Etiqueta: CONICET

  • Descubrimiento del Bicharracosaurus: Nuevo dinosaurio en Chubut

    Descubrimiento del Bicharracosaurus: Nuevo dinosaurio en Chubut

    Investigadores del CONICET y del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) presentaron el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio herbívoro en la provincia de Chubut: el Bicharracosaurus. El animal habitó la región patagónica hace entre 150 y 160 millones de años, durante el período Jurásico.

    Por qué se llama Bicharracosaurus

    El nombre tiene origen en un reconocimiento a un poblador rural de la zona que colaboró con los científicos durante más de dos décadas. Según explicó el investigador José Luis Carballido, este poblador siemípre se refería a los restos fósiles que encontraba como “bicharracos” y tenía una habilidad notable para identificar las partes del cuerpo. El homenaje forma parte de una práctica habitual en paleontología, que reconoce a quienes facilitan los descubrimientos desde el territorio.

    Qué tiene de especial este dinosaurio patagónico

    El Bicharracosaurus pertenece al grupo de los sauópodos, es decir, dinosaurios de gran tamaño, cuello largo y desplazamiento cuadrúpedo. Aunque ya se habían encontrado restos similares en la región, este es el primer caso en que los especialistas reunieron suficiente evidencia para definir una nueva especie y asignarle nombre científico.

    Carballido destacó que Chubut cuenta con formaciones geológicas únicas en Sudamérica que permiten reconstruir con precisión la fauna del Jurásico. El hallazgo refuerza el posicionamiento de la Patagonia como una de las regiones más ricas del mundo en materia de fósiles de dinosaurios.

  • Descubren fósil completo de lagarto del Cretácico en Río Negro

    Descubren fósil completo de lagarto del Cretácico en Río Negro

    Un equipo internacional de paleontólogos encontró en la provincia argentina de Río Negro los restos fósiles de un reptil que habitó la Tierra hace aproximadamente 70 millones de años. Se trata de Paleoteius lakui, una nueva especie identificada en la Formación Allen, en el yacimiento Salitral Ojo de Agua.

    El hallazgo, liderado por científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y realizado en el Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN), fue publicado en la revista Scientific Reports. Este ejemplar representa el lagarto terrestre más completo conocido para el período del Cretácico tardío.

    Desde el CONICET explicaron que este descubrimiento es fundamental para entender la evolución de los reptiles en los continentes del hemisferio sur justo antes de que ocurriera la extinción masiva que eliminó a tres cuartas partes de las especies de plantas y animales, incluidos los dinosaurios.

    Según la descripción científica, Paleoteius era un reptil pequeño, de poco más de 15 centímetros de longitud, con un cráneo caracterizado por protuberancias ornamentales y mandíbulas con numerosos dientes finos y uniformes. Se presume que estos dientes le permitían capturar insectos como parte de su dieta.

    Restos fósiles de hace 70 millones de años

    El primer autor del estudio, Federico Agnolín, destacó la importancia del hallazgo: “Los restos fósiles de animales pequeños son, en general, muy escasos. Particularmente, las lagartijas y los lagartos, debido a su pequeño tamaño y su gran fragilidad, se fosilizan muy poco. Los restos que se encuentran son, en general, muy incompletos. En este caso, tuvimos la suerte de encontrar una gran parte del esqueleto, con gran parte del cráneo, que por primera vez brinda mucha información sobre la historia de estos reptiles en el Cono Sur”.

    Para el análisis del fósil se emplearon tecnologías avanzadas que permitieron estudiar el ejemplar sin dañarlo. La microtomografía computada posibilitó la reconstrucción digital de la anatomía interna con una resolución micrométrica, trabajos realizados en colaboración con científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

    Descubren fósil completo de lagarto del Cretácico en Río Negro

    Estos datos permitieron crear modelos tridimensionales que facilitaron el análisis anatómico y comparativo. Además, los estudios filogenéticos, esenciales para determinar las relaciones evolutivas de la nueva especie, requirieron el uso de recursos computacionales de alto rendimiento proporcionados por el Centro de Computación de Alto Desempeño (CCAD) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

  • Científicos del CONICET descubren un “cocodrilo terrestre”

    Científicos del CONICET descubren un “cocodrilo terrestre”

    Un equipo de investigadores del CONICET realizó un importante hallazgo paleontológico en el Área Natural Protegida Paso Córdoba, en la provincia de Río Negro: restos fósiles de un antiguo cocodrilo que habitó la región hace aproximadamente 85 millones de años.

