Buscan regular el uso de inteligencia artificial en campañas electorales



El establecimiento de un mercado de carbono estructurado en la Argentina se presenta como una herramienta técnica para canalizar financiamiento hacia proyectos de mitigación, restauración y conservación ambiental. Estos mecanismos basados en el mercado permiten cuantificar las reducciones o remociones de gases de efecto invernadero en toneladas de dióxido de carbono equivalente.
Al asignar un valor económico a la mitigación climática, se incentiva la inversión del sector privado y se facilita el cumplimiento de las metas ambientales internacionales. La viabilidad de este esquema depende de la existencia de reglas claras de monitoreo, reporte y verificación que garanticen la transparencia y eviten distorsiones operativas como la doble contabilización.
Frente a este escenario, la senadora nacional y ex secretaria de Energía, Flavia Royón, presentó un proyecto de ley que busca establecer el marco jurídico para el desarrollo, registro y comercialización de créditos de carbono generados por proyectos voluntarios en el territorio nacional. La iniciativa legislativa promueve un estándar de alta integridad ambiental y seguridad jurídica, ordenando el funcionamiento de las transacciones sin obstaculizar la inversión privada, y procura dar previsibilidad a los actores del mercado mediante una institucionalidad coordinada con las provincias.
Entre los puntos principales del proyecto de Royón destaca la creación del Registro Nacional de Reducción de Emisiones (ReNaRe). Esta plataforma digital será de inscripción obligatoria para todos los proyectos que pretendan emitir, transaccionar o retirar créditos de carbono bajo jurisdicción argentina. El ReNaRe funcionará bajo la órbita de la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes como autoridad de aplicación nacional.
Otro eje metodológico de la propuesta es la obligatoriedad del ciclo de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV) bajo estándares auditables. El texto establece que los titulares de los proyectos deberán implementar tecnologías de alta precisión, tales como sensores remotos satelitales, dispositivos de internet de las cosas (IoT) y tecnología LiDAR para el control de la biomasa y las emisiones en terreno. Los informes anuales requerirán el dictamen de una entidad de validación y verificación independiente, acreditada ante el Organismo Argentino de Acreditación (OAA).
El proyecto contempla un régimen de incentivos fiscales específico para promover la radicación de inversiones iniciales en el sector. El articulado propone la exención del Impuesto a las Ganancias por un período de cinco años para los ingresos derivados de la primera venta de créditos de carbono, siempre que no estén bajo el régimen de grandes inversiones. Adicionalmente, introduce la amortización acelerada en tres años para la adquisición de tecnologías de monitoreo y otorga estabilidad fiscal por un término de quince años a partir de la aprobación del proyecto.
En materia presupuestaria y de contabilidad internacional, el proyecto clasifica los créditos en Contribuciones de Mitigación y Unidades de Resultado de Mitigación Transferibles (URMT), estas últimas aptas para transferencias internacionales bajo el Artículo 6 del Acuerdo de París. El Estado nacional aplicará un Ajuste Correspondiente en el inventario nacional al exportar una URMT, sumando las toneladas cedidas para evitar el doble cómputo internacional. Finalmente, las transferencias al exterior deberán aportar un 2% del valor de la transacción para el Aporte para la Adaptación Climática, destinado a financiar obras de infraestructura en las provincias más vulnerables.
Por su parte, la abogada y especialista en energía y derecho ambiental, Verónica Tito, analizó con Mejor Energía las implicancias operativas de regular estos mercados en la Argentina, y explicó cómo la falta de un marco normativo unificado a nivel federal genera asimetrías entre las provincias y limita el acceso a financiamiento internacional de gran escala. La especialista remarcó la importancia de «establecer definiciones precisas sobre la propiedad del carbono y la interacción entre el sector público y los desarrolladores privados».
Tito señaló que «la coexistencia de registros provinciales independientes y metodologías dispares puede restar credibilidad al país ante los compradores internacionales de créditos». Desde una perspectiva jurídica, destacó que «los proyectos basados en la naturaleza deben estructurarse respetando de forma estricta las facultades constitucionales de las provincias sobre sus recursos naturales». La armonización de un estándar nacional mínimo se presenta, bajo este enfoque, como el camino para mitigar los riesgos de litigiosidad y superposición registral.
