Etiqueta: Estrecho de Ormuz

  • ataques y represalias sin tregua

    ataques y represalias sin tregua

    La escalada en Medio Oriente alcanzó su punto más peligroso desde el inicio del conflicto en febrero, en una espiral de ataques y represalias que ya no reconoce ninguno de los límites del alto el fuego. Irán confirmó haber derribado el helicóptero Apache estadounidense que patrullaba el estrecho de Ormuz el lunes por la noche —episodio que Washington había atribuido inicialmente a causas inciertas— y lanzó ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania, según confirmó el propio Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Estados Unidos respondió con bombardeos «brutales» contra zonas del sur de Irán en las primeras horas del miércoles, en lo que el Comando Central describió como una operación de «legítima defensa» y «respuesta proporcional a los recientes ataques contra tropas estadounidenses y buques mercantes internacionales».

    El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní condenó los ataques estadounidenses como una «violación flagrante» de la Carta de las Naciones Unidas y advirtió que las Fuerzas Armadas iraníes asestaron «duros golpes» a bases e instalaciones estadounidenses en Asia Occidental en respuesta. Teherán también exigió a los países de la región que impidan que sus territorios e infraestructuras sean utilizados para «planificar, organizar, ejecutar y apoyar actos de agresión» contra Irán, una advertencia directa a Baréin, Kuwait y Jordania —tres países que albergan bases militares estadounidenses y que ya sufrieron ataques iraníes en días anteriores. El canciller Araghchi mantuvo llamadas de urgencia con sus pares turco, Hakan Fidan, y saudí, Faisal bin Farhan, para abordar los últimos acontecimientos, en una señal de que Teherán busca contener el aislamiento diplomático mientras escala militarmente.

    La secuencia de los últimos cuatro días dibuja un colapso en cámara rápida de todo el edificio diplomático construido por Trump en las últimas semanas: el domingo Irán e Israel intercambiaron ataques directos rompiendo el alto el fuego de abril; el lunes cayó el Apache en Ormuz; el martes Washington bombardeó el sur de Irán; y el miércoles la Guardia Revolucionaria atacó tres países aliados de EE.UU. simultáneamente. Con el alto el fuego en ruinas, las negociaciones de paz interrumpidas, el estrecho de Ormuz como campo de batalla diario y Trump advirtiendo que Estados Unidos responderá al derribo del helicóptero, el conflicto entra en una fase en la que ninguna de las partes parece dispuesta —o capaz— de detener la escalada.

  • Los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán ponen a prueba el frágil alto el fuego en Medio Oriente

    Los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán ponen a prueba el frágil alto el fuego en Medio Oriente

    Smoke billows from an explosion near the Azadi Tower (L) in Tehran on June 16, 2025. The Islamic Republic of Iran Broadcasting (IRIB) building was struck in an Israeli attack on June 16, cutting live coverage immediately. The blast occurred as the presenter was live on TV lambasting Israel before she was seen leaving the live broadcast, Iranian media reported, sharing a video of the incident. (Photo by ATTA KENARE / AFP)

    Los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán ponen a prueba el frágil alto el fuego en Medio Oriente (AFP/ARCHIVO)

    Según CENTCOM, las fuerzas estadounidenses “atacaron sistemas iraníes de defensa aérea, estaciones de control terrestre y radares de vigilancia cerca del estrecho de Ormuz con municiones de precisión lanzadas por aviones de combate de la Fuerza Aérea y la Armada de Estados Unidos”. Washington presentó la operación como una represalia por el derribo del helicóptero. La aeronave cayó cerca de la costa de Omán y los dos tripulantes fueron rescatados con vida, de acuerdo con la información difundida por las autoridades estadounidenses.

    Horas después, Irán repondió con ataques contra instalaciones militares de Estados Unidos en Medio Oriente. La Guardia Revolucionaria informó que lanzó misiles de largo alcance contra objetivos en Jordania. En un comunicado citado por la agencia estatal IRNA, afirmó que las fuerzas iraníes “atacaron y destruyeron cuatro objetivos principales” en ese país, entre ellos refugios de aviones F-35 y el centro de mando estadounidense en Al Azraq.

    Además, en comunicados recogidos por la agencia Fars, la Guardia Revolucionaria indicó que los objetivos de la operación incluyeron la Quinta Flota de Estados Unidos estacionada en Baréin y una base aérea estadounidense en Jordania. Las autoridades de Baréin activaron las alertas aéreas después del anuncio iraní sobre los ataques contra una base norteamericana en ese país.

    Por su parte, Kuwait activó sus sistemas de defensa antiaérea. El Ejército kuwaití informó que enfrentaba “objetivos aéreos hostiles”, aunque no identificó públicamente al responsable.

