La Unión Cívica Radical (UCR) enfrenta una de sus mayores fracturas en la Cámara de Diputados. Doce legisladores, liderados por Facundo Manes y Martín Lousteau, han decidido separarse del bloque oficial del radicalismo, encabezado por Rodrigo de Loredo, para formar una bancada propia. La ruptura llega tras el fracaso de las negociaciones internas que intentaron contener la crisis.
El bloque de la UCR, que contaba con 33 diputados, se reducirá a 21 tras la salida de los «rebeldes», quienes rechazan hablar de ruptura y han anunciado la creación del bloque del “verdadero radicalismo”. Entre los diputados que se alejan figuran Manes, Pablo Juliano, Manuel Aguirre, Fernando Carbajal, Marcela Antola, Carla Carrizo, Jorge Rizzotti, entre otros.
Conflicto con el liderazgo de De Loredo
El conflicto interno, que había estado latente desde el inicio del gobierno de Javier Milei, se profundizó luego de que De Loredo se negara a expulsar a cinco diputados radicales que apoyaron al oficialismo en la votación de los vetos a las leyes de movilidad previsional y financiamiento universitario. Este grupo, apodado «radicales peluca», fue el detonante de la ruptura.
La gota que colmó el vaso
La tensión alcanzó su punto máximo cuando los “rebeldes” se enteraron de que De Loredo había aceptado participar en una reunión en la Casa Rosada, lo que fue visto como un gesto de acercamiento al gobierno de Milei. Este episodio terminó de romper los últimos puentes de diálogo y aceleró la decisión de formar una nueva bancada.
El Gobierno de Javier Milei protagonizó una controversia al referirse a las Islas Malvinas como “Falklands” en un comunicado oficial tras la reunión de la ministra de Relaciones Exteriores, Diana Mondino, con Gilles Carbonie, vicepresidente del Comité de la Cruz Roja. El error fue rápidamente corregido, pero generó reacciones en el ámbito político y diplomático.
Reunión por el Proyecto Humanitario
El encuentro entre Mondino y Carbonie tenía como objetivo avanzar en la reanudación de las negociaciones del Tercer Plan del Proyecto Humanitario, centrado en la identificación de combatientes argentinos caídos en las Islas Malvinas. Sin embargo, la denominación utilizada en el comunicado original despertó críticas por el uso del término «Falklands», generalmente asociado a la nomenclatura británica.
Corrección y respuesta oficial
El texto fue rápidamente eliminado del sitio web oficial del Ministerio de Defensa, aunque fuentes oficiales calificaron el error como “grosero”. Ningún organismo se hizo responsable de la publicación, lo que aumentó la tensión en torno a la Cancillería, que ha estado en el centro de las críticas desde el inicio del gobierno de Javier Milei, especialmente en relación a la Cuestión Malvinas.
El error generó un fuerte malestar en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, que estaba sesionando cuando se conoció el comunicado. El senador Pablo Blanco, de la UCR y representante de Tierra del Fuego, solicitó nuevamente la presencia de Diana Mondino en la Cámara alta para dar explicaciones, sumando presión sobre la ministra por este y otros temas diplomáticos.
El bloque de diputados nacionales de la Unión Cívica Radical (UCR), que anoche parecía haber logrado contener la ruptura, volvió a quedar hoy al borde la implosión y una decena de legisladores “rebeldes”, que responden a Facundo Manes y Martín Lousteau, quedaron a las puertas de formalizar una nueva bancada.
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La tregua que habían logrado anoche demostró no ser más que un espejismo. La mesa de diálogo que habían pactado para reconducir el equilibrio interno volvió a romperse esta mañana cuando los diputados que amenazan con armar otro bloque se enteraron que Rodrigo de Loredo había aceptado el convite del Gobierno para que una comitiva de la UCR forme parte de la mesa de los miércoles en la Casa Rosada.
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Al encuentro con el presidente Javier Milei a Balcarce 50, que tiene como objetivo discutir el Presupuesto, fueron el cordobés, Soledad Carrizo, Lisandro Nieri, Roxana Reyes, Luis Picat y Roberto Sánchez.
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“Van a usar la excusa de la foto en la Rosada para anunciar un quiebre que ya es un hecho. Quieren ensuciar de esta forma de De Loredo”, advirtieron fuentes del bloque radical a las que la agencia Noticias Argentinas tuvo acceso.
Cómo está la situación en la UCR
Según otros fuentes del mismo sector del radicalismo, el grupo de Manes y Evolución “dramatiza demasiado” en relación al diálogo con el Gobierno, “cuando debiera ser lo más normal del mundo sentarse a discutir de las políticas públicas y buscar acordar”.
