Etiqueta: pesca deportiva

  • Para atraer a visitantes nacionales y extranjeros, Neuquén y Río Negro trabajan en una agenda turística regional

    Para atraer a visitantes nacionales y extranjeros, Neuquén y Río Negro trabajan en una agenda turística regional

    Neuquén y Río Negro dieron un paso clave hacia la consolidación de una estrategia turística regional que busca posicionar a la Norpatagonia como uno de los destinos más atractivos de Argentina y Sudamérica. La iniciativa fue uno de los principales temas abordados durante el encuentro de los gabinetes productivos de ambas provincias, donde se acordaron líneas de trabajo para fortalecer la complementariedad de sus destinos y ampliar la oferta para los viajeros.

    Cuál es el objetivo de la agenda turística conjunta entre Neuquén y Río Negro

    El objetivo es claro: generar una agenda común que permita aprovechar las fortalezas de cada territorio, potenciar experiencias turísticas integradas y atraer a más visitantes nacionales e internacionales. La propuesta contempla acciones coordinadas en promoción, desarrollo de productos turísticos y modernización de normativas vinculadas al sector.

    La secretaria de Turismo de Río Negro, Sol Canalda, destacó que el trabajo conjunto incluirá la promoción de los vinos regionales, el impulso de la pesca deportiva en lagos y ríos patagónicos, además de mesas técnicas orientadas a fortalecer la oferta formal y mejorar las condiciones para prestadores turísticos.

    El enoturismo es uno de los productos que tanto Neuquén como Río Negro buscan explotar a través del Camino del Vino – Foto: Gobierno de Río Negro

    Las provincias de Neuquén y Río Negro están conectadas a lo largo de cientos de kilómetros por ríos que atraviesan valles, estepas y paisajes cordilleranos. Además de compartir recursos naturales, ambas cuentan con atractivos turísticos similares y complementarios que son especialmente valorados por visitantes y turistas provenientes de distintas regiones de Argentina y de países vecinos. Lagos cristalinos, montañas nevadas, bosques andinos, rutas escénicas y una destacada gastronomía regional forman parte de una propuesta que despierta interés durante todo el año.

    Entre las acciones previstas se encuentra el fortalecimiento del enoturismo, uno de los segmentos con mayor crecimiento en la región. La idea es integrar las rutas del vino de Neuquén y Río Negro para ofrecer experiencias más completas, vinculando bodegas, gastronomía local y paisajes característicos de la Patagonia.

    Otro de los ejes centrales será el desarrollo de productos vinculados a la pesca deportiva. Los lagos cordilleranos, los ríos de montaña y los cursos de agua del Alto Valle constituyen escenarios muy buscados por pescadores deportivos de Argentina, Chile, Brasil y otros mercados internacionales.

    La agenda también contempla la creación de circuitos turísticos integrados que conecten la cordillera, los valles productivos y las rutas gastronómicas. De esta manera, destinos como Bariloche, Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Neuquén capital, Caviahue, El Bolsón y la Costa Atlántica rionegrina podrán complementarse dentro de propuestas más amplias y atractivas para los viajeros.

    Además, ambas provincias trabajarán en la coordinación de calendarios turísticos y campañas de promoción para reforzar la presencia de la Norpatagonia en ferias, eventos y mercados estratégicos. La iniciativa apunta a consolidar una región turística más competitiva, con propuestas para todas las estaciones del año y una identidad compartida que combine naturaleza, aventura, gastronomía y cultura.

  • Secuestraron 16 truchas y equipos de pesca en un operativo policial

    Secuestraron 16 truchas y equipos de pesca en un operativo policial

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    El procedimiento se realizó durante un control vehicular frente al Destacamento Nahuel Huapi. Dos hombres transportaban una cantidad de piezas ictícolas superior a la permitida y solo uno de ellos contaba con permiso de pesca deportiva.

    Un operativo de control vehicular e identificación de personas realizado por personal policial del Destacamento Nahuel Huapi permitió detectar el transporte irregular de peces provenientes del embalse Alicurá, situación que derivó en el secuestro de truchas, huevos de trucha y numerosos elementos utilizados para la actividad pesquera.

    El procedimiento se llevó a cabo durante la noche del lunes sobre la Ruta Nacional 40, frente a la unidad policial, cuando efectivos detuvieron la marcha de una camioneta en la que viajaban dos hombres.

    Durante la inspección, los ocupantes exhibieron voluntariamente una conservadora y varias bolsas que contenían un total de 16 truchas faenadas, además de una bolsa con huevos de trucha.

    Ante esta situación, los uniformados solicitaron la intervención de un guardaparque, quien realizó las actuaciones correspondientes para verificar el cumplimiento de la normativa vigente en materia de pesca dentro del área protegida.

    Tras analizar la documentación presentada y las condiciones en las que se había desarrollado la actividad, se constató una presunta infracción a las reglamentaciones de pesca deportiva. Según informaron fuentes oficiales, los involucrados transportaban una cantidad de piezas ictícolas superior a la permitida y solo uno de ellos poseía el permiso habilitante correspondiente.

