicet pudo decidir qué investigar. «Me animé a plantearlo y el grupo me siguió en 30 segundos”, sonrió.

    Hoy, ese inicio artesanal es Promarine Antioxidants una empresa de base tecnológica en Puerto Madryn con un modelo de vanguardia: usan economía circular, ya que alimentan a los erizos con residuos de langostinos (de la industria pesquera) y tecnología propia para extraer los antioxidantes sin matar al animal.

    Del laboratorio a la biotecnología


    Transformar un hallazgo en un desarrollo replicable demandó casi siete años de trabajo. El equipo tuvo que construir una biotecnología acuícola desde cero, cuidando cada eslabón de la cadena. “Había que crear todo: desde el alimento de los erizos hasta los protocolos de bienestar animal. No queríamos repetir errores de otras industrias”, señala Rubilar.

    Para lograrlo, articularon saberes con la UTN y otras instituciones en áreas como economía circular e ingeniería. El resultado fue un modelo productivo de bajo impacto: sistemas cerrados, recirculación de agua y reutilización de recursos. “Usamos subproductos de la pesca y algas invasoras como alimento. Además, desarrollamos técnicas de bienestar animal que no implican el sarificio de los erizos”, explica.

    Gracias a esta tecnología, hoy logran que los erizos acumulen hasta 500 veces más antioxidantes que en el mar y pueden cosecharlos cada dos meses. Cuando los resultados fueron consistentes, el proyecto mutó en emprendimiento. Tras un año de pulir el modelo de negocio y con el apoyo de políticas públicas de ciencia en Chubut, salieron a buscar inversión.

    Las espinocromas son potentes polifenoles antioxidantes marinos únicos del erizo de mar. A partir de ellos, Tamara desarrolló una línea de suplementos para restaurar la salud desde la célula, regulando el sistema inmune, reduciendo la inflamación y aumentando la energía celular.

    La respuesta llegó desde la propia región, de actores vinculados a la industria pesquera. “Tuvimos varias opciones, pero elegimos inversores locales porque entendían la lógica del territorio. Para nosotros era vital que este desarrollo creciera en la Patagonia”, cuenta sobre el nacimiento de Promarine Antioxidants, que hoy opera con planta propia en el Parque Industrial Pesquero de Puerto Madryn y da empleo a 28 familias.

    Los primeros productos de Promarine Antioxidants son Marine Epic, Marin Fusion, Echa Marine y Marine Pulse. Son formulaciones que combinan biotecnología acuícola regenerativa, ingredientes puros y tecnología de absorción avanzada. Están aprobados por ANMAT, certificados por entidades internacionales como BSCG Drug Free™, NASN (National Association for Sport Nutrition) y LifeSpan, y respaldados por ensayos clínicos en hospitales públicos de Argentina.

    ¿Ciencia VS mercado?


    El desembarco en el mercado no fue sencillo. “El ambiente científico no siempre mira bien estos proyectos”, admite. Sin embargo, Tamara defiende la articulación: “Si el negocio no funciona, no se puede generar trabajo. Además, esto permite devolver recursos al sistema científico a través de regalías”.

    Esa misma inercia llevó a la empresa a explorar nuevas fronteras: enfermedades neurodegenerativas y salud femenina. Pero el rigor científico manda: “Nos llegan muchas experiencias de usuarios, pero nosotros no hacemos promesas sin respaldo. Si queremos avanzar, primero tiene que haber evidencia y estudios clínicos”.

    Tamara Rubilar dedicó más de 15 años a estudiar los erizos de mar en la Patagonia. Gentileza.

    Para la científica, la devolución más potente no está en los papers, sino en los mensajes que recibe a diario. “Es la parte que más me moviliza. La gente me escribe al teléfono o por mail y me cuenta casos de COVID prolongado, asma o enfermedades autoinmunes”.

    Recuerda especialmente el mensaje de una madre: “Su hija había mejorado mucho sus indicadores, pero ella me decía que no le importaban los estudios, sino que la nena finalmente tenía mejor calidad de vida”. Esos testimonios son los que hoy impulsan investigaciones científicas junto al Instituto Houssay (UBA) para casos de ELA y Parkinson.

    Validación internacional y pertenencia al territorio


    El 2025 marcó un hito con el premio al Emprendimiento Argentino para Promarine Antioxidants y la distinción en México como una de las empresas más invertibles de la región por el fondo Hatch Blue. Pero hay un reconocimiento que Tamara guarda con especial cariño: el de la Legislatura de Chubut como Personalidad Destacada.