“Cuando discutíamos jubilaciones y universidades no estuvimos claramente, pero el Presupuesto es un tema que sí lo amerita. Yo lo asemejo a la experiencia de Bases cuando las reuniones eran constantes y nosotros estábamos para colaborar, obviamente con nuestras reservas”, señalaron.
El malestar de los “rebeldes” con la conducción que ejerce De Loredo, a quien acusan de ser funcional al Gobierno, se remonta a los albores de la gestión de Milei, pero se profundizó a partir de la conversión política de cinco diputados del bloque: Mariano Campero, Luis Picat, José Federico Tournier, Martín Arjol y Pablo Cervi.
Estos cinco “radicales peluca”, como se los apodó, le dieron la espalda al bloque al no rechazar los vetos a las leyes de movilidad jubilatoria y financiamiento universitario.
Inmediatamente, un grupo cercano a la docena exigió la expulsión de los cinco por considerar que habían dejado de representar al radicalismo y habían pasado a ser infiltrados del oficialismo.
Una peligrosa resistencia
La resistencia de la mayoría del bloque a echarlos por la borda dejó la unidad del bloque en estado terminal, pero de algún modo anoche se firmó el armisticio y las partes implicadas levantaron la bandera blanca.
El alto el fuego duró menos de lo esperado. Las declaraciones de Campero en un programa televisivo, con gestos elocuentes de afecto hacia el Gobierno, recalentaron los ánimos.
Los “rebeldes” volvieron a exigir la cabeza de los cinco «radicales peluca», quienes anoche habían logrado una amnistía transitoria.
En la contraparte, había caído mal un off the record que los medios de comunicación habían reflejado anoche a través del cual el grupo de Manes pedía expresamente una reestructuración de los cargos de conducción.
Puntualmente, solicitaron «ocupar la secretaría parlamentaria y rediscutir los lugares en los comisiones, ya que bajo la gestión de Soledad Carrizo en la secretaria parlamentaria se ha priorizado por demás al grupo de De Loredo-Alfredo Cornejo sin respetar el equilibrio interno”.
En la conducción del bloque no hay ni el más mínimo interés en rediscutir la reorganización interna, lo que lleva la discusión a punto muerto sin solución a la vista.
El cordobés Rodrigo De Loredo logró este martes una tregua en el bloque de la UCR, que iba camino a la división. Sin un número consolidado para pegar el portazo, los diputados alineados al presidente del partido, Martín Lousteau, y el neurocientífico Facundo Manes desistieron, por el momento, de abandonar la bancada, y mantendrán una incómoda convivencia con los “mileístas”, en una unidad con fórceps.
En una reunión donde se bajaron los decibeles de la pelea interna, los legisladores acordaron hacer un último esfuerzo para evitar la ruptura con la conformación de una “mesa de diálogo” que tendrá representación de todos los sectores internos: De Loredo, los legisladores de Lousteau y Manes, el grupo “mileísta” que ayudó a sostener los vetos presidenciales, y otros “del medio” como Julio Cobos.
“Primó la razonabilidad y la responsabilidad”, destacó un integrante del bloque. “Va a ser un esfuerzo día a día”, reconoció otro, con menos optimismo. La nueva “mesa” debutará en una reunión prevista para este miércoles, aunque aún no tiene cantidad de integrantes ni nombres definidos.
Cómo sigue la UCR: el sector de Manes insiste con la expulsión
A la reunión, desarrollada en el quinto piso del Anexo de la Cámara baja, asistieron los diputados del grupo “mileísta”, entre los que se encuentra el cordobés Luis Picat, y también la bonaerense Danya Tavela en nombre de Evolución, el sector de Lousteau.
Los representantes de Manes, en cambio, estuvieron ausentes y realizaron su propia cumbre en el Palacio, pero mantuvieron contactos telefónicos con sus pares.
Esta última facción se erige como la más intransigente y no solo había amenazado con irse del bloque, sino que también habría mantenido conversaciones con Encuentro Federal, la bancada que lidera Miguel Pichetto, para confluir en un interbloque. No obstante, no lograron la cohesión suficiente con Evolución y, por ende, tampoco un número atractivo para romper.
El sector de Manes (cuyo perfil más alto es el formoseño Fernando Carbajal) seguirá exigiendo la expulsión de los cinco diputados que ayudaron a dejar firmes los vetos a las leyes de movilidad jubilatoria y financiamiento universitario. Pero el reclamo, a esta altura, parece ser en vano: no hay mayoría para expulsar a los “mileístas”, que tampoco tienen intenciones de irse.
