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  • 50 años del golpe de Estado en Neuquén: la lucha de las Madres sigue vigente

    50 años del golpe de Estado en Neuquén: la lucha de las Madres sigue vigente

    A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la consigna que atraviesa generaciones sigue vigente: memoria, verdad y justicia. En la marcha de Neuquén faltarán Inés Ragni y Lolín Rigoni, las últimas Madres de Plaza de Mayo de la región, referentes indiscutidas de un camino construido con dolor, coraje y una perseverancia inquebrantable.

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    Su ausencia física marca un antes y un después. Pero lejos de significar un vacío paralizante, plantea una pregunta urgente: ¿Cómo se continúa una lucha que ellas sostuvieron durante décadas? Las respuestas empiezan a tomar forma en las voces de quienes hoy asumen ese legado, desde los organismos de derechos humanos, el ámbito jurídico y la militancia territorial.

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    Natalia Hormazábal, abogada y referente en derechos humanos, fue querellante durante 18 años en los juicios de lesa humanidad en Neuquén en representación del CeProDH. Para ella, ese rol no fue un lugar dado, sino una conquista.

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    “Para nosotros fue una conquista poder ser querellantes durante tantos años, fue una pelea que dimos por mucho tiempo y supimos sostener, remarcó a LM Neuquén.

    Ese proceso judicial, que permitió sentar en el banquillo a represores y avanzar en condenas por crímenes de lesa humanidad, fue parte de una lucha más amplia, impulsada desde abajo, con las Madres como faro.

    “No terminamos con la impunidad y esa es una tarea que permanece pendiente y de primer orden para todos los que nos reclamamos luchadores y luchadoras”, afirmó.

    La memoria como disputa en el presente

    Para la abogada, este 24 de marzo no solo convoca a recordar, sino a movilizarse masivamente frente a un contexto que considera de retroceso en materia de derechos.

    “A 50 años del golpe genocida este 24 de marzo tenemos que ser millones en las calles de todo el país para seguir reclamando, hoy hay múltiples razones para sostener esa presencia. Vivimos una nueva ofensiva neoliberal. La reforma laboral es una expresión de eso. Más que nunca tenemos que salir a las calles a reclamar contra todos los derechos atacados”, destacó.

    Hormazábal estableció un paralelismo directo entre el plan económico impuesto por la dictadura y las políticas actuales. En su mirada, el disciplinamiento de la clase trabajadora sigue siendo un objetivo, aunque con otras herramientas.

    “Si con la dictadura genocida el disciplinamiento de la clase trabajadora se intentó con desaparición, sangre y fuego, hoy se intenta por vía legislativa, pero también discursiva. Este gobierno intenta amalgamar negacionismo con ataques a la clase trabajadora”, aseguró.

    En ese sentido, sostuvo que la reforma laboral en debate no solo es inconstitucional, sino que implica un retroceso profundo en derechos conquistados. “Intenta borrar al sujeto de derechos fundamentales como es el trabajador para dejarlo solo, desnudo y aislado frente al capital”, advirtió.

    Y va más allá: “La dictadura ya intentó avanzar contra el 40% de la ley de contrato de trabajo, recortando más de 300 artículos. Hoy esta reforma no es menos grave, porque ataca los mismos pilares: la estabilidad, la tutela judicial efectiva, la acción colectiva”.

    El sentido histórico de la memoria

    Lejos de una mirada meramente conmemorativa, Hormazábal insiste en que la memoria debe entenderse en su dimensión política e histórica.

    “Hay que volver a sostener con mucha fuerza que la lectura correcta de lo ocurrido en dictadura tiene que ver con el plan económico que se intentó imponer, con la idea de terminar con el ascenso obrero de una generación que había ganado fuerza y combatividad”, afirmó.

    Esa interpretación, señala, es clave para enfrentar los discursos que buscan relativizar o distorsionar lo ocurrido. “No tenemos que permitir que avance el negacionismo. Seguimos diciendo: son 30 mil y fue genocidio”.

