El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, defendió este lunes en CERAWeek 2026 by S&P Global la postura adoptada por la administración de Donald Trump frente a Irán, en un contexto signado por la escalada bélica en Medio Oriente y su impacto directo sobre el sistema energético internacional.
En Houston, ante referentes de primer nivel de la industria de los hidrocarburos, Wright sostuvo que la actual ofensiva debe leerse como parte de una decisión estratégica de Washington para frenar la amenaza que, según planteó, representa el desarrollo nuclear iraní. Desde su óptica, se trata de una acción disruptiva, pero orientada a desactivar un riesgo mayor para la estabilidad global.
Sus declaraciones llegaron en un momento de máxima sensibilidad geopolítica. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de crudo, alteró los flujos energéticos y reavivó las alertas sobre un posible agravamiento del conflicto.
Wright reconoció que el escenario generó tensiones logísticas y una reacción inmediata en los precios del petróleo, aunque evitó transmitir una visión alarmista. Según señaló, el repunte del barril cumple una función de mercado: enviar señales para que productores de distintas regiones aceleren inversiones y amplíen oferta.
En su exposición, el funcionario sostuvo que los valores actuales todavía no alcanzan un nivel que comprometa severamente la demanda global, en especial en los países más dependientes de las importaciones energéticas. Por eso, insistió en que la turbulencia debe ser interpretada como una perturbación de corto plazo y no como una ruptura estructural del equilibrio energético internacional.
“Se trata de una perturbación de corto plazo, pero con el objetivo de terminar con un problema que lleva décadas y abrir paso a un mundo más pacífico, más próspero y con mayor seguridad energética”, afirmó el secretario.
Wright también remarcó que el encarecimiento del crudo actúa como un incentivo natural para movilizar mayor producción. “Los mercados hacen lo que hacen los mercados”, resumió, al señalar que el alza de precios envía una señal a quienes tienen capacidad de producir más. A su juicio, todavía no se llegó a un punto que genere una contracción relevante del consumo, mientras que la respuesta del sector energético ya comenzó a ponerse en marcha.
Para reducir el riesgo de un desbalance mayor entre oferta y demanda, Estados Unidos puso en marcha una intervención coordinada junto con la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El esquema contempla la liberación de 400 millones de barriles, destinados principalmente a sostener la actividad de las refinerías asiáticas y evitar interrupciones severas en la cadena de abastecimiento.
Wright buscó diferenciar este movimiento de otros antecedentes, al señalar que en este caso no se trata de una medida con motivación electoral o enfocada en contener el precio doméstico de los combustibles, sino de una respuesta frente a una disrupción concreta en la oferta global.
Uno de los elementos más novedosos de la maniobra, explicó, es el formato elegido para instrumentarla. En lugar de vender directamente el petróleo liberado, el Departamento de Energía apelará a contratos de swap. Bajo ese esquema, por cada barril retirado en la coyuntura actual, los operadores deberán devolver 1,2 barriles el año próximo.
Con esa ingeniería, la administración Trump busca amortiguar la urgencia del presente sin resignar capacidad estratégica a futuro. Incluso, el diseño apunta a que, una vez superada la crisis, los inventarios de la principal potencia energética de Occidente queden en un nivel superior al actual.
El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, lanzó una fuerte advertencia sobre la situación del mercado petrolero mundial al asegurar que enfrenta “desafíos sin precedentes” como consecuencia directa del conflicto en Medio Oriente.
En ese marco, defendió la decisión de los países miembros de liberar 400 millones de barriles de crudo, en lo que constituye la mayor intervención coordinada en la historia del organismo. “El mercado petrolero atraviesa una disrupción de una escala nunca vista”, planteó, al justificar la magnitud de la medida.
Birol fue más allá y remarcó que la crisis expone la vulnerabilidad estructural del sistema energético global. “El petróleo es un mercado global, y cuando hay una interrupción de esta magnitud, la respuesta también tiene que ser global”, afirmó, en un mensaje directo a los países consumidores y productores.
