Etiqueta: Patagonia

  • Cuáles son las 14 provincias que están bajo alerta meteorológica

    Cuáles son las 14 provincias que están bajo alerta meteorológica

    El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla que alcanza a 14 provincias argentinas para este sábado 14 de marzo, debido a la presencia de tormentas fuertes, lluvias persistentes y vientos intensos en diferentes zonas del país.

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    Según el informe, los fenómenos se presentarán principalmente en provincias del norte, el centro y la Patagonia, con precipitaciones de variada intensidad, actividad eléctrica y ráfagas de viento que podrían generar complicaciones en algunos sectores.

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    El SMN indicó que Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Santa Fe y Córdoba estarán bajo alerta amarilla por tormentas durante la jornada. Según el organismo, las mismas tendrán una variada intensidad, algunas localmente fuertes, que podrían estar acompañadas por abundante caída de agua en cortos períodos, actividad eléctrica, ráfagas intensas y ocasional caída de granizo.

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    Los especialistas estiman precipitaciones acumuladas entre 25 y 50 milímetros, aunque en algunos sectores los valores podrían ser superiores de forma puntual.

    En cuanto al desarrollo del fenómeno, el SMN precisó que Jujuy y Salta registrarán tormentas durante la noche en sus sectores del este, mientras que Tucumán tendrá actividad durante la tarde y la noche en casi toda la provincia.

    Por su parte, Santiago del Estero presentará tormentas por la tarde en el sur y por la noche en el centro y norte, mientras que Catamarca, Santa Fe y Córdoba también tendrán condiciones inestables durante la tarde.

    Lluvias persistentes en la cordillera

    El organismo también emitió alertas por lluvias para sectores cordilleranos de la Patagonia, especialmente en Neuquén, Río Negro, Chubut y Tierra del Fuego. En estas regiones se esperan precipitaciones persistentes, algunas localmente fuertes, con acumulados estimados entre 15 y 30 milímetros.

    En Tierra del Fuego, en particular, se prevén entre 20 y 40 milímetros de lluvia, con posibilidad de registros mayores en forma puntual.

    Además, el SMN indicó que en las zonas de mayor altura no se descartan nevadas aisladas, especialmente hacia comienzos de la próxima semana.

    En cuanto a la evolución del fenómeno, Neuquén tendrá alerta durante la noche, con alerta amarilla por la tarde y naranja por la noche. En Río Negro, el alerta será amarillo por la tarde y naranja por la noche, mientras que Chubut registrará lluvias durante la tarde y la noche, y Tierra del Fuego será afectada durante la noche.

    Fuertes vientos en la Patagonia

    El SMN también advirtió sobre vientos fuertes en gran parte de la Patagonia, particularmente en Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Se prevén vientos del sector oeste con velocidades entre 40 y 65 km/h, acompañados por ráfagas que podrían superar los 100 km/h.

    En Tierra del Fuego y las zonas costeras de Santa Cruz, los vientos soplarán desde el sector norte, aunque con intensidades similares. En tanto, en Mendoza, especialmente en la zona baja de Malargüe, se espera la presencia de viento Zonda, con velocidades estimadas entre 30 y 45 km/h y ráfagas de hasta 60 km/h.

    Este fenómeno suele provocar aumento brusco de la temperatura, baja humedad y reducción de la visibilidad, por lo que se recomienda tomar precauciones.

    Recomendaciones

    El SMN pidió mantenerse informado a través de los canales oficiales y seguir las recomendaciones de seguridad, especialmente en las zonas donde se esperan tormentas fuertes o vientos intensos.

    Además, las autoridades recomiendan extremar precauciones al circular por rutas, evitar actividades al aire libre durante las ráfagas intensas, asegurar objetos que puedan volarse y no refugiarse bajo árboles o estructuras inestables.

  • Vendía frutas para pagarse la facultad, pero su suegro y la mayor frutícola del mundo le cambiaron la vida en la Patagonia

    Vendía frutas para pagarse la facultad, pero su suegro y la mayor frutícola del mundo le cambiaron la vida en la Patagonia

    La fruticultura del Alto Valle de Río Negro y Neuquén está repleta de historias. La de Antonio «Toni» Bianco es inspiradora por demás: cuando vio el proyecto de su familia derrumbarse, no dudó en salir a construirse uno propio. Hoy, desde la Patagonia, es un actor central en el empaque y comercialización de frutas de Argentina.

    De su padre no pudo heredar la empresa familiar, pero sí una cultura del trabajo que fue el motor que lo llevó a recorrer su propio camino. En ese recorrido, hubo dos grandes puntos de inflexión. El primero, fue una oportunidad dada en el Mercado Central de Buenos Aires por Agustín Raimondo, quien hoy es su suegro. El segundo, la constitución de una sociedad con nada más ni nada menos que Dole, la empresa frutícola más grande del mundo.

    Fruticultura de la Patagonia al mundo: la historia de Toni Bianco.


    PREGUNTA: ¿En qué consiste su trabajo con Dole?
    RESPUESTA:
    Hicimos una sociedad con Dole, la empresa frutícola más grande del mundo. Se asoció con nuestra empresa familiar, con lo cual hoy tiene en Cinco Saltos (Río Negro) una sucursal mixta. No es una franquicia: ellos buscan el know-how de empresas locales y desarrollan. En el Alto Valle somos la división de Dole para mercado interno, mientras que en Allen (Río Negro) está la división para exportación. Hoy tenemos una porción de mercado interno muy grande, con cinco sucursales de venta en el país. Ya veníamos trabajando con Dole, pero en 2004 decidieron formalizar una sociedad con nosotros. Formamos Dole National Company SA, una empresa nueva con la mitad de las acciones cada uno, que principalmente compra frutas a productores y los integra a su negocio. La empresa familiar tiene de parte de mi esposa cítricos en Entre Ríos y yo tengo una chacra muy chiquitita, pero no más que eso. Lo fuerte de ambas compañías y de la sociedad en sí es la comercialización.

    P: Vamos a un comienzo. ¿Cuáles fueron los primeros pasos de tu familia en la fruticultura?
    R:
    Mi abuelo tenía un vivero en Saladillo, Buenos Aires. Mi padre, también llamado Antonio, y sus hermanos vinieron al Alto Valle en la década del 50 y fundaron en Cinco Saltos una empresa que se llamaba Frutícola Bianco. Allí tenían galpón de empaque, frigorífico, chacras. En Mendoza, con su empresa Las Catitas, tenían bodega, durazno, uva de mesa, y en Buenos Aires tenían puestos en el Mercado de Abasto. Ellos nacieron en el Mercado, como la mayoría de las empresas del Alto Valle, y vinieron a buscar lo que sus clientes necesitaban. Con la pérdida de mi papá y tíos, sumada a algunos problemas del país, la empresa se cerró. Fue un proceso que se prolongó desde 1982 hasta 1990. Yo era muy chiquito.