La especialista también ponderó la necesidad de «agilizar los procesos administrativos para la aprobación de los proyectos», advirtiendo que los plazos burocráticos excesivos desalientan el desarrollo tecnológico. Según su análisis, «el diseño de salvaguardas ambientales y sociales sólidas no debe traducirse en barreras de entrada para las pequeñas y medianas empresas agropecuarias o forestales». El desafío regulatorio radica en equilibrar la máxima exigencia técnica en los sistemas de medición con la fluidez comercial que demanda el mercado voluntario global.
En una coincidencia legislativa, la senadora Sonia Decut formalizó de manera casi simultánea la presentación de un segundo proyecto de ley enfocado en la materia, denominado Ley Marco para el Desarrollo de los Mercados de Carbono y su Integración al Mercado de Capitales. Esta propuesta comparte los principios de integridad ambiental y federalismo concertado, ratificando el dominio originario de las provincias sobre sus recursos naturales en los términos del artículo 124 de la Constitución Nacional. Sin embargo, introduce un enfoque marcadamente financiero al vincular los activos ambientales con el régimen de oferta pública.
El texto de Decut define formalmente a los resultados de mitigación y a los créditos de carbono como activos ambientales intangibles con individualidad jurídica y económica propia. El proyecto establece que, cuando estos instrumentos sean objeto de oferta pública, tokenización o negociación en mercados autorizados, quedarán bajo la órbita y fiscalización de la Comisión Nacional de Valores (CNV). De esta forma, busca habilitar la creación de instrumentos financieros ambientales como fideicomisos y bonos vinculados a la sostenibilidad para canalizar el ahorro interno hacia la mitigación climática.
A diferencia de la propuesta de Royón, el marco propuesto por Decut determina que la inscripción en el Registro Nacional de Carbono será voluntaria para las operaciones realizadas exclusivamente en mercados voluntarios domésticos, salvo excepciones tasadas. Asimismo, convalida de pleno derecho los programas jurisdiccionales provinciales de mitigación, como los esquemas REDD+, mediante una declaración jurada de cumplimiento de presupuestos mínimos. Los criterios para evitar el doble conteo entre proyectos privados y estatales se derivan, bajo esta norma, a las resoluciones del Consejo Federal del Mercado de Carbono.
Este dinamismo en el Congreso de la Nación se superpone con los esfuerzos técnicos de la Mesa Argentina de Carbono, una plataforma sectorial que nuclea a los principales actores privados, académicos y de la sociedad civil vinculados al mercado regulado y voluntario. La organización diseñó en 2025 un plan de desarrollo sectorial integral y un proyecto normativo de base para el mercado local. Ante las nuevas presentaciones legislativas en el Senado, la entidad se encuentra abocada a la actualización de su propuesta para asegurar la competitividad internacional del sector.
La Mesa Argentina de Carbono trabaja en la revisión de los mecanismos de interoperabilidad registral y en la simplificación de las salvaguardas sociales para los proyectos comunitarios. El objetivo institucional de la organización es aportar insumos técnicos al debate legislativo para evitar que las regulaciones nacionales fijen cupos excesivos de retención de carbono que puedan aislar a la Argentina de los flujos de inversión globales.
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El diputado provincial Gerardo Gutiérrez presentó en la Legislatura de Neuquén un proyecto de ley para regular el uso de inteligencia artificial durante las campañas políticas y electorales.
La propuesta apunta a establecer un marco normativo que garantice transparencia, veracidad y equidad en la competencia electoral frente al crecimiento de herramientas capaces de generar imágenes, videos, audios y publicaciones automatizadas cada vez más difíciles de distinguir de contenidos reales.
El proyecto, impulsado por el legislador del Movimiento Popular Neuquino, plantea la obligación de identificar de manera explícita todo contenido de campaña producido o alterado mediante sistemas de inteligencia artificial.
De aprobarse la iniciativa, las piezas audiovisuales, gráficas, sonoras y publicaciones difundidas en redes sociales deberán incluir una leyenda visible indicando que fueron generadas o modificadas con IA.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la prohibición de contenidos falsos o engañosos generados mediante inteligencia artificial.
La propuesta veta expresamente la utilización de “deepfakes”, es decir, simulaciones de voz o imagen de personas sin consentimiento, especialmente cuando sean utilizadas para inducir a error, manipular o difamar.
Además, se busca impedir el uso de bots automatizados no identificados para alterar tendencias de opinión pública o amplificar artificialmente mensajes políticos durante las campañas.
Otro punto relevante es la limitación al uso de datos sensibles de electores para realizar segmentaciones de precisión sin autorización expresa de los ciudadanos involucrados.
