Etiqueta: 24 de marzo

  • el grupo de teatro Aitué recordó el 24 de marzo de 1976

    el grupo de teatro Aitué recordó el 24 de marzo de 1976

    A 50 años del golpe militar: el grupo de teatro Aitué recordó el 24 de marzo de 1976

    Integrantes emitieron una carta para recordar la fecha.

    Integrantes del grupo de teatro Aitué emitieron una carta para compartir con las vecinas y vecinos.

    El siguiente es el texto completo:

    “El inicio de un tiempo donde todo el horror posible convirtió un país en un gran campo de concentración. Contexto en el cual la mayoría de la clase trabajadora, los estudiantes, los maestros, los ciudadanos comunes de a pie, el pueblo, pasamos a ser víctimas de un grupo de asesinos que tomaron el poder en la Argentina con la irremplazable complicidad de los grupos económicos más poderosos, los cómplices civiles y políticos vergonzosos que en nombre de la “Normalización institucional” agitaban a viva voz una apertura indiscriminada de las importaciones y el desguace del país”.

    “El sometimiento a nivel de servidumbre de los trabajadores bajo el lema “El silencio es salud” fue una forma de obligar a callar cualquier reclamo popular”.

    “Cuando describimos este estado de situación lo hacemos con la utópica certeza de que “NUNCA MÁS” debería existir el odio, el genocidio, la indiferencia. NUNCA MÁS militantes populares desaparecidos, torturados, asesinados a plena luz del día, niñxs secuestrados. Siempre estuvo la complicidad de puertas y ventanas cerradas de vecinos y vecinas que con el discurso instalado de “Por algo será. . .” lavaban sus miedos y sus culpa”.

    50 AÑOS. . . un tiempo de desgracias colectivas con el miedo, el saqueo, las violaciones sistemáticas de los DERECHOS HUMANOS y los ASESINATOS pasaron a ser parte de lo cotidiano en la vida de cada uno de nosotros.

    “50 AÑOS DE RESISTENCIA, DE LUCHAS, DE MEMORIAS IMBORRABLES. La voluntad de poner barricadas frente a la INJUSTICIA Y EL OLVIDO. Un tiempo que aún hoy intenta volver de las manos de los mismos que usurparon los valores de la DEMOCRACIA, la CONSTITUCIÓN, los DDHH y amenazan con volver a sumirnos en una nueva noche negra”.

    “COMPAÑEROS: POR NUESTROS MILITANTES, POR QUIENES CAMINAN Y CAMINARON CADA DÍA CON NOSOTROS, POR NUESTRA MEMORIA E IDENTIDAD, A 50 AÑOS DEL GOLPE GENOCIDA SEGUIREMOS LUCHANDO, MILITANDO”.     

                                ¡¡¡¡¡ NUNCA MÁS!!!!

    GRUPO DE TEATRO “AITUE”

  • Memoria: 50 pañuelos a 50 años del golpe de estado

    Memoria: 50 pañuelos a 50 años del golpe de estado

    El Centro de Documentación e Información Educativa (CeDIE) Alicia Pifarré, del CPE, organizó el último día hábil de la semana pasada, un acto conmemorativo por este 24 de marzo, de la Memoria por la Verdad y la Justicia con una instalación artística bajo la consigna “Florecerán pañuelos”.

    El director del CeDIE Iván Nicola resaltó que la propuesta invitó a las diferentes direcciones y coordinaciones dependientes del Consejo Provincial de Educación (CPE) a intervenir 50 pañuelos blancos a 50 años del golpe de estado cívico eclesiástico militar. “Nos sumamos a la iniciativa que lanzaron Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para este año; la idea es llenar de flores un símbolo de la historia nacional”, destacó.

    Bordado, acuarela, consignas de Derechos Humanos, marcadores y origami son algunas de las variantes que se pueden observar en los pañuelos blancos que permanecen exhibidos en el centro de documentación.

    Recopilación de Alicia Pifarré
    “Alicia Pifarré nació el 29 de noviembre de 1952. Era maestra de la Escuela Nº 56 del Barrio Belgrano y estudiaba letras al momento de ser secuestrada el 9 de junio de 1976, cerca de la medianoche, durante la última dictadura cívico militar. Aún permanece desaparecida”, Gabriela Nemiña en el libro ‘El portafolio de Alicia’.

    Hace diez años, a través de la resolución 228/16 del CPE se estableció el nombre Alicia Pifarré para el CeDIE, espacio en el que está exhibido su legajo docente y su portafolio marrón.

