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  • Vinos en la antigua Chos Malal, el esfuerzo que las langostas no pudieron vencer en el Alto Neuquén

    Vinos en la antigua Chos Malal, el esfuerzo que las langostas no pudieron vencer en el Alto Neuquén

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    Cuando Augusto Martin se acercó a proponerle a los salesianos compartir la tierra, para la viña que proyectaba, corría aproximadamente el año 1895. Chos Malal estaba por cumplir su primera década de vida institucional y desde ambos lados de este acuerdo “productivo”, sus protagonistas venían acumulando experiencia en la agreste Patagonia que los recibió, luego de superar cada uno su propia aventura para llegar a la capital histórica del gran Neuquén. 

    El inmigrante francés por un lado, “Martén” para sus vecinos, era el que usaba aros en sus orejas y al que le costaba hablar en español, proveniente de Lyon, terruño de gran tradición vitivinícola. Cambió de continente y de cultura, para llegar al puerto de Buenos Aires, seguir en tren hasta Mendoza y desde allí cruzar al norte neuquino. 

    Y entre los sacerdotes, por su parte, fue Mateo Gavotto, un italiano como todos los discípulos de Don Bosco que vinieron en esos años, con quien se entabló el pacto fundacional, el que dio inicio a esta noble actividad. Compañero de Bartolo Panaro, ambos eran los misioneros que tenían en el “corral amarillo” su base para moverse y visitar poblados y parajes del interior profundo.

    Una travesía codo a codo nada menos que con Alejandro Stefenelli fue el primer viaje que lo trajo hasta Chos Malal desde Patagones, recorrido en el que tuvo debut y prueba de fuego sobre un caballo, completando las 200 leguas (casi 1000 kilómetros) que lo separaban de su nueva vida, una que sostuvo por más de 30 años. 

    Vinos en el Alto Neuquén | Los primeros “quinteros”


    Emponchados, literalmente, los misioneros Pagano y Gavotto, en Chos Malal, en 1895. Foto: Archivo Salesiano Bahía Blanca.

    El investigador y comunicador Héctor Alegría fue quien dejó para la posteridad parte de esta reconstrucción, impresa en uno de sus libros sobre familias de Chos Malal, la tierra donde había elegido vivir. Con su perseverante y meticulosa revisión de archivos, eclesiales en este caso, se sumó al registro de otro cura y científico, Lino del Valle Carbajal, que en su obra “Por el Alto Neuquén”, ya había empezado a develar con qué desafíos se habían enfrentado estos nuevos vecinos, los “primeros quinteros que plantaron viña y frutales” junto a la Cordillera del Viento.

    La iniciativa en “la chacra parroquial” (ubicada en la parte baja de la avenida Flores “a la derecha, al fondo”, según el investigador y exsacerdote Isidro Belver), fue un intento que buscó reparar lo que las langostas casi habían exterminado en 1892, apenas unos años antes. En ese momento las plantas incipientes apenas juntaban fuerza, introducidas por los misioneros en 1891, sostuvo Carbajal, pero la naturaleza se impuso, como estaba acostumbrada por esas latitudes: implacable. 

    “Dos años más tarde, el padre Panaro compró por 35 pesos a don Antonio Della Chá unos cuantos cientos de sarmientos de parra, traídos desde Mendoza. Los usó para replantar el viñedo (…) pero aunque lamentablemente ningún sarmiento prendió, no se dejaron vencer por la fatalidad y siguieron adelante, hasta conseguir excelentes viñas”, valoraron, resumiendo en pocas líneas el tenaz esfuerzo que todo esto representaba.

    Vinos en el Alto Neuquén | A la salud de “Baco”


    El traslado del vino, entre Chos Malal y Mendoza, alrededor de los años ’20. Foto: Archivo General de la Nación.

    Es en este punto de la historia cuando llegó Martín, el esposo de Maria Teresa Dechelles y padre de Jules Jean Baptiste, de 17 años, con quienes tenían su hogar al pie del cerro Martín, hoy cerro de la Virgen. Conocedores de la agricultura, aprovecharon las tierras fértiles y el agua disponible para riego, para salir del contexto de supervivencia que venían soportando en su Francia natal. Ellos fueron quienes aportaron al cultivo 5.000 sarmientos de parra traídos desde Mendoza, que fueron preparados con esmero, con la condición del salesiano de que le dejaran “algunos berbechos a cambio”. 

    Los resultados, obviamente, no fueron automáticos. Sobrevivientes de las langostas, “la tarea de replantar fue constante, sobre todo desde 1896 a 1902”, continuó el relato guardado en la Casa Misión Chos Malal – Archivo Histórico de Misiones Salesianas. Y como si fuera poco, uno de los sectores fue “arrasado en dos oportunidades por las inundaciones generales del 16 de julio de 1899 y la del año siguiente”.

    En ese contexto, la primera cosecha apenas “alcanzó para llenar una botellita de vino”, mientras el padre Panaro optó por dejarle “un pequeño racimo de uva al padre Mateo, que andaba de misión”. Progresivamente, “con el volumen cosechado en 1899 se pudo hacer más de un barril de vino” y fue en 1900 que recién lograron elaborar cuatro barriles. “De ahí en más sabemos lo codiciado que fue el vino de Chos Malal, así como las grapas (…) Con el tiempo, los tres bodegueros más famosos de la zona fueron los padres salesianos, el señor Augusto Martín y el señor Francisco Schouabs”, agregó el detalle de Carbajal. 

    Así, a la chacra parroquial, sumaron en el terreno del templo, en centro del pueblo, “una bodega subterránea, una casseta de dos pisos de adobes para trabajos y depósitos, con piletas de cemento y toneles de madera, también toneles muy grandes afuera y dos túneles de crianza, junto al alambique, la embotelladora y las bordalesas chicas”, contó Belver. 

