Etiqueta: NASA

  • El momento más crítico a 40 mil km/h: paso a paso, cómo será el riesgoso regreso de Artemis II

    El momento más crítico a 40 mil km/h: paso a paso, cómo será el riesgoso regreso de Artemis II

    La misión Artemis II se acerca a su momento más crítico. Luego de diez días en el espacio y un recorrido que volvió a colocar a la humanidad en la órbita lunar, la tripulación se prepara para regresar a la Tierra en una maniobra que combina precisión extrema y alto riesgo.

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    El operativo de reingreso marca el cierre de una misión que busca allanar el camino para el retorno humano a la Luna.

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    El descenso de la cápsula Orion está programado para la noche de este viernes 10 de abril, con una secuencia que exige coordinación milimétrica. Aunque la misión cumplió sus objetivos principales, la atención ahora se concentra en el tramo final, considerado el más delicado de todo el viaje.

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    Un regreso a máxima velocidad de la Luna a la Tierra

    El reingreso de Orion representa uno de los desafíos técnicos más complejos. La cápsula debe ingresar a la atmósfera terrestre a más de 40.000 km/h, lo que genera una fricción capaz de elevar la temperatura externa a cerca de 2700°C. En ese contexto, el funcionamiento del escudo térmico resulta determinante.

    Además de soportar ese calor extremo, la nave debe respetar un ángulo de entrada muy preciso. Una leve desviación podría alterar la trayectoria y comprometer la seguridad de la tripulación. La maniobra requiere que Orion se alinee con un ángulo cercano a los -5,8° respecto del horizonte, un margen mínimo que no admite errores.

    Durante el descenso, los astronautas atravesarán un período de incomunicación total de seis minutos, producto de la ionización que rodea la cápsula. Ese tramo añade incertidumbre, ya que desde la Tierra no existe contacto con la nave mientras pierde altura.

    La secuencia final incluye el despliegue de paracaídas en dos etapas, diseñados para reducir la velocidad antes del amerizaje en el océano Pacífico. Cada fase del procedimiento resulta clave para garantizar un regreso seguro.

    Preocupaciones técnicas y antecedentes que generan dudas

    A pesar de la confianza en el diseño y en las pruebas realizadas, dentro de la agencia espacial persisten inquietudes. El principal foco está puesto en el escudo térmico, especialmente tras lo ocurrido en Artemis I.

    En esa misión previa, sin tripulación, se detectaron daños en el material protector, con pérdida de fragmentos carbonizados y aparición de grietas. Aunque desde la NASA aseguraron que esas fallas no habrían puesto en riesgo vidas humanas, el episodio dejó interrogantes abiertos.

    Para Artemis II, la decisión no fue reemplazar el escudo, sino modificar la trayectoria de reingreso para reducir el impacto térmico. Sin embargo, los cambios en los materiales y en el diseño generan un escenario donde todavía existe incertidumbre.

    Incluso las autoridades reconocen el nivel de tensión. La operación implica múltiples variables críticas y cualquier desviación puede afectar el resultado. Por eso, el descenso concentra la mayor atención de ingenieros y equipos de seguimiento.

    Una misión que vuelve a acercar a la humanidad a la Luna

    Más allá de los riesgos, Artemis II ya dejó una serie de hitos que refuerzan su relevancia antes de su regreso. La tripulación alcanzó una distancia récord de 406.777 kilómetros de la Tierra, superando marcas históricas previas.

    El viaje también tuvo un fuerte componente simbólico. Por primera vez, una mujer,

    un astronauta afroamericano y un representante canadiense participaron de una misión de este tipo, ampliando la representación en la exploración espacial.

    Durante el recorrido, los astronautas lograron observar zonas de la cara oculta de la Luna y presenciaron fenómenos poco habituales, como el Earthrise y el Earthset, además de un eclipse solar total visto desde el espacio profundo.

