Etiqueta: Varvarco

  • Provincia invertirá 37.000 millones de pesos en la red de gas para el Alto Neuquén

    Provincia invertirá 37.000 millones de pesos en la red de gas para el Alto Neuquén

    El Gobierno provincial otorgó un aporte de más de 37.000 millones de pesos a la empresa Hidrocarburos del Neuquén Sociedad Anónima (HIDENESA), para financiar una red de gas natural en la región del Alto Neuquén, que beneficiará a más de 700 familias.

    Los fondos fueron autorizados mediante un decreto 408/2026, firmado por el gobernador Rolando Figueroa y el ministro de Energía de la provincia, Gustavo Medele. La obra contempla la extensión de redes y la conversión de la matriz energética en Manzano Amargo, Varvarco, la Comunidad Antiñir Pilquiman y parajes como Tierras Blancas y Bella Vista.

    Actualmente, estas localidades se abastecen desde plantas de Gas Licuado de Petroleo (GLP) transportado desde Bahía Blanca, lo que genera costos logísticos que no están incluidos en el cuadro tarifario ordinario.

    Se trata de una infraestructura estratégica para el Ejecutivo, porque además de mejorar la calidad de vida de las comunidades, permitirá mitigar el impacto del aumento de las tarifas previsto para el suministro de GLP por la quita de subsidios nacionales y asegurará un crecimiento proyectado a más de 250 nuevos usuarios en parajes y 450 conversiones en las localidades principales.

  • La Provincia invertirá .000 millones para hacer la red de gas en el Alto Neuquén

    La Provincia invertirá $37.000 millones para hacer la red de gas en el Alto Neuquén

    El Gobierno de Neuquén otorgó un aporte de más de $37.000 millones a la empresa estatal Hidrocarburos del Neuquén Sociedad Anónima (HIDENESA), con la finalidad de financiar una red de gas natural en la región del Alto Neuquén, que beneficiará a más de 700 familias.

    Los fondos fueron autorizados mediante el decreto 408/2026, firmado por el gobernador Rolando Figueroa y el ministro de Energía, Gustavo Medele. La obra contempla la extensión de redes y la conversión de la matriz energética en Manzano Amargo, Varvarco, Antiñir Pilquiman y parajes como Tierras Blancas y Bella Vista.

    Actualmente, estas localidades se abastecen desde plantas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) transportado desde Bahía Blanca, lo que genera costos logísticos que no están incluidos en el cuadro tarifario ordinario.

    Se trata de una infraestructura estratégica para el Ejecutivo, porque además de mejorar la calidad de vida de las comunidades, permitirá mitigar el impacto del aumento de las tarifas previsto para el suministro de GLP por la quita de subsidios nacionales y asegurará un crecimiento proyectado a más de 250 nuevos usuarios en parajes y 450 conversiones en las localidades principales.

  • El reino del viento y el fuego: historias desde el norte neuquino, el mejor plan para un finde largo

    El reino del viento y el fuego: historias desde el norte neuquino, el mejor plan para un finde largo

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    Montañas que se levantan como una muralla natural. Fotos: @turismoneuquen, @minturneuquen y @turismo.rumbonorte.

    El norte neuquino o Alto Neuquén ya no es un secreto, hace tiempo dejó de serlo. Ahora es una verdad llena de belleza que circula, que se comparte en videos que alguien filma con el celular mientras el viento le sacude la voz, en fotos que parecen retocadas pero no. Una geografía que no entra en la cabeza, que desarma cualquier idea previa de paisaje, de tradición y de cultura.

    La llegada está llena de símbolos: un pabellón inmenso en el que una bandera gigante celeste y blanca marca el ingreso. Chosmalal aparece primero, con sus casas bajas, acequias y veredas anchas como puerta de entrada. El viento es protagonista, y no es un viento cualquiera, es uno que tiene nombre propio, memoria y hasta un monumento curvo en su honor, como si fuera un habitante más. A unos metros, también un cartel señala la mitad de la Ruta Nacional 40, esa línea que atraviesa el país como una columna vertebral.

    El motor acelera y al comenzar a adentrarse en la geografía, de golpe, aparece él. El Domuyo no se anuncia, irrumpe. Se levanta con una presencia que ordena todo alrededor. Alguien lo llama el rey, otro dice que es el comandante de la Cordillera del Viento, pero su mayor mérito es ser el techo de la Patagonia con sus 4.709 msnm. Sobre la cumbre, una nube lenticular se queda quieta, esta mañana, como tapándolo con una manta. “Eso quiere decir que habrá viento”, dice alguien.

    El paisaje empieza a cambiar sin pedir permiso. La estepa se pliega y se levanta, aparecen los primeros árboles, lengas que empiezan a dejar el verde y ensayan tonos rojizos. En la radio suena una cueca, después un aviso: “quería decirle a mi vecino Martín que a la tarde le vamos a llevar la chiva que cruzó al campo”, dice el audio.


