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  • ¿Cuántos guanacos hay en la Patagonia? El dato que nadie sabe con certeza

    ¿Cuántos guanacos hay en la Patagonia? El dato que nadie sabe con certeza

    La cifra de dos millones de guanacos en la Patagonia argentina se repite en informes oficiales, debates legislativos y declaraciones del sector ganadero como si fuera un hecho comprobado. Sin embargo, un análisis riguroso de los únicos dos relevamientos regionales disponibles revela algo incómodo: esa estimación no tiene la solidez estadística suficiente para sostener ninguna decisión de manejo. El problema no es político ni económico. Es metodológico.

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    Los conflictos entre la actividad pecuaria y la fauna silvestre en la Patagonia no son nuevos. El guanaco (Lama guanicoe) —que habita la región hace más de 10.000 años— convive desde hace más de un siglo con la ganadería extensiva, y esa convivencia rara vez fue pacífica. Antes de la llegada del ganado doméstico, la especie habría alcanzado en Sudamérica «probablemente números en las decenas de millones», de acuerdo a un informe del CONICET firmado por los investigadores Adrián Schiavini, Alejandro González y Andrés Rey.

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    Durante los siglos XIX y XX, la caza excesiva, la competencia con el ganado y la degradación del hábitat por el sobrepastoreo ovino redujeron drásticamente su abundancia y distribución. Hoy el guanaco ocupa apenas el 40% de su distribución histórica, principalmente en la Patagonia argentina.

    En las últimas décadas, la reducción de la actividad ganadera —producto de la erupción del volcán Hudson en 1991, las oscilaciones en los precios de la lana y la carne, y la migración de trabajadores rurales hacia centros urbanos— permitió una recuperación parcial y heterogénea de la especie. Cuando el sector productivo intentó retomar sus actividades a principios del siglo XXI, lo hizo en un paisaje transformado, con poblaciones de guanacos y predadores —como el puma y el zorro colorado— más numerosas que décadas atrás.

    De acuerdo al informe, este escenario reavivó el debate sobre la «superpoblación» del guanaco y su impacto en los pastizales. Algunos sectores sostienen que el pastoreo patagónico ya opera cerca de la capacidad de carga, y que la presencia creciente del guanaco desequilibra ese balance en detrimento del ganado ovino. Otros investigadores contraargumentan que atribuir al guanaco la responsabilidad del deterioro de los pastizales consolida el sobrepastoreo doméstico y desincentiva mejoras en las prácticas de manejo ganadero.

    Todo parece indicar que para dirimir ese debate, existe una condición innegociable: contar con estimaciones confiables de la abundancia del guanaco a escalas relevantes. Y ahí reside el problema central.

    Los dos relevamientos regionales: qué dicen y qué ocultan

    Solo existen dos evaluaciones de la abundancia del guanaco para toda la Patagonia continental. Ambas utilizaron transectas aéreas en banda, basadas en diseño y con observación a ojo desnudo.

    El primer relevamiento, realizado en el año 2000 por Amaya estimó una población de 401.612 guanacos. El diseño del estudio, sin embargo, estuvo condicionado por la logística operativa y no por una evaluación previa de la probabilidad de cobertura del territorio. Un análisis posterior reveló una alta heterogeneidad en esa cobertura, con diferencias de un orden de magnitud entre zonas y áreas con probabilidad de cobertura igual a cero.

    Recalculados correctamente, los intervalos de confianza del 95% para la abundancia total se ubican entre 98.950 y 753.201 individuos —una amplitud que hace inutilizable la estimación para tomar decisiones de manejo.

    El segundo relevamiento, realizado en 2013 o 2014 y publicado por Bay Gavuzzo, estimó 2.087.039 guanacos, con un intervalo de confianza del 95 % de apenas 2.064.224 a 2.109.853 individuos. Esa precisión aparente —un rango de poco más de 45.000 animales sobre dos millones— resultó incompatible con los elevados desvíos estándar de densidad reportados en el mismo informe. Recalculados con la misma metodología aplicada al relevamiento anterior, los intervalos de confianza reales se extienden entre 17.345 y 6.050.550 individuos. La diferencia entre los límites inferior y superior supera los seis órdenes de magnitud para algunas provincias.

    La causa de esa imprecisión es clara: no se registraron guanacos en el 71% de los 2.252 segmentos relevados. Dos ejemplos ilustran el riesgo de extrapolar desde muestras tan reducidas. En Santa Cruz, se estimaron 176.504 guanacos en los «pastizales subandinos» habiendo relevado apenas el 0,02 % de esa biozona (4 km² de 21.781 km²). En Neuquén, se estimaron 0 guanacos en la misma categoría de hábitat —a pesar de que la especie tiene presencia comprobada y es relativamente abundante allí— habiendo relevado el 0,04 % de la biozona (4 km² de 9.355 km²).

    ¿Hubo un aumento real de la población entre 2000 y 2014?

    La comparación entre ambos relevamientos sugiere tasas de crecimiento anual de entre 0,93 y 1,14 según la provincia, lo que implicaría incrementos de hasta el 14% anual. Pero esa conclusión no resiste el análisis estadístico.

    Para afirmar que la abundancia creció, es necesario que la diferencia entre dos estimaciones supere la variabilidad propia de cada una de ellas. Con coeficientes de variación de la magnitud registrada en estos estudios —que en varios estratos superan el 100 %—, serían necesarios entre 18 y 20 años de monitoreo continuo para detectar una tasa de crecimiento del 12 % anual con una potencia estadística del 80 %.

    En síntesis, la evidencia disponible no permite afirmar con rigor científico que la población de guanacos aumentó entre los dos relevamientos.

    Una metodología superadora que no se implementó

    En 2012, el CONICET y organismos nacionales iniciaron el diseño del Primer Relevamiento Nacional de Camélidos Silvestres, con el objetivo de generar una estimación robusta y comparable en el tiempo. El proyecto contemplaba relevamientos aéreos con cámaras fotográficas de alta resolución adosadas a las alas de las aeronaves, eliminando el sesgo humano del registro a ojo desnudo. Se planificó el uso de Modelos de Superficie de Densidad —una metodología estadísticamente más potente que los enfoques tradicionales basados en diseño—, con transectas en banda georreferenciadas y variables predictivas de cobertura vegetal, uso del suelo y red vial.