    El descubrimiento comenzó cuando el becario posdoctoral Facundo Riguetti identificó un fragmento de cráneo, lo que dio inicio a una excavación más amplia. Según explicó la investigadora Agustina Lecuona, del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN), con el avance de los trabajos comenzaron a aparecer nuevas piezas, incluyendo vértebras y huesos de las extremidades, lo que permitió reconstruir mejor al ejemplar.

    Por sus características, los especialistas estiman que los restos podrían corresponder a Notosuchus terrestris, una especie abundante en la Patagonia durante el período Cretácico. A diferencia de los cocodrilos actuales, estos animales eran completamente terrestres, de menor tamaño, alrededor de un metro sin contar la cola, y con una postura más erguida, similar a la de los mamíferos.

    Los fósiles pertenecen a la Formación Bajo de la Carpa, un ambiente que en aquel entonces combinaba sistemas fluviales efímeros con zonas desérticas dominadas por el viento. Este contexto ayuda a comprender mejor cómo vivían y se adaptaban estos reptiles en condiciones muy distintas a las actuales.

    La importancia del hallazgo radica en la calidad de preservación de partes del esqueleto poco conocidas en esta especie. Esto permitirá avanzar en estudios más detallados sobre su anatomía y biomecánica, aportando datos clave para entender cómo se desplazaban y cuál era su comportamiento en ese ecosistema.

    Además, los investigadores no descartan que se trate de otra especie poco documentada en la zona, como Comahuesuchus brachybuccalis o Wargosuchus australis. De confirmarse, el descubrimiento podría aportar aún más información sobre la diversidad de cocodrilos prehistóricos en la región.

    El hallazgo refuerza el valor científico de la Patagonia argentina como uno de los territorios más ricos del mundo en fósiles, y abre nuevas líneas de investigación sobre la evolución de los reptiles en el hemisferio sur.

  • CONICET halló en Río Negro un cocodrilo terrestre de 85 millones de años

    CONICET halló en Río Negro un cocodrilo terrestre de 85 millones de años

    Investigadores del CONICET hallaron restos fósiles de un antiguo cocodrilo que vivió hace aproximadamente 85 millones de años en el Área Natural Protegida de Paso Córdoba, General Roca. El descubrimiento aporta nueva información sobre la diversidad y evolución de estos reptiles en la Patagonia durante el período Cretácico.

    Cómo se encontró el fósil

    El material fue identificado inicialmente por el becario posdoctoral Facundo Riguetti, quien detectó un fragmento de cráneo en el terreno. A partir de ese hallazgo, el equipo encabezado por la investigadora Agustina Lecuona, junto a especialistas del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología, realizó las tareas de excavación que permitieron recuperar también vértebras y huesos de las extremidades.

    Un cocodrilo terrestre muy distinto a los actuales

    Los científicos creen que podría tratarse de Notosuchus terrestris, un reptil adaptado a la vida terrestre que habitaba la región en el Cretácico. A diferencia de los cocodrilos modernos, estos animales medían alrededor de un metro de longitud sin contar la cola y caminaban con las patas erguidas debajo del cuerpo, lo que les permitía un desplazamiento más ágil, similar al de los mamíferos.

    Los fósiles corresponden a la Formación Bajo de la Carpa, un antiguo sistema de ambientes fluviales efímeros combinados con sectores deérticos dominados por el viento, lo que sugiere que estos reptiles vivían en condiciones muy distintas a las actuales.

