Etiqueta: derechos humanos

  • A 50 años del golpe, se sigue marchando por memoria, verdad y justicia

    A 50 años del golpe, se sigue marchando por memoria, verdad y justicia

    Este 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1976 en Argentina, que dio inicio a la última dictadura cívico-militar. La fecha se conmemora como el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una jornada que invita a reflexionar sobre las graves violaciones a los derechos humanos perpetrados por la junta militar. 

    Durante la dictadura, miles de personas fueron víctimas de secuestros, torturas y desapariciones forzadas en centros clandestinos de detención distribuidos en todo el país. Este accionar formó parte de un plan sistemático de represión ejecutado por el Estado. Hoy, el recuerdo de las víctimas y la consigna de “Nunca Más” continúan vigentes como pilares de la democracia.

    En el marco de este nuevo aniversario, organismos de derechos humanos, instituciones y distintos niveles del Estado regional, organizan actividades conmemorativas en todo el territorio. Estas incluyen actos oficiales, movilizaciones, intervenciones culturales y espacios de reflexión colectiva. El objetivo es reafirmar el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.

    Actos, marchas y memoria

    En Neuquén, el acto central se realizará a las 10 en el ex centro clandestino de detención “La Escuelita”, con la participación de autoridades, sobrevivientes y familiares de víctimas. La jornada incluirá también expresiones culturales como el cierre artístico del grupo Sureras. Además, la ciudad tendrá una movilización principal a las 19:30 en el monumento a San Martin bajo el lema «50 años del golpe genocida. Son 30.000. Los derechos se conquistan en las calles. ¡Ni un paso atrás!».

    En Cipolletti,  La Asamblea Multisectorial convocó al acto a las 11 en la plaza San Martín. A las 12, se realizará un «Pañuelazo» en el Puente Neuquén-Cipolletti y se cerrará la fecha con una marcha en la tarde a partir de las 17 en la plaza San Martín.

    En General Roca, la marcha está convocada a partir de las 18:30 entre las calles Mitre y Sarmiento, con la revelación de una placa alusiva en la plaza Belgrano. A modo de cierre se leerá un texto conmemorativo por las víctimas y desaparecidos de la última dictadura.

    A medio siglo de aquellos hechos atroces y en medio de los crecientes discursos negacionistas y apologistas actuales, el accionar colectivo sigue siendo un eje central para traer luz a la memoria, buscar verdad y conseguir justicia

  • Memoria: 50 pañuelos a 50 años del golpe de estado

    Memoria: 50 pañuelos a 50 años del golpe de estado

    El Centro de Documentación e Información Educativa (CeDIE) Alicia Pifarré, del CPE, organizó el último día hábil de la semana pasada, un acto conmemorativo por este 24 de marzo, de la Memoria por la Verdad y la Justicia con una instalación artística bajo la consigna “Florecerán pañuelos”.

    El director del CeDIE Iván Nicola resaltó que la propuesta invitó a las diferentes direcciones y coordinaciones dependientes del Consejo Provincial de Educación (CPE) a intervenir 50 pañuelos blancos a 50 años del golpe de estado cívico eclesiástico militar. “Nos sumamos a la iniciativa que lanzaron Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para este año; la idea es llenar de flores un símbolo de la historia nacional”, destacó.

    Bordado, acuarela, consignas de Derechos Humanos, marcadores y origami son algunas de las variantes que se pueden observar en los pañuelos blancos que permanecen exhibidos en el centro de documentación.

    Recopilación de Alicia Pifarré
    “Alicia Pifarré nació el 29 de noviembre de 1952. Era maestra de la Escuela Nº 56 del Barrio Belgrano y estudiaba letras al momento de ser secuestrada el 9 de junio de 1976, cerca de la medianoche, durante la última dictadura cívico militar. Aún permanece desaparecida”, Gabriela Nemiña en el libro ‘El portafolio de Alicia’.

    Hace diez años, a través de la resolución 228/16 del CPE se estableció el nombre Alicia Pifarré para el CeDIE, espacio en el que está exhibido su legajo docente y su portafolio marrón.

    El repositorio digital del centro de documentación recopila textos, correspondencia y fotografías de Alicia -donación de su sobrina Sabrina Pifarré-; al igual que libros en los que se presenta su historia de vida hasta su desaparición. Están disponibles en cedie.neuquen.edu.ar/50-veces-alicia/

     

  • Memoria para transformar: masculinidades, democracia y el legado del 24 de marzo

    Memoria para transformar: masculinidades, democracia y el legado del 24 de marzo

    Por Federico Sacchi, especial para «Río Negro»

    Cada 24 de marzo Argentina vuelve a nombrar tres palabras que ya forman parte de su identidad democrática: Memoria, Verdad y Justicia. No son solo consignas. Son el resultado de una lucha histórica que atravesó generaciones y que convirtió a nuestro país en un faro internacional en materia de derechos humanos.

    Foto: Marcelo Martínez

    Este año la memoria tiene una densidad especial. Se cumplen cincuenta años del inicio de la dictadura más sangrienta de nuestra historia, inaugurada con el golpe de Estado de 1976. Medio siglo después, la pregunta sigue siendo profundamente política: qué hacemos con esa memoria y qué democracia queremos construir a partir de ella.

    El terrorismo de Estado no fue solo un proyecto militar. Fue un sistema de disciplinamiento social que buscó imponer miedo, silencio y obediencia. Miles de personas fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas porque pensaban distinto, porque militaban, porque soñaban con una sociedad más justa.

