El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán le ha solicitado un alto el fuego y señaló que considerará esa posibilidad una vez que el estrecho de Ormuz haya sido reabierto. «El nuevo presidente del régimen iraní, mucho menos radicalizado y mucho más inteligente que sus predecesores, ¡acaba de pedir un alto al fuego a los Estados Unidos de América! Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado», aseguró el presidente estadounidense Donald Trump en la plataforma Truth Social.
Hasta entonces, agregó Trump, Estados Unidos sigue «bombardeando a Irán hasta la aniquilación o, como dicen algunos, hasta que regrese a la Edad de Piedra!».
Trump no aclaró con nombre a que líder iraní se refiere en concreto, si al líder supremo religioso, ayatolá Mojtaba Jamenei, quien no ha autorizado explícitamente negociaciones con EE. UU., según fuentes iraníes, o al presidente Masoud Pezeshkian, quien dijo la víspera que Irán está dispuesto a poner fin a la guerra si recibe garantías. Poco antes, el ministro de Exteriores de Irán, Abás Araghchi, había asegurado que «no hay motivos para negociar» con Estados Unidos.
Irán no reaccionó inmediatamente a la publicación del líder estadounidense, quien prevé ofrecer un «importante» discurso a la nación a las 21.00 horas de Washington para informar sobre la guerra, tras una serie de comentarios suyos sobre el posible fin del conflicto.
Trump habia afirmado que prevé «retirarse» de Irán en «dos o tres semanas», al asegurar que se están logrando los objetivos de la guerra iniciada el 28 de febrero, como evitar que la República Islámica obtenga un arma nuclear.
Tras haber intentado sin éxito liderar una coalición militar con sus aliados para reabrir el estrecho de Ormuz, vía clave para el comercio de crudo que permanece bloqueada por Irán en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes, Trump dijo el martes que este ya no es un asunto de Estados Unidos.
El precio internacional del petróleo registró una baja en los mercados, aunque todavía se mantiene por encima de los 100 dólares por barril. La especulación se da en un contexto marcado por la tensión geopolítica en Medio Oriente y las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El principal factor para la caída del precio fue el anuncio de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. El motivo surgió tras el anuncio de que Trump pronunciaría este miércoles un discurso sobre la guerra en Irán a las 21.
Durante los días previos, el petróleo había superado ampliamente los 100 dólares e incluso alcanzó picos cercanos a los 118 dólares por barril, en medio del conflicto y las restricciones en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula una parte clave del suministro mundial.
La baja se produjo luego de que Trump asegurara que existen negociaciones en curso con Irán, lo que generó expectativas de una posible desescalada del conflicto. Esa señal de distensión impactó rápidamente en los mercados, que venían de jornadas con fuertes subas impulsadas por el temor a problemas en el suministro global de crudo.
El anuncio de Trump mantiene en vilo al mercado global (Foto: archivo)
Con las especulaciones del conflicto en Medio Oriente, bajó el precio del barril
Tras las recientes declaraciones, el precio del barril retrocedió y se ubicó en torno a los 98 dólares. Este panorama representó una caída cercana al 5% respecto de la semana anterior. A pesar del anuncio, el valor continúa en niveles elevados en comparación con los registros previos al conflicto.
Este escenario especulativo refleja la fuerte volatilidad del mercado energético, donde los precios reaccionan rápidamente ante cualquier señal política o militar. La posibilidad de que se normalice el tránsito por el estrecho de Ormuz aparece como un factor clave para aliviar la presión sobre la oferta global.
Pese a la baja reciente, los analistas advierten que todavía podrían registrarse aumentos en los combustibles, ya que los precios locales no siempre reflejan de inmediato las variaciones internacionales y el impacto del conflicto aún no se disipó por completo.
El conflicto en Medio Oriente continúa intensificándose e impactando con fuerza en el mercado energético. En ese marco, la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) advirtió que la oferta de crudo podría sufrir en abril un golpe hasta dos veces mayor que el registrado en marzo, en un escenario atravesado por la interrupción de flujos clave y una creciente incertidumbre política. En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a agitar el tablero mundial al asegurar que su país podría retirarse “muy pronto” del conflicto con Irán.