    En Jordania, las fuerzas armadas informaron que interceptaron cinco misiles lanzados desde Irán. Según la Agencia de Noticias de Jordania, el Ejército aseguró que no se registraron “ni víctimas ni daños materiales” como consecuencia de esos lanzamientos.

    Tras los ataques, el Ministerio de Exteriores iraní reivindicó la actuación militar y reiteró el derecho de Teherán a responder a las acciones estadounidenses. “Estos ataques fueron en respuesta a la agresión militar estadounidense contra Irán”, señaló la cartera diplomática en un comunicado difundido por Fars.

    El ministerio también lanzó una advertencia a los países del golfo Pérsico sobre el uso de su territorio por parte de fuerzas estadounidenses. “Advertimos que Irán no dudará en ejercer su derecho inherente a defenderse, incluso atacando el origen de los ataques y las bases e instalaciones logísticas utilizadas para operaciones agresivas contra Irán”, indicó el texto.

    El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi (REUTERS)

    El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi (REUTERS)

    Antes de la respuesta iraní, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, había anticipado represalias. “Estados Unidos ha optado por poner a prueba nuestra determinación. Nuestras poderosas Fuerzas Armadas no dejarán sin respuesta ningún ataque o amenaza”, escribió en la red social X.

    La nueva escalada ocurrió mientras continuaban las negociaciones entre Washington y Teherán para alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto.

    Horas antes de los ataques, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que las conversaciones se encontraban en su etapa final. Consultado sobre el tiempo necesario para alcanzar un acuerdo, respondió que demoraría “dos o tres días”.

    Después del derribo del helicóptero Apache, Trump defendió la respuesta militar estadounidense. “Creo que la respuesta debe ser muy fuerte, muy poderosa, y eso es lo que esta es”, afirmó en una entrevista telefónica con ABC News.

    La situación se desarrolló además en un contexto de nuevos intercambios de ataques entre Irán e Israel durante los últimos días. El lunes, Trump reclamó el fin “inmediato” de los disparos por parte de ambos países.

    Horas antes de los ataques, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que las conversaciones se encontraban en su etapa final (AP)

    Horas antes de los ataques, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que las conversaciones se encontraban en su etapa final (AP)

    Los enfrentamientos también coincidieron con nuevas tensiones en torno al estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte mundial de petróleo. El martes, Araghchi pidió la retirada de fuerzas extranjeras de la zona. “El estrecho de Ormuz NO son aguas internacionales sino compartidas entre Irán y Omán”, sostuvo.

    “Las fuerzas extranjeras próximas a nuestro territorio enfrentan un riesgo constante. La mejor solución es que se retiren”, agregó. En medio de este escenario, los ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos constituyeron uno de los episodios más graves entre ambos países desde el alto el fuego del 8 de abril.

  • EE.UU. ataca Irán tras derribo de helicóptero Apache en Ormuz

    EE.UU. ataca Irán tras derribo de helicóptero Apache en Ormuz

    El ejército de Estados Unidos inició una oleada de ataques contra territorio iraní en respuesta al derribo de un helicóptero de combate Apache. El servicio de inteligencia de Irán reportó explosiones en la provincia de Hormozgán, al norte del estrecho de Ormuz, así como en la isla de Qeshm, ubicada en el mismo paso fluvial. La ofensiva militar se ejecutó pocas horas después de que el presidente Donald Trump declarara a través de sus redes sociales que Teherán era el responsable directo del derribo y afirmara que su administración tenía la obligación y el deber de responder a la acción, a pesar de que los dos pilotos de la aeronave estadounidense fueron rescatados ilesos tras caer en aguas cercanas a la costa de Omán.

    La respuesta de Washington se produce en un contexto de advertencias cruzadas en el estrecho de Ormuz, una vía marítima compartida entre Irán y Omán. Previo a los bombardeos estadounidenses, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, había rechazado la calificación de la zona como aguas internacionales debido a la distancia con las costas norteamericanas y exigió el retiro de las tropas extranjeras para evitar accidentes o situaciones de fuego cruzado. Asimismo, Trump había manifestado durante la madrugada la posibilidad de alcanzar un acuerdo diplomático con el gobierno de Irán en un plazo de dos o tres días, una opción que quedó postergada ante el inicio de las operaciones de represalia.