    Gracias a la labor realizada, hubo viñedos de variadas clases: la uva llamada ‘Chilena’, “de color negro y grano redondo”, la que mayor provecho daba, con unos 12 kilos promedio, por pie. También del tipo ‘Corinto’ blanca, que “era la primera en brotar”; ‘Francesa’ ó ‘Burdeos’, ‘Moscatel negra’, ‘Cavernier’, ‘Moscatel criolla’ ó ‘Itálica’,‘Dulcetto’ y ‘Filadelfia’, entre otras. Todas y cada una eran seguidas de cerca, para conocer su rendimiento promedio, el tiempo de maduración, la poda necesaria, su resistencia a las heladas regulares y tardías, entre otras características. “En abril está toda madura, para empezar la elaboración del vino. Hay quienes toman este vino en mayo, pero en opinión de todos debe permanecer hasta agosto en que se trasiega, para embotellarlo en diciembre, en que se bebe alegremente a la salud de Baco”, concluyó la narración, nombrando al dios del vino, según la mitología romana. 

    Vinos en el Alto Neuquén | “Vendimia Neuquina”


    Hoy, el legado de la vitivinicultura en Chos Malal sigue vivo, gracias al impulso de familias particulares que sostuvieron la sabiduría heredada allí mismo y también en Taquimilán, ahora también apoyadas por la difusión que les da el turismo, sector con el que se retroalimentan, entre racimos de Malbec, Pinot Noir y Cabernet Franc. 

    La naturaleza en este rincón sigue siendo muchas veces implacable, con un temperamento propio, pero hoy se pueden encontrar las bondades del clima seco, la amplitud térmica y los suelos calcáreos, agradeciendo además, la ausencia de granizo. 

    La chacra parroquial con el tiempo se convirtió en barrio, confirmó Belver, mientras que en el terreno de la vieja capilla, en calle Belgrano casi 25 de Mayo, el estacionamiento cubrió la bodega subterránea. También, un salón hizo lo propio sobre el patio cargado de plantas y galerías que permitían caminar entre ellas. 

    Pero como contrapartida, la bodega Des De La Torre, vigente hace una década pero con una tradición de cuatro generaciones, es una de las que se sumó a los eventos de “Caminos del vino” y desde este 2026 al calendario de la “Vendimia Neuquina”, de nuevo apostando a la centenaria “uva criolla”, con plantas que seguramente sucedieron a la labor pionera de los salesianos. 

    De la misma manera, bajo los parrales originales de Casa Dewey, el disfrute de cada cosecha sigue dando motivos para celebrar la identidad regional. Son ejemplos de una propuesta que 135 años después sigue luciéndose, combinada en el presente con la gastronomía y el talento de los productores, quienes cultivan las mismas ansias que supieron regar el “pairecito” Gavotto y un francés, de apellido “Martén”.


  • Conejo europeo en Neuquén: avanza el control de una invasión silenciosa 

    Conejo europeo en Neuquén: avanza el control de una invasión silenciosa 

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    El conejo europeo es un mamífero pequeño originario del suroeste de Europa, especialmente de la Península Ibérica, el oeste de Francia y el norte de África.  

    En la Argentina, fue introducido en el siglo XVIII en las Islas Malvinas y, posteriormente, en Tierra del Fuego y el continente, donde hoy se encuentra en varias provincias, especialmente en la Patagonia. Se adaptó con facilidad y formó poblaciones abundantes.

    En Neuquén, las autoridades provinciales están actualizando el relevamiento sobre la presencia y expansión de esta especie, con el objetivo de contar con información precisa para definir estrategias de manejo y control. El Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales informó sobre las acciones técnicas que se desarrollan para abordar este desafío ambiental.

    El conejo europeo, considerado una especie exótica invasora, fue introducido por acción humana y logró establecer poblaciones silvestres fuera de su área natural.

    Esta expansión, que lleva varias décadas, se ha acelerado en los últimos años, con un aumento en la abundancia y en la ocupación de nuevos ambientes.

    Su capacidad para adaptarse y reproducirse rápidamente, sumada a la intervención humana, genera impactos ecológicos significativos en los ecosistemas donde se instala.

    La actualización del relevamiento permitirá orientar políticas públicas y acciones de manejo que contribuyan a minimizar los efectos negativos de la especie sobre la biodiversidad local y los recursos naturales de la provincia.

    Las razones del avance 


    La expansión acelerada del conejo europeo en la Patagonia responde a su alta capacidad reproductiva y la ausencia de depredadores naturales. Además, encuentra abundante alimento y ambientes propicios, lo que favorece su rápida dispersión.

    La intervención humana, como la liberación de ejemplares domésticos y la falta de controles efectivos, también impulsó su avance. Así, en las últimas décadas, la especie logró colonizar nuevas zonas y generar impactos en los ecosistemas patagónicos.


  • Primera cosecha de algas en la Patagonia: el proyecto que abre una frontera productiva en el mar

    Primera cosecha de algas en la Patagonia: el proyecto que abre una frontera productiva en el mar

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    En las aguas frías de la bahía de Puerto San Julián, Santa Cruz; un experimento científico comienza a transformarse en una promesa productiva concreta.

    En esa localidad de la Patagonia sur, se realizó la primera cosecha de algas marinas cultivadas del país, un hito que marca el comienzo de una actividad vinculada a la acuicultura y al aprovechamiento sustentable de los recursos del Mar Argentino.

    Las primeras experiencias de cultivo y laboratorio se habían iniciado hace dos años con una prueba piloto. Finalmente en febrero de 2026, luego de incansable trabajo y paciencia, ocurrió el hito con la primera cosecha. 