Manes y Evolución también reclaman cargos. Quieren rediscutir lugares en las comisiones y van por la Secretaría Parlamentaria del bloque, que hoy ocupa Soledad Carrizo. Esa idea llegó a oídos de la cordobesa, que no da el brazo a torcer. “Eso siempre se organizó a través del sistema D’Hont”, argumentan en su entorno.
Cómo sigue la UCR: De Loredo se baja de la mesa de coordinación
Al menos por este martes, el bloque puso paños fríos y, en pos de preservar la frágil unidad, De Loredo desistió, en principio, de sumarse a la mesa de coordinación de agenda parlamentaria que funciona en Casa Rosada y que integran el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, otros funcionarios nacionales, y diputados de La Libertad Avanza, el PRO y el MID.
Ese conglomerado se reunirá este miércoles (habitualmente lo hacen los lunes) y se barajaba la posibilidad de que De Loredo, Picat y otros radicales asistieran, pero no lo harían si no existe una “convocatoria institucional”, para no tensar más la cuerda. Hasta ahora, el jefe del bloque forzó a que las reuniones de la UCR con funcionarios sean en el Congreso.
Por lo pronto, el radicalismo evitó llegar a la incómoda instancia de firmar un documento que estableciera que las decisiones se toman “por mayoría”. En ese sentido, los “mileístas” pedían preservar tres puntos: el equilibrio fiscal pregonado por el Gobierno; la institucionalidad (el próximo paso en ese sentido sería acompañar el Presupuesto); y, por último, la libertad en aquellos temas que toquen intereses provinciales.
La UCR evitó la ruptura y se concentró en el presupuesto 2025
Lo cierto es que, según aseguraron distintos participantes, la discusión interna apenas insumió unos pocos minutos de la reunión. El grueso, coinciden, estuvo dedicado al proyecto de Presupuesto. Los diputados pusieron en común los planteos y ven predisposición en el Gobierno para aceptar algunos cambios.
Uno de los puntos que, según los radicales, la Rosada concederá es dar marcha atrás con el artículo que deroga la inversión del 6% del PBI en educación. Una exigencia que existe desde 2006 y solo se cumplió un año, pero igualmente piden mantener. También reclaman no derogar el ajuste de las asignaciones familiares mediante la ley de movilidad.
Asimismo, la UCR no solo busca aumentar el presupuesto universitario (se prevé casi la mitad de lo que solicitan los rectores), sino también garantizar que las transferencias a las casas de altos estudios no se interrumpan por la falta o retraso en la rendición de cuentas.
Por último, reclaman que vuelvan a la masa coparticipable aquellos fondos con asignación específica de organismos que sean eliminados, como la AFIP. “En la actualidad, a Mendoza y a todas a las provincias, la AFIP les retiene el 1,9% de los impuestos coparticipables para gastos de funcionamiento. Será indispensable una eliminación o al menos reducción de esa retención para que el ahorro sea equitativo”, pidió por la red social X el gobernador Alfredo Cornejo.
Lo que parecía ser una inminente fractura dentro del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR) dio un giro inesperado tras intensas negociaciones. Los legisladores que habían amenazado con romper el bloque aceptaron postergar la decisión y se acordó la creación de una mesa de diálogo para rediscutir el equilibrio interno, que comenzará a funcionar de inmediato.
Causas del conflicto y negociación
La tensión surgió cuando la mayoría del bloque se negó a expulsar a cinco diputados —Mariano Campero, Luis Picat, José Federico Tournier, Martín Arjol y Pablo Cervi— quienes no rechazaron los vetos a las leyes de movilidad jubilatoria y financiamiento universitario. Tras conversaciones intensas, los legisladores rebeldes no lograron sumar más apoyo y decidieron aceptar una negociación.
Mesa de diálogo y representación
La mesa de diálogo estará compuesta por representantes de las distintas facciones del partido. Rodrigo de Loredo, líder del bloque, y Karina Banfi designarán a sus representantes, mientras que Evolución, liderado por Danya Tavela y Carla Carrizo, también tendrá sus voceros. El sector que responde a Facundo Manes y los «moderados» liderados por Julio Cobos también formarán parte del diálogo, siendo Mario Barletta su representante.
Persiste el conflicto interno
A pesar del acuerdo, el conflicto podría resurgir si los diputados cuestionados vuelven a votar de manera diferenciada. En el sector de Manes y Evolución, se sigue exigiendo la expulsión de los cinco diputados y la reorganización del bloque, incluyendo una revisión de los cargos en las comisiones parlamentarias.
Este acuerdo momentáneo ha permitido al bloque de la UCR ganar tiempo y evitar una ruptura que podría haber debilitado significativamente su imagen y cohesión política.