    El repositorio digital del centro de documentación recopila textos, correspondencia y fotografías de Alicia -donación de su sobrina Sabrina Pifarré-; al igual que libros en los que se presenta su historia de vida hasta su desaparición. Están disponibles en cedie.neuquen.edu.ar/50-veces-alicia/

     

  • Memoria para transformar: masculinidades, democracia y el legado del 24 de marzo

    Memoria para transformar: masculinidades, democracia y el legado del 24 de marzo

    Por Federico Sacchi, especial para «Río Negro»

    Cada 24 de marzo Argentina vuelve a nombrar tres palabras que ya forman parte de su identidad democrática: Memoria, Verdad y Justicia. No son solo consignas. Son el resultado de una lucha histórica que atravesó generaciones y que convirtió a nuestro país en un faro internacional en materia de derechos humanos.

    Foto: Marcelo Martínez

    Este año la memoria tiene una densidad especial. Se cumplen cincuenta años del inicio de la dictadura más sangrienta de nuestra historia, inaugurada con el golpe de Estado de 1976. Medio siglo después, la pregunta sigue siendo profundamente política: qué hacemos con esa memoria y qué democracia queremos construir a partir de ella.

    El terrorismo de Estado no fue solo un proyecto militar. Fue un sistema de disciplinamiento social que buscó imponer miedo, silencio y obediencia. Miles de personas fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas porque pensaban distinto, porque militaban, porque soñaban con una sociedad más justa.

    Pero también fue la expresión extrema de un orden cultural que exaltaba la autoridad, la jerarquía y la idea del “hombre fuerte” como garante del orden.

    Foto Archivo «Río Negro»

    En ese sentido, la dictadura también puede leerse como el despliegue de un poder profundamente masculinizado que convirtió la dominación en forma de gobierno. Un modelo de poder basado en la fuerza, la jerarquía y el disciplinamiento, que intenta reprimir la diferencia y controlar todo aquello que se percibe como amenaza: la militancia política, las juventudes organizadas, las mujeres que disputaban espacios de participación política y social y las identidades que desafiaban la norma.

    El terrorismo de Estado fue también un intento de imponer una forma única de vivir, sentir y pensar.

    Pero la historia argentina demuestra que ningún proyecto basado en el miedo logra borrar del todo el deseo de justicia.

    Foto Archivo «Río Negro»

    Cuando el silencio parecía imponerse, comenzaron a aparecer las primeras grietas en ese orden autoritario. Mujeres que salieron a la calle con una pregunta simple y devastadora: ¿dónde están nuestros hijos e hijas?

    Las rondas de las Madres de Plaza de Mayo, y más tarde el trabajo incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo, transformaron el dolor en una de las luchas más profundas de la historia democrática contemporánea. Con sus pañuelos blancos desafiaron a la dictadura, pero también a los mandatos culturales que pretendían relegarlas al silencio.

    En un contexto dominado por la lógica del poder masculino y militarizado, ellas construyeron otra forma de hacer política: una política de la memoria, del cuidado y de la persistencia. Aquella lucha, profundamente ética y colectiva, abrió un camino que hoy forma parte del ADN democrático de la Argentina.

    También es necesario recordar que el terrorismo de Estado operó en una sociedad atravesada por normas patriarcales y heteronormativas. Las personas del colectivo LGBTIQ+ y otras identidades disidentes vivían en un contexto de persecución, estigmatización y violencia institucional y social que se intensificó durante la dictadura.

    Muchas de esas historias quedaron durante años fuera de los relatos oficiales de la memoria, no porque no existieran, sino porque durante mucho tiempo no existieron condiciones sociales para nombrarlas. Recuperarlas hoy es parte de una memoria democrática más amplia.

    En ese recorrido histórico, la ampliación de derechos conquistada en democracia —como la histórica Ley de Identidad de Género— también puede leerse en diálogo con ese mismo proceso colectivo que busca garantizar dignidad y reconocimiento para todas las personas.

    La memoria, entonces, no es un archivo cerrado. Es un campo de disputa.

    Foto: Marcelo Ochoa

    Y en esa disputa también aparece la responsabilidad de quienes fuimos socializados en modelos de masculinidad. Si durante décadas los modelos de poder se construyeron sobre la lógica de la dominación y el silencio, el desafío democrático del presente también pasa por transformar esas formas de vincularnos con el poder.

    Pensar las masculinidades en clave democrática implica romper con la idea de que la autoridad se sostiene en la fuerza. Implica construir vínculos basados en el cuidado, en la responsabilidad colectiva y en el reconocimiento de la diversidad.

    En nuestra región, la memoria también tiene un rostro propio. En Neuquén, la defensa de los derechos humanos encontró una voz firme y profundamente comprometida en la figura de Jaime de Nevares. En los años más duros del terrorismo de Estado, cuando el miedo buscaba paralizar a la sociedad, el obispo neuquino decidió ponerse del lado de quienes eran perseguidos.

    Acompañó a familias, denunció violaciones a los derechos humanos y promovió espacios de organización social que permitieron sostener la esperanza democrática en la región. Su compromiso también fortaleció la tarea de organismos como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, dejando una huella profunda en la historia política y social de la Patagonia.