    “Fue muy emocionante porque somos un proyecto profundamente chubutense. Muchas veces es más fácil que te reconozcan afuera que en tu lugar; por eso esto tiene un valor distinto”, confiesa. Para ella, ganar premios con un proyecto que surge de la universidad pública es una señal política: “Demuestra que la ciencia puede generar producción, trabajo y aportar al desarrollo real”.

    Fuga de cerebros


    En medio del crecimiento de su empresa, Tamara no pierde de vista la fragilidad del sistema que la formó. Con la autoridad de quien gestiona equipos y becarios, advierte sobre un fenómeno que vuelve a acechar a la ciencia argentina: la salida masiva de profesionales altamente calificados.

    “Argentina tiene un potencial biotecnológico enorme y el capital humano que tiene el país es altísimo. Por algo vienen a buscar a nuestros científicos desde afuera: el Conicet es la institución con más prestigio de Latinoamérica”, explica Rubilar. Sin embargo, ese prestigio hoy se enfrenta a la falta de financiamiento y a la incertidumbre presupuestaria.

    Para Tamara, la pérdida es tangible y cotidiana. “Hoy hay cientos y miles de jóvenes científicos que se están yendo de Argentina. Es una fuga que nos debilita porque la biotecnología debería ser, justamente, el motor de desarrollo para el agro, la salud y las nuevas industrias”, lamenta. Su apuesta por emprender desde la Patagonia es también una forma de resistencia: intentar crear localmente los espacios de trabajo que el sistema hoy no logra retener.

    «No están solos»: el consejo a las familias y a los emprendedores


    “Nosotros transitamos la enfermedad de nuestro hijo muy solos, y hoy sé que no hace falta que sea así”, reflexiona. Rubilar destaca la labor de redes como la Fundación ALAFA, que nuclea a familias con enfermedades poco frecuentes. “Ofrecen un apoyo emocional y legal que es vital. Mi mensaje para esas mamás y papás es que busquen comunidad; en Argentina hay grupos de apoyo que te ayudan a entender que no estás solo en medio de la incertidumbre”.

    Por otro lado, su faceta como mentora de nuevos proyectos biotecnológicos le permite hablarle a sus colegas. Para ella, el mayor error es esperar la «perfección» académica antes de buscar el impacto social. “A los científicos les diría que no esperen tanto. Nosotros salimos con la tecnología demasiado madura por pura inseguridad”, confiesa.

    Con el «diario del lunes», Tamara asegura que muchos años de desarrollo podrían haberse acelerado si se hubiera animado a buscar inversión y validación externa en etapas más tempranas. “No tengan miedo a salir con una prueba de concepto. El sistema científico tiene que entender que salir al mercado no es ‘venderse’, sino hacer que la ciencia finalmente le llegue a la gente”.

    Hoy, con una planta industrial en marcha y un hijo de 13 años que hace una vida normal, Tamara Rubilar sintetiza su filosofía en una frase que resuena en las aulas y en los pasillos de las universidades: la ciencia tiene un fin social, y ese fin se cumple cuando el conocimiento sale del laboratorio para mejorar, de forma real, la calidad de vida de la comunidad.


  • Hallazgo: un plesiosaurio de 66 millones de años revela cómo un cadáver generaba vida en el fondo marino

    Hallazgo: un plesiosaurio de 66 millones de años revela cómo un cadáver generaba vida en el fondo marino

    Un estudio liderado por la investigadora del CONICET, Marianella Talevi, aporta nueva evidencia sobre cómo la muerte de grandes reptiles marinos generaba ecosistemas en los océanos del pasado. El trabajo se basa en un plesiosaurio hallado en la Isla Marambio, que vivió hace aproximadamente 66 millones de años, hacia el final del período Cretácico.

    El ejemplar fue recuperado en 2016 por equipos del Instituto Antártico Argentino, el Museo de La Plata y la Universidad Nacional de Río Negro. A partir del análisis de sus restos óseos, el estudio no solo describe la anatomía del animal, sino que reconstruye qué ocurrió con su cuerpo tras la muerte.

    Según detalló Talevi, se identificaron vértebras, huesos largos y planos con marcas de bioerosión, perforaciones y señales de mordidas. Además, se detectó la presencia de minerales como pirita, generados por la actividad bacteriana durante la descomposición, mediante estudios microscópicos.