    Por senderos maravillosos


    Adrián y Damián, de Rumbo Norte, reciben al grupo en Varvarco. Son de los que conocen los caminos desde antes de que fueran caminos. Crecieron ahí, cuando el norte neuquino todavía no figuraba en los mapas turísticos. A los 12 años, cuentan, decidieron subir al Domuyo sin saber bien qué buscaban. En cada aventura, de chicos, descubrieron un territorio que, entonces, no dimensionaban. Después se fueron a estudiar y, con los años, volvieron. Se reencontraron y transformaron sus andanzas en un proyecto: hoy son quienes abren esos recorridos y llevan a otros a ver, con sus propios ojos, los lugares más impactantes de la región.

    Senderos marcados por chivas y crianceros.

    Avanzan por el camino de ripio en dirección al Área Natural Protegida Domuyo. Al bajar de la camioneta, piden permiso a la gran montaña para recorrer el lugar con los ojos fijos en el cielo, y comienzan a andar.

    Así caminan en fila, como hormigas, por senderos finos de la montaña que no hizo nadie: los marcaron las chivas. Esos mismos caminos que se repiten año tras año en la transhumancia, cuando los crianceros suben a las veranadas y bajan a las invernadas siguiendo el ritmo del clima.

    Después de unos 20 minutos de caminata, el agua del arroyo Covunco aparece de otra forma. No corre: explota. Soplidos que salen de la tierra con fuerza, como respiraciones calientes. Los Tachos son los únicos géiseres de la Argentina y los chorros de agua alcanzan los 3 metros de altura y superan los 61 °C, dicen. Las piedras cambian de color, se tiñen de amarillos, naranjas, blancos. El Campo Geotérmico Domuyo revela que todo esto sigue vivo, que debajo hay algo que no se ve pero empuja.

    Géiseres únicos revelan la fuerza que late bajo la tierra.

    Más allá, en el Cajón del Covunco, las rocas se levantan como paredes inmensas y esconden un río que corre muchos metros más abajo. Un camino sin sendero se abre hacia un mirador. Ariel cuenta que fue el más visitado en esta temporada de verano.

    Hay algunas camionetas estacionadas. Se sigue a pie, entre coirones que pinchan los tobillos y obligan a mirar dónde se pisa. Y de pronto, el vacío. El cajón del río se abre abajo, profundo, como una grieta en la tierra. El guía cuenta que alguna vez pensaron en construir una pasarela para cruzar al otro lado, pero quedó en idea. Tal vez hubiera sido bueno, pero la sensación es que el paisaje no necesita nada más para imponerse.

    Damián en ese mismo momento, cuenta, esta abajó, con otro grupo realizando el trekking Cajón de Covunco que consiste en ir entre esos murrallones que vemos imponentes desde arriba, caminando por el cauce; las paredes de basalto regalan escala y perspectiva. Perfecto para quienes ya caminan en montaña y buscan un reto distinto, con agua y roca.

    El viento vuelve. Siempre vuelve. Y en ese soplido constante, el norte neuquino deja de ser postal para convertirse en experiencia. Algo que no se termina de explicar, pero que, una vez visto, ya no se olvida.

    Cuando todos están asombrados por la naturaleza, por lo increíble de ese lugar, un cóndor sale a volar, y parece pedir que le tomen fotografías. “Se está haciendo el canchero”, dice uno mientras lo sigue con su celular. Y cuando se acerca, de golpe aparece otro y vuela a la par. Hacen una danza sobre el cielo celeste, parece un cuadro armado.

    Cuando los cóndores se pierden en el cielo, porque no se van del todo, el grupo vuelve a moverse. Hay un silencio breve, como si nadie quisiera romper esa última imagen suspendida. Después sí, el crujido de las piedras bajo las zapatillas y la caminata de regreso hacia la camioneta.

    Cóndores planean como si custodiaran desde el aire.

    El camino está salpicado de flores amarillas. No son delicadas, en el norte neuquino las flores no se entregan fácil, pinchan. Tienen espinas, textura áspera, resistencia. Hay algo en esa forma de ser que recuerda a las historias que se cuentan de las mujeres y hombres fuertes de la región. “Acá las llamamos grasa de yegua”, dice Ariel, señalando una de ellas. Y agrega, como quien comparte un secreto heredado: “para prender fuego, son estupendas”.


    Belleza que quema


    La camioneta arranca y el paisaje vuelve a ofrecer un nuevo menú, esta vez caliente. La aridez se repliega y aparece el verde. Villa Aguas Calientes es un oasis improbable en medio de la montaña. Algunos árboles, casas bajas del Instituto de Seguridad Social que se alquilan, y dos domos que asoman entre la vegetación. Todo parece provisorio, como si supiera que en unas semanas el invierno va a cerrar los caminos y el lugar va a quedar aislado.

