En un escenario internacional marcado por la volatilidad del petróleo y la transición energética, Vaca Muerta volvió a posicionarse en el radar global. No solo por la magnitud de sus recursos, sino por un factor cada vez más determinante: la previsibilidad política y económica que ofrece Neuquén para las inversiones.
La discusión se dio en uno de los principales foros del sector, la CERAWeek by S&P Global, realizada en Houston, donde el gobernador Rolando Figueroa llevó el modelo neuquino al centro del debate energético mundial. Allí, ejecutivos de las principales petroleras coincidieron en un diagnóstico: Argentina, y en particular Vaca Muerta, puede ocupar un rol clave en el abastecimiento global en los próximos años.
Neuquén, en la ventana de oportunidad
El contexto global es determinante. La guerra en Medio Oriente y las tensiones geopolíticas reconfiguraron el mapa energético, generando incertidumbre en la oferta y presionando los precios del crudo. En ese escenario, los grandes jugadores buscan territorios con recursos abundantes, pero también con reglas claras.
Ahí aparece Neuquén. La estrategia del gobierno provincial apunta a acelerar la explotación de Vaca Muerta en una lógica de “ventana de oportunidad”: monetizar los recursos fósiles antes de que la transición hacia energías limpias reduzca su demanda estructural.
La apuesta no es menor. Implica aumentar producción, ampliar exportaciones —especialmente de gas natural licuado (GNL)— y consolidar infraestructura en tiempo récord.
El respaldo de las petroleras
Las definiciones más contundentes llegaron de los CEOs de la industria. Doug Lawler destacó que Argentina tiene capacidad para “contribuir materialmente al perfil energético global”, y puso el foco en un elemento clave: la mejora en los marcos de inversión.
En la misma línea, Pablo Vera Pinto habló de un “momento único” para invertir en el país, al considerar que las condiciones actuales son las mejores en dos décadas.
Por su parte, Ricardo Markous subrayó el rol del entramado productivo local, mientras que Felipe Bayon remarcó el nivel de cooperación entre empresas, gobiernos y actores del sector.
Incluso desde multinacionales como Javier Rielo se planteó la necesidad de abrir nuevos mercados regionales para el gas, con Chile y Brasil como destinos estratégicos ante la caída de la producción boliviana.
Más que recursos: reglas de juego
Uno de los ejes que se repite en el discurso empresarial es la “seguridad jurídica”. En términos concretos, esto se traduce en estabilidad fiscal, marcos regulatorios claros y coordinación entre Nación, provincia y municipios.
Neuquén avanzó en ese sentido con herramientas como el régimen “Invierta Neuquén”, que ofrece beneficios impositivos y previsibilidad a largo plazo. A esto se suma la intención de generar incentivos específicos para el desarrollo del GNL, reduciendo regalías y carga tributaria para mejorar la competitividad frente a mercados como Estados Unidos.
Para el propio Figueroa, la clave está en un combo que excede lo económico: estabilidad macro, paz social y articulación política. Elementos que, en el negocio energético, pesan tanto como la calidad del recurso.
La disputa global por Vaca Muerta
El trasfondo es más profundo. Vaca Muerta no es solo un yacimiento: es parte de una disputa global por el control de los recursos energéticos en un mundo en transición.
Mientras la producción en Estados Unidos muestra señales de estabilización a mediano plazo, ejecutivos del sector proyectan que Argentina podría cubrir parte de esa futura brecha en la oferta global. En ese esquema, Neuquén se posiciona como un nodo estratégico.
Pero el desafío es contrarreloj. La expansión de las energías renovables impone un límite temporal. La oportunidad existe, pero no es infinita.
Un crecimiento que redefine a Neuquén
En este contexto, la provincia atraviesa una transformación acelerada. El desarrollo de Vaca Muerta no solo impacta en la macroeconomía, sino también en el tejido productivo local, el empleo y la infraestructura.
La pregunta que empieza a emerger ya no es si Vaca Muerta es relevante, sino cómo se gestionará ese crecimiento en un escenario de alta competencia internacional.
Por ahora, el mensaje desde el mundo del petróleo es claro: Neuquén dejó de ser una promesa para convertirse en un jugador central. El desafío, ahora, es sostener esa posición.