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El principal foco de preocupación es el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el transporte de hidrocarburos, cuya operatoria se vio afectada por la guerra.
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Conflicto en Medio Oriente: señales cruzadas desde Estados Unidos
De acuerdo a información de Reuters, Trump dejó entrever un posible repliegue de la intervención militar en Irán en el corto plazo, aunque sin precisar condiciones claras. “Nos iremos muy pronto”, afirmó ante distintos medios, al señalar que esa decisión podría concretarse “en dos semanas, tal vez tres”.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a la entrada de la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos. 7 de abril de 2025. REUTERS/Leah
Sin embargo, el mandatario también amenazó con retirar a Estados Unidos de la OTAN si los países europeos no contribuyen a frenar el bloqueo iraní en Ormuz. “Nunca confié en la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel”, sostuvo en una entrevista al medio Daily Telegraph, en la que también mencionó al presidente ruso, Vladimir Putin.
El impacto se siente en los combustibles
Desde el lado técnico, el director ejecutivo de la IEA, Fatih Birol, puso el foco en las consecuencias inmediatas del conflicto sobre el sistema energético. Según explicó, la principal disrupción se observa tanto en el crudo como en productos refinados clave como el diésel y el combustible de aviación.
“Estamos viendo efectos en Asia, pero pronto podrían trasladarse a Europa entre abril y mayo”, advirtió en un podcast con Nicolai Tangen, director del fondo soberano de Noruega. En ese sentido, anticipó que la pérdida de oferta en abril será significativamente más pronunciada que la del mes anterior, lo que podría tensionar aún más los precios internacionales.
Efecto contagio
El impacto del conflicto ya empieza a filtrarse hacia distintos sectores de la economía del mundo. Empresas vinculadas a bienes de consumo reportaron dificultades crecientes, en un escenario donde los costos logísticos y energéticos vuelven a escalar, indicó la mencionada agencia internacional.
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El Estrecho de Ormuz es el epicentro del conflicto en Medio Oriente. REUTERS/Hamad I Mohammed
Aunque la Casa Blanca anticipó un mensaje oficial de Trump para actualizar la situación, las señales que llegan desde Washington no logran despejar la incertidumbre. En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, dejó abierta la posibilidad de un eventual canal diplomático directo con Irán, aunque sin plazos definidos: “No es hoy ni mañana, pero va a suceder”.
Los Guardianes de la Revolución de Irán reiteraron este miércoles que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado a sus «enemigos» en un momento en el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que considera un alto el fuego en la guerra en Medio Oriente si se reabre esta vía marítima.
Además, el Ejército de la república islámica dijo que sus ataques alcanzaron un buque en el Golfo Pérsico.
«No se abrirá a los enemigos»: el mensaje de Irán sobre Ormuz
«La situación en el estrecho de Ormuz también se encuentra totalmente bajo el control de las fuerzas navales de los Guardianes de la Revolución«, declaró este ejército ideológico en un comunicado difundido por la televisión estatal. «No se abrirá a los enemigos«, agregó.
Por otro lado, informaron que atacaron un buque de Israel en el Golfo. «Un petrolero perteneciente al ilegítimo régimen sionista asesino de niños con el nombre comercial Aqua 1, en la región central del Golfo Pérsico, fue alcanzado con precisión en la valiente batalla de misiles de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria y está ardiendo«, señalaron en un comunicado en televisión.
Qatar había dicho anteriormente que el petrolero fue alcanzado en sus aguas territoriales.
Mensajes contradictorios de Donald Trump por la guerra en Medio Oriente
Trump adoptó una línea dura el miércoles en una publicación en Truth Social, exigiendo a Irán deje de bloquear el estrecho de Ormuz, la vía fluvial por donde transita un 20% de los suministros mundiales de petróleo, o Estados Unidos bombardearía a la República Islámica hasta “regresarla a la Edad de Piedra”. Un día antes, dijo que Estados Unidos “no tendrá nada que ver con” garantizar la seguridad de los barcos que navegan por Ormuz. Eso pareció un retroceso respecto de una amenaza anterior de atacar la red eléctrica de Irán y demás infraestructura si no abría el estrecho para el 6 de abril.