    La investigación

    La investigación muestra que, tras morir, el cuerpo del plesiosaurio se hundió en el fondo marino y atravesó distintas etapas. En una primera fase, grandes carroñeros como peces y tiburones consumieron los tejidos blandos. Luego, organismos oportunistas y microorganismos continuaron la degradación. Finalmente, cuando se agotaron los nutrientes, los huesos pasaron a funcionar como sustrato para otras especies.

    Este proceso es comparable con los denominados “whale fall”, fenómenos actuales en los que los cadáveres de ballenas generan comunidades biológicas en el fondo oceánico.

    El trabajo, publicado en la revista Cretaceous Research, concluye que los grandes vertebrados marinos del pasado no solo formaban parte de los ecosistemas en vida, sino que, tras su muerte, seguían cumpliendo un rol central como soporte de biodiversidad.

    De este modo, el hallazgo permite reconstruir dinámicas ecológicas complejas y aporta evidencia sobre cómo estos cadáveres funcionaban como “oasis de vida” en los mares prehistóricos.

  • Un basural de la región está entre los más contaminantes del mundo

    Un basural de la región está entre los más contaminantes del mundo

    Un basural ubicado en la ciudad de Bariloche fue señalado como uno de los 50 más contaminantes del mundo, lo que volvió a poner en agenda un problema ambiental histórico en la región. En diálogo con el programa Más Vale Tarde, por AM Cumbre 1400, el sociólogo e investigador del CONICET, Tomás Guevara, describió un escenario “crítico” y apuntó a la falta de políticas sostenidas para el tratamiento de residuos.

    Guevara, quien además reside en la zona afectada, explicó que el problema no es nuevo y que incluso forma parte de un amparo ambiental impulsado por vecinos. “Soy un afectado directo. Uno no lo percibe cuando no pasa nada, pero cuando hay incendios —que son reiterados— podés cruzar la Ruta 40 con humo y un olor muy fuerte. Es un humo tóxico, producto de la quema de plásticos y otros residuos”, señaló en diálogo con los periodistas Juan Pablo Iozzia y Lucas Hernandorena.

    Riesgos para la salud

    El investigador advirtió que la contaminación tiene consecuencias directas sobre la salud de la población. “No es solo humo: lo que se respira incluye micropartículas de plástico, entre otros contaminantes. Hay especialistas que vienen alertando sobre los efectos que esto puede generar”, sostuvo.

    En ese sentido, remarcó el contraste entre la imagen turística de Bariloche y la realidad ambiental. “Es una ciudad que vende naturaleza prístina, pero convive con un enorme desmanejo en la gestión de residuos. Esa contradicción es lo que muchas veces llama la atención de los medios nacionales”, indicó.

    Un problema de décadas

    Según explicó Guevara, el vertedero funciona desde hace más de 40 años en una antigua cantera, lo que agrava su impacto ambiental. “Cuando se explotó la cantera se llegó casi al nivel de la napa, algo que no ocurre en un relleno sanitario convencional. Eso hace que los líquidos contaminantes filtren rápidamente”, detalló.

    En 2014, tras años de gestiones y con financiamiento internacional, se inauguró una planta de tratamiento y un relleno sanitario que significaron una mejora sustancial. Sin embargo, esa situación no se sostuvo. “En pocos años, por falta de gestión, volvimos a un basural a cielo abierto. Fue una involución después de una inversión millonaria”, afirmó.

    Falta de políticas y reciclado mínimo

    Actualmente, el sistema de reciclado es prácticamente inexistente. “Se entierra casi el 100% de los residuos. No hay separación en origen, no hay campañas de concientización ni recolección diferenciada”, criticó.

    Guevara destacó el trabajo de una cooperativa de recicladores, integrada mayoritariamente por mujeres, pero aclaró que su impacto es limitado. “Hacen lo que pueden, pero sin políticas públicas es imposible sostener un sistema eficiente”, dijo.

    Además, subrayó el crecimiento poblacional y turístico de la ciudad como un factor que agrava el problema: “Bariloche tiene unos 135 mil habitantes, pero recibe cerca de un millón de turistas al año. Eso equivale a tener una ciudad mucho más grande en términos de generación de residuos”.

    El rol del Estado y la falta de planificación

    El investigador cuestionó tanto al municipio como a la provincia de Río Negro. “El municipio no le da prioridad al tema, pero la provincia también está ausente. Esto requiere una solución estructural”, afirmó.