    “La aparición de nietos y nietas que recuperan su identidad demuestra que, a pesar del tiempo y del pacto de silencio de los genocidas, la lucha sigue vigente”, aseguró.

    En ese marco, planteó una demanda central: “Tenemos que seguir exigiendo la apertura total de los archivos de la dictadura. Es necesario que el Estado y las Fuerzas Armadas rompan ese pacto de impunidad”.

    Un 24 de marzo sin las Madres

    En Neuquén, esta fecha está atravesada por una ausencia que se siente en cada convocatoria. Marina López Dorigoni, integrante del grupo de apoyo a las Madres, lo destacó.

    “Es el primer año donde ya no están las Madres de Plaza de Mayo y algunos otros referentes tan importantes como Noemí Labrune o Walter Pérez”, señaló.

    Sin embargo, lejos de debilitar la organización, esa ausencia parece haber reforzado el compromiso colectivo. “El orgullo que tenemos es que este año también estamos construyendo una marcha del 24 de marzo en forma absolutamente unitaria. Y eso tiene un valor enorme”, resaltó.

    “Más allá de los matices o algunas diferencias, se construye una marcha unitaria. Eso habla de la importancia del momento”, afirmó.

    Para López Dorigoni, la continuidad de la lucha no es una consigna abstracta, sino un compromiso concreto. “Tenemos el compromiso asumido con Inés, con Lolín, con nosotros mismos y con los 30 mil de sostener la lucha y la exigencia de justicia”, afirmó.

    Ese compromiso implica también sostener la memoria como una práctica viva, no como un recuerdo estático. “La memoria no es solamente algo que ocurrió en el pasado. Tiene que ver con una memoria viva y fértil, con las luchas actuales, con la continuidad”, agregó.

    La dirigente por los derechos humanos de Neuquén reclamó un a vez más la necesidad de que se abran los archivos de la dictadura y que los genocidas no sigan sosteniendo el pacto de silencio.

    “Los pocos casos que se lograron juzgar fueron por el mérito y el coraje de quienes sobrevivieron y sus familiares, que fueron a declarar tantas veces, incluso revictimizándose”, destacó.

    La deuda pendiente

    A pesar de los avances logrados en materia judicial, López Dorigoni coincide en que queda mucho por hacer. “Claramente falta mucho. Los empresarios continúan impunes, y son los mismos que hoy impulsan políticas que afectan la producción y el trabajo”, denunció.

    “Recordar el golpe no es solo una cuestión del pasado. Tiene que ver con lo que pasa hoy, con los derechos que se intentan recortar, con la violencia que se ejerce contra quienes reclaman”, afirmó.

    También mencionó situaciones actuales que considera alarmantes, como la represión a jubilados y jubiladas que se movilizan y aseguró que se intenta instalar «una falta de derechos y garantías».

    El grupo de apoyo a las Madres, del que forma parte López Dorigoni, atraviesa este momento con una mezcla de duelo y reafirmación.

    “Desde la partida de Lolín, lo que hicimos fue renovar nuestro compromiso personal y militante para continuar con los objetivos de la asociación: sostener la lucha, cuidar los archivos, difundirlos y transmitir lo que han sido las Madres de Plaza de Mayo”, contó.

    Ese trabajo incluye no solo la preservación de la memoria, sino también su transmisión a nuevas generaciones. “Tenemos la obligación de recomponer esos lazos y de seguir pensando que un mundo mejor puede ser vivido”.

    Ambas referentes coincidieron en que las nuevas generaciones tienen un rol central en esta etapa. Nietos, nietas, jóvenes militantes y organismos que se renuevan son parte de una trama que mantiene viva la lucha.

    “Las nuevas generaciones están tomando la posta de esta lucha histórica”, señaló Hormazábal, y agregó: “Eso demuestra que, a pesar de todo, el legado de las Madres sigue vigente”.

    A 50 años del golpe, Neuquén se prepara para marchar una vez más. Con Inés Ragni y Lolín Rigoni, marcadas a fuego en la piel de todos los neuquinos.