    «Cuando papá se enferma, había que salir a trabajar, así que me fui al Mercado Central en 1984. En 1986, Agustín Raimondo, que hoy es mi suegro, me pidió que fuera a trabajar con él.»

    Antonio «Toni» Bianco, empresario frutícola.

    P: ¿Cómo construiste tu propia historia?
    R:
    Empecé a estudiar Ingeniería Electrónica. Cuando papá se enferma, había que salir a trabajar, así que me fui al Mercado Central en 1984. En 1986, Agustín Raimondo, que hoy es mi suegro, me pidió que fuera a trabajar con él. También estaba en el sector de la fruta y tenía puesto en el Mercado Central. Empecé muy de abajo, vendía frutas en la feria para pagarme la facultad. No me faltaba nada en casa, pero vendía fruta para estar un poco mejor. Papá estaba enfermo, y no quería sacar de donde no había. Gracias a mi suegro, empezamos a crecer en el puesto con Pablo Lioni, mi concuñado. Mi suegro se fue a vivir a Concordia y nos delegó todo a nosotros. Pusimos cámaras e importamos fruta. Con el crecimiento de los supermercados, empecé a estudiar las necesidades de mercado. Nos dimos cuenta de que los clientes querían continuidad, calidad y servicio. Y fuimos creciendo a la par de los supermercados, importando todo lo que hacía falta en los 90. Sin darnos cuenta, hicimos un volumen muy importante. Mi carrera quedó relegada a un hobby. Me recibí, pero solo para cerrar ese ciclo. La empresa al comienzo llevaba el nombre de mi suegro y después le pusimos PEA: Productores Empacadores Argentinos.

    P: Agustín fue clave en tu historia…
    R:
    Sí. Mi suegro es un libro abierto. Cuando él volvió de Concordia, enseguida encontró su lugar y nos enseñó con el ejemplo un montón de cosas. Nosotros teníamos el ímpetu de vender cada día más, y él siempre fue la experiencia y la serenidad. Hoy, con 89 años sigue viniendo al galpón para trabajar. Él nos dio un espacio en el Mercado Central, ese puesto fue la puerta de entrada. Fue una gran oportunidad. Yo perdí a mi papá muy joven, entonces él es mi referencia, mi Wikipedia. Su hija Lourdes es mi esposa, cuarta generación. Es licenciada en Biología. Cuando vio que yo estaba todo el día en el Mercado, dijo: “quiero trabajar”. Y ella también encontró su lugar.

    Toni Bianco y, a su derecha, su suegro Agustín Raimondo, quien le dio la mano que necesitaba para reconstruirse de cero en la fruticultura. Foto: Florencia Salto.

    P: ¿Cuándo llegan al Alto Valle?
    R:
    En el 94 decidimos que debíamos tener fruta con marca propia, para que el supermercado nos pudiera identificar. Entonces nos instalamos en el Alto Valle, en Mendoza y obviamente en Concordia. Dimos nuestros primeros pasos en el empaque, y en la exportación los dimos en el 97. Diseñamos una caja y le pusimos marca propia. Alquilamos un galpón de empaque en Ingeniero Huergo, que era de Salvador Vicens. En 2004 empezamos a construir un galpón propio con frigorífico en el Parque Industrial, frente al Mercado Concentrador de Neuquén. Ese galpón lo diseñé yo, así que ahí apliqué la ingeniería (se ríe). Para ese entonces teníamos puesto en el Mercado Concentrador de Neuquén, en Mar del Plata, en La Plata, en Mendoza, y por supuesto en el Mercado Central de Buenos Aires.

    P: ¿Y cuándo entra Dole en la historia?
    R:
    En el 2004 empezamos a trabajar con Dole y en el 2006 hicimos la sociedad en la que no entró el galpón de empaque. Así nace Dole National Company SA. Empezamos a prestar servicio de empaque a Dole y le dábamos frutas para que exportara. En el 2009, vendimos el galpón del Parque Industrial al Grupo Orsero de Italia, que era Moño Azul en ese momento. Hicimos una sociedad con ellos, pero no funcionó y terminó en 2010. Así que en el 2011 empezamos de vuelta alquilando, el galpón Acuario de Fernández Oro, ya como Dole. Y en 2013 compramos nuestro actual galpón en Cinco Saltos, donde hemos crecido bastante. Además, tenemos alquilados dos frigoríficos más. Hoy empacamos alrededor de 1.100.000 de cajas al año; o sea, más de 30.000 toneladas. Y además, dependiendo del año, hacemos entre 1.500.000 y 2.500.000 de cajas más de banana, palta, kiwi y del resto de productos.

    El galpón de empaque de Dole National Company SA en Río Negro procesa 30.000 toneladas de frutas al año. Foto: Florencia Salto.

    P: ¿Cómo se dio el acercamiento con Dole?
    R:
    Empezamos en los 80 a importar fruta de Dole Chile. Como Dole ya estaba en Allen, comenzamos también a comprarle manzana y le pedimos que nos haga un trabajo para nuestros clientes. Desarrollamos todo lo que era venta en el mercado interno, hubo bastante crecimiento, se importaba mucho. Argentina tenía mucho poder adquisitivo, pero en las góndolas del supermercado no había tanta variedad de alimentos para postre. Entonces, desarrollamos el ingreso de kiwi a Argentina, de cítricos de Israel y de Cuba… Dole vio un potencial, una porción de mercado atendida por argentinos. De 1988 al 2004 nos calificó como una empresa familiar capaz de llevar adelante el negocio que llevamos hoy.

    P: ¿Cómo está compuesta la empresa hoy?
    R:
    Los accionistas somos mi suegro, mi cuñado Marcelo Raimondo, mi concuñado Pablo Lioni, Dole como sociedad, y yo. Y ya está entrando la segunda generación. Dole Chile, siempre pone a una persona como director o controller. Pablo Lioni, que hizo un MBA en el exterior, es el gerente financiero. Con su llegada realmente se produjo un cambio grande. Mi hijo está en Buenos Aires, en la parte comercial. Mi sobrino se recibió de ingeniero industrial y está acá en Cinco Saltos capacitando. Mi yerno está en la parte de chacras. Mi sobrina es abogada y nos está asesorando.

    «Buscamos que el productor se integre y permanezca con nosotros, por eso le damos un precio para que él esté tranquilo. Pero le pedimos que nos abra la puerta y nos deje hacerlo crecer.»

    Antonio «Toni» Bianco, empresario frutícola.

    P: ¡Hay recambio!
    R:
    Sí, y lo valoro. Yo le debo todo a la fruticultura, pero es dura. Por eso no me gusta pedirles que vengan, quiero que vengan porque les gusta, y realmente a los chicos les gustó. Es un sacrificio muy grande, a veces los números no son como los de otras empresas, así que se trabaja mucho con la emoción y con el arraigo a la tierra. La fruta a veces te da mucho, pero exige mucho sacrificio.

