Etiqueta: NASA

  • A 40.000 km/h y temperatura extrema: cuándo y a qué hora reingresará Artemis II a la Tierra

    A 40.000 km/h y temperatura extrema: cuándo y a qué hora reingresará Artemis II a la Tierra

    La misión Artemis II de la NASA marcó el regreso de la humanidad a las proximidades de la Luna con un objetivo claro: poner a prueba nuevas tecnologías y obtener información científica inédita que allane el camino para futuras expediciones.

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    Luego de sobrevolar y pasar por el lado oculto de la Luna, la nave Orión ya está de regreso al planeta Tierra. La tripulación, compuesta por cuatro astronautas, pasó 10 días en el espacio aunque ahora les falta afrontar la parte más exigente: el reingreso a la atmósfera terrestre.

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    La tripulación de la misión Artemis II inició con éxito este martes la maniobra de corrección de trayectoria de retorno (RTCB por sus siglas en inglés), acción clave para ajustar con precisión la trayectoria de retorno a la Tierra de la capsula Orión.

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    Si todo sigue según lo previsto, el amerizaje ocurrirá este viernes 10 de abril, poniendo fin a un viaje de diez días. La reentrada será uno de los momentos más críticos: la cápsula deberá soportar temperaturas extremas producto de la fricción, antes de desplegar paracaídas y descender en el océano, donde será recuperada.

    Qué día y a qué hora ingresará Artemis II a la Tierra

    Si el plan de la NASA se mantiene, el proceso de ingreso de la nave comenzará el viernes 10 de abril de 2026 a las 20:53, hora de Argentina, y el amerizaje ocurrirá 14 minutos después a las 21:07, en el océano Pacífico, frente a la ciudad de San Diego.

    Para lograr un regreso exitoso, la nave alcanzará una velocidad extrema, atravesará plasma, perderá comunicación de forma temporal y dependerá de una secuencia muy precisa de separación, orientación, frenado atmosférico y despliegue de paracaídas. Así, la misión habrá probado que la agencia puede enviar humanos a la Luna y traerlos de manera segura a nuestro planeta.

    El amerizaje implica que la nave desciende con paracaídas hasta impactar en el agua, lo que ayuda para amortiguar la caída. Sin embargo, este procedimiento, aunque probado desde las misiones Apollo, sigue siendo uno de los momentos más críticos de todo el viaje.

    Uno de los principales desafíos es la velocidad, ya que Orión reingresa a la atmósfera a unos 40.000 kilómetros por hora, lo que genera temperaturas extremas por la fricción con el aire y el escudo térmico deberá soportar este calor para proteger a la tripulación.

    Los peligros del regreso de Artemis II a la Tierra

    Esta vuelta de la nave implica varios riesgos que los equipos de la NASA monitorean en tiempo real:

    • Altísimas temperaturas durante el reingreso, que pueden superar los 2.700 grados por la fricción
    • Posibles fallas en el escudo térmico, clave para la supervivencia de la tripulación
    • Condiciones climáticas adversas en la zona de caída, como vientos fuertes o tormentas
    • Impacto en el océano, que debe ser controlado para evitar daños en la cápsula
    • Riesgo de deriva o inestabilidad en el agua antes del rescate
    • Demoras en la recuperación, que podrían dejar a la tripulación expuesta en el mar

    Las condiciones meteorológicas juegan un papel central. Vientos intensos o tormentas pueden dificultar tanto el descenso como las tareas de rescate, por lo que la NASA monitorea constantemente el clima antes de autorizar el aterrizaje.

    El ángulo de ingreso también es otro factor fundamental a tener en cuenta, ya que una mala maniobra podría complicar la entrada de la nave a la Tierra. En la documentación técnica de Orion se establece que el regreso desde el entorno lunar se diseña para entrar en la atmósfera con un ángulo de trayectoria de alrededor de -5,8° respecto del horizonte, dentro de un corredor muy estrecho.

    Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Los astronautas de la misión Artemis II batieron este lunes el récord de mayor distancia recorrida desde la Tierra que estaba en poder del Apolo 13, en 1970.