    La experiencia combina ciencia de laboratorio con desarrollo en mar abierto. El proceso comenzó con el cultivo de algas microscópicas a partir de esporas recolectadas en el océano. Luego, esas estructuras iniciales fueron trasladadas a la bahía, donde crecieron durante algunos meses hasta alcanzar el tamaño necesario.

    Granja de algas: cultivan Macrocystis pyrifera


    El proyecto, impulsado por la Fundación Por el Mar, se centra en el cultivo de Macrocystis pyrifera, conocida como «cachiyuyo» o «huiro gigante», una macroalga clave en los ecosistemas marinos. Se trata de un primer cultivo a escala experimental, como piloto productivo.

    Fotos: Ailin Peirano.

    Esta especie forma verdaderos bosques submarinos que cumplen tres funciones ecológicas esenciales: producen oxígeno, capturan dióxido de carbono y sirven de refugio para numerosas especies. Todavía está poco desarrollada en el mundo y algunos de sus usos aún no se conocen.

    Mariano Bertinat es ingeniero en Recursos Naturales Renovables y coordinador del proyecto Santa Cruz de la fundación Por el Mar. Hace 20 años, trabaja en gestión de políticas públicas, evaluación ambiental y proyectos de conservación de la biodiversidad.

    “El fin es poder generar bioestimulantes, que son un producto que favorece las condiciones del suelo para el crecimiento de plantas. Esto tiene un potencial agrícola muy importante para la Argentina”, aseguró el coordinador a Diario RÍO NEGRO. 

    A diferencia de los fertilizantes tradicionales, estos productos potencian los procesos biológicos propios de la tierra, favoreciendo una agricultura más sostenible.

    Fotos: Ailin Peirano.

    “Nuestro bioestimulante, además de tener buena calidad, tiene como fondo la posibilidad de generar trabajo a partir de recursos renovables y además tiene como objetivo final proteger los bosques nativos de algas marinas», señaló.

    Otra de las líneas, tiene que ver con la producción de pellets de para alimento de ganado, suplemento alimentario para ganado, particularmente el ovino, a utilizar durante el invierno y las estaciones más frías en la Patagonia. 

    “No queremos exportar una materia prima, queremos agregar valor: que esa materia prima se transforme en Santa Cruz, impulse cadenas de valor en Santa Cruz y que el trabajo quede en nuestra provincia”.

    Mariano Bertinat, coordinador del proyecto Santa Cruz de la fundación Por el Mar.

    Granja de algas: ciencia y producción en avance 


    «Para estos cultivos, lo esperado es entre 6 y 12 kg por metro lineal. Nosotros obtuvimos 10 kg por metro de cultivo. Ahora estamos evaluando el proceso de transformación de esas algas en bioestimulantes y esperando tener los primeros resultados de las pruebas antes del invierno», aseguró Bertinat.

    Desde el punto de vista científico, para el equipo el principal logro es haber podido cultivar en un mar como el de Santa Cruz, con amplitudes de marea y vientos muy importantes. En otros lugares del mundo, estos cultivos se desarrollan en aguas más tranquilas, con condiciones más favorables. En este sentido, fue un desafío adaptarlo a las condiciones geográficas y ambientales del sur.

    Desde el punto de vista productivo, balancean el logro de poder generar una alternativa de fuentes de trabajo en la Provincia de Santa Cruz. “Es un gran sueño para nosotros y más esta alternativa laboral es a partir de un recurso natural renovable y nativo de la provincia”, apuntó Bertinat.

    El vocero de «Por el Mar» apuntó que hay comunidades costeras que están atravesando momentos económica y socialmente muy difíciles; y por eso buscan alternativas productivas y de generación de empleo a partir de productos regionales nativos.

    Granja de algas: un proyecto para el cuidado ambiental


    Más allá de su potencial económico, el proyecto tiene una fuerte impronta ambiental. El cultivo controlado de macroalgas podría contribuir a la restauración de ecosistemas marinos y a la mitigación del cambio climático mediante la captura de carbono.

    Fotos: Ailin Peirano.

    Con esa impronta se originó el proyecto: “Surgió por la necesidad de buscar una alternativa sostenible a la extracción directa de macroalgas en Sudamérica”, comentó Bertinat. El ingeniero dio el ejemplo de Chile, un país en el cual la deforestación submarina es un hecho por la extracción de algas. 

    Esto está provocando pérdida de hábitat, biodiversidad y está generando problemas en la pesca artesanal, debido a que los bosques de macroalgas son un refugio de muchas especies de interés para los pescadores artesanales”, explicó.

    Por eso, desde la Fundación por el Mar desarrollaron esta idea para demostrar que es posible cultivar las algas en lugar de extraerlas de su ecosistema natural.

    “Lo que buscamos con este proyecto es que el ser humano no tenga que extraer los bosques de la naturaleza, los bosques sumergidos, sino que pueda desarrollar técnicas de cultivo para poder producir su propio material”, aseguró. 

    Además, se busca previsibilidad en lo productivo: “Cuando se extrae las algas del mar y las deforesta (…) no puede garantizar a un cliente un producto con regularidad todo el año, no puede dar previsión a un mercado. En cambio, si uno cultiva, puede saber exactamente cuántos kilos va a producir, con qué calidad, con qué genética, entonces puede acceder a mercados más estables”, dijo.

    Granja de algas: hacia una bioeconomía marina


    Este primer ensayo en Puerto San Julián abre una puerta inédita en Argentina. La posibilidad de desarrollar una bioeconomía marina basada en conocimiento científico, innovación tecnológica y sostenibilidad es un hecho.

    “Siempre decimos que nuestras provincias patagónicas, en muchos lugares, han crecido dándole la espalda al mar. No tenemos una cultura de la acuicultura”, lanzó el coordinador del proyecto. Explicó que existe un desarrollo de la pesca de altura y de la pesca de peces, pero no tanto de la acuicultura: mariscos, mejillones, algas, cultivos multitróficos. Entonces, desde su lugar, intentan abrir nuevos caminos a nivel nacional. 