La decisión se tomó tras una reunión de emergencia entre los 32 miembros de la AIE, convocada ante el impacto del conflicto iniciado a fines de febrero, que golpeó de lleno uno de los puntos neurálgicos del comercio energético: el Estrecho de Ormuz.
Según datos del organismo, el flujo de crudo por esa vía cayó a menos del 10% de los niveles habituales, afectando una ruta por la que circula cerca del 25% del petróleo transportado por mar en el mundo. La falta de alternativas logísticas agrava el escenario y presiona sobre los precios internacionales.
En ese contexto, Birol destacó la “solidaridad” de los países miembros al actuar de manera conjunta, aunque dejó entrever la gravedad del momento: la seguridad energética, eje fundacional de la AIE, vuelve a estar en el centro de la escena.
La liberación de reservas se realizará de forma progresiva y podría complementarse con nuevas medidas si la situación se deteriora. En total, los países cuentan con más de 1.200 millones de barriles en reservas estratégicas, además de importantes stocks bajo control de la industria.
El mensaje del titular de la AIE no dejó margen para dudas: el mercado petrolero enfrenta una de sus mayores pruebas en décadas y la evolución del conflicto será determinante para evitar una crisis de mayor escala.
Houston, Texas (Enviado especial). El titular del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), Chris Wright, defendió la estrategia bélica de Donald Trump contra Irán ante la plana mayor de la industria de los hidrocarburos en CERAWeek 2026 by S&P Global, la conferencia energética más importante del mundo.
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El funcionario argumentó que el gobierno norteamericano decidió terminar con la política de apaciguamiento frente a un régimen que acumula un historial de hostilidades contra intereses occidentales. Wright enmarcó la crisis actual como un movimiento disruptivo pero indispensable para evitar que Teherán consolide un arsenal nuclear.
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El discurso del secretario llega en un punto de máxima tensión geopolítica. El bloqueo del Estrecho de Ormuz cortocircuitó los flujos globales de crudo y derivó en la advertencia de Trump sobre una inminente incursión terrestre para recuperar la conectividad marítima de la región. A esto se suma la amenaza directa del presidente estadounidense de atacar la infraestructura eléctrica de Irán para paralizar su aparato militar y su economía.
La convulsión en los mercados energéticos
Wright reconoció el impacto logístico del bloqueo, pero minimizó el pánico en los mercados. El secretario consideró que el alza temporal de los precios funciona como una señal genuina para reactivar el Capex y acelerar la producción en el upstream global. Además, aseguró que las cotizaciones actuales todavía no alcanzan el nivel necesario para provocar una destrucción estructural de la demanda en los países importadores.
«Se trata de una perturbación a corto plazo en el momento actual, pero con el fin de poner fin a un problema que se arrastra desde hace décadas y dar paso a un mundo mucho más pacífico, mucho más próspero y con una seguridad energética mucho mayor», aseguró el secretario de Energía a de Estados Unidos.
ceraweek
Y consideró que «los mercados hacen lo que hacen los mercados: los precios subieron para enviar una señal a todos aquellos que puedan producir más: «por favor, produzcan más». Los precios aún no han subido lo suficiente como para provocar una destrucción significativa de la demanda. Pero los estadounidenses —y los emprendedores del sector energético de todo el mundo— son ingeniosos. Así que se están tomando medidas».
Intervención quirúrgica en el mercado spot
Para mitigar el riesgo de desabastecimiento, Washington articuló una respuesta agresiva y coordinada mediante la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El organismo multilateral acordó la liberación rápida de 400 millones de barriles, un volumen destinado casi en su totalidad a sostener el factor de utilización de las refinerías asiáticas. Países como Japón lideraron la absorción de estos cargamentos para evitar un colapso en su cadena de suministro industrial.
Estados Unidos aporta a este plan un flujo diario de entre 1 y 1,5 millones de barriles extraídos directamente de su Reserva Estratégica de Petróleo (SPR). Wright trazó una línea divisoria clara respecto a las intervenciones del pasado, a las cuales calificó de electoralistas. El funcionario subrayó que el volumen actual busca resolver una disrupción real en la oferta y no manipular el precio de los surtidores domésticos.
