Etiqueta: Sergio Massa

  • El peronismo busca unidad mientras apuesta a las grietas del oficialismo

    El peronismo busca unidad mientras apuesta a las grietas del oficialismo

    La principal preocupación del peronismo ya no parece ser quién encabezará la boleta presidencial de 2027. La prioridad, al menos por ahora, es otra: evitar que la discusión por los liderazgos termine anticipando una fractura que complique cualquier posibilidad de volver al poder.

    La imagen de la “mesa redonda” que comenzó a circular entre dirigentes justicialistas refleja una realidad ineludible. A diferencia de otras etapas de la historia reciente, el peronismo carece hoy de una conducción única capaz de ordenar al conjunto. Cristina Kirchner conserva influencia y capacidad de transferencia electoral, Axel Kicillof aparece como una referencia institucional de peso y Sergio Massa mantiene vínculos con prácticamente todos los sectores. Pero ninguno reúne por sí solo la autoridad suficiente para imponer una estrategia sin consenso.

    En ese contexto, el mensaje que Massa transmite a sus dirigentes apunta a un objetivo central: preservar la unidad. La experiencia de las derrotas recientes parece haber dejado una enseñanza compartida. La fragmentación interna puede resultar mucho más costosa que las diferencias ideológicas o los matices de liderazgo.

    Por eso, mientras buena parte de la dirigencia especula sobre candidaturas, en el massismo insisten en postergar esa discusión y concentrarse en la construcción de un espacio amplio que pueda volver a representar a sectores sociales golpeados por el ajuste económico y la pérdida de poder adquisitivo.

    Sin embargo, la apuesta por la unidad también encierra desafíos. La convivencia entre el kirchnerismo, el massismo, los gobernadores y el universo político que rodea a Kicillof está lejos de ser sencilla. Todos coinciden en la necesidad de mantener un frente común, pero cada sector imagina un camino diferente para llegar a ese objetivo.

    La figura de Kicillof sintetiza buena parte de esas tensiones. Para algunos dirigentes representa la renovación natural del espacio; para otros, necesita ampliar su perfil y construir una relación más directa con sectores independientes del electorado. En cualquier caso, nadie discute que será una pieza central en la reorganización peronista.

    Mientras tanto, Cristina Kirchner continúa ocupando un lugar singular. Aunque su situación judicial limita cualquier candidatura propia, conserva un capital político que sigue siendo determinante dentro del espacio. Su capacidad para influir en una elección interna o fortalecer una candidatura continúa siendo uno de los principales activos del peronismo.

    Pero si la unidad es el primer eje de la estrategia, el segundo pasa por observar atentamente las dificultades del oficialismo. En distintos sectores del peronismo crece la convicción de que la principal oportunidad electoral podría surgir de una eventual fragmentación de la derecha.

    Las tensiones entre Javier Milei, Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel son seguidas con especial atención. La posibilidad de que esos liderazgos terminen compitiendo por separado alimenta expectativas en un peronismo que entiende que una oposición cohesionada tendría menos margen para regresar al poder.

    La controversia que envuelve a Manuel Adorni también es observada desde esa lógica. Lejos de buscar una ofensiva inmediata, varios sectores prefieren dejar que el oficialismo gestione sus propios problemas. El cálculo político es simple: una intervención demasiado agresiva podría terminar fortaleciendo al Gobierno o permitiéndole cerrar filas frente a un enemigo externo.

    Por ahora, el peronismo parece haber optado por una estrategia de paciencia. Sabe que aún falta tiempo para la definición de candidaturas, pero también entiende que el escenario político puede modificarse rápidamente. La experiencia argentina demuestra que las certezas electorales suelen durar poco.

    La mesa redonda sigue sin presidente ni cabecera visible. Sin embargo, detrás de esa aparente horizontalidad ya se libra una disputa silenciosa por el liderazgo futuro. La diferencia es que, esta vez, todos parecen haber comprendido que llegar divididos a 2027 podría ser mucho más peligroso que esperar para resolver quién ocupará el centro de la escena.

  • Inesperado cruce entre católicos y evangélicos neuquinos por el mensaje de García Cuerva

    Inesperado cruce entre católicos y evangélicos neuquinos por el mensaje de García Cuerva

    Las palabras que el Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dedicara a los presentes durante el Tedeum por el 25 de mayo, como es habitual en ese tipo de intervenciones, generó un sinnúmero de interpretaciones.

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    Acorde a los tiempos que se viven y a contramano de lo que Monseñor dijera sobre la real malicia imperante en el mundo actual a través del uso de las redes sociales, las fuerzas del cielo libertarias utilizaron ese medio para hacer pesar sus críticas sobre el prelado más influyente del país.

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    En la región quien tomó la posta contra el arzobispo fue el pastor evangélico de la Iglesia Jesús Es Rey, Hugo Márquez. El máximo exponente evangélico neuquino y padre de la pastora Nadia Márquez, actual senadora por la Libertad Avanza, involucró a García Cuerva con el kirchnerismo y el ex candidato a Presidente, Sergio Massa.

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    En su posteo en la red social Facebook, Márquez dijo: “Monseñor García Cuerva, es el mismo que en 2023 hacía campaña por Sergio Masa (SIC) que dejó un 25% de inflación mensual, 42% de pobres y 12% de indigentes”.

    “La sotana no oculta su kirchnerismo en sangre. Y no está mal que lo sea, lo que está mal es negarlo o disimularlo”, concluyó el pastor en su contundente posteo.

    Hernán Ingelmo, teólogo, escritor y ex sacerdote neuquino; fue compañero de seminario de Jorge García Cuerva. Consultado al respecto de los dichos del Márquez, dijo: “Afirmar que Jorge es kirchnerista es realmente no conocerlo. Jorge García Cuerva tiene valores que son del evangelio, de compromiso con el pueblo empobrecido y claramente definidos por doctrina social de la Iglesia que van más allá de gestiones pasajeras”.