    El relevamiento iba a comenzar por Santa Cruz, cubriendo unos 5.600 km en 22 vuelos de no más de tres horas de duración. Para 2014, gran parte del trabajo preparatorio estaba concluido. Sin embargo, desacuerdos técnicos entre instituciones llevaron al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca a desestimar el proyecto y realizar, de manera unilateral, el relevamiento publicado por Bay Gavuzzo et al. (2015). El proyecto original fue desfinanciado y cancelado. Se perdió así la oportunidad de contar con una estimación consensuada, metodológicamente sólida y replicable en el tiempo.

    Conclusión: números sin respaldo, decisiones sin fundamento

    Las dos únicas estimaciones regionales disponibles presentan niveles de incertidumbre incompatibles con la toma de decisiones de manejo o con la evaluación de cambios en la abundancia a lo largo del tiempo. Sin embargo, la cifra de dos millones de guanacos circula como un número redondo, sin error asociado, funcional a la narrativa de la superpoblación y a la justificación de intervenciones de control que aún carecen de sustento empírico suficiente.

    Argentina posee capacidades técnicas para diseñar y ejecutar relevamientos a gran escala con estándares metodológicos rigurosos. Lo que ha faltado es voluntad institucional y gobernanza adecuada para coordinar ese esfuerzo entre los sectores científico, gubernamental y productivo. Retomar ese camino —con una línea de base consensuada, transparente y comparable— es la condición mínima para cualquier política de manejo del guanaco en la Patagonia que aspire a ser científicamente válida y socialmente legítima.

    FUENTE:Schiavini, A., A. González y A. Rey. 2025. ¿Cuántos guanacos hay en la Patagonia? Mastozoología Neotropical, 32(1):e01133.

  • Descubren fósiles de amonites de 135 millones de años en Vaca Muerta

    Descubren fósiles de amonites de 135 millones de años en Vaca Muerta

    Un grupo de investigadores del Conicet logró un descubrimiento paleontológico excepcional en la formación Vaca Muerta: fósiles de amonites de aproximadamente 135 millones de años que conservan una delicada estructura orgánica jamás registrada en este tipo de especies. El hallazgo fue realizado por especialistas de la Universidad Nacional de Río Negro y quedó documentado en una publicación científica internacional.

    Los fósiles pertenecen a dos especies de amonites marinos que habitaron antiguos océanos de la Patagonia durante el período Cretácico temprano. Lo más sorprendente para los investigadores fue la preservación del “periostraco”, una fina película orgánica externa extremadamente frágil que normalmente desaparece con el paso del tiempo.

    Los fósiles encontrados tienen una antigüedad estimada de 135 millones de años. (Foto gentileza investigadora)

    La paleontóloga Maisa Tunik, autora principal del estudio, explicó que el hallazgo equivale a observar tejidos blandos intactos después de más de 135 millones de años. Según detallaron los científicos, esta preservación extraordinaria habría sido posible gracias a condiciones muy particulares de enterramiento y composición química de los sedimentos.

    Para analizar las muestras, el equipo utilizó técnicas de microtomografía y microscopía electrónica de alta precisión, que permitieron estudiar los fósiles sin dañarlos. Además, detectaron minerales y diminutas marcas microscópicas que aportan nueva información sobre los antiguos ecosistemas marinos de la región patagónica.

    La preservación excepcional sorprendió a especialistas de la comunidad científica internacional. (Foto gentileza investigadora)

    El descubrimiento abre una nueva línea de investigación para la paleontología, ya que permitirá estudiar biomateriales preservados en otros fósiles y avanzar en el conocimiento de la biología de especies extintas que habitaron los mares prehistóricos del actual territorio argentino.

  • «El combate solo no alcanza»: expertos advierten sobre el futuro de los incendios forestales en Patagonia

    «El combate solo no alcanza»: expertos advierten sobre el futuro de los incendios forestales en Patagonia

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    «Estamos gastando un montón de dinero de las arcas públicas en la supresión de incendios forestales, en los cuales no llegamos a ser exitosos«. La frase corresponde al biólogo Javier Grosfeld, técnico del Conicet Patagonia Norte, durante el Seminario de Manejo Integrado de Fuego en la Patagonia Argentina que organizó The Nature Conservancy en Bariloche, con especialistas de Brasil, Chile, México, Estados Unidos y Argentina.

    El encuentro reunió a científicos, técnicos y especialistas del Sistema de Manejo del Fuego, productores y empresas para abordar los nuevos desafíos que imponen los incendios forestales. «En Patagonia tenemos estos incendios desde hace muchísimo tiempo, pero solo analizamos la parte del combate. Y lo cierto es que los recientes incendios tienen un comportamiento extremo, como el del parque nacional Los Alerces o Puerto Patriada o el de El Bolsón el año pasado», aseguró Grosfeld.

    Insistió en que «el esquema reactivo, de intervención, focalizado solo en el combate, tiene limitaciones ya que estos grandes incendios forestales superan la capacidad operativa. Esto implica abordarlos desde otros aspectos«.

    El encuentro en Bariloche se centró en la necesidad de la prevención. Foto: Alfredo Leiva

    El manejo integral de fuego, aseguraron los especialistas, apunta a las acciones orientadas a la prevención y a la preparación de la comunidad para afrontar los nuevos incendios forestales. «Hablamos de medidas de prevención que tienen que ver con poder gestionar el paisaje, el territorio y el manejo tendiente a la reducción del combustible. ¿Qué es el combustible en el incendio forestal? La vegetación«, mencionó Grosfeld, al tiempo que resaltó que «hay muchísimas forestaciones abandonadas que son caldo de cultivo para los grandes incendios forestales. A su vez, tenemos poblaciones viviendo en las zonas de interfase -entre el bosque y las ciudades- que desconocen que están en situaciones de vulnerabilidad. El primer objetivo es que conozcan el riesgo y las posibles medidas».