    Como consecuencia, las autoridades procedieron al secuestro de las 16 truchas, los huevos de trucha y diversos elementos vinculados con la actividad. Entre los objetos incautados se encontraban un motor fuera de borda, un gomón, equipos de comunicación, un GPS, cajas con señuelos y accesorios de pesca, cinco cañas con reel y un cuchillo.

    Además, se labraron las respectivas actas de infracción por las irregularidades detectadas durante el control.

    Una vez finalizadas las diligencias, los ocupantes del vehículo continuaron su viaje, mientras que las piezas ictícolas y el equipamiento secuestrado quedaron a disposición de la autoridad competente, que deberá determinar las sanciones correspondientes en el marco de la legislación vigente.

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  • Del bote al lodge: la historia del pescador que encontró en El Chocón el lugar donde echar raíces

    Del bote al lodge: la historia del pescador que encontró en El Chocón el lugar donde echar raíces

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    La pesca deportiva fue el punto de partida de un proyecto turístico que hoy recibe visitantes de distintos puntos del país en Villa El Chocón.

    Hay lugares que parecen elegirse mutuamente con quienes llegan a conocerlos. Villa El Chocón fue uno de esos lugares para Diego Rodríguez. Primero apareció el lago, después la pesca, más tarde llegaron los visitantes, los proyectos y los desafíos. Lo que comenzó con una embarcación y el deseo de compartir jornadas de pesca deportiva terminó convirtiéndose en un emprendimiento turístico que hoy recibe viajeros de distintos puntos de Argentina y del exterior.

    Cuando Diego llegó a la villa, la pesca deportiva todavía era una actividad incipiente. El escenario, sin embargo, tenía todo para crecer: el lago artificial más grande del país, paredes de roca que cambian de color con la luz de la tarde y una calma difícil de encontrar en otros destinos. “Cuando llegamos, la pesca deportiva recién estaba dando sus primeros pasos en la localidad”, recuerda.

    Con un bote semirrígido comenzó a guiar pescadores por las islas y por la zona de Los Gigantes. Durante años su trabajo fue acompañar a quienes llegaban atraídos por la posibilidad de pescar en uno de los espejos de agua más importantes de la Patagonia. Pero pronto entendió que la experiencia podía ser mucho más amplia.

    Los visitantes preguntaban dónde dormir, dónde comer y qué hacer después de guardar las cañas. Así comenzó a tomar forma una idea que terminaría cambiando su rumbo. “Me gustó la idea de que el pescador llegara y tuviera todo resuelto, desde el alojamiento hasta la preparación de sus moscas para el día siguiente”, explica.

    Diego Rodríguez transformó su pasión por la pesca en un emprendimiento que combina alojamiento, gastronomía y experiencias al aire libre.

    La inspiración surgió de experiencias que conoció mientras trabajaba en operaciones de pesca deportiva en San Martín de los Andes y Junín de los Andes. Allí observó cómo funcionaban los lodges especializados y decidió adaptar ese modelo a la realidad de El Chocón.

    Su relación con el turismo, en realidad, venía de mucho antes. Nació en una familia vinculada al comercio que comenzó su historia en Rosario y continuó en Neuquén. Cuando terminó la escuela secundaria inició la Licenciatura en Turismo en la Universidad Nacional del Comahue. Aunque no llegó a completar la carrera, asegura que gran parte de esos conocimientos siguen presentes en cada decisión que toma.

    A lo largo de los años participó además en capacitaciones y acciones de promoción turística en distintas localidades del norte neuquino. Siempre sostuvo una convicción: cuando la pesca deportiva crece, también crecen los restaurantes, los alojamientos, los comercios y los servicios de toda una comunidad.

    Los atardeceres sobre el lago son una de las postales más recordadas por quienes visitan Villa El Chocón.

    El camino no estuvo exento de obstáculos. Construir el lodge demandó tiempo, esfuerzo y una fuerte apuesta económica. También hubo que adaptarse a los cambios en los hábitos de los viajeros. “Había que convencer a quienes venían a pescar por el día de quedarse, disfrutar una cena, pasar la noche frente al lago y vivir una experiencia completa”, cuenta.

    Hoy, cuando habla de Villa El Chocón, Diego enumera una larga lista de razones para visitarla. Menciona la pesca deportiva, la tranquilidad, la cercanía con la naturaleza y también el patrimonio paleontológico que convirtió al destino en una referencia internacional. Allí se hallaron restos de algunos de los dinosaurios más impresionantes descubiertos en el mundo, incluido uno de los mayores depredadores terrestres conocidos.

    Pero si hay algo que lo entusiasma especialmente son los paisajes. “Cada atardecer es distinto. No hay dos iguales”, asegura. La imagen que describe es familiar para quienes alguna vez se quedaron hasta el final del día frente al lago: el sol cayendo detrás de los acantilados, el agua reflejando tonos naranjas y rojizos, y una inmensidad silenciosa que parece extenderse hasta el horizonte.

    La combinación de pesca deportiva, naturaleza y tranquilidad convierte a El Chocón en un destino cada vez más elegido.