    El teólogo neuquino agregó: “Jorge nada tiene que disimular, pertenece a una institución compleja y él lo hace acompañando a la gente que más sufre. Cuando hay dirigentes que están al servicio del pueblo no tengo dudas que tendrá mejor diálogo, y cuando haya dirigentes que se sirven, que explotan al pueblo, o que su moral sexual y social estén lejos del evangelio pues no tendrá otra opción que levantar su voz profética como exigencia del evangelio”.

    Ingelmo cursó sus estudios secundarios en el Colegio Don Bosco, completó sus estudios sobre Teología cuatro años en el Seminario de Villa Devoto de la Arquidiócesis de Buenos Aires y tres años más en el Seminario San Agustín de la Diócesis de San Isidro, tiempo en el que forjó su amistad con el Arzobispo de Buenos Aires.

    “Querer desacreditarlo por las vinculaciones que puede tener desde su rol de pastor, me hace acordar cuando a Jesús lo acusaban de comer con glotones y pecadores. Sería el mismo ejemplo torpe y engañoso como decir que Don Jaime estaba en contra de los militares, aun sabiendo que él hizo la conscripción voluntaria y fue subteniente de reserva y en su familia había generales”, continuó Ingelmo.

    “Don Jaime se opuso a los militares genocidas, corruptos y apropiadores de niños, no a la institución militar. De la misma manera Jorge le habla a un gobierno que tiene en sus filas a personas que tienen serias acusaciones de robarle a los discapacitados, entre muchas otras situaciones claramente opuestas a la doctrina social de la Iglesia, y a un gobierno que hace de sus política públicas la banalidad de la crueldad”, indicó.

    Al respecto del posteo de Márquez, prefirió no ahondar demasiado: “A veces posteamos cuestiones poco felices. No siempre un ataque es una buena defensa. Es difícil de defender las cuestiones escandalosas que diariamente salen desde adentro del mismo gobierno. Evidentemente sería más fecundo que quienes tienen responsabilidades políticas, y en este caso, religiosas prioricen los diálogos y la construcción de soluciones que colaboren a que los argentinos estemos mejor”.

    “Quizás a Hugo le haría bien la frase de un tal Jesús… Mateo 7,2-5… Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. 3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”, concluyó.

  • El Gobierno dijo que la marcha fue política y estimó 135 mil asistentes

    El Gobierno dijo que la marcha fue política y estimó 135 mil asistentes

    Mientras miles de personas se congregaban en Plaza de Mayo para reclamar por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, el Gobierno minimizó la movilización y la calificó de «marcha política» impulsada por el aparato opositor. Javier Milei siguió todo desde la Quinta de Olivos y retuiteó mensajes en contra de la protesta, aunque no se expresó de manera directa.

    El encargado de salir a responder fue el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quien apuntó contra «sectores políticos que quieren instrumentar esto para sus propios fines». «Los vimos rondando ahí en la plaza: dirigentes políticos, candidatos a presidente, intendentes, dirigentes sindicales… cada uno va a ver qué puede sacar de una causa noble», dijo en diálogo con Radio Mitre.

    El Gobierno también puso en disputa las cifras. Mientras el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Franco Bartolacci, estimó más de 1.500.000 personas en todo el país, la Casa Rosada sostuvo que la convocatoria reunió apenas 135 mil. El oficialismo también destacó la presencia de figuras opositoras como el gobernador bonaerense Axel Kicillof, la CGT y Sergio Massa como evidencia del carácter político de la protesta.

    Más allá de las cifras, el Gobierno intentó mover el eje de la discusión hacia la eficiencia del gasto universitario. Álvarez señaló que el Estado destina alrededor de 400 mil millones de pesos a salarios universitarios y cuestionó los resultados: pocas graduaciones en relación a la cantidad de estudiantes y, según el funcionario, más docentes de los que el presupuesto contempla. «Si vos tenés presupuestado 15 docentes y nombrás 25, el día que querés aumentar el sueldo es la misma plata», graficó.

    Consultado sobre si «sobraban» docentes en las universidades, Álvarez no confirmó ni desmintió: «Es lo que estamos poniendo en la discusión y para eso tenemos que tener indicadores confiables. Hay cerca de 200 mil docentes. Es una discusión que no está saldada», respondió.

  • La economía de Javier Milei entra en zona de riesgo por la creciente crisis política

    La economía de Javier Milei entra en zona de riesgo por la creciente crisis política

    La Argentina atraviesa uno de esos momentos donde la política deja de ser un factor de acompañamiento de la economía para convertirse directamente en un problema económico. Y eso es exactamente lo que está comenzando a ocurrir en el Gobierno de Javier Milei. Los resultados no son los esperados, el programa económico comienza a perder capacidad de seducción social y el oficialismo empieza a exhibir señales de desgaste que hasta hace pocos meses parecían imposibles de imaginar dentro de la estructura libertaria.

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    Durante largos meses el Gobierno apostó toda su legitimidad política a una promesa central: el ajuste sería brutal, pero breve; doloroso, pero efectivo; traumático, aunque necesario para estabilizar la economía y luego abrir una etapa de crecimiento y prosperidad. Sin embargo, lo que hoy comienza a observarse es otra cosa. Algunos indicadores muestran mejoras parciales, es cierto. Hay sectores vinculados a las finanzas, la minería, la energía, el agro o ciertos nichos exportadores que exhiben números positivos. Pero ese crecimiento no derrama, no se traduce en recuperación del empleo, no mejora el consumo masivo y mucho menos reconstruye el tejido social golpeado por más de dos años de recesión y ajuste permanente.

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    La sensación predominante en amplios sectores de la sociedad es que la economía se estabilizó solo para algunos. Mientras tanto, para la clase media y los sectores populares, la vida cotidiana continúa marcada por la pérdida de poder adquisitivo, la precarización laboral y la incertidumbre permanente. El problema para el Gobierno es que esa percepción ya no se limita a la oposición o al sindicalismo. Empieza a filtrarse dentro del propio oficialismo.