    Modelos climáticos no muy favorables

    En el seminario se evaluaron los modelos climáticos, según los cuales, a futuro habrá más incendios, más intensos y severos. «Ante eso hay que prepararse: ¿cómo? Del portón del terreno para adentro, manejando la vegetación de nuestros lotes, por ejemplo. De esta forma, reducimos el contacto con las viviendas», aportó el biólogo de Bariloche.

    Mencionó que también se podrían implementar planes preventivos en los barrios ya que hoy la gente no conoce los planes de evacuación, los planes de prevención y los puntos de encuentro ante alguna emergencia. Todas las medidas necesarias apuntan a acciones previas a la llegada del fuego.

    El encuentro en Bariloche se centró en la necesidad de la prevención. Foto: Alfredo Leiva

    «Los modelos climáticos arrojan un escenario, de acá a fin de siglo, con 2 o 3 grados más de temperatura y un 60% más de incendios, de superficie afectada por incendios forestales. Si tenemos en cuenta que, en los últimos 20 años, perdimos el 10% de los bosques nativos con el régimen anterior de fuego, realmente debemos tomar cartas en el asunto», sugirió Grosfeld.

    En relación a la abundancia de pinos radiata en la región -una especie exótica inflamable que, con el calor del fuego, libera semillas en forma masiva-, consideró que, ahora tras el incendio, «hay una ventana para intervenir en una relación costo-beneficio efectiva». «En los lugares que se quemaron recientemente habría que desarrollar planes de despinificación, o eliminación del pino. Pasado ese tiempo, realmente hay muy poco por hacer. De todas formas, el problema no es solo el pino«, acotó.

    Focalizar la atención solo en el pino es una «simplificación», evaluó. Así, recordó el comportamiento del incendio en el parque nacional Los Alerces: allí, el fuego corrió íntegramente sobre la vegetación nativa. «Una vegetación nativa que, en ningún momento, fue manejada ni por el parque nacional ni por la provincia de Chubut. Tenemos una grave deficiencia en cuanto al manejo de nuestros bosques. No intervenimos en las forestaciones», lamentó.

    El encuentro en Bariloche se centró en la necesidad de la prevención. Foto: Alfredo Leiva

    Cada año, las plantas crecen y suman combustible. Es como si echáramos al bosque litros y litros de combustible. La opción para que no sea una catástrofe es sacar el combustible, sacar la vegetación para que si el fuego llega, lo podamos controlar»,

    Javier Grosfeld, biólogo, técnico del Conicet Patagonia Norte.

    Experiencias de otros países en relación al fuego

    Especialistas de Brasil, Chile, México y Estados Unidos dieron cuenta de las acciones de prevención en relación a los incendios forestales. «El sistema es muy efectivo en el 99% de los incidentes. Hay detección temprana y un buen ataque inicial que hace que se neutralice ese foco. El problema son los grandes incendios forestales que se nos escapan. Lo que explica el comportamiento del fuego es la falta de manejo en prevención«, insistió Grosfeld.

    Hoy ante un siniestro de magnitud, se distribuyen todos los medios disponibles a fin de combatirlo. «Sin embargo, desde el sistema ya se sabe que esos grandes incendios forestales superan la capacidad operativa de reacción. Entonces, estamos gastando sumas muy importantes de dinero, millones de dólares, para atender esos incidentes sabiendo que no lo vamos a poder resolver«, manifestó.

    El biólogo Javier Grosfeld, técnico del Conicet Patagonia Norte. Foto: Alfredo Leiva

    «¿Y por qué se destinan esos recursos entonces?», se consultó. «Porque la sociedad necesita que alguien encare el tema. No está dispuesta a tolerar un incendio forestal y que nadie haga nada. Entonces, se intenta hacer algo, aunque no resulte efectivo«, respondió.

    Recalcó que el incendio forestal que afectó Cuesta del Ternero, en cercanías de El Bolsón, en 2021 costó 4 millones y medio de dólares; el de Los Manzanos, al sur del parque nacional Nahuel Huapi, en 2025 demandó 5 millones y medio de dólares. En tanto, el del Valle Magdalena, en Neuquén, que afectó 24.000 hectáreas costó unos 30 millones de dólares y el de Los Alerces este verano, rondó los 20 millones de dólares -al igual que el de Puerto Patriada-.

    «Todo ese dinero no lo estamos destinando a la prevención. Es cierto que la prevención es cara, pero así reducimos los riesgos, mantenemos los servicios ambientales y el bosque, e incluso podemos dar trabajo (si lo incorporamos a un esquema productivo de uso de la biomasa, ya sea para producción de madera, producción de energía u otros fines)», sentenció.

    Consideró que la inversión en prevención implica un ahorro que ronda entre 4 a 30 veces en relación al costo de un incendio forestal. «De todas formas, es difícil porque hay un efecto placebo: la gente necesita que se tire agua, que vuelen los helicópteros o los aviones hidrantes. Y todo eso sale muy caro», indicó.

    De todas formas, valoró que la demanda de la sociedad en prevención de incendios forestales ya está instalada en Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos o países de Europa. «En Argentina, hasta hace cuatro o cinco años, se debatía cuántos aviones o helicópteros se necesitaban para apagar un incendio. Hoy sabemos que ese enfoque no va a solucionar el problema. Es un paliativo«, destacó.

    En este sentido, recordó que tras el incendio en Las Golondrinas en 2021, donde se perdieron más de mil casas, la comunidad empezó a exigir inversión en prevención. «Entonces hay una evolución. El desafío es de acá para adelante. Con estos encuentros se intenta aprender de otras experiencias», concluyó.

    El biólogo Javier Grosfeld, técnico del Conicet Patagonia Norte. Foto: Alfredo Leiva


  • Contundente movilización en defensa de la universidad pública y gratuita en Bariloche

    Contundente movilización en defensa de la universidad pública y gratuita en Bariloche

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    Pocas veces el centro de Bariloche se ve desbordado por una multitud. Ocurre, por lo general, en eventos como la Fiesta Nacional del Chocolate. Pero la defensa de la Universidad pública y gratuita convocó a miles de personas que marcharon este martes por esta ciudad. Cerca de 9 mil manifestantes estrecharon filas para reclamarle al Gobierno del presidente Javier Milei, que cumpla con la ley de financiamiento universitario, sancionada por el Congreso.