    Ese es, justamente, el espíritu que busca transmitir junto a su esposa Débora a través de Fario Fishing Lodge. Mientras ella está a cargo de la gastronomía, él coordina las actividades de pesca y la atención de los huéspedes. La propuesta incluye alojamiento frente al lago, comidas caseras, excursiones y una atención personalizada que apunta a que cada visitante se sienta como en casa.

    El emprendimiento también genera trabajo para vecinos de la localidad. Entre guías, choferes, personal de mantenimiento, cocina y logística, alrededor de once personas participan del funcionamiento durante la temporada. Y continúa apostando a nuevas inversiones. Más habitaciones, nuevas embarcaciones y un comedor ampliado forman parte de los proyectos que imagina para el futuro.

    “Queremos que quienes nos visitan se lleven un recuerdo completo del lugar. No sólo de la pesca, sino también de la atención, la gastronomía, los paisajes y la tranquilidad que ofrece El Chocón”, señala. Cuando se le pregunta por qué sigue apostando al turismo en Neuquén, la respuesta llega sin pausas. “Porque es una provincia extraordinaria. Tenemos nieve, pesca, senderismo, termas, ríos, lagos y paisajes únicos. Neuquén está creciendo y todavía tiene muchísimo potencial”.

    Para conocer más los servicios que presta Diego, se puede ingresar al Instagram de fario_fishing _lodge o en Facebook Fario Fishing Lodge. Con información de Neuquén Informa.


  • La pasión por la pesca encontró su lugar junto al lago de El Chocón

    La pasión por la pesca encontró su lugar junto al lago de El Chocón

    Hay lugares que parecen estar destinados a marcar el rumbo de una vida. Para Diego Rodríguez, Villa El Chocón fue uno de ellos. Lo que comenzó hace años con una embarcación y la ilusión de compartir jornadas de pesca deportiva, terminó convirtiéndose en un emprendimiento turístico que hoy recibe visitantes de distintos puntos del país y del exterior, atraídos por la inmensidad del lago, la riqueza paleontológica y la tranquilidad de la villa.

    “Cuando llegamos, la pesca deportiva recién estaba dando sus primeros pasos en la localidad”, recuerda. El escenario era inmejorable: el lago artificial más grande de la Argentina, paisajes áridos que contrastan con el azul del agua y una villa que comenzaba a descubrir su potencial turístico.

    Con un bote semirrígido y muchas ganas de emprender, Diego empezó guiando pescadores en las islas y en la zona de Los Gigantes. Con el paso de los años comprendió que la experiencia podía ir mucho más allá de una jornada de pesca. Los visitantes comenzaron a preguntar dónde alojarse, dónde comer y qué otras actividades realizar. Allí surgió la idea de crear un espacio que integrara todos esos servicios.

    Así nació Fario Fishing Lodge, un proyecto inspirado en modelos que conoció mientras trabajaba en operaciones de pesca en San Martín de los Andes y Junín de los Andes. “Me gustó la idea de que el pescador llegara y tuviera todo resuelto, desde el alojamiento hasta la preparación de sus moscas para el día siguiente”, explica.

    Su vínculo con el turismo, sin embargo, venía de mucho antes. Proveniente de una familia vinculada al comercio que comenzó en Rosario (Santa Fe) y siguió en Neuquén, Diego siempre imaginó su futuro en esta actividad. Tras finalizar el secundario comenzó a estudiar la Licenciatura en Turismo en la Universidad Nacional del Comahue. Aunque no pudo concluir la carrera, asegura que muchos de los conocimientos adquiridos siguen guiando su trabajo cotidiano.

    A lo largo de los años también participó en capacitaciones y acciones de promoción turística en distintas localidades del norte neuquino, convencido de que la pesca deportiva no beneficia únicamente a los guías, sino que moviliza a toda una comunidad.

    Como todo emprendimiento, el camino estuvo lleno de desafíos. La construcción del lodge, la inestabilidad económica y el cambio de hábitos de los visitantes fueron algunas de las barreras que debió superar. “Había que convencer a quienes venían a pescar por el día de quedarse, disfrutar una cena, pasar la noche frente al lago y vivir una experiencia completa”, cuenta.

    El momento más difícil llegó durante la pandemia. Con el turismo paralizado y las actividades recreativas suspendidas, el proyecto debió reinventarse para resistir. Sin embargo, nunca pensó en abandonar definitivamente. “La idea siempre fue encontrar la manera de seguir y volver a crecer cuando todo pasara”, afirma.

    Hoy, Diego considera que Villa El Chocón posee atributos únicos. Además de albergar el lago artificial más grande del país, es reconocida mundialmente por sus hallazgos paleontológicos, entre ellos el dinosaurio carnívoro más grande conocido hasta el momento. A eso se suma una ubicación privilegiada para la pesca deportiva, entre Limay Medio, El Chocón y Limay Inferior.

    Pero si hay algo que menciona con especial entusiasmo son los paisajes. “Cada atardecer es distinto. No hay dos iguales”, asegura. Y describe una postal que sus huéspedes suelen recordar mucho después de regresar a casa: el sol escondiéndose detrás de los acantilados, las aguas calmas del lago reflejando los colores del cielo y las noches estrelladas que parecen no tener fin.

