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  • Hallazgo científico: detectan bacterias resistentes al glifosato en suelos agrícolas de Argentina

    Hallazgo científico: detectan bacterias resistentes al glifosato en suelos agrícolas de Argentina

    La resistencia antimicrobiana es uno de los problemas sanitarios de crecimiento más acelerado en el mundo, y hoy ya no se explica únicamente por el uso de antibióticos. Un nuevo estudio realizado por científicos argentinos -en su mayoría de la UBA y el Conicet- aporta un dato clave: las bacterias que viven en suelos agrícolas pueden actuar como reservorio de genes de resistencia que luego aparecen en patógenos hospitalarios.

    Los investigadores analizaron el rol del glifosato, el herbicida más utilizado a nivel global. Aunque no es un antibiótico, observaron que puede ejercer una presión selectiva sobre las bacterias, favoreciendo a aquellas que ya cuentan con mecanismos de defensa que también las vuelven resistentes a antibióticos. Es decir: no mata bacterias como un antibiótico, pero sí crea un ambiente donde sobreviven las más resistentes.


    Superbacterias y glifosato: qué pasa en el suelo productivo


    Los investigadores trabajaron con bacterias de distintos orígenes: hospitales, suelos agrícolas y ambientes naturales. En los ensayos, las cepas multirresistentes provenientes de hospitales no solo resistieron antibióticos, sino que también mostraron una alta tolerancia al glifosato, incluso en concentraciones elevadas.

    Ese resultado se explica, según la investigación, por un fenómeno conocido como “co-selección”. Es decir, una misma presión ambiental puede favorecer bacterias con múltiples mecanismos de defensa activos al mismo tiempo. “La exposición al glifosato podría favorecer la prevalencia de bacterias asociadas a infecciones nosocomiales”, señalan los investigadores en el informe publicado en la revista Frontiers in Microbiology.

    En términos concretos, esto implica que el herbicida no actúa solo sobre las malezas, sino también sobre las comunidades microbianas. En ese proceso, sobreviven las bacterias más adaptadas, que muchas veces son las que ya presentan resistencia a antibióticos.

    Foto: gentileza.

    En el suelo, donde la aplicación es repetida y sostenida, ese proceso se potencia. Las bacterias que logran adaptarse se multiplican y pueden transferir esos rasgos a otras mediante intercambio genético. “El análisis genómico sugiere la contribución de mecanismos alternativos, como las bombas de eflujo”, explica el trabajo.

    En ese marco, el estudio también identificó similitudes entre bacterias del ambiente y patógenos clínicos, lo que refuerza la idea de que ambos ámbitos están conectados. “Esto sugiere que el uso intensivo de glifosato podría acelerar la difusión de la resistencia antimicrobiana”, indica el informe.

    En la práctica, esto muestra que el ambiente y el ámbito hospitalario no funcionan como compartimentos separados, sino como parte de un mismo sistema donde los genes de resistencia pueden circular.


    Del campo al ámbito hospitalario


    Si bien el estudio no plantea que las bacterias del suelo lleguen directamente a un hospital, sí muestra algo clave: las bacterias ambientales que toleran glifosato comparten mecanismos y parentescos genéticos con cepas clínicas multirresistentes.

    Esto sugiere que los suelos agrícolas pueden funcionar como un reservorio de resistencia que, a través de distintos puntos de contacto entre ambiente, animales y humanos, termina influyendo en los patógenos que circulan en el ámbito sanitario. Los autores señalan que este vínculo refuerza la necesidad de abordar la resistencia antimicrobiana desde una perspectiva integrada de Una Sola Salud.

    Además, detectaron que esa resistencia no depende de un solo cambio puntual, sino de mecanismos más amplios, como sistemas que permiten a las bacterias expulsar sustancias tóxicas.

    Eso ayuda a entender por qué una misma bacteria puede tolerar distintos compuestos, aun cuando no estén directamente relacionados.

    A partir de estos resultados, el trabajo plantea que el uso de agroquímicos debería evaluarse también por su posible influencia en la dinámica de la resistencia bacteriana.


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  • Alertan sobre cambios en los ríos de Neuquén y avanzan estudios para medir su impacto

    Alertan sobre cambios en los ríos de Neuquén y avanzan estudios para medir su impacto

    Distintos estudios comenzaron a profundizar el análisis sobre el estado de los ríos del sur neuquino, con el objetivo de detectar cambios en el ecosistema y generar información clave para su preservación.

    Durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces por AM Cumbre 1400, Max Kull —presidente de la Fundación Tierras Patagónicas— explicó que el trabajo se desarrolla junto al SEAN y el CONICET, con una mirada integral sobre toda la cuenca.

    En diálogo con los periodistas, señaló que uno de los principales hallazgos fue la relación entre el aumento de nutrientes en el agua y la proliferación de algas.

    Según indicó, este fenómeno puede reducir el oxígeno disponible y afectar la biodiversidad de los ríos, generando cambios en su equilibrio natural.

    Una señal temprana

    Los estudios muestran que el exceso de fósforo y nitrógeno puede estar vinculado a distintos procesos, entre ellos el crecimiento urbano y sistemas de tratamiento.

    Si bien no se habla de contaminación directa, sí de indicadores que advierten sobre transformaciones en el ecosistema.

    Mirar la cuenca completa

    A partir de estos resultados, se impulsó un plan para ampliar el monitoreo a distintos ríos de la región.

    El objetivo es generar líneas de base y garantizar continuidad en la toma de datos para evaluar la evolución de los sistemas naturales.

    Factores que se combinan

    El análisis incluye múltiples variables: el cambio climático, las sequías, el aumento de la temperatura del agua y la presencia de especies exóticas.

    La combinación de estos factores puede derivar en menor caudal, menos oxígeno y alteraciones en la biodiversidad.

    Medir para cuidar

    El monitoreo contempla muestras de agua, sedimentos y peces, considerados indicadores clave del estado ambiental.

    La generación de datos aparece como un eje central para poder planificar acciones y prevenir impactos mayores.

    Un escenario con margen de acción

    Desde la Fundación destacan que la situación aún es reversible.

    El mensaje es claro: los ríos se mantienen saludables, pero requieren atención y cuidado para sostener ese equilibrio en el tiempo.