     Donald Trump, había anunciado que su país tomaría represalias contra Irán tras confirmar el derribo de un helicóptero militar Apache de alta tecnología en el estrecho de Ormuz. El Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (Centcom) informó que la aeronave cayó el lunes por la noche mientras realizaba tareas de patrullaje en aguas internacionales cerca de la costa de Omán, y que los dos tripulantes a bordo fueron rescatados sanos y salvos dos horas después del incidente. A través de su red social Truth Social, Trump validó el informe de las Fuerzas Armadas que atribuye la autoría directa a Teherán y afirmó que el Estado norteamericano debe, necesariamente, responder a la agresión.

    Este derribo se enmarca en una escalada de tensiones en la región que comenzó el domingo, cuando las fuerzas iraníes lanzaron misiles contra Israel rompiendo el cese de hostilidades, lo que provocó una contraofensiva de la Fuerza Aérea israelí en territorio de Irán. Asimismo, el lunes las fuerzas estadounidenses dispararon contra un buque petrolero en el golfo de Omán por violar el bloqueo naval que Washington implementa desde el 13 de abril contra los puertos iraníes. Pese a la advertencia de represalias y a las exigencias previas de Trump para que ambos países cesen los disparos, el mandatario estadounidense declaró que todavía mantiene la posibilidad de alcanzar un acuerdo formal con Irán en un plazo de dos o tres días.

  • Helicóptero Apache se estrella cerca de Ormuz en conflicto actual

    Helicóptero Apache se estrella cerca de Ormuz en conflicto actual

    Un helicóptero de combate AH-64 Apache del Ejército de Estados Unidos se estrelló en las cercanías del estrecho de Ormuz, en lo que representa la primera pérdida de una unidad de ese tipo desde el inicio del conflicto en febrero. Los dos integrantes de la tripulación fueron rescatados con vida y se encuentran fuera de peligro, según fuentes vinculadas a la seguridad exterior estadounidense. La administración Trump mantuvo estricto hermetismo sobre las circunstancias del siniestro, y las pericias oficiales en curso intentan determinar si el Apache sufrió un desperfecto mecánico, un error de pilotaje o fue alcanzado por proyectiles de las defensas iraníes, una distinción con enormes implicaciones políticas y militares en el contexto actual.

    El incidente se produce en uno de los momentos más volátiles del conflicto: apenas 48 horas después de que Irán lanzara misiles balísticos contra Israel e Israel respondiera bombardeando Teherán desoyendo los pedidos expresos de Trump, el alto el fuego acordado en abril quedó virtualmente en cenizas. El Apache que se estrelló formaba parte del extenso despliegue estadounidense sobre el estrecho, que incluye aviones F-35, F/A-18 y drones MQ-9 Reaper en una estrategia de patrullaje ofensivo diseñada para disuadir el accionar de lanchas rápidas iraníes y neutralizar drones. Los helicópteros Apache, equipados con misiles de alta precisión Hellfire, son piezas clave de esa arquitectura de control del estrecho por donde transitaba el 20% del petróleo mundial antes del bloqueo.

    La pérdida del Apache, aunque sin víctimas fatales, añade una nueva variable de presión sobre una administración que negocia y combate con Irán en simultáneo. Trump había aplazado su «decisión final» sobre el acuerdo de paz apenas días atrás, y el derrumbe del alto el fuego Israel-Irán del fin de semana dejó el proceso diplomático en su punto más frágil desde el inicio del conflicto. Con el estrecho de Ormuz como teatro de operaciones diario, helicópteros estrellados, misiles cruzando entre Teherán y Tel Aviv, y las negociaciones interrumpidas por las exigencias iraníes sobre el Líbano, el escenario que enfrenta Washington es el más complejo desde que comenzó la guerra en febrero.

  • Vaca Muerta y el impacto del conflicto en Medio Oriente en el petróleo

    Vaca Muerta y el impacto del conflicto en Medio Oriente en el petróleo

    La prolongación del conflicto en Medio Oriente está generando un cambio profundo en el mercado energético internacional. Las principales entidades financieras del mundo ya revisaron al alza sus proyecciones para el petróleo y algunas, como Citigroup, incluso contemplan escenarios en los que el barril Brent alcance los US$ 150 durante 2026.

    Detrás de esta nueva ola alcista aparece un factor clave: las restricciones sobre el Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde circula una porción significativa del petróleo mundial. La incertidumbre sobre el abastecimiento global, sumada a una caída de la producción internacional y al descenso de los inventarios, modificó las expectativas de bancos, organismos multilaterales y operadores energéticos.

    Para Argentina, y particularmente para Vaca Muerta, el nuevo contexto abre una ventana de oportunidad que no se observaba desde la crisis energética internacional de 2022.

    La preocupación por la seguridad energética volvió a instalarse en los principales mercados consumidores. Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, las restricciones en Ormuz retiraron del mercado cerca de 14 millones de barriles diarios, obligando a gobiernos y empresas a replantear sus estrategias de abastecimiento.

