2- Mezclar el queso crema, la vainilla, la ricota, las yemas y el endulzante líquido.
3- Batir las claras a punto nieve.
4- Mezclar las dos preparaciones, con movimientos envolventes y volcar en un molde con papel manteca de 24 cm de diámetro y desmontable.
5- Hornear, en horno precalentado, por 30 minutos a 175° C. Una vez lista, desmoldar y cubrir con salsa de frutillas.
Para la salsa
Picar 1/2 kg de frutillas y cocinar en una cacerolita con 1/2 taza de agua y 8 sobres de edulcorante en polvo. Una vez que esté blanda y se haya evaporado parte del agua, apagar el fuego y enfriar. Cubrir la torta y llevar a heladera por 3 horas antes de servir.
La gastronomía coreana lleva varios años ganando adeptos en todo el mundo, y entre sus platos más icónicos destaca el pollo frito estilo coreano, conocido como yangnyeom chicken. Este manjar no solo se caracteriza por su textura ultracrujiente, sino también por la combinación de sabores dulces, picantes y salados que lo convierte en un éxito en cualquier mesa. En esta nota, exploraremos el origen de esta preparación, su impacto en la cultura gastronómica y, por supuesto, compartiremos una receta que podés hacer en casa.
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Un poco de historia: del mercado local al éxito global
El pollo frito tiene una historia ligada a la cocina norteamericana, pero en Corea del Sur encontró una nueva expresión. En la década de 1960, tras la guerra de Corea, el pollo comenzó a ser más accesible gracias a los avances en la industria avícola. Durante este período, la influencia de la comida rápida estadounidense inspiró la adaptación local del pollo frito, pero con un toque distintivo: la doble fritura, que le otorga una crocancia incomparable, y el uso de salsas especiadas que reflejan los sabores típicos de la región.
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Hoy en día, cadenas coreanas como Bonchon y KyoChon han llevado este plato a mercados internacionales, generando una fiebre por el pollo frito estilo coreano. Ya sea como aperitivo, comida principal o parte de una picada, este plato es un ejemplo perfecto de cómo la globalización ha potenciado la gastronomía.
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La clave está en la técnica
Lo que diferencia al pollo frito coreano de otras versiones es su meticuloso proceso de preparación. Primero, se utiliza un rebozado ligero que permite que la carne quede jugosa por dentro mientras desarrolla una corteza crujiente por fuera. Luego, el secreto: la doble fritura. Este paso elimina el exceso de grasa y garantiza una textura que permanece crujiente incluso después de ser bañada en salsa.
Además, la salsa que lo acompaña suele ser una combinación de pasta de chile (gochujang), miel, salsa de soja y ajo, logrando un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo picante.
Receta de pollo frito estilo coreano
Ingredientes (para 4 personas):
Para el pollo:
1 kg de alitas o muslos de pollo
1 taza de harina de trigo
1 taza de fécula de maíz
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de pimienta negra
Aceite vegetal para freír
Para la salsa:
2 dientes de ajo picados
2 cucharadas de gochujang (pasta de chile coreano)
2 cucharadas de salsa de soja
2 cucharadas de miel
1 cucharada de azúcar
1 cucharada de vinagre de arroz
1 cucharada de aceite de sésamo
Para decorar:
Semillas de sésamo
Cebolla verde picada
Desarrollo
Preparar el pollo: Lavá las piezas de pollo y secálas con papel de cocina. En un bowl, mezclá la harina, la fécula, la sal y la pimienta. Rebozá el pollo asegurándote de que quede bien cubierto.
Freír el pollo: Calentá abundante aceite en una sartén profunda o en una freidora. Freí las piezas de pollo a temperatura media durante unos 7-8 minutos. Retiralas y dejalas reposar en papel absorbente. Luego, subí la temperatura del aceite y freí por segunda vez durante 3-4 minutos hasta que estén doradas y crujientes.