    La propuesta que lidera junto a su esposa Débora busca justamente que cada visitante pueda disfrutar de esa experiencia sin preocupaciones. Ella está a cargo de la gastronomía, mientras que Diego coordina la actividad de pesca y la atención general. El resultado es una oferta integral que incluye alojamiento frente al lago, comidas caseras, excursiones y atención personalizada.

    Con capacidad para recibir grupos reducidos, el lodge genera además empleo local. Entre guías, choferes, personal de mantenimiento, cocina y logística, alrededor de once personas participan del funcionamiento del establecimiento durante la temporada.

    Para Diego, el crecimiento del turismo en Villa El Chocón es evidente. Hay más servicios, más alojamientos y más prestadores. Sin embargo, está convencido de que todavía queda mucho por desarrollar. Por eso sigue apostando a la promoción del destino junto a organismos provinciales y participando en distintas acciones de difusión.

    Su sueño es continuar creciendo sin perder la esencia. Más habitaciones, nuevas embarcaciones y un comedor más amplio forman parte de los proyectos a futuro. Pero hay algo que no piensa negociar: la calidad de la experiencia.

    “Queremos que quienes nos visitan se lleven un recuerdo completo del lugar. No sólo de la pesca, sino también de la atención, la gastronomía, los paisajes y la tranquilidad que ofrece El Chocón”, señala.

    Cuando se le pregunta por qué vale la pena apostar al turismo en Neuquén, la respuesta surge inmediata. “Porque es una provincia extraordinaria. Tenemos nieve, pesca, senderismo, termas, ríos, lagos y paisajes únicos. Neuquén está creciendo y todavía tiene muchísimo potencial”.

    Mientras el sol cae sobre las aguas del lago y las siluetas de Los Gigantes se recortan en el horizonte, Diego sigue construyendo ese sueño que comenzó hace años con una simple embarcación y una profunda pasión por la pesca deportiva. Una historia que, como los atardeceres de El Chocón, continúa escribiéndose cada día de una manera diferente.

    Para conocer más los servicios que presta Diego, se puede ingresar al Instagram de fario_fishing _lodge o en Facebook Fario Fishing Lodge.

  • Salmon Chinook: cuánto llega a pesar el coloso de las aguas patagónicas

    Salmon Chinook: cuánto llega a pesar el coloso de las aguas patagónicas

    Hay un gigante que recorre en silencio los ríos de la Patagonia norte. No es un depredador terrestre ni una especie exótica de reciente aparición en los titulares: es el salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha), el salmón más grande del mundo, que llegó para quedarse en cuencas que van desde el río Azul en El Bolsón hasta los confines de Tierra del Fuego. Su presencia desafía los límites del ecosistema nativo, fascina a los pescadores deportivos y mantiene en alerta permanente a la comunidad científica.

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    El Chinook no es un pez común. Los adultos alcanzan entre 84 y 147 centímetros de longitud y pueden pesar entre 25 y 60 kilos, lo que lo convierte en la especie de salmón más grande del Pacífico y del planeta. Su cuerpo es azul verdoso sobre el lomo y la cabeza, plateado en los flancos y blanco en el vientre, con manchas negras características en la cola y en la parte superior del cuerpo. Cuando remonta los ríos para el desove, su coloración se oscurece y enrojece, transformando su aspecto de manera notable.

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    En la Patagonia argentina, los registros de captura en pesca deportiva dan cuenta de la magnitud real de estos ejemplares. En el río Corcovado, Omar Méndez estableció el récord local con un salmón de 27 kilos y 400 gramos, seguido de cerca por un ejemplar de 23 kilos con 500 gramos que capturó Jonathan Hernández en 2013, también en el mismo río.

    Más recientemente, en El Desemboque, cerca de Lago Puelo (Chubut), un pescador logró una captura documentada de más de 18 kilos, superando en unos 2 kilos el récord anterior reconocido para ese sector, que rondaba los 16 kilos. En el río De las Vueltas, a unos 30 kilómetros de El Chaltén, se han registrado ejemplares de hasta 33 kilos.

    El récord mundial en pesca deportiva pertenece al pescador Alejandro León Azul, quien capturó un Chinook de 48 kilos en el río Aysén, Patagonia chilena, en 2023. En pesca comercial, el registro histórico corresponde a un ejemplar de 57 kilos capturado cerca de Petersburg, Alaska, en 1949.

    Del Pacífico Norte a los ríos del sur argentino

    El Chinook es originario de las costas del océano Pacífico Norte, con una distribución nativa que abarca desde California hasta Alaska, pasando por Oregón, Washington, la Columbia Británica en Canadá y el mar de Bering. Su llegada a la Patagonia no fue espontánea: la especie fue introducida en Chile durante la década de 1970 desde ríos de Estados Unidos, como el Columbia y el Willamette, con fines comerciales de acuicultura y experimentos de salmon ranching. Varios ejemplares escaparon de jaulas marinas y, en pocas décadas, protagonizaron una colonización de proporciones históricas.

