Miguel Galuccio fue distinguido por AmCham, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, como el Empresario Argentino del Año durante la Argentina Week en Nueva York. No es casualidad que el premio recaiga en uno de los precursores y protagonistas principales de Vaca Muerta. Con la cuenca en auge, con el petróleo produciendo como nunca antes, con YPF en un momento de esplendor y con Vista Energy en un lugar de privilegio, el reconocimiento es un reflejo de los tiempos.
Ingeniero en Petróleo, con una carrera hecha en los pozos entre operadoras y servicios, guió el inicio del no convencional en el país y lidera la principal compañía privada del país y una de las principales exportadoras. Su visión escapa a lo técnica, su filosofía define una estrategia sencilla y efectiva basada en la pasión y la paciencia.
Al momento de recibir su premio, Galuccio destacó que “los lazos entre ambos países han sido fundamentales para el desarrollo de la Argentina». «De hecho, los primeros proyectos de escala en Vaca Muerta vinieron de dos empresas norteamericanas como Chevron y Dow Chemical”. En ese sentido, señaló que “el potencial de crecimiento futuro está directamente relacionado con el interés de las empresas norteamericanas en invertir en el recurso no convencional, y AmCham cumple un rol clave como nexo para generar nuevos diálogos y construir puentes entre ambos países”.
“Vaca Muerta es un hito del cual los argentinos tenemos que sentirnos orgullosos, porque cambió el paradigma energético del país. Hoy estamos en camino de convertirnos en un proveedor global de energía en un mundo que la necesita para el desarrollo del planeta y de su gente. Es también un ejemplo de que cuando los argentinos nos alineamos detrás de una visión de largo plazo somos capaces de hacer cosas extraordinarias”, añadió.
Galuccio también le dedicó unas palabras a Vista y destacó los profesionales extraordinarios que trabajan dentro de una cultura «que los empodera para lograr resultados extraordinarios. Ellos son los verdaderos dueños de este premio”.
“Este reconocimiento cierra un círculo que comenzó cuando tenía 25 años en Estados Unidos, un camino que me llevó a recorrer el mundo y que finalmente me devolvió a la Argentina, el país que me formó en lo profesional y en el carácter. Pienso en ese recorrido y solo puedo sentir un profundo agradecimiento hacia quienes fueron parte de este camino: mi país, el equipo de Vista, mi familia y, nuevamente, AmCham”, concluyó.
Un poco de historia
Miguel Galuccio fundó Vista Energy en 2017 luego de su experiencia como presidente y CEO de YPF, que dirigió desde su nacionalización en 2012 hasta 2016. Graduado del ITBA como Ingeniero en Petróleo ingresó en la petrolera estatal poco después de recibir el título y fue haciendo todos los escalones de la formación hasta que fue trasladado a Indonesia cuatro años después. La experiencia asiática duró hasta que Repsol compró la compañía y el joven ejecutivo saltó a Schlumberger.
En la firma de servicios petroleros continúo con su filosofía de no saltarse pasos y llegó a ser Integrated Project Management en Londres. En 2012 sonó el teléfono y luego de casi una década lejos de Argentina se presentó la posibilidad de volver y de hacerlo por la puerta grandes: liderar YPF y el desarrollo de Vaca Muerta, una cuenca incipiente con potencial, pero virgen.
Desde 2013, la petrolera estatal comenzó con sus operaciones con acuerdos con Chevron y Petronas y en los primeros tres años la producción creció un 15% en crudo y un 26%. Lo que parecía una sueño, comenzó a hacerse realidad: Argentina comenzaba a revertir su balanza comercial energética con recursos propios, gracias al no convencional. Su misión terminó con el cambio de gobierno en los primeros meses de 2026.
Galuccio volvió a las acción en 2017 cuando fundó Vista Energy, que se convirtió en la principal empresa independiente del país y la tercera más importante del país. Desde su comienzo, la firma invirtió más de 6.500 millones de dólares en Vaca Muerta y proyecta desembolsar entre 1.500 y 1.600 millones de dólares durante este año. En ocho años, la compañía pasando de 24.500 barriles diarios de petróleo a 135.000 barriles por día.
«Vaca Muerta es una realidad, que cambió el paradigma energético del país. Lo primero que teníamos que lograr era pensar que podíamos pasar de la escasez a creernos que ahí abajo a 3000 metros de profundidad teníamos los recursos. No teníamos ni material, ni RRHH, ni inversores, pero encontramos la manera de producir y pasamos de una déficit energético de siete mil millones de dólares a uno positivo de siete mil. Unos 14 mil millones en total», explicó el ejecutivo en una entrevista reciente.
«El mundo mira a Vaca Muerta como una oportunidad, fuera del shale de Estados Unidos es el único shale play que hoy esta para producir económicamente», agregó y destacó que mientras la producción sube, los costos bajan. «Tenemos talento, no tenemos que traer gente de afuera, tenemos tecnología y tenemos la escala», sostuvo y destacó que el RIGI al upstream como un incentivo importante para garantizar el crecimiento.
Cambio cultural
Galuccio definió a Vista como un niño que maduró rápido. «Lo hicimos con inversión, con pasión y con talento para que Vista sea el mayor independiente y el mayor exportador», dijo. «Tenemos una organización ágil, entre el último nivel del escalafón y el CEO no debe haber cuatro niveles», explicó sobre la cultura de su firma y detalló que buscan mantenerse como una compañía innovadora y emprendedora y no convertirse en un «bicho grande y pesado».
«En la pandemia éramos bebé, que fue nuestra gran crisis, tomamos decisiones fuertes. El precio cayó a precios negativos. No teníamos lugar donde poner el petróleo, entonces decidimos flotarlo. Pusimos un barco y lo flotamos en el Atlántico. Nos siguieron otras empresas. Ese barco adelantó nuestra estrategia y constituimos el paradigma energético de la Argentina: todo barril extra se exporta. Ese fue el primer barco que se exportó de Vaca Muerta», contó.
Para Galuccio la cultura de la empresa es central y define todo. Para el visitar el campo es fundamental, no solo porque se recarga de energía, sino porque su carrera se hizo y se hace en el campo donde se entienden cosas que en las oficinas no se puede dimensionar. «La oficina de Buenos Aires no puede ser más linda que la de Neuquén, los reyes están en el campo», dijo como resumen de su filosofía.