    “Es aún un proyecto piloto y está innovando en cada paso que da. Este proyecto busca abrir nuevos caminos y lograr que podamos creernos a nosotros mismos como una sociedad capaz de poder cultivar en el mar”, cerró el referente.


  • El año 2026: más luces que sombras para una cosecha de coyuntura difícil

    El año 2026: más luces que sombras para una cosecha de coyuntura difícil

    Con quien uno hablase en Mendoza, en lo que respecta a la calidad de la uva, la de 2026 llena de entusiasmo a los productores. Que los colores son elevados, que la acidez es precisa y que el año, fresco en general en el verano, húmedo en particular en Mendoza, trajo un balance en los vinos que los productores no veían desde la 2021. Con matices, eso es más o menos lo que se escucha de la añada.

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    A la semana 16 el volumen cosechado, en particular en Cuyo, es menor a las añada 2025 y en sintonía con la añada 2021. Si en las provincias cuyanas se nota una merma en torno al 20%, en los Valles Calchaquíes la fertilidad fue buena y hay un 30% de uva arriba de la media. En Patagonia los números están dentro de lo previsible.

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    El contexto económico, sin embargo, pone paños fríos al entusiasmo. Con la caída del consumo, la mayoría de las bodegas achicaron su provisión de compra. El precio de la uva no se ajustó por exceso de demanda y algunas viñas, ajustadas en los costos, quedaron a merced de la peronóspora que trajo el año lluvioso, en particular para Mendoza y San Juan. Esas uvas no llegarán a madurez y se perderán.

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    Con todo, en materia de volumen y oportunidades, el año ofrece más luces que sombras.

    Mendoza

    Salvo la helada del 7 de noviembre, que pegó duro en las partes altas de Mendoza –nadie recuerda que al cabo de una nevada se despeje el cielo y hasta donde se disiparon las nubes se heló todo lo que estaba debajo–, este año no tuvo grandes incidentes que marcaran la producción. Por el contrario, estuvo dentro de lo esperable: algo de corrimiento por zonda, algo de granos sueltos, pero en las generales de la ley la primavera ligeramente cálida permitió buenos cuajes.

    El verano es donde cambió el panorama. Se esperaba que fuera seco y cálido y, sin embargo, viró desde mediados de enero a una condición húmeda y lluviosa que trastocó todos los parámetros y ralentizó la madurez. A marzo, por ejemplo, había lugares en Valle de Uco que acumulaban ya toda la lluvia anual. Impresionaba ver las cárcavas creadas por las lluvias en los viñedos, algunas de hasta medio metro de profundidad. Con todo, esas condiciones de humedad y cielos nublados, enfriaron el aire y la madurez avanzó lento, con diferenciación entre variedades y valles.

    Eso se tradujo en una cosecha tranquila, de esas en las que se puede elegir qué cosechar y cuándo. De modo que esta añada, además de alcoholes moderados en Mendoza, traerá sabores definidos y complejidad aromática, con un punto menos de concentración. En eso, debería parecerse a la 2021 que fue singularmente atractiva.

    Valles Calchaquíes

    En el norte el año se invierte al menos en la cantidad de uva. Es verdad que la helada del 7 pegó en parte a los viñedos bajos, pero en general la falta de viento en una primavera cálida, llevó a un excelente cuaje de las viñas. En consecuencia, se estima que la cosecha llegará con un 30% extra en kilos.

    A fines de marzo, aún queda bastante uva por cosechar, con una sanidad impecable, pero que las bodegas no absorberán en sus programas. Por ende, algunos productores están elaborando vinos para no perder la uva.

    Patagonia

    En el norte de la región, el raleo de la helada de noviembre acortó un poco los volúmenes. La marcha climática, sin embargo, fue buena, con días nublados y tormentas aisladas durante el verano. El enero fue largo en Río Negro y, si bien fue un verano cálido, no hubo olas de calor. La suma de humedad relativa, con noches frescas, llevaron a una madurez pareja.

    Destacan los pH bajos en la zona de Alto Valle, lo que garantiza energía en los vinos de este año.

    Aún es temprano para evaluar la cosecha en términos cualitativos. Pero si algo al menos se escucha entre los productores es el entusiasmo por los vinos que están descubando. Probé algunos blancos, eso sí, y son nítidos y expresivos. Si el entusiasmo es contagioso, ojalá esta añada traiga nueva energía a un negocio deprimido.

    Números 2026

    A la fecha, la vendimia en toda la argentina acumula unos 12 millones de quintales (un quintal equivale a 100 kilos), que es un número equivalente a la semana 16 de la añada 2021. En la cálida y productiva añada 2025, en cambio, ya se habían cosechados unos 14.3 millones de quintales para esta misma fecha.

  • Eligió Caviahue para deleitar a los visitantes con originales propuestas gastronómicas

    Eligió Caviahue para deleitar a los visitantes con originales propuestas gastronómicas

    A veces los destinos no se eligen: simplemente suceden. Algo así le ocurrió a Verónica Polich, una joven cocinera que llegó a Caviahue casi por casualidad y terminó construyendo allí no solo su proyecto gastronómico, sino también su vida.

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    Verónica nació en General Roca, Río Negro. Estudió gastronomía desde muy joven. Apenas recibida como chef internacional comenzó a trabajar. Llegó a desempeñarse -antes de cumplir 20 años- como jefa de cocina en el Hotel Patagonia de Cipolletti y también trabajaba en la Bajada Cero del balneario Las Grutas.