    Pero también fue la expresión extrema de un orden cultural que exaltaba la autoridad, la jerarquía y la idea del “hombre fuerte” como garante del orden.

    Foto Archivo «Río Negro»

    En ese sentido, la dictadura también puede leerse como el despliegue de un poder profundamente masculinizado que convirtió la dominación en forma de gobierno. Un modelo de poder basado en la fuerza, la jerarquía y el disciplinamiento, que intenta reprimir la diferencia y controlar todo aquello que se percibe como amenaza: la militancia política, las juventudes organizadas, las mujeres que disputaban espacios de participación política y social y las identidades que desafiaban la norma.

    El terrorismo de Estado fue también un intento de imponer una forma única de vivir, sentir y pensar.

    Pero la historia argentina demuestra que ningún proyecto basado en el miedo logra borrar del todo el deseo de justicia.

    Foto Archivo «Río Negro»

    Cuando el silencio parecía imponerse, comenzaron a aparecer las primeras grietas en ese orden autoritario. Mujeres que salieron a la calle con una pregunta simple y devastadora: ¿dónde están nuestros hijos e hijas?

    Las rondas de las Madres de Plaza de Mayo, y más tarde el trabajo incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo, transformaron el dolor en una de las luchas más profundas de la historia democrática contemporánea. Con sus pañuelos blancos desafiaron a la dictadura, pero también a los mandatos culturales que pretendían relegarlas al silencio.

    En un contexto dominado por la lógica del poder masculino y militarizado, ellas construyeron otra forma de hacer política: una política de la memoria, del cuidado y de la persistencia. Aquella lucha, profundamente ética y colectiva, abrió un camino que hoy forma parte del ADN democrático de la Argentina.

    También es necesario recordar que el terrorismo de Estado operó en una sociedad atravesada por normas patriarcales y heteronormativas. Las personas del colectivo LGBTIQ+ y otras identidades disidentes vivían en un contexto de persecución, estigmatización y violencia institucional y social que se intensificó durante la dictadura.

    Muchas de esas historias quedaron durante años fuera de los relatos oficiales de la memoria, no porque no existieran, sino porque durante mucho tiempo no existieron condiciones sociales para nombrarlas. Recuperarlas hoy es parte de una memoria democrática más amplia.

    En ese recorrido histórico, la ampliación de derechos conquistada en democracia —como la histórica Ley de Identidad de Género— también puede leerse en diálogo con ese mismo proceso colectivo que busca garantizar dignidad y reconocimiento para todas las personas.

    La memoria, entonces, no es un archivo cerrado. Es un campo de disputa.

    Foto: Marcelo Ochoa

    Y en esa disputa también aparece la responsabilidad de quienes fuimos socializados en modelos de masculinidad. Si durante décadas los modelos de poder se construyeron sobre la lógica de la dominación y el silencio, el desafío democrático del presente también pasa por transformar esas formas de vincularnos con el poder.

    Pensar las masculinidades en clave democrática implica romper con la idea de que la autoridad se sostiene en la fuerza. Implica construir vínculos basados en el cuidado, en la responsabilidad colectiva y en el reconocimiento de la diversidad.

    En nuestra región, la memoria también tiene un rostro propio. En Neuquén, la defensa de los derechos humanos encontró una voz firme y profundamente comprometida en la figura de Jaime de Nevares. En los años más duros del terrorismo de Estado, cuando el miedo buscaba paralizar a la sociedad, el obispo neuquino decidió ponerse del lado de quienes eran perseguidos.

    Acompañó a familias, denunció violaciones a los derechos humanos y promovió espacios de organización social que permitieron sostener la esperanza democrática en la región. Su compromiso también fortaleció la tarea de organismos como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, dejando una huella profunda en la historia política y social de la Patagonia.

    Recordar ese legado es recordar que la democracia no se defiende solo en los grandes centros políticos: se construye también en los territorios, en las comunidades y en las personas que, incluso en los momentos más oscuros, deciden ponerse del lado de la dignidad humana.

    Por eso, a cincuenta años del golpe, el 24 de marzo sigue siendo una fecha que interpela el presente.

    En tiempos en los que resurgen discursos que relativizan el terrorismo de Estado o intentan banalizar la memoria colectiva, defender la democracia también implica defender la verdad histórica y el legado de quienes lucharon para que el horror no vuelva a repetirse.

    Y cada vez que la sociedad argentina vuelve a marchar para decir Nunca Más, reafirma algo fundamental: que la democracia se construye todos los días, en las instituciones, en las calles y también en las formas en que decidimos convivir.

    Porque la memoria, cuando se vuelve compromiso colectivo, también es una pedagogía de futuro.


  • 24 de marzo: 10 películas para entender lo que pasó en la dictadura argentina

    24 de marzo: 10 películas para entender lo que pasó en la dictadura argentina

    Cada 24 de marzo, la Argentina recuerda el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una jornada que invita a mirar al pasado y recordar lo sucedido durante la última dictadura cívico-militar, además de sostener el compromiso con los derechos humanos a 50 años del golpe.

    En ese contexto, el cine se convierte en una herramienta clave para acercarse a los hechos, sus protagonistas y las consecuencias que todavía atraviesan a la sociedad que no olvida a sus desaparecidos. Tanto el arte, las películas y las obras de teatro traen ese momento a nuestras vidas para que las nuevas generaciones entiendan lo que sucedió y para que las viejas no repitan la misma historia.