Preparar la salsa: En una sartén a fuego medio, calentá el aceite de sésamo y salteá el ajo. Agregá el gochujang, la salsa de soja, la miel, el azúcar y el vinagre de arroz. Revolvé hasta que la salsa espese ligeramente.
Mezclar y servir: Colocá el pollo frito en un bowl grande y verté la salsa por encima. Mezclá hasta que todas las piezas estén bien cubiertas. Decorá con semillas de sésamo y cebolla verde.
A disfrutar: Serví el pollo caliente, acompañado de arroz blanco o una ensalada fresca. También podés ofrecerlo como parte de una picada con amigos.
El impacto cultural del pollo frito coreano
En Corea, este plato no es solo una comida rápida; es una experiencia social. Tradicionalmente, se acompaña con cerveza en un maridaje conocido como chimaek (chi de «chicken» y maekju, cerveza). Este combo se ha popularizado al punto de ser casi un ritual para reuniones y encuentros.
En Argentina, el auge de la comida coreana ha llevado a que el pollo frito estilo coreano se gane un lugar en menúes de restaurantes y en las cocinas hogareñas. Su versatilidad y el equilibrio de sabores lo convierten en un plato que encanta tanto a quienes buscan nuevas experiencias gastronómicas como a los amantes de la comida reconfortante.
Una tendencia que llegó para quedarse
El pollo frito estilo coreano representa mucho más que una moda culinaria. Es una muestra de cómo la cocina tradicional puede reinventarse y conquistar paladares en todo el mundo. Animarse a prepararlo en casa es una manera de disfrutar de una tendencia global con un toque personal. ¡Probalo y descubrí por qué este plato se ha convertido en un éxito irresistible!
Los huevos a la pizzaiola provienen de la tradición culinaria del sur de Italia, especialmente de Nápoles y la Campania, donde se popularizó la salsa «alla pizzaiola».
El término pizzaiola hace referencia a la preparación «al estilo del pizzero», es decir, con los mismos ingredientes básicos de la pizza napolitana clásica: tomate, ajo, aceite de oliva y orégano.
Originalmente, esta salsa se usaba para carnes y pescados baratos, pero con el tiempo se adaptó a recetas rápidas y nutritivas, como los huevos, que eran accesibles y rendidores en la mesa familiar.
¿Cómo hacer huevos a la pizzaiola?
Es un plato sencillo, económico y muy sabroso de la cocina italiana, que combina huevos con una salsa similar a la de la pizza: tomate, ajo, orégano y aceite de oliva.
Ingredientes (para 2 personas)
4 huevos
400 g de tomate triturado (o puré de tomate casero)
2 dientes de ajo
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de orégano seco
Sal y pimienta al gusto
Opcional: hojas de albahaca fresca, aceitunas negras, queso rallado o mozzarella
¿Cómo preparar los huevos a la pizzaiola?
Salsa base: en una sartén, calentar el aceite de oliva y dorar los ajos picados.
Agregar el tomate: incorporar el puré de tomate, sal, pimienta y orégano. Cocinar 8–10 minutos hasta que espese.
Hacer los huevos: con una cuchara, abrir pequeños huecos en la salsa y cascar los huevos directamente sobre ella.
Cocinar tapado: dejar a fuego bajo hasta que la clara se cocine y la yema quede a tu gusto (más líquida o más firme).
Servir: decorar con albahaca fresca o un poco de queso rallado. Se suele acompañar con pan para mojar en la salsa.
Esta torta combina la dulzura natural de la zanahoria con ingredientes que aportan fibra y proteínas, como la avena y los frutos secos. Además, se destaca que este tipo de preparaciones permite cuidar la salud sin renunciar al sabor, al ser un postre húmedo y esponjoso.
Prepararla es muy sencillo: basta con triturar la zanahoria, mezclarla con huevos, aceite saludable y endulzantes naturales como la miel o el puré de dátiles. Hornear a temperatura moderada asegura que la torta quede tierna por dentro y apenas dorada por fuera, perfecta para acompañar un té o café.