    Un hallazgo relevante para la ciencia argentina

    El descubrimiento es especialmente significativo porque incluye partes del esqueleto que raramente se conservan en otros ejemplares de la misma especie. Desde el CONICET destacaron que, incluso si el análisis final determinara que no se trata de Notosuchus terrestris, el material igualmente sería relevante dado que la zona cuenta con pocas especies identificadas y muchas están representadas por escasos ejemplares. El hallazgo refuerza el valor científico de la Patagonia como una de las regiones más ricas en fósiles del mundo.

  • Educación respaldó el trabajo del CONICET y abordó la situación del sistema científico

    Educación respaldó el trabajo del CONICET y abordó la situación del sistema científico

    La comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología votó por unanimidad un proyecto del diputado Carlos Coggiola (Neuquén Federal) para declarar de interés legislativo la labor científica y educativa del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). La iniciativa destaca el aporte del organismo en áreas estratégicas y propone fortalecer la articulación institucional para el desarrollo científico y educativo en la provincia.

    En ese marco, el cuerpo que preside la diputada Mercedes Tulián (PRO-NCN) recibió a la directora del Centro Científico Tecnológico CONICET Patagonia Confluencia, Natalia Guiñazú, y al titular de la Agencia de Innovación para el Desarrollo (ANIDE), Joaquín Perren, quienes expusieron sobre el impacto del organismo en la generación de conocimiento, su vinculación con la provincia y el desarrollo regional, y la situación actual del sistema científico a nivel nacional.

    Al hablar, Guiñazú dijo que la situación actual del CONICET  “es muy difícil” y detalló que entre 2023 y 2025 se registró “un 70% de disminución de presentaciones a becas”, cifra que –indicó- anticipa un impacto a mediano plazo en la formación de nuevos investigadores e investigadoras. A la vez, señaló que el desfinanciamiento del Estado nacional y la incertidumbre laboral que eso genera afectan principalmente a quienes se inician en la carera científica. “Que el sueldo no te alcance para vivir es muy triste y eso afecta mucho a la juventud”, expresó.

    Explicó que Neuquén cuenta con cuatro unidades ejecutoras y más de 200 personas dedicadas a la investigación en áreas como ingenierías, ciencias agrarias, medicina y ciencias sociales. En ese sentido, recalcó que los proyectos  que se desarrollan son “pensados y situados en el territorio”, con líneas de trabajo vinculadas a problemáticas locales como derrames de petróleo, control de patógenos o mejora de materiales en la industria energética. También mencionó el trabajo articulado con otros institutos y el desarrollo de proyectos en red. 

    A su turno, Perren destacó la relación con la provincia ante el retiro del Estado nacional en materia de ciencia y tecnología, y acotó que esa realidad fue compensada “con una fuerte presencia” provincial a través de acuerdos técnicos, equipamiento y financiamiento. En ese sentido, indicó que ese vínculo permitió al sistema científico “mantenerse a flote en tiempos particularmente complejos”.

    El titular de ANIDE remarcó que Neuquén “tiene una política científica y tecnológica” y mencionó algunas líneas de trabajo conjunto con CONICET, como el programa de “Ciencia en el territorio”, a partir de un trabajo articulado con los delegados regionales de la provincia y la elaboración de un “banco de problemáticas” con enfoque socioproductivo y sociocomunitario, que permitirá financiar 15 desafíos tecnológicos con el acompañamiento del sistema científico.

    En esa línea, también hizo referencia a un proyecto para fomentar las vocaciones científicas en las escuelas y al fortalecimiento de la comunicación pública de la ciencia. “CONICET es un aliado estratégico”, afirmó

    En otro orden de cosas, el cuerpo aprobó despacho por unanimidad al proyecto que declara de interés legislativo la primera edición de los Premios Berbel a la Música Neuquina, iniciativa orientada a reconocer y promover la producción musical de la provincia.

  • El bicharracosaurio existe: cómo es el dinosaurio desconocido que descubrieron en Chubut

    El bicharracosaurio existe: cómo es el dinosaurio desconocido que descubrieron en Chubut

    Paleontólogos y científicos del Conicet confirmaron el hallazgo de fósiles de una especie hasta ahora desconocida de dinosaurios en la Patagonia Argentina. Los huesos, encontrados en la provincia de Chubut, tendrían aproximadamente 160 millones de años.