    “Argentina, 1985”: el juicio que marcó la democracia


    Entre las producciones más recientes se destaca “Argentina, 1985”, dirigida por Santiago Mitre y protagonizada por Ricardo Darín. Esta película reconstruye el juicio a las Juntas militares y muestra el trabajo del fiscal Julio Strassera y su equipo en un momento decisivo para la democracia; algo que hoy es moneda corriente, en ese momento fue un acto de justicia social y democrática.

    “La noche de los lápices”: la historia de los estudiantes desaparecidos


    Otro título central es “La noche de los lápices”, que relata el secuestro de estudiantes secundarios en 1976. Este film está basado en hechos reales, ya que la historia expone cómo la represión alcanzó a jóvenes militantes y se convirtió en uno de los relatos más representativos sobre ese período.

    “El silencio de otros”: una mirada internacional sobre la memoria


    Por otro lado, el documental “El silencio de otros” aporta una mirada internacional: aunque aborda los crímenes del franquismo en España, establece un vínculo directo con la experiencia argentina en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.

    “Crímenes de familia”: la justicia desde otra perspectiva


    Desde otro enfoque, “Crímenes de familia”, con Cecilia Roth, no trata de forma directa la dictadura, pero permite pensar las tensiones sociales y el funcionamiento de la justicia en la actualidad.

    Clásicos del cine argentino que marcaron una época


    En el recorrido por el cine nacional aparecen obras fundamentales como “Tiempo de revancha”, que refleja el clima de persecución y miedo en aquellos años. Asimismo, “La historia oficial” logró visibilizar la historia de aquellas mujeres que no sabían la identidad de sus hijos y la conciencia sobre los desaparecidos a nivel internacional; marcó un hito en el cine argentino al ser la primera película argentina en ganar un Oscar a “mejor película extranjera”.

    Documentales que investigan y reconstruyen la verdad


    También se suma “Juan, como si nada hubiera sucedido”, que investiga un caso de desaparición y expone las contradicciones de los responsables en un contexto de silencio e impunidad.

    Por su parte, “El juicio” recupera material de archivo del proceso a las Juntas militares y construye un relato que vuelve a poner en primer plano uno de los momentos más importantes de la historia democrática argentina.

    El horror y la memoria en primera persona


    La crudeza del sistema represivo aparece en “Garage Olimpo”, que muestra el funcionamiento de un centro clandestino de detención, mientras que “Los rubios” propone una mirada personal sobre la memoria y la identidad desde la experiencia de una hija de desaparecidos.

    Cine y memoria: un ejercicio activo de “Nunca Más”


    Estas películas y documentales permiten abordar distintas dimensiones de la dictadura, como el terror, la resistencia, la búsqueda de justicia y las marcas que aún persisten. Por esa razón, es a través del cine que el 24 de marzo se transforma en un ejercicio activo de memoria que busca mantener vigente el “Nunca Más”.


  • Memoria para transformar: masculinidades, democracia y el legado del 24 de marzo

    Memoria para transformar: masculinidades, democracia y el legado del 24 de marzo

    Por Federico Sacchi, especial para «Río Negro»

    Cada 24 de marzo Argentina vuelve a nombrar tres palabras que ya forman parte de su identidad democrática: Memoria, Verdad y Justicia. No son solo consignas. Son el resultado de una lucha histórica que atravesó generaciones y que convirtió a nuestro país en un faro internacional en materia de derechos humanos.

    Foto: Marcelo Martínez

    Este año la memoria tiene una densidad especial. Se cumplen cincuenta años del inicio de la dictadura más sangrienta de nuestra historia, inaugurada con el golpe de Estado de 1976. Medio siglo después, la pregunta sigue siendo profundamente política: qué hacemos con esa memoria y qué democracia queremos construir a partir de ella.

    El terrorismo de Estado no fue solo un proyecto militar. Fue un sistema de disciplinamiento social que buscó imponer miedo, silencio y obediencia. Miles de personas fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas porque pensaban distinto, porque militaban, porque soñaban con una sociedad más justa.

    Pero también fue la expresión extrema de un orden cultural que exaltaba la autoridad, la jerarquía y la idea del “hombre fuerte” como garante del orden.

    Foto Archivo «Río Negro»

    En ese sentido, la dictadura también puede leerse como el despliegue de un poder profundamente masculinizado que convirtió la dominación en forma de gobierno. Un modelo de poder basado en la fuerza, la jerarquía y el disciplinamiento, que intenta reprimir la diferencia y controlar todo aquello que se percibe como amenaza: la militancia política, las juventudes organizadas, las mujeres que disputaban espacios de participación política y social y las identidades que desafiaban la norma.

    El terrorismo de Estado fue también un intento de imponer una forma única de vivir, sentir y pensar.

    Pero la historia argentina demuestra que ningún proyecto basado en el miedo logra borrar del todo el deseo de justicia.

    Foto Archivo «Río Negro»

    Cuando el silencio parecía imponerse, comenzaron a aparecer las primeras grietas en ese orden autoritario. Mujeres que salieron a la calle con una pregunta simple y devastadora: ¿dónde están nuestros hijos e hijas?

    Las rondas de las Madres de Plaza de Mayo, y más tarde el trabajo incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo, transformaron el dolor en una de las luchas más profundas de la historia democrática contemporánea. Con sus pañuelos blancos desafiaron a la dictadura, pero también a los mandatos culturales que pretendían relegarlas al silencio.