    En la Casa Rosada el nerviosismo crece. Y crece porque la realidad dejó de acompañar el relato épico con el que el Presidente intentó sostener políticamente el ajuste. Cada vez que aparecen datos negativos o advertencias sobre la fragilidad del esquema económico, la reacción presidencial es la misma: descalificación, insultos y negación. Javier Milei parece cada vez más encerrado en una lógica donde cualquier cuestionamiento técnico o político automáticamente es interpretado como una conspiración contra su gobierno.

    Ese mecanismo quizás sirvió en campaña o incluso durante los primeros meses de gestión, cuando gran parte de la sociedad estaba dispuesta a tolerar costos extremos a cambio de una expectativa de ordenamiento económico. Pero hoy el contexto es diferente. El desgaste empieza a ser visible y el Gobierno ya no logra administrar políticamente los efectos sociales del ajuste.

    El “caso Adorni” y la crisis de credibilidad

    La tensión se siente especialmente dentro del Gabinete. En privado, varios funcionarios admiten preocupación por el rumbo económico y por la creciente pérdida de confianza política. Nadie quiere quedar asociado a un eventual deterioro mayor del programa. Sin embargo, el temor a las represalias presidenciales impide cualquier discusión pública seria dentro del oficialismo. Todo ocurre en off, entre susurros, operaciones internas y filtraciones controladas. El clima interno se parece cada vez más al de un gobierno sitiado por sí mismo.

    Y en el centro de esa crisis aparece el llamado “caso Adorni”, un problema político que el oficialismo subestimó y que hoy amenaza con erosionar la credibilidad de todo el programa económico. La decisión de sostener al Jefe de Gabinete pese al escándalo no solo genera ruido institucional: también introduce incertidumbre política en un momento donde el Gobierno necesita transmitir previsibilidad absoluta.

    La situación es delicada porque el oficialismo construyó gran parte de su identidad pública sobre la idea de superioridad moral frente a “la vieja política”. El discurso libertario prometía transparencia, austeridad y una ruptura ética con los privilegios tradicionales del poder. Por eso el impacto del caso resulta tan profundo. No se trata únicamente de las sospechas sobre el patrimonio del funcionario o de las versiones sobre operaciones inmobiliarias y movimientos de dinero en efectivo. El problema central es la contradicción entre el relato moral del Gobierno y las conductas que hoy se ponen bajo sospecha.

    Incluso las buenas noticias financieras empiezan a perder efecto frente al deterioro político. El reciente anuncio de Fitch Ratings elevando la calificación de la deuda soberana argentina de “CCC+” a “B-” con perspectiva estable debería haber funcionado como un fuerte respaldo internacional al rumbo económico. Y efectivamente hubo fundamentos objetivos detrás de esa decisión: mejora fiscal, acumulación de reservas, reducción del déficit y cierta consolidación institucional de algunas reformas impulsadas por el Gobierno.

    Sin embargo, el impacto político y social de esa noticia fue prácticamente nulo. La sociedad ya no reacciona positivamente ante indicadores técnicos que no modifican su vida cotidiana. Y además, la propia calificadora dejó una advertencia significativa: el principal riesgo para el programa argentino sigue siendo el frente político. En otras palabras, el problema ya no es exclusivamente económico. Es la fragilidad del poder. Y ahí reaparece otra vez el “efecto Adorni”.

    La intervención pública de Patricia Bullrich marcó un punto de inflexión dentro del oficialismo. Su exigencia para que el funcionario presente inmediatamente su declaración jurada expuso algo mucho más profundo que una diferencia táctica. Lo que mostró fue una fractura de autoridad dentro del propio espacio libertario.

    Bullrich entendió antes que muchos que el costo político del escándalo puede volverse inmanejable. Y decidió tomar distancia. Su movimiento tuvo una lógica brutalmente pragmática: preservar capital político propio antes de quedar atrapada en un eventual derrumbe del Gobierno. Las encuestas que la muestran con alta imagen positiva explican gran parte de esa jugada.

    Pero el problema para el oficialismo es que la senadora dejó al descubierto dos debilidades estructurales. La primera: la escasa fortaleza política real de Manuel Adorni, quien aparece públicamente cuestionado incluso por sectores aliados. La segunda: la creciente incapacidad de la conducción presidencial para ordenar internamente a su espacio.

    La reacción del llamado “triángulo de hierro” fue inmediata. Karina Milei interpretó la presión de Bullrich como una insubordinación directa al Presidente. Y en términos políticos probablemente tenga razón. El problema es que el oficialismo parece más preocupado por disciplinar voces internas que por resolver el problema de fondo.

    Esa dinámica resulta particularmente peligrosa en contextos económicos frágiles. Los mercados, los inversores y los actores económicos toleran programas duros siempre que exista capacidad política para sostenerlos. Cuando empiezan a percibir desorden interno, peleas de poder o crisis de liderazgo, la confianza se deteriora rápidamente.

    Esto nos lleva inevitablemente a mirar un pasado demasiado cercano, todavía fresco en la memoria política argentina. En el tramo final del gobierno anterior, el entonces ministro de Economía y candidato presidencial Sergio Massa repetía casi como un ruego hacia el propio oficialismo: “por favor, no nos entra un quilombo más”. No era solamente una frase de desesperación política. Era el reconocimiento explícito de que las internas permanentes dentro del poder estaban destruyendo cualquier posibilidad de estabilizar la economía. Massa entendía algo elemental: ningún programa económico resiste cuando el propio gobierno transmite desorden, fragilidad y disputas de liderazgo.