    La cuarta edición de la Marcha Federal Universitaria tuvo una adhesión contundente en Bariloche, donde la columna de manifestantes se extendió por más de 10 cuadras. Una manifestación similar ocurrió durante el 24 de marzo pasado.

    Miles de personas de Bariloche se sumaron a la marcha para defender la universidad pública. (foto Marcelo Martínez)

    A los estudiantes universitarios, docentes, becarios e investigadores del Conicet o graduados se sumaron familias completas, jubilados y militantes de organizaciones sindicales y sociales. Hubo muchos niños, que caminaron de la mano de sus padres. También, adolescentes.

    “La educación es un derecho no un privilegio”, “Nos quieren sin educación para controlarnos mejor”, “Educación pública, gratuita y de calidad”, decían algunos de los cientos de carteles que manifestantes portaban.

    Al frente la columna se ubicó una bandera enorme con la consigna: “En defensa de la Educación y la Universidad Pública”. En una tarde con una brisa fría, las personas que marcharon por la calle Mitre expresaron su descontento con las políticas de asfixia presupuestaria a la que la gestión de Milei somete a las Universidades públicas del país.

    Las comunidades de las Universidades Nacionales de Río Negro y del Comahue se mostraron unidas en el reclamo por el cumplimiento de la ley de presupuesto universitario. (foto Marcelo Martínez)

    Las comunidades universitarias unidad


    En esta ciudad, el reclamo unió a las comunidades de la Universidad Nacional de Río Negro, del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB), que depende de la Universidad Nacional del Comahue, el Conicet, el Instituto Balseiro y del Centro Atómico Bariloche, entre otras instituciones.

    A lo largo del trayecto por la calle Mitre, se multiplicaron los cánticos contra el Gobierno de Milei y en defensa de la Universidad pública y de acceso gratuito.

    La cuarta marcha federal universitaria tuvo una convocatoria multitudinaria en Bariloche. (foto Marcelo Martínez)

    Solo se observaron banderas de la CTA y de la Unter en la marcha. También, banderas mapuches y de organizaciones sociales. El ritmo lo aportaron como es habitual los bombos y redoblantes y los tambores y tumbadoras que retumbaron de manera frenética por el centro de la ciudad.

    Empleados y dueños de comercios, ubicados en la calle Mitre, salían a la puerta para observar la movilización que se desarrolló en calma. Algunos comentaban la situación y otros apoyaban algunas de las consignas. Los pocos turistas que circulaban por el centro solo apuraban el pasó para no quedar atrapados en medio de la multitud.

    El Centro Cívico de Bariloche comenzó a poblarse de manifestantes pasadas las 18.30 de este martes. (foto Marcelo Martínez)

    Un documento crítico con Nación


    Alrededor de las 18.30, la extensa columna de manifestantes comenzó a entrar a la plaza del Centro Cívico, que lentamente se fue poblando. Minutos antes de las 19, ese espacio estaba cubierto en un 80 por ciento aproximadamente.

    Hubo que esperar varios minutos para que pudieran ingresar al Centro Cívico todos los manifestantes. Después, los organizadores leyeron a la multitud un documento elaborado por el frente intersindical universitario junto con las autoridades de las casas de altos estudios.

    Destacaron la convocatoria en las calles en defensa de la Universidad pública y “del derecho de nuestro pueblo a estudiar”. Cuestionaron el ahogo presupuestario que aplica el Gobierno nacional contras las Universidades e instituciones públicas dedicadas a la investigación, como el Conicet.

    Advirtieron que los recortes presupuestarios afectan los proyectos de extensión universitaria, que tienen inserción en la comunidad local y de la región. También, advirtieron que Nación mantiene congeladas las becas que reciben los estudiantes y que son fundamentales para costear sus estudios universitarios.

    Señalaron que las políticas del Gobierno nacional hacia las Universidades públicas “profundizan las desigualdades”. Por eso, los organizadores de la marcha exhortaron a los asistentes a mantener la lucha en defensa de la continuidad de las Universidades públicas y gratuitas, que es una de las banderas históricas de la Argentina.


  • Hantavirus: investigan un spray nasal que podría prevenir contagios de la cepa Andes

    Hantavirus: investigan un spray nasal que podría prevenir contagios de la cepa Andes

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    Un grupo de investigadores comenzó a estudiar la carragenina durante la pandemia de Covid-19, inspirados en sus efectos antivirales. En ese momento, avanzaron con el análisis de este compuesto natural derivado de algas rojas, a través de un ensayo in vitro -de laboratorio- para determinar si tenía efectos antivirales en las células del epitelio respiratorio contra el virus que causa el Covid. Los resultados fueron esperanzadores.

    «Esto nos permitió publicar en varias revistas científicas. Avanzamos con un ensayo clínico con el personal de la salud expuesto al virus del Covid, que arrojó una reducción del 80% de los contagios por parte de estos trabajadores que estaban en contacto con los enfermos«, especificó Andrea Dugour, investigadora de la Fundación Cassará, que forma parte del Centro de Ciencia y Tecnología César Milstein del Conicet.

    Para llevar adelante este ensayo, los médicos se aplicaban el spray nasal unas cuatro veces por día cada seis horas, cuando estaban en contacto con pacientes.

    Frente a esos resultados, la Fundación puso el foco de atención en la cepa Andes de hantavirus, que circula en Neuquén, Río Negro y Chubut y genera un contagio de roedor a humano y contagio interhumano. El trabajo se llevó a cabo en colaboracion con el Laboratorio Nacional de Referencia de Hantavirus del Departamento de Virología del Instituto Malbrán.

    Andrea Dugour es investigadora de la Fundación Cassará. Foto: gentileza

    «Empezamos a realizar ensayos in vitro con el mismo modelo que habíamos usado para Covid que ya estaba validado. Se empleó el mismo spray nasal que implementamos con los médicos. Hoy tenemos resultados preliminares -porque son ensayos de laboratorio-, pero son alentadores«, valoró esta licenciada en Biología y doctora en Medicina.