Además de ser una alternativa saludable, esta receta permite adaptaciones según gustos o necesidades: se puede agregar canela, nueces o pasas para darle más textura y sabor, al convertirla en un postre versátil y completo.
Paso a paso: cómo preparar una torta húmeda de zanahoria
Ingredientes:
3 zanahorias medianas ralladas finamente
3 huevos
100 ml de aceite de oliva o de girasol
100 g de avena en hojuelas
50 g de nueces picadas (opcional)
2 cucharadas de miel o puré de dátiles
1 cucharadita de canela en polvo
1 cucharadita de polvo de hornear sin gluten
Una pizca de sal
Preparación:
Precalentá el horno a 180 °C y engrasar un molde.
Triturá o rallá las zanahorias hasta que queden finas.
Batí los huevos junto con el aceite y el endulzante elegido.
Mezclá los ingredientes húmedos con la zanahoria rallada.
Incorporá la avena, las nueces, la canela, el polvo de hornear y la sal; mezclar hasta integrar.
Vertí la preparación en el molde y horneá durante 30-40 minutos, hasta que al insertar un palillo salga limpio.
Dejá enfriar unos minutos antes de desmoldar para que mantenga su humedad y textura.
La cocina saludable gana cada vez más espacio en las mesas familiares, y esta receta de espaguetis de zanahoria es la prueba de que comer sano puede ser delicioso y creativo. Al reemplazar la pasta tradicional por vegetales frescos, no solo se reducen calorías, sino que también se suman vitaminas y fibras a la alimentación diaria.
Es ideal para repetir en la semana durante la temporada de calor que se avecina. El ingrediente “secreto” de esta receta es el parmesano vegano de nuez, una opción cargada de sabor, proteínas y grasas saludables.
El mismo eleva el plato a otro nivel, más saludable como gourmet dentro de su simpleza, para el tiempo que lleva y la variedad de comidas que se repitan a diario por falta de tiempo generado por el trabajo y las apretadas agendas de las personas.
Además, la salsa provenzal aporta frescura y un aroma irresistible que combina perfecto con la textura de las zanahorias.
Ingredientes para los espaguetis de zanahoria con parmesano y nuez
Los espaguetis de zanahoria con parmesano y nuez son ideales para quienes buscan recetas fáciles y rápidas, ya que, en pocos minutos, se puede tener un plato casero, nutritivo, colorido, sabroso y saludable. Es perfecto para un almuerzo liviano o una cena ligera, y una gran forma de incorporar más vegetales sin sacrificar el gusto.
Ingredientes para los espaguetis
Zanahorias: 8 medianas
Agua: 500 cc tibia
Ingredientes para la salsa provenzal
Perejil: cantidad necesaria, a gusto
Ajo. 1 diente
Aceite de oliva: 7 cucharadas
Pimienta: cantidad necesaria, a gusto
Sal: cantidad necesaria, a gusto
Ingredientes pare el parmesano
Nueces: 50 g
Ajo: 1 diente
Cúrcuma: 1 cucharada
Semillas de sésamo integral: 1 cucharada
Pimienta: cantidad necesaria, a gusto
Sal: cantidad necesaria, a gusto
Cómo preparar los espaguetis de zanahoria con parmesano y nuez
Limpiar bien las zanahorias y pelarlas.
Armar los espaguetis costando con un cuchillo las zanahorias en juliana.
Mezclar con agua tibia en un bol.
Dejar reposar 10 minutos.
Pasado el tiempo, sacar y colar.
Espaguetis de zanahoria con parmesano y nuez: cómo preparar la salsa
Picar el perejil, el ajo y mezclarlos en un bol.
Guardarlo por unos minutos.
Por último, para hacer el parmesano se debe procesar a gran velocidad todos los ingredientes durante varios segundos y, dejarlos apartados por un momento.
Luego, en el paso final, antes de disfrutar del plato casero, saludable, fácil y rápido, se deben mezclar los espaguetis con la salsa provenzal, servirlos en el plato y, agregarle el queso parmesano para cerrar el proceso de creación.