    El avance de estos estudios se posiciona como una herramienta clave para anticipar escenarios y preservar uno de los recursos naturales más importantes de la región.

     

    La entrevista

    Max Kull, presidente de la Fundación Tierras Patagónicas, habló sobre los estudios que se realizan junto al SEAN y el CONICET para analizar el estado de los ríos del sur neuquino y detectar cambios en el ecosistema.

    —Pregunta: ¿Qué tipo de estudios están realizando?
    —Respuesta: Se vienen haciendo estudios hace tiempo, pero entre 2021 y 2023 se hizo uno importante en el río Chimehuín que mostró una relación entre los nutrientes en el agua y la proliferación de algas.

    —Pregunta: ¿Qué significa eso?
    —Respuesta: Que hay un exceso de nutrientes como fósforo y nitrógeno, similar a cuando se fertiliza de más un jardín, lo que genera crecimiento de algas que afecta el oxígeno y la biodiversidad.

    —Pregunta: ¿De dónde provienen esos nutrientes?
    —Respuesta: Se detectó que podrían estar vinculados a plantas de tratamiento y al crecimiento urbano, lo que llevó a ampliar el análisis a otros ríos.

    —Pregunta: ¿Qué están haciendo ahora?
    —Respuesta: Impulsamos un plan para estudiar toda la cuenca, generar líneas de base y asegurar un monitoreo continuo en el tiempo.

    —Pregunta: ¿Cómo se mide la salud de un río?
    —Respuesta: Con muestras de agua, del lecho y también analizando peces, que son un gran indicador ambiental.

    —Pregunta: ¿Qué encontraron hasta ahora?
    —Respuesta: Hay señales de cambio, no necesariamente contaminación directa, pero sí procesos que pueden afectar el equilibrio del ecosistema.

    —Pregunta: ¿Qué factores influyen en esos cambios?
    —Respuesta: Es una combinación: crecimiento urbano, cambio climático, sequías, aumento de temperatura y especies exóticas como el sauce.

    —Pregunta: ¿Qué impacto tiene eso en los ríos?
    —Respuesta: Menos agua, menos oxígeno y cambios en la biodiversidad. Todo eso puede generar problemas si no se controla.

    —Pregunta: ¿Qué se necesita para revertirlo?
    —Respuesta: Información, planificación e infraestructura. Lo importante es medir para poder tomar decisiones.

    —Pregunta: ¿Cuál es el mensaje principal?
    —Respuesta: Estamos a tiempo. Los ríos están saludables, pero hay que prestar atención y cuidarlos.

  • Eutanasia: especialista pone el foco en la autonomía del paciente y el rol de la sociedad en el debate

    Eutanasia: especialista pone el foco en la autonomía del paciente y el rol de la sociedad en el debate

    El debate sobre la eutanasia volvió a instalarse en la agenda pública tras un caso reciente que reavivó la discusión sobre las decisiones al final de la vida y los límites de la intervención médica.

    Durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces por AM Cumbre 1400, Graciela Jacob —médica especializada en cuidados paliativos del CONICET y miembro de la Red de Cuidados, Derechos y Decisiones al Final de la Vida— analizó los distintos aspectos que atraviesan este tipo de situaciones.

    En diálogo con los periodistas, planteó que uno de los puntos centrales es la autonomía de las personas frente al sufrimiento.

    Según indicó, la definición de lo que resulta intolerable no puede imponerse desde afuera, sino que debe surgir de quien atraviesa esa experiencia.

    El peso de la autonomía

    La especialista explicó que estos casos no pueden reducirse únicamente a una mirada médica tradicional.

    El sufrimiento, sostuvo, no es solo físico, sino también emocional y psicológico, lo que complejiza las decisiones y exige una mirada más amplia.

    Un debate que ya está en la sociedad

    Jacob remarcó que la discusión sobre la eutanasia no es nueva, pero sí cada vez más visible.

    Distintas encuestas reflejan que una mayoría de la población se muestra a favor de habilitar este tipo de decisiones, más allá de las diferencias políticas.

    Qué ocurre en otros países

    En los países donde la eutanasia es legal, el número de casos es bajo en relación al total de muertes.

    Además, en muchos casos, el solo hecho de saber que esa posibilidad existe contribuye a disminuir la angustia en personas que atraviesan situaciones complejas de salud.

    El rol de los cuidados paliativos

    La médica destacó que los cuidados paliativos son fundamentales para aliviar el dolor y acompañar a las personas.

    Sin embargo, advirtió que hay situaciones en las que, aun con todas las herramientas disponibles, el sufrimiento no logra ser completamente mitigado.

    Las herramientas legales en Argentina

    En el país existen mecanismos que permiten tomar decisiones anticipadas sobre tratamientos médicos.

    A través de las directivas anticipadas, las personas pueden dejar establecido qué intervenciones desean recibir o rechazar en situaciones críticas.

    El debate sobre la eutanasia se mantiene abierto y plantea la necesidad de avanzar en una discusión que involucre no solo al sistema de salud y la justicia, sino también a la sociedad en su conjunto.

    []https://www.youtube.com/watch?v=7Tmwh3w1UCo[/]

     

    La entrevista

    Graciela Jacob, médica especializada en cuidados paliativos del CONICET y miembro de la Red de Cuidados, Derechos y Decisiones al Final de la Vida, habló sobre el debate en torno a la eutanasia, la autonomía de los pacientes y los desafíos legales y sociales.

    —Pregunta: ¿Qué reflexión le deja este caso reciente de eutanasia?
    —Respuesta: Es un caso muy complejo, que pone en evidencia el sufrimiento extremo de una persona y las dificultades que existen para tomar decisiones al final de la vida.

    —Pregunta: ¿Quién puede definir qué es un sufrimiento intolerable?
    —Respuesta: En principio, la propia persona que lo está viviendo. La clave es respetar la autonomía del paciente.

    —Pregunta: ¿Por qué hay diferencias entre el sufrimiento físico y el mental?
    —Respuesta: Porque la medicina occidental ha priorizado históricamente lo biológico. Eso deja afuera muchos casos vinculados a la salud mental.