    En un contexto dominado por la lógica del poder masculino y militarizado, ellas construyeron otra forma de hacer política: una política de la memoria, del cuidado y de la persistencia. Aquella lucha, profundamente ética y colectiva, abrió un camino que hoy forma parte del ADN democrático de la Argentina.

    También es necesario recordar que el terrorismo de Estado operó en una sociedad atravesada por normas patriarcales y heteronormativas. Las personas del colectivo LGBTIQ+ y otras identidades disidentes vivían en un contexto de persecución, estigmatización y violencia institucional y social que se intensificó durante la dictadura.

    Muchas de esas historias quedaron durante años fuera de los relatos oficiales de la memoria, no porque no existieran, sino porque durante mucho tiempo no existieron condiciones sociales para nombrarlas. Recuperarlas hoy es parte de una memoria democrática más amplia.

    En ese recorrido histórico, la ampliación de derechos conquistada en democracia —como la histórica Ley de Identidad de Género— también puede leerse en diálogo con ese mismo proceso colectivo que busca garantizar dignidad y reconocimiento para todas las personas.

    La memoria, entonces, no es un archivo cerrado. Es un campo de disputa.

    Foto: Marcelo Ochoa

    Y en esa disputa también aparece la responsabilidad de quienes fuimos socializados en modelos de masculinidad. Si durante décadas los modelos de poder se construyeron sobre la lógica de la dominación y el silencio, el desafío democrático del presente también pasa por transformar esas formas de vincularnos con el poder.

    Pensar las masculinidades en clave democrática implica romper con la idea de que la autoridad se sostiene en la fuerza. Implica construir vínculos basados en el cuidado, en la responsabilidad colectiva y en el reconocimiento de la diversidad.

    En nuestra región, la memoria también tiene un rostro propio. En Neuquén, la defensa de los derechos humanos encontró una voz firme y profundamente comprometida en la figura de Jaime de Nevares. En los años más duros del terrorismo de Estado, cuando el miedo buscaba paralizar a la sociedad, el obispo neuquino decidió ponerse del lado de quienes eran perseguidos.

    Acompañó a familias, denunció violaciones a los derechos humanos y promovió espacios de organización social que permitieron sostener la esperanza democrática en la región. Su compromiso también fortaleció la tarea de organismos como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, dejando una huella profunda en la historia política y social de la Patagonia.

    Recordar ese legado es recordar que la democracia no se defiende solo en los grandes centros políticos: se construye también en los territorios, en las comunidades y en las personas que, incluso en los momentos más oscuros, deciden ponerse del lado de la dignidad humana.

    Por eso, a cincuenta años del golpe, el 24 de marzo sigue siendo una fecha que interpela el presente.

    En tiempos en los que resurgen discursos que relativizan el terrorismo de Estado o intentan banalizar la memoria colectiva, defender la democracia también implica defender la verdad histórica y el legado de quienes lucharon para que el horror no vuelva a repetirse.

    Y cada vez que la sociedad argentina vuelve a marchar para decir Nunca Más, reafirma algo fundamental: que la democracia se construye todos los días, en las instituciones, en las calles y también en las formas en que decidimos convivir.

    Porque la memoria, cuando se vuelve compromiso colectivo, también es una pedagogía de futuro.


  • En la calle: qué piensan los neuquinos a 50 años del golpe de Estado en Argentina

    En la calle: qué piensan los neuquinos a 50 años del golpe de Estado en Argentina

    A 50 años del golpe cívico milita r que azotó el país y que dejó un saldo de 30 mil personas desaparecidas, LM Neuquén consultó a los neuquinos sobre sus recuerdos de aquella feroz época en Argentina y qué saben de esa parte de la historia.

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    Jóvenes y adultos expresaron sus sentimientos y opiniones sobre lo acontecido en el país. Varios relataron el horror sufrido en Neuquén y en otras provincias y los más jóvenes pudieron compartir lo aprendido en la escuela.

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    «Tengo 16 años, la edad de varios chicos en ese momento. En la escuela venimos viendo todos los años lo que pasó. Es un tema delicado. Por surte ya no estamos en esa época. Creo que es muy importante saber la historia para que no vuelva a ocurrir. Por su lucha nosotros ahora tenemos el boleto estudiantil. Hay desaparecidos, mujeres violadas, abusadas», destacó una joven que esperaba el colectivo junto a una amiga.

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    Otro hombre dijo que aún falta justicia de ese «momento oscuro» que vivió el país. «Yo era muy chica pero recuerdo todo lo malo que viví, ver la gente que golpeaban, el encierro. No quisiéramos volver a vivir nunca más eso», compartió Nilda, vecina de 69 años del barrio El Chacay en Plottier.

    «El que no conoce su historia está condenado a repetirla. Si no sabemos de dónde venimos no vamos a poder salir adelante», opinó Ezequiel, un joven de 24 años.

    Actividades del 24 de marzo

    «Contra la impunidad de ayer y de hoy, contra el silencio de los genocidas, contra cualquier intento de imponer el olvido, seguimos exigiendo saber dónde están nuestros compañeros y compañeras desaparecidas, porque la memoria no se negocia, la verdad no se oculta y la justicia no se abandona», manifestaron desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén para convocar «marchemos juntas y juntos, firmes en la defensa de la dignidad humana».