  • Cuenta regresiva: el Artemis II comienza su retorno a casa y desafía temperaturas extremas

    Cuenta regresiva: el Artemis II comienza su retorno a casa y desafía temperaturas extremas

    La misión Artemis II afronta su etapa más delicada con el reingreso a la atmósfera terrestre, una maniobra considerada la más peligrosa del viaje ya que la nave alcanzará velocidades cercanas a los 40.000 kilómetros por hora, generando temperaturas que pueden superar los 3.000 grados Celsius.

    El descenso pone a prueba el escudo térmico de la cápsula Orion, un sistema clave para proteger a la tripulación del calor extremo y garantizar un retorno seguro.

    Tras completar un viaje alrededor de la Luna, la nave inicia la secuencia de reentrada con una maniobra de alta precisión.

    El procedimiento incluye la desaceleración progresiva, la orientación controlada del módulo y, finalmente, el amerizaje en el océano, donde será recuperada por equipos especializados.

    Desde la NASA señalaron que este momento será determinante para el futuro del programa Artemis, que busca retomar las misiones tripuladas a la Luna y avanzar hacia exploraciones más profundas del espacio.

    Si todo sale bien, este viernes 10 de abril de 2026, tras un histórico viaje de 10 días alrededor de la Luna, la cápsula Orion con sus cuatro tripulantes amerizará en el océano Pacífico, cerca de la costa de San Diego, California.

  • El momento más crítico a 40 mil km/h: paso a paso, cómo será el riesgoso regreso de Artemis II

    El momento más crítico a 400 km/h: paso a paso, cómo será el riesgoso regreso de Artemis II

    La misión Artemis II se acerca a su momento más crítico. Luego de diez días en el espacio y un recorrido que volvió a colocar a la humanidad en la órbita lunar, la tripulación se prepara para regresar a la Tierra en una maniobra que combina precisión extrema y alto riesgo.

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    El operativo de reingreso marca el cierre de una misión que busca allanar el camino para el retorno humano a la Luna.

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    El descenso de la cápsula Orion está programado para la noche de este viernes 10 de abril, con una secuencia que exige coordinación milimétrica. Aunque la misión cumplió sus objetivos principales, la atención ahora se concentra en el tramo final, considerado el más delicado de todo el viaje.

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    Un regreso a máxima velocidad de la Luna a la Tierra

    El reingreso de Orion representa uno de los desafíos técnicos más complejos. La cápsula debe ingresar a la atmósfera terrestre a más de 40.000 km/h, lo que genera una fricción capaz de elevar la temperatura externa a cerca de 2700°C. En ese contexto, el funcionamiento del escudo térmico resulta determinante.

    Además de soportar ese calor extremo, la nave debe respetar un ángulo de entrada muy preciso. Una leve desviación podría alterar la trayectoria y comprometer la seguridad de la tripulación. La maniobra requiere que Orion se alinee con un ángulo cercano a los -5,8° respecto del horizonte, un margen mínimo que no admite errores.

    Durante el descenso, los astronautas atravesarán un período de incomunicación total de seis minutos, producto de la ionización que rodea la cápsula. Ese tramo añade incertidumbre, ya que desde la Tierra no existe contacto con la nave mientras pierde altura.

    La secuencia final incluye el despliegue de paracaídas en dos etapas, diseñados para reducir la velocidad antes del amerizaje en el océano Pacífico. Cada fase del procedimiento resulta clave para garantizar un regreso seguro.

    Preocupaciones técnicas y antecedentes que generan dudas

    A pesar de la confianza en el diseño y en las pruebas realizadas, dentro de la agencia espacial persisten inquietudes. El principal foco está puesto en el escudo térmico, especialmente tras lo ocurrido en Artemis I.

    En esa misión previa, sin tripulación, se detectaron daños en el material protector, con pérdida de fragmentos carbonizados y aparición de grietas. Aunque desde la NASA aseguraron que esas fallas no habrían puesto en riesgo vidas humanas, el episodio dejó interrogantes abiertos.

    Para Artemis II, la decisión no fue reemplazar el escudo, sino modificar la trayectoria de reingreso para reducir el impacto térmico. Sin embargo, los cambios en los materiales y en el diseño generan un escenario donde todavía existe incertidumbre.