    —Pregunta: ¿Qué rol tienen la justicia y la religión en estos casos?
    —Respuesta: Es un tema que genera debate. Personalmente creo que debe primar la decisión individual y no interferencias externas.

    —Pregunta: ¿Qué dicen las estadísticas en países donde la eutanasia es legal?
    —Respuesta: Solo entre el 3% y el 4% de las muertes se dan por eutanasia. Incluso saber que existe esa opción puede aliviar el sufrimiento.

    —Pregunta: ¿Qué postura tiene la sociedad?
    —Respuesta: En Argentina, cerca del 70% de la población está de acuerdo con la eutanasia, independientemente de su posición política.

    —Pregunta: ¿Qué lleva a una persona a tomar esta decisión?
    —Respuesta: Llegar a un punto en el que no encuentra sentido a la continuidad de su vida, incluso con tratamientos disponibles.

    —Pregunta: ¿Qué rol cumplen los cuidados paliativos?
    —Respuesta: Son fundamentales para aliviar el dolor, pero hay casos en los que no alcanzan.

    —Pregunta: ¿Qué herramientas legales existen en Argentina?
    —Respuesta: Existe la ley de derechos del paciente, que permite rechazar tratamientos o solicitar su retiro mediante directivas anticipadas.

  • La historia de Jonathan y el erizo que nadie había visto: un hallazgo en las profundidades del Mar Argentino

    La historia de Jonathan y el erizo que nadie había visto: un hallazgo en las profundidades del Mar Argentino

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    A más de mil metros bajo el Mar Argentino, se abre un territorio oscuro y en gran parte desconocido pero, la ciencia argentina acaba de sumar un importante descubrimiento: un nuevo género y especie de erizo de mar que no había sido registrado hasta ahora en ningún lugar del planeta. El hallazgo, en el cañón submarino Mar del Plata, vuelve a poner el foco sobre uno de los ecosistemas que más preguntas genera

    El protagonista de esta historia es Bathycidaris argentina, un pequeño erizo de color violeta oscuro que mide apenas unos centímetros. Los más grandes apenas superan los 2 cm de ancho, sin contar las espinas. Entre sus rasgos distintivos se destacan la forma y tamaño de esas espinas primarias y de unas estructuras de defensa y limpieza llamadas pedicelarios globíferos. Habita entre los1100 y 1950 metros de profundidad.

    El nuevo erizo fue identificado por un equipo de investigadores del Conicet, encabezado por Jonathan Flores, tras años de análisis morfológicos y estudios genéticos. Él es becario postdoctoral del Instituto de Biología de Organismos Marinos (Ibiomar-Conicet), y trabajó junto a Martín Brogger, también del instituto, y con Mariano Martinez, del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (Macnbr-Conicet).

    Bathycidaris argentina, el nuevo erizo de mar descubierto en aguas profundas, habita entre los 1100 y 1950 metros y presenta adaptaciones únicas para sobrevivir en un ambiente extremo. Foto gentileza.

    “El mar profundo representa más del 95% del volumen de los océanos y sigue siendo el hábitat menos explorado”, explican los científicos en el trabajo publicado en The Zoological Journal of the Linnean Society, una de las revistas más prestigiosas en zoología.

    El nuevo erizo vive en el cañón submarino Mar del Plata, una gigantesca estructura ubicada a unos 250 kilómetros de la costa bonaerense que desciende hasta casi los 4000 metros y que funciona como un corredor biológico donde las corrientes marinas y las especies de distintos orígenes, favorecen la aparición de nuevas formas de vida.

    Una historia que empezó hace más de una década


    Para Jonathan, el descubrimiento no es un hecho aislado, sino el resultado de más de una década de trabajo. “Mi camino en la ciencia comenzó como estudiante de Ciencias Biológicas en la UBA. Hacia el final de la carrera empecé a formarme en investigación en el Museo Argentino de Ciencias Naturales, donde tuve la oportunidad de participar en campañas al cañón submarino Mar del Plata en 2012 y 2013”, cuenta. Continuó su formación con una beca doctoral hasta obtener el doctorado en la UBA y hoy es becario postdoctoral en el Ibiomar con sede en Puerto Madryn.

    Aquellas primeras expediciones, a bordo del buque oceanográfico Puerto Deseado, marcaron el inicio de una línea de investigación que continúa hasta hoy. “En total, llevo más de diez años trabajando con erizos de mar de aguas profundas de Argentina”, señala. «Las muestras se recolectaban con diferentes artes de pesca, lanzadas a más de mil metros de profundidad. No sabíamos lo que podía aparecer hasta que, luego de varias horas, el arte de pesca regresara a cubierta. A veces llegaba lleno, otras, vacío», recuerda.

    El buque oceanográfico Puerto Deseado, del Conicet, fue clave en las campañas que permitieron recolectar las muestras en el cañón submarino Mar del Plata. Foto gentileza.

    “La sensación de estar frente a algo que podría ser una especie nueva es difícil de describir, pero es realmente maravillosa. Es pensar que estamos observando un organismo que nadie había reconocido antes”, describe, «después viene el trabajo más exigente: analizar en detalle su morfología y su información genética, compararlo con todas las especies conocidas. Cuando confirmamos que no coincide con ninguna, sabemos que estamos frente a algo nuevo”.

    “Una de las partes más fascinantes es poder ponerles un nombre para siempre”, explica Flores. El nuevo erizo fue bautizado Bathycidaris argentina: el género alude a su vida en aguas profundas y la especie homenajea al país donde fue descubierto.

    Cómo vive un erizo en condiciones extremas


    El ambiente donde vive Bathycidaris argentina es uno de los más hostiles del planeta: oscuridad total, temperaturas bajas y altísima presión. Aun así, este erizo desarrolló estrategias que sorprenden incluso a los especialistas.

    Una de ellas es el cuidado parental: las hembras retienen a sus embriones cerca de la boca y los protegen con sus espinas hasta que pueden sobrevivir por sí mismos. Esta estrategia reproductiva implica un alto costo energético, pero mejora la supervivencia de las crías hasta que se convierten en juveniles. Además, sus espinas funcionan como soporte para otros organismos, cumpliendo un rol ecológico clave en un ambiente sin sustrato firme.