La UCR rionegrina formalizó la “extinción” de las afiliaciones de una veintena de dirigentes de ese partido que fueron candidatos el año pasado por las listas de Cambia Río Negro, lideradas por el hoy diputado nacional Aníbal Tortoriello.
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En la resolución N°3/24, la conducción de la UCR avanzó en expulsiones, recordando que la Convención del 28 de enero de 2023 “no autorizo la conformación de ninguna Alianza” y, “no obstante, afiliados al Partido resolvieron integrar las listas de candidatos de la Alianza electoral transitoria Cambia Rio Negro- Juntos por el Cambio para las elecciones provinciales del 16 de abril de 2023”.
En esa ocasión, la orgánica partidaria alentó un entendimiento con el oficialismo provincial y, por eso, su lista se anexó y encabezó su boleta radical con el tramo de JSRN de la fórmula, integrada por Alberto Weretilneck y Pedro Pesatti para la gobernación y la vice.
En cambio, un sector radical se mantuvo con la estrategia nacional y la alianza con el PRO, encabezada en Río Negro con la candidatura principal de Tortoriello.
Tortoriello, con los radicales Ernesto Sanz y Juan Pablo Alvarez Guerrero, en la campaña del 2023. Foto: Alfredo Leiva.
Su compañero a la vicegobernación fue un radical: Juan Pablo Alvarez Guerrero. Este dirigente de Bariloche lidera la nómina de los afiliados expulsados.
La conducción de la UCR informó que avanzará con la expulsión del jefe comunal de Allen, Marcelo Román aunque, en este caso, por su alineamiento con los libertarios.
El apartamiento incluye a dos legisladores actuales, Claudio Doctorovich y Santiago Ibarrolaza, que fueron electos por la boleta de Cambia Río Negro aunque, después, se distanciaron y, actualmente, el primero se mantiene en el bloque PRO y el segundo abandonó esa bancada, procurando ahora la conformación de la representación legislativa.
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La lista de “extinción” también comprende a la jefa comunal de Los Menucos, Silvana Pérez y al exintendente de Jacobacci, Carlos Toro, que fue candidato para la Legislatura por el circuito de la Línea Sur.
Los otros 17 afiliados radicales expulsados por sus candidaturas son Pablo Silva, Daniel Bordignon, Susana Cano, Daniela Fernández, Anabel Platero, Silvina Campos, Mariana Arévalo Costanzo, Emilse Van Der Linger, Raúl Cruces, Jorgé Muñoz, Walter Bustos, César Arzua, Dora Latorre, José Luis Aedo, Rosa Vilchez, Walter Sotelo y José Gómez.
La resolución -que firma Pedro Sánchez y Cesar Yunes, como presidente y secretario del Partido- se indica que se instruye a los apoderados para que “se tome registro en el Padrón de afiliados de la UCR para la extinción de la afiliación de los citados afiliados”.
Estas exclusiones se formalizaron con su publicación este lunes en el Boletín Oficial, coincidiendo con la información que la conducción de la UCR avanza en la expulsión del intendente radical de Allen, Marcelo Roman por su alineamiento a los libertarios. Ese trámite partidario, en este caso, recién se pone en marcha.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, presentará un proyecto de ley para devolverle fondos a la Legislatura con la derogación de un artículo del Fondo de Estabilización de Presupuestos y un cambio en el programa de becas provinciales. El mandatario encabezó hoy una reunión con diputados en la capital en donde les anticipó la novedad y los avances en la elaboración del Presupuesto 2025 que enviará la próxima semana.
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El encuentro se realizó en Butaco, el salón de eventos ubicado en cercanías del río Limay, y estuvieron los legisladores del frente Neuquinizate, además de integrantes del Movimiento Popular Neuquino, de Hacemos Neuquén y de la UCR, los bloques más afines al oficialismo. También participaron ministros del gabinete provincial y la vicegobernadora Gloria Ruiz.
«Una convocatoria amplia, para un proyecto federal, donde las prioridades de obras se trabajaron codo a codo con los intendentes en las mesas regionales. Estamos cuidando los recursos de los neuquinos, eliminando gastos innecesarios y poniendo en primer lugar la salud, educación, seguridad e infraestructura», definió hoy en su cuenta de X.
Figueroa les anticipó los avances del proyecto de Presupuesto 2025 que enviará a la Legislatura la semana que viene y que alcanzará unos 5,7 billones de pesos en total, incluyendo los tres poderes del Estado y el Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN).
Adiós al Fondo de Estabilización
El principal anuncio, sin embargo, fue el envío de un proyecto para derogar un artículo clave de la ley 3391 que se aprobó en octubre del año pasado, en plena transición del gobierno de Omar Gutiérrez, y creó el Fondo de Estabilización de Presupuestos.