    «La mayoría de los salmones Chinook regresan al lugar donde nacieron para procrear, pero un porcentaje mínimo coloniza lugares nuevos», explicó Esteban Avigliano, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Producción Animal (INPA, CONICET-UBA). Ese mecanismo, denominado natal homing o filopatría, es la clave para entender tanto su fidelidad al río de origen como su capacidad para expandirse hacia nuevas cuencas cuando algunos individuos se «extravían» y se reproducen en aguas no natales.

    Así, el Chinook avanzó desde el río Santa Cruz hacia el Atlántico, aprovechando corrientes oceánicas. En pocos años, colonizó cuencas que van desde el río Azul en El Bolsón hasta el río Ovando en Tierra del Fuego. Los especialistas definen esta expansión como «la invasión de salmónidos de mayor escala geográfica a nivel mundial». En Argentina, la especie ocupa, entre otros, los ríos Gallegos, Chubut, Futaleufú, Pico, Corcovado y Negro. Incluso se han registrado capturas en el río Paraná y en la costa uruguaya.

    Ciclo de vida: del río al mar y de regreso

    El ciclo de vida del Chinook explica en parte su capacidad de colonización. Los alevines nacen en agua dulce, donde pueden permanecer hasta dos años antes de migrar al mar. En el océano, la especie pasa entre pocos meses y cuatro o cinco años, período en el que su crecimiento es explosivo. Se alimenta de peces forrajeros —anchoas, sardinas, pequeñas especies que integran grandes cardúmenes— y crece a una velocidad que ninguna especie nativa de la Patagonia puede igualar.

    Al alcanzar la madurez sexual, los adultos regresan a los ríos donde nacieron para desovar y morir. Durante esa última etapa, el estómago del pez adulto queda vacío: ya no se alimenta. Sin embargo, su presencia sigue siendo determinante para el ecosistema. Las carcasas de los salmones muertos aportan una enorme cantidad de nutrientes al sistema fluvial.

    En algunos sectores del río Santa Cruz, investigadores del Centro Nacional Patagónico (Cenpat) contabilizaron hasta 20 toneladas de carcasas en tramos muy acotados del río. Ese banco de proteínas y minerales es aprovechado por cóndores, águilas mora, zorros, caranchos e incluso, en hallazgos recientes, por pumas que aprendieron a cazar salmones en los ríos.

    La «agresividad territorial»

    El estudio del Chinook en la Patagonia comenzó casi de casualidad, en 1997, cuando un técnico de la Secretaría de Pesca de Santa Cruz detectó que peces descritos como truchas en el río Caterina —tributario del lago Argentino— eran, en realidad, salmones Chinook que desovaban en ese cuerpo de agua desde hacía por lo menos 20 años. Ese hallazgo encendió una línea de investigación que hoy involucra al CONICET, universidades de Chile y Estados Unidos, ONGs como la Fundación Anfibia y organismos provinciales.

    En 2006 se reportaron por primera vez salmones desovando en el río De las Vueltas, en cercanías de El Chaltén. Los estudios moleculares demostraron que esos ejemplares eran descendientes de peces del río Caterina y de otras cuencas de la Patagonia, que llegaron allí por el mecanismo de dispersión secundaria. Un análisis genético publicado recientemente reveló que la diversidad genética de la población del río De las Vueltas igualó o superó la de los linajes fundadores del noroeste de América del Norte, algo que sorprendió a los investigadores.

    Desde el Cenpat, el investigador Javier Ciancio lidera el monitoreo de la especie y subraya su impacto territorial: «El Chinook adulto no preda en ríos —su estómago queda vacío—, pero su agresividad territorial ahuyenta a las especies nativas, y los juveniles devoran alevines locales». Esa doble presión —competencia territorial en la etapa adulta y depredación en la etapa juvenil— representa un desafío serio para la biodiversidad nativa.

    El río Santa Cruz funciona como un hub genético y como corredor migratorio desde el cual la especie avanza hacia otras cuencas atlánticas. Las estimaciones de colegas chilenos muestran que la población del río Toltén —que nace en el lago Villarrica y desagua en el Pacífico— puede variar entre 10.000 y 43.000 individuos, y que los pescadores artesanales de ese río han llegado a capturar 100 toneladas en una temporada.

    Una paradoja difícil de resolver

    El Chinook encarna una paradoja que los gestores ambientales y las comunidades patagónicas aún intentan resolver. Por un lado, es una especie exótica invasora que altera los equilibrios biológicos, modifica la química de los ríos donde desova y muere, compite con truchas arco iris y con especies nativas, y genera impactos sanitarios cuando las carcasas se acumulan en las orillas.

    En noviembre de 2025, la Legislatura de Santa Cruz sancionó una ley que lo declara especie exótica invasora en todo el territorio provincial, aunque simultáneamente lo reconoce como especie de uso controlado, autorizando a la Secretaría de Pesca y Acuicultura a diseñar un Plan de Control y Aprovechamiento regulado.

    Por otro lado, el Chinook es el corazón de la pesca deportiva en la Patagonia. Grupos de pescadores del Alto Valle de Río Negro y Neuquén relatan con entusiasmo la experiencia de combatir ejemplares de más de 20 kilos en plena correntada. «Son peces muy combativos, hay que estar preparado con reeles y cañas adecuadas. Son unos 20 kilos de fuerza en plena correntada.