    Estudiar ese comportamiento no es sencillo. “Muchas veces tenemos que reconstruirlo de manera indirecta”, explica Flores. “Analizamos la forma del cuerpo, sus espinas, su estructura, y los comparamos con especies afines. En los últimos años, con robots submarinos y cámaras especiales, empezamos a tener observaciones directas, y eso cambia mucho el panorama”.

    Un ecosistema con más preguntas que respuestas


    El hallazgo también vuelve a poner en discusión cuánto falta por conocer. Y la respuesta, según los científicos, es contundente: mucho.

    “Todavía sabemos muy poco sobre la biodiversidad del mar profundo en esta región. Cada campaña aporta registros nuevos y muchas veces especies que no habían sido descriptas”, afirma Flores. “Es muy probable que una gran parte de la diversidad aún permanezca desconocida”.

    En ese sentido, el cañón submarino Mar del Plata aparece como una zona clave: en poco más de una década ya se identificaron decenas de nuevas especies de corales, crustáceos, moluscos y estrellas de mar.

    Por qué importa mirar al fondo del mar


    Más allá del hallazgo puntual, la investigación abre una discusión más amplia sobre el rol de la ciencia y la necesidad de sostenerla en el tiempo.

    “Seguir investigando estos ambientes es clave para entender cómo funcionan estos ecosistemas y cómo responden a cambios ambientales”, plantea Flores. Pero también hay una dimensión más urgente: “No se puede conservar lo que no se conoce”.

    El mar profundo, advierte, no está aislado. Está conectado con procesos globales como el cambio climático y el ciclo del carbono, y enfrenta amenazas crecientes, como la exploración de petróleo y minerales en el fondo marino.

    “Generar conocimiento sobre estos sistemas es esencial para tomar decisiones informadas y cuidar un ambiente que, aunque no lo veamos, es una parte fundamental del planeta”, concluye.

    Por eso cada especie nueva no es solo un hallazgo científico: es una señal de todo lo que aún no sabemos y de lo que está en juego si no lo preservamos.

    Algunos organismos recolectados durante la campaña. En este caso fueron encontrados a 1289 metros de profundidad. Se pueden ver algunos corales blandos y duros, ofiuroideos y dos ejemplares de la nueva especie de erizo Bathycidaris argentina. Foto gentileza.


  • «Ecos del Fuego»: desde adentro del incendio

    «Ecos del Fuego»: desde adentro del incendio

    Este sábado 28 de marzo, a las 19hs, el Centro Cultural Cotesma proyectará el film documental «Ecos del fuego», en la Sala Gunther Blaas. El material fílmico retrata, con testimonios especializados, el desarrollo de los incendios de interfase en la Comarca Andina ocurridos durante el verano del 2021.

    «ECOS DEL FUEGO» propone adentrarse en los devastadores incendios forestales de interfase que asolaron la Comarca Andina del Paralelo 42° durante los primeros meses de 2021. A través de testimonios de pobladores, combatientes y la labor de investigadores de Universidad Nacional de Río Negro, Universidad Nacional del Comahue y el CONICET, la película explora causas, consecuencias y la lucha por la prevención. Un llamado a la acción en medio de los actuales desafíos climáticos.

    Hernán Andrade nació en Buenos Aires, estudió Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires y es Maestrando en Comunicación Digital Audiovisual de la Universidad Nacional de Quilmes. Dirige y produce documentales entre los que se encuentran “La noche de las cámaras despiertas” (2003), “Jevel Katz y sus Paisanos” (2005) y “El último refugio” en (2010), ha trabajado en televisión realizando ciclos para diversas señales nacionales e internacionales (TecTv, PAKA PAKA, ENCUENTRO, El Gourmet, Canal A, Canal 13, Canal 7). Es profesor y fue director de la Licenciatura en Diseño Artístico Audiovisual de la Universidad Nacional de Río Negro en la ciudad de El Bolsón donde se dedica a la comunicación de CyT. Vive en la Comarca Andina del paralelo 42° desde hace 15 años.

    Testimonios: Melina PAEZ (CONICET) Mariano AMOROSO (CONICET) Thomas KITZBERGER (CONICET) Ricardo Fuentes (Vecino Afectado) Juan Carlos Recio (Vecino Afectado) Adrián Llanfulén (SPMF Chubut) Marcelo Rey (SPLIF Río Negro) Fabián Gallardo (SPMF Chubut) Mauro Sánchez Gallardo (SPMF Chubut) Jesús Riquelme (SPMF Chubut) Leonardo Vázquez (SPLIF Río Negro) Matías Moraga (Parque Nacional Lago Puelo) Nehuén Bedetti (SPLIF Río Negro) Fabián Obando (SPLIF Río Negro) Jorge Cuevas (SPLIF Río Negro) Manuel Lovera (SPLIF Río Negro) Nehuén Bedetti (SPLIF Río Negro) Juan Ochoa (UNRN)

  • Del básquet en Pacífico a un escenario en Francia: un neuquino, finalista de un premio de innovación

    Del básquet en Pacífico a un escenario en Francia: un neuquino, finalista de un premio de innovación

    Era el 30 de enero y Jeremías estaba por irse del trabajo cuando recibió un mail. Llevaba meses esperando una respuesta que, a esa altura, ya daba por perdida. Del otro lado, desde Francia le avisaban que su proyecto de fertilizante inteligente era finalista de un premio internacional de innovación.

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    Jeremías Benjamín tiene 29 años. Nació y creció en Neuquén, en el barrio Mudón. Se recibió de Licenciado en Biotecnología y actualmente hace su doctorado en biología en el Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, becado por el CONICET.

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    El 2 de abril va a pararse ante 300 personas en Saint-Malo, al norte de Francia, para presentar NanoQlay: un fertilizante de liberación lenta de nitrógeno fabricado a partir de residuos de langostino patagónico. Es el único argentino en competencia y probablemente el más joven de los finalistas.

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    El camino hacia la biotecnología

    Jeremías dio sus primeros pasos en el Jardín Escondido de Alta Barda, la primaria en la Escuela 201 y se recibió de técnico químico en la EPET 14. Los tiempos libres pertenecían al Club Pacífico, donde jugó al básquet desde las categorías infantiles hasta primera. A los 19 años, sin tener claro qué estudiar, se fue a Córdoba.

