Un plato colorido siempre es más divertido y tentador para grandes y chicos. Esta receta tiene todos los ingredientes para alimentarse bien un día de calor.
Es tan fácil como empezar a hervir los fideos, que queden al dente. Una vez listos hay que colarlos y esperar a que enfríen un poco. Luego empezamos a incorporar el resto de las cosas. El jamón y queso cortados en tiras finas, el morrón hay que saltearlo un poco, los tomates cortados en cubos, la zanahoria rallada, el huevo duro y la palta.
Para finalizar aderezamos con mayonesa, queso blanco, aceite de oliva y unas gotas de reducción de aceto. Mezclamos bien y a disfrutar.
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¿Buscás una excusa dulce para encender el horno? Dejá de buscar. Te presentamos la torta de manzana que redefine el concepto de torta casera. Con una preparación simple y rápida, esta receta promete un resultado esponjoso, húmedo y lleno de sabor, perfecto para compartir en 10 porciones generosas. Olvidate de las complicaciones: esta es la guía paso a paso para lograr ese aroma hogareño que tanto amamos y convertirte en el anfitrión estrella.
Torta de manzana fácil y esponjosa: el paso a paso que te invita a crear
Solo necesitás unos pocos utensilios básicos y el entusiasmo por cocinar. Seguí estas indicaciones para mezclar los sabores y texturas que hacen de esta torta un clásico infalible:
1. La base húmeda: un comienzo ligero y aromático.
En un recipiente profundo y amplio, comenzá por integrar los elementos líquidos: huevos, azúcar, un toque de vainilla y aceite de girasol.
El secreto está en mezclar con dedicación hasta obtener una fusión homogénea y brillante. Esta será la base que garantice la humedad insuperable de tu bizcocho.
2. El corazón de la torta: manzana, harina y crunch.
Una vez que la base esté perfecta, es momento de incorporar los protagonistas de la textura: añadí los cubos de manzana fresca para asegurar esa mordida suave y jugosa.
Sumá la harina, previamente combinada con una pizca de sal. Mezclá con movimientos suaves hasta que todos los ingredientes secos desaparezcan.
Finalmente, agregá las nueces picadas para darle ese crunch delicioso que equilibra el dulzor.
3. El momento mágico: horno y final Feliz
Prepará tu molde redondo (idealmente de 33 cm.) engrasándolo y enharinándolo para asegurar un desmolde impecable.
Volcá la preparación en el molde.
Llevá al horno a temperatura media (aproximadamente 40 minutos).
La prueba de fuego: para saber que está lista, introducí un palillo en el centro. Si sale seco, ¡es hora de apagar! Retirá, dejá que enfríe sobre una rejilla y, para un toque de presentación digno de revista, espolvoreá con azúcar impalpable.
Esta torta de manzana no es solo una receta; es la excusa perfecta para crear un momento memorable en casa. Su sencillez te permitirá replicarla cada vez que la nostalgia de lo casero te llame.
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Arrancamos la receta pincelando el matambre con abundante mostaza. Reservar. Luego en una sartén caliente, con un poquito de aceite, vamos a saltear unos vegetales: brócoli, choclo, morrón, zanahoria, lo que tengas…
Luego colocamos las fetas de jamón y queso sobre el matambre en crudo, los vegetales ya tibios y enrollamos el matambre plegando sus bordes hacia adentro. Con ayuda de unos palitos de brochette o escarbadientes pinchamos de ambos lados para cerrarlo bien.
Apenas aceitamos una placa para horno y colocamos el matambre con una guarnición de papa y cebolla, además de una ramita de romero. Cocinamos en horno pre calentado a 180° C por 2 horas.
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Procesar las bananas hasta formar una crema y agregamos 1 cucharadita de dulce de leche. Por otro lado, derretimos el chocolate y cubrimos todas las paredes de los moldes de silicona que tenemos que tener a mano.
Llevar unos segundos al freezer para que solidifique. Siguiente paso, rellenar con la crema de banana y en el centro colocar un lindo corazón de dulce de leche.
Volver a llevar 30 minutos más al freezer para que solidifique el relleno y terminar de cubrir con el resto de chocolate derretido.
Se debe llevar a freezer por al menos 4 horas para desmoldar y comer. Recuerden que al tener solo bananas se debe comer casi de inmediato antes de que se derrita.