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    Dividía su tiempo entre el valle y el mar cuando recibió una propuesta inesperada: viajar a Caviahue para trabajar en un hotel. Su primera respuesta fue negativa. No estaba dispuesta a dejar lo que había construido para ir a un lugar que ni siquiera conocía. Pero un profesor que siempre vio su potencial cuando estudiaba gastronomía insistió para que vaya. Al menos debía darse la oportunidad de conocer el destino, le dijo y la convenció.

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    Pidió una semana de licencia en su trabajo, armó el bolso y llegó a la hostería Kallfu. Ese primer viaje cambió todo.

    El impacto de paisaje de Caviahue

    El paisaje, la tranquilidad del pueblo -hace más de 20 años- y la propuesta laboral terminaron conquistándola. Decidió quedarse y reorganizar su vida: renunció a la temporada en Las Grutas y acordó con su empleadora de Cipolletti trabajar allí durante los meses de menor actividad turística.

    Con el tiempo, Caviahue se convirtió en su hogar. Allí formó una familia, nacieron sus dos hijas y comenzó también una etapa emprendedora.

    En esos años la villa todavía tenía poca oferta comercial. Junto a su entonces pareja idearon abrir un mercado con rotisería gourmet. El proyecto fue creciendo de a poco: ella se ocupaba de la cocina, atendían hasta altas horas de la noche y hasta ofrecían delivery.

    Años después, cuando decidieron separarse, tomaron también otra decisión importante: él continuaría con el mercado y ella iniciaría un proyecto propio, completamente gastronómico. Así nació Kraken.

    Animarse a lo distinto

    Desde el principio Verónica quiso hacer algo distinto. Aprovechó que tenía el contacto de proveedores de confianza e incorporó mariscos a la carta, una propuesta poco habitual para un destino de montaña. Pero al mismo tiempo decidió que los productos regionales ocuparían un lugar central.

    Piñones, hongos, quesos de cabra provenientes de comunidades de la zona y otros ingredientes del territorio comenzaron a formar parte de platos que combinan identidad patagónica con creatividad culinaria.

    La propuesta fue novedosa para Caviahue y rápidamente encontró respuesta en el público. Con el tiempo el restaurante recibió el Sello de Distinción a la Calidad Turística Nacional y también el reconocimiento de la gastronomía neuquina, distinciones que implican cumplir exigentes estándares y poner en valor los productos regionales.

    Hoy, después de años de trabajo, Verónica mantiene su restaurante abierto durante todo el año, acompañando el crecimiento del destino turístico.

    Lo nuevos proyectos en Caviahue

    Pero sus proyectos no se detienen. Recientemente obtuvo la autorización para acceder a un terreno donde planea desarrollar un nuevo restaurante con cocina a la vista y tres departamentos turísticos de alto nivel, una iniciativa que busca sumar calidad a la oferta local y generar nuevas oportunidades para el destino.

    Su compromiso con Caviahue también se refleja en otras iniciativas colectivas. El año pasado fue convocada por NeuquénTur para representar la gastronomía neuquina en la Feria Internacional de Turismo (FIT) de Buenos Aires. Allí, junto a Natalia -dueña de Lo de Nati, otro restaurante de Caviahue-, comprobó el enorme interés que despierta la cocina regional entre el público que asiste a ese tipo de eventos promocionales.

    De esa experiencia nació “Caviahue Cocina”, un evento gastronómico que tendrá su cuarta edición durante la próxima Semana Santa. Seis restaurantes participan de la propuesta, que incluye platos especiales elaborados con productos locales, música en vivo y una experiencia culinaria pensada para atraer visitantes fuera de la temporada alta.

    En la carta de Kraken aparecen preparaciones como albóndigas de piñón, costillar con pesto de piñones y hongos, quesadillas regionales o quesos de cabra elaborados por productores locales. La idea es clara: mostrar que la identidad gastronómica también puede ser un motor para el turismo.

    Para Verónica, la cocina siempre estuvo presente. Recuerda que, de niña, en su casa, las tareas se repartían entre todos: quien no limpiaba, cocinaba. Ella eligió el segundo camino y a los ocho años ya se movía con naturalidad entre ollas, sartenes y distintos productos.

    Hoy mantiene intacta esa pasión. La calidad del producto, la estética del plato y la experiencia del comensal son pilares de su trabajo. También lo es la generosidad: suele compartir recetas con quienes se interesan por su cocina y considera que la crítica de los clientes es una herramienta valiosa para seguir creciendo.

    En un pueblo pequeño, donde cada proyecto suma al desarrollo colectivo, historias como la suya muestran cómo la gastronomía puede convertirse en una puerta de entrada al territorio.

    Porque detrás de cada plato hay algo más que una receta: hay paisaje, identidad y una convicción clara de que apostar por lo local también es una forma de construir destino.

    Dos platos para deleitarse

    La cocina patagónica se caracteriza por el respeto a la materia prima y por resaltar los sabores naturales de cada producto. En esta propuesta presentamos dos preparaciones que combinan técnicas simples con ingredientes nobles de la región: una delicada trucha al horno con manteca negra, y un lomo de vaca acompañado por crema de hongos de pino y puré cremoso de papa.

    Trucha al horno con manteca negra, piñones y alcaparras

    La trucha es uno de los productos más representativos de la Patagonia. En esta preparación se cocina al horno sobre una plancheta, acompañada por verduras grilladas y terminada con una manteca negra intensa y aromática que combina piñones, alcaparras y salsa de soja.