    En ese escenario, los países productores ubicados fuera de Medio Oriente ganan relevancia. Estados Unidos, Canadá, Brasil, Guyana y Argentina aparecen entre las regiones con mayor potencial para compensar parte de las interrupciones de suministro.

    La ventaja de Vaca Muerta radica en que se trata de uno de los reservorios de shale oil y shale gas más importantes del mundo, con costos de producción cada vez más competitivos y una curva de aprendizaje que permitió aumentar significativamente la productividad de los pozos durante los últimos años.

    La gran incógnita es cuánto tiempo permanecerá restringida la oferta mundial.

    Un Brent estabilizado por encima de los US$ 90 o US$ 100 por barril mejora sustancialmente la rentabilidad de los proyectos no convencionales argentinos. Si bien muchas áreas de Vaca Muerta son rentables con precios considerablemente más bajos, un escenario de petróleo caro acelera decisiones de inversión, facilita el financiamiento de nuevas obras y mejora la capacidad de las compañías para expandir la actividad.

    La ecuación resulta particularmente atractiva para las empresas que ya tienen desarrollos en marcha y capacidad de incrementar rápidamente la producción destinada a exportación. Además, el fortalecimiento de los precios internacionales mejora las perspectivas de generación de divisas para la economía argentina, uno de los principales desafíos macroeconómicos del país.

    Sin embargo, la oportunidad también expone una limitación conocida: la infraestructura. Durante los últimos años, la expansión de la producción avanzó más rápido que la capacidad de transporte y evacuación. Aunque la puesta en marcha de nuevos oleoductos y proyectos de ampliación permitió aliviar algunos cuellos de botella, el crecimiento exportador requiere nuevas inversiones en ductos, terminales portuarias y capacidad logística.

    La concreción de iniciativas vinculadas al transporte de crudo hacia la costa atlántica y la ampliación de la capacidad exportadora serán determinantes para que Argentina pueda capitalizar plenamente el nuevo escenario internacional. Los informes de Goldman Sachs, JP Morgan, Citigroup y el Banco Mundial coinciden en un punto: la volatilidad energética llegó para quedarse. Más allá de la evolución inmediata del conflicto en Medio Oriente, el mercado parece haber ingresado en una etapa caracterizada por mayores riesgos geopolíticos y precios estructuralmente más altos.

    En ese contexto, Vaca Muerta adquiere un valor estratégico creciente. No sólo por la magnitud de sus recursos, sino también porque ofrece al mercado internacional una fuente de suministro ubicada fuera de las zonas de conflicto que hoy concentran las mayores preocupaciones.

    La posibilidad de que el Brent se mantenga durante varios años en niveles elevados podría acelerar el proceso de transformación de Argentina en un exportador energético relevante. El desafío será convertir esa oportunidad coyuntural en una ventaja competitiva permanente mediante más inversiones, infraestructura y previsibilidad regulatoria.

  • Del Estrecho de Ormuz a Vaca Muerta: la industria ve una oportunidad para Argentina

    Del Estrecho de Ormuz a Vaca Muerta: la industria ve una oportunidad para Argentina

    La guerra en Medio Oriente volvió a encender una preocupación para la industria hidrocarburífera: qué ocurre cuando una parte importante del suministro mundial queda expuesta a un conflicto geopolítico. Con el estrecho de Ormuz afectado por más de tres meses de enfrentamientos, con barcos detenidos y efectos en los precios, la discusión sobre la seguridad energética recuperó protagonismo y reactivó la búsqueda de soluciones alternativas.

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    El tema fue uno de los ejes del Panel de CEOs II de Gas Natural de la Conferencia Arpel 2026, que se realizó esta semana en Buenos Aires. Allí, referentes de algunas de las principales compañías gasíferas de la región coincidieron en que la diversificación será una de las claves para reducir la exposición a estos riesgos y remarcaron que Argentina cuenta con una oportunidad para ganar protagonismo como proveedor de energía gracias a los recursos de Vaca Muerta y a los proyectos de infraestructura en marcha.

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    La diversificación como respuesta al conflicto en Medio Oriente

    Sergio Mengoni, director general de TotalEnergies en Argentina, sostuvo que los acontecimientos recientes dejaron una enseñanza para la industria. «El contexto geopolítico y la guerra nos está dejando un mensaje importante para todos, y es que ya no hay en el planeta un lugar inmune a ningún acontecimiento. Hace años atrás nos encontrábamos con el problema de la falta de gas de Rusia, ahora nos está pasando lo de Medio Oriente. Creo que el mensaje es que estamos muy vulnerables», señaló.