    En medio del feriado por el Día de la Memoria, la movilización del 24 de marzo tendrá como consigna central “50 años del golpe genocida. Son 30.000. Los derechos se conquistan en las calles. Ni un paso atrás”. El comienzo está previsto para las 19:30 desde el monumento a San Martín para exponer nuevamente el plan sistemático de exterminio que implicó una herida que todavía no cerró, con miles de archivos que el estado todavía no abrió, represores que todavía no fueron juzgados y nietos y nietas apropiados cuya identidad todavía debe ser restituída.

    Por su parte, desde el Pasaje del Arte, en el marco de la marcha informaron que realizarán una performance en el Monumento a la Madre, «Sembrando Memoria».

    La propuesta tuvo su eco en el oeste de Neuquén, en el museo a cielo abierto donde se compartió el emplazamiento del libro objeto escultórico montado sobre una pala dedicado a las Madres del Alto Valle, se realizó un taller de bordado de pañuelos de la mano de Minga Taller; uno de Foto transfer de los y las desaparecidas; el emplazado de pañuelos de cerámica en el Pasaje al Arte y la obra de títeres Circo de los Mendicantes, con el apoyo de la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad.

    En tanto, La Revuelta colectiva feminista lanzó la convocatorio “Que florezca la memoria” con intervención artística con niñeces en el Monumento a San Martín, para pintar de pañuelos.

  • A 50 años del golpe de Estado en Neuquén: ¿Cómo sigue la lucha sin las Madres?

    A 50 años del golpe de Estado en Neuquén: ¿Cómo sigue la lucha sin las Madres?

    A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la consigna que atraviesa generaciones sigue vigente: memoria, verdad y justicia. En la marcha de Neuquén faltarán Inés Ragni y Lolín Rigoni, las últimas Madres de Plaza de Mayo de la región, referentes indiscutidas de un camino construido con dolor, coraje y una perseverancia inquebrantable.

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    Su ausencia física marca un antes y un después. Pero lejos de significar un vacío paralizante, plantea una pregunta urgente: ¿Cómo se continúa una lucha que ellas sostuvieron durante décadas? Las respuestas empiezan a tomar forma en las voces de quienes hoy asumen ese legado, desde los organismos de derechos humanos, el ámbito jurídico y la militancia territorial.

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    Natalia Hormazábal, abogada y referente en derechos humanos, fue querellante durante 18 años en los juicios de lesa humanidad en Neuquén en representación del CeProDH. Para ella, ese rol no fue un lugar dado, sino una conquista.

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    “Para nosotros fue una conquista poder ser querellantes durante tantos años, fue una pelea que dimos por mucho tiempo y supimos sostener, remarcó a LM Neuquén.

    Ese proceso judicial, que permitió sentar en el banquillo a represores y avanzar en condenas por crímenes de lesa humanidad, fue parte de una lucha más amplia, impulsada desde abajo, con las Madres como faro.

    “No terminamos con la impunidad y esa es una tarea que permanece pendiente y de primer orden para todos los que nos reclamamos luchadores y luchadoras”, afirmó.

    La memoria como disputa en el presente

    Para la abogada, este 24 de marzo no solo convoca a recordar, sino a movilizarse masivamente frente a un contexto que considera de retroceso en materia de derechos.

    “A 50 años del golpe genocida este 24 de marzo tenemos que ser millones en las calles de todo el país para seguir reclamando, hoy hay múltiples razones para sostener esa presencia. Vivimos una nueva ofensiva neoliberal. La reforma laboral es una expresión de eso. Más que nunca tenemos que salir a las calles a reclamar contra todos los derechos atacados”, destacó.

    Hormazábal estableció un paralelismo directo entre el plan económico impuesto por la dictadura y las políticas actuales. En su mirada, el disciplinamiento de la clase trabajadora sigue siendo un objetivo, aunque con otras herramientas.

    “Si con la dictadura genocida el disciplinamiento de la clase trabajadora se intentó con desaparición, sangre y fuego, hoy se intenta por vía legislativa, pero también discursiva. Este gobierno intenta amalgamar negacionismo con ataques a la clase trabajadora”, aseguró.

    En ese sentido, sostuvo que la reforma laboral en debate no solo es inconstitucional, sino que implica un retroceso profundo en derechos conquistados. “Intenta borrar al sujeto de derechos fundamentales como es el trabajador para dejarlo solo, desnudo y aislado frente al capital”, advirtió.

    Y va más allá: “La dictadura ya intentó avanzar contra el 40% de la ley de contrato de trabajo, recortando más de 300 artículos. Hoy esta reforma no es menos grave, porque ataca los mismos pilares: la estabilidad, la tutela judicial efectiva, la acción colectiva”.

    El sentido histórico de la memoria

    Lejos de una mirada meramente conmemorativa, Hormazábal insiste en que la memoria debe entenderse en su dimensión política e histórica.

    “Hay que volver a sostener con mucha fuerza que la lectura correcta de lo ocurrido en dictadura tiene que ver con el plan económico que se intentó imponer, con la idea de terminar con el ascenso obrero de una generación que había ganado fuerza y combatividad”, afirmó.

    Esa interpretación, señala, es clave para enfrentar los discursos que buscan relativizar o distorsionar lo ocurrido. “No tenemos que permitir que avance el negacionismo. Seguimos diciendo: son 30 mil y fue genocidio”.

    “La aparición de nietos y nietas que recuperan su identidad demuestra que, a pesar del tiempo y del pacto de silencio de los genocidas, la lucha sigue vigente”, aseguró.