La gran novedad de esta maniobra radica en el mecanismo de mercado elegido por la administración Trump. En lugar de liquidar el crudo, el DOE estructuró la operación mediante contratos swap. Por cada barril que los operadores retiran hoy de las cavernas salinas, devolverán 1,2 barriles el próximo año. Esta ingeniería financiera blinda las arcas del Estado y garantiza un incremento neto en los inventarios estratégicos de Norteamérica una vez superado el conflicto.
Houston, Texas (Enviado especial). El titular del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), Chris Wright, defendió la estrategia bélica de Donald Trump contra Irán ante la plana mayor de la industria de los hidrocarburos en CERAWeek 2026 by S&P Global, la conferencia energética más importante del mundo.
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El funcionario argumentó que el gobierno norteamericano decidió terminar con la política de apaciguamiento frente a un régimen que acumula un historial de hostilidades contra intereses occidentales. Wright enmarcó la crisis actual como un movimiento disruptivo pero indispensable para evitar que Teherán consolide un arsenal nuclear.
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El discurso del secretario llega en un punto de máxima tensión geopolítica. El bloqueo del Estrecho de Ormuz cortocircuitó los flujos globales de crudo y derivó en la advertencia de Trump sobre una inminente incursión terrestre para recuperar la conectividad marítima de la región. A esto se suma la amenaza directa del presidente estadounidense de atacar la infraestructura eléctrica de Irán para paralizar su aparato militar y su economía.
La convulsión en los mercados energéticos
Wright reconoció el impacto logístico del bloqueo, pero minimizó el pánico en los mercados. El secretario consideró que el alza temporal de los precios funciona como una señal genuina para reactivar el Capex y acelerar la producción en el upstream global. Además, aseguró que las cotizaciones actuales todavía no alcanzan el nivel necesario para provocar una destrucción estructural de la demanda en los países importadores.
«Se trata de una perturbación a corto plazo en el momento actual, pero con el fin de poner fin a un problema que se arrastra desde hace décadas y dar paso a un mundo mucho más pacífico, mucho más próspero y con una seguridad energética mucho mayor», aseguró el secretario de Energía a de Estados Unidos.
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Y consideró que «los mercados hacen lo que hacen los mercados: los precios subieron para enviar una señal a todos aquellos que puedan producir más: «por favor, produzcan más». Los precios aún no han subido lo suficiente como para provocar una destrucción significativa de la demanda. Pero los estadounidenses —y los emprendedores del sector energético de todo el mundo— son ingeniosos. Así que se están tomando medidas».
Intervención quirúrgica en el mercado spot
Para mitigar el riesgo de desabastecimiento, Washington articuló una respuesta agresiva y coordinada mediante la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El organismo multilateral acordó la liberación rápida de 400 millones de barriles, un volumen destinado casi en su totalidad a sostener el factor de utilización de las refinerías asiáticas. Países como Japón lideraron la absorción de estos cargamentos para evitar un colapso en su cadena de suministro industrial.
Estados Unidos aporta a este plan un flujo diario de entre 1 y 1,5 millones de barriles extraídos directamente de su Reserva Estratégica de Petróleo (SPR). Wright trazó una línea divisoria clara respecto a las intervenciones del pasado, a las cuales calificó de electoralistas. El funcionario subrayó que el volumen actual busca resolver una disrupción real en la oferta y no manipular el precio de los surtidores domésticos.
La gran novedad de esta maniobra radica en el mecanismo de mercado elegido por la administración Trump. En lugar de liquidar el crudo, el DOE estructuró la operación mediante contratos swap. Por cada barril que los operadores retiran hoy de las cavernas salinas, devolverán 1,2 barriles el próximo año. Esta ingeniería financiera blinda las arcas del Estado y garantiza un incremento neto en los inventarios estratégicos de Norteamérica una vez superado el conflicto.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunció este lunes por la mañana que decidió suspender por “al menos cinco días” los ataques a plantas de energía de Irán.