    La Universidad Nacional de Córdoba ofrecía los primeros dos años comunes a varias carreras, lo que le daba tiempo para decidir. Le gustaban la química y la bioquímica, pero algo no terminaba de convencerlo. La respuesta llegó de manera inesperada: en la residencia donde vivía ese primer año, conoció a unos chicos de Barcelona que estudiaban biotecnología en España.

    «Ahí fue la primera vez que escuché la carrera», recuerda. Empezó a investigar, se fue desencantando de la bioquímica más clásica y cuando terminó el segundo año la carrera de Biotecnología acababa de abrir en la UNC. Se anotó. Egresó en 2021 junto a una camada de apenas 18 o 19 graduados: los primeros biotecnólogos de esa universidad.

    Mar del Plata y el CONICET

    Después de recibirse volvió a Neuquén unos meses. Consiguió una beca del CONICET en un grupo de investigación de Mar del Plata y en marzo de 2022 se instaló en esa ciudad para comenzar su doctorado. Hoy trabaja en el Instituto de Investigaciones Biológicas y en colaboración con el INTEMA (Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales), también de doble dependencia.

    Su tesis se centra en el estudio de nanoarcillas aplicadas al agro. Para entenderlo sin título universitario: las arcillas tienen una estructura natural de capas apiladas y en el espacio entre esas capas se pueden insertar distintas moléculas. «Uno puede hacer como un juego de intercambiar las moléculas que están ahí adentro», explica Jeremías.

    A pesar de que Jeremías es la cabeza del proyecto, cuenta con la ayuda de sus dos directoras: Yamila Mancilla, del área de biología, y Romina Olivier, del área de materiales. También sumaron al equipo de Noelia Foresi, especialistas en nitrógeno, que ayudaron a destrabar una parte de los experimentos que durante un tiempo se había estancado.

    Del océano al campo

    El proyecto que Jeremías va a presentar en Francia se llama NanoQlay: un compuesto de quitosano y nanoarcilla diseñado como fertilizante inteligente de alta eficiencia. El quitosano es un polímero que se puede obtener de las cáscaras de langostino, un residuo que en la costa de Chubut se descarta a cielo abierto y genera problemas ambientales serios, incluso para las ballenas francas.

    El problema que intenta resolver es concreto: con los fertilizantes tradicionales a base de urea, la planta no absorbe todo lo que se aplica. Una parte importante se filtra hacia las napas subterráneas o se volatiliza al aire, generando contaminación en el suelo, el agua y los ecosistemas marinos. Al usar nanoarcillas, el nitrógeno se libera de forma controlada y gradual, reduciendo tanto el desperdicio como el impacto ambiental.

    La lógica circular del proyecto es uno de sus puntos más fuertes. Los residuos de langostino que hoy son un problema en el litoral patagónico podrían convertirse en materia prima del fertilizante. El nitrógeno que lo carga podría obtenerse de aguas residuales. «La posibilidad de incorporar economía circular en varias etapas del proceso está», dice Jeremías. «Termina siendo como una especie de fertilizante más ecológico que lo que se aplica hoy en día”, explica.

    La oportunidad de viajar a Francia

    En octubre del año pasado Jeremías mandó el proyecto a la convocatoria del Grupo Roullier, una empresa francesa con presencia en varios países, entre ellos Argentina. La temática de la edición 2025-2026 era «del océano al campo», y NanoQlay encajaba justo: langostino del mar, aplicación en la agricultura. Mandó el formulario y esperó.

    Enero llegó y pasó casi sin noticias. Tenían puesto en el calendario que los finalistas se anunciaban ese mes, y cuando ya estaba terminando, Jeremías lo daba por perdido. El 30 de enero, justo cuando se estaba por ir del trabajo, llegó el mail con las felicitaciones: era finalista en la categoría joven talento, dedicada a estudiantes e investigadores en etapas tempranas.

    El evento final se realiza el 2 de abril en Saint-Malo. Viaja solo ya que la empresa dispuso que solo participara el líder de cada proyecto. El día anterior los finalistas recorrerán el centro de innovación del Grupo Roullier, donde hay invernaderos de última generación y equipos industriales para producción de fertilizantes. En caso de ganar, el premio incluye financiamiento para continuar el proyecto y asesoramiento directo de la empresa.

    Para Jeremías, el resultado no es lo único que importa. «Incluso si no gano, uno nunca sabe a quién le puede interesar la idea y con quién puede hacer contacto en ese tipo de lugares», dice. «Es una gran oportunidad”.

    El corazón en Neuquén

    A pesar de los estudios y las responsabilidades, Jeremías todavía encuentra tiempo para el deporte y practica MMA de forma amateur. Toda su vida tuvo esa experiencia de prepararse para una instancia competitiva y dice que ahora, por primera vez, la vive desde un lugar completamente distinto. «Lo tomo con la misma emoción y las mismas ganas de ir y ganar«, dice. «Me siento con esa responsabilidad de representar.»

    «Represento al país, a Neuquén, a mi instituto, al CONICET», dice. Eso es lo que le da espalda cuando tiene que pararse solo ante gente con mucha trayectoria industrial. No va a Saint-Malo como un extraño: va respaldado por todo lo que construyó a lo largo de sus 29 años.

    Su ciudad siempre está presente. Tiene a su familia, amigos, y sigue de cerca lo que pasa en el Club Pacífico. Aún no tiene claro si regresará a vivir a Neuquén, pero ve potencial en el Alto Valle y le encantaría que hubiera más desarrollo relacionado a su temática: las manzanas, las peras, los cultivos nuevos. «Estaría bueno que hubiera más iniciativas que apunten a más al agro, no solo al petróleo«, dice. «Creo que en Neuquén están las capacidades para generar buenas ideas y buenos proyectos.»

    Con todo eso detrás, el viaje a Francia adquiere otro peso. El 2 de abril, a miles de kilómetros del barrio Mudón, del Club Pacífico y de la costa patagónica donde se descarta el langostino, Jeremías va a intentar convencer al mundo de que esos residuos pueden cambiar la forma en que se fertiliza el campo: solo, pero con el apoyo de todo un país.