Trump, que tiene previsto dar un mensaje televisado este miércoles por la noche, dijo ayer que podría retirarse de la guerra en dos o tres semanas una vez que se sintiera seguro de que Irán no podría construir un arma nuclear, incluso si Teherán no acepta un alto el fuego.
Pero su más reciente publicación en Truth Social adoptó un tono más beligerante mientras más tropas estadounidenses se trasladan a la región para una posible ofensiva terrestre tras semanas de ataques aéreos dirigidos contra Irán.
En declaraciones previas a Al Jazeera, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, indicó la disposición de Teherán a seguir luchando. “No se puede hablar al pueblo de Irán en el lenguaje de las amenazas y los plazos”, señaló. “No fijamos ningún plazo para defendernos”.
Fuego cruzado entre Irán e Israel
En medio de la incertidumbre sobre el estado oficial de las negociaciones para acabar con los enfrentamientos, la televisión estatal iraní informó de «ataques contra Teherán» a primera hora del miércoles.
También se reportaron «daños y destrucción significativos» en complejos siderúrgicos en el centro y suroeste de Irán, según medios locales.
En paralelo, el ejército israelí confirmó una «oleada de ataques a gran escala» contra Irán. Más tarde dijo que interceptó misiles lanzados desde la república islámica, la primera represalia en unas 20 horas. Unas 14 personas resultaron heridas, entre ellas una niña de 11 años que se encuentra en estado grave, según los socorristas.
También informó que sus defensas aéreas habían respondido a un misil lanzado desde Yemen, que luego fue reivindicado por los rebeldes hutíes, aliados de Irán y quienes se sumaron al conflicto regional en los últimos días.
Kuwait y Baréin, por su parte, reportaron incendios en un aeropuerto y en las instalaciones de una empresa, respectivamente, tras ataques atribuidos a Irán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, pidió a los países que se han negado a unirse a su ofensiva militar contra Irán que actúen con «coraje» y «tomen» el estrecho de Ormuz: «Irán ya ha sido esencialmente aniquilado. Lo más complicado ya está hecho», insistió en un post en Truth Social.
«A todos esos países que no pueden conseguir combustible de aviación por (el cierre del) estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a involucrarse en la decapitación de Irán, les tengo una sugerencia: Primero, compren (petróleo) de Estados Unidos, tenemos de sobra; y número dos, encuentren un poco de coraje tardío y vayan al estrecho y TÓMENLO», aseguró Trump esta mañana en la red social.
Trump sugirió que, tras iniciar el pasado 28 de febrero la ofensiva militar contra Irán junto con Israel y sin consultar con sus aliados, Estados Unidos no tiene interés en abrir el estrecho de Ormuz, que Teherán ha cerrado al importante tráfico marítimo desde el golfo Pérsico, porque está menos expuesto al crudo que viene de esa región.
«Tienen que aprender a luchar por ustedes mismos. Los Estados Unidos de América no van a estar ahí para ayudarles más, del mismo modo que no estuvieron disponibles cuando los necesitamos nosotros», publicó Trump, en un mensaje que puede leerse como una advertencia también a sus aliados de la OTAN o Asia, cada vez más afectado por la detención de flujo de petróleo, gas licuado y otras materias primas esenciales desde Oriente Medio.
Un nuevo episodio de violencia en el Golfo Pérsico volvió a sacudir al sistema energético internacional. Un barco petrolero cargado con crudo fue atacado e incendiado frente a las costas de Dubái, en un contexto de creciente tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel que continúa impactando sobre los precios y la logística del petróleo a escala global. El hecho se produjo en medio de advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien había amenazado con destruir la infraestructura energética iraní si Teherán no avanza hacia un acuerdo de paz y garantiza la apertura del estrecho de Ormuz.
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Según informó Reuters, el ataque ocurrió este martes, cuando un dron impactó contra el buque “Al-Salmi”, de bandera kuwaití, que transportaba cerca de 2 millones de barriles con destino a China.
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Un buque alcanzado en una zona crítica para el comercio de petróleo
Las autoridades de Dubái indicaron que el incendio fue controlado sin que se registraran heridos ni derrames, aunque el casco del buque sufrió daños. La embarcación pertenece a Kuwait Petroleum Corp., que confirmó el ataque y los deterioros materiales.