Los clásicos malfatis de origen italiano, suman una variante saludable que se puede preparar fácilmente en casa con harina integral, espinaca fresca y ricota. La receta rinde para dos porciones y promete un plato nutritivo, ideal para quienes buscan alternativas más livianas sin resignar sabor.
Cómo hacer malfatis de espinaca con harina integral
Ingredientes
350 g de ricota
1 atado de espinacas
1 huevo
½ taza de harina integral
½ taza de queso rallado (parmesano o similar)
½ cdita. de nuez moscada
Sal y pimienta a gusto
La preparación comienza con un atado de espinacas, que deben cocinarse en una olla sin agua durante unos minutos para que conserven su color y nutrientes. Una vez escurridas y picadas, se integran a una mezcla de ricota, huevo, queso rallado, sal, pimienta y un toque de nuez moscada. Luego se incorpora la harina integral, que aporta mayor contenido de fibra y una textura rústica característica.
Con las manos apenas enharinadas, se forman pequeñas porciones irregulares, ya que el propio nombre “malfatti” —que en italiano significa “mal hechos”— alude a su forma desprolija. La cocción es rápida: apenas un minuto y medio en agua hirviendo con sal, hasta que las piezas flotan en la superficie.
Esta propuesta con harina integral es una alternativa ideal para incorporar vegetales y proteínas, manteniendo la esencia de un plato tradicional de la cocina italiana que se adapta a los nuevos hábitos alimenticios.
Con qué salsas se pueden acompañar los malfatis de espinaca
Clásicas y livianas
Salsa de tomate casera: con ajo, cebolla y albahaca fresca, es la opción más tradicional y ligera.
Fileto rápido: tomate triturado, un chorrito de aceite de oliva y un toque de orégano.
Cremosas
Salsa blanca ligera: a base de leche y harina integral, con nuez moscada.
Salsa de queso suave: con queso rallado y un poco de crema o leche, ideal para gratinar.
Frescas y diferentes
Salsa pesto: de albahaca, nueces (o almendras) y aceite de oliva. Combina muy bien con la espinaca.
Salsa de yogur y hierbas: más fresca y liviana, buena opción si buscás algo distinto.
Las medialunas son un clásico irresistible de la panadería argentina, pero muchas veces su alto contenido en manteca o grasas las aleja de quienes buscan una alimentación más equilibrada. La buena noticia es que es posible preparar una versión casera, sin manteca ni grasas añadidas, que conserva el sabor y la esponjosidad que tanto nos gusta.
Estas son ideales para acompañar un café con leche, un mate o incluso para llevar como snack. Además, al hacerlas en casa, podés controlar los ingredientes y asegurarte de que sean frescos y nutritivos. Solo necesitás algunos elementos básicos que seguramente ya tenés en tu cocina.
A diferencia de las tradicionales, estas no requieren tiempos complejos ni técnicas complicadas. Son perfectas para quienes se están iniciando en la cocina o simplemente quieren una opción más liviana y casera para darse un gusto.
Paso a paso: cómo hacer medialunas caseras y saludables
Ingredientes:
500 g de harina 000
1 sobre de levadura seca (7 g)
1 huevo
250 ml de leche descremada (puede ser vegetal)
3 cucharadas de aceite (de girasol o coco, suave)
3 cucharadas de azúcar mascabo o común
1 pizca de sal
Esencia de vainilla (opcional)
1 huevo batido para pintar
Preparación:
En un bowl grande, mezclar la harina, la levadura, el azúcar y la sal. Hacer un hueco en el centro y agregar el huevo, el aceite, la esencia de vainilla y la leche tibia.
Integrar todo y amasar durante 10 minutos hasta lograr una masa suave y elástica. Tapar y dejar levar en un lugar cálido hasta que doble su tamaño (aproximadamente 1 hora).