  • Aumentó 15% la nafta: la guerra en Medio Oriente impulsa el barril y recorta el margen de refinación

    Aumentó 15% la nafta: la guerra en Medio Oriente impulsa el barril y recorta el margen de refinación

    La escalada bélica entre Irán, Israel y Estados Unidos detonó una onda expansiva que ya impacta de lleno en el mercado energético argentino. El barril de Brent, tras quebrar el techo de los USD 100 por las restricciones en el estrecho de Ormuz, forzó a las petroleras locales a recalcular sus estructuras de costos. El precio en los surtidores registró saltos del 15% durante marzo en la Capital Federal, mientras el sector del refinado exprime sus márgenes para contener el shock de precios externos.

    El informe del IIEP de la UBA y el Conicet marca con precisión la velocidad del traslado a precios en los surtidores. Durante la primera semana de marzo de 2026, la nafta súper promedió los $1.664 a nivel nacional y la premium alcanzó los $1.895. El gasoil, combustible clave para la actividad productiva, cotizó a $1.928 en su versión común y $2.134 en el segmento de mayor calidad. Estos números iniciales reflejaron incrementos mensuales en torno al 5%.

    Sin embargo, la inercia global aceleró los ajustes a mediados de mes. Un relevamiento en la Ciudad de Buenos Aires al 19 de marzo confirmó una suba acumulada del 15% para las naftas y del 14,6% para el diésel. Tras este movimiento, las pizarras porteñas actualizaron sus valores a $1.813 para la súper y $1.987 para la premium.

    Tensión geopolítica y el factor Ormuz

    El vector principal detrás de este recalentamiento reside en la geopolítica. El barril Brent promedió los USD 95 en las semanas previas y finalmente superó la barrera de los USD 100. El conflicto armado en Medio Oriente bloqueó rutas marítimas estratégicas y alteró drásticamente la oferta global de crudo.

    Los datos del mercado muestran un giro radical frente al inicio del año. En enero, el crudo anotó caídas interanuales cercanas al 20%. Hoy, las cotizaciones spot de la primera quincena de marzo registran un salto del 48% frente a ese piso. La tensión en el estrecho de Ormuz consolidó un alza interanual superior al 30%, un escenario que tensiona toda la cadena de valor en Argentina.

    El colchón del downstream: cae el margen de refinación

    En el segmento de refinación, la ecuación económica cruje. El sector mide su rentabilidad a través del crack spread, un indicador que en Argentina opera bajo el esquema 3:1:2. Este modelo asume que el procesamiento de tres barriles de crudo arroja uno de nafta y dos de gasoil.

    El análisis del IIEP revela que el margen de refinación cayó a USD 40,5 por barril en marzo de 2026. Esta cifra representa un desplome de casi 18 dólares frente al máximo de USD 59 que la industria logró en diciembre de 2025. Las refinerías absorben parte del impacto internacional y utilizan su rentabilidad como amortiguador para evitar un salto mayor al consumidor final.

    La lectura del mercado advierte que este colchón tiene un límite técnico y económico. Si el conflicto persiste y el crudo consolida su posición por arriba de los USD 100, la presión sobre el downstream forzará nuevos traslados a precio. El escenario a corto plazo marca aumentos graduales e inminentes para compensar el descalce entre el costo de la materia prima y el precio de salida de refinería.

    Datos Clave del Mercado

  • Suba sostenida: Las naftas acumulan un alza del 15% mensual en CABA al 19 de marzo, mientras que el gasoil común registra una variación interanual cercana al 50% a nivel nacional.

  • Volatilidad del crudo: El precio spot del Brent saltó un 48% en marzo respecto a los mínimos de enero, impulsado directamente por las restricciones de navegación en el estrecho de Ormuz.

  • Buffer al límite: El margen de refinación (crack spread) cayó a USD 40,5 por barril, lo que confirma que la industria absorbió parte del aumento internacional para suavizar el impacto en los surtidores locales.

  • Contaminación: detectan microplásticos en algunas de las playas más concurridas de la Patagonia

    Contaminación: detectan microplásticos en algunas de las playas más concurridas de la Patagonia

    Un contaminante que, como muchos, no se puede advertir a simple vista, acecha las aguas y arenas de uno de los rincones costeros más emblemáticos de la Patagonia, al que cada verano llegan miles de visitantes de distintas partes del país. Y los investigadores que llevaron adelante este primer relevamient amplio en la zona, señalaron algo que incomoda: buena parte de esos residuos llega al mar por los hábitos cotidianos de la población.

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    Lo cierto es que desde el Centro Nacional Patagónico (CENTAP), dependiente del CONICET, confirmaron la presencia de microplásticos en las playas de Puerto Madryn y otros puntos del Golfo Nuevo, en Chubut.

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    Más allá de esa señal de alerta, el informe que elaboraron marca una línea de base para monitorear la evolución de esta problemática con la intención de poder intervenir antes de que sea demasiado tarde. Es decir: todavía hay tiempo para la prevención. Pero -claro- hace falta del compromiso de todos..

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    El trabajo fue liderado por Ayelén Costa, licenciada en Ciencias Biológicas y becaria doctoral del CONICET, junto a Rodrigo Hernández Moresino.

    El equipo analizó agua de mar y sedimentos en 12 estaciones de muestreo distribuidas a lo largo de la costa del golfo durante la primera primavera posterior a la pandemia.

    El objetivo era obtener un panorama general de la distribución de estas partículas contaminantes en una cuenca con características oceanográficas particulares.

    ¿Qué son los microplásticos?

    Se trata de partículas plásticas menores a 5 milímetros, invisibles o casi imperceptibles a simple vista, que se generan principalmente por la fragmentación de objetos más grandes como botellas, otro tipo de envases y ropa sintética. A ese tipo se los llama microplásticos secundarios, y son casi los únicos que encontraron en la zona.

    La ausencia de pellets industriales o microesferas primarias fue un dato positivo: indica que la fuente principal no son vertidos industriales directos, sino el desgaste cotidiano de productos de consumo de la población.

    Entre los materiales identificados, el más frecuente fue el PET, el plástico utilizado en la mayoría de los envases de bebidas, junto con fibras textiles con pigmentos, que ingresan al mar -entre otras vías- a través de desagues de las ciudades y poblados donde se vierte el agua usada -por ejemplo- en los lavarropas hogareños.