    Hoy, salvando las enormes diferencias ideológicas y de contexto, en la administración de Javier Milei empieza a emerger un fenómeno parecido. La política vuelve a contaminar la economía. Las peleas internas, las operaciones cruzadas y el creciente desgaste del “caso Adorni” proyectan una imagen de parcial descontrol que impacta directamente sobre la confianza. Porque los mercados, insisto, pueden tolerar ajustes duros; lo que no toleran es la sensación de un poder político perdiendo cohesión y autoridad.

    Una economía atrapada por la fragilidad política

    Por eso no sorprende que incluso dentro del entorno económico de Luis Caputo admitan en privado que el “tema Adorni” genera interferencias concretas sobre la economía. El Gobierno necesita transmitir control y estabilidad, pero hoy comunica exactamente lo contrario: desgaste, improvisación y tensión interna.

    Lo más llamativo del caso es la estrategia elegida por el propio funcionario cuestionado. Si efectivamente posee toda la documentación respaldatoria de su patrimonio, la lógica política indicaría presentar inmediatamente toda la información disponible y cerrar el conflicto cuanto antes. Cada día de demora amplifica las sospechas y alimenta versiones cada vez más dañinas. Quien entiende lo básico de una declaración jurada de Bienes Personales sabe que no es una gran ciencia, no lleva meses hacerla. Todo lo contrario.

    Aquí aparecen dos hipótesis posibles. La primera es la más obvia y también la más peligrosa para el Gobierno: que existan inconsistencias patrimoniales difíciles de justificar rápidamente. Las versiones y las declaraciones ante la Justicia sobre operaciones en efectivo, compras inmobiliarias y aportes financieros de terceros alimentan justamente esa sospecha. En ese escenario, el tiempo se vuelve un recurso político indispensable para ordenar documentación, reconstruir trazabilidad de fondos y reducir daños.

    La segunda hipótesis es más compleja y revela un componente profundamente político del conflicto. Que el oficialismo esté apostando deliberadamente a victimizar al funcionario, tensar la discusión pública y luego intentar construir una narrativa de persecución mediática y reivindicación judicial. Sería una lógica consistente con la dinámica comunicacional del mileísmo: transformar cada crisis en una guerra cultural.

    Pero incluso si esa fuera la estrategia, implica riesgos enormes. Porque mientras el Gobierno juega esa batalla política, la economía real sigue deteriorándose. El consumo no despega, la actividad muestra altibajos constantes y el empleo privado continúa bajo presión. No existe todavía una tendencia sólida y homogénea de crecimiento. Lo que hay son sectores puntuales con buenos resultados coexistiendo con amplias áreas de la economía en retroceso.

    En este palaciego entorno, en los pasillos de Casa Rosada todavía apuestan a que “el despegue de la economía salvará políticamente a Manuel Adorni”, pero en los despachos más reservados del Palacio de Hacienda la mirada es exactamente inversa: “si Adorni sigue, terminará sepultando cualquier posibilidad real de recuperación económica”.

    Pero independientemente de las interpretaciones sobre los efectos de las decisiones futuras del Jefe de Gabinete, este es hoy uno de los momentos más preocupantes para el Gobierno: el modelo actual genera crecimiento sin capacidad de integración social. Y eso inevitablemente termina produciendo tensiones políticas. Ningún programa económico puede sostenerse indefinidamente si solo beneficia a sectores concentrados mientras la mayoría de la población siente que empeora.

    El oficialismo todavía conserva activos importantes. La oposición sigue fragmentada, gran parte de la sociedad mantiene rechazo hacia el pasado reciente y el Presidente conserva un núcleo duro de apoyo considerable. Pero el problema es que la política no funciona únicamente sobre adhesiones emocionales. También necesita resultados concretos y percepción de futuro. Hoy esa percepción empieza a erosionarse.

    El Gobierno enfrenta además otro problema estructural: la sobrepersonalización extrema del poder. Todo gira alrededor de Javier Milei. Las decisiones, las estrategias y la comunicación dependen casi exclusivamente de su figura y del círculo más íntimo que lo rodea. Eso puede otorgar rapidez decisional en determinados contextos, pero también vuelve extremadamente vulnerable a toda la estructura cuando aparecen errores políticos o crisis de confianza.

    La administración libertaria construyó su identidad sobre la idea de eficiencia técnica y superioridad moral. Si ambas percepciones empiezan a resquebrajarse simultáneamente, el problema deja de ser coyuntural y se transforma en algo mucho más profundo: una crisis de credibilidad. Y la credibilidad es el principal activo de cualquier programa económico de shock.

    Porque detrás de las discusiones sobre declaraciones juradas, internas oficialistas y operaciones políticas existe una cuestión central: la sociedad empieza a preguntarse si el sacrificio realizado realmente tiene sentido. Esa es la pregunta más peligrosa para cualquier gobierno de ajuste. Mientras la expectativa de mejora existe, el costo social puede administrarse. Cuando la esperanza empieza a desaparecer, el escenario cambia completamente. Hoy la Argentina parece ingresar lentamente en esa etapa de duda.

    El Gobierno aún tiene margen para corregir. Pero para hacerlo necesita abandonar la lógica de negación permanente y asumir que los problemas políticos ya están impactando directamente sobre la economía. Sostener funcionarios cuestionados únicamente por lealtad interna puede terminar teniendo un costo mucho más alto que resolver rápidamente las inconsistencias existentes.

    La historia argentina ofrece demasiados ejemplos de programas económicos técnicamente viables que terminaron naufragando por errores políticos, soberbia de conducción o desconexión con la realidad social. El riesgo para Javier Milei es repetir exactamente ese patrón.

    Mientras tanto, la economía continúa enviando señales ambiguas. Algunos indicadores mejoran, otros retroceden. El crecimiento aparece y desaparece mes a mes sin consolidarse. Las inversiones avanzan más lentamente de lo esperado. El empleo no reacciona. El consumo sigue deprimido. Y el humor social comienza a deteriorarse.