El episodio tuvo lugar en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita cerca de un quinto del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. Desde fines de febrero, tras los ataques de fuerzas estadounidenses e israelíes contra objetivos en Irán, la zona registra una escalada de incidentes contra naves comerciales.
Aunque inicialmente se interpretó como un ataque directo contra el buque petrolero, desde la Guardia Revolucionaria iraní señalaron que el objetivo era otro transporte, un portacontenedores vinculado a intereses israelíes, que se encontraba en las inmediaciones.
En paralelo, el conflicto continúa ampliándose. Milicias hutíes en Yemen, alineadas con Irán, comenzaron a atacar a Israel, mientras que Turquía reportó la incursión de un misil balístico iraní en su espacio aéreo. También se reactivaron enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en el sur del Líbano.
Impacto inmediato en los precios del crudo
El ataque tuvo un efecto casi instantáneo en los mercados. El precio del Brent volvió a escalar y acumula un salto superior al 50% en el último mes, superando los 113 dólares por barril, en un marco de oferta global cada vez más ajustada. El buque afectado tenía capacidad para transportar petróleo valuado en más de 200 millones de dólares.
En tanto, a nivel político, el encarecimiento de los combustibles ya empieza a sentirse en Estados Unidos, donde el precio promedio de la nafta superó los 4 dólares por galón por primera vez en más de tres años, según datos del sector.
Advertencias cruzadas con Estados Unidos
En el plano diplomático, la tensión sigue creciendo. Irán reconoció haber recibido propuestas de paz por canales indirectos, pero las calificó como “irreales, ilógicas y excesivas”. Tras esos dichos, Trump endureció su postura y advirtió que podría atacar infraestructura energética clave iraní si no se alcanza un acuerdo y no se garantiza la apertura del estrecho de Ormuz.
“Estados Unidos destruirá plantas eléctricas, pozos petroleros y la isla de Kharg”, amenazó el mandatario, en referencia al principal nodo exportador de crudo iraní.
Por su parte, la Unión Europea ya alertó a sus Estados miembros sobre la posibilidad de una disrupción prolongada en los mercados energéticos, mientras que China, principal comprador de petróleo iraní, instó a una desescalada inmediata del conflicto.
Un conflicto que redefine el equilibrio energético
Con ataques que no ceden y una creciente militarización de la región, el riesgo de interrupciones más severas en el suministro global de hidrocarburos gana peso. En ese marco, Ormuz vuelve a ocupar el centro de la escena.
Miles de soldados de la 82.ª División Aerotransportada del Ejército de Estados Unidos comenzaron a desplegarse en Medio Oriente, según indicaron a Reuters dos funcionarios estadounidenses. El envío forma parte de un paquete de refuerzos que busca ampliar el abanico de opciones de la Casa Blanca, incluyendo la posibilidad de una ofensiva terrestre contra Irán.
Desde Washington señalaron que Trump busca alcanzar un acuerdo antes del 6 de abril, fecha límite fijada para que Teherán garantice la apertura del estrecho. Sin embargo, el escenario permanece abierto. Según publicó The Wall Street Journal, el mandatario habría indicado a su entorno que está dispuesto a dar por finalizada la campaña militar incluso si el paso marítimo continúa mayormente restringido, dejando su reapertura para una etapa posterior.
A un mes desde el inicio de la guerra en Medio Oriente el mapa del mercado energético mundial quedó patas para arriba con las principales potencias exportadoras envueltos en una trama que no parece tener un final cercano. Ya no se habla de conflicto corto y cada día que pasa el escenario se reconfigura: los ataques a las plantas de petróleo y gas, el bloqueo del Estrecho de Ormuz, precios que suben y bajan sin contención y un mundo que funciona con hidrocarburos y necesitas respuestas.
La combinación de bloqueos estratégicos, destrucción de infraestructura y un enfrentamiento que escala sin parar generó una «tormenta perfecta» que alteró todo el mercado, los valores, las rutas, los proveedores de energía para la próxima década y reactivó algunos vínculos impensados para garantizar el suministro.