    El módulo Orión (Integrity, según denominaron los astronautas) que transporta a los miembros de Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros)

    “El 15 de abril de 1970, durante la misión Apolo 13, tres exploradores habían marcado el récord”, comunicó la operadora de la cápsula, Jenni Gibbons, a la tripulación desde el Centro de Control de la Misión. “En aquel entonces, hace más de 55 años, (James) Lovell, (Jack) Swigert y (Fred) Haise volaron 248.655 millas terrestres lejos de la Tierra. Hoy, en nombre de toda la humanidad, están superando esa frontera”.

  • Tienen muy alta definición y permiten estudiar mejor la geografía de la Luna, Artemis II: las impactantes imágenes que consiguieron los astronautas

    La tripulación de la misión Artemis II sigue deslumbrando: en las últimas horas, durante su sobrevuelo por la cara oculta de la Luna, el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y la especialista Christina Koch, de la NASA, así como Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, lograron capturar una impactante serie de fotografías que pasarán a la historia. Entre los registros se destaca una “puesta de Tierra” –en lugar de una puesta de sol–, una imagen que evoca a la histórica fotografía “Earthrise” (Amanecer de la Tierra) tomada hace 58 años por el astronauta Bill Anders durante la misión Apolo 8, en el primer sobrevuelo tripulado a la Luna y que fue seleccionada en 2003 por la revista Life como una de las “cien fotografías que cambiaron el mundo”.

    La fotografía, registrada a través de las ventanillas de la cápsula cuando comenzaban el regreso a nuestro planeta, muestra a una Tierra de azul tenue y nubes brillantes ocultándose tras el horizonte lunar craterizado. En primer plano se ve con nitidez el cráter Ohm, una formación compleja que exhibe bordes escalonados y picos centrales, originados por el impacto y la posterior solidificación del material lunar licuado.

    En su acercamiento a la Luna los astronautas se situaron a solo 6.500 kilómetros de la superficie lunar, lo que permitió obtener detalles de alta precisión de la geografía del lado oscuro. Sus predecesores del Apolo 8 habían estado a tan solo 100 kilómetros, por lo que tenían una perspectiva muy diferente para las fotografías. Al pasar detrás de la Luna, los tripulantes perdieron las comunicaciones con el centro de control de la NASA en Houston por 40 minutos: la Luna se interpuso entre la nave espacial Orión y la Tierra. La tripulación informó a la NASA sobre matices de color, lo que ayudará a mejorar la comprensión científica de la Luna, pues tonos de marrón y azul que pueden percibirse de cerca ayudan a revelar la composición mineral característica y su antigüedad.

    Artemis II despegó el pasado miércoles desde Cabo Cañaveral (Florida) para una misión de diez días que marcó el regreso del ser humano a la órbita lunar después de medio siglo.

    “Volveremos”, dijo en una comunicación oficial la astronauta estadounidense Christina Koch. “Seremos una inspiración, pero siempre elegiremos la Tierra”, agregó la primera mujer en sobrevolar la Luna.

    Jim Lovell, uno de los astronautas del Apolo 8 que falleció en agosto de 2025, había dejado un mensaje para transmitirle a la tripulación de la misión Artemis II durante su vuelo espacial. “Este es un día histórico, y sé lo ocupados que estarán, pero no olviden disfrutar de la vista”, les recomendó. Se espera que Wiseman, Glover, Koch y Hansen aterricen junto a la cápsula Orión este viernes en las costas de California.

    Algunas impresiones

    Luego de 40 minutos en la órbita lunar, los tripulantes contaron algunas de las observaciones: “Vimos un cráter doble precioso. Parece un muñeco de nieve”, expresó el piloto Victor Glover, el primer astronauta negro en una misión espacial, aunque también especificó que “es realmente difícil de describir. Es increíble”. Todos ellos presenciaron un amanecer, un atardecer y hasta un eclipse en el que la Luna bloqueó al Sol, algo que para Glover fue digno de ciencia ficción.

    Jenni Gibbons, una astronauta canadiense que se comunicó con la tripulación desde el Centro de Control de Misiones de la NASA, en Texas, contó el lunes pasado que pudieron ver regiones de la cara oculta de la Luna que “nunca habían aparecido iluminadas durante las misiones Apolo”.