    En ese contexto, la principal amenaza para el Gobierno ya no parece venir de la oposición tradicional ni de los mercados internacionales. La amenaza más seria empieza a surgir desde adentro: desde las propias contradicciones políticas de un oficialismo que prometió ser distinto y que hoy empieza a parecerse demasiado a aquello que decía combatir.

  • Patria Grande, el partido de Grabois, definió autoridades en Río Negro

    Patria Grande, el partido de Grabois, definió autoridades en Río Negro

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    Patria Grande, el espacio político referenciado a nivel nacional por Juan Grabois, definió sus nuevas autoridades en Río Negro durante un plenario realizado este viernes en Roca. La fuerza avanzó con una lista única luego de su proceso interno de reorganización partidaria para poder participar en las elecciones de 2027.

    La designación de autoridades marca un nuevo paso para el partido, que en los últimos meses había iniciado el ordenamiento institucional con la mira puesta en consolidarse dentro del escenario político provincial.

    Plenario de Patria Grande realizado en Roca. Foto: gentileza.

    En diálogo con Diario RÍO NEGRO, Juan Manuel Sosa, referente de Patria Grande en la provincia explicó que el próximo paso «es avanzar sobre la presidencia provincial, algo que vamos a terminar de resolver hacia la mitad de este año”, además agregó que «queremos empezar a construir las representaciones locales y regionales en la provincia para fortalecer la presencia territorial”.

    Además, señaló que la formalización interna le permitirá al espacio crecer con mayor presencia institucional. “Consolidar esta herramienta electoral nos permite posicionarnos de otra manera como organización, que viene creciendo a lo largo de la provincia y en varias localidades”.


    Patria Grande, nueva conducción y proyección política en Río Negro


    La renovación de autoridades se produce después de semanas de trabajo interno destinadas a regularizar la estructura partidaria y fortalecer la presencia de Patria Grande en Río Negro.

    Como presidente fue elegido Alejandro Palmas, dirigente de San Carlos de Bariloche, una de las ciudades donde el espacio mostró mayor desarrollo electoral cuando Juan Grabois fue precandidato presidencial en 2023. En aquellas PASO, frente a Sergio Massa, obtuvo en Bariloche el mejor resultado del país, con el 13,2% de los votos.

    La vicepresidencia quedó para Anahí Benítez, referente de Cinco Saltos, mientras que la Secretaría General será encabezada por Rosario Jiménez, de Roca.

    La Tesorería, en tanto, estará a cargo de Julieta Parente, dirigente de Viedma, lo que refleja una integración con representación territorial de distintos puntos de la provincia.


    Primeras elecciones de la fuerza de Grabois en Río Negro


    Sosa también destacó la convocatoria lograda en el plenario provincial. “En este congreso estamos participando un poco más de 110 o 120 compañeros de toda la provincia, de Bariloche, Cipolletti, Cinco Saltos, Regina, Roca, Río Colorado y Viedma”.

    Agregó que incluso hubo representación de otras localidades donde el espacio busca seguir creciendo. “También hay representaciones de otras localidades como Jacobacci y Maquinchao, donde todavía no tenemos herramientas consolidadas pero se viene construyendo”.

    Patria Grande tiene actualmente unos 2.800 afiliados y debe elegir 20 miembros titulares y 10 suplentes de la Coordinación General; 7 titulares y 2 suplentes de la Mesa Ejecutiva; y 3 titulares junto a un suplente de la Junta de Disciplina.

    Sobre la proyección política del espacio, el dirigente señaló que buscarán ampliar consensos dentro del peronismo y sectores afines. “Queremos construir la mayor unidad posible, no solamente para frenar este modelo neoliberal, sino para generar una nueva alternativa”.

    También planteó un horizonte productivo y social para la provincia. “Una proyección que ponga a la provincia de pie, con un aparato productivo que dé trabajo, dé comida y saque a la gente del hambre y de la miseria”.


  • Sumar y el Frente Renovador articulan en Río Negro un armado político con proyección a 2027

    Sumar y el Frente Renovador articulan en Río Negro un armado político con proyección a 2027

    Referentes de ambos espacios avanzan en una agenda común para enfrentar al oficialismo nacional y posicionarse en debates clave como la reforma de la Carta Orgánica de Bariloche.

    Dirigentes de la fuerza Sumar y del Frente Renovador comenzaron a delinear en Río Negro una estrategia política conjunta con la mirada puesta en el escenario electoral de 2027, pero también con impacto en discusiones locales de corto plazo. El primer paso fue un encuentro en Bariloche entre Rodolfo Aguiar, Mateo Canosa y Alejandro Ramos Mejía, donde coincidieron en la necesidad de construir una alternativa frente a las políticas del gobierno nacional.

    La reunión expuso un punto de convergencia central: la oposición al rumbo económico y social impulsado por el presidente Javier Milei, al que calificaron como un modelo de “ajuste” con efectos negativos sobre el empleo y el entramado productivo. En ese marco, los espacios buscan consolidar un frente que pueda disputar poder tanto a nivel provincial como nacional.

    El armado incluye a Sumar —la nueva fuerza impulsada por Aguiar junto a sectores como Unidad Popular— y al Frente Renovador, que a nivel nacional lidera Sergio Massa y que en Río Negro tiene como principal referente a Ramos Mejía. La estrategia pasa por recorrer la provincia, sumar actores políticos y sociales, y construir coincidencias programáticas.

    “Tenemos que empezar a pensar en el día después de Milei”, planteó Aguiar, en una definición que marca el horizonte político del espacio. En la misma línea, Ramos Mejía cuestionó el rumbo del Gobierno y sostuvo que la situación actual “impone marcos de diálogo y acuerdos para la Argentina que queremos”.

    Además de la proyección electoral, el encuentro puso el foco en debates locales, especialmente en San Carlos de Bariloche, donde se discute una eventual reforma de la Carta Orgánica municipal. Allí, los dirigentes coincidieron en la necesidad de incorporar ejes vinculados a la tecnología, el desarrollo productivo y el fortalecimiento institucional, en una ciudad que consideran estratégica para la economía provincial.