El proyecto establece también que los partidos políticos y alianzas electorales deberán informar previamente ante la Justicia Electoral qué herramientas de inteligencia artificial utilizarán, con qué finalidad y bajo qué mecanismos de supervisión humana funcionarán.
La iniciativa prevé que el Poder Ejecutivo provincial actúe como autoridad de aplicación y pueda firmar convenios con universidades, organismos técnicos y organizaciones civiles para monitorear el cumplimiento de la norma y detectar contenidos adulterados.
En paralelo, se impulsarán campañas de alfabetización digital orientadas a que la ciudadanía pueda reconocer contenidos generados mediante IA y comprender el alcance de estas tecnologías.
En los fundamentos del proyecto, Gutiérrez advirtió sobre el impacto que la inteligencia artificial tiene en la circulación de información y en la calidad del debate público.
“La ciudadanía tiene el derecho fundamental de saber si está interactuando con otro ser humano o con una pieza de comunicación producida total o parcialmente por una máquina”, sostuvo el legislador.
También alertó sobre el uso de deepfakes y señaló que las simulaciones de identidad constituyen “un ataque directo a la dignidad humana” cuando son utilizadas para engañar o difamar.
La iniciativa se presenta en un contexto de creciente debate internacional sobre el impacto de la inteligencia artificial en los procesos democráticos, especialmente por el uso de contenidos manipulados, campañas automatizadas y desinformación digital en períodos electorales.

Considerada como una amenaza silenciosa en medio de los días fríos del otoño e invierno, el monóxido de carbono se cobra víctimas fatales año tras año. Consciente de esta situación, la diputada Mercedes Tulián (PRO-NCN) presentó un proyecto de ley en la Legislatura de Neuquén que propone la instalación obligatoria de dispositivos de detección y corte automático de gas en todos los establecimientos educativos públicos y privados de la provincia.
La iniciativa apunta a prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono, una problemática que cada invierno vuelve a generar preocupación en escuelas de la provincia, especialmente en localidades cordilleranas y zonas donde las bajas temperaturas obligan a mantener sistemas de calefacción encendidos durante gran parte del día.
El proyecto ingresó este miércoles 20 de mayo por Mesa de Entradas de la Legislatura de la provincia de Neuquén bajo el número 18.366 y contempla la provisión, instalación, calibración, mantenimiento y monitoreo permanente de equipos tecnológicos para detectar pérdidas o acumulaciones peligrosas de gases.
La propuesta establece la colocación de dos tipos de dispositivos complementarios en las escuelas:
Según consta en el proyecto de ley, todos los equipos deberán estar certificados por organismos reconocidos por el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS). Además, el proyecto designa al Consejo Provincial de Educación (CPE) como autoridad de aplicación, en coordinación con el Ministerio de Educación de Neuquén.
Entre las obligaciones previstas se incluyen controles preventivos semestrales antes del invierno, recambio de equipos vencidos y la elaboración de protocolos específicos de evacuación y actuación ante incidentes relacionados con gas.
En los fundamentos de la iniciativa se advierte sobre los riesgos del monóxido de carbono, definido como un gas “incoloro, inodoro e insípido” que puede provocar desde síntomas leves hasta intoxicaciones fatales por falta de oxígeno. Tal como se señala en el texto, este tipo de incidentes suele originarse por combustiones deficientes en artefactos de calefacción a gas, leña o derivados del petróleo, sistemas habituales en edificios escolares de Neuquén y otras provincias de la Patagonia.
La preocupación crece en un contexto de aumento de casos a nivel nacional. Según datos citados en el proyecto, entre 2019 y mayo de 2024 se registraron 5.312 intoxicaciones por monóxido de carbono en el país. En tanto, durante el primer semestre de 2025 ya se contabilizaron 473 casos, lo que representa un incremento del 57% respecto de la mediana de años anteriores.
El proyecto también remarca que Neuquén aparece como la segunda provincia con mayor incidencia de intoxicaciones por monóxido de carbono en Argentina, detrás de Tierra del Fuego.
La discusión toma relevancia en localidades del interior neuquino y de la cordillera, donde las temperaturas extremas obligan a sostener sistemas de calefacción durante extensos períodos. Escuelas de ciudades como Zapala, Chos Malal, San Martín de los Andes y Villa La Angostura suelen enfrentar cada invierno problemas vinculados al mantenimiento edilicio y las instalaciones de gas.
