Un estudio nacional encendió señales de alerta sobre las expectativas de los jóvenes argentinos y su vínculo con el país, en un contexto de incertidumbre y transformación social.
Durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces por AM Cumbre 1400, la analista Milagros Milia, del Observatorio Pulsar de la UBA, explicó los principales resultados del informe realizado junto a la Asociación Conciencia.
En diálogo con los periodistas, detalló que solo el 40 % de los jóvenes encuestados manifestó intención de quedarse en Argentina, mientras que un 32 % expresó su deseo de emigrar y un 28 % aún no lo tiene definido.
Según indicó, esto refleja una ausencia de proyecto de vida en el país más que un rechazo directo, lo que plantea un desafío más profundo para la sociedad.
Optimismo personal, escepticismo colectivo
Uno de los datos más relevantes es la diferencia entre las expectativas individuales y las colectivas.
Mientras el 73 % de los jóvenes cree que su situación personal va a mejorar, solo el 54 % tiene esa misma expectativa respecto al país.
Desconexión con la política
El informe también muestra una baja vinculación con el sistema político.
Alrededor del 70 % de los jóvenes afirma tener poco o ningún interés en la política, y la gran mayoría no participó en actividades políticas en el último año.
Capital cultural y arraigo
El estudio incorpora una variable denominada capital cultural, que combina educación familiar y acceso a libros.
Los resultados indican que quienes tienen mayores recursos culturales muestran más arraigo y una mejor valoración del país.
Un futuro en construcción
La investigación se basó en más de 2.500 encuestas a jóvenes escolarizados de entre 16 y 19 años en todo el país.
El análisis plantea que este grupo etario se encuentra en una etapa clave de definición de su futuro.
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Un desafío para la política
Los datos abren un interrogante sobre la capacidad del sistema político para interpelar a las nuevas generaciones.
La necesidad de generar participación y ofrecer horizontes claros aparece como uno de los principales desafíos.
El estudio deja planteada una señal de época: los jóvenes confían en sí mismos, pero no necesariamente en el país donde proyectan su futuro.
La entrevista
Milagros Milia, analista de investigación del Observatorio Pulsar de la UBA, habló sobre un estudio nacional que analiza las expectativas de los jóvenes argentinos, su vínculo con la política y la posibilidad de emigrar.
—Pregunta: ¿Qué revela el estudio sobre el futuro de los jóvenes argentinos?
—Respuesta: Uno de los datos más relevantes es que hay una fuerte falta de arraigo. Solo el 40 % de los jóvenes dice que le gustaría seguir viviendo en Argentina, mientras que un 32 % preferiría irse a otro país y un 28 % todavía no lo tiene definido. Esto muestra que hay una mayoría que no tiene consolidado un proyecto de vida en el país.
—Pregunta: ¿Cómo se interpreta ese dato?
—Respuesta: Es importante entender que no se trata únicamente de un rechazo al país, sino de algo más profundo, que es la ausencia de un proyecto de vida en Argentina. Esa falta de horizonte es lo que termina explicando por qué muchos jóvenes consideran la posibilidad de irse.
—Pregunta: ¿Qué otros datos llamaron la atención en el informe?
—Respuesta: Hay una brecha muy interesante entre la mirada sobre el futuro personal y el del país. El 73 % de los jóvenes cree que su situación personal va a mejorar, pero solo el 54 % piensa lo mismo de Argentina. Es decir, confían en ellos mismos, pero no en el contexto.
—Pregunta: ¿Qué pasa con la política en ese escenario?
—Respuesta: Encontramos una desconexión importante. Cerca del 70 % de los jóvenes dice tener poco o ningún interés en la política y entre el 70 y el 90 % no participó en ninguna actividad política en el último año. Esto marca una distancia con el sistema político tradicional.
—Pregunta: ¿Se trata de apatía o de otra forma de vínculo?
—Respuesta: Nosotros no hablamos de apatía, sino de una forma distinta de relacionarse con la política. Los jóvenes no necesariamente rechazan la política, pero sí las formas tradicionales de participación.
—Pregunta: ¿Qué rol juega la educación o el entorno familiar?
—Respuesta: Es clave. Nosotros analizamos lo que llamamos capital cultural, que combina el nivel educativo de los padres y la cantidad de libros en el hogar. Vimos que a mayor capital cultural, mejor evaluación del país y mayor arraigo.
—Pregunta: ¿Qué pasa con quienes tienen menos recursos?
—Respuesta: Tienden a mostrar mayor indiferencia hacia la política y menor conexión con la democracia. También son quienes presentan más incertidumbre respecto a su futuro en el país.
—Pregunta: ¿Qué importancia tiene estudiar a los jóvenes hoy?
—Respuesta: Es fundamental porque ellos todavía están en proceso de formación de sus decisiones. Están definiendo qué estudiar, dónde vivir y cómo participar. En ese sentido, analizar a los jóvenes es analizar el futuro.
—Pregunta: ¿Qué desafío plantea esto para la política?
—Respuesta: El desafío es generar más espacios de participación y ofrecer respuestas concretas. No alcanza solo con el voto, hay una demanda de mayor involucramiento y de soluciones reales.