    Advirtió que según estos resultados preliminares -que no están publicados-, «la carragenina tiene actividad antiviral en células infectadas con la cepa Andes«. «Frente a la letalidad del virus y la posibilidad de que en el sur del país pueda haber algún brote similar al de Epuyén en 2019, el uso de este spray nasal -que es seguro y de venta libre- podría ser una herramienta más que acompañe al resto de las recomendaciones de las autoridades sanitarias, como el aislamiento y la cuarentena«, señaló. Y acotó que para demostrar que funciona al igual que en el Covid, sería necesario un ensayo clínico ante algún brote como el que se produjo en Epuyén en 2019 con 34 contagios y 11 muertes.

    «El hantavirus se esparce por todo el cuerpo, no solo queda en el epitelio respiratorio, de hecho la PCR se hace con una muestra de análisis de sangre: ¿la carragenina serviría para tratar un caso?», se le consultó. «No -respondió la investigadora-, solo como profilaxis. Lo estamos planteando a modo de prevención. Una vez que el paciente se enfermó ya es demasiado tarde«.

    El estudio comenzó en 2022. Foto: gentileza

    Puntualizó que el hantavirus infecta, «como muchos otros virus, por la nariz. Cuando te colocás el spray, la carragenina actúa como una especie de gelatina que atrapa el virus. Lo envuelve e impide que ese virus se una a tus células y las infecte. La idea es que el virus nunca llegue a las células de la nariz y avance luego hacia los pulmones».

    Puso como ejemplo a alguien que permaneció en contacto con un familiar enfermo: «Como forma preventiva puede aplicar el puf que se suma a todas las otras herramientas de prevención».

    Los resultados del análisis in virtro fueron alentadores, resta el ensayo clínico. Foto: gentileza

    El spray nasal está disponible desde hace más de 10 años. «Hoy se usa para la limpieza nasal y cuando uno está resfriado, por ejemplo. Está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) e incluso está recomendado para niños”, acotó.

    Dugour explicó que si bien este trabajo tuvo repercusión a raíz de los contagios en el crucero, se estudia desde 2022, junto a la investigadora Natalia Periolo y es parte de la tesis doctoral de Jazmín Gilszlax.
    «Es un trabajo colaborativo con el Malbrán. Ellos tienen aislada la cepa Andes, descubrieron que se contagia de persona a persona; mientras que nosotros tenemos el modelo in vitro del epitelio respiratorio y el impacto del spray nasal«, señaló Dugour.

    La investigación se encuentra en etapa de análisis de resultados y validación de los ensayos en laboratorio. Las investigadoras escriben el paper científico con la intención de presentar el trabajo en el Congreso Internacional de Hantavirus en Puerto Varas, en Chile. «Está la complejidad de hacer un ensayo clínico porque si bien la enfermedad tiene alta letalidad, hay pocos casos», dijo.

    Andrea Dugour junto a la invesatigadora Natalia Periolo. Foto: gentileza


  • Medusa de China invade lagos de Patagonia: Río Negro busca una ley para frenarla

    Medusa de China invade lagos de Patagonia: Río Negro busca una ley para frenarla

    Una especie de hidrozoo originaria de las aguas cálidas del río Yangtsé, en China, se estableció en los ecosistemas acuáticos de Patagonia argentina con una velocidad que sorprendió a la comunidad científica. La medusa de agua dulce Craspedacusta sowerbii —transparente, de apenas 2,5 centímetros de diámetro y prácticamente invisible durante gran parte de su ciclo de vida— fue detectada por primera vez en la región en los lagos Escondido y El Trébol, próximos a Bariloche, durante los veranos de 2023 y 2024.

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    En 2025, el registro se extendió a la laguna Bullines, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. En mayo de 2026, la presencia de la especie en la Laguna Los Huillines motivó una respuesta legislativa concreta en la provincia de Río Negro.

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    El hallazgo fue documentado por el Grupo de Ecología de Sistemas Acuáticos a escala de Paisaje (GESAP), dependiente del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA-CONICET) y la Universidad Nacional del Comahue. Las investigadoras Sharon Allen Dohle, Mariana Reissig, Patricia García y María del Carmen Diéguez confirmaron la presencia de ejemplares en distintos cuerpos de agua del Parque Nacional Nahuel Huapi, abriendo un escenario de análisis sobre su grado de establecimiento y los efectos ecológicos que puede generar.

    Un organismo diseñado para pasar inadvertido

    Lo que hace particularmente compleja la gestión de esta especie invasora es su ciclo de vida bifásico. Durante la mayor parte del año, Craspedacusta sowerbii permanece como pólipo: una estructura microscópica adherida a rocas, vegetación acuática o cascos de embarcaciones, prácticamente imposible de detectar a simple vista.

    Solo en verano, cuando las temperaturas del agua aumentan, emerge en su fase libre como medusa. Esta biología le permite viajar de un cuerpo de agua a otro sin ser detectada, lo que explica por qué su distribución real está probablemente subestimada y su avance resulta tan difícil de contener.

    La especie es reconocida como invasora a escala global, presente en todos los continentes salvo la Antártida. En Argentina, antes de los registros patagónicos, había sido documentada en las provincias de Mendoza, San Luis, Córdoba y Misiones.

    Su llegada a la Patagonia andina —un ambiente templado-frío muy distinto a su hábitat original— representa un dato científicamente relevante, ya que supone una adaptación a condiciones que hasta hace poco se consideraban limitantes para su expansión.

    El efecto cascada que preocupa a los especialistas

    El impacto de Craspedacusta sowerbii sobre los ecosistemas acuáticos patagónicos no es menor. La especie es un depredador activo de zooplancton —copépodos, cladóceros y larvas de invertebrados— que constituye la base de la cadena alimentaria de los cuerpos de agua dulce.

    Al competir directamente con las larvas de peces nativos por este recurso, la medusa puede desencadenar un efecto cascada con consecuencias sobre la estructura completa del ecosistema.

    Lo que agrava el escenario es que, hasta el momento, no se identificaron depredadores naturales de esta especie en las tramas tróficas patagónicas. La ausencia de un control biológico propio del ecosistema podría facilitar que la medusa se establezca y expanda sin restricciones significativas.