    P: ¿Cómo se relacionan con los productores del Alto Valle?
    R:
    Compramos la fruta con un precio determinado y le pedimos al productor que siga nuestra forma de trabajarla, en función de lo que el cliente pide, de las variedades que se buscan… Queremos que el productor se integre al mercado. A veces a uno como productor le gusta plantar tal manzana o tal ciruela, pero hay que plantar lo que el mercado demanda, haciendo el estudio de mercado que corresponda. Buscamos que el productor se integre y permanezca con nosotros, por eso le damos un precio para que él esté tranquilo. Pero le pedimos que nos abra la puerta y nos deje hacerlo crecer. Trabajamos con entre 40 y 45 productores, muchos nos siguen desde hace mucho tiempo. La mayoría está entre San Patricio del Chañar (Neuquén) y Allen.

    A México. La exportación se hace a través de la empresa familiar, o bien a través de la unidad de negocio que Dole tiene en Allen, Río Negro. Foto: Florencia Salto.

    P: Esta sociedad está muy enfocada en mercado interno. ¿Pero han hecho exportación alguna vez?
    R:
    Nosotros como Dole no exportamos. Lo hacemos a través de Dole Allen o de la empresa familiar. Lourdes abrió la exportadora familiar y la lleva muy bien. Sí o sí tenemos que exportar. La pera es entre 70% y 80% exportación. La manzana es al revés y, de hecho, a veces no nos alcanza con lo nacional y hay que importar. Hoy importamos básicamente de Chile, pero tratamos de trabajar primero lo nacional porque tiene otro sabor y es lo que el público quiere. En manzana importamos el 5% de lo que comercializamos, solo cubrimos necesidades de mercado. Pero en fruta en general, más del 50% es importado.

    P: Además de pera y manzana, ¿qué otras frutas comercializan?
    R:
    Traemos banana y piña de Dole desde Ecuador, y kiwi de Chile, de Grecia e Italia. Palta se trae de Chile, Brasil, Perú, Colombia y México y también trabajamos palta argentina, pero todavía no hay producción suficiente. También importamos uva, de Brasil y Chile fundamentalmente. Después traemos mango, papaya… Hoy las condiciones son favorables para importar.

    Dole National Company SA busca integrar a los productores de peras y manzanas de Río Negro y Neuquén, a fin de que la oferta se adapte a los cambios en la demanda. Foto: Florencia Salto.

    P: ¿Qué te dejó tu papá?
    R:
    Un ejemplo de vida y de trabajo, la emoción de trabajar la tierra y de hacer tu producto. El orgullo con el que vendía un cajón de fruta y que sentía cuando un cliente volvía a buscarlo. Él me hizo trabajar desde muy chico y ese ejemplo uno lo vive, tanto el de mi papá como el de mis tíos.

    P: ¿Qué enseñanza rescatás del cierre de la empresa de tu papá?
    R:
    Imaginate que ves una empresa grande en la que soñás trabajar, y de repente no la tenés más. Fue un golpe duro. Pero también te llena el tanque de combustible para salir a buscarlo. Haberlo perdido fue lo que más me motivó para crecer y vender. En el puesto del Mercado Central vendíamos 1.000 cajones por semana, y terminamos vendiendo cuatro millones de cajas por año. Y todo a pulmón con mi concuñado.

    «Imaginate que ves una empresa grande en la que soñás trabajar, y de repente no la tenés más. Fue un golpe duro. Pero también te llena el tanque de combustible para salir a buscarlo.»

    Antonio «Toni» Bianco, empresario frutícola.

    P: ¿Qué significó Dole para la empresa familiar?
    R:
    Era algo que soñábamos. Dole tiene miles de sucursales en el mundo, entonces te abre un montón de puertas, tanto para importar como para exportar y para tener experiencia. Pasamos de jugar en Primera B a jugar en Primera A. En la fruta es muy difícil tener marca, solamente Moño Azul en Argentina lo logró, y Dole tiene una marca mundial. El cliente cuando lee “Dole”, compra con confianza. Si hacés las cosas bien, podés cosechar el valor de la marca. Hoy trabajamos fundamentalmente con marca Dole, en peras salimos con marca PEA y después tenemos la marca Turquesa, que era de mi papá y compré. La usamos para mantener algunos clientes puntuales que la siguen pidiendo.

    P: ¿Qué proyectan?
    R:
    Estamos esperando alguna reforma impositiva. Contra Chile, Nueva Zelanda y Sudáfrica, tenemos entre un 50 y un 60% más de impuestos, lo que nos quita competitividad. Estamos apostando a la venta digital, ya estamos haciendo algo en el Mercado Central y algo en Neuquén. Estamos tecnificando: ya pusimos un robot en el selector de defectos en máquina. También aumentamos el soft de trazabilidad y tenemos un emprendimiento de ensaladas envasadas ya en marcha en Buenos Aires y que salen con marca Dole. Y con la revolución tecnológica que tenemos día a día, tratamos de adaptarnos, buscando capacitar equipo para seguir.


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  • Advierten por lluvias persistentes y fuertes vientos en Neuquén hasta el martes

    Advierten por lluvias persistentes y fuertes vientos en Neuquén hasta el martes

    Desde este sábado 14 y hasta el martes 17 de marzo se prevé el ingreso de aire húmedo y frío que generará condiciones de inestabilidad en gran parte de la provincia de Neuquén, con lluvias persistentes y fuertes vientos.

    Según el pronóstico, el sistema frontal ingresará durante la tarde sobre la región cordillerana y provocará periodos ventosos de entre 50 y 60 kilómetros por hora, con ráfagas que podrían alcanzar entre 90 y 100 km/h, e incluso superarse en algunos sectores.

    Las condiciones afectarán principalmente la zona cordillerana del sur, centro y norte de la provincia, aunque también se registrarán efectos en áreas del centro, el departamento Minas, la comarca petrolera, la región del Pehuén y la región del Limay.

    Las lluvias persistentes podrían generar complicaciones en la transitabilidad de rutas de montaña, con posibles caídas de rocas, árboles u otros materiales sobre la calzada. Por este motivo, se recomienda extremar las precauciones al circular y, de ser posible, evitar desplazamientos innecesarios en esas zonas.

    En tanto, en sectores de valles y mesetas —incluyendo Cutral Co, Rincón de los Sauces, Añelo, la zona de Confluencia y la región del Limay— se esperan lloviznas, aumento de la nubosidad, descenso de la temperatura y vientos de entre 60 y 80 km/h.

    Aunque estas áreas no están incluidas dentro de una alerta formal, podrían presentar condiciones inestables durante varios días consecutivos.

    Los periodos más intensos se esperan para el domingo, especialmente en el sector cordillerano, donde las precipitaciones y el viento podrían intensificarse.

    Las autoridades informaron que organismos de protección civil y autoridades locales ya cuentan con información actualizada para evaluar posibles medidas preventivas, entre ellas la suspensión de actividades si las condiciones meteorológicas así lo requieren.