    Recordar ese legado es recordar que la democracia no se defiende solo en los grandes centros políticos: se construye también en los territorios, en las comunidades y en las personas que, incluso en los momentos más oscuros, deciden ponerse del lado de la dignidad humana.

    Por eso, a cincuenta años del golpe, el 24 de marzo sigue siendo una fecha que interpela el presente.

    En tiempos en los que resurgen discursos que relativizan el terrorismo de Estado o intentan banalizar la memoria colectiva, defender la democracia también implica defender la verdad histórica y el legado de quienes lucharon para que el horror no vuelva a repetirse.

    Y cada vez que la sociedad argentina vuelve a marchar para decir Nunca Más, reafirma algo fundamental: que la democracia se construye todos los días, en las instituciones, en las calles y también en las formas en que decidimos convivir.

    Porque la memoria, cuando se vuelve compromiso colectivo, también es una pedagogía de futuro.


  • Viedma conmemora el 24 de marzo con vigilia, actos y propuestas culturales por los 50 años del golpe

    Viedma conmemora el 24 de marzo con vigilia, actos y propuestas culturales por los 50 años del golpe

    Con la vigilia ya en marcha en la noche del 23 de marzo, Viedma transita horas de memoria y reflexión al cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976.

    El encuentro se desarrolla en la Casona de Derechos Humanos «Bachi Chironi», donde vecinos, organizaciones y referentes se reúnen como cada año para compartir una jornada cargada de significado, en la antesala del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

    La comunidad participó de la tradicional vigilia en la previa del Día de la Memoria. Foto: Mauricio Martin.

    Una noche cargada de significado marcó el inicio de las actividades en Viedma. Foto: Mauricio Martin.

    Las actividades continuarán este 24 de marzo con la agenda prevista junto al Municipio. A las 10 de la mañana se realizará el acto institucional, mientras que por la tarde tendrá lugar la tradicional marcha, abierta a toda la comunidad.


    La agenda conmemorativa se amplía con propuestas culturales este 24M


    La programación conmemorativa seguirá con propuestas culturales. El miércoles 25 habrá funciones especiales en el Cine Rex, donde se proyectará el documental «López: el hombre que desapareció dos veces«, dirigido por Jorge Colás y reconocido en el Festival Audiovisual Bariloche 2025. La actividad será con entrada libre y gratuita y contará con la presencia del realizador, quien brindará una charla abierta al público.

    La vigilia volvió a ser un punto de encuentro para sostener la memoria colectiva. Foto: Mauricio Martin.

    Las iniciativas son impulsadas de manera conjunta por la Municipalidad de Viedma, el Ministerio de Educación y Derechos Humanos, la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia de Viedma y Patagones y el Cine Rex.

    La noche de vigilia, un espacio para recordar y reafirmar el compromiso con la democracia. Foto: Mauricio Martin.


  • 24 de marzo: 10 películas para entender lo que pasó en la dictadura argentina

    24 de marzo: 10 películas para entender lo que pasó en la dictadura argentina

    Cada 24 de marzo, la Argentina recuerda el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una jornada que invita a mirar al pasado y recordar lo sucedido durante la última dictadura cívico-militar, además de sostener el compromiso con los derechos humanos a 50 años del golpe.

    En ese contexto, el cine se convierte en una herramienta clave para acercarse a los hechos, sus protagonistas y las consecuencias que todavía atraviesan a la sociedad que no olvida a sus desaparecidos. Tanto el arte, las películas y las obras de teatro traen ese momento a nuestras vidas para que las nuevas generaciones entiendan lo que sucedió y para que las viejas no repitan la misma historia.

    “Argentina, 1985”: el juicio que marcó la democracia


    Entre las producciones más recientes se destaca “Argentina, 1985”, dirigida por Santiago Mitre y protagonizada por Ricardo Darín. Esta película reconstruye el juicio a las Juntas militares y muestra el trabajo del fiscal Julio Strassera y su equipo en un momento decisivo para la democracia; algo que hoy es moneda corriente, en ese momento fue un acto de justicia social y democrática.

    “La noche de los lápices”: la historia de los estudiantes desaparecidos


    Otro título central es “La noche de los lápices”, que relata el secuestro de estudiantes secundarios en 1976. Este film está basado en hechos reales, ya que la historia expone cómo la represión alcanzó a jóvenes militantes y se convirtió en uno de los relatos más representativos sobre ese período.

    “El silencio de otros”: una mirada internacional sobre la memoria


    Por otro lado, el documental “El silencio de otros” aporta una mirada internacional: aunque aborda los crímenes del franquismo en España, establece un vínculo directo con la experiencia argentina en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.

    “Crímenes de familia”: la justicia desde otra perspectiva


    Desde otro enfoque, “Crímenes de familia”, con Cecilia Roth, no trata de forma directa la dictadura, pero permite pensar las tensiones sociales y el funcionamiento de la justicia en la actualidad.