Esa herramienta, que se había anunciado con el objetivo de ayudar a los desequilibrios del Poder Judicial, que tiene más gastos que ingresos, se nutría de un 3% de los recursos que recibe Neuquén por coparticipación federal. La mitad correspondían a una detracción de los fondos para la Legislatura, que pasaron de ser un 7,5% del total recibido por la provincia a un 6%.
Según pudo saber Diario RÍO NEGRO, en el proyecto que enviará ahora Figueroa propondrá la derogación de un artículo de esa ley, lo que resultará en mayores fondos automáticos para la gestión de Ruiz, cuyas finanzas hoy están complicadas.
Aportes opcionales para las becas
El texto también incluirá cambios en otra ley, la 3418 que creó el plan provincial de becas Redistribuir Oportunidades. El artículo 10° de esa norma incorporaba como una de las fuentes de financiamiento para sostener el programa un aporte equivalente al 3,5% del presupuesto de la Legislatura.
Con este cambio propuesto por Figueroa, se eliminaría la obligatoriedad. Los aportes podrían integrarse a opción de la presidencia del Poder Legislativo «cuando razones de disponibilidad presupuestaria así lo permitan».
La Legislatura, como el Poder Judicial, recibe fondos para funcionar directamente de la coparticipación federal que envía Nación a las provincias, por ley de autarquía. Eso implica que depende exclusivamente de la recaudación de impuestos nacionales que este año experimentaron una abrupta caída.
Ambos poderes prevén resultados deficitarios para el año que viene.
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La crisis que atraviesa el radicalismo por el posicionamiento frente al gobierno de Javier Milei promete detonar este martes con la ruptura del bloque de diputados comandado por el cordobés Rodrigo De Loredo. Unos diez legisladores que reportan al titular del partido, Martín Lousteau, y al neurocientífico Facundo Manes, amenazan con pegar el portazo tras una reunión prevista para este martes.
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El quiebre madura desde hace semanas y está motivado por la ayuda de un grupo de legisladores para sostener los vetos presidenciales a las leyes de movilidad jubilatoria y financiamiento universitario. Amparado por una mayoría, el cordobés Rodrigo De Loredo se niega a expulsar a los díscolos y, como consecuencia, un grupo más amplio de radicales emprenderá la partida con una premisa: “Son ellos o nosotros”.
La decisión ya está prácticamente tomada: el sector de radicales disidentes formalizaría un nuevo bloque “libre de mileísmo”, del que resta definir denominación y presidente (se barajan los nombres de la porteña Carla Carrizo, alineada a Lousteau, y el formoseño Fernando Carbajal, del grupo de Manes). Los diputados ya le avisaron a De Loredo que no participarán del cónclave del martes, donde sí estarán los legisladores que abrieron la discordia.
Se trata del cordobés Luis Picat, el tucumano Mariano Campero, el neuquino Pablo Cervi, el misionero Martín Arjol y el correntino Federico Tournier. Todos ellos se reunieron con Milei en Casa Rosada y cambiaron su voto para blindar el veto a la ley previsional, impulsada por el propio radicalismo. Lo mismo hicieron hace dos semanas con el presupuesto universitario, salvo Cervi, que se abstuvo.
Interna en la UCR en Diputados: una convivencia insostenible
Para los diputados representados por Lousteau y Manes, la actitud fue repudiable y la convivencia se volvió insostenible, pero pasan los días y no consiguen reunir mayoría para expulsar a los “mileístas”, que tampoco tienen intenciones de irse. Por eso, ya le notificaron a De Loredo que no compartirán más reuniones y se encaminan a romper el bloque, que de esa manera quedaría con unos 23 integrantes de los 33 actuales.
De Loredo no intentará retenerlos. “Ante la complejidad del momento político y la ingeniería del caos que aplica el Gobierno nacional buscando que se rompan todos los espacios políticos, nosotros tenemos que tener la responsabilidad, la templanza y el carácter de entender que no hay que echar a nadie. Pero tampoco pedimos a los que se quieran ir, que se queden. El que se quiera ir, tiene la puerta abierta”, afirmó el cordobés a este medio.
Encomendado por sus pares, De Loredo dialogó la semana pasada por Zoom con los cinco “rebeldes”, que le manifestaron su intención de seguir adentro. “Nosotros ponemos la cara en nombre del radicalismo en nuestros distritos. A nosotros nadie nos trajo hasta acá. No nos colgamos de ninguna boleta”, fue el mensaje que le llevaron al jefe del bloque.
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“Hay buenas conversaciones para seguir adentro del bloque. Queremos continuar construyendo dentro del bloque”, ratificó Picat a La Voz.