    ,

    Según informaron, se trata de un dinosaurio hervíboro, que fue bautizado cono el nombre de “bicharracosaurus dionidei”, en homenaje al nombre de la persona que descubrió los fósiles -Dionide Mesa, un baqueano de la zona- y la denominación que él les dio.

    ,

    El hallazgo en Chubut

    Estudios preliminares indican que el bicharracosaurus medía entre 15 y 20 metros de largo y pesaba aproximadamente 15.000 kilos.

    ,

    «Hay huesos grandes, pedacitos chicos”, les avisó Mesa a los paleontólogos. Los llamaba de la misma forma en que se refería a otros animales de la zona: “Yo les digo bicharracos”. Así nació la denominación científica del dinosaurio.

    Mesa es un chacarero que suele andar por el Cañadón Calcáreo, una formación de orígen jurásico ubicada en el noroeste de la provincia de Chubut, dentro del departamento de Gastre.

    Su advertencia de que en el Cañadón había “bicharracos” fue atendida por paleontólogos del Museo Paleontolígico Egidio Feruglio (MEF), de Trelew, que comenzaron a estudiar el área.

    A la gente del MEF se le sumaron investigadores del Conicet y otros internacionales, y finalmente se confirmó el histórico hallazgo. Lo que a Mesa le llamaba la atención era un fósil de una especie de la que hasta ahora no había referencias.

    Así es el bicharracosaurio

    Entre los restos fósiles recolectados hay partes significativas de la columna vertebral del bicharracosaurus, incluidas algunas vértebras cervicales y dorsales, parte del sacro y segmentos de la cola.

    En base a esas secciones se pudo avanzar en esquema de la anatomía del animal.

    «Es un nuevo dinosaurio saurópodo que aporta información clave sobre la evolución temprana de estos animales. Nos permite entender mejor cómo se desarrollaron los gigantes herbívoros que dominaron los ecosistemas millones de años después», explicó José Luis Carballido, innvestigador del Conicet y del MEF.

    En el MEF decidieron bautizar bicharracosaurus dionidei al fósil. «Cada vez que íbamos, Dionide nos decía ‘acá hay un bicharraco’ y nos llevaba a lugares con fósiles muy importantes», le explicó Carballido al medio local ADN Sur.

    Los estudios en el MEF de Trelew

    «Desde el punto de vista evolutivo -detallaron desde el MEF-, el bicharracosaurus pertenece a los Macronaria, un grupo de saurópodos con origen en el Jurásico (entre 200 y 150 millones de años atrás) y que luego dominaría los ecosistemas terrestres hasta el final del Cretácico (hace unos 65 millones de años). Su hallazgo es especialmente importante porque los registros jurásicos en el hemisferio sur de este grupo son muy escasos».

    El nuevo ejemplar no sólo acrecenta el registro de fósiles hallados en la región, sino que también aporta evidencia sobre la presencia temprana de linajes vinculados a la familia de los braquirosáuridos dinosaurios del tipo “clásico”: cuello largo, cabeza pequeña, patas delanteras más largas que las traseras- en el hemisferio sur de la Tierra, lo cual permanece muy poco documentado.

    Por el momento, los restos del bicharracosaurio siguen siendo analizados en la sede del MEF en Trelew.

  • Crisis de tierras fiscales en la Patagonia: un desafío que persiste desde 1878

    Crisis de tierras fiscales en la Patagonia: un desafío que persiste desde 1878

    La problemática de las tierras fiscales representa un eje crítico en la estructura socioeconómica de la Patagonia. Según un informe de Marcelo Sili –investigador del CONICET e integrante del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Sury Sebastián Li –miembro de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Esquel-, nuestra región enfrenta un dilema que persiste desde la creación de la Gobernación de la Patagonia, allá por 1878.