El conflicto, que se inició el 28 de febrero, no encuentra un camino rumbo al final. Estados Unidos, a través de su presidente Donald Trump, hizo algunos llamados para negociar una tregua, pero sin demasiados avances, y al mismo lanza nuevas amenazas. Entre las últimas se encuentran la intimación a abrir el Estrecho de Ormuz sino se quedará con todo el petróleo de Irán. Ante ese escenario, el precio del petróleo Brent no encuentra estabilidad, comenzó la semana con un salto que lo hizo tocar por unos minutos los 116 dólares por barril para flotar durante la jornada a 108 dólares, un suba de casi el 3% respecto a la jornada anterior. Así ya acumular un 50% de aumento en 2026, demasiado para un mundo que no esperaba valores altos.
Si bien la cotización del oro negro mantiene en vilo a los mercados, a toda la economía y al planeta hay otros hechos que alteraron el mapa global energético desde el ataque estadounidense a tierras iraníes.
El estrangulamiento logístico
Mientras resiste los ataques de Estados Unidos e Israel, Irán usó posición dominante en el Estrecho de Ormuz, debido a su ubicación geográfica en la costa norte y su capacidad militar, para bloquear el paso por donde circula el 20% del petróleo mundial. Así generó un cuello de botella como arma económica y el bloqueo operativo puso en tensión toda la cadena logística.
La situación generó un aumento de los seguros de riesgo de guerra en el transporte marítimo saltaron de 0,25% a 5%, un 1900% de crecimiento, lo que disparó el costo por trayecto de 250.000 a 5 millones de dólares, paralizando el tránsito de 20 millones de barriles diarios. También los combustibles sintieron el impacto y el aumento general ronda el 20% a nivel mundial, lo que invita al alza de toda la economía y la inflación global empezaría a sentirse.
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Según el JP Morgan el freno en la logística del crudo está cerca de llegar al desabastecimiento. De acuerdo a sus estimaciones en Asia se daría el 1 de abril, en Europa sería el 10 de abril, en Norte América el 15 y en Australia el 20. En menos de un mes el mundo entraría en crisis total, algo incuso peor que lo ocurrido en 1973 cuando el embargo a los países de la OPEP desató una ola de aumentos de precios y cortes de producción que llegaron al límite, lo que generó el desarrollo de la energía nuclear y las renovables.
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La crisis del GNL
A diferencia del petróleo, el mercado del gas enfrenta daños de largo plazo por la destrucción de la planta Ras Laffan en Qatar, donde se produce el 15% del GNL mundial, y la de South Pars, el otro pulmón gasífero del Golfo Pérsica, con mayor participación de Irán, afectando el 70% del consumo doméstico de ese país y la capacidad exportadora de toda la región.
El ataque a la usina qatarí generó un revuelo en el mercado mundial y se estima que reconstrucción demande entre 3 y 5 años, afectando contratos históricos con potencias como China y Corea del Sur. Y para completar el combo un ciclón tropical afectó las plantas de Chevron en Gorgon y Wheatstone con pérdidas por 30 millones de toneladas anuales.
El resultado final es más de una cuarta parte del suministro mundial de GNL fuera de servicio.El precio en Europa se disparó un 77% y el efecto llegará a Argentina en el invierno. El desarrollo del Argentina LNG tiene una ventana de oportunidad en el futuro, pero para eso los proyectos deberán concretarse.
Geopolítica en acción
Uno de los efectos más indirectos del conflicto es el nuevo vínculo entre Estados Unidos y Rusia, dos potencias que, a pesar de algunos acercamientos entre Trump y Putin, se miran con recelo desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022 y un ataque a una base militar en Siria con soldados rusos en 2024. El caso logístico del crudo obligó a ambos países a negociar nuevos acuerdos.
Uno de los puntos centrales es India, uno de los grandes consumidores de crudo del mundo vio afectada su economía por el conflicto en el Estrecho de Ormuz por lo que su dependencia de la producción rusa se incrementó a pesar de las sanciones occidentales que tiene la administración de Putin. El gobierno de Trump accedió a una flexibilización con el objetivo de mantener el mercado global abastecido para evitar un salto del crudo a 150 o 200 dólares por barril. Además, busca evitar una alienación directo del gobierno indio con China.