Desde el proyecto sostienen que los mecanismos de control actuales no alcanzan para evitar episodios de riesgo dentro de los establecimientos educativos. “La recurrencia de incidentes por inhalación de gases en nuestras escuelas demuestra que los métodos de control actuales son insuficientes”, argumentó Tulián en los fundamentos de su propuesta.

Un fuerte proyecto de ley ingresó a la Legislatura de Río Negro con un objetivo explosivo: cortar el uso de celulares e internet dentro de las cárceles provinciales para frenar las estafas, amenazas y delitos que continúan organizándose desde las celdas. La iniciativa busca imponer una “privación de libertad digital” para los presos alojados en el sistema penitenciario rionegrino.
La propuesta fue presentada por el bloque Pro Unión Republicana y plantea limitar de manera drástica el acceso de los internos a dispositivos tecnológicos, redes sociales y telefonía móvil. Según los fundamentos del proyecto, el crecimiento de las estafas telefónicas, los “cuentos del tío” y el robo de datos bancarios encendió las alarmas sobre el funcionamiento de bandas delictivas que siguen operando pese al encierro.
Además, el texto advierte que numerosas organizaciones criminales continúan coordinando maniobras desde el interior de los penales mediante celulares ingresados ilegalmente. Las investigaciones recientes y las requisas realizadas en distintas cárceles de Río Negro revelaron secuestros constantes de teléfonos, chips y dispositivos utilizados por internos para cometer delitos.
En ese contexto, el proyecto propone incorporar al Código Procesal Penal el concepto de “privación de libertad digital”, una figura que no solamente implicaría el encierro físico del detenido, sino también la restricción del acceso a herramientas tecnológicas que puedan ser utilizadas para delinquir.
Sin embargo, la iniciativa aclara que los internos seguirán teniendo derecho a comunicarse con familiares, abogados y autoridades judiciales. Pero esas conversaciones deberán realizarse bajo un sistema de telefonía fija controlada por el Servicio Penitenciario.
Otro de los puntos más fuertes del proyecto obliga al Ministerio de Seguridad y Justicia a implementar sistemas de bloqueo e inhibición de señal celular dentro de los establecimientos penitenciarios para evitar el funcionamiento clandestino de teléfonos móviles.
La discusión promete generar fuerte debate político y judicial dentro de la provincia. Mientras algunos sectores sostienen que los celulares se transformaron en verdaderas “armas delictivas” dentro de las cárceles, otros advierten sobre el impacto que podría tener la restricción en los derechos de las personas privadas de libertad.

La senadora nacional por Río Negro, Ana Marks, presentó un proyecto de ley para crear un régimen de protección destinado a consumidores endeudados y sobreendeudados, en medio del creciente deterioro económico y el aumento de la morosidad en créditos personales, tarjetas y préstamos otorgados por entidades financieras y billeteras virtuales.
La iniciativa propone establecer herramientas administrativas y judiciales que permitan reestructurar deudas de familias que ya no pueden afrontar sus compromisos financieros sin comprometer ingresos básicos vinculados a alimentación, salud, vivienda y educación.
Según explicó la legisladora, el objetivo es evitar que miles de hogares queden atrapados en una situación de “muerte financiera” como consecuencia del fuerte endeudamiento registrado durante los últimos meses.
“El endeudamiento dejó de ser una herramienta para progresar y pasó a convertirse en una estrategia desesperada de supervivencia”, sostuvo Marks al presentar el proyecto.
La propuesta contempla la creación de un procedimiento administrativo gratuito para consumidores endeudados y un proceso judicial especial para casos de sobreendeudamiento severo. Entre otras medidas, habilita la suspensión de embargos, el congelamiento de intereses considerados abusivos y la posibilidad de revisar judicialmente créditos otorgados bajo condiciones irregulares o irresponsables.
Además, el proyecto incorpora controles sobre bancos, financieras y plataformas fintech como Mercado Pago y Ualá, especialmente en relación con tasas de interés, mecanismos de cobranza y prácticas de financiamiento.
La iniciativa también prevé proteger la vivienda única familiar, impedir cortes de servicios esenciales mientras dure el proceso de reestructuración y garantizar un ingreso mínimo para las familias alcanzadas por el régimen.
En los fundamentos del texto, la senadora advirtió que más del 90% de los hogares argentinos registra actualmente algún tipo de endeudamiento y señaló que la morosidad en préstamos y tarjetas mantiene una tendencia creciente desde hace más de un año.