  • El obispo de Neuquén reivindicó a Jaime De Nevares y llamó a sostener la memoria activa

    El obispo de Neuquén reivindicó a Jaime De Nevares y llamó a sostener la memoria activa

    En el marco de los 50 años del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, el obispo de Neuquén, Fernando Croxatto, difundió un mensaje en el que convocó a la sociedad a ejercitar la memoria y a asumir un compromiso activo con los derechos humanos, tomando como referencia el legado del histórico obispo Jaime de Nevares.

    “Hoy, después de 50 años, volvemos a necesitar abrir no solamente las puertas del templo, sino también las puertas de nuestro corazón”, expresó Croxatto, en una clara alusión al gesto que tuvo De Nevares en la antesala del golpe, cuando dejó abiertas las puertas de la catedral para dar refugio a quienes eran perseguidos.

    En su mensaje, el obispo calificó al golpe como “uno de los días más tristes, dolorosos y trágicos de la historia argentina” y sostuvo que, a lo largo de estas cinco décadas, la sociedad ha hecho un esfuerzo colectivo por sostener la memoria y aprender de lo ocurrido.

    Croxatto destacó especialmente el rol que tuvo la Iglesia neuquina durante aquellos años, diferenciándolo del comportamiento de otros sectores. “Reconozco y agradezco el testimonio valiente que la Diócesis de Neuquén ofreció desde aquellos años de terror, de la mano del querido padre obispo Jaime de Nevares”, afirmó.

    “Reconozco y agradezco el testimonio valiente que la Diócesis de Neuquén ofreció desde aquellos años de terror, de la mano del querido padre obispo Jaime de Nevares”, dijo Croxatto.

    En ese sentido, recordó que De Nevares “acompañó a familiares de detenidos-desaparecidos, documentó denuncias, abrió sus templos como refugio y exigió, una y otra vez, verdad y justicia”, y subrayó que ese compromiso “no fue un gesto aislado”, sino parte de una opción clara por los sectores más vulnerables.

    El actual obispo también hizo una autocrítica sobre el rol de la Iglesia en ese período. Señaló que “no estuvo a la altura de las circunstancias” y que “el miedo condicionó a muchos al silencio”, aunque remarcó que en Neuquén hubo religiosos y laicos que decidieron no callar y convertirse en la voz de quienes no podían hablar.

    Lejos de limitar el mensaje al pasado, Croxatto puso el foco en el presente y planteó que la defensa de los derechos humanos debe ser una tarea cotidiana. “Nuestro tiempo es hoy. La memoria debe estar acompañada de actos que nos animen a buscar el bien común”, sostuvo.

    En esa línea, enumeró problemáticas actuales que, a su entender, requieren el mismo compromiso: la desigualdad social, la situación de los sectores más vulnerables, el cuidado del ambiente, la protección de los pueblos originarios y la necesidad de fortalecer una democracia basada en el diálogo.

    “El desafío es no quedarnos solo en el recuerdo, sino transformar esa memoria en acción”, planteó el obispo, quien además remarcó que el “Nunca Más” debe seguir siendo una construcción colectiva.

    Finalmente, Croxatto llamó a renovar la esperanza y a trabajar por una sociedad más justa: “La fidelidad a estos tiempos nos exige valentía para decir la verdad y compromiso para sanar las heridas que aún permanecen abiertas”.

    Así, a medio siglo del golpe, el mensaje de la Iglesia neuquina volvió a poner en primer plano la figura de De Nevares y la necesidad de que la memoria no sea solo conmemoración, sino también guía para el presente.

  • “Hacer memoria es entender el pasado para defender el presente”

    “Hacer memoria es entender el pasado para defender el presente”

    A medio siglo del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, la memoria sigue siendo un territorio de disputa, construcción y compromiso. En Neuquén, una de las voces que encarna esa lucha es la de Silvia Barco, integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), docente y sobreviviente directa del accionar represivo durante la dictadura.

    Su historia personal atraviesa el horror de aquellos años, pero también la reconstrucción democrática y el trabajo sostenido para que el “Nunca Más” sea una realidad concreta y no una consigna vacía.