Al mismo tiempo, pero en el otro extremo del globo terráqueo el buque petrolero Anatoly Kolodkin entregó unas 100.000 toneladas de crudo a Cuba, según informó este lunes el Ministerio de Transporte de Rusia de acuerdo a lo publicado por el New York Times. La entrega fue monitoreada y permitida por la Guardia Costera de Estados Unidos en el puerto de Matanzas.
La crisis de las garrafas
Si el GNL está en crisis, el GLP (Gas Licuado de Petróleo) que se utiliza en garrafas y envases a granel no está exento de problemas: el 30% de la producción quedó atrapada en el Estrecho de Ormuz afectando a más de 3000 millones de personas que dependen de este combustible para necesidades básicas. El precio internacional tuvo un impacto que en algunos momentos llegó al 100%.
Si el subsuelo te da gas, exportá garrafas
Argentina exportó en 2025, 1,6 millones de toneladas de GLP, una cifra que más que duplica el consumo interno nacional, y el país se consolida con un punto estratégico en el mapa energético de la mano de la producción de Vaca Muerta, con el shale gas y el gas asociado.
Si bien el invierno le costará a la economía argentina unos 500 millones de dólares más caro por las importaciones de GNL, la crisis energético por la guerra en Medio Oriente está acelerando los proyectos de exportación desde Río Negro: el VMOS avanza sin pausa y el Argentina LNG tiene unos 40 bancos interesados para financiar hasta 2.4 la iniciativa.
Etiquetas: estados unidosGasGNLguerra en medio orienteIránPetróleovaca muerta
En un anuncio que busca aliviar la crisis energética global, el presidente Donald Trump afirmó este domingo que Estados Unidos negoció con Teherán el paso inminente de 20 buques petroleros de gran porte por el Estrecho de Ormuz.
Según el mandatario, esta apertura limitada comenzará este lunes y es el resultado de contactos diplomáticos que calificó como un «regalo» y una «señal de respeto» por parte del régimen iraní. La medida llega tras semanas de bloqueo en la arteria marítima más importante del mundo, cuya parálisis desde el inicio de la guerra el 28 de febrero disparó los precios internacionales del crudo.
Pese al tono optimista de la Casa Blanca, que asegura estar cerca de un acuerdo definitivo, Trump decidió extender hasta el 6 de abril el ultimátum para el desbloqueo total del estrecho.
La postergación del plazo ocurre en un escenario de extrema volatilidad, donde Washington mantiene la amenaza de arrasar con la infraestructura energética iraní si no se garantiza la libre navegación, mientras despliega una fuerza de 50.000 efectivos en la región para respaldar sus exigencias diplomáticas con un poder de fuego sin precedentes.
Versiones cruzadas: diplomacia pública vs. estrategia militar
Mientras Trump sostiene que las negociaciones avanzan de manera favorable, desde Teherán la lectura del conflicto es radicalmente opuesta. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, denunció este domingo que Estados Unidos utiliza el discurso de la negociación como una cortina de humo para la opinión pública, mientras en secreto planifica una incursión terrestre.
«Estados Unidos habla en público de negociaciones, pero en secreto planea un ataque», sostuvo el dirigente persa, subrayando que las fuerzas iraníes están «esperando» la llegada de los soldados estadounidenses desplegados recientemente en la zona.
Esta desconfianza del régimen se alimenta del constante flujo de recursos bélicos hacia el Golfo. A pesar de los gestos de distensión con el paso de los petroleros, el Pentágono no ha frenado su maquinaria operativa.
La retórica de paz de la administración Trump convive con informes de inteligencia que sugieren que el control físico de puntos estratégicos iraníes sigue siendo una opción prioritaria sobre la mesa, lo que mantiene a los mercados y a los mediadores internacionales en un estado de alerta permanente.
Refuerzo del CENTCOM y el despliegue del USS Tripoli
Para consolidar su capacidad de respuesta, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó el despliegue del buque de ataque anfibio USS Tripoli, que transporta 3.500 efectivos adicionales a la zona de conflicto. Este refuerzo incluye aeronaves de combate, transporte y unidades tácticas de ataque anfibio, elevando la presión militar en un momento donde la logística energética mundial pende de un hilo. El arribo de estas unidades refuerza la postura de «fuerza absoluta» que Trump ha esgrimido desde el inicio de la Operación Furia Épica.