  • Leticia Fenoglio: “Apostamos a la identidad y origen de Patagonia para competir globalmente”

    Leticia Fenoglio: “Apostamos a la identidad y origen de Patagonia para competir globalmente”

    Si pensamos en San Carlos de Bariloche y su universo productivo y turístico, sin dudas la elaboración de chocolates artesanales forma parte del ADN de la ciudad patagónica. La tradición se remonta a la década del 40, cuando llegaron miles de inmigrantes europeos que escapaban de la miseria de la posguerra. Uno de ellos fue Aldo Fenoglio y su esposa Inés Secco, que vinieron de Turín, en el noroeste de Italia y fundaron un restaurante y confitería al que llamaron “Tronador”, en 1948.

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    Ya en la década del 60 se hizo cada vez más fuerte la elaboración de chocolates y la marca tuvo una reconversión hacia el nombre “Fenoglio”. Con el fallecimiento de Aldo en 1970, sus hijos Diego y Laura, junto a su madre Inés se hicieron cargo de la empresa.

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    Para 1996, Diego Fenoglio fundó su propia fábrica bajo la marca Rapa Nui, mientras que su hermana Laura continuó bajo el nombre Fenoglio hasta que fue vendida. Hoy, Rapa Nui – Franuí (su producto estrella de frambuesas con chocolate) forman parte de las marcas más emblemáticas del país con proyección internacional.

    Tercera generación

    La tercera generación al mando de Rapa Nui llegó de la mano de los tres hijos de Diego Fenoglio, que se incorporaron a la empresa en diferentes momentos: Leticia, Aldo (nieto) y Julián, el menor de los tres.

    Hoy Leticia Fenoglio, diseñadora gráfica de profesión, es la CEO de la empresa y una pieza clave en la internacionalización que tiene la marca con la instalación de una planta en Valencia (España) y la venta de sus productos alrededor del viejo continente.

    En diálogo con +P, Leticia aseguró que el balance de estos últimos años con la planta en Europa “es altamente positivo. Desde que fabricamos en Valencia hemos expandido la marca Franuí a más de 50 mercados”, dijo a través de una comunicación escrita.

    “A medida que fueron pasando los años hemos podido crecer en capacidad productiva, inaugurando diferentes líneas de producción y este año tendremos la fábrica trabajando al 100%”, adelantó en el marco de una intensa agenda laboral.

    Actualmente, a nivel mundial se consumen 39 toneladas de Franuí por día y para que esto sea posible el puerto de Valencia tiene una incidencia fundamental con una ubicación “sumamente estratégica que nos permite llegar muy fácilmente a muchos destinos, por lo que sin duda ha sido una gran elección para desarrollar nuestra producción y expansión internacional” detalló la CEO de Rapa Nui.

    A continuación, la entrevista completa:

    – ¿Cuánto representa España y lo que venden a otros países en el volumen de facturación total de la empresa?
    En realidad, más que hablar de un porcentaje puntual, es importante aclarar la estructura empresarial. Existen dos compañías que comparten los mismos dueños, pero que operan de manera independiente y no están bajo un mismo paraguas societario. Por un lado, está la empresa argentina, Tronador S.A.C., que produce chocolates y helados bajo las marcas Rapanui y Franuí, y que comercializa principalmente en Latinoamérica.
    Por otro lado, existe Franuí S.L., la sociedad radicada en España, que produce y comercializa Franuí para Europa y el resto de los mercados internacionales a los que abastecemos desde Valencia. Cada empresa tiene su propia estructura, facturación y estrategia operativa, aunque comparten visión, estándares de calidad y lineamientos de marca. La fábrica en España es, dentro de esa estructura, la base del crecimiento global de Franuí y la plataforma desde la cual impulsamos nuestra expansión internacional.

    – ¿Qué cantidad de gente se ocupa directamente en este proyecto?
    Actualmente la planta de Valencia emplea a 300 personas. El equipo abarca producción, calidad, logística, ingeniería y administración, y es una pieza clave para sostener nuestro crecimiento internacional.

    – Tras estos años de operación, ¿qué rasgos del consumidor europeo le han sorprendido más en comparación con el paladar argentino?
    Nos sorprendió la apertura del consumidor europeo a probar productos innovadores y su fuerte valoración por la calidad y el origen. Es un consumidor muy informado, que lee etiquetas y analiza ingredientes. El argentino, en cambio, tiene un vínculo más emocional e impulsivo con el consumo. Lo interesante es que, más allá de esas diferencias, la reacción frente a Franuí es muy similar en ambos mercados: sorpresa, disfrute y recomendación inmediata.

    – ¿Cómo tienen planeado continuar la estrategia internacional?
    Hasta el momento con Franuí hemos llegado a más de 50 países en el mundo y nuestro objetivo es llegar a los 190 que hay. Puntualmente para 2026, el objetivo es alcanzar otros 10 mercados, para terminar con la marca en más de 60 países. Venimos muy bien y tenemos muchas chances de superar esa marca. Al momento la métrica que tenemos es alcanzar 10 nuevos países por año. Pero llegar a más países implica más producción, así que dentro de los próximos objetivos está determinar una nueva locación para una nueva fábrica.

    – El Puerto de Valencia es un gigante logístico. ¿Cómo cambia la estructura de costos y la velocidad de escalabilidad de la empresa ahora que producen «en el corazón del Mediterráneo»?
    En realidad, la decisión de montar la fábrica en Valencia tuvo justamente ese objetivo: evitar depender de envíos transoceánicos. Nunca estructuramos nuestro crecimiento internacional sobre la base de exportar desde Argentina hacia Europa, porque entendíamos que no era eficiente ni sostenible en el largo plazo para un producto congelado.
    La planta en Valencia nace como una decisión estratégica para producir directamente en el mercado de destino y desde allí abastecer Europa y otros países. Esto nos permite reducir tiempos, optimizar costos logísticos, minimizar riesgos operativos y, sobre todo, ganar velocidad de respuesta. Desde el corazón del Mediterráneo podemos escalar con mucha más eficiencia y acompañar la expansión internacional con una estructura preparada para crecer.

    – Muchos emprendedores temen que la expansión diluya la calidad. ¿Cómo logran que un Franuí producido en España sea exactamente igual a uno elaborado en el sur de Argentina?
    La calidad para nosotros es innegociable. Desde el primer día entendimos que si íbamos a producir en otro país, el producto debía ser exactamente el mismo. Trabajamos con la misma receta, los mismos estándares, los mismos procesos y controles en ambas plantas. Además, hay un trabajo permanente de transferencia de know-how entre los equipos de Argentina y España para asegurar que la experiencia sea idéntica.

    – ¿Tienen planes para adaptar el producto con materias primas locales europeos?
    En Valencia trabajamos con proveedores locales, siempre que cultiven la misma variedad de frambuesa con la que trabajamos en Argentina y en condiciones climáticas similares. Para nosotros, lo importante es lograr un perfil de sabor muy específico. Además, Argentina no produce el volumen necesario como para abastecer nuestras tres plantas.