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El perfume de la naranja recién rallada transforma cualquier cocina en un lugar más cálido. Esta torta de naranja sin TACC conserva ese espíritu hogareño y ofrece una versión apta para celíacos o para quienes buscan opciones sin gluten, sin perder la textura suave ni el sabor clásico de una buena torta casera.
Con ingredientes simples y un glaseado liviano, es perfecta para disfrutar en cualquier momento del día. Además, se puede hacer en horno tradicional o eléctrico, y dura varios días si se guarda tapada a temperatura ambiente.
Preparación paso a paso
Precalentar el horno a 180 °C y enmantecar (o aceitar) un molde redondo.
En un bowl, mezclar los ingredientes secos: premezcla sin TACC, polvo de hornear, sal y azúcar.
En otro recipiente, batir los huevos con el aceite, el jugo y la ralladura de naranja hasta integrar bien.
Unir ambas mezclas e incorporar la leche poco a poco, hasta obtener una masa cremosa y homogénea.
Verter en el molde y hornear durante 40 a 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
Dejar enfriar unos minutos y preparar el glaseado mezclando el azúcar impalpable con el jugo de naranja hasta lograr una consistencia fluida.
Cubrir la torta y dejar que el glaseado se endurezca ligeramente antes de servir.
Imagen generada con IA.
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Para el chocolate: En una olla poner el agua junto con el cacao, azúcar, canela y la cáscara de naranja. Cocinar a fuego medio hasta disolver el cacao y el azúcar. Añadir la leche y dejar enfriar.
En una copa alta poner el chocolate frío y helado de vainilla. Cubrir con crema chantilly y espolvorear con cacao.
Para el café: Poner en una jarra azúcar rubia y el café instantáneo de buena calidad. Añadir el agua caliente hasta disolver ambos ingredientes. Agregar la leche y dejar enfriar.
En una copa alta poner el café y helado de vainilla. Termina con crema chantilly y alguna decoración que te agrade.
Unimos hasta formar una masa, pero sin amasar. Si la misma no se une, se le agrega una cucharada de agua. Poner la elaboración en un film, estirar y llevar al freezer unos minutos.
Retirar, sacar el film y marcar tiras verticales de más o menos 1 cm de espesor. Girar la masa y cortar tiritas de unos 7 cm de largo. Si hay sobrante de masa, se reutiliza de la misma manera.
Ponemos en una placa donde no es necesario enmantecar y vamos redondeándo las puntas de las tiritas. Llevamos a horno pre calentado a 200° C por 10 minutos, quedan súper crocantes. Una vez fríos se bañan en chocolate que puede ser con leche o chocolate semi amargo.
El aroma a pastelería casera en la cocina es una de las sensaciones más reconfortantes. Pero cuando se trata de muffins, el desafío es siempre el mismo: lograr esa textura esponjosa por dentro y una corteza dorada, sin que la masa resulte seca o pesada.
Esta receta de muffins de yogur y arándanos es la solución definitiva. El secreto no está en la técnica, sino en un ingrediente estrella: el yogur griego natural. Este lácteo no solo aporta una humedad increíble que perdura por días, sino que su acidez característica equilibra el dulzor de la fruta y potencia todo el sabor.
Son fáciles, rápidos (en 30 minutos están listos) y perfectos para solucionar el desayuno de la semana, la merienda de los chicos o ese antojo de algo dulce y casero. Guardá esta receta porque se va a convertir en tu caballito de batalla.
Muffins de arándano con yogur griego: la ficha técnica de esta receta
Lo que tenés que saber sobre esta receta de muffins de arándano con yogur griego: la ficha técnica.
Rinde: 12 muffins grandes.
Dificultad: Intermedia (¡pero fácil de seguir!)
Tiempo de preparación: 10 minutos.
Tiempo de cocción: 20 minutos.
Paso a paso: cómo hacer esta receta de muffins de arándanos y yogur griega perfectos
1. Precalentar y preparar.
Encendé el horno a 180°C (horno medio).
Mientras toma temperatura, colocá 12 pirotines (moldes de papel) dentro de un molde para muffins.
2. Unir los húmedos.
En un recipiente grande, mezclá los huevos, el azúcar, el aceite y el yogur griego.