    «La palabra clave que surge de toda esta experiencia es la diversificación. Y aquí es donde entra la oportunidad para las compañías, para Argentina y para la región. Primero, porque tenemos los recursos y porque nos estamos dando cuenta de que diversificar es importante. Dónde ponemos este riesgo geopolítico creo que es un elemento nuevo que está apareciendo cada vez más», agregó.

    La visión fue compartida por María Julia Aybar, vicepresidenta senior y country manager de la firma estadounidense Hunt Oil Company, quien consideró que los conflictos internacionales modificaron la mirada sobre América Latina como región proveedora de energía.

    «Hemos estado muchos años enfocados en la transición energética, pero lo que ocurrió y nos hizo reflexionar es que no estamos de salida con el petróleo y el gas. Seguimos siendo parte de este suministro. Y eso pone una mirada distinta en la seguridad energética», afirmó.

    Para la ejecutiva, la búsqueda de nuevos proveedores fuera de las regiones en conflicto abre una oportunidad para América Latina. «Los conflictos han hecho ver una mirada distinta porque ahora estamos buscando diversificar. Tenemos un rol importante, una oportunidad, porque tenemos los recursos. Hablo de recursos en general porque sin minería y sin gas no hay transición y ambos son productos que tenemos aquí», sostuvo.

    Vaca Muerta, ante el escenario internacional

    Dentro de ese escenario, los ejecutivos indicaron que el potencial del país deberá estar acompañado por obras de infraestructura que permitan transformar los recursos en exportaciones sostenibles.

    Oscar Sardi, CEO de TGS, señaló: «Argentina se encuentra en una posición particular. Creo que más importante aún es el potencial que tiene nuestro país, con recursos en Vaca Muerta, que abre una oportunidad para convertirlo en un proveedor confiable de energía tanto en la región como en el mundo», afirmó.

    Según explicó, la consolidación de ese potencial requiere avanzar en proyectos de transporte y evacuación de producción, tanto para petróleo como para gas. Entre ellos mencionó desarrollos como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el Oleoducto Trasandino y los proyectos vinculados al GNL, incluyendo la iniciativa Argentina LNG impulsada por YPF.

    Asimismo, Sardi destacó el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como una herramienta para viabilizar proyectos de gran escala y recordó que TGS impulsa dos desarrollos vinculados a la exportación de líquidos y al procesamiento de gas natural.

    La compañía anunció este año una inversión cercana a los US$3.000 millones para desarrollar un proyecto de líquidos de gas natural (NGL), considerado el mayor emprendimiento de este tipo en la región. El proyecto contempla nuevas instalaciones de procesamiento en Tratayén, un poliducto hacia Bahía Blanca y nueva infraestructura para almacenamiento, fraccionamiento y exportación, con la expectativa de generar exportaciones por alrededor de US$1.200 millones anuales.

    «Estamos en una situación única de Argentina, donde no solamente todo esto va a permitir maximizar los recursos que tenemos, sino asegurar la seguridad energética de nuestro país, para hacer frente a situaciones como la que está viviendo el mundo», sostuvo Sardi.

    Seguridad energética, resiliencia e integración regional

    Los participantes coincidieron en que la seguridad energética depende también de construir sistemas fuertes y adaptables frente a interrupciones de suministro o shocks de precios. Juan Manuel Rojas, presidente de la firma colombianaPromigas, planteó que existen tres factores fundamentales para fortalecer esa resiliencia: desarrollar redundancias en estos sistemas, mejorar los marcos regulatorios que facilitan el flujo de energía y diversificar las cadenas de suministro.

    «El tercer elemento tiene que ver con la diversificación. Debemos insistir en esos tres frentes para tener una mayor seguridad energética», afirmó.

    Desde Perú, Andrés Mendizábal, COO de Transportadora de Gas del Perú (TGP), destacó que la cooperación regional será clave para enfrentar los desafíos futuros. «A nivel regional es importante tener un equilibrio entre compañías, entre competir y colaborar. La competencia permite mejores precios, encontrar mejores alternativas, fortalecer las cadenas de suministro. Pero también tenemos que seguir colaborando, y ahora más que nunca», sostuvo.

    El ejecutivo remarcó que los países de la región comparten desafíos regulatorios, de infraestructura y de integración energética que exigen una coordinación más estrecha entre empresas, gobiernos y organismos reguladores.

    El desafío de atraer inversiones

    Más allá de los recursos disponibles, los expositores del panel coincidieron en que la principal competencia de la región será por el capital necesario para desarrollar los proyectos.