    Clásicos del cine argentino que marcaron una época


    En el recorrido por el cine nacional aparecen obras fundamentales como “Tiempo de revancha”, que refleja el clima de persecución y miedo en aquellos años. Asimismo, “La historia oficial” logró visibilizar la historia de aquellas mujeres que no sabían la identidad de sus hijos y la conciencia sobre los desaparecidos a nivel internacional; marcó un hito en el cine argentino al ser la primera película argentina en ganar un Oscar a “mejor película extranjera”.

    Documentales que investigan y reconstruyen la verdad


    También se suma “Juan, como si nada hubiera sucedido”, que investiga un caso de desaparición y expone las contradicciones de los responsables en un contexto de silencio e impunidad.

    Por su parte, “El juicio” recupera material de archivo del proceso a las Juntas militares y construye un relato que vuelve a poner en primer plano uno de los momentos más importantes de la historia democrática argentina.

    El horror y la memoria en primera persona


    La crudeza del sistema represivo aparece en “Garage Olimpo”, que muestra el funcionamiento de un centro clandestino de detención, mientras que “Los rubios” propone una mirada personal sobre la memoria y la identidad desde la experiencia de una hija de desaparecidos.

    Cine y memoria: un ejercicio activo de “Nunca Más”


    Estas películas y documentales permiten abordar distintas dimensiones de la dictadura, como el terror, la resistencia, la búsqueda de justicia y las marcas que aún persisten. Por esa razón, es a través del cine que el 24 de marzo se transforma en un ejercicio activo de memoria que busca mantener vigente el “Nunca Más”.


  • Memoria para transformar: masculinidades, democracia y el legado del 24 de marzo

    Memoria para transformar: masculinidades, democracia y el legado del 24 de marzo

    Por Federico Sacchi, especial para «Río Negro»

    Cada 24 de marzo Argentina vuelve a nombrar tres palabras que ya forman parte de su identidad democrática: Memoria, Verdad y Justicia. No son solo consignas. Son el resultado de una lucha histórica que atravesó generaciones y que convirtió a nuestro país en un faro internacional en materia de derechos humanos.

    Foto: Marcelo Martínez

    Este año la memoria tiene una densidad especial. Se cumplen cincuenta años del inicio de la dictadura más sangrienta de nuestra historia, inaugurada con el golpe de Estado de 1976. Medio siglo después, la pregunta sigue siendo profundamente política: qué hacemos con esa memoria y qué democracia queremos construir a partir de ella.

    El terrorismo de Estado no fue solo un proyecto militar. Fue un sistema de disciplinamiento social que buscó imponer miedo, silencio y obediencia. Miles de personas fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas porque pensaban distinto, porque militaban, porque soñaban con una sociedad más justa.

    Pero también fue la expresión extrema de un orden cultural que exaltaba la autoridad, la jerarquía y la idea del “hombre fuerte” como garante del orden.

    Foto Archivo «Río Negro»

    En ese sentido, la dictadura también puede leerse como el despliegue de un poder profundamente masculinizado que convirtió la dominación en forma de gobierno. Un modelo de poder basado en la fuerza, la jerarquía y el disciplinamiento, que intenta reprimir la diferencia y controlar todo aquello que se percibe como amenaza: la militancia política, las juventudes organizadas, las mujeres que disputaban espacios de participación política y social y las identidades que desafiaban la norma.

    El terrorismo de Estado fue también un intento de imponer una forma única de vivir, sentir y pensar.

    Pero la historia argentina demuestra que ningún proyecto basado en el miedo logra borrar del todo el deseo de justicia.

    Foto Archivo «Río Negro»

    Cuando el silencio parecía imponerse, comenzaron a aparecer las primeras grietas en ese orden autoritario. Mujeres que salieron a la calle con una pregunta simple y devastadora: ¿dónde están nuestros hijos e hijas?

    Las rondas de las Madres de Plaza de Mayo, y más tarde el trabajo incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo, transformaron el dolor en una de las luchas más profundas de la historia democrática contemporánea. Con sus pañuelos blancos desafiaron a la dictadura, pero también a los mandatos culturales que pretendían relegarlas al silencio.

    En un contexto dominado por la lógica del poder masculino y militarizado, ellas construyeron otra forma de hacer política: una política de la memoria, del cuidado y de la persistencia. Aquella lucha, profundamente ética y colectiva, abrió un camino que hoy forma parte del ADN democrático de la Argentina.

    También es necesario recordar que el terrorismo de Estado operó en una sociedad atravesada por normas patriarcales y heteronormativas. Las personas del colectivo LGBTIQ+ y otras identidades disidentes vivían en un contexto de persecución, estigmatización y violencia institucional y social que se intensificó durante la dictadura.

    Muchas de esas historias quedaron durante años fuera de los relatos oficiales de la memoria, no porque no existieran, sino porque durante mucho tiempo no existieron condiciones sociales para nombrarlas. Recuperarlas hoy es parte de una memoria democrática más amplia.