Batí ligeramente con un batidor de mano solo hasta integrar. No es necesario airear la mezcla.
3. Integrar los secos.
Tamizá la harina leudante junto con la pizca de sal.
Agregala de una sola vez a la mezcla de líquidos.
4. El movimiento clave.
Con una espátula, integrar la harina usando movimientos envolventes, desde abajo hacia arriba.
Es fundamental mezclar solo hasta que no se vea harina seca. No batas de más, no importa si quedan algunos grumos pequeños.
5. Cargar los moldes.
Con ayuda de una cuchara (o una cuchara de helado, que es ideal), rellená los pirotines hasta tres cuartas (¾) partes de su capacidad.
6. El toque de fruta.
Colocá un puñado generoso de arándanos frescos por encima de cada muffin.
Al no mezclarlos con la masa, evitamos que tiñan todo de violeta y aseguramos que queden arriba.
7. La cocción.
Llevá al horno precalentado por aproximadamente 15 a 20 minutos.
El tiempo exacto dependerá de tu horno.
8. La prueba de oro.
Están listos cuando, al insertar un palillo de madera en el centro de un muffin, este salga completamente limpio y seco.
9. Enfriar.
Una vez listos, dejalos enfriar unos 5 minutos en el molde antes de transferirlos a una rejilla para que se enfríen por completo.
¡Acompañá con café, té o un vaso de leche y a disfrutar!
Nada mejor que un bocado casero, tibio y con aroma a queso recién horneado. Esta receta de scones de queso sin gluten es perfecta para compartir en una merienda o una picada. Son livianos, sabrosos y se pueden hacer con los ingredientes que suelen estar en casa.
Preparación paso a paso
Preparar los secos Tamizar juntos en un bowl la premezcla sin gluten y el polvo de hornear. Agregar la sal y mezclar.
Incorporar la manteca Sumar la manteca fría y, con dos cuchillos o un cornet, integrar hasta lograr un arenado fino.
Añadir huevo y yema Incorporar el huevo y la yema, y mezclar con una cuchara. La masa quedará algo más húmeda.
Agregar el agua Sumar el agua de a cucharadas, hasta que la mezcla se una y forme un bollo que se pueda manejar sin pegarse (aproximadamente 4 cucharadas).
Dar forma Volcar sobre la mesada espolvoreada con premezcla. Unir con las manos sin amasar. Estirar con palote hasta 0,5–1 cm de espesor y cortar con un cortante de unos 5 cm de diámetro. Reunir los restos y seguir cortando.
Hornear Disponer los scones sobre una placa limpia, separados entre sí. Hornear a 180 °C por unos 15 minutos, hasta que estén dorados.
Disfrutar Retirar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla y disfrutar tibios o a temperatura ambiente.
Tips de expertos:
Se pueden servir con un toque de manteca, acompañar con dulce o sumar a una tabla de quesos. Quedan perfectos también con una infusión o mate.
Preparar pan casero no siempre requiere largas fermentaciones ni amasados complejos. Esta receta, ideal para quienes buscan una opción sin gluten, se destaca por su simpleza: solo lleva tres ingredientes, se prepara en minutos y ofrece una miga tierna y aireada, perfecta para acompañar desayunos o meriendas.
Preparación paso a paso
En un bowl, colocar los huevos junto con el polvo de hornear. Se pueden hacer versiones dulces o saladas: una pizca de sal y pimienta realza el sabor, aunque también se pueden agregar hierbas, queso o un toque de azúcar si se busca un resultado más goloso. Mezclar hasta integrar bien.
Añadir la leche en polvo y mezclar hasta obtener una masa pegajosa y uniforme. Dividir la preparación en tres porciones iguales. Con las manos apenas humedecidas, darles forma de pancitos y colocarlos sobre una placa de silicona o papel manteca.
Llevar al horno precalentado a 180 °C y cocinar entre 15 y 18 minutos, hasta que la superficie esté apenas dorada.
Retirar del horno y dejar enfriar antes de despegar y cortar. El resultado es un pan liviano, de miga húmeda y con una textura sorprendente.
Estos pancitos sin gluten son una alternativa rápida y nutritiva para quienes deben evitar el trigo o simplemente buscan una opción diferente. Además, se pueden personalizar fácilmente: con hierbas, semillas, queso rallado o incluso un toque dulce con miel o canela.
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