    Es como si quisieras sacar una bolsa de cal del agua», describió Diego Hernández, pescador neuquino que capturó un Chinook de 15 kilos en aguas chilenas. La temporada recomendada se extiende desde diciembre hasta mediados de abril, con los mejores registros concentrados en los primeros meses del año.

    La pesca deportiva del Chinook genera un flujo turístico significativo hacia destinos como El Chaltén, Corcovado, Carrenleufú y Lago Puelo, donde guías especializados conducen salidas con mosca, spinning y trolling a gran profundidad. El reglamento establece la devolución obligatoria en muchos casos, una práctica que los pescadores deportivos han adoptado con convicción para sostener la especie en el tiempo.

    Mientras el debate científico y político sobre su manejo continúa, el salmón Chinook sigue remontando los ríos de la Patagonia norte cada verano: silencioso, colosal, impredecible. Un coloso del Pacífico que encontró en los ríos del sur argentino un nuevo hogar, y que todavía tiene mucho por enseñarle a quienes estudian y habitan estos territorios.

    FUENTE:Redacción +P

  • Trucha gigante en Nahuel Huapi: la captura del año

    Trucha gigante en Nahuel Huapi: la captura del año

    Una salida de trolling en el brazo Machete, con líneas a 20 metros y señuelos medianos, terminó tras cinco horas de búsqueda en una captura única que sorprendió por su tamaño y pelea.

    Hay días en los que el sur decide poner a prueba la paciencia. El Lago Nahuel Huapi, imponente y muchas veces esquivo, fue escenario de una de esas jornadas donde todo parece lento… hasta que deja una historia para recordar.

    Estuvimos pescando en el Lago Nahuel Huapi, por la zona del brazo Machete, del lado de Villa La Angostura. Salimos en bote haciendo trolling, con el bote en movimiento”, cuenta Felipe Gazaneo, quien relató lo vivido tras la salida del domingo

    Muchas horas, una sola chance

    La jornada fue larga. Cinco horas navegando, buscando profundidad, probando velocidades y confiando en la técnica.

    Estuvimos alrededor de 5 horas pescando y en esa zona tuvimos un solo pique, pero fue el bueno”.

    El equipo trabajó fino:
    líneas largas de unos 100 metros, señuelos de 15 a 20 cm y profundidades cercanas a los 20 metros. Una apuesta clásica al trolling profundo, en busca de esos peces que no siempre aparecen… pero cuando lo hacen, no dejan dudas.

    Cuando el reel empezó a cantar

    El pique llegó sin aviso, como suelen llegar los mejores. Y lo que siguió fue pura tensión.

    Después de una linda pelea de unos 15 o 20 minutos, logramos sacar una trucha arcoíris de aproximadamente 6 kilos”.

    La trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) respondió con potencia, exigiendo al máximo cada segundo de la pelea. Fueron minutos donde todo se detiene: el bote, las palabras y hasta la respiración.

    Una captura que vale toda la salida

    No hubo cantidad. No hubo acción constante. Pero en la pesca, muchas veces eso es lo de menos.

    La verdad, una experiencia espectacular y un ejemplar muy lindo para la zona”.

    Y no es una frase más. Según lo que comentaron en la embarcación, se trataría de la trucha más grande de la temporada en el lago, un dato que rápidamente empezó a circular entre pescadores.

    El equipo y la lectura del lago

    La salida se realizó con Raúl, de El Sureño Excursiones, quien conoce cada rincón del Nahuel y fue clave para posicionar la embarcación en la zona correcta.

    Nos llevó Raúl, de El Sureño Excursiones”, destacaron.

    La captura fue compartida entre:
    Felipe Gazaneo, Franco Capperi, Gustavo Capperi, Karina Coria y los chicos de Matebreak, un grupo que entendió que en el sur, la clave es insistir… hasta que pasa.

    El valor de ese único pique

    En tiempos donde muchas veces se mide todo en cantidad, historias como esta recuerdan lo esencial: un solo pique puede justificar todo.

    El Nahuel, una vez más, hizo lo suyo. Esperó. Midió. Y cuando quiso, entregó una de esas capturas que quedan.

    Agradecimientos

    A Raúl de El Sureño Excursiones por llevarnos y guiarnos en la jornada”.

    A los chicos de Matebreak por la pesca y el momento compartido”.

    A Felipe Gazaneo, Franco Capperi, Gustavo Capperi y Karina Coria por ser parte de esta experiencia”.

  • El guía que conoce los misterios de la pesca deportiva y se adaptó a las nuevas tendencias

    El guía que conoce los misterios de la pesca deportiva y se adaptó a las nuevas tendencias

    El día empieza antes que el sol. En la orilla del río Limay, el aire todavía guarda el frío de la noche y el agua corre con una calma que parece eterna. Ahí, en ese instante suspendido, es donde Rodrigo Aguadé encuentra el sentido de lo que hace: no se trata solo de pescar, sino de habitar el tiempo de otra manera.