    Tras el avistamiento de la cara oscura de Luna, la tripulación pidió nombrar a dos cráteres del satélite natural de la Tierra: uno con el nombre de Integrity, en honor a la nave, y el otro como Carroll Taylor Wiseman, en memoria de la difunta esposa del comandante de la misión Artemis II.

    Se espera que en 2027 se realice otra misión de características similares. Si el año que viene también se obtienen resultados exitosos, la NASA podría trabajar en otro viaje espacial para 2028 que significaría el regreso de la humanidad a la superficie de la Luna.

  • Regreso del Artemis II: cuáles son los riesgos que enfrentan los astronautas al volver de la Luna

    Regreso del Artemis II: cuáles son los riesgos que enfrentan los astronautas al volver de la Luna

    Artemis II entra en su fase más crítica. Tras sobrevolar la Luna, los astronautas se preparan para regresar a la Tierra en una maniobra que concentra los mayores riesgos de todo el viaje. El reingreso a la atmósfera pone a prueba la capacidad de la NASA para llevar humanos al entorno lunar y traerlos de regreso de forma segura.

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    El descenso está programado para el viernes 10 de abril de 2026 por la noche, hora argentina. En apenas 14 minutos, la cápsula pasará de viajar a velocidades extremas a amerizar en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. Ese breve tramo define el éxito de toda la misión.

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    El ingreso a la atmósfera no admite margen de error. Orion debe entrar con un ángulo cercano a -5,8° respecto del horizonte, dentro de un corredor extremadamente estrecho.

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    Si la nave ingresa con un ángulo demasiado bajo, puede “rebotar” en la atmósfera y perder control en su descenso. Si lo hace demasiado pronunciado, el calor y las fuerzas mecánicas aumentan a niveles que pueden comprometer la estructura de la cápsula y la seguridad de la tripulación.

    Este equilibrio es uno de los puntos más delicados del regreso desde el entorno lunar. A esas velocidades, cualquier desviación mínima puede alterar por completo el resultado. Por eso, los sistemas de navegación y control trabajan en conjunto para asegurar una orientación exacta antes del contacto con la atmósfera.

    Velocidad extrema, plasma y silencio total

    El reingreso comienza con la separación del módulo de servicio, lo que deja expuesto el escudo térmico. A partir de ese momento, la cápsula enfrenta el tramo más exigente.

    Orion entra en la atmósfera a más de 40.000 km/h, lo que genera temperaturas cercanas a los 2700 °C debido a la fricción con el aire. Ese calor extremo crea una capa de plasma alrededor de la nave que bloquea las comunicaciones con la Tierra durante varios minutos.

    Ese momento de silencio total es uno de los más tensos de la misión. Durante ese lapso, el control terrestre no puede recibir datos ni comunicarse con la tripulación.

    Superada esa fase, comienza la desaceleración final. Primero se despliegan paracaídas de frenado a gran altitud y luego los principales, que reducen la velocidad de la cápsula hasta unos 27 km/h antes del impacto con el agua.

    La nave está preparada para distintas posiciones de amerizaje. Incluso si cae invertida o de costado, incorpora sistemas que permiten enderezarla automáticamente una vez en el océano.

    Riesgos, antecedentes y la última prueba

    El reingreso concentra múltiples factores críticos en pocos minutos. No se trata solo del calor. También entran en juego la orientación de la cápsula, el comportamiento del escudo térmico, la recuperación de las comunicaciones, el despliegue correcto de los paracaídas y las condiciones de rescate.

    Uno de los antecedentes más sensibles surge de Artemis I. En esa misión, la NASA detectó desprendimientos en el escudo térmico, provocados por acumulación de gases en su material. A pesar de eso, la agencia consideró que una tripulación habría estado segura y decidió avanzar con Artemis II con ajustes operativos.

    La fase final tampoco termina con el impacto en el agua. El operativo de recuperación incluye helicópteros, buzos y un buque especializado. El equipo debe esperar condiciones seguras antes de acercarse, ya que pueden caer restos de la nave o haber sustancias peligrosas en el entorno.

    Una vez asegurada la cápsula, los astronautas serán trasladados a un barco para evaluaciones médicas iniciales. Si todo sigue el plan y no hay riesgos, en pocas horas estarán fuera del vehículo.