    Ingredientes – Trucha

    • 1 lomo de trucha de 800 g
    • Aceite de oliva
    • Verduras grilladas (zucchini, morrón, cebolla u otras)
    • Sal a gusto
    • Ingredientes – Manteca negra
    • 200 g de manteca
    • 1 frasco de alcaparras
    • 10 piñones
    • Un buen chorro de salsa de soja

    Colocar el lomo de trucha en una plancheta o bandeja para horno, rociar con aceite de oliva y salar suavemente. Acompañar con verduras previamente grilladas y llevar al horno hasta que el pescado esté cocido pero jugoso. Para la manteca negra, derretir la manteca a fuego medio hasta que tome un color tostado y desprenda aroma avellanado. Agregar los piñones para dorarlos ligeramente, luego las alcaparras y finalmente un chorro de salsa de soja. Servir la trucha con esta manteca caliente por encima.

    Lomo con crema de hongos de pino y puré de papa cremoso

    Este plato combina la intensidad de la carne vacuna con el sabor profundo de los hongos de pino, muy presentes en la gastronomía patagónica. Se completa con un puré de papa suave y cremoso que aporta equilibrio al conjunto.

    Ingredientes – Lomo

    • 450 g de lomo de vaca
    • Sal marina

    Ingredientes – Crema de hongos

    • 200 g de crema
    • Un puñado de hongos de pino
    • Vino blanco (para hidratarlos)
    • Sal y pimienta a gusto

    Ingredientes – Puré de papa

    • 1 papa grande
    • Leche
    • Manteca
    • Crema
    • Nuez moscada
    • Sal a gusto

    Salar el lomo con sal marina y cocinarlo en una plancha bien caliente hasta lograr el punto deseado. Para la crema, hidratar los hongos de pino en vino blanco, luego saltearlos suavemente y agregar la crema.

    Cocinar a fuego bajo hasta lograr una salsa cremosa. Condimentar con sal y pimienta. Para el puré, hervir la papa hasta que esté tierna. Pisar e incorporar manteca, leche y un toque de crema hasta obtener una textura suave. Condimentar con sal y una pizca de nuez moscada. Servir el lomo acompañado por el puré y terminar con la crema de hongos.

  • Homenaje íntimo de Chino Tapia a su esposa en Villa La Angostura

    Homenaje íntimo de Chino Tapia a su esposa en Villa La Angostura

    Carlos Daniel “Chino” Tapia atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida tras la muerte de su esposa, Viviana Juricka, y decidió rendirle un homenaje profundamente significativo en Villa La Angostura, el sitio que ambos eligieron como hogar y refugio durante años.

    La despedida se realizó en ese entorno patagónico que marcó a la pareja, rodeado de naturaleza y del cariño de amigos y vecinos que acompañaron en silencio. Fue una ceremonia íntima, cargada de emoción, donde el exfutbolista pudo honrar la memoria de quien fue su compañera de vida.

    Según informó el diario Río Negro, Carlos Daniel “Chino” Tapia eligió especialmente Villa La Angostura para este último adiós, ya que allí construyeron una vida lejos del ruido mediático. La comunidad local también se hizo presente, destacando el vínculo cercano que mantenían con la pareja.

    Desde el municipio recordaron a ambos como “vecinos plenos”, resaltando su integración en la vida cotidiana del lugar. Viviana Juricka y Carlos Daniel “Chino” Tapia supieron forjar amistades profundas y una rutina tranquila, muy distinta a la exposición del mundo del fútbol.

    La historia de amor con la ciudad neuquina comenzó tras el paso del exjugador por Europa. Luego de su etapa en Suiza, la pareja buscó un destino que les recordara a los paisajes alpinos, y fue así como encontraron en Villa La Angostura el sitio ideal para comenzar una nueva etapa.

    A comienzos de los años 90, ese descubrimiento se transformó en una decisión de vida. Con el tiempo, Carlos Daniel “Chino” Tapia y Viviana Juricka se instalaron definitivamente allí, donde criaron a sus hijas y consolidaron una vida familiar alejada del vértigo profesional.

    Mientras tanto, el exfutbolista continuó siendo recordado por su carrera, especialmente por su participación en la Selección Argentina campeona del mundo en México 1986 y su paso por Boca Juniors junto a Diego Armando Maradona. Sin embargo, eligió mantener un perfil bajo en su vida personal.

    El homenaje tuvo lugar en un paisaje característico de la región, entre montañas y lagos, un escenario que simboliza el amor y la historia compartida. Viviana Juricka, quien falleció en febrero tras luchar contra un tumor cerebral diagnosticado en 2024, fue despedida en el lugar que mejor representaba su vida junto a Carlos Daniel “Chino” Tapia.

  • La saga de los Martínez: cómo conquistaron el desierto de Patagonia con manzanas desde 1924

    La saga de los Martínez: cómo conquistaron el desierto de Patagonia con manzanas desde 1924

    La genealogía de la producción frutícola en la región posee nombres propios que forjaron su destino con sacrificio. En 1924, el horizonte de la Patagonia representaba una promesa incierta para quienes huían de la pobreza en Europa. Ildefonso Martínez Rodríguez y Soledad Fuentes Pérez partieron de Cuenca del Campo, en la provincia española de Valladolid, con un pequeño hijo de tres años, Ildefonso Martínez Fuentes, en busca de un futuro que el viejo continente negaba.

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    Lejos de los estragos de la futura guerra civil, que estallaría recién en 1936, la familia Martínez desembarcó en el Puerto de Buenos Aires con la determinación de trabajar la tierra bajo el sistema de colonización del gobierno nacional. Este mecanismo entregaba parcelas a cambio de trabajo constante, y así recalaron en la zona de Huergo y Godoy, en el entonces territorio nacional de Río Negro.

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    Yanina Martinez, descendiente de esta familia de pioneros que dio forma al emblematico establecimiento “Los Tres Puentes”, cuenta en diálogo con +P que recibieron inicialmente dos parcelas de 25 hectáreas cada una, sumando un total de 50 hectáreas de monte improductivo. El primer gran desafío técnico consistió en «envolver la tierra» para otorgarle el sustento necesario.