    Incluso las autoridades reconocen el nivel de tensión. La operación implica múltiples variables críticas y cualquier desviación puede afectar el resultado. Por eso, el descenso concentra la mayor atención de ingenieros y equipos de seguimiento.

    Una misión que vuelve a acercar a la humanidad a la Luna

    Más allá de los riesgos, Artemis II ya dejó una serie de hitos que refuerzan su relevancia antes de su regreso. La tripulación alcanzó una distancia récord de 406.777 kilómetros de la Tierra, superando marcas históricas previas.

    El viaje también tuvo un fuerte componente simbólico. Por primera vez, una mujer,

    un astronauta afroamericano y un representante canadiense participaron de una misión de este tipo, ampliando la representación en la exploración espacial.

    Durante el recorrido, los astronautas lograron observar zonas de la cara oculta de la Luna y presenciaron fenómenos poco habituales, como el Earthrise y el Earthset, además de un eclipse solar total visto desde el espacio profundo.

  • Artemis II enfrenta la prueba más crítica con el reingreso a la Tierra

    Artemis II enfrenta la prueba más crítica con el reingreso a la Tierra

    La misión Artemis II afronta su etapa más delicada con el reingreso a la atmósfera terrestre, una maniobra considerada la más peligrosa del viaje.

    Durante esta fase, la nave alcanza velocidades cercanas a los 40.000 kilómetros por hora, generando temperaturas que pueden superar los 3.000 grados Celsius.

    El descenso pone a prueba el escudo térmico de la cápsula Orion, un sistema clave para proteger a la tripulación del calor extremo y garantizar un retorno seguro. Cualquier falla durante este proceso podría comprometer la misión.

    Tras completar un viaje alrededor de la Luna, la nave inicia la secuencia de reentrada con una maniobra de alta precisión.

    El procedimiento incluye la desaceleración progresiva, la orientación controlada del módulo y, finalmente, el amerizaje en el océano, donde será recuperada por equipos especializados.

    Desde la NASA señalaron que este momento será determinante para el futuro del programa Artemis, que busca retomar las misiones tripuladas a la Luna y avanzar hacia exploraciones más profundas del espacio.

    El éxito del reingreso permitirá validar tecnologías y procedimientos para los próximos vuelos con astronautas.

  • La misión Artemis II vuelve a la Tierra tras hacer historia alrededor de la Luna: cuándo será

    La misión Artemis II vuelve a la Tierra tras hacer historia alrededor de la Luna: cuándo será

    Los astronautas de la misión Artemis II regresan el viernes a la Tierra tras haber orbitado la Luna después de más de 50 años. El lugar de amerizaje será frente a la costa sur de California, cerca de San Diego, donde se espera que la cápsula Orion llegue a las 8:07 PM (hora del Este, 21 de Argentina).

    Regreso histórico: la tripulación de Artemis II ameriza tras romper récords


    Se prevén condiciones climáticas favorables con vientos suaves y oleaje moderado, reportó la cadena CBS News. Está previsto que a los astronautas los recoja el barco de la marina estadounidense USS John Murtha.

    Los astronautas de Artemis II, que partieron el 1 de abril, hicieron historia el lunes al orbitar la Luna y alcanzar una distancia máxima de la Tierra de 252.756 millas, superando el récord establecido por el Apolo 13 en 1970 por más de 4.000 millas.

    La tripulación de la nave espacial Orion, integrada por Reid Wiseman (comandante), junto con Víctor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, ha viajado más lejos de la Tierra que cualquier otro ser humano en la historia.

    También se convirtieron en los primeros seres humanos en ver la cara oculta de la Luna a simple vista. La nave espacial se acercó a la Luna a una distancia de 4.067 millas.

    En el Centro Espacial Johnson en Houston, los científicos continuaron examinando miles de fotografías capturadas por los astronautas mientras sobrevolaban la cara oculta de la Luna el lunes, junto con videos y descripciones de audio grabadas de varios objetivos de alta prioridad.