  • De la Luna al Pacífico: cómo es el plan de la NASA para traer de vuelta a la tripulación de Artemis II

    De la Luna al Pacífico: cómo es el plan de la NASA para traer de vuelta a la tripulación de Artemis II

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    La misión Artemis II de la NASA ha marcado un hito. Tras completar el histórico sobrevuelo por la cara oculta de la Luna, los cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orion inician hoy la fase final de su viaje. Este regreso no solo cierra una travesía de diez días, sino que valida los sistemas que permitirán la presencia humana permanente en el espacio profundo.

    Tras alcanzar la distancia máxima de 406.771 kilómetros de la Tierra (el récord absoluto de la humanidad), la tripulación integrada por Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen ya viaja de camino a casa.


    El cronograma del retorno: la hoja de ruta hacia el océano


    Este martes 7 de abril, la nave inicia su alejamiento paulatino de la Luna. Estos son los desafíos que enfrentarán antes del amerizaje:

    • Día 8 (Protección contra el Sol): la tripulación se enfocará en protocolos de seguridad ante la radiación solar. Usando suministros de a bordo, construirán refugios temporales dentro de la nave y medirán la exposición cósmica, una prueba vital para futuros viajes a Marte.
    • Día 9 (El cuerpo bajo presión): el equipo empezará a usar prendas de compresión para preparar sus corazones y venas para la gravedad terrestre. Esto evita la intolerancia ortostática (desmayos o mareos) al momento de volver a sentir el peso de sus cuerpos tras días en microgravedad.
    • Día 10 (El reingreso): el momento de mayor peligro. El escudo térmico de la Orion deberá soportar 1.500 °C al chocar contra la atmósfera a una velocidad de 40.000 km/h. Luego, el despliegue de paracaídas permitirá un descenso seguro en el Océano Pacífico.


    El ojo humano: la mejor cámara de la NASA


    Uno de los grandes aportes de esta misión fue la observación directa. Según la NASA, la capacidad del ojo humano para detectar matices de textura supera a cualquier robot. Los astronautas registraron detalles inéditos de la cuenca Oriental, un cráter gigante de 930 km que ayuda a entender cómo se formó nuestro Sistema Solar hace 4.000 millones de años.

    «Estamos de camino a casa», resumió la astronauta Christina Koch al recuperar el contacto con Houston. Con el éxito de Artemis II, la humanidad demuestra que la tecnología está lista para el próximo gran paso: el descenso humano en el polo sur lunar previsto para 2027.


  • La NASA registró una “puesta de la Tierra” desde la cara oculta de la Luna y batió un récord

    La NASA registró una “puesta de la Tierra” desde la cara oculta de la Luna y batió un récord

    La misión Artemis II volvió a marcar un hito en la exploración espacial al capturar imágenes inéditas del lado oculto de la Luna, durante su reciente sobrevuelo alrededor del satélite natural. La secuencia incluye una impactante “puesta de la Tierra”, una postal que remite a momentos históricos de la carrera espacial.

    La fotografía principal fue tomada este 6 de abril desde la cápsula Orión y muestra a la Tierra como un globo azul tenue emergiendo detrás del horizonte lunar, con nubes brillantes contrastando sobre la superficie craterizada. La imagen evoca directamente a la icónica Earthrise capturada en 1968.

    Durante la misión, la nave alcanzó una distancia máxima de 252.756 millas (unos 406.770 kilómetros) respecto de la Tierra, estableciendo un nuevo récord para un vuelo tripulado. Este logro consolida el avance tecnológico en la nueva etapa de exploración lunar impulsada por la NASA.

    En el punto de mayor acercamiento a la Luna, los astronautas se ubicaron a apenas 4.070 millas de la superficie, lo que permitió obtener imágenes de alta definición del terreno. Entre los detalles más destacados aparece el cráter Ohm, una formación compleja con bordes escalonados y picos centrales originados por antiguos impactos.

    Las imágenes, registradas a través de las ventanillas de la nave, representan un nuevo avance en la observación directa del lado oculto lunar, una región históricamente menos documentada desde misiones tripuladas. La combinación de distancia, precisión y contexto convierte a estos registros en un nuevo hito visual de la exploración espacial.