    – Producir en Bariloche implica desafíos climáticos y logísticos que no existen en las grandes capitales. ¿Qué lecciones de resiliencia aprendidas en la Patagonia fueron fundamentales para montar una fábrica desde cero en Europa?
    Cada experiencia, sea buena o mala, nos dio aprendizajes. Lo que nos pasó al llegar a Valencia es que no estábamos acostumbrados a producir en un clima tan húmedo, ya que en la Patagonia prima el clima seco.

    – Rapanuí es un emblema de Bariloche ¿Cómo gestionan la tensión entre ser una empresa que busca «conquistar el mundo» y, al mismo tiempo, mantener esa identidad de empresa familiar arraigada en la montaña?
    Este es un gran desafío que llevamos adelante día a día, pero lo logramos porque nosotros, los Fenoglio, estamos en la empresa. Somos italianos, pasionales y obsesivos de nuestros productos y de su calidad, no queremos perder lo artesanal, aunque nos volvamos escalables.
    Logramos mantener nuestra identidad porque estamos todos los días trabajando en la empresa; pensando ideas, probando combinaciones de sabores, hablando con el equipo y con los consumidores.

    – Franuí creó prácticamente una categoría nueva en el sector de snacks congelados. Como CEO enfocada en la innovación, ¿cuál es el proceso creativo para decidir que un producto local tiene el potencial de convertirse en un «hit» global?
    Lo que nos pasó con Franuí es que al probarlo se siente algo inexplicable. Aún recuerdo la primera vez que mi papá me hizo probarlo. Es una explosión de sabores en la boca, un crunch que no se encuentra en otro producto.
    Fue el primer producto con estas características. Fue una total innovación porque lo que tiene Franuí es que reúne dos elementos que se repelen: el agua y el chocolate. La frambuesa tiene líquido y el líquido no suele combinarse con chocolate. Con solo probarlo sabíamos que iba a ser un éxito. Era algo totalmente novedoso.

    ¿Cómo equilibras el respeto por la tradición de tu apellido con la necesidad de romper moldes y digitalizar o modernizar la compañía?
    Para mí la tradición no es algo que limite, sino la base sobre la que construimos. La cultura de la empresa, la obsesión por la calidad y el vínculo con el producto vienen de nuestra historia familiar.
    La modernización es simplemente la herramienta que nos permite que esa esencia crezca. Profesionalizar procesos, incorporar tecnología y pensar globalmente no significa perder identidad, sino lograr que lo que hacemos bien pueda escalar y llegar a más personas.

    – ¿Qué le aconsejaría a una persona que quiere emprenden a nivel local en la Patagonia?
    Que no vea la Patagonia como una limitación, sino como una identidad. Es un lugar que tiene desafíos logísticos, climáticos, de temporadas, pero también una autenticidad muy fuerte. Hoy los productos con identidad y origen tienen mucho valor. Si se apuesta a la calidad y a construir una marca sólida, es posible proyectarse mucho más allá del lugar donde uno empieza.

    Argentina es un país de contextos económicos volátiles ¿Qué consejo le darías a los empresarios pyme que hoy ven la internacionalización como una meta inalcanzable?
    Que no esperen el contexto perfecto. Nosotros crecimos en un país con mucha volatilidad y, en cierto punto, eso también te obliga a ser más creativo, más eficiente y a pensar a largo plazo.
    La internacionalización no ocurre de un día para el otro: es un proceso que requiere profesionalización, constancia y un producto que pueda competir por calidad. Pero cuando se logra, también permite diversificar riesgos y abrir nuevas oportunidades de crecimiento.

    -¿Tienen pensado abrir alguna otra fábrica fuera de Argentina?
    Hoy ya contamos con nuestra planta en Valencia, que fue el primer paso para acompañar el crecimiento internacional de Franuí. A medida que seguimos sumando mercados y aumentando el volumen, estamos evaluando la posibilidad de una nueva fábrica fuera del país que nos permita ampliar la capacidad productiva y abastecer de manera más eficiente otras regiones. Todavía no tenemos una locación definida, pero es uno de los proyectos que estamos analizando dentro de nuestra estrategia de expansión internacional.

    –¿Cómo ve el acuerdo del Mercosur con la UE?
    Creo que puede representar una oportunidad muy importante para fortalecer el comercio entre ambas regiones. Una mayor integración puede facilitar el intercambio, reducir barreras y abrir nuevas posibilidades para las empresas que buscan expandirse internacionalmente. Para compañías que operan en ambos mercados, como es nuestro caso, este tipo de acuerdos puede ayudar a potenciar el desarrollo y generar más oportunidades de crecimiento.

    -¿Cuáles son los mayores desafíos que ha tenido que sortear como mujer empresaria?
    Uno de los desafíos fue desarrollarme en ámbitos donde históricamente hubo mayor presencia masculina, especialmente en áreas industriales. Con el tiempo entendí que lo más importante es el trabajo, la preparación y la coherencia con la que uno lidera. Cuando los resultados acompañan, el respeto llega naturalmente. Todavía hay camino por recorrer pero también creo que el cambio ya está en marcha. Cada vez hay más mujeres liderando empresas, emprendiendo y tomando decisiones estratégicas. Lo importante es seguir generando espacios donde la capacidad y el talento sean lo que realmente determine las oportunidades.

    Fotos: gentileza prensa Leticia Fenoglio

  • Antes del valle, el océano

    Antes del valle, el océano

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    Cuesta imaginarlo. Donde hoy se extiende General Roca, con sus calles, chacras y bardas recortadas contra el cielo patagónico, alguna vez hubo un mar antiguo e inmenso. La afirmación puede parecer poética, pero pertenece al terreno de la geología: basta con recorrer las bardas para encontrar las señales en sus capas superpuestas, visibles como páginas abiertas de un registro que comenzó millones de años antes que la humanidad.

    Vista de la Formación Chichinales (Revista PaleoRoca)

    La memoria del paisaje y la escala geológica
    Comprender este pasado exige abandonar nuestra escala habitual de tiempo. Mientras la memoria humana es breve, la geología trabaja con eras donde los continentes cambian de forma. La Patagonia conserva evidencias de estas antiguas ingresiones marinas; durante largos períodos, el océano depositó sedimentos en el fondo que luego se compactaron, dando origen a las capas que hoy forman nuestro relieve.
    Dato clave: Lo que hoy es tierra firme fue, en un pasado remoto, un fondo marino donde se acumularon partículas minerales y restos orgánicos que hoy afloran en las bardas.
    El hallazgo ocasional de fósiles confirma este origen. Para quien observa con atención, las bardas dejan de ser una referencia geográfica y se convierten en un archivo natural: cada estrato revela una etapa en la que el mar dominaba el horizonte.