    Nueve tripulaciones de tres hombres del programa Apolo sobrevolaron la cara oculta de la Luna entre 1968 y 1972, pero esos vuelos se lanzaron cuando la cara visible estaba completamente iluminada y la cara oculta estaba en la sombra.

    Los astronautas de Artemis II fueron los primeros seres humanos en ver, con sus propios ojos, grandes extensiones de la cara oculta de la Luna a la luz del día, lo que proporcionó a los investigadores información que podría conducir a una mejor comprensión de la evolución lunar.

    La tripulación perdió brevemente el contacto durante unos 40 minutos durante una pérdida de señal programada y recuperó el contacto con el Centro de Control de Misión a las 19:24 (hora del este).

    Posteriormente, la tripulación pudo observar un eclipse solar, que, según el astronauta Victor Glover, parecía “irreal”.

    El presidente estadounidense, Donald Trump, habló en directo con el equipo a última hora del lunes por la noche y los felicitó, llamándolos “pioneros de la era moderna” y diciendo que habían “inspirado al mundo entero”.

    La NASA considera que la observación de la cara oculta de la Luna y el resto de hallazgos de esta misión ayudarán a los próximos proyectos de Estados Unidos, como instalar una base lunar y la futura exploración humana de Marte. Lo que queda de la misión es la reentrada en la atmósfera terrestre.

    El proceso comenzará el viernes a las 20:53, hora de la Argentina, y el amerizaje ocurrirá 14 minutos después, a las 21:07, en el océano Pacífico, frente a la ciudad de San Diego, en una operación cuidadosamente planificada por los equipos de recuperación de la NASA.

    NA


  • El hito histórico que logró el microsatélite argentino ATENEA durante la misión Artemis II

    El hito histórico que logró el microsatélite argentino ATENEA durante la misión Artemis II

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    Durante la realización de Artemis II, la misión experimental del microsatélite argentino ATENEA cumplió con éxito las aproximadamente 20 horas previstas de operación. Fue una carga secundaria de la nave espacial tripulada de la NASA.

    Durante ese período, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) logró establecer y sostener comunicaciones a gran distancia, recibir telemetría y obtener datos reales de funcionamiento en una misión de alta complejidad técnica. Logró un hito histórico.

    Señales a la mayor distancia de la Tierra: el logro en Artemis II


    Desde Presidencia, informaron que ATENEA participó como carga secundaria en Artemis II, la misión tripulada de la NASA que despegó el 1 de abril a las 19:35 (hora argentina) desde el Centro Espacial Kennedy. Pasadas cinco horas del lanzamiento, el microsatélite fue liberado según lo previsto, encendió su computadora de a bordo y ejecutó sus primeras maniobras de estabilización.

    El 2 de abril a las 00:58 se recibió en simultáneo la primera telemetría de ATENEA en las antenas del Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba; la Estación Terrena Tierra del Fuego; y el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), en La Plata; con el apoyo técnico de la estación terrena del Centro Espacial Nacional de Vietnam (VNSC) en Hoa Lac, Hanói, en el marco de un memorando de entendimiento de colaboración entre la CONAE y la Academia de Ciencia y Tecnología de Vietnam (VAST).

    Según explicaron, el en ese momento, el microsatélite se encontraba a más de 40.000 kilómetros de la Tierra. Más tarde, pasadas las 9 de la mañana, ATENEA alcanzó la máxima distancia prevista en esta etapa de la misión, a más de 70.000 kilómetros de la Tierra. De acuerdo con los criterios de éxito definidos para esta fase temprana, la misión cumplió su objetivo principal: demodular y decodificar la señal a la máxima distancia prevista y recepcionar datos reales de operación.

    «Con esta misión, ATENEA se convirtió en el microsatélite argentino lanzado a la mayor distancia de la Tierra hasta la fecha. La experiencia permitió validar capacidades tecnológicas y operativas para futuras misiones espaciales de mayor complejidad», destacaron desde Conae.

    Presencia argentina en Artemis II. Foto: Gentileza Conae.