    Aybar destacó que la abundancia de recursos por sí sola no garantiza inversiones y valoró los incentivos implementados por Argentina. «El reto es cómo somos competitivos para traer el capital que se necesita para desarrollar esos recursos. El capital es cada vez más escaso», advirtió.

    En ese marco, elogió la implementación del RIGI y afirmó: «Siento una envidia sana de lo que están haciendo en Argentina, para llevarlo a Perú».

  • ¿Qué pasará con el precio del petróleo según los grandes bancos mundiales?

    ¿Qué pasará con el precio del petróleo según los grandes bancos mundiales?

    A más de tres meses de comenzada la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, el precio del petróleo sigue cotizando a valores altísimos que se ubican más de un 50% por encima de lo que mostraban las pizarras a fines del año pasado.

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    Frente a un contexto que parece lejos de una paz duradera, los principales bancos internacionales trazaron perspectivas bastante complejas de cara al futuro. Goldman Sachs advirtió que la interrupción prolongada del flujo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz podría generar cambios estructurales de largo plazo incluso con una solución del conflicto dado que la recuperación de los flujos a través de dicho canal demandaría varias semanas.

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    “La elevada concentración de la producción y la capacidad ociosa en pocos países tendería a sostener una mayor prima de riesgo sobre el precio del crudo. En este contexto, se prevé un mayor almacenamiento estratégico por parte de gobiernos y agentes privados, reforzando las presiones alcistas sobre los precios a largo plazo”, destaca un informe de Economía & Energía.

    Petróleo a 150 dólares y tensiones geopolíticas

    El Citi fue más allá y anticipó un crudo a 150 dólares por barril si el Estrecho sigue bloqueado hasta fines de junio. “Las restricciones en Ormuz afectarían el transporte marítimo, los seguros, la logística portuaria y el abastecimiento de refinerías, reforzando las presiones alcistas”, afirmaron.

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    Foto de Archivo: Ilustración de la bandera iraní con un gráfico bursátil y un modelo en miniatura de una bomba de petróleo. 9 de octubre de 2023. REUTERS/Dado Ruvic

    Por el lado del Banco Mundial, la proyección es de un aumento del 24% en todo el 2026 para cerrar el año con un promedio de 86 dólares por barril, aunque también traza un escenario más negativo donde el promedio salta a entre 95 y 115 dólares.

    El JP Morgan sostuvo que el promedio del barril estará en 96 dólares para este año y que la dinámica de precios depende menos de la magnitud inmediata de la interrupción y más de su duración: “mientras un shock temporal puede absorberse mediante inventarios y ajustes logísticos, una disrupción prolongada genera presiones alcistas más persisten”.

    En ese sentido, advierte que las reservas comerciales de la OCDE podrían acercarse rápidamente a niveles críticos y señala que parte del ajuste dejó de reflejarse únicamente en el precio del crudo y comenzó a trasladarse con mayor intensidad a los combustibles refinados, especialmente al jet fuel.

    Finalmente, para la Agencia Internacional de la Energía (IEA), “el mercado petrolero ingresaría en una etapa de mayor volatilidad, donde los precios del crudo tenderían a mantenerse elevados y con fluctuaciones más frecuentes, dejando atrás los períodos prolongados de estabilidad de años anteriores”.

    En tanto, “la pérdida de confianza en el Estrecho de Ormuz como ruta segura podría modificar a mediano y largo plazo los flujos globales de petróleo y gas natural, impulsando a los compradores a reducir su exposición al riesgo geopolítico mediante una mayor diversificación de proveedores y rutas de exportación”, algo que claramente favorece a la Argentina.

  • ¿Dónde está Argentina en el ranking de las potencias petroleras y a qué lugar podría aspirar?

    ¿Dónde está Argentina en el ranking de las potencias petroleras y a qué lugar podría aspirar?

    Otro de los fenómenos del cierre del Estrecho de Ormuz por la guerra en Medio Oriente es que Argentina se vio beneficiada en el ranking de los máximos productores de petróleo del mundo, al escalar unas cuantas posiciones.

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    Según los datos de abril relevados por la consultora Economía & Energía, si se cuenta tanto la producción de petróleo como la de líquidos, Estados Unidos quedó en primer lugar por mucha diferencia con unos 24 millones de barriles día equivalentes.

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    En segundo puesto está Rusia con 10,3 millones de barriles, otro de los ganadores del conflicto. Ya entre los perdedores, el último lugar del podio es para Arabia Saudita que, tras perder 2,4 millones de barriles respecto a abril del 2025, quedó con una producción de 8,3 millones.