    Entre las alternativas, mencionó la necesidad de avanzar hacia un sistema de regionalización de residuos, que permita compartir un vertedero con localidades cercanas. “Es algo que se hace en muchos lugares del mundo y también en otras zonas de Río Negro, pero en Bariloche no se avanza”, explicó.

    Conflicto y presión social

    En los últimos meses, el tema volvió a generar tensión en la ciudad tras un intento del Ejecutivo municipal de avanzar con la construcción de una nueva celda en el mismo predio. La propuesta fue rechazada por vecinos y organizaciones ambientales.

    “Ya existe una ordenanza que establece el cierre del basural. No falta normativa, falta gestión”, remarcó Guevara. Finalmente, el proyecto fue retirado y se abrió una instancia de consulta ciudadana.

    Una solución pendiente

    Para el investigador, el camino está claro: “Hay que definir un nuevo sitio fuera de las áreas urbanas, gestionar financiamiento y ejecutar un proyecto serio. Pero eso requiere decisión política”.

    Mientras tanto, la situación sigue deteriorándose. “Estamos cada vez peor: más incendios, más contaminación y menos control. Es un problema que no puede seguir postergándose”, concluyó.

    La entrevista

    —¿Cuál es la situación actual del basural en Bariloche?

    —Es una situación muy crítica. Es un problema de larga data que se agravó en los últimos años. Cuando no pasa nada, quizás no se percibe, pero cuando hay incendios —que son muy frecuentes— se nota enseguida: podés cruzar la Ruta 40 con humo denso y olor fuerte. No es humo común, es producto de la quema de plásticos y residuos tóxicos.

    —¿Qué tipo de riesgos implica para la salud?

    —Son riesgos muy importantes. No solo se respira humo, sino también micropartículas de plástico y otros contaminantes. Hay especialistas que vienen alertando sobre los efectos que esto tiene en la salud. Es algo que puede generar enfermedades y afectar seriamente la calidad de vida.

    —¿Por qué un problema tan grave no se resolvió todavía?

    —Porque es una historia de más de 40 años. El basural está en una antigua cantera, lo que agrava todo porque se llegó casi al nivel de la napa. Eso hace que los líquidos contaminantes filtren rápidamente. Hubo avances importantes, por ejemplo en 2014, cuando se inauguró una planta de tratamiento y un relleno sanitario, pero después hubo una gran desidia y falta de gestión. En pocos años volvimos a un basural a cielo abierto.

    —¿Qué pasa hoy con el reciclado?

    —Es prácticamente nulo. Se entierra casi el 100% de la basura. No hay separación en origen, no hay recolección diferenciada ni campañas de concientización. Existe una cooperativa que trabaja en el reciclado, con mucho esfuerzo, pero sin políticas públicas es muy difícil que eso funcione a gran escala.

    —¿Influye el turismo en este problema?

    —Sí, mucho. Bariloche tiene unos 135 mil habitantes, pero recibe cerca de un millón de turistas al año. Eso multiplica la generación de residuos y hace todavía más evidente la falta de planificación.

    —¿Qué responsabilidad tienen los gobiernos?

    —El municipio no le da prioridad al tema y la provincia también está ausente. Esto requiere una solución estructural. No alcanza con medidas parciales ni con voluntarismo.

    —¿Cuál sería la solución de fondo?

    —Avanzar hacia la regionalización de residuos. Es decir, un sistema compartido con otras localidades para la disposición final. Es algo que se hace en muchos lugares del mundo y también en otras zonas de Río Negro, pero en Bariloche no se avanza en ese sentido.

    —En las últimas semanas hubo polémica por un proyecto municipal. ¿Qué ocurrió?

    —El Ejecutivo propuso construir una nueva celda en el mismo predio para extender la vida útil del basural. Eso generó un fuerte rechazo de vecinos, porque ya existe una ordenanza que establece el cierre del vertedero. No falta normativa, falta gestión. Finalmente, el proyecto fue retirado.

    —¿Hay alguna instancia de solución en marcha?

    —Se abrió un proceso de consulta ciudadana. En principio es positivo, pero la solución ya se conoce: hay que definir un nuevo sitio fuera de las áreas urbanas, gestionar financiamiento y ejecutar un proyecto serio. Eso requiere decisión política.

    —¿Cómo describirías el panorama actual?

    —Es un escenario de deterioro constante. Cada vez hay más incendios, más contaminación y menos control. Es un problema que no se puede seguir postergando.