    “Todavía está abierto, por lo general hasta Semana Santa. Sería muy bueno, en un futuro, poder traer turistas en invierno acá. Pero con el frío esto queda solo. Las vacas llegan a buscar resguardo y cuando vuelve el calor, muchas veces aparecen muertas o hacen destrozos”, cuentan.

    Hay un grupo de jubilados que ocupa una de las mesas. Música que sale de un parlante chico, risas que se superponen, un baile improvisado sobre la tierra. Llevan un disco, aceite, masa. Las tortas fritas empiezan a inflarse y el olor hace agua la boca.

    Hay que caminar unos pasos, y seguir ese curso fino de agua para encontrar la meca del lugar. Allí, no corre fría, baja caliente. “Hirviendo”, dicen algunos, y exageran un poco pero no tanto. Desciende desde la montaña por un cauce pequeño de rocas y se acomoda en su lecho irregular, para jugar a dar saltos en pequeñas cascadas que forman piletas naturales, y el vapor se mezcla con el aire frío del ambiente.

    Algunos se animan, pisan haciendo equilibrio entre las piedras y se meten despacio. El cuerpo tarda en entender esa temperatura en medio del clima fresco. Cuando el agua cae sobre los hombros, el gesto cambia: hay una relajación inmediata, una entrega. Los menos valientes prefieren quedarse en la orilla.

    Termas naturales, el agua baja caliente desde la montaña.

    Una pareja de jubilados se acomoda en un banco de madera, se sacan las zapatillas, las medias, y meten los pies “voy a ver si me cura el espolón”, dice él mientras ella larga un suspiro, mira al horizonte y lanza: “esto es increíble”.

    Y el norte neuquino tiene eso: una palabra que se repite, que aparece sola, como reflejo.

    “Increíble”.

    Pero no en el sentido liviano, no como muletilla. Increíble como algo que no termina de creerse, como si los ojos dudaran de lo que ven. Porque eso, esas montañas, ese vapor, ese silencio, no está en todos lados. Y sin embargo está ahí, alcanza con quedarse un rato más, para entender que no hay nada que explicar. Solo mirar, aceptar y disfrutar.


  • Las historias de amor, muerte y pasión que invitan a conocer Los Bolillos

    Las historias de amor, muerte y pasión que invitan a conocer Los Bolillos

    Las historias que atraviesan a Los Bolillos fueron contadas de generación en generación por los pobladores del norte neuquino. Este lugar, ubicado a 19 kilómetros de la localidad de Varvarco y camino al volcán Domuyo, cuenta con relatos pocos conocidos por los neuquinos.

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    Esta Área Natural Protegida, de rocas de origen volcánico que tiene diversas formas -a raíz del frondoso viento característico de la zona y una antigua explosión de un volcán chileno-, guarda relatos desde el año 1800.

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    A este paisaje árido de la vasta estepa patagónica, se puede acceder a través de la ruta provincial 43, donde se encuentra un camino de ripio para comenzar una travesía de 4 kilómetros con el objetivo de recorrer esta postal neuquina, y conocer así lugares como la Casa de Piedra, que son cuevas que se encuentran allí, el «Portal del Amor» o el «Cementerio de la Peste».

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    Damián Hernández, guía turístico de la agencia “Rumbo Norte”, en diálogo con LM Neuquén reveló que a través de este recorrido se cuentan las historias ancestrales de este lugar.

    Estos lugares podrán disfrutarse junto a Rumbo Norte con una representación teatral en cada espacio icónico la próxima temporada, entre enero y febrero, que se llevará a cabo una nueva edición de «Camino a las Estrellas- Las Cautivas del Alto Neuquén». Se trata de una propuesta turística que logra vincular el senderismo, con historia y naturaleza de una manera única.

    El origen de «Las Cautivas»

    Una de las historias que marcó a este lugar es la de los hermanos Pincheira, quienes se proclamaban “defensores del rey de España” y en su nombre, realizaban todo tipo de atropellos, asaltos, robos y crímenes.

    En esta zona del Alto Neuquén, los Pincheira se refugiaron creando su campamento en la zona de Los Bolillos, junto al río Varvarco y la desembocadura del arroyo Atreuco. Este lugar fue denominado «Las Cautivas», ya que era donde resguardaban a las mujeres que eran secuestradas por ellos.

    La historia comienza hace 200 años, entre 1816 y 1832, cuando los hermanos llegaron de Chile como un pequeño ejército de forajidos. Junto a los Pehuenches que habitaban la zona crearon un ejército que dominó las tierras de la norpatagonia, Cuyo y Alto Neuquén.

    En 1832, precisamente el 14 de enero, se realizó la última incursión del ejército de Chile para exterminarlos, tras el grave daño que le hicieron a su país. En las lagunas de Epulafquen se desarrolló esta batalla donde se dio fin con el ejército de forajidos, pero quedó pendiente la existencia del tesoro que acumularon, algo que la leyenda dice que sigue oculto en la región.