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Pese al ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, el Consejo de Defensa de Teherán afirmó que la región “quedará bloqueada de facto y la responsabilidad recaerá sobre quien provoque la amenaza”
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En la madrugada del domingo, Trump había advertido que Estados Unidos atacaría centrales eléctricas iraníes en un plazo de 48 horas si el estrecho de Ormuz permanece bloqueado de facto por acciones iraníes contra la navegación.
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En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron durante la madrugada del lunes una nueva ola de ataques sobre Teherán.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Arabia Saudita y su par de Emiratos Árabes Unidos informaron la intercepción de drones y misiles balísticos que amenazaban su territorio. Ambas carteras señalaron además que una persona resultó herida por los restos de un misil interceptado.
Pero Donald Trump anunció este lunes que ordenó al Departamento de Guerra posponer todos los ataques militares contra plantas de energía e infraestructura iraní por un período de cinco días, luego de lo que describió como conversaciones “muy buenas y productivas” con Irán durante los últimos dos días.
ARAD, Israel (AP) — Estados Unidos e Irán intercambiaron el domingo amenazas contra infraestructura crítica luego de más de tres semanas de una guerra en Medio Oriente que ha puesto en riesgo vidas y medios de subsistencia en toda la región.
Irán afirmó que el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio de petróleo y otras exportaciones, quedaría “cerrado por completo” de inmediato si Estados Unidos cumple con las amenazas del presidente Donald Trump de atacar sus centrales eléctricas. El mandatario estadounidense fijó la noche del sábado un plazo de 48 horas para abrir el estrecho.
Altos funcionarios israelíes visitaron una de dos comunidades ubicadas cerca de un centro de investigación nuclear en el sur del país que fueron alcanzadas por misiles iraníes la noche del sábado, dejando decenas de personas heridas. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que fue un “milagro” que nadie haya fallecido. Israel detectó el lanzamiento de nuevos proyectiles iraníes hacia la zona el domingo por la noche.
Netanyahu también afirmó que su país y Estados Unidos estaban bien encaminados a alcanzar sus objetivos de guerra, los cuales han ido desde debilitar el programa nuclear, de misiles y la red de apoyo iraní a sus aliados armados, hasta facilitar que el pueblo iraní derroque al gobierno teocrático.
Los acontecimientos indicaron que la guerra, que comenzó el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, avanzaba en una nueva y peligrosa dirección a pesar de que Trump declaró la semana pasada que sopesaba la posibilidad de “reducir” las operaciones. El conflicto ha cobrado la vida de más de 2.000 personas, ha sacudido la economía global y provocado un alza drástica en los precios del petróleo.
El grupo político-paramilitar libanés Hezbollah, que cuenta con respaldo de Irán, se atribuyó un ataque aéreo que dejó un muerto en el norte de Israel, mientras el presidente libanés Joseph Aoun calificó el ataque israelí contra puentes en el sur de su país como “preludio de una invasión terrestre”.
Amenazas contra centrales energéticas
Irán prácticamente ha cerrado la navegación por el estrecho de Ormuz que conecta el golfo Pérsico con el resto del mundo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial pasa por esa vía, pero los ataques contra buques y las amenazas de nuevos atentados han detenido casi todo el tráfico de petroleros. Algunos de los mayores productores de petróleo han implementado recortes porque no pueden enviar su crudo a ningún lado.
Estados Unidos y sus aliados en Europa y Asia dependen en gran medida del petróleo para satisfacer su demanda energética. En su intento más reciente por aliviar la presión sobre los precios de la energía, Estados Unidos ha levantado algunas sanciones al petróleo iraní en altamar.
Trump dijo el sábado que si Irán no reabre el estrecho, Estados Unidos destruiría “varias centrales eléctricas. ¡Empezando con la más grande!».
Estados Unidos ha argumentado que la Guardia Revolucionaria de Irán controla gran parte de la infraestructura del país y la utiliza para impulsar el esfuerzo bélico.
Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, respondió en la red social X que si se ataca a las centrales eléctricas y la infraestructura, entonces la infraestructura vital de toda la región — incluidas instalaciones energéticas y de desalinización— sería considerada un objetivo legítimo y quedaría “destruida irreversiblemente”.
El derecho internacional establece que únicamente se puede atacar centrales eléctricas que benefician a civiles si la ventaja militar supera el sufrimiento que causa a la población civil, según expertos legales.
Por otro lado, funcionarios iraníes afirmaron que seguirán permitiendo el paso seguro por el estrecho a embarcaciones que no estén relacionadas con sus enemigos.
Ataques en Israel e Irán provocan nuevas preocupaciones nucleares
Irán afirmó que sus ataques del sábado en la noche en el desierto del Néguev fueron en respuesta a un bombardeo contra la principal instalación iraní de enriquecimiento nuclear en Natanz, según medios estatales.
Teherán elogió el ataque como una muestra de fuerza, incluso mientras el ejército de Israel sostiene que Irán ha disminuido gradualmente sus lanzamientos de misiles desde que el inicio de la guerra.
“Si el régimen israelí es incapaz de interceptar misiles en la zona fuertemente protegida de Dimona, eso es, operativamente, una señal de que se entra en una nueva fase de la batalla”, dijo Ghalibaf.
El principal hospital del sur de Israel recibió a por lo menos 175 heridos de Arad y Dimona, informó su subdirector Roy Kessous, en declaraciones a The Associated Press.
Se cree que Israel es el único país de Oriente Medio con armamento nuclear, aunque sus dirigentes se niegan a confirmar o negar su existencia. El organismo de control nuclear de la ONU indicó en X que no había recibido reportes de daños en el centro israelí ni de niveles anormales de radiación.
Israel negó su responsabilidad por el ataque a Natanz del sábado, mientras que Mizan, la agencia oficial de noticias del poder judicial iraní, informó que no hubo filtraciones. El Pentágono se negó a comentar sobre el ataque.
La agencia de control nuclear de la ONU -el Organismo Internacional de Energía Atómic- dijo que la mayor parte de las aproximadamente 972 libras (441 kilogramos) de uranio enriquecido que se cree que posee Irán se ubica en otro lugar, bajo los escombros de su instalación de Isfahán.
Irán afirma que ataques alcanzaron un hospital
Irán señaló que ataques alcanzaron un hospital en Andimeshk. Su Ministerio de Salud dijo que pacientes y médicos fueron evacuados hacia otra localidad.
Hasta ahora la guerra ha dejado más de 1.500 muertos en Irán, informó el sábado la televisora estatal, citando al Ministerio de Salud. En Israel, 15 personas han muerto por ataques iraníes. Más de una docena de civiles en la Cisjordania ocupada y en estados árabes del Golfo han muerto en ataques .
Un helicóptero militar qatarí se estrelló el sábado, presuntamente por una falla técnica, y las siete personas a bordo de la aeronave perdieron la vida, indicaron las autoridades de Qatar.
Mientras tanto, un civil israelí murió mientras conducía por la localidad de Misgav Am, en el norte de Israel, en lo que las fuerzas armadas del país indicaron que en un principio “parecía ser” un ataque con cohetes. Más tarde destacó que se investiga la posibilidad de que la muerte fuera causada por fuego de soldados israelíes.
Las autoridades israelíes identificaron a la víctima como el agricultor Ofer “Poshko” Moskovitz, de 61 años. Hace dos días Moskovitz dijo a una emisora de radio que vivir cerca de la frontera con Líbano era como “la ruleta rusa”.
Hezbollah lanzó ataques contra Israel poco después del inicio de la guerra , diciendo que era en respuesta a la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Israel atacó posteriormente a Hezbollah y amplió su presencia terrestre en el sur de Líbano.
Israel extendió el domingo su lista de objetivos para incluir puentes sobre el río Litani que, según el ministro de Defensa Israel Katz, son utilizados por Hezbollah para el traslado de combatientes y armas hacia el sur. Israel atacó posteriormente el puente Qasmiyeh, cerca de Tiro.
