Etiqueta: Donald Trump

  • Chris Wright en CERAWeek: la guerra en Irán es “una perturbación a corto plazo”

    Chris Wright en CERAWeek: la guerra en Irán es “una perturbación a corto plazo”

    Houston, Texas (Enviado especial). El titular del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), Chris Wright, defendió la estrategia bélica de Donald Trump contra Irán ante la plana mayor de la industria de los hidrocarburos en CERAWeek 2026 by S&P Global, la conferencia energética más importante del mundo.

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    El funcionario argumentó que el gobierno norteamericano decidió terminar con la política de apaciguamiento frente a un régimen que acumula un historial de hostilidades contra intereses occidentales. Wright enmarcó la crisis actual como un movimiento disruptivo pero indispensable para evitar que Teherán consolide un arsenal nuclear.

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    El discurso del secretario llega en un punto de máxima tensión geopolítica. El bloqueo del Estrecho de Ormuz cortocircuitó los flujos globales de crudo y derivó en la advertencia de Trump sobre una inminente incursión terrestre para recuperar la conectividad marítima de la región. A esto se suma la amenaza directa del presidente estadounidense de atacar la infraestructura eléctrica de Irán para paralizar su aparato militar y su economía.

    La convulsión en los mercados energéticos

    Wright reconoció el impacto logístico del bloqueo, pero minimizó el pánico en los mercados. El secretario consideró que el alza temporal de los precios funciona como una señal genuina para reactivar el Capex y acelerar la producción en el upstream global. Además, aseguró que las cotizaciones actuales todavía no alcanzan el nivel necesario para provocar una destrucción estructural de la demanda en los países importadores.

    «Se trata de una perturbación a corto plazo en el momento actual, pero con el fin de poner fin a un problema que se arrastra desde hace décadas y dar paso a un mundo mucho más pacífico, mucho más próspero y con una seguridad energética mucho mayor», aseguró el secretario de Energía a de Estados Unidos.

    ceraweek

    Y consideró que «los mercados hacen lo que hacen los mercados: los precios subieron para enviar una señal a todos aquellos que puedan producir más: «por favor, produzcan más». Los precios aún no han subido lo suficiente como para provocar una destrucción significativa de la demanda. Pero los estadounidenses —y los emprendedores del sector energético de todo el mundo— son ingeniosos. Así que se están tomando medidas».

    Intervención quirúrgica en el mercado spot

    Para mitigar el riesgo de desabastecimiento, Washington articuló una respuesta agresiva y coordinada mediante la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El organismo multilateral acordó la liberación rápida de 400 millones de barriles, un volumen destinado casi en su totalidad a sostener el factor de utilización de las refinerías asiáticas. Países como Japón lideraron la absorción de estos cargamentos para evitar un colapso en su cadena de suministro industrial.

    Estados Unidos aporta a este plan un flujo diario de entre 1 y 1,5 millones de barriles extraídos directamente de su Reserva Estratégica de Petróleo (SPR). Wright trazó una línea divisoria clara respecto a las intervenciones del pasado, a las cuales calificó de electoralistas. El funcionario subrayó que el volumen actual busca resolver una disrupción real en la oferta y no manipular el precio de los surtidores domésticos.

    La gran novedad de esta maniobra radica en el mecanismo de mercado elegido por la administración Trump. En lugar de liquidar el crudo, el DOE estructuró la operación mediante contratos swap. Por cada barril que los operadores retiran hoy de las cavernas salinas, devolverán 1,2 barriles el próximo año. Esta ingeniería financiera blinda las arcas del Estado y garantiza un incremento neto en los inventarios estratégicos de Norteamérica una vez superado el conflicto.

  • Chris Wright en CERAWeek: la guerra en Irán es “una perturbación a corto plazo”

    Chris Wright en CERAWeek: la guerra en Irán es “una perturbación a corto plazo”

    Houston, Texas (Enviado especial). El titular del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), Chris Wright, defendió la estrategia bélica de Donald Trump contra Irán ante la plana mayor de la industria de los hidrocarburos en CERAWeek 2026 by S&P Global, la conferencia energética más importante del mundo.

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    El funcionario argumentó que el gobierno norteamericano decidió terminar con la política de apaciguamiento frente a un régimen que acumula un historial de hostilidades contra intereses occidentales. Wright enmarcó la crisis actual como un movimiento disruptivo pero indispensable para evitar que Teherán consolide un arsenal nuclear.

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    El discurso del secretario llega en un punto de máxima tensión geopolítica. El bloqueo del Estrecho de Ormuz cortocircuitó los flujos globales de crudo y derivó en la advertencia de Trump sobre una inminente incursión terrestre para recuperar la conectividad marítima de la región. A esto se suma la amenaza directa del presidente estadounidense de atacar la infraestructura eléctrica de Irán para paralizar su aparato militar y su economía.

    La convulsión en los mercados energéticos

    Wright reconoció el impacto logístico del bloqueo, pero minimizó el pánico en los mercados. El secretario consideró que el alza temporal de los precios funciona como una señal genuina para reactivar el Capex y acelerar la producción en el upstream global. Además, aseguró que las cotizaciones actuales todavía no alcanzan el nivel necesario para provocar una destrucción estructural de la demanda en los países importadores.