    Clarita Sotomayor, una de las recordadas cautivas

    Muchas de las mujeres del Alto Neuquén fueron cautivas, tanto de los originarios como pincheirinos, aunque otras se refugiaban allí por su propia voluntad. Quizás, muchos neuquinos descienden de aquella población mestiza que se asentó a partir del 1820 en estas tierras, sumándose a la población pehuenche.

    Una de elllas fue Clarita Sotomayor, quien era hija del asesinado Gobernador Dionisio Sotomayor de Linares (1823) y fue obligada a casarse en Las Lagunas, Epulauquen, con el teniente Zapata.

    Cuando son vencidos los Pincheira, Clarita pide al general Bulnes quedarse a vivir con su esposo perdonado en campos de Varvarco. La leyenda dice que en la puesta de sol o en el amancer, se los puede encontrar abrazados entre las extrañas figuras de piedras de Los Bolillos.

    «Algunas de las cautivas pasean por Los Bolillos en los atardeceres de verano. Otras se reflejan en Las Lagunas de Epulafquen por las noches de luna llena. Muchas otras mujeres que habitaron estas tierras del Alto Neuquén se transformaron en estrellas», relató Damián sobre aquellas leyendas que atraviesan al territorio.

    El Portal del Amor

    Ariel, otro de los guías de Rumbo Norte, relató a LM Neuquén una icónica historia de amor. Según cuentan, uno de los hermanos Pincheira se había enamorado de una de las cautivas.

    «Lo que hacía en las tardes, cuando estaba la puesta de sol, siempre se lo veía cruzando el arco del amor con ella», reveló.

    La leyenda dice que este lugar es mágico y, si pasas a través del portal con tu pareja, podrán amarse para toda la vida. Incluso, aquella persona que esté buscando el amor verdadero lo encontrarán si cruzan esta roca.

    El «Cementerio de la peste»

    Otro particular lugar es el «Cementerio de la peste», que cuenta con una entrada muy angosta entre piedras de difícil acceso. Aquí todavía se pueden encontrar algunas cruces entre la vasta vegetación.

    En la década del 30′, una epidemia azotó a esta región donde se enfermaron y perdieron la vida varios crianceros. Lo que se conoce, según el relato de los pobladores de la región, es que aquí se dio descanso a estos difuntos en una fosa común dado que era un lugar resguardado con difícil acceso y se habría utilizado como cementerio al no poder acceder al que se encontraba del otro lado del río Varvarco, en Pichiñire, observable desde la altura de este nuevo espacio que encontraron.

    Algunos crianceros de la zona recuerdan todavía aquella peste de viruela que se caracterizaba por la aparición de sarpullidos. De aquí surge la teoría o asociación a la epidemia de la «fiebre amarilla» que ocurrió en Buenos Aires entre 1852 a 1871, lo cual tiene una diferencia de unos 60 años como mínimo.

    Otra versión, por la que pobladores de la región se inclinan, es que se trató de una enfermedad respiratoria llamada «Difteria«, que ocurrió en toda la Argentina entre 1880 y 1850, lapso que concuerda con el tiempo en que ocurrió este evento.

    El cierre de este trekking de 4 kilómetros por Los Bolillos, de la mano de Rumbo Norte, quienes participan se reúnen en el punto de encuentro de la Planta de Campamento (escuela) de La Matancilla, a dos kilómetros de Los Bolillos, donde se comparte un clásico chivito neuquino, como forma de volver al presente después del viaje en el tiempo.

  • Domuyo redefine su futuro: abren a consulta el nuevo Plan de Manejo del área protegida

    Domuyo redefine su futuro: abren a consulta el nuevo Plan de Manejo del área protegida

    La actualización del Plan de Manejo del Área Natural Protegida Domuyo ingresó en una etapa decisiva. En Varvarco, la Provincia reunió a organismos técnicos, gobiernos locales, prestadores, consultoras, organizaciones y actores territoriales para presentar el borrador preliminar y abrir una instancia de revisión orientada a consensuar prioridades, lineamientos de gestión y criterios de implementación. El objetivo del taller no fue simplemente informar avances, sino trabajar sobre un esquema general del plan que pueda llegar a su validación político-institucional con respaldo ciudadano.

    El documento puesto en consulta muestra la escala del desafío. El Área Natural Protegida Domuyo abarca 92.835 hectáreas en el departamento Minas y protege el macizo del Domuyo, de 4.709 metros sobre el nivel del mar, la mayor elevación de la Patagonia. En ese territorio conviven ambientes altoandinos, estepa patagónica, glaciares, humedales de altura y un sistema singular de manifestaciones termales y campos geotérmicos. El plan que se está actualizando tiene horizonte 2026–2031 y reemplaza la planificación vigente desde 2007 con un enfoque más estratégico y participativo.