Katz también ordenó al ejército acelerar su destrucción de viviendas libanesas cerca de la frontera.
Las autoridades libanesas dicen que los ataques de Israel han matado a más de 1.000 personas y desplazado a más de un millón. En tanto, Hezbollah ha disparado cientos de cohetes contra Israel.
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Metz informó desde Ramala, Cisjordania, y Magdy desde El Cairo. Los periodistas de The Associated Press Melanie Lidman en Tel Aviv, Israel; Koral Saeed en Abu Snan, Israel; e Isabel Debre en Beirut contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
Ante el riesgo inminente de una crisis energética global.
BUENOS AIRES (NA). — El ejército estadounidense está desplegando un gran buque de asalto anfibio con miles de infantes de Marina y marinos adicionales hacia el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico, según informaron tres funcionarios estadounidenses.
La Casa Blanca, desesperada por reabrir el cuello de botella petrolero en el golfo Pérsico -cerrado por Irán desde que Estados Unidos e Israel atacaron hace casi tres semanas-, evalúa despliegues que podrían incluir desembarcos en la costa de Irán o en su centro de exportación de petróleo de la isla de Jarg.
La 11ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU) partirá desde San Diego a bordo del buque USS Boxer, sumándose a los efectivos de la 31ª MEU que ya se dirigen a la zona desde Japón en el USS Tripoli. El presidente Donald Trump volvió a descargar su furia contra los aliados de la OTAN por negarse a intervenir en un conflicto sobre el que no se les consultó.
«Se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, una simple maniobra militar que es la única razón de los altos precios», fustigó el mandatario, calificando a los líderes de «cobardes» y advirtiendo que «lo recordaremos».
Los precios del petróleo subieron alrededor de un 50% desde el inicio del conflicto, y el crudo referencial Brent se ubicaba cerca de los 110 dólares tras dispararse ante el temor de una interrupción histórica en el suministro. Incluso aunque el conflicto termine pronto, no habrá una recuperación rápida de la agitación causada por los ataques aéreos y el cierre virtual del estrecho, por donde circula el 20% del petróleo y el gas natural licuado mundial.
Israel prometió evitar nuevos ataques contra el yacimiento de gas de South Pars al día siguiente de que una represalia iraní contra Qatar causara daños que dejarán al mundo sin gas natural durante años, mientras la petrolera estatal de Kuwait afirmó que su refinería de Mina Al-Ahmadi sufrió múltiples ataques con drones este viernes.
Estados Unidos avanza con el envío de miles de marines hacia el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico, en lo que represente un nuevo movimiento militar de la Casa Blanca ante el bloqueo del paso petrolero. La decisión en medio de la escalada del conflicto con Irán y el alza en el precio internacional del crudo.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, el ejército estadounidense desplegará un buque de asalto anfibio con infantes de Marina y marinos adicionales hacia la región. La información fue atribuida a tres funcionarios estadounidenses y se enmarca en la ofensiva que Washington analiza para reabrir el corredor energético.
Trump endurece su presión sobre la OTAN por la crisis del petróleo
La 11ª Unidad Expedicionaria de Marines partirá desde San Diego a bordo del USS Boxer. Ese contingente se sumará a los efectivos de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines, que ya se dirige a la zona desde Japón en el USS Tripoli.
En ese contexto, Trump volvió a cargar contra los aliados de la OTAN por no intervenir. “Se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, una simple maniobra militar que es la única razón de los altos precios”, dijo. También los calificó de “cobardes” y advirtió: “lo recordaremos”.
Europa toma distancia y Trump endurece su discurso contra los aliados. Foto: Clarín.
El conflicto ya tiene impacto sobre el mercado energético: los precios del petróleo subieron cerca de un 50% desde el inicio de la crisis y el Brent cotizaba en torno a los US$110, impulsado por el temor a una interrupción del suministro.
El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Aunque el conflicto terminara en el corto plazo, el escenario abierto por los ataques aéreos y el cierre virtual del paso deja en duda una normalización rápida del flujo energético.