    En los lagos de Bariloche, cualquier alteración en las poblaciones de zooplancton repercute directamente sobre las comunidades de peces, un recurso de alto valor tanto ecológico como económico para la región.

    Patagonia es el núcleo productivo de la acuicultura argentina: Neuquén genera cerca de 7.500 toneladas anuales de salmónidos, lo que representa entre el 80 y el 90% de la producción nacional.

    La pesca deportiva, por su parte, convoca a pescadores de todo el mundo y sostiene una economía regional asociada al turismo de naturaleza. Cualquier alteración en las comunidades de zooplancton —el eslabón que alimenta a las larvas de truchas y salmones— puede comprometer este sistema productivo de manera silenciosa pero progresiva.

    La respuesta legislativa: ampliar el alcance de la ley del didymo

    Ante este escenario, la legisladora provincial Daniela Agostino (Coalición Cívica ARI) presentó un proyecto de ley en la Legislatura de Río Negro orientado a modificar la Ley Provincial 4801, diseñada originalmente para contener al alga invasora Didymosphenia geminata (conocida popularmente como «didymo» o «moco de roca»).

    La propuesta busca ampliar el alcance normativo de esa ley para que incluya a Craspedacusta sowerbii y a cualquier otra amenaza biológica que ponga en riesgo la biodiversidad de los recursos hídricos provinciales.

    La iniciativa parte de un diagnóstico claro: los mecanismos de control ya existentes para el didymo son igualmente aplicables para frenar la dispersión de la medusa asiática. En ese marco, el proyecto propone la implementación obligatoria del protocolo «Remover, Lavar y Secar» para todo equipo y embarcación que circule entre distintos cuerpos de agua.

    La actividad náutica y pesquera es el principal vector de dispersión de esta especie: los pólipos adheridos a cascos, remos, trajes de neopreno o equipos de pesca pueden ser transportados inadvertidamente de un lago a otro.

    El texto del proyecto es contundente en su fundamentación: «la protección del patrimonio natural de la Patagonia es responsabilidad indelegable del Estado», que debe garantizar el bienestar de las generaciones futuras. Esta lógica preventiva es la misma que la ciencia internacional recomienda: una vez que una especie invasora consolida su presencia en un ecosistema, los costos de manejo y control se multiplican exponencialmente.

    Financiamiento: el 5% del FONAPE

    Para la ejecución de las campañas de desinfección y monitoreo, la propuesta legislativa estipula que los recursos provendrán del 5 por ciento de los ingresos que la provincia de Río Negro recibe a través del Fondo Nacional Pesquero (FONAPE).

    Este fondo —que al primer trimestre de 2026 acumuló una recaudación superior a los 11.540 millones de pesos a nivel nacional— distribuye recursos coparticipables entre las provincias pesqueras del país, incluyendo a Río Negro.

    La decisión de financiar el control de especies invasoras con fondos pesqueros tiene una lógica directa: los ecosistemas acuáticos saludables son la base sobre la que se sostiene la actividad pesquera y acuícola. Protegerlos es, en última instancia, proteger la fuente de los propios recursos.

    Ciencia ciudadana y cooperación como respuesta

    Más allá del marco normativo, la comunidad científica subraya la importancia de la participación ciudadana en la detección temprana de esta especie. Dado que la medusa puede pasar desapercibida durante la mayor parte del año, el registro de avistamientos por parte de pescadores, náuticos y visitantes de los lagos resulta clave para mapear su expansión real.

    Los investigadores del INIBIOMA-CONICET alientan a reportar cualquier hallazgo a través de herramientas digitales disponibles, con el objetivo de ampliar la base de datos y mejorar la capacidad de toma de decisiones en materia de conservación.

    La aparición de Craspedacusta sowerbii en la Patagonia no es un evento aislado: es una señal de que los ecosistemas de agua dulce de la región están expuestos a presiones crecientes, y de que la gestión de especies invasoras requiere respuestas normativas, científicas y ciudadanas coordinadas.

    FUENTE:INIBIOMA-CONICET / Universidad Nacional del Comahue — Revista «Desde la Patagonia» — Legislatura de Río Negro — Consejo Federal Pesquero (Acta CFP Nro. 8/2026)

  • Amanita Muscaria en Patagonia: riesgos y preocupación ambiental

    Amanita Muscaria en Patagonia: riesgos y preocupación ambiental

    El avance de la Amanita muscaria en los bosques de la Patagonia genera preocupación en investigadores y especialistas ambientales. El hongo rojo con manchas blancas, conocido popularmente por su apariencia asociada a cuentos infantiles y videojuegos, ya fue detectado en sectores de bosque nativo y preocupa por sus efectos sobre los ecosistemas y los riesgos que representa para personas y animales.

    La advertencia fue realizada por Julieta Mallerman, doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del Conicet y especialista en micología, en diálogo con Entretiempo por AM550. “Es un hongo muy vistoso, por eso cuando salimos, sobre todo en esta época de otoño, empezamos a verlo con más frecuencia”, explicó la especialista. “Las fructificaciones son muy llamativas y cada vez aparece de manera más abundante”, agregó.

    Mallerman remarcó que la Amanita muscaria es tóxica y pidió directamente evitar su consumo. “Produce toxinas que pueden generar fallas gastrointestinales y también neurológicas. Por eso no es recomendable consumirlo”, señaló.

    La investigadora también advirtió sobre el interés que genera por sus efectos psicoactivos. “Sabemos que hay cierto interés por sus características psicoactivas, y eso también preocupa. Desde acá recomendamos directamente no consumirlo”, insistió.

    La Amanita muscaria apareció en bosques nativos

    Durante años, este hongo estuvo asociado principalmente a plantaciones de pinos introducidos en la Patagonia. Sin embargo, el escenario cambió en los últimos años.

    “Hace varios años que se reporta asociada a plantaciones de pino. Es un hongo originario de Norteamérica y apareció en estas zonas junto con las introducciones de pinos”, explicó Mallerman.