    ,

    A pesar de su importancia estratégica, millones de hectáreas pertenecen aún a los estados provinciales o municipales, que ceden su uso a pequeños y medianos productores bajo condiciones de cierta fragilidad jurídica. Previsiblemente, de acuerdo al informe, esta situación genera tensiones permanentes entre los denominados fiscaleros y los nuevos actores que ingresan al territorio a veces con fines especulativos.

    ,

    La organización de las áreas rurales donde predominan las tierras públicas resulta sumamente compleja. Los ocupantes carecen de capacidad financiera y de garantías legales para invertir en infraestructura básica, ya que enfrentan el riesgo constante de perder sus parcelas. La precariedad de la tenencia impide la consolidación de sociedades rurales estables y procesos de desarrollo sostenibles en el tiempo.

    La problematica está presente desde hace muchos años y de hecho, actualmente, la falta de mensuras y delimitaciones claras propicia conflictos vecinales y disputas con grandes empresas agropecuarias o emprendimientos mineros que buscan expandirse en la meseta y los valles.

    El uso del suelo

    En un repaso por los números, en un intento de hacer una suerte de radiografía de la cuestión, vemos que Patagonia alberga a 2.100.000 habitantes, lo que representa apenas el 5% de la población nacional. A pesar de esta baja densidad, la región muestra un crecimiento demográfico dinámico, con una variación relativa del 17,3% entre 2001 y 2010, cifra que supera el promedio nacional del 11,2%.

    No obstante, la distribución de la tierra revela asimetrías profundas. El informe destaca que el 94% de la superficie se encuentra concentrado en manos de solo el 30% de las explotaciones agropecuarias (EAP), mientras que el 48% de los productores no alcanza a reunir ni el 1% de las tierras.

    En términos productivos, la región muestra una dependencia estructural de los recursos naturales. La ganadería ovina domina la mayor parte de la superficie, aunque convive con un crecimiento en la producción de forrajes y cultivos anuales en las zonas irrigadas.

    El análisis de los datos censales indica una disminución de las explotaciones menores a 100 hectáreas y una estabilización del estrato entre 2.500 y 5.000 hectáreas. Estas cifras confirman la consolidación de productores medios capitalizados frente a la retracción de los pequeños ocupantes familiares que operan en los márgenes del sistema.

    La crisis de los fiscaleros en la meseta y la cordillera

    La situación de las tierras fiscales adquiere dimensiones dramáticas al considerar que la Patagonia concentra 2.500.000 hectáreas públicas, lo que equivale al 85% del total nacional. En la Meseta Central de Río Negro y Chubut, los ocupantes enfrentan condiciones climáticas severas y rentabilidades negativas debido al bajo precio de la lana.

    Por ejemplo, en Río Negro existen aproximadamente 1.620 ocupantes fiscales con parcelas promedio de 2.000 hectáreas, cifra muy inferior a las 7.000 hectáreas requeridas para conformar una unidad económica mínima.

    Por otro lado, la zona de montaña presenta un escenario de alta conflictividad por la fuerte presión inmobiliaria. Aquí, el valor de la tierra se dispara debido a su potencial recreativo y paisajístico. El informe señala que el 50% de los ocupantes posee menos de 50 hectáreas, enfrentando la competencia de inversores extranjeros que adquieren grandes extensiones para residencias o cotos de caza.

    En áreas como El Bolsón, una hectárea puede alcanzar valores de hasta 50.000 dólares una vez que se obtiene el título de propiedad, lo que incentiva maniobras especulativas que desplazan a las familias que ocupan el suelo desde hace décadas.

    Hacia una reforma necesaria de las políticas públicas

    El Estado provincial, como autoridad regulatoria, muestra una capacidad limitada para resolver este caos administrativo. La burocratización de los trámites genera expedientes que superan las tres décadas sin resolución. Además, los marcos legales vigentes, como la Ley 279 en Río Negro, resultan insuficientes para las nuevas demandas de uso turístico, científico y ambiental.