    Por este motivo, el primer cultivo que pobló el suelo fue la alfalfa, esencial para enriquecer la composición del terreno antes de la implantación de frutales. Una vez que el suelo alcanzó el vigor requerido, los Martínez transicionaron hacia la uva y, finalmente, hacia la manzana, el fruto que definiría el apellido familiar en las décadas siguientes.

    1989: El nacimiento de una infraestructura exportadora

    El crecimiento de la familia Martínez en suelo argentino consolidó el arraigo de la estirpe. El abuelo Ildefonso crió a sus cuatro hijos en la chacra: uno de origen español y tres nacidos bajo la bandera argentina.

    Sin embargo, la verdadera transformación industrial llegó con la siguiente generación. En 1980, el abuelo Ildefonso se trasladó a Villa Regina, donde falleció en 1982. En aquel momento, su hijo Raúl asumió la conducción total de la explotación con apenas 32 años de edad.

    A pesar de la resistencia inicial del abuelo, quien prefería el modelo de producción tradicional sin integración, la visión del hijo prevaleció para dar el gran salto hacia el empaque propio.

    Sentada frente al escritorio que supo ser de su padre, Yanina cuenta que la familia recuerda esos días con una mezcla de orgullo y nostalgia, rememorando la dureza de las jornadas rurales donde el dolor físico y el sacrificio extremo constituían la norma diaria para avanzar sobre la geografía rionegrina.

    Un hito fundamental ocurrió el 24 de enero de 1989, fecha en la que el establecimiento obtuvo la habilitación oficial de su primer galpón de empaque y las cámaras de frío iniciales.

    Este avance ocurrió en un contexto económico complejo, pero permitió que el nombre de la hacienda se consolidara firmemente en el sector de Los Tres Puentes. La transición de ser simples productores a encargarse del proceso de empaque y conservación cambió la escala del negocio familiar para siempre.

    La adolescencia de Yanina transcurrió entre las tareas de administración, ayudando a su padre a transcribir las cargas de una libreta a otra, aprendiendo desde la base los secretos de la logística frutícola.

    El relevo generacional y la visión de Yanina Martínez

    Hoy, la estructura productiva alcanza dimensiones que los fundadores de 1924 difícilmente imaginaron. Bajo el nombre «Hacienda Martinez», desde 2004 cada uno de los tres hermanos maneja individualmente 140 hectáreas, con un volumen de producción que oscila entre los 8 y 9 millones de kilos de fruta por unidad de negocio.

    La infraestructura evolucionó hasta contar con 14 cámaras de frío, incluyendo tecnología de punta. Yanina, tras un periodo de búsqueda de independencia profesional, regresó a las raíces familiares para aplicar una gestión moderna y tecnificada. Bajo su liderazgo, la empresa incorporó recientemente un generador propio para operar las 14 cámaras bajo el sistema de atmósfera controlada, una técnica esencial para mantener la calidad de exportación durante todo el año.

    La empresaria asumió el control de la exportación directa hace aproximadamente un año y medio, rompiendo con la dependencia de intermediarios y enfrentando los desafíos de la comercialización internacional. Su enfoque prioriza la administración eficiente y el contacto directo con los clientes extranjeros, una tarea que comparte con su marido para garantizar la sostenibilidad de la firma.

    A pesar de la complejidad del mercado, Yanina sostiene que el aprendizaje solo surge de la experiencia directa y de la responsabilidad de gestionar los propios recursos, una lección que heredó de la tenacidad de su padre.

    Innovación con propósito: el valor del orujo y la educación

    La visión de Yanina trasciende la mera comercialización de fruta en fresco. Inspirada por lo que denomina la memoria del esfuerzo ancestral, busca constantemente otorgar un valor agregado a la producción. Este interés por el aprovechamiento integral de la materia prima la llevó a explorar la industria de la sidra, utilizando la planta piloto de la Universidad de Río Negro. Además, la firma promueve el uso del orujo para la fabricación de productos innovadores como leña, pellets y harina de manzana, demostrando que el descarte del proceso industrial posee un potencial económico inmenso.

    Finalmente, el legado de los Martínez se proyecta hacia la comunidad a través de un programa de visitas guiadas iniciado en el año 2023. Yanina recibe a contingentes escolares en la chacra y el galpón de empaque para mostrarles el ciclo completo de la fruta. Durante estos recorridos de cuarenta y cinco minutos, los niños descubren el funcionamiento del frigorífico y las diferentes variedades de peras y manzanas.

    Con esta iniciativa, la familia no solo exporta calidad al mundo, sino que también siembra en las nuevas generaciones el respeto por la identidad productiva del Alto Valle y la convicción de que el trabajo en la tierra ofrece un futuro lleno de posibilidades.

  • Tomás Ojeda brilla en la Fórmula 2 en Centenario

    Tomás Ojeda brilla en la Fórmula 2 en Centenario

    El Autódromo de Centenario fue testigo de una jornada especial para Tomás Ojeda. El piloto neuquino se presentó ante su gente en la Fórmula 2 y dejó una imagen positiva, con una clasificación en la que fue de menor a mayor y logró meterse en ritmo frente a rivales de experiencia.

    “Fue un muy lindo arranque. Lo dimos todo desde las pruebas hasta la clasificación”, contó Ojeda, quien supo adaptarse a las condiciones y mejorar vuelta tras vuelta.

    El progreso fue evidente con el correr de la jornada. “En la primera tanda estábamos a cinco segundos, pero fuimos mejorando y en la clasificación quedamos a un segundo ocho. Es muy bueno para nosotros”, explicó, destacando el trabajo del equipo y la evolución en pista.