    «Se trata de una perturbación a corto plazo en el momento actual, pero con el fin de poner fin a un problema que se arrastra desde hace décadas y dar paso a un mundo mucho más pacífico, mucho más próspero y con una seguridad energética mucho mayor», aseguró el secretario de Energía a de Estados Unidos.

    ceraweek

    Y consideró que «los mercados hacen lo que hacen los mercados: los precios subieron para enviar una señal a todos aquellos que puedan producir más: «por favor, produzcan más». Los precios aún no han subido lo suficiente como para provocar una destrucción significativa de la demanda. Pero los estadounidenses —y los emprendedores del sector energético de todo el mundo— son ingeniosos. Así que se están tomando medidas».

    Intervención quirúrgica en el mercado spot

    Para mitigar el riesgo de desabastecimiento, Washington articuló una respuesta agresiva y coordinada mediante la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El organismo multilateral acordó la liberación rápida de 400 millones de barriles, un volumen destinado casi en su totalidad a sostener el factor de utilización de las refinerías asiáticas. Países como Japón lideraron la absorción de estos cargamentos para evitar un colapso en su cadena de suministro industrial.

    Estados Unidos aporta a este plan un flujo diario de entre 1 y 1,5 millones de barriles extraídos directamente de su Reserva Estratégica de Petróleo (SPR). Wright trazó una línea divisoria clara respecto a las intervenciones del pasado, a las cuales calificó de electoralistas. El funcionario subrayó que el volumen actual busca resolver una disrupción real en la oferta y no manipular el precio de los surtidores domésticos.

    La gran novedad de esta maniobra radica en el mecanismo de mercado elegido por la administración Trump. En lugar de liquidar el crudo, el DOE estructuró la operación mediante contratos swap. Por cada barril que los operadores retiran hoy de las cavernas salinas, devolverán 1,2 barriles el próximo año. Esta ingeniería financiera blinda las arcas del Estado y garantiza un incremento neto en los inventarios estratégicos de Norteamérica una vez superado el conflicto.

  • Donald Trump suspendió por “cinco días” los ataques a las plantas de energía de Irán

    Donald Trump suspendió por “cinco días” los ataques a las plantas de energía de Irán

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunció este lunes por la mañana que decidió suspender por “al menos cinco días” los ataques a plantas de energía de Irán.

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    Pese al ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, el Consejo de Defensa de Teherán afirmó que la región “quedará bloqueada de facto y la responsabilidad recaerá sobre quien provoque la amenaza”

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    En la madrugada del domingo, Trump había advertido que Estados Unidos atacaría centrales eléctricas iraníes en un plazo de 48 horas si el estrecho de Ormuz permanece bloqueado de facto por acciones iraníes contra la navegación.

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    En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron durante la madrugada del lunes una nueva ola de ataques sobre Teherán.

    Por su parte, el Ministerio de Defensa de Arabia Saudita y su par de Emiratos Árabes Unidos informaron la intercepción de drones y misiles balísticos que amenazaban su territorio. Ambas carteras señalaron además que una persona resultó herida por los restos de un misil interceptado.

    Pero Donald Trump anunció este lunes que ordenó al Departamento de Guerra posponer todos los ataques militares contra plantas de energía e infraestructura iraní por un período de cinco días, luego de lo que describió como conversaciones “muy buenas y productivas” con Irán durante los últimos dos días.

    Noticia en desarrollo.

  • Jugos concentrados ante la geopolítica: Argentina como proveedor estratégico mundial

    Jugos concentrados ante la geopolítica: Argentina como proveedor estratégico mundial

    La industria global de jugos concentrados atraviesa una transformación que ya no puede explicarse únicamente por variables agrícolas o industriales. En los últimos años, el negocio se convirtió en un reflejo directo de las tensiones geopolíticas que atraviesan el comercio internacional. La combinación entre la guerra de aranceles impulsada por Donald Trump y el impacto más reciente de la inestabilidad en Medio Oriente —con epicentro en Irán y el Golfo Pérsico— está alterando de manera profunda los flujos comerciales, los precios, la logística y las decisiones de inversión en todo el mundo.

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    Lejos de ser un mercado homogéneo, el jugo concentrado —especialmente el de manzana y pera— se ha transformado en un producto altamente sensible a la política global. Hoy, el negocio no solo depende de la disponibilidad de fruta o de la eficiencia industrial, sino también de decisiones arancelarias, conflictos internacionales y estrategias comerciales de las grandes potencias.

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    En ese tablero, Argentina aparece como un jugador menor en volumen, pero con un rol estratégico creciente, particularmente en el abastecimiento del mercado estadounidense.

    El reordenamiento global: de la hegemonía china a un mercado fragmentado

    Durante las primeras dos décadas del siglo XXI, el mercado mundial de jugos concentrados estuvo dominado por China. Su expansión fue vertiginosa: con una producción de manzanas que llegó a rozar las 50 millones de toneladas anuales, el país logró construir una industria capaz de generar hasta un millón de toneladas de jugo concentrado.

    Esa irrupción redefinió el negocio. La abundancia de producto redujo los precios internacionales y obligó a otros países a replegarse o reconvertirse. Regiones históricas como el Alto Valle argentino perdieron participación relativa frente a un competidor de escala masiva y costos competitivos.

    Sin embargo, el modelo chino comenzó a mostrar límites estructurales. El crecimiento económico interno elevó el consumo de fruta fresca, generando una competencia directa con la industria. A medida que el mercado doméstico absorbía más producción, el precio de la materia prima subía, reduciendo la rentabilidad del jugo concentrado.

    El resultado fue una contracción significativa: muchas plantas cerraron y la producción cayó a niveles cercanos a 300.000 o 400.000 toneladas. Este ajuste abrió oportunidades para otros países como Turquía y Polonia, que comenzaron a ocupar espacios en el comercio internacional.