    Pero lo que más inquieta a la comunidad científica es su aparición en especies autóctonas. “Lo novedoso ahora es encontrarla en bosque nativo, y eso sí es preocupante”, sostuvo. Según detalló, ya fue detectada en distintos sectores de los bosques andino-patagónicos. “Se confirmó su asociación con coihue y raulí, y también apareció en distintos parques nacionales de la región”, indicó.

    Los científicos estudian el impacto sobre el suelo y la fauna

    La especialista explicó que todavía no existe una conclusión definitiva sobre el alcance ambiental de esta expansión, aunque ya se analizan posibles alteraciones ecológicas. “Todavía no sabemos bien qué impacto puede tener. Pensamos que puede afectar las comunidades del suelo, los ciclos de nutrientes y distintas dinámicas ecológicas que todavía están en estudio”, señaló.

    En paralelo, comenzaron a registrarse situaciones vinculadas a animales silvestres que consumieron el hongo. “Los animales pueden consumirlo. Algunas especies exóticas quizás ya estaban adaptadas, pero no sabemos qué puede pasar con la fauna nativa”, advirtió.

    “Si hay dudas, mejor no levantarlo”

    Mallerman también aprovechó la entrevista para diferenciar especies comestibles de las tóxicas y pidió extremar cuidados durante las salidas de recolección en otoño. “Acá en los bosques andinopatagónicos tenemos bastantes especies comestibles. El hongo de pino es uno de los más conocidos y en esta época mucha gente sale a recolectarlo”, explicó.

    En distintos parques nacionales de la Patagonia ya se reportaron casos de pudúes y zorros con comportamientos alterados tras consumir Amanita muscaria.

    Entre las variedades aptas para consumo mencionó “cortinarius magellanicus, lengua de vaca, boletus y pleurotus”. De todos modos, insistió en que nunca se deben consumir hongos silvestres sin identificación segura. “Siempre es importante estar completamente seguros de lo que se recolecta. Si hay dudas, mejor no levantarlo”, remarcó.

    También recordó que existen otras especies altamente peligrosas. “Hay otras amanitas tóxicas y algunas incluso son fatales, como la Amanita phalloides”, alertó.

    Piden no arrancarlos ni manipularlos

    Aunque tocar el hongo no representa un riesgo grave para las personas, la especialista pidió evitar manipularlo innecesariamente. “Tocarlos no representa un riesgo importante para la salud, pero recomendamos no moverlos demasiado para no favorecer su dispersión”, explicó. Y volvió a reforzar el mensaje principal: “El principal mensaje es no consumirlos”.

    La Amanita muscaria se volvió cada vez más visible en senderos, parques y bosques de la Patagonia durante este otoño. Su expansión ya forma parte de las investigaciones que llevan adelante especialistas del Conicet, universidades y organismos ambientales para entender cómo impacta sobre uno de los ecosistemas más sensibles de la región cordillerana.

    La entrevista completa:

  • Amanita Muscaria en Patagonia: riesgos y preocupación ambiental

    Amanita muscaria en Patagonia: riesgos y preocupación ambiental

    El avance de la Amanita muscaria en los bosques de la Patagonia genera preocupación en investigadores y especialistas ambientales. El hongo rojo con manchas blancas, conocido popularmente por su apariencia asociada a cuentos infantiles y videojuegos, ya fue detectado en sectores de bosque nativo y preocupa por sus efectos sobre los ecosistemas y los riesgos que representa para personas y animales.

    La advertencia fue realizada por Julieta Mallerman, doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del Conicet y especialista en micología, en diálogo con Entretiempo por AM550. “Es un hongo muy vistoso, por eso cuando salimos, sobre todo en esta época de otoño, empezamos a verlo con más frecuencia”, explicó la especialista. “Las fructificaciones son muy llamativas y cada vez aparece de manera más abundante”, agregó.

    Mallerman remarcó que la Amanita muscaria es tóxica y pidió directamente evitar su consumo. “Produce toxinas que pueden generar fallas gastrointestinales y también neurológicas. Por eso no es recomendable consumirlo”, señaló.

    La investigadora también advirtió sobre el interés que genera por sus efectos psicoactivos. “Sabemos que hay cierto interés por sus características psicoactivas, y eso también preocupa. Desde acá recomendamos directamente no consumirlo”, insistió.

    La Amanita muscaria apareció en bosques nativos

    Durante años, este hongo estuvo asociado principalmente a plantaciones de pinos introducidos en la Patagonia. Sin embargo, el escenario cambió en los últimos años.

    “Hace varios años que se reporta asociada a plantaciones de pino. Es un hongo originario de Norteamérica y apareció en estas zonas junto con las introducciones de pinos”, explicó Mallerman.

    Pero lo que más inquieta a la comunidad científica es su aparición en especies autóctonas. “Lo novedoso ahora es encontrarla en bosque nativo, y eso sí es preocupante”, sostuvo. Según detalló, ya fue detectada en distintos sectores de los bosques andino-patagónicos. “Se confirmó su asociación con coihue y raulí, y también apareció en distintos parques nacionales de la región”, indicó.

    Los científicos estudian el impacto sobre el suelo y la fauna

    La especialista explicó que todavía no existe una conclusión definitiva sobre el alcance ambiental de esta expansión, aunque ya se analizan posibles alteraciones ecológicas. “Todavía no sabemos bien qué impacto puede tener. Pensamos que puede afectar las comunidades del suelo, los ciclos de nutrientes y distintas dinámicas ecológicas que todavía están en estudio”, señaló.

    En paralelo, comenzaron a registrarse situaciones vinculadas a animales silvestres que consumieron el hongo. “Los animales pueden consumirlo. Algunas especies exóticas quizás ya estaban adaptadas, pero no sabemos qué puede pasar con la fauna nativa”, advirtió.

    “Si hay dudas, mejor no levantarlo”

    Mallerman también aprovechó la entrevista para diferenciar especies comestibles de las tóxicas y pidió extremar cuidados durante las salidas de recolección en otoño. “Acá en los bosques andinopatagónicos tenemos bastantes especies comestibles. El hongo de pino es uno de los más conocidos y en esta época mucha gente sale a recolectarlo”, explicó.

    En distintos parques nacionales de la Patagonia ya se reportaron casos de pudúes y zorros con comportamientos alterados tras consumir Amanita muscaria.