    El agua y la arena cuentan historias distintas

    Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la diferencia entre lo que ocurre en el agua y lo que queda registrado en los sedimentos.

    En el mar las concentraciones más altas aparecen cerca de zonas urbanas, bajo la influencia directa de la actividad humana. «Lo que vemos en el agua es un instante, una foto del momento», explicó Costa.

    Los sedimentos, en cambio, funcionan como un archivo histórico. A diferencia del agua, en la arena la distribución de las partículas fue más pareja a lo largo de toda la costa, incluso en playas alejadas de los centros urbanos.

    El motivo: una vez en el mar, las corrientes y los fuertes vientos redistribuyen los residuos hacia sectores aparentemente vírgenes. La pendiente de la playa y el tipo de grano de arena también influyen en esa acumulación silenciosa.

    Niveles «bajos a moderados», pero en alerta

    Los niveles detectados se consideran «bajos a moderados» en comparación con zonas críticas del mundo, como el Mediterráneo o el Sudeste Asiático. Sin embargo, los investigadores subrayan la importancia de no bajar la guardia. «Era fundamental tener una línea de base para saber cómo estábamos», remarcó Costa.

    Contar con ese punto de partida permite detectar cambios en el futuro. «Si el día de mañana de repente aparecemos en nuestras playas con varios microplásticos primarios que antes no teníamos, ahí podemos preguntarnos qué pasó», reflexionó la investigadora.

    Costa definió a estos materiales como un «enemigo invisible». Su persistencia es uno de los aspectos más preocupantes: el plástico no desaparece, sino que se fragmenta por efecto del sol, la temperatura y la fricción, generando partículas cada vez más pequeñas. «El plástico perdura en el tiempo», advirtió.

    A esa permanencia se suma la preocupación por el ingreso de estos materiales a la cadena trófica. La propia investigadora avanza en esa dirección en su doctorado: actualmente analiza la ingesta de basura y micropartículas en diferentes especies de peces marinos del golfo.

    Cómo prevenir la contaminación con microplásticos

    El origen de los residuos es mixto: una parte proviene de la actividad urbana y turística en tierra, y otra de la actividad marítima como la pesca. Ante ese escenario, Costa apeló a la conciencia individual y a la reducción de plásticos de un solo uso. «Hay que empezar por cambiar hábitos. El tema también de poder separar la basura, de darle otra vida» a través del reciclaje, convocó.

    La investigadora también expresó su deseo de sostener el monitoreo en el tiempo, en un contexto científico local que enfrenta sus propias incertidumbres. Mantener esa vigilancia, dijo, es clave para proteger un ecosistema único, hogar de ballenas, lobos marinos y una biodiversidad que lo en uno de los destinos más singulares del país. Y también de los más apreciados por los turistas.

  • El joven neuquino que viajará a Francia para presentar un innovador proyecto

    El joven neuquino que viajará a Francia para presentar un innovador proyecto

    Jeremías Benjamín, un joven becario doctoral del Conicet, viajará a fin de mes a Francia para presentar su proyecto “NanoQlay: un compuesto de quitosano-nanoarcilla en un fertilizante inteligente de alta eficiencia” y competir en los Premios de Innovación Roullier 2025-2026. El joven de 29 años nació en Neuquén y estudió en el sistema público provincial. Hoy es una promesa en el mundo académico y de investigación.

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    Benjamín vivió hasta los 19 años en Neuquén capital, luego continuó sus estudios universitarios en Córdoba y actualmente está radicado en Mar del Plata. Es licenciado en Biotecnología y se desempeña en el Instituto de Investigaciones Biológicas, dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del Conicet.

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    Su propuesta apunta al desarrollo de un fertilizante multifuncional que permita mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes en los cultivos y, al mismo tiempo, promover esquemas de economía circular mediante la recuperación de nitratos presentes en aguas residuales.

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    En sus palabras: “Trabajamos con arcillas, aprovechando su estructura de láminas unas encima de otras; adentro de esas láminas hay ciertas moléculas y lo que hacemos es elegir qué moléculas poner ahí, y en este caso incorporamos quitosano, que se puede extraer de la cáscara de langostino, un residuo de la industria pesquera”. De esta manera, se aprovecha un deshecho para beneficio de la agricultura.

    Arcilla para fertilizantes super-eficientes

    El proyecto introduce un material basado en nanoarcillas diseñado para capturar y liberar nitratos de forma controlada, con el objetivo de reducir las pérdidas de nitrógeno que suelen producirse con los fertilizantes tradicionales. Estas pérdidas no solo disminuyen la eficiencia agronómica, sino que también pueden generar impactos ambientales al filtrarse hacia napas de agua o alcanzar ecosistemas marinos.

    La propuesta se vincula con la edición 2025-2026 de los Premios de Innovación Roullier, orientada a proyectos que conecten el océano con la agricultura o la nutrición animal. “La temática de este año era del océano al campo, por eso también pensamos en los langostinos: algo que viene del océano y que termina teniendo una aplicación en la agricultura”, señaló.

    En la categoría talento joven, el proyecto argentino compite con iniciativas de Italia, Portugal y Brasil. El proyecto se enmarca en un enfoque de bioeconomía y economía circular. “La idea es armar proyectos que encajen en esquemas más circulares, donde se puedan aprovechar residuos de otras industrias y minimizar los desechos”, agregó.

    La investigación forma parte de su tesis doctoral, centrada en el estudio de nanoarcillas aplicadas al agro. El trabajo se desarrolla de manera colaborativa entre distintos grupos de investigación del Instituto de Investigaciones Biológicas y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema).

    “Yo trabajo en el Instituto de Biología, pero lo hacemos en conjunto con el Intema. Tengo una directora de biología y otra del área de materiales. El proyecto fue colaborativo entre dos institutos y tres grupos de investigación, porque también participó un equipo que trabaja específicamente con nitrógeno y nos ayudó con algunos experimentos”, explicó.

    El viaje a Francia

    La instancia final será el 2 de abril en Saint Malo, Francia, donde los finalistas presentarán sus proyectos ante un jurado internacional durante un evento del grupo Roullier. “Viajo a fines de marzo y lo presentamos el 2 de abril. Es un evento empresarial con un jurado internacional y ese mismo día se anuncian los ganadores”, detalló.