    En ese recorrido histórico, la ampliación de derechos conquistada en democracia —como la histórica Ley de Identidad de Género— también puede leerse en diálogo con ese mismo proceso colectivo que busca garantizar dignidad y reconocimiento para todas las personas.

    La memoria, entonces, no es un archivo cerrado. Es un campo de disputa.

    Foto: Marcelo Ochoa

    Y en esa disputa también aparece la responsabilidad de quienes fuimos socializados en modelos de masculinidad. Si durante décadas los modelos de poder se construyeron sobre la lógica de la dominación y el silencio, el desafío democrático del presente también pasa por transformar esas formas de vincularnos con el poder.

    Pensar las masculinidades en clave democrática implica romper con la idea de que la autoridad se sostiene en la fuerza. Implica construir vínculos basados en el cuidado, en la responsabilidad colectiva y en el reconocimiento de la diversidad.

    En nuestra región, la memoria también tiene un rostro propio. En Neuquén, la defensa de los derechos humanos encontró una voz firme y profundamente comprometida en la figura de Jaime de Nevares. En los años más duros del terrorismo de Estado, cuando el miedo buscaba paralizar a la sociedad, el obispo neuquino decidió ponerse del lado de quienes eran perseguidos.

    Acompañó a familias, denunció violaciones a los derechos humanos y promovió espacios de organización social que permitieron sostener la esperanza democrática en la región. Su compromiso también fortaleció la tarea de organismos como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, dejando una huella profunda en la historia política y social de la Patagonia.

    Recordar ese legado es recordar que la democracia no se defiende solo en los grandes centros políticos: se construye también en los territorios, en las comunidades y en las personas que, incluso en los momentos más oscuros, deciden ponerse del lado de la dignidad humana.

    Por eso, a cincuenta años del golpe, el 24 de marzo sigue siendo una fecha que interpela el presente.

    En tiempos en los que resurgen discursos que relativizan el terrorismo de Estado o intentan banalizar la memoria colectiva, defender la democracia también implica defender la verdad histórica y el legado de quienes lucharon para que el horror no vuelva a repetirse.

    Y cada vez que la sociedad argentina vuelve a marchar para decir Nunca Más, reafirma algo fundamental: que la democracia se construye todos los días, en las instituciones, en las calles y también en las formas en que decidimos convivir.

    Porque la memoria, cuando se vuelve compromiso colectivo, también es una pedagogía de futuro.


  • Viedma conmemora el 24 de marzo con vigilia, actos y propuestas culturales por los 50 años del golpe

    Viedma conmemora el 24 de marzo con vigilia, actos y propuestas culturales por los 50 años del golpe

    Con la vigilia ya en marcha en la noche del 23 de marzo, Viedma transita horas de memoria y reflexión al cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976.

    El encuentro se desarrolla en la Casona de Derechos Humanos «Bachi Chironi», donde vecinos, organizaciones y referentes se reúnen como cada año para compartir una jornada cargada de significado, en la antesala del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

    La comunidad participó de la tradicional vigilia en la previa del Día de la Memoria. Foto: Mauricio Martin.

    Una noche cargada de significado marcó el inicio de las actividades en Viedma. Foto: Mauricio Martin.

    Las actividades continuarán este 24 de marzo con la agenda prevista junto al Municipio. A las 10 de la mañana se realizará el acto institucional, mientras que por la tarde tendrá lugar la tradicional marcha, abierta a toda la comunidad.


    La agenda conmemorativa se amplía con propuestas culturales este 24M


    La programación conmemorativa seguirá con propuestas culturales. El miércoles 25 habrá funciones especiales en el Cine Rex, donde se proyectará el documental «López: el hombre que desapareció dos veces«, dirigido por Jorge Colás y reconocido en el Festival Audiovisual Bariloche 2025. La actividad será con entrada libre y gratuita y contará con la presencia del realizador, quien brindará una charla abierta al público.

    La vigilia volvió a ser un punto de encuentro para sostener la memoria colectiva. Foto: Mauricio Martin.

    Las iniciativas son impulsadas de manera conjunta por la Municipalidad de Viedma, el Ministerio de Educación y Derechos Humanos, la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia de Viedma y Patagones y el Cine Rex.

    La noche de vigilia, un espacio para recordar y reafirmar el compromiso con la democracia. Foto: Mauricio Martin.


  • Manos que bordan memoria: los nombres de los desaparecidos del Alto Valle llegan a Buenos Aires

    Manos que bordan memoria: los nombres de los desaparecidos del Alto Valle llegan a Buenos Aires

    Muchas mujeres del mundo utilizaron el bordado como herramienta de expresión o de denuncia a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, en Argentina, lo hicieron las Madres de Plaza de Mayo con sus pañuelos. No son las primeras ni las últimas, las nuevas generaciones lo siguen haciendo. 