Una vez levada, estirar la masa en forma de rectángulo sobre una superficie enharinada. Cortar triángulos y enrollarlos desde la base hacia la punta para darles forma de medialuna.
Colocar las medialunas en una placa engrasada o con papel manteca, tapar y dejar levar nuevamente por 30 minutos.
Pintar con huevo batido y hornear a 180 °C por 20 a 25 minutos o hasta que estén doradas.
Te traemos una receta sencilla y barata, para que puedas degustar unas ricas mini cookies en tu desayuno o merienda y acompañarlas con la infusión que más te guste. Enterate acá los ingredientes que necesitas y el paso a paso para hacerlo.
Cómo hacer mini cookies: receta sencilla y económica
Las mini cookies son tendencia en las redes sociales. Este rico plato dulce se volvió viral en Tik Tok por la receta que compartió la tiktoker Karina Gao.
Esta receta se caracteriza por ser sencilla, por lo fácil que es hacerla, y económica, por el bajo precio de sus ingredientes. Además, se puede acompañar con mate, cafe o te durante una rica merienda.
Los seguidores de la influencer remarcaron la facilidad de la receta y los que se intentaron a realizarla afirmaron que el resultado son unas ricas y crocantes mini cookies caseras.
Cómo hacer mini cookies: los ingredientes
100 g de manteca
120 g de azúcar rubia
45 g de azúcar blanca
1 huevo
¾ de cucharadita de esencia de vainilla
210 g de harina 0000
½ cucharada de bicarbonato de sodio
Una pizca de sal
Chips de chocolate, cantidad necesaria
Cómo hacer mini cookies: el paso a paso
Colocá en un bowl la manteca pomada y los azúcares. Batí hasta integrar.
Sumá el huevo y la esencia de vainilla. Volvé a batir hasta unir bien.
Agregá la harina tamizada, el bicarbonato y la sal. Integrá con espátula.
Añadí los chips de chocolate y mezclá suavemente.
Pasá la masa a un papel manteca, cubrila con otro y estirá con palote hasta ½ cm de grosor.
En un bol colocar la manteca, cortada en cubos y a temperatura ambiente. Añadir la leche condensada y mezclar bien hasta combinar ambos ingredientes. Luego añadir la esencia de vainilla y mezclar nuevamente para incorporar.
Ahora, poner sólo la mitad de la maicena y mezclar bien hasta incorporar. Una vez incorporado, agregar el resto de la maicena. Finalmente añadir el cacao amargo, también primero la mitad e incorporar y luego el resto. Primero con la espátula y luego con las manos hasta obtener una masa consistente.
Disponer una placa para horno cubierta con plancha antiadherente o papel manteca. Tomar porciones de masa (25 gr) y formar bolas con las manos. Colocar sobre la fuente, distribuir de forma pareja dejando espacio entre cada una.
Utilizando un vaso o elemento similar, hacer presión sobre cada bola de masa para aplanarla. Luego, con un tenedor, hacer presión hacia un lado y hacia el otro en forma de cruz para generar una trama sobre la galleta.
Hornear, en horno precalentado, a temperatura media (180º C) unos 15 minutos. Retirar del horno y colocar sobre una rejilla para dejarlas enfriar por completo. Una vez frías se pueden disfrutar o conservar.
1.Pelamos las berenjenas y las cortamos en rodajas, luego las colocamos en un recipiente con colador con sal gruesa. Dejar hasta que larguen liquido y queden más blandas.
2. Colocamos en una olla con agua, vinagre, azúcar, las hojas de laurel y los dientes de ajo. Una vez que hierva colocamos las tiritas de morrones por al menos 5 minutos. Una vez listos, retiramos y colocamos las berenjenas a cocinar por 10 minutos.
3. Una vez frío mezclamos todos los ingredientes con aceite, perejil, mix de condimentos ahumados y ciboulette.
4. Colocamos en un frasco previamente esterilizado y es importante dejarlo al menos 1 noche en la heladera para que tome más sabor. Recuerden consumir antes de los 7 días.
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