    Consultado sobre la previa, manifestó: “Estoy preparando la presentación. Yo vengo del mundo más académico y esto es más una presentación de negocios, así que hay que afinar cuestiones a las que uno no está tan acostumbrado”. No obstante, destacó el valor de la experiencia más allá del resultado: “Ya la oportunidad de viajar y mostrar el proyecto es muy valiosa. Incluso si no gana, puede haber gente interesada y eso permite ampliar redes de colaboración”.

    Su vida en Neuquén

    Jeremías nació en Neuquén, cursó sus estudios en el sistema público de la provincia y luego continuó en la Universidad Nacional de Córdoba, donde integró la primera camada de egresados de la carrera de Biotecnología. “Viví casi toda mi vida en Neuquén hasta que me fui a estudiar a los 19 años. Siempre es una ciudad a la que vuelvo, tengo a mi familia y muchos amigos ahí”, contó.

    También recordó su paso por las escuelas neuquinas: “Fui al jardín en Alta Barda, a la primaria en la Escuela 201 y egresé de la EPET 14”. Neuquén “es una ciudad que me encanta y que cada vez que vuelvo la veo distinta, porque cambia muchísimo”, recordó. Además, mantiene su vínculo con el club donde jugó durante años: “Jugué al básquet en el Club Pacífico, así que siempre sigo lo que va pasando en el club”.

  • El joven neuquino que viajará a Francia para presentar un innovador proyecto

    Jeremías Benjamín, un joven becario doctoral del Conicet, viajará a fin de mes a Francia para presentar su proyecto “NanoQlay: un compuesto de quitosano-nanoarcilla en un fertilizante inteligente de alta eficiencia” y competir en los Premios de Innovación Roullier 2025-2026. El joven de 29 años nació en Neuquén y estudió en el sistema público provincial. Hoy es una promesa en el mundo académico y de investigación.

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    Benjamín vivió hasta los 19 años en Neuquén capital, luego continuó sus estudios universitarios en Córdoba y actualmente está radicado en Mar del Plata. Es licenciado en Biotecnología y se desempeña en el Instituto de Investigaciones Biológicas, dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del Conicet.

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    Su propuesta apunta al desarrollo de un fertilizante multifuncional que permita mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes en los cultivos y, al mismo tiempo, promover esquemas de economía circular mediante la recuperación de nitratos presentes en aguas residuales.

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    En sus palabras: “Trabajamos con arcillas, aprovechando su estructura de láminas unas encima de otras; adentro de esas láminas hay ciertas moléculas y lo que hacemos es elegir qué moléculas poner ahí, y en este caso incorporamos quitosano, que se puede extraer de la cáscara de langostino, un residuo de la industria pesquera”. De esta manera, se aprovecha un deshecho para beneficio de la agricultura.

    Arcilla para fertilizantes super-eficientes

    El proyecto introduce un material basado en nanoarcillas diseñado para capturar y liberar nitratos de forma controlada, con el objetivo de reducir las pérdidas de nitrógeno que suelen producirse con los fertilizantes tradicionales. Estas pérdidas no solo disminuyen la eficiencia agronómica, sino que también pueden generar impactos ambientales al filtrarse hacia napas de agua o alcanzar ecosistemas marinos.

    La propuesta se vincula con la edición 2025-2026 de los Premios de Innovación Roullier, orientada a proyectos que conecten el océano con la agricultura o la nutrición animal. “La temática de este año era del océano al campo, por eso también pensamos en los langostinos: algo que viene del océano y que termina teniendo una aplicación en la agricultura”, señaló.

    En la categoría talento joven, el proyecto argentino compite con iniciativas de Italia, Portugal y Brasil. El proyecto se enmarca en un enfoque de bioeconomía y economía circular. “La idea es armar proyectos que encajen en esquemas más circulares, donde se puedan aprovechar residuos de otras industrias y minimizar los desechos”, agregó.

    La investigación forma parte de su tesis doctoral, centrada en el estudio de nanoarcillas aplicadas al agro. El trabajo se desarrolla de manera colaborativa entre distintos grupos de investigación del Instituto de Investigaciones Biológicas y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema).

    “Yo trabajo en el Instituto de Biología, pero lo hacemos en conjunto con el Intema. Tengo una directora de biología y otra del área de materiales. El proyecto fue colaborativo entre dos institutos y tres grupos de investigación, porque también participó un equipo que trabaja específicamente con nitrógeno y nos ayudó con algunos experimentos”, explicó.

    El viaje a Francia

    La instancia final será el 2 de abril en Saint Malo, Francia, donde los finalistas presentarán sus proyectos ante un jurado internacional durante un evento del grupo Roullier. “Viajo a fines de marzo y lo presentamos el 2 de abril. Es un evento empresarial con un jurado internacional y ese mismo día se anuncian los ganadores”, detalló.

    Consultado sobre la previa, manifestó: “Estoy preparando la presentación. Yo vengo del mundo más académico y esto es más una presentación de negocios, así que hay que afinar cuestiones a las que uno no está tan acostumbrado”. No obstante, destacó el valor de la experiencia más allá del resultado: “Ya la oportunidad de viajar y mostrar el proyecto es muy valiosa. Incluso si no gana, puede haber gente interesada y eso permite ampliar redes de colaboración”.

    Su vida en Neuquén

    Jeremías nació en Neuquén, cursó sus estudios en el sistema público de la provincia y luego continuó en la Universidad Nacional de Córdoba, donde integró la primera camada de egresados de la carrera de Biotecnología. “Viví casi toda mi vida en Neuquén hasta que me fui a estudiar a los 19 años. Siempre es una ciudad a la que vuelvo, tengo a mi familia y muchos amigos ahí”, contó.

    También recordó su paso por las escuelas neuquinas: “Fui al jardín en Alta Barda, a la primaria en la Escuela 201 y egresé de la EPET 14”. Neuquén “es una ciudad que me encanta y que cada vez que vuelvo la veo distinta, porque cambia muchísimo”, recordó. Además, mantiene su vínculo con el club donde jugó durante años: “Jugué al básquet en el Club Pacífico, así que siempre sigo lo que va pasando en el club”.