    A 50 años del golpe de Estado de 1976, a nivel nacional, el espacio “Bordando Luchas” lanzó la convocatoria “No me olviden, 30 mil agujas por nuestros desaparecides”. 

    Se trata de una propuesta tan silenciosa como poderosa: bordar los nombres de las 30.000 personas detenidas desaparecidas del país durante la dictadura para confeccionar una gran bandera que será desplegada el 24 de marzo en Buenos Aires. La iniciativa ya trascendió fronteras porque involucra a nueve países, 13 provincias, 56 ciudades y 87 espacios de bordado.

    El colectivo textil de Roca “Aguja Activa” se sumó desde la Patagonia con los nombres de víctimas del Alto Valle: Roca, Huergo, Río Colorado, Cipolletti, Cinco Saltos, hasta Bariloche. Son las identidades de personas secuestradas en otras provincias o detenidas en la región, cuyos nombres vuelven a decir presente a través del arte.

    “Cada puntada es un gesto de resistencia frente al olvido. Donde hubo silencio impuesto, el hilo vuelve a nombrar, donde hubo desapariciones, la tela sostiene presencia”, dijo Romina Cascallares desde Cinco Saltos. Ella es una de las mujeres que se sumó a bordar los nombres de los y las detenidos desaparecidos de su localidad.

    “No podrán ser borrados”, dijo Romina quien contó su experiencia a Diario RÍO NEGRO. Para ella, bordar sus rostros fue un “acto profundo de memoria y amor”. El hilo y la aguja, permiten recordar las historias de ellos y ellas: estudiantes, docentes, hermanas, hermanos y amigos. “Elegimos volver a nombrarlos”, contó con emoción. 

    “El bordado tiene una potencia comunicativa muy fuerte, muy poderosa. Porque remite a la familia, a la infancia, a un lugar donde te quisieron. Alguien bordó tu nombre en algún pañito. Te llega al corazón por lo vincular, por lo emotivo”.

    Nadine Carreño Conejera, integrante de Aguja Activa, Roca.

    “El patriarcado ubicó el bordado como un ejercicio femenino. Nadie va a cuestionar a una mujer bordando, pero las mujeres a lo largo de la historia dieron vuelta esa exigencia y utilizan la tarea como una forma de reivindicar derechos”, aseguró. 

    24 de marzo: el bordado de los desaparecidos en Roca


    Cuando la invitación llegó a Roca, Aguja Activa empezó a planificar la tarea. “Fue muy emotivo. Era muy fuerte lo que les sucedía con el nombre tangible. Uno ve la foto o está en el recuerdo de la persona querida pero se vuelve evidencia, ahí tan fuerte el nombre”, expresó Nadine Carreño Conejera, una de las integrantes. 

    Por su trabajo en el sindicato docente Unter ella ya tenía el listado. “Hice un trabajo hace muchos años con las biografías de las personas desaparecidas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, para saber quiénes eran, qué pensaban, qué hacían”, recordó. 

    El punto de partida ya estaba. Luego se les ocurrió invitar a los familiares de las víctimas para convertirla en una experiencia aún más colectiva. “Sería más significativo que lo hagan ellos que son más cercanos”, contó Nadine. 

    Muchos de los participantes no sabían bordar pero lo hicieron igual. “Acá no hay ninguna exigencia de prolijidad, sino que es más bien un ejercicio de memoria colectiva”, aclaró. 

    Así fue como pusieron manos a la obra en noviembre de 2025. Cada nombre bordado sobre la tela implicó reconstruir historias: quiénes eran, a qué se dedicaban, cómo fueron secuestrados. En este entramado de hilos, el bordado se vuelve documento, testimonio y presencia.  

    24 de marzo: una gran bandera federal en Roca y Buenos Aires


    La confección final de los paños se realizó en la cooperativa “Septiembre Textil”, mientras que la iniciativa también se replicó en otras localidades como Monte Hermoso, desde donde se enviaron textiles para integrar esta gran obra federal que concluirá en Buenos Aires.

    Además, se bordaron dos banderas propias que permanecerán en Roca como registro y herramienta para actividades vinculadas a la fecha. Luego de la movilización del 24 de marzo, el trabajo será exhibido en el Museo Lorenzo Vintter, junto a los bastidores intervenidos con la pregunta que sigue vigente: “¿Dónde están?”.

    “Esperamos que no se pierda la memoria, que sigan junto a nosotros marchando y reclamando justicia, que nos digan dónde están los que faltan encontrar, que siga viva la emoción”.

    Isabel Svetcoff, una de las integrantes de Aguja Activa.

    Ellas saben que hay generaciones nuevas que desconocen sobre esta etapa histórica y anhelan que a través de sus bordados, nombres, rostros, historias; puedan acercarse al menos unos centímetros a ella. Después de todo, la tela es puente, el hilo y la aguja son vehículos: para llegar lejos y trascender, para quedarse para siempre. 