En el Zoom también se habló de un “doble estándar” para con los diputados de Manes, que ya habían votado de manera diferenciada en temas como la Ley Bases y la esencialidad educativa, pero no recibieron sanciones por ello.
Aunque lo considera una verdad de Perogrullo, De Loredo promoverá este martes la firma de un “compromiso” interno donde quede plasmado que “las decisiones se resuelven por mayoría”, y quienes no estén de acuerdo deberán abstenerse. Aunque podrían contemplarse situaciones donde se toquen intereses particulares.
Los “mileístas” aceptan firmar ese documento, pero exigen que todos lo hagan. También piden cierta flexibilidad cuando se toquen intereses provinciales. “En alguna oportunidad seguramente los gobernadores, por cuestiones de intereses territoriales, van a querer mandar a los diputados a votar otra cosa. Es lo que vamos a discutir este martes”, dijo Picat.
Cuáles son los diputados que dejarían el bloque de la UCR
Los diputados dispuestos a irse del bloque tienen un piso de 10. Junto a Manes se alistan el formoseño Fernando Carbajal, el bonaerense Pablo Juliano, la pampeana Marcela Coli, el jujeño Jorge Rizzotti y el correntino Manuel Aguirre. En tanto, los seguidores de Lousteau son las porteñas Carla Carrizo y Mariela Coletta, la bonaerense Danya Tavela y la entrerriana Marcela Antola.
Apuntan engordar el número con otros legisladores que identifican en el sector “del medio”, como el mendocino Julio Cobos y el santafesino Mario Barletta. “Deberán resolver qué hacen, dónde se paran, porque no hay para la sociedad argentina medias tintas ante temas tan trascendentes como la educación o los jubilados. Se es opositor a Milei o se es cómplice”, dicen los rupturistas.
Semanas atrás, sembraron la idea de ir por el liderazgo de De Loredo, pero aunque hicieron números con la esperanza de correrlo, no consiguieron mayoría. “Pierden sistemáticamente cada siete días”, se ufanan en el sector que sostiene al cordobés, donde figuran (entre otros) la vicejefa del bloque, Karina Banfi, y las cordobesas Soledad Carrizo (parte del esquema nacional del gobernador mendocino Alfredo Cornejo) y Gabriela Brouwer de Koning.
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Este lunes, Mauricio Macri le dio una grata sorpresa al Gobierno al volver a mostrar apoyo público a Javier Milei, durante un discurso en la Bolsa de Comercio de Córdoba. Lo hizo después de algunas críticas en la última semana, asegurando que «lo que hizo Milei hasta ahora es increíble».
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«Hoy nos toca acompañar a quien ha tomado la posta de liderar el cambio, que es el presidente Milei», comenzó Macri, quien aseguró que toca hacerlo «con generosidad, con altura, con honestidad».
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Al mismo tiempo, cruzó a aquellos macristas que se pasaron al bando de La Libertad Avanza y aseguró que «para aquellos berretas que hablan de cargos, nosotros nunca fuimos por los cargos. El PRO vino a la política para hacer política de otra manera, para que el Estado esté al servicio de la gente y donde, por suerte, la gente nos dio la oportunidad de gobernar y en casi todos los aspectos mejoramos la calidad de vida de la gente».
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«Los libertarios son un poquito como una tromba», aseguró, al tiempo que indicó que se pusieron al hombro una causa y «han posibilitado no solo sostener los vetos que hubieran traído crisis en los mercados seguramente, sino en la Ley Bases».
Qué dijo Macri sobre Milei y su Gobierno
Macri agradeció a «todos los dirigentes de Pro» y «a los diputados nacionales que han hecho una labor increíble sin ser suficientemente reconocidos».
Aunque la mayoría fueron elogios para Milei, también dejó alguna crítica. «A veces, es demasiado violento, frontal y duro. Los viejos meados creemos en otro tipo de forma. Pero estamos en otro tiempo y su autenticidad es lo más valioso», expresó, sobre una de las frases que el Presidente suele utilizar.
En otro segmento, indicó que a él lo honra su coherencia, y que deben seguir apoyando al Gobierno. «Hemos estado juntos apoyando con honestidad el rumbo que le dimos a la argentina entre 2015 y 2019, dejando de lado esto de si me conviene o no», expresó.
Para ello, usó un particular ejemplo: «Hace muchos años lo descubrí y Boca me lo confirmó, cuando decidí no darle la dirección técnica a Maradona… A veces hacer lo correcto por más que no es lo conveniente a la larga vuelve a ser conveniente».
Macri señaló que «nuestros primos» en referencia a los diputados de la UCR han acompañado en la legislatura.