    Entre las variedades aptas para consumo mencionó “cortinarius magellanicus, lengua de vaca, boletus y pleurotus”. De todos modos, insistió en que nunca se deben consumir hongos silvestres sin identificación segura. “Siempre es importante estar completamente seguros de lo que se recolecta. Si hay dudas, mejor no levantarlo”, remarcó.

    También recordó que existen otras especies altamente peligrosas. “Hay otras amanitas tóxicas y algunas incluso son fatales, como la Amanita phalloides”, alertó.

    Piden no arrancarlos ni manipularlos

    Aunque tocar el hongo no representa un riesgo grave para las personas, la especialista pidió evitar manipularlo innecesariamente. “Tocarlos no representa un riesgo importante para la salud, pero recomendamos no moverlos demasiado para no favorecer su dispersión”, explicó. Y volvió a reforzar el mensaje principal: “El principal mensaje es no consumirlos”.

    La Amanita muscaria se volvió cada vez más visible en senderos, parques y bosques de la Patagonia durante este otoño. Su expansión ya forma parte de las investigaciones que llevan adelante especialistas del Conicet, universidades y organismos ambientales para entender cómo impacta sobre uno de los ecosistemas más sensibles de la región cordillerana.

    La entrevista completa:

  • Liberan dos cóndores recuperados tras ser rescatados

    Liberan dos cóndores recuperados tras ser rescatados

    “Pacha” y “Taba”, dos cóndores andinos rescatadas tras sufrir heridas provocadas por disparos de escopeta, serán liberadas en los próximos días en las sierras de Córdoba luego de completar un extenso proceso de recuperación y rehabilitación. El proyecto cuenta con la participación de la Universidad Nacional del Comahue, el CONICET y organismos ambientales que trabajan en la conservación de la especie.

    Las aves fueron asistidas en el Centro de Rescate Tatú Carreta y atravesaron tratamientos médicos, recuperación muscular y procesos de readaptación para recuperar comportamientos silvestres antes de regresar a su hábitat natural. Como parte del operativo, ambas serán liberadas con dispositivos GPS que permitirán monitorear sus desplazamientos, rutas de vuelo y adaptación en libertad.

    Las aves fueron rehabilitadas tras sufrir heridas provocadas por disparos de escopeta

    El seguimiento satelital forma parte de una investigación encabezada por especialistas de la UNCo y del CONICET, orientada a generar información clave para fortalecer estrategias de conservación del cóndor andino, una de las especies emblemáticas de la fauna sudamericana. Los datos obtenidos permitirán estudiar hábitos de vuelo, alimentación y uso del territorio en las sierras cordobesas.

    Desde las instituciones participantes destacaron que el trabajo conjunto entre universidades, científicos, organismos ambientales y centros de rescate resulta fundamental para proteger la biodiversidad y avanzar en políticas de preservación de especies silvestres amenazadas.

  • “Es uno de los volcanes más peligrosos”: la advertencia sobre Domuyo

    “Es uno de los volcanes más peligrosos”: la advertencia sobre Domuyo

    El geólogo e investigador del CONICET Andrés Folguera lanzó una fuerte advertencia sobre el estado del volcán Domuyo, en el norte de Neuquén, al afirmar que “se está inflando a grandes velocidades”.

    Según explicó, el Domuyo presenta deformaciones milimétricas del terreno año tras año, un fenómeno asociado a presión subterránea y movimiento de fluidos calientes en profundidad.

    “Exactamente como un grano con pus”, aseguró Folguera al intentar explicar cómo el suelo puede hincharse lentamente antes de un evento volcánico, ante las consultas del programa «No preguntes por Rusia».

    La declaración fue realizada durante una entrevista en el programa “No preguntes por Rusia”, conducido por Mario Pergolini, donde el especialista habló sobre fenómenos geológicos extremos, supervolcanes y riesgos naturales poco discutidos en Argentina.

    Qué está pasando en el Domuyo

    El Domuyo está ubicado en el norte neuquino y es considerado uno de los sistemas volcánicos más complejos de Argentina. Aunque no registra una erupción reciente, científicos monitorean desde hace años cambios en la superficie y actividad geotérmica.

    Folguera aseguró que el volcán “probablemente sea de las erupciones volcánicas más traumáticas que pudiéramos tener en el país” y remarcó que todavía existe poco conocimiento público sobre su comportamiento.

    El especialista sostuvo que el proceso de “inflación” implica que sectores del terreno comienzan a elevarse lentamente debido a acumulación de presión interna.

    Un riesgo geológico poco discutido en Argentina

    Durante la entrevista, el investigador cuestionó la falta de debate sobre amenazas naturales en el país.

    Mencionó deslizamientos de cerros, fallas activas y potencial sísmico incluso en zonas alejadas de la cordillera. También señaló que muchas veces los problemas de largo plazo quedan relegados frente a urgencias económicas y políticas.

    “Vivimos preocupados por cuestiones reales, pero momentáneas. Hablamos muy poco de estos temas”, sostuvo.

    Para Folguera, el problema no es únicamente científico: también tiene impacto urbano, ambiental y social, especialmente en regiones donde existen ciudades cercanas a áreas volcánicas o sísmicas.

    ¿Puede explotar el Domuyo?

    Por ahora, no existe una alerta oficial de erupción inminente sobre el Domuyo. Sin embargo, el monitoreo científico busca detectar cualquier cambio significativo en deformaciones del terreno, actividad sísmica o emisiones de gases.

    Los volcanes activos pueden permanecer décadas o siglos sin erupcionar, pero los procesos internos suelen dejar señales previas que los investigadores analizan permanentemente.

    En ese contexto, Folguera remarcó la necesidad de fortalecer los estudios geológicos y la vigilancia sobre sistemas volcánicos argentinos.

    Qué sigue ahora

    Actualmente, distintos organismos científicos continúan observando el comportamiento del Domuyo y otros sistemas volcánicos de la región andina.

    La preocupación de los especialistas no apunta a generar alarma inmediata, sino a mejorar el monitoreo y la preparación frente a fenómenos naturales que pueden tener impacto regional.