    Desde el entorno de Canosa remarcaron que la construcción de una alternativa competitiva requiere tiempo y acuerdos amplios. “No puede resolverse a último momento ni entre pocos”, señalaron, en alusión a la necesidad de consolidar un armado político con base territorial y proyección real.

    El movimiento de estas fuerzas se da en un contexto de reconfiguración del mapa político rionegrino, donde también se posicionan otros espacios con vistas a 2027, en un escenario abierto y en plena construcción.

  • Entre la reforma y la negociación: el Gobierno apuesta a Ficha Limpia para sumar aliados

    Entre la reforma y la negociación: el Gobierno apuesta a Ficha Limpia para sumar aliados

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    El gobierno de Javier Milei inunda el Congreso con proyectos propios para dominar la agenda. Esta vez será el turno de la reforma electoral: tras varias idas y vueltas, el presidente anunció que este miércoles enviará la iniciativa para eliminar definitivamente las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) y limitar el financiamiento público de los partidos políticos. La novedad es que incluirá la Ficha Limpia, en un guiño a la oposición dialoguista a cambio de votos.

    “Mañana enviamos la reforma electoral al Congreso. Eliminamos las PASO: basta de obligar a los argentinos a pagar internas de la casta. Cambiemos el financiamiento: se termina la política viviendo de tu bolsillo. Ficha Limpia: los corruptos afuera para siempre. Se acabó la impunidad. Se acabó la joda”, anunció Milei en la red social X.

    Desde que el Gobierno dejó trascender su intención de insistir con la reforma electoral, se sabía que los dos ejes principales eran la derogación de las PASO y las restricciones en el financiamiento de los partidos. La sorpresa del anuncio de Milei fue la inclusión de la Ficha Limpia, que busca impedir las candidaturas de personas condenadas por corrupción.

    Cuando fracasó la ley por última vez, en mayo de 2025, se sospechó que era el propio Gobierno el que se oponía. Se especulaba con que La Libertad Avanza buscaba polarizar electoralmente con Cristina Kirchner y, si el Congreso sancionaba la ley, la expresidenta quedaba afuera de la cancha. Finalmente fue la Corte Suprema de Justicia la que la inhabilitó de manera perpetua para competir por cargos públicos.

    Superado el shock político por el fracaso en el Senado, y aprovechando el año no electoral, el Gobierno reflota la Ficha Limpia con un objetivo subterráneo: el de utilizarla como anzuelo para captar votos de aliados a favor de toda la reforma electoral, que requiere mayoría absoluta (129 votos en Diputados y 37 en el Senado).

    No es casualidad que, en cuestión de días, se presentaron en cadena cuatro nuevos proyectos de Ficha Limpia en el Congreso: los impulsan los diputados Gisela Scaglia (Provincias Unidas), Karina Banfi (Adelante Buenos Aires) y Maximiliano Ferraro (CC), y el senador Martín Goerling (PRO). Todos bloques que el oficialismo necesita para el éxito de la ley.

    Los proyectos de los aliados amplían el alcance de la Ficha Limpia: ya no solo regiría para los delitos de corrupción, sino también para otros delitos graves. Proponen contemplar delitos como terrorismo, trata de personas, narcotráfico, secuestro extorsivo, delitos contra la integridad sexual, homicidios y delitos contra el orden constitucional. En tanto, mantienen el criterio de la condena confirmada en segunda instancia (es decir, sin necesidad de sentencia firme) a la hora de impedir las candidaturas.

    En 2025, la Ficha Limpia registró su máximo avance parlamentario después de años de frustraciones. Se aprobó en la Cámara de Diputados en febrero con 144 votos a favor, 98 en contra y 2 abstenciones. Pero en el Senado no logró la mayoría absoluta: recibió 36 votos a favor, cuando necesitaba 37. Hubo 35 votos en contra. La razón fue el voto negativo de dos misioneros aliados al Gobierno que responden al exgobernador Carlos Rovira: Sonia Rojas Decut y Carlos Arce.

    Además de la Ficha Limpia, el Gobierno insistirá con suprimir las PASO, bajo el argumento de su costo fiscal y del hartazgo ciudadano a la hora de ir a votar. Sin embargo, no está claro que estén los votos: en las distintas vertientes de la oposición valoran las primarias como una herramienta para dirimir candidaturas, sobre todo en momentos de desorden como el actual. Ante esa situación, en el oficialismo no descartan ir de nuevo por la suspensión, tal como la última vez.

    El tema promete una fuerte discusión interna dentro del universo peronista. Uno de los que salió a pronunciarse fue el diputado Sebastián Galmarini, cuñado de Sergio Massa y especialista en sistemas electorales: reconoció que “las PASO, como están hoy, no funcionaron como proceso de selección de candidatos”, pero llamó a construir un sistema alternativo para ordenar esas candidaturas, que sea “más razonable, más ágil y menos costoso”.

    El otro eje de la reforma electoral que enviará Milei al Congreso es el financiamiento de los partidos políticos. “Hay que subirles la vara para que haya menos partidos”, dijo tiempo atrás Martín Menem, titular de Diputados. Lo que buscarían es terminar con los denominados “sellos de goma” al imponerles requisitos más exigentes para su constitución y vigencia en el tiempo.

    El Ejecutivo ya había impulsado una ley en ese sentido en 2024, pero el proyecto nunca se trató y finalmente caducó. Allí proponían aumentar de 5 a 10 el número de distritos necesarios para alcanzar el reconocimiento como partido nacional, y se incorporaba como exigencia contar con un mínimo del 0,1% de los afiliados del Registro Nacional de Electores. También se endurecían las exigencias para los partidos distritales.