  • La Luna que nos muestra Artemis vista desde el norte de la Patagonia

    La Luna que nos muestra Artemis vista desde el norte de la Patagonia

    La misión Artemis II de la NASA avanza en silencio por detrás de la Luna, mientras en el norte de la Patagonia argentina alguien levanta la vista y la encuentra, intacta, suspendida sobre el cielo frío de la noche. Dos escenas separadas por miles de kilómetros y, sin embargo, profundamente unidas.

    Allá, la nave Orion atraviesa la cara oculta. Durante 40 minutos no hay comunicación. La Luna bloquea toda señal y el silencio se vuelve absoluto. Aquí, en ciudades como Neuquén o del Alto Valle, la noche se abre limpia, sin interferencias, y el cielo se vuelve un mapa nítido, casi íntimo.

    En ese mismo instante en que la humanidad queda incomunicada en el espacio profundo, en la Patagonia el universo parece hablar más claro que nunca.

    El paso por la cara oculta es uno de los momentos más tensos de la misión. Pero también uno de los más reveladores. Porque mientras la nave avanza sin contacto con la Tierra, los astronautas observan un paisaje que desde aquí nunca veremos: una Luna áspera, irregular, marcada por cráteres antiguos y sombras permanentes.

    Y, al mismo tiempo, desde este lado del mundo, la Luna sigue siendo la de siempre: blanca, poética, familiar, cercana.

    La paradoja es inevitable: la misma Luna que desde la Orion se revela extraña y desconocida, desde la Patagonia se presenta como compañía. Como si el cielo ofreciera dos versiones de un mismo misterio.

    De regreso al hogar

    Cuando la nave emerge de la sombra y la comunicación se restablece, la voz de Christina Koch vuelve a cruzar el vacío:

    “Es un gusto volver a estar en comunicación con ustedes. Estamos de camino en regreso a la Tierra”.

    Esa Tierra que, vista desde la nave, aparece como un punto azul, frágil, suspendido en la oscuridad. Esa misma Tierra que, en el sur, se siente inmensa bajo los pies, extendida en mesetas, ríos y viento.

    En el norte de la Patagonia, donde la contaminación lumínica es baja y el horizonte parece no tener fin, mirar el cielo es todavía una experiencia física. El frío, el silencio, la amplitud. Todo conspira para que la distancia se vuelva tangible.

    Allí, cada estrella parece más cercana. Cada fase de la Luna, más nítida. Y quizás por eso Artemis II no se percibe como algo lejano.

    Porque aunque la misión ocurra a cientos de miles de kilómetros, hay una línea invisible que conecta a quienes viajan con quienes observan. Una continuidad entre la tecnología más avanzada y el gesto más antiguo de la humanidad: levantar la vista.

    Más de medio siglo después del Programa Apolo, la escena se repite, pero con una nueva conciencia. Ya no se trata solo de llegar, sino de comprender.

    Comprender que ese punto azul que ven los astronautas es el mismo suelo que pisamos. Que esa Luna que rodean es la misma que ilumina las noches patagónicas. Que el silencio del espacio tiene un eco en el silencio de estas tierras abiertas.

     
     
     
     
     
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    Artemis II no solo recorre la órbita lunar.

    También tiende un puente invisible entre el espacio profundo y la experiencia cotidiana. Entre la inmensidad y lo íntimo. Entre quienes viajan más allá de la Luna y quienes, desde el sur del mundo, siguen encontrando en el cielo una forma de entenderlo todo.

  • Tras el sobrevuelo de la Luna, Donald Trump elogió a Artemis II: “Nos iremos directo a Marte”

    Tras el sobrevuelo de la Luna, Donald Trump elogió a Artemis II: “Nos iremos directo a Marte”

    El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo una comunicación con los astronautas de Artemis II luego del histórico sobrevuelo del lado oculto de la Luna. La tripulación de la nave Orión estuvo 57 minutos sin contacto con la Tierra. El mandatario republicano destacó el resultado de la misión e invitó a los tripulantes a la Casa Blanca.

    Según informó la agencia AFP, Trump afirmó: “Han hecho historia. Estoy muy orgulloso de lo que hicieron todos ustedes” y los definió como “un equipo increíble, que hizo que todo esto fuera posible”.