Irán, Israel y el golfo Pérsico suman tensión
Israel prometió evitar nuevos ataques contra el yacimiento de gas de South Pars, un día después de una represalia iraní contra Qatar que provocó daños con efecto sobre el abastecimiento global de gas. A eso se sumó el reporte de Kuwait sobre ataques con drones contra la refinería de Mina Al-Ahmadi.
La escalada también abre un frente político interno para Trump. El alza de los combustibles afecta su respaldo, mientras la guerra mantiene rechazo entre votantes estadounidenses y una eventual operación terrestre aparece como un riesgo mayor, de cara a las próximas elecciones legislativas.
Alemania, Reino Unido y Francia expresaron su compromiso con garantizar el paso seguro por el estrecho, aunque condicionaron esa posibilidad al cese de las hostilidades. En paralelo, fuentes militares indicaron que Washington analiza enviar más soldados a la región y mantener abierta la posibilidad de un desembarco en territorio iraní.
El presidente estadounidense Donald Trump arremetió contra los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), llamándolos «cobardes» por su renuencia a ayudar a escoltar buques a través del Estrecho de Ormuz, un corredor energético global vital que limita con Irán al norte. «¡Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel!», escribió Trump en una publicación en su plataforma de redes sociales Truth Social según toma la Agencia Noticias Argentinas, de Xinhua.
El mandatario continuó: «Ahora que la batalla está ganada militarmente, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el Estrecho de Ormuz, una simple maniobra militar que es la única razón de los altos precios del petróleo. Es tan fácil para ellos hacerlo, con tan poco riesgo».
«¡Cobardes, y lo recordaremos!», añadió el presidente estadounidense, quien el martes admitió que su solicitud de escolta había sido rechazada por la mayoría de los miembros de la OTAN y los aliados de Estados Unidos, diciendo que está «decepcionado» con la decisión de la OTAN, al tiempo que afirmó que Estados Unidos «no necesita la ayuda de nadie».
«Ya no «necesitamos» ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN; ¡nunca la hemos necesitado! Lo mismo ocurre con Japón, Australia o Corea del Sur», escribió Trump en una publicación el martes.
«Europa no tiene ningún interés en una guerra sin fin», declaró Kaja Kallas, la alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, refiriéndose a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán en Bruselas el lunes. Ella añadió que «esta no es la guerra de Europa, pero los intereses de Europa están directamente en juego».
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, redobló este viernes sus críticas contra los aliados de la OTAN por la negativa a escoltar buques en el Estrecho de Ormuz, un corredor central para el mercado energético global. “¡Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel!”, criticó en la red Truth Social.
Trump escala el conflicto con la OTAN por el estrecho de Ormuz
En comunicado compartido en redes el mandatario sostuvo que, tras una etapa que definió como resuelta en términos militares, varios países aliados se niegan a intervenir en una maniobra de bajo riesgo.
“Ahora que la batalla está ganada militarmente, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el Estrecho de Ormuz, una simple maniobra militar que es la única razón de los altos precios del petróleo”, escribió.
El estrecho de Ormuz, clave en el transporte mundial de petróleo. Foto: Gentileza Movant Connection.
El presidente republicano también endureció el tono contra los socios de la alianza atlántica: “¡Cobardes, y lo recordaremos!”, agregó.
Qué dijeron Trump y la Unión Europea sobre la guerra
El martes, Trump había reconocido que su pedido de escolta fue rechazado por la mayoría de los miembros de la OTAN y por otros aliados de Washington. En ese contexto, dijo estar “decepcionado” con la decisión, aunque remarcó que su país “no necesita la ayuda de nadie”.
“Ya no ‘necesitamos’ ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN; ¡nunca la hemos necesitado! Lo mismo ocurre con Japón, Australia o Corea del Sur”, escribió.
Desde Bruselas, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, fijó la posición del bloque frente a la escalada bélica. “Europa no tiene ningún interés en una guerra sin fin”, declaró al referirse al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.