    Theosodon, uno de los singulares herbívoros que poblaron el territorio rionegrino tras la retirada de las aguas marinas


    El archivo de las bardas y el Engolfamiento Neuquino
    Lentamente, el territorio emergió y el mar se retiró. Mucho tiempo después, el río Negro inició la tarea de excavar el valle, definiendo las condiciones para la vida actual. Esta dimensión profunda del tiempo nos recuerda que la ciudad, con poco más de un siglo, es una presencia reciente en un espacio cuya formación se remonta a épocas milenarias.
    Este pasado, documentado por investigadores como Juan Carlos Salgado en su trabajo Cuando Roca fue mar, explica que geológicamente pertenecemos al borde oriental del Engolfamiento Neuquino. Durante el Cretácico tardío y el Cenozoico, el levantamiento de la Cordillera de los Andes modificó la cuenca, generando las acumulaciones de sedimentos que hoy vemos.
    Formación Roca: Incluye calizas y fósiles marinos que certifican el dominio del océano.
    Formación Allen y Formación Río Negro: Testigos de antiguos ríos y lagunas de la Cuenca Neuquina.

    El nacimiento del valle actual
    El valle actual terminó de excavarse hacia el Plioceno tardío y el Cuaternario, cuando el río empezó a profundizar su cauce y a disecar la planicie, dejando las terrazas escalonadas que vemos hoy. En nuestra zona afloran unidades como el Grupo Neuquén, la Formación Allen y la Formación Río Negro, constituidas por sedimentos transportados por antiguos ríos y lagunas.

    En definitiva, nuestras bardas son el resultado de una secuencia épica: primero la sedimentación marina, luego el levantamiento andino y la erosión del río Negro, y finalmente la acción del viento que esculpió el escenario que hoy llamamos hogar.


  • Tradición y trabajo en el norte de Neuquén

    Tradición y trabajo en el norte de Neuquén

    En el norte de Neuquén, donde el viento y la montaña moldean el carácter de quienes habitan la región, hay historias que parecen estar hechas de paciencia, esfuerzo y amor por la tierra. La de Ramona Albornoz es una de ellas.

    A sus 82 años, Ramona mantiene intacta una rutina que para muchos sería impensada: seguir trabajando la chacra, cuidar animales y sostener una forma de vida que aprendió desde la infancia y que nunca abandonó.

    Ramona nació en el paraje Buraleo, en el norte neuquino. Desde muy pequeña su vida estuvo ligada al campo y a las tareas rurales. Con el tiempo se radicó en Chos Malal, donde siguió construyendo su historia.

    Allí aprendió los saberes que marcan la identidad de las familias rurales: cultivar la tierra, criar animales, preparar el pan casero y sostener la vida cotidiana con trabajo y constancia. Ese vínculo con la tierra nunca se rompió.

    Madre, cantora y guardiana de tradiciones

    Además de su vida en el campo, Ramona también fue protagonista de la vida cultural de la región. Es madre de siete hijos y durante años se destacó como cantora en encuentros y celebraciones populares.

    Su compromiso con las tradiciones la llevó incluso a ser abanderada de una agrupación gaucha, encabezando desfiles y participando en fiestas criollas que mantienen viva la identidad del norte neuquino.

    Para quienes la conocen, Ramona representa esa mezcla tan propia de la región: trabajo, cultura y comunidad.

    Una filosofía simple para vivir

    Quienes comparten tiempo con ella destacan su energía y su mirada positiva sobre la vida. Ramona lo resume con una frase sencilla que repite cada mañana: “Cada día lo inicio alegre y sonriendo, agradecida de estar de pie”.

    Esa forma de ver la vida parece ser también el secreto de su vitalidad.

    En sus momentos libres, Ramona tiene un pasatiempo particular que refleja su paciencia: junta pequeños hilos de nylon que encuentra en el campo y, con dedicación, los trenza para hacer lazos. Es un trabajo minucioso, casi artesanal, que exige tiempo y concentración.

    Pero para ella no es solo una tarea manual. Es una forma de seguir creando, de seguir activa y, quizás, de entrelazar recuerdos de una vida que transcurrió siempre cerca de la tierra.

    Las manos que cuentan una historia

    Las manos de Ramona hablan por sí solas. En ellas está la memoria de los panes cocinados en horno de barro, de las huertas cuidadas con esmero y de los asados compartidos en familia. Son manos que resumen una vida de esfuerzo, pero también de alegría.

    A sus 82 años, Ramona Albornoz sigue levantándose cada día con la misma convicción que aprendió desde niña: que el trabajo, la tradición y el amor por la tierra son parte de la identidad del norte neuquino. Y que, mientras haya ganas y una sonrisa, siempre habrá un nuevo día para empezar.

  • El precio del asado: sube en Argentina y se estabiliza en la Patagonia

    El precio del asado: sube en Argentina y se estabiliza en la Patagonia

    El precio de la carne vacuna, uno de los productos más emblemáticos de la dieta argentina, volvió a colocarse en el centro del debate económico tras la publicación de los últimos datos oficiales. Tal como se esperaba, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió ayer el informe correspondiente a febrero con los valores promedio de los distintos cortes de carne en el país. Entre todos ellos, el asado —probablemente el corte más representativo de la mesa argentina— volvió a marcar un fuerte incremento. Según las estadísticas oficiales, el kilo de asado terminó cotizando en promedio a 16.852 pesos en las góndolas durante febrero. Esto implica una suba intermensual del 5,7% respecto de enero de 2026, una variación que se ubicó muy por encima del 2,9% registrado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para ese mismo período.

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    El fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más marcado: el precio de la carne vacuna continúa creciendo a un ritmo superior al de la inflación general. En términos interanuales, el incremento del kilo de asado alcanzó casi el 60%, prácticamente el doble de la inflación acumulada en los últimos doce meses, que según el organismo estadístico se ubicó en torno al 33%.

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    Detrás de esta dinámica se encuentra una combinación de factores productivos y comerciales que están modificando el funcionamiento histórico del mercado cárnico argentino. Y en medio de esa tendencia nacional aparece un dato que llama la atención: la Patagonia está viviendo una realidad completamente distinta, con precios estables e incluso más bajos que los del resto del país.

    Un aumento que supera ampliamente a la inflación

    El incremento del precio del asado no puede entenderse únicamente como un reflejo de la inflación general. De hecho, el salto intermensual del 5,7% casi duplicó la variación del IPC de febrero.

    Especialistas del sector ganadero coinciden en que la explicación principal se encuentra en una caída en el nivel de faena, es decir, en la cantidad de animales que llegan a los frigoríficos para su procesamiento. Menos faena implica menos carne disponible en el mercado interno y, en consecuencia, un aumento en los precios.

    Este fenómeno responde a varios factores que se arrastran desde los últimos años:

    -Menores incentivos para el engorde de hacienda,

    -Cambios en los ciclos productivos del ganado,

    – Y un contexto económico que empuja a los productores a retener animales o redirigir la producción hacia mercados externos.