    La comunicación de Trump con Artemis II y el impacto del hito espacial


    Trump vinculó la misión con la competencia espacial y señaló: “Esta vez no dejaremos solo huellas, si no que construiremos una base y nos iremos directo a Marte”. También sostuvo: “Estados Unidos no tendrá rival en el espacio”.

    El comandante Reid Wiseman respondió al presidente y aseguró haber visto “cosas que nunca antes se habían visto, incluso un eclipse solar”. En tanto, el canadiense Jeremy Hansen agradeció el “liderazgo espacial”.

    Las imágenes de la Tierra tomada por los astronautas de la misión Artemis II de la NASA. Foto: AP

    Ante una consulta de Trump sobre el lado oculto de la Luna, Hansen explicó que lo que le llamó la atención fue principalmente «el tamaño de los cráteres”. “Otra cosa muy notoria fue descubrir el efecto de la gravedad de la Tierra sobre la Luna”, agregó.

    La misión Artemis II rompió récords y recibió elogios de Trump


    El piloto Victor Glover aportó: “Al pasar por el lado oscuro de la luna tuve que hacer una plegaria, pero luego tuve que volver a filmar, porque ese era mi trabajo”. A lo que Trump expresó: “La recepción de sus experiencias es asombrosa”.

    El cohete Artemis II de la NASA despegó desde la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy. (Foto AP/Chris O’Meara)

    La misión estableció un nuevo récord de distancia al alcanzar 406.778 kilómetros desde la Tierra. El sobrevuelo se produjo a las 20.03, hora argentina, con un acercamiento de 6550 kilómetros a la superficie lunar. El cierre incluyó un mensaje del presidente: “Ojalá podamos vernos pronto”, quien invitó a la tripulación a la Casa Blanca.


  • Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna: cuáles son los próximos pasos de la misión de la NASA

    Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna: cuáles son los próximos pasos de la misión de la NASA

    La misión Artemis II de la NASA marcó el regreso de la humanidad a las proximidades de la Luna con un objetivo claro: poner a prueba nuevas tecnologías y obtener información científica inédita que allane el camino para futuras expediciones.

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    A bordo de la cápsula Orión, cuatro astronautas recorren la mayor distancia alcanzada por una tripulación humana hacia la cara oculta del satélite, en un viaje que representa el primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja terrestre en más de medio siglo.

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    Tras el histórico recorrido con un recorrido por el lado oscuro del satélite, Orión regresa a la Tierra tras un viaje de 10 días. En aquel momento de sobrevuelo, la nave permaneció incomunicada con la Tierra durante un lapso de 50 minutos, un intervalo que permitió contemplar un eclipse solar que no fue visible desde la Tierra.

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    Este martes, la nave abandonará de forma gradual la órbita lunar. Antes de ejecutar la maniobra de escape, los astronautas dialogarán con los científicos encargados para compartir sus impresiones iniciales tras el sobrevuelo. Esta etapa incluirá una jornada menos exigente, lo que permitirá a la tripulación recuperar energías antes de enfrentar los próximos desafíos del retorno.

    Este acercamiento a la Luna permitió a la misión Artemis II cumplir con uno de sus objetivos principales: examinar la cara no visible desde nuestro planeta, considerada por la NASA como un laboratorio natural clave para comprender la historia lunar y el origen del Sistema Solar.

    Los próximos pasos de la misión Artemis II

    La última parte del vuelo estará enfocada en preparar el reingreso. Antes de volver, Orion se desprenderá de su módulo de servicio y dejará expuesto su escudo térmico, que deberá soportar las altísimas temperaturas de la entrada en la atmósfera. Después se abrirán los paracaídas para completar el amerizaje en el océano Pacífico, previsto por la NASA para el viernes 10 de abril.

    Más allá del impacto simbólico de ver otra vez astronautas viajar hacia la Luna, Artemis II tiene una meta concreta: validar que el sistema funciona. Si todo sale como espera la NASA, esta misión dejará allanado el camino para Artemis III (un vuelo de prueba en la órbita terrestre) y Artemis IV, la misión con la que la agencia busca concretar su próximo alunizaje tripulado.

    Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Los astronautas de la misión Artemis II batieron este lunes el récord de mayor distancia recorrida desde la Tierra que estaba en poder del Apolo 13, en 1970.

    El módulo Orión (Integrity, según denominaron los astronautas) que transporta a los miembros de Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros)

    “El 15 de abril de 1970, durante la misión Apolo 13, tres exploradores habían marcado el récord”, comunicó la operadora de la cápsula, Jenni Gibbons, a la tripulación desde el Centro de Control de la Misión. “En aquel entonces, hace más de 55 años, (James) Lovell, (Jack) Swigert y (Fred) Haise volaron 248.655 millas terrestres lejos de la Tierra. Hoy, en nombre de toda la humanidad, están superando esa frontera”.

  • Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna: cuáles son los próximos pasos de la misión de la NASA

    Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna: cuáles son los próximos pasos de la misión de la NASA

    La misión Artemis II de la NASA marcó el regreso de la humanidad a las proximidades de la Luna con un objetivo claro: poner a prueba nuevas tecnologías y obtener información científica inédita que allane el camino para futuras expediciones.

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    A bordo de la cápsula Orión, cuatro astronautas recorren la mayor distancia alcanzada por una tripulación humana hacia la cara oculta del satélite, en un viaje que representa el primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja terrestre en más de medio siglo.

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    Tras el histórico recorrido con un recorrido por el lado oscuro del satélite, Orión regresa a la Tierra tras un viaje de 10 días. En aquel momento de sobrevuelo, la nave permaneció incomunicada con la Tierra durante un lapso de 50 minutos, un intervalo que permitió contemplar un eclipse solar que no fue visible desde la Tierra.

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    Este martes, la nave abandonará de forma gradual la órbita lunar. Antes de ejecutar la maniobra de escape, los astronautas dialogarán con los científicos encargados para compartir sus impresiones iniciales tras el sobrevuelo. Esta etapa incluirá una jornada menos exigente, lo que permitirá a la tripulación recuperar energías antes de enfrentar los próximos desafíos del retorno.

    Este acercamiento a la Luna permitió a la misión Artemis II cumplir con uno de sus objetivos principales: examinar la cara no visible desde nuestro planeta, considerada por la NASA como un laboratorio natural clave para comprender la historia lunar y el origen del Sistema Solar.

    Los próximos pasos de la misión Artemis II

    La última parte del vuelo estará enfocada en preparar el reingreso. Antes de volver, Orion se desprenderá de su módulo de servicio y dejará expuesto su escudo térmico, que deberá soportar las altísimas temperaturas de la entrada en la atmósfera. Después se abrirán los paracaídas para completar el amerizaje en el océano Pacífico, previsto por la NASA para el viernes 10 de abril.

    Más allá del impacto simbólico de ver otra vez astronautas viajar hacia la Luna, Artemis II tiene una meta concreta: validar que el sistema funciona. Si todo sale como espera la NASA, esta misión dejará allanado el camino para Artemis III (un vuelo de prueba en la órbita terrestre) y Artemis IV, la misión con la que la agencia busca concretar su próximo alunizaje tripulado.

    Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Los astronautas de la misión Artemis II batieron este lunes el récord de mayor distancia recorrida desde la Tierra que estaba en poder del Apolo 13, en 1970.

    El módulo Orión (Integrity, según denominaron los astronautas) que transporta a los miembros de Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros)

    “El 15 de abril de 1970, durante la misión Apolo 13, tres exploradores habían marcado el récord”, comunicó la operadora de la cápsula, Jenni Gibbons, a la tripulación desde el Centro de Control de la Misión. “En aquel entonces, hace más de 55 años, (James) Lovell, (Jack) Swigert y (Fred) Haise volaron 248.655 millas terrestres lejos de la Tierra. Hoy, en nombre de toda la humanidad, están superando esa frontera”.

  • Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Los astronautas de la misión Artemis II batieron este lunes el récord de mayor distancia recorrida desde la Tierra que estaba en poder del Apolo 13, en 1970.

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    El módulo Orión (Integrity, según denominaron los astronautas) que transporta a los miembros de Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros)

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    Aproximadamente a la 1:57 pm ET (14.57 de Buenos Aires), batieron el récord, reportó la cadena NBC.