    Qué es Aguja Activa 


    “Aguja Activa” es un colectivo de entre 14 y 16 integrantes que se reúnen para bordar todos los miércoles en una biblioteca popular Lucía Epullán, en barrio Villa Obrera de Roca. La mayoría son mujeres, pero también hay un varón. 

    Bordan por la promoción de derechos y por la memoria. Cada 8 y 24 de marzo, es cita obligada. Participan de manera autoconvocada y voluntaria de las actividades, proyectos y causas que ellos mismos deciden defender.

    “Los materiales (hilos, telas y agujas) los compramos con el dinero que recaudamos vendiendo los bordados que hacemos. Por eso decimos que somos autogestivos”, cerró Nadine. 


  • Recordando a los desaparecidos en Cipolletti

    Recordando a los desaparecidos en Cipolletti

    Cada 24 de marzo el pueblo vuelve a recordar a quienes fueron secuestrados, torturados y desaparecidos durante la última dictadura argentina, a 50 años de la temible época que nunca más se debe repetir.

    En todos los rincones del país hubo personas que se quedaron sin amigos, familiares, compañeros, parejas, padres, hijos. De un día para otro no supieron más de ellos y los buscaron hasta el cansancio, en un contexto donde no había respuestas ni piedad.

    En Cipolletti resuenan nombres que nunca se van a olvidar y hay espacios que se han nombrado en honor a ellos, exigiendo para siempre memoria. Las historias de quienes faltan siguen teniendo voz en sus familiares y amigos, quienes se encargan de que no los olviden.

    Leticia Veraldi, secuestrada afuera del colegio Manuel Belgrano

    Uno de los casos más conocidos es el de Leticia Veraldi, en homenaje a quien hoy en día existe la Casa Leticia en la ciudad. Actualmente allí funciona una residencia universitaria, la cual pertenecía a la familia Labrune -Noemí fue fundadora en plena dictadura de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén- y fue donada para la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).

    Leticia nació en 1960 en Capital Federal y en 1977 fue secuestrada por dos hombres cuando salía del colegio Manuel Belgrano en Cipolletti, ya que se había mudado aquí para refugiarse del golpe de Estado. Por seguridad, durante la dictadura su familia la traslada a esta zona, en el marco de la represión a estudiantes secundarios, iniciada el 16 de septiembre conocida como «La Noche de los Lápices».

    Leticia, militaba en la Juventud Guevarista. Cuando llegó al Alto Valle se asentó en la casa de Noemí Labrune, y comenzó su quinto año de secundario en el Belgrano.

    Fue el 4 de julio de 1977 cuando salía del colegio, se despidió de sus amigas y fue secuestrada por un grupo de hombres que la arrastró hacia un Fiat 128. Desde entonces está desaparecida y, según se reconstruyó, días antes de su secuestro un oficial de Inteligencia de Río Negro había llamado al colegio preguntando a qué hora salían los alumnos de quinto año.

    En el juicio relataron cómo se habrían dado los hechos y se cree que luego de su paso por la delegación de la Policía Federal, fue trasladada a Campo de Mayo en Buenos Aires.

    Su caso fue abordado en el cuarto juicio, conocido como «La Escuelita» en Neuquén, donde se cometieron 28 crímenes de lesa humanidad, 14 de las víctimas están desaparecidas, entre ellas Veraldi. Fueron fundamentales los testimonios de Noemí Labrune y compañeras del secundario, Noemí Nuin y Sonia Mattano, últimas en verla con vida a Leticia.

    La Fiscalía Federal de Neuquén, a cargo de Walter Romero, pidió que la desaparición de Veraldi no sólo sea juzgada por el secuestro y las torturas, sino también por el delito de homicidio: «Teniendo en cuenta los testimonios de lo ocurrido y al no haber evidencia física de la víctima, cabe suponer que fue asesinada». 

    Fernando Jara, secuestrado frente a sus hijas y esposa

    Otro caso conocido y por el cual se nombró así a una Biblioteca Popular de la ciudad es el de Fernando Jara. Nació en Cipolletti en septiembre de 1943 y asistió a la Escuela Primaria Cadelago, luego a la Escuela 53, también cursó la enseñanza media en la antigua Monotécnica.

    Desde chico trabajó en distintos rubros, como la Sodería de Othaz, la Panificadora Cipolletti, la Cerámica Río Negro, la Central Térmica Alto Valle y el Instituto de la Vivienda de Río Negro. Durante esa época fue militante de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y luego en Montoneros. Por diferencias y amenazas se vio obligado a irse de Cipolletti.

    Fue así como se reubicó en Bahía Blanca y trabajó en el Puerto de Ingeniero White. Sin embargo, a sus 33 años fue secuestrado por el Quinto Cuerpo del Ejército, el 18 de Julio de 1976. Sus propias hijas estaban presentes el día del secuestro, quienes relataron que durante la madrugada irrumpieron en su casa cuando su padre se levantaba a trabajar, apuntaron a su madre y se lo llevaron.