    Pero esta nueva distribución del poder productivo no trajo estabilidad. Por el contrario, el mercado se volvió más fragmentado y dependiente de variables externas.

    La guerra de aranceles: el punto de quiebre

    El verdadero cambio estructural llegó con la política comercial impulsada por Donald Trump durante su presidencia. La imposición de aranceles a productos provenientes de China —que en algunos casos superaron el 40%— alteró drásticamente el equilibrio del mercado.

    El objetivo era claro: reducir la dependencia de importaciones chinas y fortalecer la producción local. Sin embargo, en la práctica, el efecto fue mucho más complejo.

    Por un lado, el jugo concentrado chino perdió competitividad directa en el mercado estadounidense. Pero, por otro, surgieron mecanismos de adaptación que distorsionaron el comercio global. Uno de los más relevantes fue la triangulación a través de terceros países, especialmente Turquía.

    Este fenómeno generó una “zona gris” en el mercado. Diferenciar el origen real del producto se volvió cada vez más difícil, obligando a los compradores y a las autoridades a incorporar herramientas de trazabilidad mucho más sofisticadas, incluyendo análisis genéticos que permiten identificar el ADN del jugo.

    El resultado fue un mercado más opaco, más regulado y, sobre todo, más incierto.

    Volatilidad política y colapso de la previsibilidad

    La guerra arancelaria no solo impactó en los precios, sino también en la lógica del negocio. Históricamente, el comercio de jugos concentrados se basaba en contratos anuales, con volúmenes definidos y cierta estabilidad. Ese esquema se quebró.

    La política comercial de Estados Unidos se volvió altamente volátil. Las tarifas se imponían, se modificaban, se judicializaban y se reinstauraban bajo nuevos mecanismos. Para los importadores, esto implicaba un riesgo constante.

    El comportamiento del mercado cambió en consecuencia. Los compradores comenzaron a reducir sus volúmenes, a fragmentar las compras y a operar con mayor cautela. El objetivo dejó de ser asegurar grandes cantidades a largo plazo para pasar a minimizar riesgos en el corto plazo. Este cambio estructural ralentizó el comercio global. Los flujos se volvieron más lentos, los stocks aumentaron y la dinámica de precios se volvió mucho más errática.

    Cuando el mercado aún no terminaba de adaptarse a la guerra comercial, un nuevo factor comenzó a alterar el escenario: la inestabilidad en Medio Oriente.

    Irán, uno de los principales productores mundiales de manzanas, juega un rol relevante en este contexto. Con una producción que supera los 2 millones de toneladas anuales, el país no solo abastece su mercado interno, sino que también participa en el comercio internacional de jugos concentrados. Aunque su volumen exportado de jugo es menor —estimado entre 50.000 y 70.000 toneladas—, su presencia es significativa, especialmente en mercados como Rusia y países vecinos.

    El problema no es tanto su volumen como su posicionamiento geopolítico. Las tensiones en el Golfo Pérsico, sumadas a sanciones internacionales y conflictos abiertos, generan incertidumbre sobre la continuidad de sus exportaciones.

    Pero hay un elemento aún más crítico: la posible triangulación de producto iraní a través de terceros países, como Turquía. En un contexto donde Estados Unidos mantiene conflictos abiertos con Irán, la detección de jugo de ese origen en su mercado podría desencadenar sanciones, bloqueos o litigios comerciales. Este riesgo está generando un efecto inmediato: cautela extrema por parte de los compradores. Muchas operaciones se frenan o se revisan ante la posibilidad de problemas legales o comerciales.

    Un mercado más lento, más caro y más complejo

    La combinación de guerra arancelaria y tensiones geopolíticas está redefiniendo el funcionamiento del mercado. Uno de los cambios más visibles es la transformación en la logística. Tradicionalmente, los envíos de jugo concentrado se realizaban en grandes volúmenes mediante barcos completos. Hoy, ese modelo está en retroceso.

    La incertidumbre obliga a fragmentar los envíos en contenedores, lo que permite mayor flexibilidad pero incrementa los costos. A esto se suma la volatilidad en los fletes internacionales, influenciada por factores como el precio del petróleo y las disrupciones en las rutas comerciales.

    El componente financiero también se volvió más relevante. Con operaciones más lentas y stocks más elevados, las empresas deben inmovilizar capital por períodos más largos. Esto afecta la rentabilidad y aumenta el riesgo.

    En paralelo, los precios reflejan esta inestabilidad. Tras un período de subas impulsado por restricciones en la oferta, el mercado muestra una tendencia a la baja, con valores que rondan los 10 dólares en el mercado estadounidense, aunque con una alta dispersión.

    Argentina: una oportunidad en medio del caos

    En este escenario complejo, Argentina se posiciona como un proveedor relativamente favorecido. Su participación en el mercado global es limitada —entre el 5% y el 10%—, pero su valor estratégico ha aumentado. La razón principal es su condición de origen confiable. En un contexto donde la trazabilidad es clave y los riesgos geopolíticos son altos, los compradores buscan diversificar sus proveedores y reducir la exposición a conflictos.

    Argentina, al estar fuera de los principales focos de tensión, ofrece una alternativa segura. Esto es especialmente relevante en el mercado estadounidense, donde existe una preferencia histórica por contar con abastecimiento sudamericano.

    Sin embargo, esta ventaja tiene límites claros. El principal problema del sector argentino no está en la demanda, sino en la oferta. La producción de peras y manzanas en regiones clave como el Alto Valle ha caído de manera significativa en las últimas décadas.