    La propuesta no parte de cero. Domuyo fue creado en 1989 y luego incorporado al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas por la Ley 2594. Su origen ya reconocía el valor excepcional de la zona: sus sistemas ecológicos, sus aguas termales, su biodiversidad, sus usos medicinales tradicionales y su patrimonio cultural. La actualización del plan busca traducir ese mandato histórico en una herramienta de gestión más precisa, capaz de responder a las presiones actuales y a los nuevos usos del territorio.

    El taller de consulta se organizó sobre un método claro. La instancia actual corresponde a la fase de validación, luego de una etapa de diagnóstico y otra de planificación. Durante la jornada se trabajó en modalidad participativa, combinando presentaciones técnicas, grupos de trabajo, plenarios, diálogo estructurado y ejercicios de construcción de consenso. Los ejes de debate fueron la visión y misión del área protegida, la zonificación, los valores de conservación, las amenazas, los lineamientos para actividades clave -como turismo, ganadería, geotermia e hidrocarburos- y los aspectos de gobernanza.

    Ese punto es central para entender por qué la actualización del plan tiene relevancia pública. Domuyo no es un área aislada ni homogénea. Se identifica una combinación compleja de valores ambientales, culturales y productivos: cursos de agua que nacen en el macizo y sus glaciares, humedales de altura, lagunas, manifestaciones termales, paisaje de alta montaña, biodiversidad representativa de la estepa y el altoandino, sitios fósiles y arqueológicos, y saberes asociados al uso tradicional del territorio. A la vez, reconoce la presencia histórica de la trashumancia ganadera, el crecimiento del uso turístico y la existencia de iniciativas vinculadas al recurso geotérmico.

    También identifica amenazas concretas que hoy condicionan el manejo del área: la reducción de caudales por cambio climático, la degradación de hábitat por sobrepastoreo, el impacto del turismo descontrolado, la contaminación de cursos de agua, la presión de especies exóticas invasoras, la mortandad de fauna por caza o envenenamiento, la predación por perros sin supervisión y la necesidad de evaluar con rigurosidad el avance de la geotermia en etapa exploratoria.

    La respuesta propuesta por el plan tiene escala y estructura. La propuesta organiza su implementación a través de 4 programas, 10 subprogramas de gestión, 14 objetivos, 25 estrategias, 182 actividades o subactividades y 15 proyectos especiales para el período 2026–2031. Además, redefine la zonificación del área mediante 7 unidades ambientales y 17 subunidades, con pautas específicas según valores de conservación, usos permitidos y nivel de sensibilidad. Es, en términos institucionales, una herramienta más fina para decidir dónde se puede intensificar el uso público, dónde se requieren restricciones mayores y qué tipo de gestión demanda cada sector.

    En ese esquema aparecen con claridad los principales ejes de trabajo. El plan propone fortalecer el control y la fiscalización con más capacidades operativas y protocolos de emergencia; proteger biodiversidad y geodiversidad con monitoreo de glaciares, humedales y especies indicadoras; restaurar vegas y mallines degradados; consolidar un sistema de monitoreo ambiental y de efectividad de manejo; ampliar la educación ambiental; ordenar el turismo de naturaleza con criterios de capacidad de carga, seguridad y bajo impacto; y compatibilizar la ganadería con la conservación mediante un enfoque de ganadería regenerativa y monitoreo del pastizal.

    Uno de los aportes más relevantes es que deja de pensar el uso público como una suma de actividades dispersas y lo integra en un Plan de Uso Público con objetivos definidos: conservar valores naturales y culturales, reducir riesgos, mejorar la experiencia de visita y generar beneficios locales compatibles con la conservación. Para eso incorpora pautas operativas concretas, como la regulación de circuitos, protocolos de seguridad, sistemas de permisos e información, límites de cambio aceptable, prohibición de acampe fuera de áreas habilitadas, restricción del tránsito vehicular por fuera de caminos autorizados y desarrollo de infraestructura turística en el entorno del área, no dentro de sus sectores más sensibles.

    Otro aspecto técnico que gana peso en la actualización es la gobernanza. El documento plantea un Directorio de Manejo Participativo previsto por la Ley 2594 y una estructura multinivel con Mesa de Autoridades, Mesa de Puntos Focales, Mesa de Articulación Comunal y Mesa Ampliada, además de grupos de trabajo ad hoc. El diseño busca ordenar funciones: las autoridades validan, los puntos focales elaboran propuestas técnicas, las instancias comunales articulan con los gobiernos locales y la mesa ampliada canaliza aportes del sector privado, crianceros, pueblos originarios, organizaciones de la sociedad civil, INTA y universidades.

    En los hechos, eso ayuda a explicar la composición de la jornada realizada en Varvarco. Participaron equipos del ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, la subsecretaría de Cambio Climático, la dirección provincial de Áreas Naturales Protegidas, Guardaparques, el CEAN, áreas de Recursos Hídricos, el Ente Provincial de Termas del Neuquén, la Subsecretaría de Turismo, las comisiones de fomento de Varvarco–Invernada Vieja y Coyuco–Cochico, además de consultoras especializadas y actores del territorio. El propio material del taller subraya que la participación no debe entenderse como una consulta meramente formal, sino como una contribución sustantiva a la calidad, legitimidad y viabilidad del instrumento de gestión.