El impacto de este despliegue es tanto táctico como psicológico. Al posicionar tropas de élite y capacidad de desembarco frente a las costas iraníes, Washington asegura tener la infraestructura necesaria para cumplir sus amenazas si el plazo del 6 de abril expira sin un acuerdo total.
La apertura parcial de Ormuz para estos 20 petroleros funciona así como una válvula de escape temporal para el precio del oro negro, pero no disipa la sombra de una guerra terrestre que ambos bandos parecen estar preparando bajo la mesa de negociaciones.
Aún lleno de contradicciones en sus pronunciamientos públicos, es posible identificar un claro patrón de conducta en Donald Trump al encarar los asuntos internacionales. Mientras habla de negociaciones y ordena a sus asesores presentar propuestas que dejen en claro quién manda, moviliza tropas e interviene militarmente para imponer condiciones. Desescala en lo discursivo, aunque no abandona las amenazas, para escalar en lo militar. Así lo hizo, y le resultó, en la guerra de los 12 días contra Irán en junio de 2025. También en Venezuela los primeros días de este año. La misma fórmula parece estar en marcha en esta guerra en Medio Oriente que ya cumple un mes: mientras habla de negociaciones, Estados Unidos se prepara para desbloquear militarmente el estrecho de Ormuz. Ese es el trofeo que Trump necesita para proclamar que ganó.
Todos pierden, pero todos pueden ganar
En los próximos días buscará que Irán se rinda, aunque no necesariamente de manera incondicional como pretende. Tal vez le alcance con que la teocracia acepte volver al escenario que existía en Ormuz un segundo antes de que comenzara esta guerra. Con eso se tranquilizarían los mercados y Trump podría sostener que el régimen quedó sensiblemente debilitado tras la intervención militar y que por eso accedió a su exigencia. Al mismo tiempo, la teocracia podría presentarlo ante su propia audiencia como una victoria: resistió la embestida militar de la principal potencia mundial y de Israel. Y no renunciaría a su desarrollo nuclear y militar. Además, el cambio de régimen, uno de los objetivos originales de Trump en esta cruzada, quedaría postergado para otra ocasión. Parece poco para Trump, pero podría convencerse de que es la mejor opción para poner fin al conflicto y amortiguar el daño que el precio del petróleo le está haciendo a los bolsillos de los estadounidenses. En ese escenario, Cuba podría convertirse en el objetivo inmediato para dar vuelta la página y relanzar la agenda internacional. El último viernes ya se encargó de deslizar esta idea en una intervención pública.
La gran encrucijada de Trump
Sin embargo, este escenario de intercambios de mensajes, entre los asesores de Trump e Irán, que se realiza vía Pakistán, choca frontalmente con el imponente despliegue militar que Estados Unidos sigue desplegando en los últimos días. Acaban de llegar los primeros refuerzos de tropas estadounidenses a Medio Oriente. Unos 3.500 infantes de Marina y marineros son transportados por el buque de asalto anfibio Trípoli, que también traslada aviones caza y de transporte, así como equipos tácticos y de asalto anfibio. Trump parece prepararse para una operación a gran escala orientada a liberar por la fuerza el estrecho de Ormuz y demostrarle al régimen hasta dónde está dispuesto a llegar. Se trata de una apuesta de enormes riesgos: los antecedentes de Estados Unidos en intervenciones terrestres no lo favorecen, y la realidad sobre el terreno tampoco: Irán parece estar dispuesta a seguir utilizando “tácticas insurgentes” para seguir generando caos que podría en riesgo la vida de los soldados estadounidense, algo que a Trump le costaría mucho explicar puertas adentro.
En Venezuela utilizó la misma fórmula. Mientras amenazaba con la fuerza para derrocarlo, le exigía a Maduro que se entregara. Una vez consolidado el despliegue militar en el Caribe, lo capturó. Y no necesitó mantener a soldados en el territorio. Hoy busca repetir el esquema: le pide al régimen que se rinda, o al menos que libere Ormuz bajo la amenaza implícita de escalar hacia escenarios bélicos sin precedentes. Trump no puede cerrar esta guerra sin controlar el estrecho, o al menos sin garantizar su reapertura a través de un acuerdo con Irán. La fórmula Delcy Rodríguez.