    De niveles cercanos a los 2 millones de toneladas, se ha pasado a poco más de 1,1 millones. Esta reducción impacta directamente en la industria del jugo concentrado, que depende en gran medida del descarte del mercado fresco. Menos fruta implica menos volumen para procesar. Esto explica la fuerte concentración industrial: de más de una decena de plantas, hoy quedan apenas cuatro, con dos grandes actores dominando el mercado. Si bien no hay estadísticas oficiales, fuentes del sector privado aseguran que la oferta exportable de jugos de pera y manzana del país se ubica entre las 40.000 y 60.000 toneladas anuales.

    Además, existe una paradoja estructural. La mejora en la calidad de la fruta —necesaria para aumentar la rentabilidad del productor— podría reducir el volumen destinado a industria, generando un nuevo ajuste.

    Un futuro abierto en un mercado impredecible

    La industria de jugos concentrados se encuentra en una encrucijada histórica. Nunca antes había estado tan expuesta a factores externos ajenos a su lógica productiva.

    La guerra de aranceles impulsada por Estados Unidos rompió la previsibilidad del comercio global. La inestabilidad en Medio Oriente agregó una nueva capa de incertidumbre. Juntas, estas variables están redefiniendo el negocio. El mercado es hoy más lento, más caro y más complejo. Las decisiones se toman en plazos más cortos, con menor información y mayor riesgo.

    En este contexto, la adaptabilidad se vuelve el principal activo. Los países y empresas que logren leer el escenario, diversificar riesgos y sostener eficiencia tendrán mayores posibilidades de sobrevivir. Para Argentina, el desafío es doble. Por un lado, aprovechar su posición geopolítica favorable. Por otro, resolver sus limitaciones estructurales para poder crecer.

    El futuro del sector no dependerá únicamente de la producción o la tecnología. Estará definido, en gran medida, por la evolución de la política global. Porque en el negocio del jugo concentrado, como en tantos otros, la geopolítica dejó de ser un factor externo para convertirse en el eje central del juego.

  • Trump suspende ataques a Irán tras negociaciones positivas en el Golfo

    Trump suspende ataques a Irán tras negociaciones positivas en el Golfo

    El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su red social Truth Social la suspensión temporal de las acciones militares contra infraestructura energética de Irán. El mandatario calificó de «profundas y constructivas» las negociaciones mantenidas en las últimas 48 horas para resolver las hostilidades en el Golfo. «He ordenado al Departamento de Guerra que posponga cualquier acción por un período de cinco días, sujeto al éxito de las conversaciones en curso».

    “Me complace informar que Estados Unidos y Irán han mantenido, durante los últimos dos días, conversaciones muy positivas y productivas sobre la resolución total de nuestras hostilidades en Medio Oriente”, introdujo el estadounidense en TruthSocial.  Destacó  que, en vista “del tono de estas conversaciones profundas, detalladas y constructivas”, instruyó al Departamento de guerra que posponga los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes durante un período de cinco días. Esto, aclaró, “sujeto al éxito de las reuniones y conversaciones en curso”.

    La decisión de Trump se produjo tras la amenaza de Irán de atacar las centrales eléctricas de Israel y las que abastecen a las bases estadounidenses en la región del Golfo si Estados Unidos ataca la red eléctrica iraní.

    «Cualquier intento del enemigo de atacar las costas o islas iraníes provocará, de forma natural y conforme a la práctica militar habitual, el minado de todas las vías de acceso y rutas de comunicación en el golfo Pérsico y sus costas con distintos tipos de minas navales, incluidas minas flotantes desplegables desde la costa», advirtió el Consejo de Defensa iraní.

    El órgano aseguró que si se llegase a ese extremo «todo el golfo Pérsico pasaría durante largos periodos a una situación similar a la del estrecho de Ormuz, es decir todo el golfo quedaría prácticamente bloqueado». Agregó que toda la responsabilidad sería del «agresor», en referencia a Estados Unidos. 

  • Un mercado que se reconfigura: el impacto de la geopolítica en los jugos concentrados

    Un mercado que se reconfigura: el impacto de la geopolítica en los jugos concentrados

    La industria global de jugos concentrados atraviesa una transformación que ya no puede explicarse únicamente por variables agrícolas o industriales. En los últimos años, el negocio se convirtió en un reflejo directo de las tensiones geopolíticas que atraviesan el comercio internacional. La combinación entre la guerra de aranceles impulsada por Donald Trump y el impacto más reciente de la inestabilidad en Medio Oriente —con epicentro en Irán y el Golfo Pérsico— está alterando de manera profunda los flujos comerciales, los precios, la logística y las decisiones de inversión en todo el mundo.

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    Lejos de ser un mercado homogéneo, el jugo concentrado —especialmente el de manzana y pera— se ha transformado en un producto altamente sensible a la política global. Hoy, el negocio no solo depende de la disponibilidad de fruta o de la eficiencia industrial, sino también de decisiones arancelarias, conflictos internacionales y estrategias comerciales de las grandes potencias.

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    En ese tablero, Argentina aparece como un jugador menor en volumen, pero con un rol estratégico creciente, particularmente en el abastecimiento del mercado estadounidense.

    El reordenamiento global: de la hegemonía china a un mercado fragmentado

    Durante las primeras dos décadas del siglo XXI, el mercado mundial de jugos concentrados estuvo dominado por China. Su expansión fue vertiginosa: con una producción de manzanas que llegó a rozar las 50 millones de toneladas anuales, el país logró construir una industria capaz de generar hasta un millón de toneladas de jugo concentrado.