Por último, lanzó un misil al diputado nacional Oscar Agost Carreño, quien preside el PRO en Córdoba. «Lamento mucho que el presidente de nuestro partido vote sistemáticamente en contra de lo que vota su partido. Es algo que extraño que tenemos que resolver en algún momento».
Por ello, aseguró que «no puede ser presidente de nuestro partido alguien que no comulga con nuestras ideas».
El alfil macrista en Energía
Sobre la designación de María Tettamanti como secretaria de Energía tras la salida de Eduardo Rodríguez Chirillo, Macri -quien dio el ok- señaló que «este primer gesto que hubo de pedir colaboración en el tema energético fue positivo».
En este sentido indicó que «fue decirnos queremos armar un equipo de Energía que potencie esta oportunidad al máximo. Daniel González, el viceministro de Toto Caputo, eligió a Tettamanti, que no había estado en nuestro Gobierno pero que se sumó a los equipos de campaña de Juntos por el Cambio».
Una persistente crisis económica, un creciente clima de conflictividad social y los reclamos cada vez más visibles de los organismos de derechos humanos llevaron a la última dictadura cívico militar a buscar una nueva base de legitimación, y la recuperación de las islas Malvinas, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833, se presentaba como la oportunidad ideal para salvar el proyecto político iniciado seis años antes por las Fuerzas Armadas.
El modelo económico de valorización financiera, apertura de exportaciones y dólar subvaluado había entrado en una crisis definitiva a principios de 1981 con aumento de la desocupación, alta inflación y caída del salario real.
El general Roberto Viola, que en abril de ese año había reemplazado a Jorge Rafael Videla en la Presidencia, designó como ministro de Economía a Lorenzo Sigaut, quien se propuso desdoblar el mercado cambiario con un dólar financiero, considerado como “libre”, y otro “comercial”, regulado con valores que se modificaban periódicamente.
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“El que apuesta al dólar pierde”, fue la célebre frase que pronunció Sigaut al ponerle fin a la famosa “tablita” instaurada por su antecesor, José Alfredo Martínez Hoz, que consistía en un cronograma devaluatorio gradual del peso que potenciaba la especulación financiera.
Sin embargo, al poco tiempo de haber formulado esos anuncios, que parecían tener un tinte industrialista, Sigaut propició una devaluación del 30 por ciento y su gestión perdió credibilidad en la opinión pública.
Asume Galtieri
Desgastado por la crisis y cuestionado por las jefaturas del Ejército y de la Armada, Viola debió renunciar a la Presidencia, el 10 de diciembre de 1981, presionado por los mandos militares.
Viola, que estaba en retiro efectivo como militar, se negó a dejar su cargo.
Al día siguiente, el almirante de la Armada Jorge Anaya y el general del Ejército Leopoldo Fortunato Galtieri, resolvieron destituirlo de todas formas, y anunciaron al país el relevo del mando por razones de Estado.
El recambio se completó el 22 de diciembre, cuando Galtieri asumió la Presidencia, sin dejar la comandancia del Ejército, lo que generó algunas rispideces en sectores castrenses, algo que se saldó con el respaldo que Anaya y la Armada le otorgaron al nuevo mandatario de facto.
A cambio, Galtieri dio el visto bueno a un viejo anhelo de la Armada: el despliegue de un plan para recuperar la soberanía de las islas Malvinas.
El movimiento obrero organizado
Las señales de agotamiento de la sociedad civil eran inconfundibles, incluso antes de que Galtieri asumiera la Presidencia.
El 16 de diciembre, la Multipartidaria, integrada por el Partido Justicialista (PJ), la Unión Cívica Radical (la UCR), el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), el Partido Intransigente (PI) y la Democracia Cristiana firmaban un documento en el que reclamaban la puesta en marcha de un calendario electoral.
En esa sintonía, la CGT se pronunciaba por “una Navidad en Paz” y reclamaba la participación de “todos los sectores en la vida nacional” ante un proceso militar que “había fracasado en sus objetivos”.
El movimiento obrero organizado fue uno de los pilares de la lucha contra la dictadura y la recuperación de la democracia.
Un plan para recuperar las islas
Antes del recambio de Gobierno, el 15 de diciembre de 1981, Anaya le había pedido al vicealmirante Juan José Lombardo, comandante de Operaciones Navales ubicado en la base de Puerto Belgrano, que confeccionara un plan para ocupar las Malvinas de forma rápida y con una operación que no se prolongara en el tiempo.
Dos días después, el 17 de diciembre, el brigadier Basilio Lami Dozo asumía como representante de la Fuerza Aérea en la Junta Militar.
Se completaba así el trinomio que ya integraban Galtieri y Anaya y que tenía previsto ejercer el Poder Ejecutivo hasta 1984.