    En ese sentido, la actualización del Plan de Manejo de Domuyo no aparece como una revisión administrativa más. Lo que está en discusión es cómo se regula un territorio donde coinciden alta montaña, glaciares, termalismo, biodiversidad, veranadas, turismo creciente, patrimonio arqueológico y nuevas presiones de uso. La decisión de llevar ese debate al territorio, con una estructura de validación técnica y participación multiactor, apunta a que el documento final no solo sea sólido en términos ambientales, sino también aplicable en la práctica.

  • Cajón del Covunco, donde el agua tibia atraviesa la roca en el norte profundo

    Cajón del Covunco, donde el agua tibia atraviesa la roca en el norte profundo

    En el norte profundo de Neuquén, donde la cordillera se vuelve áspera y el paisaje se abre en valles remotos, el agua encuentra su propio camino entre la roca. Así nace el Cajón del Covunco, un cañadón que se esconde entre formaciones volcánicas y guarda una de las travesías más impactantes de la región.

    El acceso comienza desde Varvarco, atravesando la Ruta Provincial 43 y adentrándose en el Área Natural Protegida Domuyo. A medida que se avanza, el territorio se vuelve más agreste: aparecen arroyos, lagunas encadenadas, cascadas visibles desde la ruta y otras ocultas entre la montaña.

    El Cajón del Covunco es el resultado de miles de años de erosión. El arroyo, que nace en el deshielo del volcán Domuyo a más de 3.600 metros de altura, recorre el territorio y, en su paso, se templa al atravesar zonas geotérmicas antes de encajonarse entre paredones de basalto que alcanzan los 150 metros de altura.

    El recorrido exige una experiencia distinta: no hay sendero claro. La primera parte se realiza a campo traviesa, y luego la travesía continúa dentro del arroyo, avanzando contra la corriente en aguas tibias que llegan hasta las rodillas. El fondo no siempre es visible y el equilibrio se vuelve parte del desafío.

    A lo largo de los cinco kilómetros del cañadón, el paisaje cambia a cada paso. Las paredes se estrechan, el sonido del agua se amplifica y, sobre lo alto, los cóndores sobrevuelan el cajón aprovechando las corrientes de aire de la cordillera.

    El nombre Covunco proviene del mapuzungun y significa “aguas calientes”, una referencia directa a la temperatura del arroyo y a la geología particular del lugar.

    Hacia el final del recorrido aparece una de sus imágenes más características: una gran roca encajada entre los paredones, atravesada por el arroyo. La escena, que muchos comparan con una gigantesca bellota, es también parte de una antigua leyenda del cacique Domuco quien, según la tradición, se transformó en piedra para separar las tierras de sus hijos.

    En los alrededores, la vida del territorio sigue su ritmo. Crianceros, arrieros y veranadas forman parte de un paisaje donde la relación con la tierra se sostiene en el tiempo, entre saberes, recorridos y encuentros.

    El Cajón del Covunco es uno de los secretos mejor guardados del norte neuquino, un lugar donde la geografía, el agua y la historia se encuentran en estado puro. Allí, el agua avanza entre la roca mientras la montaña permanece. Y en ese recorrido, la Patagonia se revela en su forma más profunda.

  • Cajón del Atreuco, donde el agua abrió un camino entre las montañas del Alto Neuquén

    Cajón del Atreuco, donde el agua abrió un camino entre las montañas del Alto Neuquén

    Al ingresar al Área Natural Protegida del Domuyo desde Varvarco, por la Ruta Provincial 43, el paisaje empieza a cambiar. La cordillera se vuelve más áspera, el viento baja desde las alturas y, de pronto, aparece una grieta profunda en la montaña que talló el agua: el Cajón del Atreuco, en el Alto Neuquén.

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    Allí, durante miles de años, las aguas del arroyo Atreuco fueron erosionando la piedra hasta formar un cañadón estrecho y profundo, un corredor natural donde el agua y la roca dialogan en silencio bajo la mirada del volcán Domuyo, la cumbre más alta de la Patagonia.

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    Varvarco, la puerta de ingreso

    Varvarco es el portal de entrada a este territorio. Desde allí, una de las formas más atractivas de llegar es en bicicleta de montaña por la Ruta Provincial 43, atravesando el paisaje del norte neuquino hasta alcanzar el cajón y regresar luego por el mismo camino.

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    El recorrido hacia el interior del cañadón exige una pequeña aventura: para avanzar hay que caminar directamente por el arroyo, mojándose en sus aguas frías, ya que las paredes rocosas que lo encajonan son tan estrechas y escarpadas que impiden bordearlo por fuera.