    La consecuencia inmediata es clara: cuando la oferta se contrae, el impacto en las góndolas suele ser directo.

    El asado en dólares: récord de los últimos años

    Otro dato relevante que surge del informe es el precio del asado medido en moneda dura. Cuando se analiza el valor del producto en dólares —un indicador que permite observar la evolución real de los precios descontando la inflación— se observa un fenómeno aún más llamativo.

    Durante febrero, el kilo de asado alcanzó 11,70 dólares, el valor más alto registrado al menos en los últimos cinco años según los datos combinados del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y del INDEC.

    Hasta ahora, el pico reciente se había registrado en diciembre del año pasado, cuando el kilo había llegado a 10,40 dólares. El nuevo valor marca así un récord histórico para el período analizado.

    Este indicador resulta clave para comprender el encarecimiento real de la carne. Mientras que en términos nominales los precios pueden subir simplemente por inflación, el precio en dólares refleja el poder adquisitivo internacional del producto. Y lo que muestran las cifras es que el asado argentino está hoy más caro que en años anteriores incluso cuando se lo mide en una moneda estable.

    Patagonia con precios más bajos

    Sin embargo, el panorama cambia de manera significativa cuando se observa lo que sucede en el sur del país. Mientras que los datos del índice nacional reflejan una escalada de precios, en la región del norte de la Patagonia —especialmente en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén— el valor del asado se mantiene prácticamente estable desde hace tres meses.

    En febrero, el kilo de asado se ubicó en 14.990 pesos, un valor similar al registrado en enero 2026 y diciembre del año pasado. Esto significa que, en términos relativos, el producto es más barato que el promedio nacional.

    Medido en dólares, el precio regional alcanzó aproximadamente 10,60 dólares por kilo, también por debajo del valor nacional. Además, la cifra se encuentra lejos del récord histórico que había registrado la región en febrero del año pasado, cuando el kilo llegó a 18,50 dólares. Este contraste muestra una dinámica inédita en el mercado cárnico patagónico.

    Durante décadas, el precio de la carne vacuna en la Patagonia fue significativamente más alto que en el resto del país. Las restricciones sanitarias impuestas en el sur argentino habían generado un mercado prácticamente cautivo para la carne con hueso.

    Hasta hace poco, el diferencial era enorme. Según datos comparativos del INDEC, en febrero de 2025 el precio del asado en el Alto Valle era 93% más caro que el promedio nacional.

    Ese diferencial se explicaba por la barrera sanitaria del río Colorado, una política aplicada hace más de dos décadas para proteger el estatus sanitario de la región frente posibles a enfermedades ganaderas. Esta barrera impedía el ingreso de carne con hueso proveniente del norte del país, reduciendo la competencia y limitando la oferta disponible.

    Pero la situación cambió radicalmente a comienzos del año pasado. La decisión de flexibilizar la barrera sanitaria permitió el ingreso de carne con hueso desde el norte del río Colorado hacia la Patagonia. La medida tuvo un impacto inmediato en el mercado.

    Con la apertura parcial del flujo comercial, la oferta de carne en las carnicerías y supermercados patagónicos aumentó considerablemente. Y como ocurre en cualquier mercado, una mayor oferta generó una caída en los precios.

    Los efectos se vieron rápidamente en las góndolas. En cuestión de meses, el precio del asado en la región comenzó a descender tanto en términos nominales como reales. Lo más llamativo es que este proceso ocurrió en simultáneo con una tendencia completamente opuesta a nivel nacional, donde los valores continuaron subiendo.

    El resultado es un escenario histórico: por segundo mes consecutivo el asado resulta más barato en la Patagonia que en el promedio del país. Según estimaciones del mercado minorista, el diferencial actual ronda el 11%, una brecha mínima si se la compara con los niveles que existían hace apenas un año.

    Otros cortes también suben más que el asado

    Aunque el asado concentra gran parte de la atención mediática, el informe del INDEC muestra que otros cortes de carne vacuna registraron incrementos incluso mayores.

    Durante febrero, cortes como: carne picada, paleta, cuadril y nalga presentaron aumentos intermensuales superiores al del asado.

    En algunos casos, las subas superaron el 8%, como ocurrió con la paleta. Estas variaciones no sólo se ubicaron muy por encima del IPC mensual, sino también por encima del aumento del propio asado.

    El comportamiento confirma que la presión sobre los precios de la carne es generalizada y no se limita a un único corte.

    Más oferta, más competencia y nuevos precios

    La situación que vive la Patagonia se convirtió en un caso de estudio para el mercado cárnico argentino. Por primera vez en décadas, los consumidores de la región están accediendo a precios más competitivos gracias a un aumento de la oferta.

    Diversos informes técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) señalan que la flexibilización de la barrera sanitaria generó una caída progresiva y sostenida en los precios del asado al consumidor patagónico. Esto no significa que toda la carne sea barata. En muchas carnicerías y supermercados todavía pueden encontrarse cortes de alta calidad que superan los 20.000 pesos por kilo. Sin embargo, el abanico de precios es ahora mucho más amplio.

    La razón es simple: el mercado ofrece productos de distinta calidad y origen. Tras la apertura del mercado, la oferta de carne en la Patagonia se volvió mucho más heterogénea. Por un lado, continúa existiendo carne de alta calidad proveniente de hacienda local, generalmente con mayor proporción de carne magra y mejores estándares de producción. Por otro lado, también ingresan al mercado cortes provenientes de otras regiones del país, muchas veces de animales más pesados o con mayor contenido graso. Estos productos suelen tener precios más bajos y están orientados a un consumidor más sensible al precio.

    Esta diversidad de productos explica por qué hoy es posible encontrar grandes diferencias de precios entre distintos comercios. En supermercados o cadenas comerciales aparecen con frecuencia ofertas que ubican el kilo de asado muy por debajo del promedio regional, mientras que en carnicerías especializadas los valores pueden ser bastante más elevados.

    Un cambio estructural en el mercado

    Más allá de las variaciones mensuales, lo que está ocurriendo en la Patagonia refleja un cambio estructural en el mercado de la carne. Durante años, el aislamiento sanitario generó distorsiones en los precios relativos, encareciendo artificialmente el producto para los consumidores del sur.

    La flexibilización de la barrera sanitaria comenzó a corregir ese desequilibrio. Al aumentar la competencia y la oferta disponible, los precios comenzaron a alinearse gradualmente con los valores del resto del país. En otras palabras, el mercado patagónico está dejando de ser una excepción dentro del sistema cárnico argentino.

    Mientras a nivel nacional el precio de la carne continúa escalando por encima de la inflación, la Patagonia atraviesa un proceso inverso marcado por la competencia y el aumento de la oferta. El resultado es una paradoja económica: en el país del asado cada vez es más caro comer carne, pero en el sur comienza a ser relativamente más accesible.

