Marcelo Rucci y la cúpula del sindicato de Petroleros firmaron su desafiliación al Movimiento Popular Neuquino, al que acusan de haber “desaparecido”. Lanzan Fuerza Neuquina y Federal y se distancian de las candidaturas personales. La salida marca otro hito en el ocaso del viejo poder provincial.
El gremio de mayor peso territorial y político en la provincia de Neuquén dio este miércoles un paso que confirma el cierre de un ciclo. La conducción del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa se desafilió formalmente del Movimiento Popular Neuquino (MPN), el partido que gobernó la provincia durante seis décadas y que hoy, según sus exmilitantes, “ya no existe”.
Marcelo Rucci, secretario general del gremio, encabezó la presentación en el Juzgado Federal N°1 con competencia electoral en Neuquén capital. Lo acompañaron otros dirigentes de la comisión directiva, como Ernesto Inal, y una delegación del cuerpo de delegados. “El MPN desapareció. No hubo más convocatorias, no pasó más nada. Se terminó una etapa”, afirmó Rucci.
La desvinculación no es meramente simbólica: llega acompañada del impulso a un nuevo espacio político, Fuerza Neuquina y Federal, un partido en construcción que busca representar a los trabajadores desde una estructura propia. Rucci aclaró que no tienen planes de participar en elecciones hasta 2027 y que su objetivo es construir sin apuro, con “una representación real” de las bases.
“Donde se deciden los destinos de los trabajadores no puede ser que no haya obreros. Nosotros no vamos a ocupar ningún puesto político. Lo dijimos y lo vamos a cumplir. Hay mucha capacidad entre nuestros compañeros para dar ese paso”, enfatizó Rucci.
El nuevo espacio tiene aspiraciones federales. Además del anclaje neuquino, el sindicalista confirmó que se están tejiendo vínculos con dirigentes de Río Negro y La Pampa. “Esto es una construcción de largo plazo, con la mirada puesta en el futuro”, sostuvo.
Qué deja el MPN tras la salida de los Petroleros
La ruptura del poderoso sindicato petrolero con el MPN no sólo tiene implicancias políticas de cara al futuro. También expone lo que queda del partido que moldeó durante décadas la institucionalidad provincial, estructuró alianzas territoriales y tejió consensos con sectores empresariales y gremiales.
Con esta salida, el MPN pierde a un aliado histórico en la zona más estratégica del país en términos energéticos: Vaca Muerta. El partido, que ya venía fragmentado entre sectores “azules” y “emepenistas puros”, hoy ve diluirse otro de sus pilares tradicionales. Las nuevas generaciones sindicales no encuentran representación en un partido que, según dicen, dejó de hablar su lenguaje y dejó vacía su estructura de poder.
La fractura también evidencia que el proceso de realineamiento político en Neuquén sigue en marcha. Con la gobernación en manos de Rolando Figueroa —un ex MPN que construyó su camino por fuera del partido— y el Congreso partidario sin capacidad de renovar liderazgos amplios, el Movimiento Popular Neuquino parece encaminarse a un rol marginal.
Fuerza Neuquina y Federal no sólo es una respuesta a esa crisis, sino también un intento de llenar el vacío con un nuevo sujeto político: el trabajador organizado como protagonista, no como furgón de cola.
(Foto Crédito La Tecla Patagonia)