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    “El 15 de abril de 1970, durante la misión Apolo 13, tres exploradores habían marcado el récord”, comunicó la operadora de la cápsula, Jenni Gibbons, a la tripulación desde el Centro de Control de la Misión. “En aquel entonces, hace más de 55 años, (James) Lovell, (Jack) Swigert y (Fred) Haise volaron 248.655 millas terrestres lejos de la Tierra. Hoy, en nombre de toda la humanidad, están superando esa frontera”.

    El astronauta canadiense Jeremy Hansen envió un mensaje especial en respuesta: “Al superar la mayor distancia que los humanos jamás hayan recorrido desde el planeta Tierra, lo hacemos honrando los extraordinarios esfuerzos y hazañas de nuestros predecesores en la exploración espacial humana”, declaró Hansen.

    “Continuaremos nuestro viaje aún más lejos en el espacio antes de que la Madre Tierra logre atraernos de vuelta a todo lo que apreciamos, pero, sobre todo, elegimos este momento para desafiar a esta generación y a la siguiente a que se aseguren de que este récord no sea efímero”, agregó.

    No va a alunizar. Su misión es rodear el satélite y volver, para probar que la nave, los sistemas y la tripulación pueden operar con seguridad en el espacio profundo.

    La cara oculta de la Luna

    La cápsula Orion de la misión Artemis II de la NASA ingresó este lunes en la órbita lunar y atravesó una de las etapas más delicadas del viaje al pasar por la cara oculta de la Luna.

    Durante aproximadamente 40 minutos, la nave pierde completamente la comunicación con la Tierra, ya que el propio satélite bloquea las señales de radio, en un momento clave de la travesía.

    En ese lapso la tripulación aprovechó para observar en detalle la región de la Luna que no es visible desde nuestro planeta.

    Este fenómeno se debe a la rotación sincrónica del satélite sobre su propio eje, que hace que siempre muestre la misma cara hacia la Tierra, mientras que la otra permanece oculta para los observadores terrestres.

    El estudio de esta zona solo es posible mediante telescopios, satélites o misiones espaciales, como Artemis II, que permiten analizar características del terreno lunar que no pueden observarse desde la superficie terrestre.

    Preparación técnica y observación en condiciones extremas

    Dentro de la cápsula Orión, el espacio reducido obligó a una coordinación precisa. Los astronautas ensayaron durante días el uso de cámaras con distintos lentes, preparados para capturar imágenes en condiciones cambiantes de luz. La variación del ángulo solar modifica por completo la percepción del relieve lunar.

    Si la luz incide de forma lateral, las sombras largas resaltan cráteres y formaciones. Si el Sol se encuentra alto, la superficie se vuelve más plana visualmente, con menos contraste. Esta incertidumbre obliga a tomar decisiones en tiempo real.

    Entre los objetivos principales aparecen estructuras como la cuenca Orientale y cráteres como Pierazzo y Ohm. Estas formaciones, apenas visibles desde telescopios terrestres, podrán ser registradas en detalle por primera vez desde una misión tripulada.

    La Luna, vista desde la nave, tendrá el tamaño aparente de una pelota de básquet. Esa perspectiva permite combinar una visión global con capturas específicas de alta resolución, lo que amplía el valor científico del material obtenido.

    Sin contacto con la Tierra: una prueba clave

    Uno de los momentos más críticos ocurre durante el paso por la cara oculta. Durante 50 minutos, la nave pierde comunicación con la Tierra. Este silencio no es un problema, sino una prueba esencial para validar sistemas autónomos.

    En ese lapso, la tripulación registra observaciones, toma imágenes y anota detalles sin asistencia desde el centro de control. Esta capacidad resulta fundamental para futuras misiones, especialmente aquellas que apunten a destinos más lejanos como Marte.

    Además de las imágenes, los astronautas buscan observar fenómenos como el comportamiento del polvo lunar y la dinámica de las sombras. Estos datos pueden resultar clave para el diseño de futuras bases en la superficie del satélite.

    La misión también incorpora una trayectoria denominada “free-return”, que permite rodear la Luna y regresar a la Tierra sin maniobras complejas. Este diseño mejora la seguridad y retoma principios utilizados en la era Apolo, adaptados a tecnología actual.