Ni la liberación de 400 millones de barriles de reservas de AIE, ni el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para exportar petróleo, ni los mensajes de Donald Trump de que la guerra en Medio Oriente está terminada calma el precio del barril de crudo. El valor internacional del Brent, la referencia planetaria, se mantiene cerca de los 100 dólares y mantiene en vilo a los mercados energéticos globales y a las principales economías del mundo.
En los últimos días, el crudo volvió a superar la barrera psicológica de los US$100, impulsado por los temores a una interrupción en el suministro global tras los ataques y tensiones en torno al estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El Brent —referencia internacional y para el mercado argentino— llegó a escalar hasta cerca de los US$120 durante la semana, aunque luego retrocedió y se estabilizó en torno a los US$100 a la espera de medidas de los países consumidores para contener el impacto.
La suba responde principalmente a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que generó ataques a infraestructura energética y complicó el tránsito de buques petroleros en la región. Este escenario reavivó el temor a una fuerte reducción en la oferta global de crudo.
Ante la escalada del precio, los países del G7 y miembros de la Agencia Internacional de Energía analizan liberar reservas estratégicas de petróleo para intentar frenar el rally del crudo y garantizar el abastecimiento.
La montaña rusa del petróleo
Los analistas advierten que la volatilidad podría continuar en las próximas semanas. El mercado energético global está especialmente atento a lo que ocurra en el estrecho de Ormuz, ya que cualquier interrupción prolongada en esa vía marítima podría empujar nuevamente el barril por encima de los US$110 o incluso más.
El impacto de esta suba no es menor: un petróleo caro suele traducirse en mayores costos energéticos, presión inflacionaria y turbulencias en los mercados financieros. Al mismo tiempo, para países productores o exportadores de hidrocarburos, como la Argentina con el desarrollo de Vaca Muerta, el escenario abre la puerta a mayores ingresos por exportaciones energéticas.
El remedio
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) propuso este miércoles liberar 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas globales para intentar contener la escalada del precio del crudo provocada por la guerra en Medio Oriente. La medida sería la mayor intervención coordinada de reservas de emergencia en la historia del organismo.
La iniciativa surgió luego de que el conflicto en la región disparara el precio del petróleo en los mercados internacionales. En pocos días el barril pasó de unos 73 dólares a superar los 100 dólares, con picos que rosaron los 120 dólares, niveles que no se veían desde 2022.
El objetivo del organismo es inyectar oferta adicional al mercado para moderar los precios y reducir el impacto de la crisis energética sobre la economía global. La propuesta cuenta con el apoyo de los 32 países miembros de la agencia con sede en París, pero todavía falta definir el cronograma para concretar la medida todavía. Está seria la mayor liberación en la historia de la agencia.