    Cómo se recepcionó la señal del satélite lanzado en Artemis II


    Durante la ventana de visibilidad desde la Argentina, la señal de ATENEA fue recibida de manera continua desde tres locaciones distintas, utilizando antenas de entre 4 y 13,5 metros de diámetro. «Esa operación puso a prueba capacidades nacionales de seguimiento, recepción, procesamiento de datos y gestión remota en un escenario de espacio profundo», explicaron desde la Conae.

    Los análisis preliminares de la telemetría muestran resultados satisfactorios en la plataforma de servicio, destacaron desde la comisión argentina. Los sistemas de comunicaciones, potencia, control térmico y control de actitud mostraron un desempeño acorde con lo previsto para esta etapa de la misión. Además, durante la ventana de visibilidad desde la Argentina, la batería se mantuvo completamente cargada y se logró la correcta decodificación de datos durante toda la pasada.

    La misión también permitió registrar información sobre el comportamiento de distintos subsistemas e instrumentos ensayados en vuelo. Esa información constituye una base de trabajo relevante para evaluar el desempeño del microsatélite en condiciones reales de operación.

    Artemis II: el microsatélite argentino dio apoyo a otras misiones


    Mientras se desarrollaban las operaciones de seguimiento del microsatélite argentino ATENEA, las estaciones terrenas de la Argentina también brindaron asistencia a las misiones de Alemania y Corea del Sur en el contacto con sus satélites.

    Concluida la etapa de operación en vuelo, comienza ahora una fase de análisis técnicos que se extenderá durante los próximos meses. Los equipos de la CONAE y de las instituciones participantes trabajarán sobre la telemetría recibida para evaluar el desempeño de los sistemas ensayados, estudiar los datos obtenidos y capitalizar los aprendizajes de esta misión experimental.

    Entre otros aspectos, la misión permitió obtener información sobre radiación, comportamiento de componentes electrónicos, enlaces de comunicación de largo alcance, recepción de señales de navegación y desempeño de sensores en condiciones de muy baja luminosidad. El análisis detallado de esos datos permitirá extraer conclusiones para futuros desarrollos tecnológicos del sector espacial argentino.


  • El impactante plan por posibles imprevistos en el regreso de Artemis II: dónde caerá la nave

    El impactante plan por posibles imprevistos en el regreso de Artemis II: dónde caerá la nave

    La NASA y las Fuerzas Armadas estadounidenses prevén operativos alternativos para el retorno del viernes de la tripulación de Artemis II- tras su regreso de la misión a la Luna- con el foco puesto en el clima y un posible amerizaje fuera de la zona establecida.

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    En este sentido, la Fuerza Aérea tiene aviones militares C-17 en alerta, en coordinación con helicópteros de la United States Navy que se encargarán de rescatar a la tripulación tras el amerizaje, junto a un operativo aéreo de monitoreo y el respaldo logístico desde Pearl Harbor, detalló Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis.

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    «Estamos aún trabajando con los militares para garantizar que, si hay un evento fuera de lo nominal, tengamos fuerzas de rescate listas para ir al sitio del aterrizaje no nominal», manifestó Villarreal en una rueda de prensa.

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    En vísperas del regreso de los cuatro tripulantes, los especialistas están «observando cosas que puedan afectar los sistemas de guía, navegación, control y propulsión», expuso Rick Henfling, director de Vuelo para el Regreso de Artemis.

    La NASA fijó un rango estimado de 2.000 millas náuticas (3.704 kilómetros) en el Pacífico para el amerizaje de la cápsula Orión, que prevé llegar cerca de San Diego (California), por lo que «los planes de contingencia» se enfocan en lo que pasaría si la nave cae fuera de ese parámetro, detalló el experto.

    Aun así, enfatizó que «hay condiciones favorables para un buen amerizaje«, previsto a las 20:07 (EDT) del viernes, y que el comandante de la misión, Reid Wiseman, y el piloto, Victor Glover, están capacitados para afrontar un desvío.

    Dónde caerá la nave con los cuatro astronautas

    El viaje que comenzó el 1 de abril de 2026 contempla un amerizaje programado para el 10 de abril en el océano Pacífico, a las 20:53, hora de Argentina, y el amerizaje ocurrirá 14 minutos después a las 21:07.