    Su familia sabe que estuvo detenido en Bahía Blanca y que lo llevaron a Morón, también suponen que estuvo en el centro clandestino de detención «La Escuelita» de Neuquén. Sus hijas han compartido que antes de morir le envío a un compañero un mensaje diciendo: “Peleé por una causa justa y muero para el bienestar del pueblo”.

    Durante su detención, el Ejército difundió comunicados falsos, afirmando que había participado en un enfrentamiento armado. Según aportes testimoniales de otros detenidos, el Ejército lo sacó de allí y lo fusilaron.

    Hoy en día la biblioteca de las 300 Viviendas de Cipolletti lleva su nombre. 

    Mónica Almirón y Enzo Lauroni, secuestrados en la calle

    Mónica Judith Almirón y Enzo Lauroni desaparecieron en agosto de 1977. El matrimonio era oriundo de Chaco y llegaron a Cipolletti en 1976, un año antes de ser secuestrados y desaparecidos por los militares. Ambos fueron militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

    Mónica fue docente de Cuarto grado en la Escuela Rural Nº45. Enzo nació en Véroli (Italia) en 1948, era Ingeniero Hidráulico y trabajaba en una obra en el tradicional barrio Manzanar al momento de su secuestro.

    Enzo fue interceptado el 8 de agosto de 1977 por Gendarmería, en diagonal al Hospital en la calle Fernández Oro. A Mónica la sacaron de su casa en la calle Sáenz Peña al 600, engañándola con que su marido se accidentó.

    La subieron forzadamente a un Ford Falcon, ambos fueron secuestrados y detenidos clandestinamente en Gendarmería de Neuquén. Días después fueron trasladados a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

    Los últimos testimonios afirmaron haberlos vistos con vida en la Dirección de Investigaciones de la Policía del Chaco. Al momento de los secuestros, sus hijos pequeños, una nena de 2 años y un niño de 4, quedaron a cargo de una vecina. Luego fueron entregados a su abuela materna Judith, quien se ocupó de su crianza.

  • El video del Gobierno por el el 24 de marzo que genera polémica: “Las víctimas que quieren esconder”

    El video del Gobierno por el el 24 de marzo que genera polémica: “Las víctimas que quieren esconder”

    A 50 años del último golpe de Estado en la Argentina, el Gobierno nacional preparó un nuevo mensaje para difundir este 24 de marzo, en el marco del día de la Memoria, Verdad y Justicia.

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    En las últimas horas del lunes, a través de redes sociales, se había publicado un anticipo de un video institucional con el objetivo de reforzar su posicionamiento que apunta a instalar la idea de una «memoria completa».

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    El fragmento incluye testimonios que refuerzan la idea de revisión del pasado reciente. La primera voz que aparece es la de Miriam Fernández, nieta apropiada durante la dictadura militar y quien recuperó su identidad en 2017. “Para sanar en este país y para sanar como ciudadanos, tenemos que contar la historia verdadera”, sostuvo en el adelanto.

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    La producción de esta pieza audiovisual está a cargo del director nacional de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreiras, y del cineasta Santiago Oria, ambos cercanos al presidente Javier Milei.

    Este nuevo video va en línea con los anteriores, en los que el oficialismo tomó posición sobre la fecha de la última dictadura militar. En 2025, el encargado de protagonizar el mensaje fue el politólogo Agustín Laje, quien en un video cuestionó la cifra de 30 mil desaparecidos sostenida por organismos de derechos humanos.

    A través de la cuenta de YouTube de la Casa Rosada se publicó el video para «conocer la historia completa, de ambos lados y sin mentiras«.

    Testimonios que remarcan el mensaje del Gobienro

    Esa posición de conocer «ambos lados de la historia» también fue expresada por el propio presidente, quien ha señalado en reiteradas oportunidades su rechazo a lo que define como una «visión parcial» de la historia, y ha reivindicado la necesidad de incorporar otras interpretaciones sobre el período.

    El adelanto suma luego la voz de uno de los hijos del coronel Argentino del Valle Larrabure. Según relató, su padre «se desempeñaba en la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos en 1974 cuando una noche fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)».

    «De la historia argentina es el secuestro más largo, duró más de un año, 372 días», señaló sobre aquellos días de cautiverio. A partir de ese caso, el testimonio plantea la necesidad de una instancia superadora: «Es el momento de convocar a la unión de los argentinos y a la reconciliación de los argentinos».

    Este nuevo recorte que se promueve desde el gobierno nacional se conocerá en un contexto de movilizaciones masivas de organismos de derechos humanos, partidos políticos y sindicatos a lo largo del país, que volverán a marchar en este nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976.

    Por otro lado, desde la Conferencia Episcopal Argentina llamó en las últimas horas a construir una «memoria íntegra», al tiempo que reafirmó el consenso democrático con el tradicional «Nunca Más».