La entidad estatal anunció un plan de ajuste que incluye cierre de sedes, reestructuración de gerencias y reducción de alquileres. En Neuquén y Río Negro no habrá clausuras por el momento, aunque el gremio sigue el tema con atención.
El Banco Nación avanza con un proceso de reorganización que contempla el cierre de 60 sucursales en distintas provincias del país y la transformación de los Centros de Atención PyME. La medida apunta a reducir gastos operativos y optimizar la atención, pero también generó preocupación entre trabajadores y comunidades afectadas.
Según se informó en un comunicado oficial, el objetivo es volver al esquema de 709 sucursales que tenía la entidad en 2015. Actualmente, funcionan 769, por lo que se eliminarán 60 puntos de atención. Además, se proyecta un ahorro de más de $836 millones anuales con la reducción de alquileres, cambios en las gerencias zonales y una nueva estrategia comercial centrada en el contacto directo con clientes.
Uno de los pilares del plan es la transformación de 45 Centros de Atención PyME Nación, de los cuales 14 funcionan en locales alquilados. El Banco prevé que el rediseño permitirá dejar de pagar unos $30 millones mensuales en alquileres, lo que representaría un ahorro de $180 millones en lo que resta del año.
En Neuquén y Río Negro, por el momento no se registran cierres de sucursales. Así lo confirmaron a este medio fuentes de la Asociación Bancaria de ambas provincias, quienes aclararon que si bien el proceso de reorganización ya está en marcha, aún no incluye clausuras en la región. De todas formas, el gremio sigue la situación con atención ante la posibilidad de futuras reconfiguraciones.
A nivel nacional, la noticia generó reacciones dentro del sindicato La Bancaria, que advirtió que el ajuste “no solo impacta en los trabajadores, sino también en el servicio a los clientes en localidades donde el banco es el único operador financiero”.
La gestión actual también redujo de 33 a 29 las gerencias zonales del país, en sintonía con una nueva segmentación económica basada en criterios del INDEC. La redistribución busca, según el comunicado, “una asignación más equitativa de los recursos en función de la realidad económica de cada región”.
Mientras tanto, el futuro de las sucursales en distintas localidades queda sujeto a revisión, con un criterio que ponderará la rentabilidad y la densidad de clientes, aunque sin definiciones específicas para cada distrito. En la Patagonia, por ahora, las puertas permanecen abiertas.