    En ese marco, planteó una demanda central: “Tenemos que seguir exigiendo la apertura total de los archivos de la dictadura. Es necesario que el Estado y las Fuerzas Armadas rompan ese pacto de impunidad”.

    Un 24 de marzo sin las Madres

    En Neuquén, esta fecha está atravesada por una ausencia que se siente en cada convocatoria. Marina López Dorigoni, integrante del grupo de apoyo a las Madres, lo destacó.

    “Es el primer año donde ya no están las Madres de Plaza de Mayo y algunos otros referentes tan importantes como Noemí Labrune o Walter Pérez”, señaló.

    Sin embargo, lejos de debilitar la organización, esa ausencia parece haber reforzado el compromiso colectivo. “El orgullo que tenemos es que este año también estamos construyendo una marcha del 24 de marzo en forma absolutamente unitaria. Y eso tiene un valor enorme”, resaltó.

    “Más allá de los matices o algunas diferencias, se construye una marcha unitaria. Eso habla de la importancia del momento”, afirmó.

    Para López Dorigoni, la continuidad de la lucha no es una consigna abstracta, sino un compromiso concreto. “Tenemos el compromiso asumido con Inés, con Lolín, con nosotros mismos y con los 30 mil de sostener la lucha y la exigencia de justicia”, afirmó.

    Ese compromiso implica también sostener la memoria como una práctica viva, no como un recuerdo estático. “La memoria no es solamente algo que ocurrió en el pasado. Tiene que ver con una memoria viva y fértil, con las luchas actuales, con la continuidad”, agregó.

    La dirigente por los derechos humanos de Neuquén reclamó un a vez más la necesidad de que se abran los archivos de la dictadura y que los genocidas no sigan sosteniendo el pacto de silencio.

    “Los pocos casos que se lograron juzgar fueron por el mérito y el coraje de quienes sobrevivieron y sus familiares, que fueron a declarar tantas veces, incluso revictimizándose”, destacó.

    La deuda pendiente

    A pesar de los avances logrados en materia judicial, López Dorigoni coincide en que queda mucho por hacer. “Claramente falta mucho. Los empresarios continúan impunes, y son los mismos que hoy impulsan políticas que afectan la producción y el trabajo”, denunció.

    “Recordar el golpe no es solo una cuestión del pasado. Tiene que ver con lo que pasa hoy, con los derechos que se intentan recortar, con la violencia que se ejerce contra quienes reclaman”, afirmó.

    También mencionó situaciones actuales que considera alarmantes, como la represión a jubilados y jubiladas que se movilizan y aseguró que se intenta instalar «una falta de derechos y garantías».

    El grupo de apoyo a las Madres, del que forma parte López Dorigoni, atraviesa este momento con una mezcla de duelo y reafirmación.

    “Desde la partida de Lolín, lo que hicimos fue renovar nuestro compromiso personal y militante para continuar con los objetivos de la asociación: sostener la lucha, cuidar los archivos, difundirlos y transmitir lo que han sido las Madres de Plaza de Mayo”, contó.

    Ese trabajo incluye no solo la preservación de la memoria, sino también su transmisión a nuevas generaciones. “Tenemos la obligación de recomponer esos lazos y de seguir pensando que un mundo mejor puede ser vivido”.

    Ambas referentes coincidieron en que las nuevas generaciones tienen un rol central en esta etapa. Nietos, nietas, jóvenes militantes y organismos que se renuevan son parte de una trama que mantiene viva la lucha.

    “Las nuevas generaciones están tomando la posta de esta lucha histórica”, señaló Hormazábal, y agregó: “Eso demuestra que, a pesar de todo, el legado de las Madres sigue vigente”.

    A 50 años del golpe, Neuquén se prepara para marchar una vez más. Con Inés Ragni y Lolín Rigoni, marcadas a fuego en la piel de todos los neuquinos.

  • A 50 años del golpe de Estado en Neuquén: ¿Cómo sigue la lucha sin las Madres?

    A 50 años del golpe de Estado en Neuquén: ¿Cómo sigue la lucha sin las Madres?

    A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la consigna que atraviesa generaciones sigue vigente: memoria, verdad y justicia. En la marcha de Neuquén faltarán Inés Ragni y Lolín Rigoni, las últimas Madres de Plaza de Mayo de la región, referentes indiscutidas de un camino construido con dolor, coraje y una perseverancia inquebrantable.

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    Su ausencia física marca un antes y un después. Pero lejos de significar un vacío paralizante, plantea una pregunta urgente: ¿Cómo se continúa una lucha que ellas sostuvieron durante décadas? Las respuestas empiezan a tomar forma en las voces de quienes hoy asumen ese legado, desde los organismos de derechos humanos, el ámbito jurídico y la militancia territorial.

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    Natalia Hormazábal, abogada y referente en derechos humanos, fue querellante durante 18 años en los juicios de lesa humanidad en Neuquén en representación del CeProDH. Para ella, ese rol no fue un lugar dado, sino una conquista.

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    “Para nosotros fue una conquista poder ser querellantes durante tantos años, fue una pelea que dimos por mucho tiempo y supimos sostener, remarcó a LM Neuquén.

    Ese proceso judicial, que permitió sentar en el banquillo a represores y avanzar en condenas por crímenes de lesa humanidad, fue parte de una lucha más amplia, impulsada desde abajo, con las Madres como faro.

    “No terminamos con la impunidad y esa es una tarea que permanece pendiente y de primer orden para todos los que nos reclamamos luchadores y luchadoras”, afirmó.