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    Su historia no nació como un proyecto de negocios, sino como una relación íntima con el paisaje. Desde chico, el río fue refugio y escuela. “Venía a pescar, a conectarme con la naturaleza”, cuenta. Con los años, ese vínculo se volvió más profundo, casi inevitable. Conocer cada rincón, entender los ritmos del agua, leer los silencios, lo llevó a dar un paso más: compartir esa experiencia.

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    No hubo un momento exacto en el que decidió dedicarse al turismo. Fue más bien un proceso, una transformación natural. Lo que empezó como pasión terminó convirtiéndose en una forma de vida.

    Experiencia completa

    “Me di cuenta de que podía ofrecer algo más que pesca: una experiencia completa”, dice. Y ahí apareció la convicción, esa que sostiene incluso en los momentos de incertidumbre.

    Porque emprender en turismo, y más aún en pesca deportiva, no es sencillo. Las temporadas, el clima y la economía marcan el pulso de una actividad que exige paciencia y resiliencia. Rodrigo lo sabe bien. Hubo dudas, claro. Pero nunca suficientes para abandonar. “Siempre pesó más la pasión”, resume.

    Neuquén, en ese sentido, juega un papel central. No solo como escenario, sino como identidad. Ríos de nivel internacional como el río Chimehuín, el Collón Cura o el Malleo, junto a lagos de aguas profundas y paisajes imponentes como el lago Lácar o el Huechulafquen, conforman un territorio donde la naturaleza sigue siendo protagonista. “Es un lugar donde todavía se puede desconectar de verdad”, afirma.

    Excursiones que ofrece

    En ese entorno, su propuesta se diferencia por algo que no se improvisa: la cercanía. Rodrigo no vende excursiones, construye experiencias. Cada salida es distinta, pensada en función de quien llega. El objetivo no es solo una buena jornada de pesca, sino que el visitante se lleve algo más: una sensación, una pausa, un recuerdo que invite a volver.

    Ese enfoque parece ir en sintonía con los tiempos que corren. El turismo cambió, dice. Hoy los viajeros buscan autenticidad, contacto real, detalles. Ya no alcanza con ofrecer un servicio: hay que generar un vínculo. Y en ese terreno, el trato personalizado y el conocimiento del lugar hacen la diferencia.

    Trabaja de manera independiente, pero alrededor de su actividad se teje una red silenciosa de colaboradores y proveedores locales que se activa cada temporada. Para él, eso también es parte del proyecto. “Generar empleo local fortalece la identidad y crea oportunidades reales”, sostiene.

    El crecimiento del turismo en la provincia, acompañado por promoción, infraestructura y reglas claras, también fue clave. Mejores accesos, conectividad y servicios no solo facilitan la llegada de visitantes, sino que posicionan al destino en un mapa cada vez más competitivo. Aun así, Rodrigo tiene claro hacia dónde quiere ir.

    Sueña con consolidar su emprendimiento, hacerlo crecer sin perder la esencia. Mantener la calidad, el trato cercano, esa forma de entender la pesca como una experiencia integral.

    Y mientras habla del futuro, vuelve inevitablemente al presente: al amanecer en el río, al sonido del agua, al instante en que todo parece empezar de nuevo. Ahí, en ese punto exacto entre la naturaleza y la emoción, es donde su historia sigue escribiéndose.

  • Donde el río marca el pulso: la pasión de Rodrigo Aguadé por la pesca deportiva

    Donde el río marca el pulso: la pasión de Rodrigo Aguadé por la pesca deportiva

    El día empieza antes que el sol. En la orilla del río Limay, el aire todavía guarda el frío de la noche y el agua corre con una calma que parece eterna. Ahí, en ese instante suspendido, es donde Rodrigo Aguadé encuentra el sentido de lo que hace: no se trata solo de pescar, sino de habitar el tiempo de otra manera.

    Su historia no nació como un proyecto de negocios, sino como una relación íntima con el paisaje. Desde chico, el río fue refugio y escuela. “Venía a pescar, a conectarme con la naturaleza”, cuenta. Con los años, ese vínculo se volvió más profundo, casi inevitable. Conocer cada rincón, entender los ritmos del agua, leer los silencios, lo llevó a dar un paso más: compartir esa experiencia.

    No hubo un momento exacto en el que decidió dedicarse al turismo. Fue más bien un proceso, una transformación natural. Lo que empezó como pasión terminó convirtiéndose en una forma de vida. “Me di cuenta de que podía ofrecer algo más que pesca: una experiencia completa”, dice. Y ahí apareció la convicción, esa que sostiene incluso en los momentos de incertidumbre.

    Porque emprender en turismo, y más aún en pesca deportiva, no es sencillo. Las temporadas, el clima y la economía marcan el pulso de una actividad que exige paciencia y resiliencia. Rodrigo lo sabe bien. Hubo dudas, claro. Pero nunca suficientes para abandonar. “Siempre pesó más la pasión”, resume.

    Neuquén, en ese sentido, juega un papel central. No solo como escenario, sino como identidad. Ríos de nivel internacional como el río Chimehuín, el río Collón Cura o el río Malleo, junto a lagos de aguas profundas y paisajes imponentes como el lago Lácar o el lago Huechulafquen, conforman un territorio donde la naturaleza sigue siendo protagonista. “Es un lugar donde todavía se puede desconectar de verdad”, afirma.