    Para superar este problema irresuelto, de acuerdo a los investigadores, resulta imperativo diseñar programas de largo plazo que modernicen los sistemas de información territorial (GIS) y establezcan criterios de justicia distributiva. La regularización de la tenencia no solo es una deuda histórica con los pequeños productores, sino también un requisito fundamental para garantizar la estabilidad social y el crecimiento económico de la región más extensa de Argentina.

    FUENTE:CÁRCANO, M. (1968). Evolución histórica del régimen de la tierra pública (1810-1916). Buenos Aires: EUDEBA. CORTÉS CONDE, R. (1994). La economía argentina en el largo plazo. Buenos Aires: Sudamericana. ODDONE, J. (1975). La burguesía terrateniente argentina. Buenos Aires: Ediciones Líbera. RUFFINI, M. (2000). La ocupación de la tierra en la margen sur del Río Negro (1820-1878). UNLP. SILI, M. y SOUMOULOU, L. (2012). La problemática de la tierra en Argentina. Ed. FIDA. Datos de los Censos Nacionales Agropecuarios (CNA) 1988, 2002 y 2010.

  • Se agrandó la familia: nuevo dinosaurio en Chubut

    Se agrandó la familia: nuevo dinosaurio en Chubut

    El hallazgo revela una especie jurásica clave para entender la evolución de los saurópodos en la Patagonia.

    CHUBUT (NA) — Un equipo de científicos del CONICET confirmó el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio en la provincia de Chubut, a partir de fósiles hallados en la formación Cañadón Calcáreo. 

    El ejemplar fue denominado Bicharracosaurus dionidei y habitó la región durante el período Jurásico Superior, hace más de 150 millones de años. El estudio fue publicado en la revista científica PeerJ, donde se detallan las características anatómicas y el contexto evolutivo del hallazgo

    Cómo es el Bicharracosaurus

    De acuerdo con la investigación, Bicharracosaurus pertenece al grupo de los eusaurópodos, dinosaurios herbívoros de gran tamaño y cuello largo. Los restos encontrados —principalmente vértebras dorsales, sacras y caudales— presentan características únicas que permitieron identificarlo como una nueva especie. Entre ellas, se destacan particularidades en la estructura de las vértebras, con cavidades internas complejas que indican adaptaciones evolutivas específicas dentro de su linaje.

    Un eslabón clave en la evolución

    El trabajo científico señala que este dinosaurio ocupa una posición intermedia en el árbol evolutivo de los saurópodos. Esto lo convierte en una pieza fundamental para comprender la transición entre formas más primitivas y los gigantes más avanzados que dominaron el período Cretácico. En particular, aporta información sobre la diversificación temprana de estos animales en el hemisferio sur.

    El contexto geológico del hallazgo

    Los fósiles fueron encontrados en la formación Cañadón Calcáreo, una unidad geológica de gran relevancia en la Patagonia argentina. Este sitio ya había aportado otros restos importantes, pero el Bicharracosaurus permite ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas jurásicos de la región. En ese entonces, el área presentaba un ambiente con abundante vegetación, ideal para el desarrollo de grandes herbívoros.

    Qué revela el estudio científico

    La publicación en PeerJ destaca que las características anatómicas del dinosaurio muestran una combinación de rasgos primitivos y derivados. Esto sugiere que los saurópodos de la Patagonia experimentaron procesos evolutivos propios, diferentes a los de otras regiones del mundo. Además, refuerza la importancia de Sudamérica como uno de los centros clave en la historia evolutiva de estos animales.

    Un aporte clave de la paleontología argentina

    El descubrimiento también pone en valor el trabajo de los científicos argentinos y la colaboración con comunidades locales. El nombre de la especie rinde homenaje a Dionide Mesa, quien colaboró en la identificación inicial de los restos. Así, Bicharracosaurus dionidei no solo amplía el catálogo de dinosaurios conocidos, sino que reafirma el papel de la Patagonia como uno de los territorios más ricos en fósiles del planeta.

  • Descubrieron un nuevo dinosaurio en Chubut: vivió hace más de 150 millones de años

    Descubrieron un nuevo dinosaurio en Chubut: vivió hace más de 150 millones de años

    Un equipo de investigadores del CONICET confirmó el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio en la provincia de Chubut, a partir de fósiles encontrados en la formación Cañadón Calcáreo.