    Esa irrupción redefinió el negocio. La abundancia de producto redujo los precios internacionales y obligó a otros países a replegarse o reconvertirse. Regiones históricas como el Alto Valle argentino perdieron participación relativa frente a un competidor de escala masiva y costos competitivos.

    Sin embargo, el modelo chino comenzó a mostrar límites estructurales. El crecimiento económico interno elevó el consumo de fruta fresca, generando una competencia directa con la industria. A medida que el mercado doméstico absorbía más producción, el precio de la materia prima subía, reduciendo la rentabilidad del jugo concentrado.

    El resultado fue una contracción significativa: muchas plantas cerraron y la producción cayó a niveles cercanos a 300.000 o 400.000 toneladas. Este ajuste abrió oportunidades para otros países como Turquía y Polonia, que comenzaron a ocupar espacios en el comercio internacional.

    Pero esta nueva distribución del poder productivo no trajo estabilidad. Por el contrario, el mercado se volvió más fragmentado y dependiente de variables externas.

    La guerra de aranceles: el punto de quiebre

    El verdadero cambio estructural llegó con la política comercial impulsada por Donald Trump durante su presidencia. La imposición de aranceles a productos provenientes de China —que en algunos casos superaron el 40%— alteró drásticamente el equilibrio del mercado.

    El objetivo era claro: reducir la dependencia de importaciones chinas y fortalecer la producción local. Sin embargo, en la práctica, el efecto fue mucho más complejo.

    Por un lado, el jugo concentrado chino perdió competitividad directa en el mercado estadounidense. Pero, por otro, surgieron mecanismos de adaptación que distorsionaron el comercio global. Uno de los más relevantes fue la triangulación a través de terceros países, especialmente Turquía.

    Este fenómeno generó una “zona gris” en el mercado. Diferenciar el origen real del producto se volvió cada vez más difícil, obligando a los compradores y a las autoridades a incorporar herramientas de trazabilidad mucho más sofisticadas, incluyendo análisis genéticos que permiten identificar el ADN del jugo.

    El resultado fue un mercado más opaco, más regulado y, sobre todo, más incierto.

    Volatilidad política y colapso de la previsibilidad

    La guerra arancelaria no solo impactó en los precios, sino también en la lógica del negocio. Históricamente, el comercio de jugos concentrados se basaba en contratos anuales, con volúmenes definidos y cierta estabilidad. Ese esquema se quebró.

    La política comercial de Estados Unidos se volvió altamente volátil. Las tarifas se imponían, se modificaban, se judicializaban y se reinstauraban bajo nuevos mecanismos. Para los importadores, esto implicaba un riesgo constante.

    El comportamiento del mercado cambió en consecuencia. Los compradores comenzaron a reducir sus volúmenes, a fragmentar las compras y a operar con mayor cautela. El objetivo dejó de ser asegurar grandes cantidades a largo plazo para pasar a minimizar riesgos en el corto plazo. Este cambio estructural ralentizó el comercio global. Los flujos se volvieron más lentos, los stocks aumentaron y la dinámica de precios se volvió mucho más errática.

    Cuando el mercado aún no terminaba de adaptarse a la guerra comercial, un nuevo factor comenzó a alterar el escenario: la inestabilidad en Medio Oriente.

    Irán, uno de los principales productores mundiales de manzanas, juega un rol relevante en este contexto. Con una producción que supera los 2 millones de toneladas anuales, el país no solo abastece su mercado interno, sino que también participa en el comercio internacional de jugos concentrados. Aunque su volumen exportado de jugo es menor —estimado entre 50.000 y 70.000 toneladas—, su presencia es significativa, especialmente en mercados como Rusia y países vecinos.

    El problema no es tanto su volumen como su posicionamiento geopolítico. Las tensiones en el Golfo Pérsico, sumadas a sanciones internacionales y conflictos abiertos, generan incertidumbre sobre la continuidad de sus exportaciones.

    Pero hay un elemento aún más crítico: la posible triangulación de producto iraní a través de terceros países, como Turquía. En un contexto donde Estados Unidos mantiene conflictos abiertos con Irán, la detección de jugo de ese origen en su mercado podría desencadenar sanciones, bloqueos o litigios comerciales. Este riesgo está generando un efecto inmediato: cautela extrema por parte de los compradores. Muchas operaciones se frenan o se revisan ante la posibilidad de problemas legales o comerciales.

    Un mercado más lento, más caro y más complejo

    La combinación de guerra arancelaria y tensiones geopolíticas está redefiniendo el funcionamiento del mercado. Uno de los cambios más visibles es la transformación en la logística. Tradicionalmente, los envíos de jugo concentrado se realizaban en grandes volúmenes mediante barcos completos. Hoy, ese modelo está en retroceso.

    La incertidumbre obliga a fragmentar los envíos en contenedores, lo que permite mayor flexibilidad pero incrementa los costos. A esto se suma la volatilidad en los fletes internacionales, influenciada por factores como el precio del petróleo y las disrupciones en las rutas comerciales.

    El componente financiero también se volvió más relevante. Con operaciones más lentas y stocks más elevados, las empresas deben inmovilizar capital por períodos más largos. Esto afecta la rentabilidad y aumenta el riesgo.

    En paralelo, los precios reflejan esta inestabilidad. Tras un período de subas impulsado por restricciones en la oferta, el mercado muestra una tendencia a la baja, con valores que rondan los 10 dólares en el mercado estadounidense, aunque con una alta dispersión.