  • De Cristina Fernández a Javier Milei: los encuentros del papa Francisco con los presidentes argentinos

    De Cristina Fernández a Javier Milei: los encuentros del papa Francisco con los presidentes argentinos

    A lo largo de sus 12 años de pontificado, el papa Francisco I desarrolló una agenda diplomática activa que incluyó audiencias con jefes de Estado de todo el mundo.

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    En el caso argentino, recibió en el Vaticano a los tres presidentes que ejercieron durante su papado: Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández y Javier Milei.

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    Los encuentros se produjeron en contextos políticos distintos y mostraron matices en el vínculo entre la Santa Sede y la Argentina.

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    Cristina Kirchner: múltiples encuentros y agenda bilateral

    Antes de convertirse en Papa, Jorge Bergoglio mantuvo una relación tensa con el kirchnerismo durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Como arzobispo de Buenos Aires y luego cardenal, tuvo diferencias públicas con el oficialismo en temas como la pobreza, la situación social y, especialmente, el debate por la ley de matrimonio igualitario en 2010, donde la Iglesia tuvo una postura crítica.

    Ese vínculo estuvo marcado por cruces indirectos, cuestionamientos desde sectores del Gobierno y una relación institucional distante entre la Casa Rosada y el Arzobispado porteño. Incluso, durante esos años no se registraron encuentros formales entre Bergoglio y Néstor Kirchner, y el vínculo con Cristina Fernández fue limitado y protocolar.

    El escenario cambió tras su elección como Papa en marzo de 2013. Cristina Fernández de Kirchner fue una de las primeras mandatarias en viajar al Vaticano para saludarlo, en una audiencia que marcó el inicio de una nueva etapa en la relación. Entre 2013 y 2015 mantuvieron varios encuentros, tanto en Roma como en otros países, en los que se abordaron temas de agenda bilateral, sociales y regionales.

    Las audiencias incluyeron reuniones privadas, participación en actividades oficiales y gestos simbólicos que reflejaron una relación más fluida en comparación con la etapa previa. En ese período se consolidó un vínculo institucional frecuente entre el Vaticano y el Gobierno argentino.

    Mauricio Macri: encuentros formales y una relación distante

    Durante la presidencia de Mauricio Macri, el vínculo con el Papa se desarrolló en un marco más acotado y con menor frecuencia de encuentros. La primera audiencia oficial se realizó en febrero de 2016 en el Vaticano y tuvo una duración breve en comparación con otras reuniones papales, lo que fue interpretado en su momento como una señal de distancia en el vínculo.

    A lo largo de su mandato, Macri volvió a coincidir con Francisco en actividades oficiales y eventos internacionales, aunque sin una dinámica de encuentros frecuentes. En ese período también se registraron diferencias indirectas en torno a temas sociales y económicos, con intervenciones del Papa sobre pobreza, exclusión y situación laboral que fueron leídas en clave de contexto argentino.

    El vínculo se mantuvo dentro de los canales diplomáticos formales, sin rupturas institucionales, pero sin la cercanía que había caracterizado la relación con la gestión anterior.

    Alberto Fernández: continuidad institucional y visitas oficiales

    Durante la gestión de Alberto Fernández, el vínculo se mantuvo dentro de los canales institucionales habituales. El presidente visitó al Papa en el Vaticano en enero de 2020, en una audiencia oficial donde se trataron temas vinculados a la situación económica argentina, la deuda externa y la agenda social.

    En ese período también se registraron contactos en el contexto de la pandemia de COVID-19, con intercambios sobre la necesidad de cooperación internacional. En paralelo, hubo un gesto personal que tuvo repercusión pública: el presidente decidió nombrar a su hijo recién nacido con el nombre Francisco, en referencia al pontífice.

    Javier Milei y el perdón

    El vínculo con Javier Milei tuvo un inicio marcado por declaraciones críticas. Antes de asumir la presidencia, Milei había calificado al Papa como “el maligno en la Tierra”, en el marco de cuestionamientos ideológicos vinculados a posiciones sociales y económicas del pontífice.

    Tras su llegada al Gobierno, el presidente viajó a Roma y mantuvo una audiencia con Francisco en febrero de 2024, en el contexto de la canonización de Mama Antula. El encuentro marcó un cambio hacia una relación institucional y se desarrolló bajo el protocolo habitual del Vaticano, con una reunión privada y el intercambio de obsequios.

    Luego de la audiencia, Milei destacó el carácter del encuentro, al que definió como cordial y valoró el recibimiento de Francisco.

    «Aquí con el argentino más importante de toda la historia… Abrazo a la distancia Santo Padre», publicó el presidente argentino este martes, a un año de la partida del líder religioso. Ante los cuestionamientos de algunos usuarios sobre sus dichos previos sobre el Papa, Milei replicó: «En esa misma visita le pedí perdón por mi error y su respuesta fue propia de un grande. ‘No te calentés, todos hacemos boludeces de chico’».

    Otros dirigentes argentinos y líderes mundiales

    Además de los presidentes, Francisco recibió a distintos dirigentes argentinos, entre ellos el exministro de Economía Sergio Massa, el dirigente social Juan Grabois, con quien mantenía un vínculo fluido y referentes sindicales como Hugo Moyano. También mantuvo encuentros con gobernadores y legisladores en el marco de visitas oficiales o actividades impulsadas por el Vaticano.

    La agenda internacional del Papa incluyó reuniones con líderes atravesados por conflictos o controversias. Entre ellos, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, a quien recibió en el Vaticano en varias oportunidades, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una audiencia realizada en 2017 durante su primera gestión.

    También mantuvo encuentros con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoan, con el líder chino Xi Jinping en el marco del acuerdo sobre obispos, y con dirigentes de América Latina como Nicolás Maduro y Evo Morales.

    Estas audiencias se dieron en el marco de la diplomacia vaticana, que promueve el diálogo con gobiernos de distintos perfiles políticos, incluidos aquellos en contextos de conflicto o cuestionamiento internacional.