El escenario más probable: una escalada del conflicto
El régimen sabe que su única arma de resistencia es el caos en los mercados. Con el precio del petróleo por encima de los 100 dólares, tiene el escenario ideal. Por el estrecho de Ormuz circula el 20% del petróleo y gas mundiales, el 30% del helio y el 33% de los fertilizantes del planeta. Esas cifras explican por qué Irán no tiene incentivo alguno para entregar las llaves de ese paso estratégico, que se ha convertido en la pieza central de la guerra. ¿Qué puede ofrecerle diplomáticamente Estados Unidos para que Irán dé ese paso? Y más importante aún: ¿por qué debería Irán creerle a Trump, si en dos oportunidades anteriores inició la guerra mientras había negociaciones en curso? Esta sería la tercera vez.
Por todo esto, una escalada militar de consecuencias imprevisibles es el escenario más probable en los próximos días. Estados Unidos se prepara para una operación de gran envergadura que, muy probablemente, incluirá acciones terrestres. Trump necesita ganar, o al menos construir un relato de victoria medianamente sustentado en la realidad. En Venezuela fue la captura de Maduro. En la guerra anterior con Irán, haber atacado infraestructura nuclear que parecía inalcanzable. Ahora necesita liberar el estrecho de Ormuz, y para eso deberá hacer lo que creyó que no iba a necesitar cuando comenzó este conflicto hace un mes. El «negociar con bombas» con el que Pete Hegseth describió esta etapa de la guerra dará lugar, más temprano que tarde, a una escalada sin marcha atrás.
En un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, Estados Unidos desplegó el buque de asalto anfibio USS Tripoli junto a unos 3.500 marinos, con el objetivo de reforzar su presencia militar frente a la escalada del conflicto con Irán.
La operación fue confirmada por el Comando Central de Estados Unidos, que detalló que la nave arribó a la zona el 27 de marzo, aunque sin precisar su ubicación exacta.
Un despliegue estratégico en una zona clave
El USS Tripoli funciona como buque insignia de un grupo anfibio y de la Unidad Expedicionaria de Marines 31, aportando capacidades tácticas, logísticas y de respuesta rápida ante un eventual agravamiento del conflicto.
El refuerzo militar se produce en medio de enfrentamientos que comenzaron el 28 de febrero y que ya dejaron al menos 13 soldados estadounidenses muertos y cerca de 300 heridos.
El estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto
Uno de los principales focos de tensión es el estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético mundial.
Ante la posibilidad de bloqueos o ataques en esa zona, la Marina estadounidense intensificó su movilidad para garantizar la seguridad del tránsito marítimo.
Cruce de acusaciones y ataques en la región
Desde Teherán, el portavoz Ebrahim Zolfagari advirtió que la situación podría derivar en “un desastre militar” para Washington.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber realizado ataques con misiles y drones contra posiciones estadounidenses en Dubái, versiones que fueron rechazadas por el CENTCOM, que las calificó como “desinformación”.
En las últimas horas, además, un ataque contra una base aérea en Arabia Saudita dejó al menos 12 militares estadounidenses heridos, dos de ellos de gravedad.
Movimientos navales y presión política
Mientras tanto, el portaaviones USS Gerald Ford realizó una escala técnica en Europa tras meses de operaciones, lo que implica una reducción temporal de la capacidad naval en la zona.
En el plano político, el presidente Donald Trump mantiene la presión sobre Irán, aunque también habilitó canales indirectos de negociación con mediación de Pakistán.
La Casa Blanca extendió hasta el 6 de abril el ultimátum para que Teherán levante el bloqueo en el estrecho de Ormuz, advirtiendo que podría avanzar con ataques a infraestructuras energéticas si no hay avances.
Impacto global y tensión en aumento
La escalada militar ya genera consecuencias económicas, con subas en el precio del petróleo y presión sobre los combustibles.
Además, crecen las tensiones políticas internas en Estados Unidos y las diferencias con aliados de la OTAN respecto a la estrategia adoptada.