    Argentina: una oportunidad en medio del caos

    En este escenario complejo, Argentina se posiciona como un proveedor relativamente favorecido. Su participación en el mercado global es limitada —entre el 5% y el 10%—, pero su valor estratégico ha aumentado. La razón principal es su condición de origen confiable. En un contexto donde la trazabilidad es clave y los riesgos geopolíticos son altos, los compradores buscan diversificar sus proveedores y reducir la exposición a conflictos.

    Argentina, al estar fuera de los principales focos de tensión, ofrece una alternativa segura. Esto es especialmente relevante en el mercado estadounidense, donde existe una preferencia histórica por contar con abastecimiento sudamericano.

    Sin embargo, esta ventaja tiene límites claros. El principal problema del sector argentino no está en la demanda, sino en la oferta. La producción de peras y manzanas en regiones clave como el Alto Valle ha caído de manera significativa en las últimas décadas.

    De niveles cercanos a los 2 millones de toneladas, se ha pasado a poco más de 1,1 millones. Esta reducción impacta directamente en la industria del jugo concentrado, que depende en gran medida del descarte del mercado fresco. Menos fruta implica menos volumen para procesar. Esto explica la fuerte concentración industrial: de más de una decena de plantas, hoy quedan apenas cuatro, con dos grandes actores dominando el mercado. Si bien no hay estadísticas oficiales, fuentes del sector privado aseguran que la oferta exportable de jugos de pera y manzana del país se ubica entre las 40.000 y 60.000 toneladas anuales.

    Además, existe una paradoja estructural. La mejora en la calidad de la fruta —necesaria para aumentar la rentabilidad del productor— podría reducir el volumen destinado a industria, generando un nuevo ajuste.

    Un futuro abierto en un mercado impredecible

    La industria de jugos concentrados se encuentra en una encrucijada histórica. Nunca antes había estado tan expuesta a factores externos ajenos a su lógica productiva.

    La guerra de aranceles impulsada por Estados Unidos rompió la previsibilidad del comercio global. La inestabilidad en Medio Oriente agregó una nueva capa de incertidumbre. Juntas, estas variables están redefiniendo el negocio. El mercado es hoy más lento, más caro y más complejo. Las decisiones se toman en plazos más cortos, con menor información y mayor riesgo.

    En este contexto, la adaptabilidad se vuelve el principal activo. Los países y empresas que logren leer el escenario, diversificar riesgos y sostener eficiencia tendrán mayores posibilidades de sobrevivir. Para Argentina, el desafío es doble. Por un lado, aprovechar su posición geopolítica favorable. Por otro, resolver sus limitaciones estructurales para poder crecer.

    El futuro del sector no dependerá únicamente de la producción o la tecnología. Estará definido, en gran medida, por la evolución de la política global. Porque en el negocio del jugo concentrado, como en tantos otros, la geopolítica dejó de ser un factor externo para convertirse en el eje central del juego.

  • Irán amenaza con cerrar “por completo” el estrecho de Ormuz tras el ultimátum de Donald Trump

    Irán amenaza con cerrar “por completo” el estrecho de Ormuz tras el ultimátum de Donald Trump

    ARAD, Israel (AP) — Estados Unidos e Irán intercambiaron el domingo amenazas contra infraestructura crítica luego de más de tres semanas de una guerra en Medio Oriente que ha puesto en riesgo vidas y medios de subsistencia en toda la región.

    Irán afirmó que el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio de petróleo y otras exportaciones, quedaría “cerrado por completo” de inmediato si Estados Unidos cumple con las amenazas del presidente Donald Trump de atacar sus centrales eléctricas. El mandatario estadounidense fijó la noche del sábado un plazo de 48 horas para abrir el estrecho.

    Altos funcionarios israelíes visitaron una de dos comunidades ubicadas cerca de un centro de investigación nuclear en el sur del país que fueron alcanzadas por misiles iraníes la noche del sábado, dejando decenas de personas heridas. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que fue un “milagro” que nadie haya fallecido. Israel detectó el lanzamiento de nuevos proyectiles iraníes hacia la zona el domingo por la noche.

    Netanyahu también afirmó que su país y Estados Unidos estaban bien encaminados a alcanzar sus objetivos de guerra, los cuales han ido desde debilitar el programa nuclear, de misiles y la red de apoyo iraní a sus aliados armados, hasta facilitar que el pueblo iraní derroque al gobierno teocrático.

    Los acontecimientos indicaron que la guerra, que comenzó el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, avanzaba en una nueva y peligrosa dirección a pesar de que Trump declaró la semana pasada que sopesaba la posibilidad de “reducir” las operaciones. El conflicto ha cobrado la vida de más de 2.000 personas, ha sacudido la economía global y provocado un alza drástica en los precios del petróleo.

    El grupo político-paramilitar libanés Hezbollah, que cuenta con respaldo de Irán, se atribuyó un ataque aéreo que dejó un muerto en el norte de Israel, mientras el presidente libanés Joseph Aoun calificó el ataque israelí contra puentes en el sur de su país como “preludio de una invasión terrestre”.


    Amenazas contra centrales energéticas


    Irán prácticamente ha cerrado la navegación por el estrecho de Ormuz que conecta el golfo Pérsico con el resto del mundo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial pasa por esa vía, pero los ataques contra buques y las amenazas de nuevos atentados han detenido casi todo el tráfico de petroleros. Algunos de los mayores productores de petróleo han implementado recortes porque no pueden enviar su crudo a ningún lado.