    Para los consumidores patagónicos, esto representa un alivio luego de décadas pagando precios muy superiores al promedio nacional. Para el resto del país, en cambio, la evolución del mercado ganadero sigue siendo una fuente de preocupación.

    Todo indica que el comportamiento del sector seguirá siendo un tema central en la economía argentina. Y el asado —símbolo cultural y gastronómico del país— continuará funcionando como uno de los termómetros más sensibles para medir el costo de vida de los argentinos.

    Fuente: Redacción +P.

  • Cuffoni y la fauna patagónica.

    Cuffoni y la fauna patagónica.

    Manuel Cuffoni es nacido en San Martin de los Andes, casado con Evangelina Ulloa, feliz padre de Agustina, Benicio y Emanuel, reparte su estancia acá con la cabañita taller que tiene en Villa Traful.

    Desde su infancia en la que le quedaron imágenes de las truchas que su papa pescaba en el Arroyo Pocahullo hasta esos ocho años que vivió en Merlo compartiendo con la Familia Miciu por su amistad con Emaus, el tiempo le fue forjando ese interés que ahora canaliza a través de sus esculturas.

    Se inspira en la flora y fauna patagónica, el bosque con los “tocones” de madera que busca para trabajar, le sugieren formas que traduce en sus obras.

    Archivo de audio: https://soundcloud.com/fm-del-lago/hablando-105-cuffoni

    Youtube: https://youtu.be/wxuRTtJTjZ0

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  • Dos rescates en senderos del Parque Nacional Lanín: asistieron a una caminante y a un ciclista accidentados

    Dos rescates en senderos del Parque Nacional Lanín: asistieron a una caminante y a un ciclista accidentados

    El Parque Nacional Lanín informó que durante la jornada de ayer se realizaron dos operativos de rescate en la zona sur del área protegida, en sectores muy transitados por visitantes. Las intervenciones estuvieron a cargo de una cuadrilla de seis rescatistas del ICE Sur, que trabajaron de manera coordinada para asistir y evacuar a las personas accidentadas.

    El primer operativo ocurrió en el sector del Cerro Colorado. Un guía de montaña dio aviso a la radioestación del parque luego de que una mujer de 60 años, oriunda de Buenos Aires, sufriera una caída con un golpe en la cabeza mientras realizaba la caminata.

    Los rescatistas debieron caminar aproximadamente tres kilómetros hasta llegar al lugar del accidente. Allí evaluaron a la víctima, la inmovilizaron y la aseguraron en un plano rígido dentro de una camilla canasto. El primer tramo del descenso se realizó mediante un sistema de arnés y cuerdas para garantizar un traslado seguro en un sector con pendiente.

    El segundo rescate se desarrolló en el camino al Mirador Bandurrias, donde un ciclista sufrió una caída que le provocó una lesión en el tobillo derecho. En este caso, el equipo realizó la atención inicial en el lugar, inmovilizó la pierna con una férula y organizó el descenso utilizando una camilla Kong y un chaleco de extricación para mantener estable al paciente durante el traslado.

    En ambos casos, una vez finalizada la evacuación, las personas accidentadas fueron entregadas al personal del SIEN, que realizó el traslado hasta el Hospital Ramón Carrillo para su evaluación médica.

    Desde el Parque Nacional Lanín recordaron a los visitantes la importancia de tomar precauciones antes de realizar actividades en la montaña. Entre las recomendaciones, indicaron que es obligatorio completar el registro único de trekking al menos 48 horas antes de la salida, elegir senderos acordes a la experiencia y condición física, evitar salir en soledad y consultar el pronóstico meteorológico.

    También reiteraron que el clima en la Patagonia puede cambiar rápidamente, por lo que es recomendable llevar abrigo extra incluso en verano. Además, se solicita no hacer fuego durante los recorridos —salvo en sitios habilitados— y regresar con todos los residuos generados.

  • Finde: San Martín de los Andes se prepara para el 22° Encuentro Patagónico de Tango

    Finde: San Martín de los Andes se prepara para el 22° Encuentro Patagónico de Tango

    Del 13 al 15 de marzo de 2026, la ciudad de San Martín de los Andes volverá a convertirse en un punto de encuentro para amantes del tango con la realización del 22° Encuentro Patagónico de Tango, un evento que cada año convoca a bailarines, músicos y aficionados provenientes de distintos puntos de Argentina y del exterior.

    El encuentro es organizado por los bailarines y profesores Marcos Avilés y Analía Braun, quienes desde hace más de dos décadas trabajan en la difusión del tango en la región a través de clases, espectáculos, milongas y propuestas culturales. A lo largo de sus más de veinte ediciones, el evento se ha consolidado como uno de los encuentros tangueros más importantes de la Patagonia.

    En reconocimiento a su trayectoria y al aporte cultural y turístico que genera en la región, esta edición del encuentro fue declarada de Interés Municipal por el Concejo Deliberante de San Martín de los Andes y de Interés Provincial por la Legislatura de la Provincia del Neuquén.

    Las clases y seminarios se desarrollarán en Espacio Trama, un espacio cultural de referencia en la ciudad, donde durante tres días bailarines de distintos niveles podrán participar de propuestas de formación y perfeccionamiento.

    Entre los artistas invitados se destacan Fátima Caracoch y Brenno Marques, campeones del Mundial de Tango 2024 en la categoría Tango de Pista, una de las competencias más importantes del tango a nivel internacional. La pareja se presenta habitualmente en festivales y milongas de distintos países, y es reconocida por su elegancia, musicalidad y estilo dentro del tango salón.

    También participarán Leandro Capparelli y Jeannette Erazú, bailarines y maestros con una destacada trayectoria en el circuito internacional del tango, que han participado en festivales, campeonatos y encuentros en distintos países, además de desarrollar una intensa labor pedagógica en la formación de nuevos bailarines.

    Durante el encuentro brindarán clases de tango salón, técnica, musicalidad, vals y milonga, dirigidas tanto a bailarines que se inician como a quienes buscan perfeccionar su estilo.

    Las noches del encuentro estarán dedicadas a las tradicionales milongas, donde además de compartir el baile se podrán disfrutar exhibiciones de los maestros invitados y música en vivo. Uno de los momentos destacados será la presentación del Cuarteto Mulenga, agrupación que aportará su propuesta musical al evento.

    A lo largo de sus más de veinte años de historia, el Encuentro Patagónico de Tango ha reunido a participantes de distintas provincias argentinas —especialmente de la región patagónica— y también a visitantes de Chile, Europa y otros países, atraídos por la combinación de tango, naturaleza y turismo que ofrece San Martín de los Andes.

    Durante tres días, la ciudad volverá a vibrar al ritmo del 2×4, en un encuentro que combina formación, espectáculo y milonga, celebrando el tango en uno de los escenarios naturales más emblemáticos de la Patagonia.

    Encontrá más información sobre este evento en https://epatagonicodetango.my.canva.site/