    Ese contacto directo con el agua forma parte de la experiencia. Cada paso entre las piedras revela nuevas formas en la roca, labradas por la persistencia del arroyo y por la historia geológica de la región.

    Una maravilla del Alto Neuquén

    En los paredones del cajón también habita la vida silvestre. Sobre los riscos y peñascos es posible observar el vuelo de distintas aves rapaces: aguiluchos, halcones y, en lo más alto del cielo, los cóndores que planean aprovechando las corrientes térmicas de la cordillera.

    El Cajón del Atreuco es apenas uno de los paisajes que guarda el sistema natural del Domuyo, un territorio marcado por volcanes, arroyos de montaña, valles remotos y una naturaleza que conserva su carácter indómito.

    En el Cajón del Atreuco el tiempo parece correr distinto.

    El agua abre su camino entre la roca mientras el Domuyo observa desde lo alto, recordando que en el norte neuquino la geografía todavía se escribe con paciencia de siglos.

  • Neuquén avanza en la regularización dominial en Senillosa: 128 familias accederán al reconocimiento legal de sus tierras

    El gobierno de la provincia de Neuquén puso en marcha un proceso de regularización dominial en Senillosa, que beneficiará a 128 familias que habitan desde hace años en el sector del kilómetro 1251 de la ruta. La medida fue confirmada por el director provincial de Tierras, Ezequiel Vélez, quien destacó la importancia de otorgar seguridad jurídica a los vecinos que construyeron allí sus hogares.

    Según explicó Vélez, el trabajo consiste en reconocer la situación de las personas asentadas y avanzar en la concreción de sus derechos. Para ello, ya se realizó una inspección en terreno que permitió identificar el estado de las ocupaciones y dar inicio al proceso de ordenamiento. “Lo que hacemos es poner las cosas en orden, que tengan sus derechos y sus obligaciones”, señaló el funcionario.

    Un conflicto de larga data

    El origen de esta problemática se remonta a varios años atrás, cuando el sector fue expropiado con fines productivos y pasó al dominio de la provincia. Con el tiempo, comenzaron a instalarse familias en condiciones irregulares, levantando viviendas que hoy constituyen su residencia principal. “Son viviendas donde efectivamente habitan y desarrollan su vida, no son segundas residencias”, aclaró Vélez.
    Para avanzar en la regularización, fue necesaria una ordenanza municipal que habilitara la división de la tierra y el cambio de uso de rural a urbano, con nuevas configuraciones y medidas de lotes. Este paso permitió coordinar acciones entre la provincia y el municipio de Senillosa.

    Derechos y oportunidades para los vecinos

    El director provincial de Tierras subrayó que no se trata de nuevas adjudicaciones, sino de formalizar situaciones existentes. El objetivo es que las familias puedan acceder a un título que acredite su derecho sobre la tierra, lo que les permitirá gestionar créditos, ampliar sus viviendas y contar con respaldo legal. “Tienen derecho a tener un papel que diga que tienen derecho sobre esa tierra, poder gestionar un banco, un crédito para hacer una ampliación, y no tener que andar sin nada cuando van al banco”, expresó.

    Una problemática extendida en la provincia

    Vélez reconoció que este tipo de situaciones se repite en distintos puntos de Neuquén. Actualmente, se trabaja en localidades como Santo Tomás, Villa Nahueve, Manzano Amargo, Varvarco, Villa Curi Leuvú y Chos Malal. Además, recordó que el año pasado se logró regularizar un pueblo completo en Coyuco Cochico, donde ningún vecino tenía documentación que acreditara la ocupación. “En un acto del aniversario entregamos las tenencias a prácticamente todos los habitantes”, destacó.

    El funcionario vinculó esta problemática con la que recientemente expuso el presidente del IPVU, Pablo Dietrich, sobre la falta de regularización de viviendas entregadas hace años. En muchos casos, las casas se construyeron sobre tierras provinciales sin que se completara el proceso de adjudicación formal.

    Un paso hacia la seguridad jurídica

    La iniciativa en Senillosa representa un avance significativo para las familias que durante años vivieron en la incertidumbre. Con la entrega de títulos de propiedad, podrán acceder a derechos plenos y asumir obligaciones, consolidando su lugar en la comunidad. El proceso, además, marca un camino para replicar la experiencia en otras localidades de la provincia, donde la ocupación de tierras fiscales sigue siendo una realidad.

  • Alerta meteorológica en Neuquén: nevadas, desprendimiento de rocas y cortes de luz

    Alerta meteorológica en Neuquén: nevadas, desprendimiento de rocas y cortes de luz

    La alerta meteorológica pronosticada para este domingo afectó gran parte de la provincia del Neuquén, con especial impacto en la zona cordillerana. 