    Estados Unidos y sus aliados en Europa y Asia dependen en gran medida del petróleo para satisfacer su demanda energética. En su intento más reciente por aliviar la presión sobre los precios de la energía, Estados Unidos ha levantado algunas sanciones al petróleo iraní en altamar.

    Trump dijo el sábado que si Irán no reabre el estrecho, Estados Unidos destruiría “varias centrales eléctricas. ¡Empezando con la más grande!».

    Estados Unidos ha argumentado que la Guardia Revolucionaria de Irán controla gran parte de la infraestructura del país y la utiliza para impulsar el esfuerzo bélico.

    Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, respondió en la red social X que si se ataca a las centrales eléctricas y la infraestructura, entonces la infraestructura vital de toda la región — incluidas instalaciones energéticas y de desalinización— sería considerada un objetivo legítimo y quedaría “destruida irreversiblemente”.

    El derecho internacional establece que únicamente se puede atacar centrales eléctricas que benefician a civiles si la ventaja militar supera el sufrimiento que causa a la población civil, según expertos legales.

    Por otro lado, funcionarios iraníes afirmaron que seguirán permitiendo el paso seguro por el estrecho a embarcaciones que no estén relacionadas con sus enemigos.


    Ataques en Israel e Irán provocan nuevas preocupaciones nucleares


    Irán afirmó que sus ataques del sábado en la noche en el desierto del Néguev fueron en respuesta a un bombardeo contra la principal instalación iraní de enriquecimiento nuclear en Natanz, según medios estatales.

    Teherán elogió el ataque como una muestra de fuerza, incluso mientras el ejército de Israel sostiene que Irán ha disminuido gradualmente sus lanzamientos de misiles desde que el inicio de la guerra.

    “Si el régimen israelí es incapaz de interceptar misiles en la zona fuertemente protegida de Dimona, eso es, operativamente, una señal de que se entra en una nueva fase de la batalla”, dijo Ghalibaf.

    El principal hospital del sur de Israel recibió a por lo menos 175 heridos de Arad y Dimona, informó su subdirector Roy Kessous, en declaraciones a The Associated Press.

    Se cree que Israel es el único país de Oriente Medio con armamento nuclear, aunque sus dirigentes se niegan a confirmar o negar su existencia. El organismo de control nuclear de la ONU indicó en X que no había recibido reportes de daños en el centro israelí ni de niveles anormales de radiación.

    Israel negó su responsabilidad por el ataque a Natanz del sábado, mientras que Mizan, la agencia oficial de noticias del poder judicial iraní, informó que no hubo filtraciones. El Pentágono se negó a comentar sobre el ataque.

    La agencia de control nuclear de la ONU -el Organismo Internacional de Energía Atómic- dijo que la mayor parte de las aproximadamente 972 libras (441 kilogramos) de uranio enriquecido que se cree que posee Irán se ubica en otro lugar, bajo los escombros de su instalación de Isfahán.


    Irán afirma que ataques alcanzaron un hospital


    Irán señaló que ataques alcanzaron un hospital en Andimeshk. Su Ministerio de Salud dijo que pacientes y médicos fueron evacuados hacia otra localidad.

    Hasta ahora la guerra ha dejado más de 1.500 muertos en Irán, informó el sábado la televisora estatal, citando al Ministerio de Salud. En Israel, 15 personas han muerto por ataques iraníes. Más de una docena de civiles en la Cisjordania ocupada y en estados árabes del Golfo han muerto en ataques .

    Un helicóptero militar qatarí se estrelló el sábado, presuntamente por una falla técnica, y las siete personas a bordo de la aeronave perdieron la vida, indicaron las autoridades de Qatar.

    Mientras tanto, un civil israelí murió mientras conducía por la localidad de Misgav Am, en el norte de Israel, en lo que las fuerzas armadas del país indicaron que en un principio “parecía ser” un ataque con cohetes. Más tarde destacó que se investiga la posibilidad de que la muerte fuera causada por fuego de soldados israelíes.

    Las autoridades israelíes identificaron a la víctima como el agricultor Ofer “Poshko” Moskovitz, de 61 años. Hace dos días Moskovitz dijo a una emisora de radio que vivir cerca de la frontera con Líbano era como “la ruleta rusa”.

    Hezbollah lanzó ataques contra Israel poco después del inicio de la guerra , diciendo que era en respuesta a la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Israel atacó posteriormente a Hezbollah y amplió su presencia terrestre en el sur de Líbano.

    Israel extendió el domingo su lista de objetivos para incluir puentes sobre el río Litani que, según el ministro de Defensa Israel Katz, son utilizados por Hezbollah para el traslado de combatientes y armas hacia el sur. Israel atacó posteriormente el puente Qasmiyeh, cerca de Tiro.

    Katz también ordenó al ejército acelerar su destrucción de viviendas libanesas cerca de la frontera.

    Las autoridades libanesas dicen que los ataques de Israel han matado a más de 1.000 personas y desplazado a más de un millón. En tanto, Hezbollah ha disparado cientos de cohetes contra Israel.

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    Metz informó desde Ramala, Cisjordania, y Magdy desde El Cairo. Los periodistas de The Associated Press Melanie Lidman en Tel Aviv, Israel; Koral Saeed en Abu Snan, Israel; e Isabel Debre en Beirut contribuyeron a este despacho.

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    Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

     



  • Sin el apoyo de la OTAN, Estados Unidos envía miles de marines para destrabar el estrecho de Ormuz

    Sin el apoyo de la OTAN, Estados Unidos envía miles de marines para destrabar el estrecho de Ormuz

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    Estados Unidos avanza con el envío de miles de marines hacia el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico, en lo que represente un nuevo movimiento militar de la Casa Blanca ante el bloqueo del paso petrolero. La decisión en medio de la escalada del conflicto con Irán y el alza en el precio internacional del crudo.