    En ese entorno, su propuesta se diferencia por algo que no se improvisa: la cercanía. Rodrigo no vende excursiones, construye experiencias. Cada salida es distinta, pensada en función de quien llega. El objetivo no es solo una buena jornada de pesca, sino que el visitante se lleve algo más: una sensación, una pausa, un recuerdo que invite a volver.

    Ese enfoque parece ir en sintonía con los tiempos que corren. El turismo cambió, dice. Hoy los viajeros buscan autenticidad, contacto real, detalles. Ya no alcanza con ofrecer un servicio: hay que generar un vínculo. Y en ese terreno, el trato personalizado y el conocimiento del lugar hacen la diferencia.

    Trabaja de manera independiente, pero alrededor de su actividad se teje una red silenciosa de colaboradores y proveedores locales que se activa cada temporada. Para él, eso también es parte del proyecto. “Generar empleo local fortalece la identidad y crea oportunidades reales”, sostiene.

    El crecimiento del turismo en la provincia, acompañado por promoción, infraestructura y reglas claras, también fue clave. Mejores accesos, conectividad y servicios no solo facilitan la llegada de visitantes, sino que posicionan al destino en un mapa cada vez más competitivo. Aun así, Rodrigo tiene claro hacia dónde quiere ir.

    Sueña con consolidar su emprendimiento, hacerlo crecer sin perder la esencia. Mantener la calidad, el trato cercano, esa forma de entender la pesca como una experiencia integral.

    Y mientras habla del futuro, vuelve inevitablemente al presente: al amanecer en el río, al sonido del agua, al instante en que todo parece empezar de nuevo. Ahí, en ese punto exacto entre la naturaleza y la emoción, es donde su historia sigue escribiéndose.

  • Neuquén coordina con Chile el lanzamiento de la temporada de pesca

    Neuquén coordina con Chile el lanzamiento de la temporada de pesca

    La Secretaría de Turismo de Neuquén coordina junto a representantes de Chile un evento de lanzamiento de la temporada de pesca previsto para septiembre, según se informó tras la participación provincial en la WTM Latin America 2026, celebrada en São Paulo.

    La comitiva neuquina estuvo integrada por prestadores de destinos de nieve y los secretarios de Turismo de San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Caviahue, quienes presentaron la oferta turística invernal de la provincia ante operadores y líneas aéreas de la región.

    Más de 90 reuniones para posicionar la nieve neuquina en Brasil

    Durante las tres jornadas de la feria, la delegación provincial concretó más de 90 reuniones con prestadores y operadores turísticos, con foco en la difusión de la temporada de invierno y el fortalecimiento de la comercialización hacia el mercado brasileño.

    Neuquén participó dentro del stand de Inprotur, bajo la propuesta patagónica, para ampliar la visibilidad de sus destinos en el mercado regional. Desde la organización señalaron que Brasil es considerado un socio estratégico, por lo que se trabaja en la mejora de la conectividad aérea y la capacitación del sector para recibir visitantes internacionales.

    La oferta incluye esquí, gastronomía y mejoras en infraestructura

    La propuesta presentada en São Paulo abarcó centros de esquí, experiencias de montaña, gastronomía regional y naturaleza. También se destacaron inversiones en infraestructura, rutas y mejoras en el aeropuerto Aviador Carlos Campos, con el objetivo de consolidar a Neuquén como uno de los destinos de nieve más elegidos de la región.

    El evento de lanzamiento de la temporada de pesca con Chile, previsto para septiembre, busca potenciar una de las actividades turísticas más reconocidas de la zona, que atrae visitantes de todo el país y del exterior.

  • Prefectura asistió a cuatro pescadores que no podían regresar a tierra firme en el lago Falkner

    Prefectura asistió a cuatro pescadores que no podían regresar a tierra firme en el lago Falkner

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    Personal de la Prefectura Naval Argentina brindó asistencia a cuatro hombres que practicaban pesca deportiva y se encontraban imposibilitados de retornar a la costa, en un operativo llevado a cabo en el lago Falkner, Neuquén.

    El hecho se inició cuando una mujer se comunicó con la Fuerza para solicitar ayuda, al no tener noticias de su esposo, quien el día anterior se había dirigido junto a tres acompañantes a la zona de los lagos Meliquina y Falkner, sin poder establecer contacto desde entonces.

    Ante esta situación, efectivos de la Autoridad Marítima nacional desplegaron un operativo de búsqueda que permitió dar con los cuatro individuos, quienes se hallaban a bordo de una embarcación a unas cinco millas náuticas de la costa del lago Falkner.

    Según indicaron, habían decidido permanecer en el lugar tras sufrir desperfectos mecánicos en el motor, lo que les impidió emprender el regreso.

    Una vez ubicados, el personal de Prefectura los escoltó durante la navegación de retorno hacia la zona de partida. Al arribar, se verificó que todos se encontraban en buen estado de salud y no fue necesaria la intervención médica.

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