En los días previos al conflicto, en las reuniones con los mandos militares, deslizaba la idea de que los británicos “no iban a mandar la flota”
La Junta definió entonces sus objetivos, y entre ellos figuraba “intensificar los esfuerzos para reafirmar la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur”.
A principios de 1982, el régimen militar había decidido apurar las negociaciones con Gran Bretaña por Malvinas, y en el caso de no obtener respuestas analizar un eventual desembarco.
Nicanor Costa Méndez, quien se había desempeñado como canciller del dictador Juan Carlos Onganía, volvió a ocupar la jefatura del Palacio San Martín al ser designado por Galtieri.
Abogado de varias empresas multinacionales, “Canoro”, como lo apodaban sus íntimos, gestionó las relaciones diplomáticas durante el conflicto de Malvinas.
En los días previos al conflicto, en las reuniones con los mandos militares, deslizaba la idea de que los británicos “no iban a mandar la flota”.
Costa Méndez suponía que el gobierno de Margaret Thatcher, impopular por las políticas de ajuste que venía imponiendo, tendría dificultades para desplazar una fuerza naval a un lugar tan remotamente austral.
Los militares y el canciller consideraban además que los Estados Unidos no intervendría en caso de un conflicto, en función de las buenas relaciones que la dictadura tenía con el gobierno de Ronald Reagan
Los militares y el canciller consideraban además que los Estados Unidos no intervendría en caso de un conflicto, en función de las buenas relaciones que la dictadura tenía con el gobierno de Ronald Reagan.
Argentina había desplegado asesores en El Salvador y Honduras para adiestrar a las tropas locales en técnicas de contrainsurgencia, y ese sería un gesto que Washington sabía apreciar, según estimaban los militares argentinos.
Durante 1981, Argentina y el Reino Unido mantuvieron negociaciones diplomáticas en torno a Malvinas que no llegaron a buen puerto.
El 26 de febrero, en Nueva York se produce una nueva ronda de encuentros diplomáticos y no hay avances ante la insistencia británica de considerar la postura de los isleños.
Los organismos de DDHH
Mientras tanto, en Argentina, el reclamo de las organizaciones de derechos humanos cobraba cada vez más visibilidad en una sociedad que, lentamente, comenzaba a interrogarse sobre el destino de los detenidos desaparecidos.
El 9 de diciembre de 1981, las Madres de Plaza Mayo organizaron la primera marcha de la Resistencia, con una ronda a la pirámide de Mayo que se extendió por 24 horas con un reclamo contundente: la “Aparición con vida”, de los detenidos desaparecidos.
El jueves 18 de marzo, tras la habitual ronda de las Madres en la Plaza de Mayo, más de tres mil personas marcharon por el centro porteño para reclamar información sobre los desaparecidos, en una manifestación inédita para los tiempos del Terrorismo de Estado.
El 30 de marzo, la CGT se movilizó a Plaza de Mayo bajo el lema “por Paz, Pan y Trabajo” para reclamar cambios en la política económica y la manifestación, que se reprimió violentamente, era una clara señal del debilitamiento del régimen castrense.
Pero los aprestos bélicos no se detuvieron a pesar del complicado contexto social imperante, y los planes para la ocupación siguieron en marcha.
El desembarco
A partir de un contrato que el empresario Constantino Davidoff tenía en las islas Georgias para desarmar construcciones, la Armada desembarcó en Puerto Leith a un grupo de marinos entre los obreros que iban a remover estructuras balleneras abandonadas.
Tras descender del buque Bahía Buen Suceso, el grupo de argentinos cantó el himno e izó la bandera nacional, lo que alertó a las autoridades británicas, quienes denunciaron que la presencia era ilegal.
Al mando de este grupo de militares mezclados con los trabajadores se encontraba un renombrado represor de la ESMA: el teniente de la Armada Alfredo Astiz.
El gobierno británico reaccionó con el envío de una dotación para efectuar el desalojo de este grupo, lo que motivó un conflicto en esas islas que escaló hasta la recuperación de las Malvinas.
El 28 de marzo, una flota de la Armada argentina zarpó desde Puerto Belgrano con rumbo sur, y el 31 cortó las comunicaciones con el continente y se dirigió a Puerto Stanley, la capital administrativa de las islas.
Los británicos supieron que los argentinos estaban próximos a desembarcar en Malvinas, y el 1° de abril Thatcher reunió a su gabinete y fue taxativa: “Si las Falklands son invadidas tenemos que recuperarlas”.
Las cartas estaban echadas y los vientos de la guerra empezaron a soplar con fuerza en el Atlántico Sur.
FUENTE: somostelam.com.ar
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