    Según informó la Agencia Noticias Argentinas, el ejército estadounidense desplegará un buque de asalto anfibio con infantes de Marina y marinos adicionales hacia la región. La información fue atribuida a tres funcionarios estadounidenses y se enmarca en la ofensiva que Washington analiza para reabrir el corredor energético.

    Trump endurece su presión sobre la OTAN por la crisis del petróleo


    La 11ª Unidad Expedicionaria de Marines partirá desde San Diego a bordo del USS Boxer. Ese contingente se sumará a los efectivos de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines, que ya se dirige a la zona desde Japón en el USS Tripoli.

    En ese contexto, Trump volvió a cargar contra los aliados de la OTAN por no intervenir. “Se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, una simple maniobra militar que es la única razón de los altos precios”, dijo. También los calificó de “cobardes” y advirtió: “lo recordaremos”.

    Europa toma distancia y Trump endurece su discurso contra los aliados. Foto: Clarín.

    El conflicto ya tiene impacto sobre el mercado energético: los precios del petróleo subieron cerca de un 50% desde el inicio de la crisis y el Brent cotizaba en torno a los US$110, impulsado por el temor a una interrupción del suministro.

    El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Aunque el conflicto terminara en el corto plazo, el escenario abierto por los ataques aéreos y el cierre virtual del paso deja en duda una normalización rápida del flujo energético.

    Irán, Israel y el golfo Pérsico suman tensión


    Israel prometió evitar nuevos ataques contra el yacimiento de gas de South Pars, un día después de una represalia iraní contra Qatar que provocó daños con efecto sobre el abastecimiento global de gas. A eso se sumó el reporte de Kuwait sobre ataques con drones contra la refinería de Mina Al-Ahmadi.

    La escalada también abre un frente político interno para Trump. El alza de los combustibles afecta su respaldo, mientras la guerra mantiene rechazo entre votantes estadounidenses y una eventual operación terrestre aparece como un riesgo mayor, de cara a las próximas elecciones legislativas.

    Alemania, Reino Unido y Francia expresaron su compromiso con garantizar el paso seguro por el estrecho, aunque condicionaron esa posibilidad al cese de las hostilidades. En paralelo, fuentes militares indicaron que Washington analiza enviar más soldados a la región y mantener abierta la posibilidad de un desembarco en territorio iraní.


  • Aumentan los ataques de Israel contra Irán, advierte Katz

    Aumentan los ataques de Israel contra Irán, advierte Katz

    El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, advirtió hoy que «la intensidad de los ataques» sobre Irán «aumentará considerablemente» en los próximos días. Desde el domingo, «la intensidad de los bombardeos que llevarán a cabo las fuerzas israelíes y el ejército estadounidense contra el régimen del terror iraní y las infraestructuras en las que se apoya aumentará considerablemente», dijo Katz.

    Su mensaje contrasta con las declaraciones en la víspera del presidente estadounidense, Donald Trump, quien dijo que contemplaban «reducir gradualmente» las operaciones contra Irán. Katz aseguró que la campaña liderada por Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, «continuará». «No pararemos hasta que todos los objetivos de la guerra sean alcanzados», sentenció.

    Israel se marca como objetivos en el conflicto desmantelar al régimen de los ayatolás, destruir las capacidades de misiles balísticos iraníes y poner fin al programa nuclear iraní. Desde el inicio de la escalada bélica, las autoridades israelíes han virado al establecer el orden de prioridad de estos objetivos.

    «Estamos determinados a continuar liderando el ataque contra el régimen terrorista iraní, a decapitar a sus comandantes y frustrar sus capacidades estratégicas, hasta que todas las amenazas de seguridad para el Estado de Israel y los intereses de Estados Unidos en la región sean eliminados», continúa Katz en sus declaraciones.

  • Trump critica a aliados de la OTAN y los llama «cobardes»

    Trump critica a aliados de la OTAN y los llama «cobardes»

    El presidente estadounidense Donald Trump arremetió contra los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), llamándolos «cobardes» por su renuencia a ayudar a escoltar buques a través del Estrecho de Ormuz, un corredor energético global vital que limita con Irán al norte. «¡Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel!», escribió Trump en una publicación en su plataforma de redes sociales Truth Social según toma la Agencia Noticias Argentinas, de Xinhua. 

    El mandatario continuó: «Ahora que la batalla está ganada militarmente, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el Estrecho de Ormuz, una simple maniobra militar que es la única razón de los altos precios del petróleo. Es tan fácil para ellos hacerlo, con tan poco riesgo».

    «¡Cobardes, y lo recordaremos!», añadió el presidente estadounidense, quien el martes admitió que su solicitud de escolta había sido rechazada por la mayoría de los miembros de la OTAN y los aliados de Estados Unidos, diciendo que está «decepcionado» con la decisión de la OTAN, al tiempo que afirmó que Estados Unidos «no necesita la ayuda de nadie».

    «Ya no «necesitamos» ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN; ¡nunca la hemos necesitado! Lo mismo ocurre con Japón, Australia o Corea del Sur», escribió Trump en una publicación el martes.

    «Europa no tiene ningún interés en una guerra sin fin», declaró Kaja Kallas, la alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, refiriéndose a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán en Bruselas el lunes. Ella añadió que «esta no es la guerra de Europa, pero los intereses de Europa están directamente en juego».