    Crecer en materia petrolera

    Cuarta está Canadá con 6,3 MMbbl/d a partir de sus Oil Sands no convencionales que tienen un costo de extracción bastante más alto que Estados Unidos y que Vaca Muerta, pero aun así lograr consolidarse en el mercado mundial con un crudo pesado que es exportado en su mayor parte.

    Caso contrario sucede con China, que la totalidad de sus 5,4 MMbbl/d que la dejan en el quinto lugar lo utiliza para su consumo interno y aun así es el principal importador de hidrocarburos del mundo.

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    El shale oil sigue marcando el pulso de Vaca Muerta.

    Brasil es otro de los ganadores del conflicto que logró desplazar a varios pesos pesados del mundo árabe y se quedó con el sexto lugar en abril a partir de sus 4,9 MMbbl/d que vienen mayoritariamente del bloque offshore denominado Presal.

    Con 4,1 MMbbl/d figura Irán en el séptimo puesto, también afectado por la guerra con una caída del 13% en sus volúmenes, pero no tanto como sus vecinos. De todos modos, es probable que los números de mayo sean mucho peores cuando empiece a registrarse el bloqueo efectuado por Trump que al principio no regía.

    El mayor afectado hasta el momento en el ranking es Emiratos Árabes Unidos, que en abril vio como su producción se redujo en un 39% y quedó apenas en 2,7 MMbbl/d para ocupar la octava posición.

    Argentina buscan escalar posiciones

    Ya más atrás figuran Kazajistán (2,2 MMbbl/d), Noruega (2,1 MMbbl/d), México (1,8 MMbbl/d), Nigeria (1,7 MMbll/d), Argelia (1,5 MMbbl/d), Libia (1,4 MMbbl/d) e Irak (1,2 MMbbl/d tras un desplome gigante del 72%).

    Recién ahí entra Argentina en el puesto 16 (con 1,1 MMbbl/d al contabilizar los líquidos además del petróleo), prácticamente al mismo nivel que Venezuela, Angola e India y curiosamente por encima de Kuwait y Qatar, aunque solamente por la caída del 78% y 90% que sufrieron en cada caso estos últimos dos países.

    Hacia adelante, si bien es esperable que Qatar y Kuwait se recuperen, se espera que Argentina más que duplique sus volúmenes. Con lo cual, es muy probable que se meta en el top 10 de cara a unos pocos años o que al menos dispute ese lugar cabeza a cabeza.

  • Trump asegura que Irán aceptó renunciar al desarrollo de armas nucleares

    Trump asegura que Irán aceptó renunciar al desarrollo de armas nucleares

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán aceptó la condición de no desarrollar armas nucleares como parte de las negociaciones que buscan poner fin al conflicto que involucra a varios países de Medio Oriente.

    La declaración fue realizada durante una entrevista televisiva, donde Trump sostuvo que obtuvo las garantías necesarias por parte de Teherán. “La garantía que necesito tener es que no habrá un arma nuclear. Ellos aceptaron eso”, afirmó.

    Las declaraciones llegan luego de que distintos medios estadounidenses informaran que la Casa Blanca habría endurecido las condiciones de una propuesta de acuerdo enviada al gobierno iraní. Entre los principales objetivos de Washington figuran impedir el desarrollo nuclear iraní y lograr la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el transporte mundial de petróleo.

    Sin embargo, desde Irán mantienen una postura cautelosa y cuestionaron algunas afirmaciones del mandatario estadounidense. Las autoridades iraníes insisten en la liberación de miles de millones de dólares en fondos congelados como condición previa para avanzar en negociaciones más profundas.

    La situación regional continúa siendo delicada. Además de las conversaciones diplomáticas, persisten los enfrentamientos vinculados al conflicto que involucra a Irán, Israel y grupos aliados en la región. En los últimos días también se registraron incidentes militares en el Golfo Pérsico y nuevas operaciones israelíes en territorio libanés.

    Mientras tanto, Trump aseguró que no tiene apuro para cerrar un acuerdo y advirtió que, si no se alcanzan los objetivos planteados por Washington, existen otras alternativas para resolver el conflicto. La evolución de las negociaciones será clave para determinar el futuro de la estabilidad regional y del comercio energético mundial.

  • Trump y el acuerdo con Irán: tensiones nucleares y expectativas

    Trump y el acuerdo con Irán: tensiones nucleares y expectativas

    Donald Trump necesita que el acuerdo que está negociando con Irán no se lea como una capitulación de Estados Unidos. Le costará bastante. Por eso aún no se cerró, más allá de que lo que más le interesa ya está acordado: que los barcos con petróleo vuelvan a circular por el estrecho de Ormuz y se reconstruya el mercado global de crudo. Lo que busca ahora, al pedir nuevas enmiendas al acuerdo que sus enviados alcanzaron con los iraníes, son cambios en el borrador de las cláusulas relativas al programa nuclear. Pone el foco en ese tema porque cree que ahí está la clave de cómo el mundo, y también la política interna de Estados Unidos. interpretará el acuerdo. El régimen iraní conoce esa urgencia y negocia desde una posición de relativa fortaleza, imponiendo condiciones que, sabe, Trump terminará aceptando tarde o temprano.