    La memoria como disputa en el presente

    Para la abogada, este 24 de marzo no solo convoca a recordar, sino a movilizarse masivamente frente a un contexto que considera de retroceso en materia de derechos.

    “A 50 años del golpe genocida este 24 de marzo tenemos que ser millones en las calles de todo el país para seguir reclamando, hoy hay múltiples razones para sostener esa presencia. Vivimos una nueva ofensiva neoliberal. La reforma laboral es una expresión de eso. Más que nunca tenemos que salir a las calles a reclamar contra todos los derechos atacados”, destacó.

    Hormazábal estableció un paralelismo directo entre el plan económico impuesto por la dictadura y las políticas actuales. En su mirada, el disciplinamiento de la clase trabajadora sigue siendo un objetivo, aunque con otras herramientas.

    “Si con la dictadura genocida el disciplinamiento de la clase trabajadora se intentó con desaparición, sangre y fuego, hoy se intenta por vía legislativa, pero también discursiva. Este gobierno intenta amalgamar negacionismo con ataques a la clase trabajadora”, aseguró.

    En ese sentido, sostuvo que la reforma laboral en debate no solo es inconstitucional, sino que implica un retroceso profundo en derechos conquistados. “Intenta borrar al sujeto de derechos fundamentales como es el trabajador para dejarlo solo, desnudo y aislado frente al capital”, advirtió.

    Y va más allá: “La dictadura ya intentó avanzar contra el 40% de la ley de contrato de trabajo, recortando más de 300 artículos. Hoy esta reforma no es menos grave, porque ataca los mismos pilares: la estabilidad, la tutela judicial efectiva, la acción colectiva”.

    El sentido histórico de la memoria

    Lejos de una mirada meramente conmemorativa, Hormazábal insiste en que la memoria debe entenderse en su dimensión política e histórica.

    “Hay que volver a sostener con mucha fuerza que la lectura correcta de lo ocurrido en dictadura tiene que ver con el plan económico que se intentó imponer, con la idea de terminar con el ascenso obrero de una generación que había ganado fuerza y combatividad”, afirmó.

    Esa interpretación, señala, es clave para enfrentar los discursos que buscan relativizar o distorsionar lo ocurrido. “No tenemos que permitir que avance el negacionismo. Seguimos diciendo: son 30 mil y fue genocidio”.

    “La aparición de nietos y nietas que recuperan su identidad demuestra que, a pesar del tiempo y del pacto de silencio de los genocidas, la lucha sigue vigente”, aseguró.

    En ese marco, planteó una demanda central: “Tenemos que seguir exigiendo la apertura total de los archivos de la dictadura. Es necesario que el Estado y las Fuerzas Armadas rompan ese pacto de impunidad”.

    Un 24 de marzo sin las Madres

    En Neuquén, esta fecha está atravesada por una ausencia que se siente en cada convocatoria. Marina López Dorigoni, integrante del grupo de apoyo a las Madres, lo destacó.

    “Es el primer año donde ya no están las Madres de Plaza de Mayo y algunos otros referentes tan importantes como Noemí Labrune o Walter Pérez”, señaló.

    Sin embargo, lejos de debilitar la organización, esa ausencia parece haber reforzado el compromiso colectivo. “El orgullo que tenemos es que este año también estamos construyendo una marcha del 24 de marzo en forma absolutamente unitaria. Y eso tiene un valor enorme”, resaltó.

    “Más allá de los matices o algunas diferencias, se construye una marcha unitaria. Eso habla de la importancia del momento”, afirmó.

    Para López Dorigoni, la continuidad de la lucha no es una consigna abstracta, sino un compromiso concreto. “Tenemos el compromiso asumido con Inés, con Lolín, con nosotros mismos y con los 30 mil de sostener la lucha y la exigencia de justicia”, afirmó.

    Ese compromiso implica también sostener la memoria como una práctica viva, no como un recuerdo estático. “La memoria no es solamente algo que ocurrió en el pasado. Tiene que ver con una memoria viva y fértil, con las luchas actuales, con la continuidad”, agregó.

    La dirigente por los derechos humanos de Neuquén reclamó un a vez más la necesidad de que se abran los archivos de la dictadura y que los genocidas no sigan sosteniendo el pacto de silencio.

    “Los pocos casos que se lograron juzgar fueron por el mérito y el coraje de quienes sobrevivieron y sus familiares, que fueron a declarar tantas veces, incluso revictimizándose”, destacó.

    La deuda pendiente

    A pesar de los avances logrados en materia judicial, López Dorigoni coincide en que queda mucho por hacer. “Claramente falta mucho. Los empresarios continúan impunes, y son los mismos que hoy impulsan políticas que afectan la producción y el trabajo”, denunció.

    “Recordar el golpe no es solo una cuestión del pasado. Tiene que ver con lo que pasa hoy, con los derechos que se intentan recortar, con la violencia que se ejerce contra quienes reclaman”, afirmó.

    También mencionó situaciones actuales que considera alarmantes, como la represión a jubilados y jubiladas que se movilizan y aseguró que se intenta instalar «una falta de derechos y garantías».

    El grupo de apoyo a las Madres, del que forma parte López Dorigoni, atraviesa este momento con una mezcla de duelo y reafirmación.

    “Desde la partida de Lolín, lo que hicimos fue renovar nuestro compromiso personal y militante para continuar con los objetivos de la asociación: sostener la lucha, cuidar los archivos, difundirlos y transmitir lo que han sido las Madres de Plaza de Mayo”, contó.

