Neuquén llega a un nuevo Día del Trabajador con datos que la distinguen del resto del país: el empleo registrado crece y se sostiene en el tiempo. El impulso de Vaca Muerta explica buena parte de ese desempeño y posiciona a la provincia como una excepción en el mapa laboral argentino. Pero al mirar de cerca dónde y cómo trabajan los neuquinos, aparece otra cara: la del esfuerzo cotidiano en sectores que no tienen el mismo nivel de ingresos.
Según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), hacia fines de 2025 la provincia alcanzó los 265.317 empleos registrados, con un crecimiento del 17,2% en comparación con 2023. Ese desempeño la ubica como uno de los pocos distritos con indicadores laborales en alza, en contraste con la inercia nacional de aumento de la informalidad laboral y una aún alta tasa de desocupación.
Un crecimiento histórico impulsado por pocos sectores
El desarrollo de Vaca Muerta sostiene niveles récord de producción y concentra buena parte del crecimiento del empleo privado. La actividad hidrocarburífera emplea a unos 28 mil trabajadores y presenta los salarios más altos del país.
De acuerdo con relevamientos salariales y estudios económicos recientes, los ingresos en el sector petrolero rondan en promedio los 5,7 millones de pesos mensuales, muy por encima del resto de las actividades.
Sin embargo, ese peso económico no se traduce en la cantidad de puestos. El petróleo es el motor de la economía, pero no el principal empleador. Además, se trata de un sector con barreras de ingreso claras, que requiere formación técnica y experiencia específica.
Esa realidad fue reconocida incluso desde el gobierno provincial, el propio Rolando Figueroa advirtió en medios nacionales que “para mudarse a Neuquén hay que tener trabajo” y que “no sobra ningún puesto”, en referencia a un mercado laboral exigente y con oportunidades concentradas.
Dónde trabaja la mayoría
Lejos del petróleo, la mayor parte de los trabajadores neuquinos se desempeña en otras actividades. El comercio emplea a un poco más de 26 mil trabajadores y es uno de los principales motores del empleo urbano.
La construcción reúne a más de 27 mil trabajadores y refleja el ritmo de la economía provincial. Sus ingresos promedian los 2,4 millones de pesos.
En estos sectores se concentra buena parte de quienes sostienen la vida cotidiana en la provincia: trabajos más accesibles, pero con ingresos más bajos y mayor exposición a la inflación. En este sentido, la salud privada emplea a cerca de 7 mil de trabajadores con un salario promedio de $1,8 millones, mientras que la educación privada apenas llega a $1,27 millones en promedio.
El Estado, fundamental en una provincia extensa
El empleo público ocupa un lugar central en la estructura laboral neuquina. Según informó el ministro de Trabajo provincial, Lucas Castelli, hay cerca de 72.000 trabajadores en el Estado: ese número se divide en Administración pública y defensa (55,7%), Educación (26,7%) y Salud (17,5%).
Algunas lecturas políticas pueden ver a la cantidad como un exceso, pero ese número responde a la geografía. En provincias de baja densidad poblacional y con localidades dispersas, la presencia estatal resulta clave para garantizar servicios básicos y sostener el entramado social.
En ese contexto en donde el sector privado no tiene acceso, el Estado no solo cumple funciones esenciales, sino que también es uno de los principales generadores de trabajo en gran parte del territorio.
Salarios, inflación y condiciones reales
En los últimos años, los ingresos crecieron en términos nominales. El salario promedio en la provincia pasó de 1,7 millones a 2,7 millones de pesos entre 2021 y 2025, manteniéndose por encima de la media nacional.
Sin embargo, la alta inflación redujo y continúa demoliendo el poder adquisitivo. Con una canasta básica que ya supera los 1,3 millones de pesos, una parte importante de los trabajadores queda con márgenes cada vez más ajustados.
Crecimiento real pero aún desigual
Neuquén muestra decenas de obras inéditas y de suma relevancia, además de récords productivos en los hidrocarburos, pero gran parte de la población no puede terminar de percibir las mejoras en su bolsillo. El crecimiento es real, pero desigual. El desafío provincial viene siendo el de diversificar la matriz productiva y lograr que el progreso se refleje en la vida cotidiana de la mayoría de los trabajadores.
En ese equilibrio se juega el presente y el futuro de una provincia que está en franca expansión, aunque el verdadero termómetro no son solo los indicadores, sino cómo vive y trabaja la mayoría.