    Carlos Cruz, titular de la Dirección Provincial de Protección Civil informó que se produjeron lluvias de variada intensidad, vientos con ráfagas fuertes y nevadas en alta montaña. Como consecuencia el Paso Internacional Pino Hachado cerró de manera preventiva desde las 14:30 horas y se mantendrá intransitable hasta nuevo aviso. En la zona fronteriza, sobre la Ruta Nacional 242 hubo lluvia intensa, vientos fuertes y presencia de nieve en sectores limítrofes. 

    []https://www.youtube.com/watch?v=0-RZRRCRs14[/]

    La alerta meteorológica abarcó más de veinte localidades distribuidas a lo largo de la provincia. El Huecú registró lluvia intensa con ráfagas fuertes, Caviahue y Copahue experimentaron lluvias y nevadas de variada intensidad. En el caso de Zapala, Las Lajas y Aluminé tuvieron precipitaciones con vientos moderados. 

    En localidades del norte provincial como Varvarco, Huinganco y Andacollo hubo cielo nublado con vientos moderados y ráfagas. En el tramo de la Ruta Provincial 43, entre Chos Malal y Andacollo hubo desprendimiento de rocas sobre la calzada. 

    Buta Ranquil fue la única localidad que se mantuvo despejada con viento calmo durante la jornada. Las rutas nacionales y provinciales permanecieron transitables con precaución por vientos fuertes y la calzada mojada. 

    También destacaron la presencia de animales sueltos sobre las Rutas Provinciales 10, 3, 13 y 23, y sobre la Ruta Nacional 40. La nieve en cotas altas cordilleranas del centro de la provincia sumó riesgos adicionales. 

    Los servicios esenciales y el suministro de combustible funcionaron con normalidad en toda la provincia. Sin embargo hubo cortes de energía eléctrica intermitentes reportados en Tricao Malal. 

    Todavía rigen alertas vigentes por vientos fuertes y lluvias. Las autoridades instaron a los conductores a extremar precauciones y consultar el estado de los pasos y rutas antes de emprender cualquier viaje por la zona cordillerana.

  • La planta de GLP y la red de gas de Moquehue avanzan más rápido de lo previsto

    La planta de GLP y la red de gas de Moquehue avanzan más rápido de lo previsto

    La instalación de la planta de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y la extensión de la red domiciliaria que permitirá llevar gas por primera vez a los hogares de Moquehue avanza a buen ritmo y ya muestra progresos por encima de los tiempos previstos.

    Según informó el presidente de Hidrocarburos del Neuquén S.A. (HIDENESA), Raúl Tojo, el tendido de la red domiciliaria presenta un alto grado de avance y podría finalizar antes de lo planificado. “La red va muy avanzada. Creo que vamos a terminar mucho antes de lo previsto”, señaló.

    En paralelo, explicó que continúan los trabajos de montaje de la planta de GLP, que actualmente registra alrededor de un 40 por ciento de avance. Como parte de esas tareas ya se instalaron seis de los doce tanques de almacenamiento que formarán parte del sistema.

    “Hemos colocado los seis tanques que trasladamos desde Los Miches y la semana que viene estaríamos colocando los seis tanques más”, precisó Tojo.

    Además del montaje de los equipos principales, en los últimos días se avanzó con obras complementarias en el predio. Personal técnico trabajó en el armado de las columnas de iluminación perimetral de la planta, una infraestructura clave para el funcionamiento y la seguridad de las instalaciones.

    De mantenerse el ritmo actual de los trabajos, desde la empresa estiman que hacia mediados de abril la obra podría alcanzar entre el 70 o el 75 por ciento de avance general.

    El proyecto contempla la instalación de la planta de GLP y la ejecución de la red domiciliaria que abastecerá a la localidad, una obra largamente esperada por la comunidad que permitirá mejorar las condiciones de vida de las familias y garantizar un servicio esencial, especialmente durante el invierno.

    El gobernador Rolando Figueroa ratificó el rol estratégico que tiene HIDENESA como herramienta del Estado al decir que “estamos desplegando una estrategia progresiva y escalable de abastecimiento energético” a nivel territorial. Mencionó en ese sentido las redes de gas natural que se están extendiendo como solución definitiva hacia la integración energética plena, así como la instalación de plantas de GLP para localidades adonde no llegan los gasoductos.

    “Así, localidades como Guañacos, Nahueve, Las Ovejas, Los Miches y Varvarco tendrán gas natural con una inversión de 20 millones de dólares”, anunció en el discurso del 1º de marzo ante la legislatura provincial y recordó que, además de trasladar la planta de GLP a Moquehue, está previsto hacer lo mismo en Chorriaca y Paso Aguerre.

    “Además, proyectamos la instalación de garrafones familiares en las localidades de Octavio Pico, Sauzal Bonito, Villa Puente Picún Leufu, Santo Tomás, El Sauce, Quili Malal, Los Chihuidos, Taquimilán, Tres Chorros y Ruca Choroy, garantizando el transporte y distribución para su abastecimiento. Queremos que los neuquinos vivan mejor independientemente de donde se viva”, ratificó.