    En su regreso a correr en casa, el neuquino no solo cumplió, sino que dejó en claro que tiene con qué ilusionarse. “Tenemos ritmo, tenemos auto y equipo. Sabemos que podemos estar ahí”, aseguró, confiado de cara a lo que viene.

    Uno de los puntos altos fue la largada, donde logró avanzar posiciones. “Largamos muy bien, pasé a dos autos y después fuimos aprovechando las oportunidades”, relató, entendiendo que ese aspecto será clave en la final.

    El factor local también jugó su partido. Con el apoyo del público y el conocimiento del circuito, Ojeda vivió una jornada especial. “Correr acá me da una motivación increíble”, remarcó.

    La presentación en Centenario dejó buenas sensaciones y una base sólida para lo que viene. Con la final programada para este domingo, el objetivo será seguir creciendo y meterse en la pelea.

  • Chile cambia su horario: cómo impactará en los pasos fronterizos de Río Negro y Neuquén

    Chile cambia su horario: cómo impactará en los pasos fronterizos de Río Negro y Neuquén

    Chile se prepara para un nuevo cambio en su huso horario, una medida que cada año modifica la rutina de millones de personas y que, en esta ocasión, tendrá un impacto especial en la región por coincidir con un fin de semana largo que incrementa el movimiento turístico y comercial entre ambos lados de la cordillera.

    Chile cambia de horario: desde cuándo y qué pasará con los pasos fronterizos


    A partir del sábado 4 de abril, el país vecino abandonará el horario de verano y adoptará el esquema de invierno. Esto implicará atrasar los relojes una hora en gran parte de su territorio: cuando el reloj marque las 00:00, pasará automáticamente a ser las 23:00 del mismo día.

    El cambio traerá consigo mañanas más luminosas, ya que el amanecer se adelantará. Por ejemplo, si el sábado la salida del sol está prevista para las 7:57, tras la modificación el domingo amanecerá a las 6:57. Sin embargo, el atardecer también se adelantará y la luz natural se retirará cerca de las 18:32, en lugar de las 19:33 actuales.

    Uno de los aspectos más sensibles de esta medida se da en los pasos fronterizos entre Argentina y Chile, donde comenzará a regir una diferencia horaria que puede generar confusiones si no se tiene en cuenta al momento de viajar.

    Cruces internacionales clave, como Futaleufú, deberán coordinar sus operaciones bajo un esquema de doble referencia temporal. Si bien los horarios de atención se mantienen coordinados entre ambos países, la interpretación del tiempo varía según el lado de la frontera en el que se encuentre el viajero.

    Pasos desde Neuquén y Río Negro 


    • Cardenal Samoré: Abierto de 08:00 a 19:00 h. El cierre de barrera se realiza puntualmente a las 19:00 h.
    • Pino Hachado: Horario de atención de 08:00 a 20:00 h.
    • Mamuil Malal: Habilitado de 08:00 a 20:00 h. Se reporta presencia de hielo y barro en algunos sectores; el uso de cadenas es obligatorio.
    • Icalma: Operativo de 08:00 a 19:00 h.
    • Hua Hum: Abierto de 08:00 a 20:00 h

    Un ejemplo habitual refleja la situación: una persona que salga desde Argentina con la intención de llegar a las 9:00 al control chileno, al cruzar la frontera se encontrará con que en Chile ya son las 10:00. Este desfasaje puede ocasionar demoras, pérdida de turnos o inconvenientes en trámites si no se planifica correctamente.

    La situación cobra mayor relevancia de cara a los nuevos fin de semana largos que se vienen en Argentina, cuando se incrementa notablemente el tránsito en los pasos internacionales. En ese contexto, transportistas, agencias de turismo y familias deberán prestar especial atención a la diferencia horaria.

    Desde las autoridades migratorias recomiendan verificar previamente los horarios de atención de cada paso fronterizo antes de iniciar el viaje. Una diferencia de apenas una hora puede resultar determinante para evitar contratiempos, como demoras, cancelaciones o la pérdida de reservas.


  • Alertas por tormenta y viento con ráfagas de hasta 90 km/h: seis provincias afectadas, dos en la Patagonia

    Alertas por tormenta y viento con ráfagas de hasta 90 km/h: seis provincias afectadas, dos en la Patagonia

    El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) lanzó un combo de alertas amarillas que tendrá impacto en varias provincias del país, dos de ellas se ubican en la Patagonia. Según el anuncio, este 28 de marzo se espera una jornada tormenta y viento con ráfagas de hasta 90 km/h.

    Las alertas que impactarán en Argentina


    La alerta de viento en la Patagonia se concentrará en Santa Cruz y el sur de Chubut. El área será afectada por vientos del noroeste con velocidades entre 40 y 65 km/h. Además resaltó que las ráfagas podrían alcanzar los 90 km/h.

    En cuanto a la alerta de tormentas, esta alcanzará a las provincias de San Luis, Buenos Aires, norte de La Pampa y el sur de Córdoba. El área será afectada por lluvias y tormentas de variada intensidad, algunas localmente fuertes, estarán acompañadas principalmente por precipitaciones abundantes en cortos períodos.

    También se prevé actividad eléctrica, ocasional granizo y ráfagas que pueden alcanzar los 80 km/h. Se estiman valores de precipitación acumulada entre 30 y 70 mm, que pueden ser superados de manera puntual.

    Las provincias bajo alerta


    El SMN compartió el mapa con el detalle de las provincias afectadas y así se pudo determinar que será una jornada complicada para:

    • Córdoba: alerta amarilla por viento y lluvia
    • San Luis: alerta amarilla por viento y lluvia
    • Buenos Aires: alerta amarilla por viento y lluvia
    • La Pampa: alerta amarilla por viento y lluvia
    • Santa Cruz: alerta amarilla por viento
    • Chubut: alerta amarilla por viento