“El modelo económico actual empuja a trabajadores, jubilados y familias enteras a financiar gastos básicos con créditos cada vez más caros”, afirmó la dirigente rionegrina.
El proyecto toma como antecedente experiencias implementadas en países como España y Brasil, donde existen sistemas de “segunda oportunidad” para consumidores de buena fe que no pueden afrontar sus obligaciones financieras.
La propuesta deberá ahora comenzar su recorrido parlamentario en el Senado, en un contexto marcado por la caída del consumo, el deterioro del poder adquisitivo y el aumento de la presión financiera sobre los hogares argentinos.

El diputado provincial Alberto Bruno, del bloque Fuerza Libertaria, presentó un proyecto de ley para establecer un régimen de “tolerancia cero” frente a los ruidos molestos generados por vehículos con caños de escape libres, adulterados o sin silenciador en Neuquén.
La propuesta apunta a prevenir y controlar la contaminación acústica mediante medidas orientadas a resguardar la salud pública, la convivencia urbana y el ambiente.
El texto prohíbe la circulación de motocicletas, automóviles y otros vehículos a combustión que posean sistemas de escape modificados, no homologados o que produzcan emisiones sonoras superiores a los límites permitidos por la normativa vigente.
Entre las sanciones previstas se contemplan multas económicas, retención preventiva de vehículos, secuestro de caños de escape antirreglamentarios e incluso la inhabilitación provisoria para circular en casos de reincidencia.
Además, el proyecto establece la colocación de cartelería con la leyenda “Tolerancia cero con ruidos molestos” en accesos a ciudades, rutas provinciales, zonas urbanas de alta circulación y puntos turísticos concurridos.
La iniciativa también prevé campañas de educación y concientización ciudadana, junto con operativos de control periódicos coordinados entre el Poder Ejecutivo provincial, la Policía y los municipios que adhieran a la normativa.
En los fundamentos del proyecto, Bruno sostiene que la contaminación sonora “ha dejado de ser un mero inconveniente de convivencia para transformarse en un problema crítico de salud pública”, al advertir sobre el impacto que generan estos ruidos en el descanso y la integridad psicofísica de la población.
El legislador remarca además que el 85 por ciento de las infracciones por ruidos molestos corresponden a motocicletas y vehículos de baja cilindrada con escapes modificados, y asegura que la aplicación de normativas estrictas permitió reducir la reincidencia en un 70 por ciento en otras jurisdicciones.
También destacó el impacto negativo que este tipo de contaminación genera sobre el turismo, los espacios públicos y la actividad comercial.
“Establecer un estándar de respeto por los límites sonoros es fundamental para preservar el entorno natural y la paz social que caracteriza a nuestra provincia patagónica”, afirmó.
El proyecto, identificado con el número 18342, ingresó por Mesa de Entradas de la Legislatura provincial el pasado 14 de mayo y deberá ser tratado en comisión para su análisis.

La iniciativa, impulsada desde el bloque Fuerza Libertaria, propone prohibir la circulación de motocicletas, autos y otros vehículos a combustión que superen los niveles sonoros permitidos o posean sistemas de escape no homologados.
El proyecto busca avanzar sobre una problemática que genera crecientes reclamos vecinales en distintas ciudades de la provincia, especialmente por el impacto de motos con caños de escape modificados durante horarios nocturnos.
La propuesta contempla sanciones económicas, retención preventiva de vehículos y secuestro de caños de escape antirreglamentarios. Además, prevé la posibilidad de inhabilitar provisoriamente la circulación en casos de reincidencia.
También plantea la instalación de cartelería con la consigna “Tolerancia cero con ruidos molestos” en rutas, accesos urbanos, zonas turísticas y sectores de alta circulación vehicular.
El proyecto incorpora además campañas de concientización y operativos de control coordinados entre el Gobierno provincial, municipios y la Policía de Neuquén.
En los fundamentos de la iniciativa, Bruno sostuvo que la contaminación sonora dejó de ser un simple problema de convivencia para transformarse en una cuestión de salud pública.
El legislador advirtió sobre el impacto que generan los ruidos excesivos en el descanso, la salud mental y la calidad de vida de la población, además de sus efectos sobre la actividad turística y comercial.
Según indicó, el 85% de las infracciones vinculadas a ruidos molestos corresponden a motocicletas y vehículos de baja cilindrada con escapes modificados.
El proyecto, identificado con el número 18342, ingresó esta semana a la Legislatura de Neuquén y deberá comenzar su tratamiento en comisión.