    El ejemplar fue bautizado como Bicharracosaurus dionidei y habitó la región durante el período Jurásico Superior, hace más de 150 millones de años. Los detalles del descubrimiento fueron publicados en la revista científica PeerJ.

    Cómo es el Bicharracosaurus: un dinosaurio de cuello largo

    De acuerdo con el estudio, Bicharracosaurus dionidei pertenece al grupo de los eusaurópodos, grandes dinosaurios herbívoros caracterizados por su cuello largo y gran tamaño.

    Los restos hallados incluyen vértebras dorsales, sacras y caudales, que presentan características anatómicas únicas. Entre ellas, se destacan cavidades internas complejas en las vértebras, lo que evidencia adaptaciones evolutivas específicas.

    Un eslabón clave en la evolución de los saurópodos

    Los investigadores señalaron que esta especie ocupa una posición intermedia en el árbol evolutivo de los saurópodos.

    Esto la convierte en una pieza clave para comprender la transición entre formas más primitivas y los gigantes que dominaron el período Cretácico.

    Además, el hallazgo aporta información relevante sobre la diversificación temprana de estos dinosaurios en el hemisferio sur.

    El valor del hallazgo en la Patagonia

    Los fósiles fueron encontrados en la formación Cañadón Calcáreo, una zona de gran importancia geológica en la Patagonia argentina.

    En ese período, el área presentaba un ambiente con abundante vegetación, condiciones ideales para el desarrollo de grandes herbívoros.

    El descubrimiento amplía el conocimiento sobre los ecosistemas jurásicos de la región, que ya habían aportado otros hallazgos significativos.

    Qué revela el estudio científico

    La investigación destaca que el dinosaurio combina rasgos primitivos y más avanzados, lo que sugiere que los saurópodos patagónicos siguieron procesos evolutivos propios, diferentes a los de otras partes del mundo.

    Esto refuerza el papel de Sudamérica como una región clave en la historia evolutiva de estos animales.

    Un nuevo aporte de la ciencia argentina

    El nombre de la especie rinde homenaje a Dionide Mesa, quien colaboró en la identificación inicial de los restos.

    El hallazgo no solo amplía el registro de dinosaurios conocidos, sino que también posiciona a la Patagonia como uno de los territorios más ricos en fósiles a nivel global.

  • Crisis de tierras fiscales en la Patagonia: un desafío que persiste desde 1878

    Tierras fiscales en Patagonia: Una crisis de tenencia sin resolución desde hace décadas

    La problemática de las tierras fiscales representa un eje crítico en la estructura socioeconómica de la Patagonia. Según un informe de Marcelo Sili –investigador del CONICET e integrante del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Sury Sebastián Li –miembro de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Esquel-, nuestra región enfrenta un dilema que persiste desde la creación de la Gobernación de la Patagonia, allá por 1878.

    ,

    A pesar de su importancia estratégica, millones de hectáreas pertenecen aún a los estados provinciales o municipales, que ceden su uso a pequeños y medianos productores bajo condiciones de cierta fragilidad jurídica. Previsiblemente, de acuerdo al informe, esta situación genera tensiones permanentes entre los denominados fiscaleros y los nuevos actores que ingresan al territorio a veces con fines especulativos.

    ,

    La organización de las áreas rurales donde predominan las tierras públicas resulta sumamente compleja. Los ocupantes carecen de capacidad financiera y de garantías legales para invertir en infraestructura básica, ya que enfrentan el riesgo constante de perder sus parcelas. La precariedad de la tenencia impide la consolidación de sociedades rurales estables y procesos de desarrollo sostenibles en el tiempo.

    La problematica está presente desde hace muchos años y de hecho, actualmente, la falta de mensuras y delimitaciones claras propicia conflictos vecinales y disputas con grandes empresas agropecuarias o emprendimientos mineros que buscan expandirse en la meseta y los valles.