  • Patricia Bullrich recordó el día que Luis Brandoni fue candidato

    Patricia Bullrich recordó el día que Luis Brandoni fue candidato

    La muerte de Luis Brandoni golpeó fuerte al mundo del espectáculo y las redes sociales se llenaron de mensajes de artistas que lo despidieron. Sin embargo, el actor también tuvo su paso por la escena política en 2023 cuando fue precandidato a Parlamentario de Mercosur por Juntos por el Cambio.

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    En este contexto, Patricia Bullrich, actual senadora por La Libertad Avanza, lo despidió en sus redes sociales y recordó el día que la acompañó en las PASO 2023. “Beto fue talento, carácter y coraje. De esos que no se callaban nunca y defendían lo que pensaban hasta el final”, escribió en las primeras líneas de la publicación.

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    Luego remarcó el acompañamiento que tuvo del actor en las PASO 2023 cuando la senadora fue precandidata a Presidente y Brandoni a Presidente Parlamentario del Mercosur. “Un artista único y un hombre excepcional, que me acompañó en la boleta de 2023”, recordó.

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    “Mis condolencias a su familia, a sus amigos y a todos los que lo admiramos”, concluyó con una foto en la que se ve a Bullrich junto al actor en un cálido abrazo.

    Qué había dicho Brandoni sobre la alianza de Bullrich con Javier Milei

    Luis Brandoni, el actor y diputado electo para representar al país en el Parlasur criticó el acuerdo en cara al balotaje de 2023 entre La Libertad Avanza (LLA), Mauricio Macri y Patricia Bullrich, y apuntó contra “el error” de la excandidata de Juntos por el Cambio (JxC): “No la votamos para que haga cualquier cosa, la votamos para que sea presidenta”.

    “Es un error muy grave de parte de Patricia, porque los votos son de los ciudadanos y las ciudadanas, no la votamos para que haga cualquier cosa, la votamos para que sea presidenta”, lanzó Brandoni, en aquel momento, en comunicación con Radio La Red.

    De hecho sostuvo, en 2023, que el entonces candidato a presidente Javier Milei «es un ignorante que desconoce la vida de un partido de 130 años» y sostuvo que en el balotaje contra el postulante de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, no va a votar a «ninguno de los dos».

  • Cinco gobernadores fueron claves para aprobar la reforma de la Ley de Glaciares: quiénes son y qué dijo la Casa Rosada

    Cinco gobernadores fueron claves para aprobar la reforma de la Ley de Glaciares: quiénes son y qué dijo la Casa Rosada

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    La reforma de la Ley de Glaciares se aprobó luego de un arduo debate en Diputados. El Poder Ejecutivo celebró la sanción y en el largo documento reconoció a cinco gobernadores provinciales que fueron «claves» para avanzar con la iniciativa que impulsó la gestión libertaria de Javier Milei.

    Los gobernadores que fueron claves para la reforma: qué dijo la Casa Rosada


    El propio presidente calificó a la modificación como una «reforma histórica» que «aclara con precisión científica que se debe continuar protegiendo los glaciares y las geoformas del ambiente periglacial que cumplen funciones hídricas, permitiendo, en función de evaluaciones técnico-científicas provinciales, la explotación de los minerales en los terrenos que estaban mal catalogados como glaciares y no formaban parte del objeto protegido de la ley».

    Esta expresión la realizó en un comunicado que se publicó esta madrugada por medio de la Oficina del Presidente para celebrar la modificación de la Ley 26.639, de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglacial.

    El mandatario dedicó un apartado del texto para realizar un «especial reconocimiento» y en este sentido mencionó a todos los gobernadores que apoyaron la iniciativa son:

    Marcelo Orrego de San Juan: llegó al mandato provincial como parte del partido Producción y Trabajo. En 2025 presentó un nuevo frente electoral en San Juan para competir contra el peronismo y La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de octubre al que nombró Por San Juan.

    Marcelo Orrego, gobernador de San Juan

    Raúl Jalil de Catamarca: pertenece al Partido Justicialista (PJ) y forma parte de la coalición Unión por la Patria. Fue reelecto en 2023

    Raúl Jalil junto a Javier Milei

    Carlos Sadir de Jujuy: asumió el rol en 2023. Pertenece a la Unión Cívica Radical (UCR).

    Carlos Sadir, gobernador de Jujuy

    Gustavo Sáenz de Salta: pertenece al Partido Identidad Salteña. llegó a la escena nacional de la mano de Sergio Massa.

    Gustavo Sáenz, gobernador de Salta

    Alfredo Cornejo de Mendoza: miembro de la Unión Cívica Radical (UCR) y principal referente del frente Cambia Mendoza.

    Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza

    Para la Casa Rosada los cincos mandatarios provincias mencionados fueron actores claves del proceso. “Este esfuerzo coordinado permitió alcanzar un marco normativo claro, federal y técnicamente sólido”, sostuvo.

    En otro parte del documento, se reiteró que la reforma responde a un reclamo «histórico» de las provincias integrantes de la Mesa del Litio -Catamarca, Jujuy y Salta- y de la Mesa del Cobre -Catamarca, Jujuy, Salta, Mendoza y San Juan-.

    «La reforma aprobada les devuelve a las provincias la competencia que les corresponde como legítimas titulares del dominio originario de sus recursos, permitiéndoles identificar, proteger y administrar sus reservas hídricas de manera eficiente, técnica y realista», subraya.

    El oficialismo recordó que el proceso de elaboración del proyecto se extendió durante un año y destacó la participación de los distintos funcionarios.

    La reforma de la Ley de Glaciares fue una de las discusiones más extensas de la jornada del miércoles en Diputados. La propuesta recibió el respaldo de los bloques aliados al oficialismo, mientras que Unión por la Patria y el Frente de Izquierda rechazaron la iniciativa tras advertir sobre el posible avance de proyectos extractivos en zonas sensibles.