    Ese trabajo incluye no solo la preservación de la memoria, sino también su transmisión a nuevas generaciones. “Tenemos la obligación de recomponer esos lazos y de seguir pensando que un mundo mejor puede ser vivido”.

    Ambas referentes coincidieron en que las nuevas generaciones tienen un rol central en esta etapa. Nietos, nietas, jóvenes militantes y organismos que se renuevan son parte de una trama que mantiene viva la lucha.

    “Las nuevas generaciones están tomando la posta de esta lucha histórica”, señaló Hormazábal, y agregó: “Eso demuestra que, a pesar de todo, el legado de las Madres sigue vigente”.

    A 50 años del golpe, Neuquén se prepara para marchar una vez más. Con Inés Ragni y Lolín Rigoni, marcadas a fuego en la piel de todos los neuquinos.

  • En la calle: qué piensan los neuquinos a 50 años del golpe de Estado en Argentina

    En la calle: qué piensan los neuquinos a 50 años del golpe de Estado en Argentina

    A 50 años del golpe cívico milita r que azotó el país y que dejó un saldo de 30 mil personas desaparecidas, LM Neuquén consultó a los neuquinos sobre sus recuerdos de aquella feroz época en Argentina y qué saben de esa parte de la historia.

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    Jóvenes y adultos expresaron sus sentimientos y opiniones sobre lo acontecido en el país. Varios relataron el horror sufrido en Neuquén y en otras provincias y los más jóvenes pudieron compartir lo aprendido en la escuela.

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    «Tengo 16 años, la edad de varios chicos en ese momento. En la escuela venimos viendo todos los años lo que pasó. Es un tema delicado. Por surte ya no estamos en esa época. Creo que es muy importante saber la historia para que no vuelva a ocurrir. Por su lucha nosotros ahora tenemos el boleto estudiantil. Hay desaparecidos, mujeres violadas, abusadas», destacó una joven que esperaba el colectivo junto a una amiga.

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    Otro hombre dijo que aún falta justicia de ese «momento oscuro» que vivió el país. «Yo era muy chica pero recuerdo todo lo malo que viví, ver la gente que golpeaban, el encierro. No quisiéramos volver a vivir nunca más eso», compartió Nilda, vecina de 69 años del barrio El Chacay en Plottier.

    «El que no conoce su historia está condenado a repetirla. Si no sabemos de dónde venimos no vamos a poder salir adelante», opinó Ezequiel, un joven de 24 años.

    Actividades del 24 de marzo

    «Contra la impunidad de ayer y de hoy, contra el silencio de los genocidas, contra cualquier intento de imponer el olvido, seguimos exigiendo saber dónde están nuestros compañeros y compañeras desaparecidas, porque la memoria no se negocia, la verdad no se oculta y la justicia no se abandona», manifestaron desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén para convocar «marchemos juntas y juntos, firmes en la defensa de la dignidad humana».

    En medio del feriado por el Día de la Memoria, la movilización del 24 de marzo tendrá como consigna central “50 años del golpe genocida. Son 30.000. Los derechos se conquistan en las calles. Ni un paso atrás”. El comienzo está previsto para las 19:30 desde el monumento a San Martín para exponer nuevamente el plan sistemático de exterminio que implicó una herida que todavía no cerró, con miles de archivos que el estado todavía no abrió, represores que todavía no fueron juzgados y nietos y nietas apropiados cuya identidad todavía debe ser restituída.

    Por su parte, desde el Pasaje del Arte, en el marco de la marcha informaron que realizarán una performance en el Monumento a la Madre, «Sembrando Memoria».

    La propuesta tuvo su eco en el oeste de Neuquén, en el museo a cielo abierto donde se compartió el emplazamiento del libro objeto escultórico montado sobre una pala dedicado a las Madres del Alto Valle, se realizó un taller de bordado de pañuelos de la mano de Minga Taller; uno de Foto transfer de los y las desaparecidas; el emplazado de pañuelos de cerámica en el Pasaje al Arte y la obra de títeres Circo de los Mendicantes, con el apoyo de la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad.

    En tanto, La Revuelta colectiva feminista lanzó la convocatorio “Que florezca la memoria” con intervención artística con niñeces en el Monumento a San Martín, para pintar de pañuelos.

  • A 50 años del golpe militar: cómo será la movilización y el acto central en Centenario

    A 50 años del golpe militar: cómo será la movilización y el acto central en Centenario

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    lunes, marzo 23, 2026

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    A 50 años del golpe militar: cómo será la movilización y el acto central en Centenario

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    A las 9 ATEN marchará desde la Plaza Eva Perón y luego está prevista la actividad central en el Espacio de la Memoria. En Neuquén la marcha será a las 19:30.

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    A 50 años de la última dictadura militar de 1976 en Argentina, organizaciones de derechos humanos, agrupaciones políticas, sindicatos y movimientos sociales se movilizarán este martes  24 de Marzo en distintos puntos del país, en el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

    En Centenario a las 9 el gremio docente ATEN se movilizará desde la Plaza Eva Perón hasta el Espacio de la Memoria -Honduras y Perú- donde será el acto central a las 9:30 donde participarán otros gremios y la comunidad en general.

    En Neuquén la vigilia comenzó a las 20 del lunes 23 en el Anfiteatro Gato Negro y se mantendrá hasta la madrugada del martes. A las 19:30 en el Monumento a San Martín está prevista la mayor concentración y movilización por la Avenida Argentina.

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