    El uso del suelo

    En un repaso por los números, en un intento de hacer una suerte de radiografía de la cuestión, vemos que Patagonia alberga a 2.100.000 habitantes, lo que representa apenas el 5% de la población nacional. A pesar de esta baja densidad, la región muestra un crecimiento demográfico dinámico, con una variación relativa del 17,3% entre 2001 y 2010, cifra que supera el promedio nacional del 11,2%.

    No obstante, la distribución de la tierra revela asimetrías profundas. El informe destaca que el 94% de la superficie se encuentra concentrado en manos de solo el 30% de las explotaciones agropecuarias (EAP), mientras que el 48% de los productores no alcanza a reunir ni el 1% de las tierras.

    En términos productivos, la región muestra una dependencia estructural de los recursos naturales. La ganadería ovina domina la mayor parte de la superficie, aunque convive con un crecimiento en la producción de forrajes y cultivos anuales en las zonas irrigadas.

    El análisis de los datos censales indica una disminución de las explotaciones menores a 100 hectáreas y una estabilización del estrato entre 2.500 y 5.000 hectáreas. Estas cifras confirman la consolidación de productores medios capitalizados frente a la retracción de los pequeños ocupantes familiares que operan en los márgenes del sistema.

    La crisis de los fiscaleros en la meseta y la cordillera

    La situación de las tierras fiscales adquiere dimensiones dramáticas al considerar que la Patagonia concentra 2.500.000 hectáreas públicas, lo que equivale al 85% del total nacional. En la Meseta Central de Río Negro y Chubut, los ocupantes enfrentan condiciones climáticas severas y rentabilidades negativas debido al bajo precio de la lana.

    Por ejemplo, en Río Negro existen aproximadamente 1.620 ocupantes fiscales con parcelas promedio de 2.000 hectáreas, cifra muy inferior a las 7.000 hectáreas requeridas para conformar una unidad económica mínima.

    Por otro lado, la zona de montaña presenta un escenario de alta conflictividad por la fuerte presión inmobiliaria. Aquí, el valor de la tierra se dispara debido a su potencial recreativo y paisajístico. El informe señala que el 50% de los ocupantes posee menos de 50 hectáreas, enfrentando la competencia de inversores extranjeros que adquieren grandes extensiones para residencias o cotos de caza.

    En áreas como El Bolsón, una hectárea puede alcanzar valores de hasta 50.000 dólares una vez que se obtiene el título de propiedad, lo que incentiva maniobras especulativas que desplazan a las familias que ocupan el suelo desde hace décadas.

    Hacia una reforma necesaria de las políticas públicas

    El Estado provincial, como autoridad regulatoria, muestra una capacidad limitada para resolver este caos administrativo. La burocratización de los trámites genera expedientes que superan las tres décadas sin resolución. Además, los marcos legales vigentes, como la Ley 279 en Río Negro, resultan insuficientes para las nuevas demandas de uso turístico, científico y ambiental.

    Para superar este problema irresuelto, de acuerdo a los investigadores, resulta imperativo diseñar programas de largo plazo que modernicen los sistemas de información territorial (GIS) y establezcan criterios de justicia distributiva. La regularización de la tenencia no solo es una deuda histórica con los pequeños productores, sino también un requisito fundamental para garantizar la estabilidad social y el crecimiento económico de la región más extensa de Argentina.

    FUENTE:CÁRCANO, M. (1968). Evolución histórica del régimen de la tierra pública (1810-1916). Buenos Aires: EUDEBA. CORTÉS CONDE, R. (1994). La economía argentina en el largo plazo. Buenos Aires: Sudamericana. ODDONE, J. (1975). La burguesía terrateniente argentina. Buenos Aires: Ediciones Líbera. RUFFINI, M. (2000). La ocupación de la tierra en la margen sur del Río Negro (1820-1878). UNLP. SILI, M. y SOUMOULOU, L. (2012). La problemática de la tierra en Argentina. Ed. FIDA. Datos de los Censos Nacionales Agropecuarios (CNA) 1988, 2002 y 2010.