    La nave Orion, que transporta a los astronautas tras rodear la Luna, debe realizar una maniobra extremadamente precisa para reingresar a la atmósfera y amerizar de forma segura en el océano.

    Según los planes de la NASA, la cápsula Orion no aterriza en tierra firme, sino que caerá en el océano Pacífico, cerca de la costa de California, específicamente en una zona cercana a San Diego, donde se desplegará un operativo de rescate con apoyo de la Armada de Estados Unidos. Se trata de una zona previamente definida para facilitar su recuperación por parte de equipos especializados.

    Este tipo de descenso, conocido como splashdown, implica que la nave desciende con paracaídas hasta impactar en el agua, lo que ayuda a amortiguar la caída. Sin embargo, este procedimiento, aunque probado desde las misiones Apollo, sigue siendo uno de los momentos más críticos de todo el viaje.

    Uno de los principales desafíos es la velocidad. Orion reingresa a la atmósfera a unos 40.000 kilómetros por hora, lo que genera temperaturas extremas por la fricción con el aire. El escudo térmico de la nave debe soportar este calor para proteger a la tripulación.

    El amerizaje implica que la nave desciende con paracaídas hasta impactar en el agua, lo que ayuda para amortiguar la caída. Sin embargo, este procedimiento, aunque probado desde las misiones Apollo, sigue siendo uno de los momentos más críticos de todo el viaje.

    Además, a diferencia de planes iniciales, la NASA optó por una reentrada más directa y pronunciada, luego de observar desgaste en el escudo térmico durante la misión Artemis I. Esto aumenta la exigencia sobre la nave en los segundos finales del descenso.

  • De Queen a Chappell Roan: la playlist de la misión Artemis II para despertar na los astronautas en la Luna

    De Queen a Chappell Roan: la playlist de la misión Artemis II para despertar na los astronautas en la Luna

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    La misión Artemis II no solo marca hitos científicos; también mantiene viva una de las tradiciones más entrañables de la NASA: despertar cada mañana con una selección musical personalizada. La agencia hizo pública la lista de canciones que acompañan a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en su travesía lunar, una colección que ya es tendencia en Spotify.


    Los hits de la órbita lunar: qué canciones escuchan los astronautas en Artemis II


    La lista destaca por su eclecticismo, mezclando clásicos con éxitos del pop contemporáneo. Cada tema fue elegido estratégicamente para marcar el inicio de las jornadas en el espacio profundo.

    Entre los temas que sonaron en la Orion se encuentran:

    • «Under Pressure» – Queen & David Bowie (Un clásico infaltable para el entorno).
    • «Pink Pony Club» – Chappell Roan (El hit pop que generó risas en la cabina).
    • «Tokyo Drifting» – Denzel Curry & Glass Animals.
    • «Green Light» – John Legend.
    • «Working Class Heroes (Work)» – CeeLo Green.

    Uno de los momentos más comentados en redes sociales ocurrió cuando el control de misión interrumpió accidentalmente el tema de Chappell Roan, lo que generó bromas por parte del comandante Wiseman sobre el «gusto musical» de Houston, demostrando que la música es vital para relajar tensiones en un entorno de alta exigencia.


    Una tradición de más de medio siglo en la NASA


    El uso de canciones de despertar (wake-up calls) se remonta a las misiones Apolo. El objetivo siempre fue el mismo: fomentar la camaradería y mantener un vínculo emocional entre los astronautas y el personal en tierra.

    Históricamente, la NASA ha dado total libertad a sus tripulantes. Desde finales de los 80, la agencia enfatiza que la gerencia no interviene en las elecciones, permitiendo que la música sea un reflejo auténtico de la personalidad de la tripulación.

    Tras la difusión de la playlist, varias canciones experimentaron un incremento notable en sus reproducciones. Para los expertos, la música funciona como un puente emocional: en la inmensidad del vacío, un tema familiar ayuda a mantener la conexión con el hogar. Mientras la Orion se prepara para el impacto en el Pacífico este viernes, la música sigue siendo la pasajera indispensable que hace el viaje un poco más corto.