    Los 60 días que se establecerán para negociar los compromisos nucleares de Irán y el alivio de las sanciones estadounidenses —con la gestión del arsenal de uranio enriquecido y los límites al enriquecimiento futuro como primeros puntos de la agenda— parecen, en el mejor de los casos, muy poco en relación con las expectativas creadas. Peor aún: difícilmente sirvan para algo más que perpetuar la inestabilidad en Medio Oriente.

    Quien tiene eso claro es el gobierno de Israel, aunque no tiene margen para quejarse públicamente de la estrategia de Trump. Netanyahu comenzó a reaccionar y se mueve, una vez más, con agenda propia, intentando no irritar ni arruinarle los planes de pacificación al presidente estadounidense. Mientras avanza territorialmente en Gaza para impedir que Hamás recupere capacidad militar —organización que, vale aclarar, no se desarmó—, ya está decidido a actuar con contundencia contra Hezbolá, que sigue haciendo imposible la vida de millones de personas en el norte del país. Israel ya advirtió que ninguna negociación ni alto el fuego lo limitará a la hora de defender a sus ciudadanos. Hezbolá, al igual que Irán, no aceptará una derrota definitiva, y por eso, más allá de las negociaciones con el Líbano —cuyo rumbo exacto nadie conoce—, Israel ya profundizó sus ataques, dejando el alto el fuego como poco más que un título formal.

    Buena parte de los asesores que rodean a Trump y muchos republicanos comparten la visión israelí de que Trump se apresuró al declarar el cese del fuego el 8 de abril. En ese momento, el régimen iraní estaba contra las cuerdas, sostienen, y se necesitaba al menos un mes más de presión militar constante para seguir destruyendo sus instalaciones misilísticas, nucleares e infraestructura crítica, y dejar al liderazgo del régimen verdaderamente exhausto. Ese era el momento para detener la guerra y exigir condiciones reales.

    Pero parece que otros actores pesaron más que Israel en la decisión de Trump. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos presionaron al presidente estadounidense, motivados por el temor a represalias iraníes contra su infraestructura estratégica. ¿Le habrá pedido el rey saudí Bin Salman explícitamente a Trump que abriera una negociación y detuviera los combates porque su mayor temor era que Irán atacara una planta desalinizadora clave y dejara a Riad sin agua potable?

    El precio de la nafta en Estados Unidos también terminó de convencer a Trump de que el daño infligido a Irán era suficiente. Trump sabía perfectamente que Irán intentaría bloquear Ormuz si estallaba el conflicto, pero no tuvo la determinación política de asumir el costo económico que eso implicaba para los estadounidenses.
    En definitiva, Trump y los países árabes querían una guerra contra Irán ganada sin costos, o al menos sin costos demasiado altos. Era una expectativa casi imposible de cumplir. Esta guerra nunca fue concebida —salvo por Israel— como una confrontación destinada a transformar definitivamente Medio Oriente. Y para lograr un cambio de esa magnitud, las estrategias a medias no alcanzan. Así como se acusa a Israel de haber arrastrado a Trump a iniciar esta guerra, hoy está cada vez más claro que los países árabes son los autores intelectuales de su fin prematuro.

    La guerra terminará, pero Medio Oriente se parecerá mucho a lo que era un día antes de que comenzara: con un régimen iraní golpeado, pero en pie y dispuesto a reconstruirse. A diferencia de Trump, Teherán no tiene apuro. El memorando de entendimiento que se está negociando incluye un compromiso de Irán de no buscar un arma nuclear, pero no hay concesiones específicas más allá de eso. Israel sabe que la amenaza nuclear iraní se detuvo, aunque solo temporalmente, y no cree en las promesas de Teherán sobre renunciar a las armas nucleares. Lo mismo dijeron durante años mientras enriquecían uranio al 60%: un umbral crítico de proliferación nuclear, muy por encima del nivel necesario para uso civil y peligrosamente cercano al 90% requerido para grado armamentístico. Por eso, luego de que se firme el acuerdo, solo quedará contar los meses o años para que Israel vuelva a atacar las instalaciones nucleares iraníes y ralentizar nuevamente un programa que, más allá de las amenazas de Trump y las promesas de los iraníes, todos dan por sentado que seguirá en pie.