  • Lo viejo funciona: la NASA usó laptops de 2013 en Artemis II

    Lo viejo funciona: la NASA usó laptops de 2013 en Artemis II

    La misión Artemis II sigue dando que hablar en el planeta Tierra, no solo porque marcó un hito, del  regreso de humanos a la órbita lunar, sino también por una decisión tecnológica inesperada. Sucede que los astronautas utilizaron portátiles Microsoft Surface Pro con tecnología que se remonta a 2013, una elección que responde a criterios clave dentro de la ingeniería aeroespacial.

    Según explicó Jason Hutt, ingeniero de la nave Orion, estos equipos ya habían sido integrados al sistema desde 2017, cuando la misión estaba prevista inicialmente para 2020. La principal ventaja fue que estos dispositivos ya contaban con certificación para operar en el espacio, lo que evitó repetir procesos largos, complejos y costosos. 

    Además, otro factor determinante fue el software dado que los sistemas de operación de la nave fueron desarrollados específicamente para Windows, lo que limitó las opciones de hardware disponibles.

    El desafío de la conectividad

    Los dispositivos más modernos suelen depender de conectividad constante, algo que no está garantizado en misiones más allá de la órbita terrestre baja. En ese entorno, la NASA prioriza equipos probados, estables y confiables, capaces de operar con recursos limitados y sin depender de conexiones permanentes.

  • Cuánto ganan los astronautas de NASA en Artemis II y por qué no cobran extra por viajar al espacio

    Cuánto ganan los astronautas de NASA en Artemis II y por qué no cobran extra por viajar al espacio

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    La misión Artemis II volvió a poner en el centro de la escena a los astronautas de la NASA, protagonistas de uno de los proyectos más ambiciosos de la exploración espacial. Pero más allá del desafío técnico de orbitar la Luna, surge una pregunta que despierta curiosidad: cuánto ganan quienes participan en este tipo de expediciones históricas.

    Cuánto cobran los astronautas


    A diferencia de lo que muchos imaginan, los astronautas no reciben pagos extraordinarios por viajar al espacio. Como empleados federales de Estados Unidos, perciben un salario definido por una escala oficial.

    En promedio, un astronauta con experiencia puede ganar entre 105.000 y más de 160.000 dólares anuales, dependiendo de su trayectoria dentro de la agencia. En algunos casos, los ingresos superan los 150.000 dólares por año.

    Esto significa que quienes integran Artemis II continúan cobrando su sueldo habitual, sin importar que participen en una misión alrededor de la Luna.

    Cómo se define el salario


    El sistema salarial se basa en la escala del gobierno estadounidense conocida como General Schedule, particularmente en los niveles GS-12 y GS-13.

    El monto final depende de factores como:

    • Experiencia previa
    • Antigüedad
    • Nivel de responsabilidad

    En etapas iniciales, el salario puede rondar los 66.000 dólares anuales, mientras que los perfiles más experimentados superan ampliamente los 140.000 o 150.000 dólares.

    Además del sueldo, el puesto incluye beneficios como cobertura médica, vacaciones pagas y aportes jubilatorios.

    Por qué no hay pagos extra por viajar al espacio


    Uno de los datos más llamativos es que la NASA no contempla bonificaciones por riesgo o peligrosidad. Es decir, participar en una misión espacial —incluso una tan exigente como Artemis II— no modifica el ingreso económico.

    Durante las misiones, todos los gastos están cubiertos: transporte, alimentación, alojamiento y equipamiento. También se otorga un viático diario para gastos menores, que ronda los 5 dólares por día.

    Aunque el salario genera interés, ser astronauta implica mucho más que una remuneración. Es una carrera que exige años de formación, entrenamiento intensivo y preparación constante para enfrentar situaciones extremas.

    Misiones como Artemis II representan un hito en la exploración espacial y una oportunidad única de contribuir al conocimiento científico global.

    En ese sentido, el principal incentivo no es económico, sino el prestigio profesional y la posibilidad de formar parte de proyectos que marcan la historia.