    “Nosotros no olvidamos. Los organismos de derechos humanos tenemos una enorme responsabilidad, un imperativo ético de contribuir a construir memoria para que estos crímenes no queden impunes”, afirmó.

    El golpe en la vida cotidiana

    El 24 de marzo de 1976 no fue un hecho abstracto para Silvia Barco. Lo vivió en carne propia, en su casa, junto a sus hijos pequeños. Ese mismo día, efectivos del Ejército y de la Policía de Río Negro irrumpieron en su vivienda en Cipolletti en busca de su esposo, Norberto Blanco, trabajador municipal y militante sindical.

    “Hubo un despliegue muy grande, con camiones y efectivos. Revisaron todo, se llevaron libros. Yo les decía que en esa casa solo había una mujer embarazada, chicos y libros, pero no me contestaban”, recordó. 

    Barco cursaba el séptimo mes de embarazo. Sus hijos tenían apenas 3 y 4 años.

    El 24 de marzo de 1976 no fue un hecho abstracto para Silvia Barco. Lo vivió en carne propia, en su casa, junto a sus hijos pequeños. Ese mismo día, efectivos del Ejército y de la Policía de Río Negro irrumpieron en su vivienda en Cipolletti en busca de su esposo, Norberto Blanco, trabajador municipal y militante sindical.

    Durante días, permaneció prácticamente secuestrada en su propia casa, bajo custodia policial. “Me dejaron detenida con mis chicos. Éramos rehenes. Comíamos gracias a la solidaridad de los vecinos”, relató.

    Barco: «“Hacer memoria es entender el pasado para defender el presente”.

    El miedo era constante. “Los policías eran groseros, bebían y nos amenazaban”, contó.

    En medio de esa situación, sufrió una complicación en su embarazo y pidió asistencia médica. Cuando finalmente fue trasladada, el médico se negó a atenderla: “Yo no atiendo a subversivos”, le dijo.

    El terror no terminaba en la violencia directa: también se extendía a la complicidad civil y al aislamiento.

    Tras la liberación de su esposo, la familia decidió irse a Buenos Aires. Sin embargo, el miedo persistía. “Me subía a un colectivo y veía en la gente la cara de quien nos había detenido”, recordó. Ese temor, que marcó a toda una generación, es parte de las huellas que dejó el terrorismo de Estado.

    Aun así, Barco decidió años después declarar en los juicios de lesa humanidad. “Es un imperativo ético estar acá para contar la verdad. Los recuerdos pesan en la cabeza y en el corazón”, sostuvo ante los tribunales.¡

    Hoy, desde la APDH, el trabajo de Silvia Barco está centrado en sostener y transmitir esa memoria, especialmente a las nuevas generaciones. “De lo que se trata es de trabajar con los jóvenes para que esto no se repita nunca más”, explicó.

    Memoria como construcción colectiva

    Hoy, desde la APDH, su trabajo está centrado en sostener y transmitir esa memoria, especialmente a las nuevas generaciones. “De lo que se trata es de trabajar con los jóvenes para que esto no se repita nunca más”, explicó.

    Para Barco, la memoria no es solo recordar, sino comprender. “Hacer memoria es analizar el pasado con datos, con pruebas, con hechos, para poder entender el presente y proyectar el futuro”, definió.

    En ese proceso, la educación cumple un rol central. “Tengo mucha esperanza en la escuela. Es un espacio de diálogo donde se puede discutir qué nos pasó, por qué nos pasó y qué tenemos que hacer para que no vuelva a pasar”, afirmó.

    Uno de los grandes interrogantes a 50 años del golpe es cómo transmitir esa historia a quienes no la vivieron. Barco reconoce que no es una tarea sencilla, pero insiste en la necesidad de encontrar nuevas herramientas.

    El desafío de las nuevas generaciones

    Uno de los grandes interrogantes a 50 años del golpe es cómo transmitir esa historia a quienes no la vivieron. Barco reconoce que no es una tarea sencilla, pero insiste en la necesidad de encontrar nuevas herramientas. “Hay que trabajar con recursos que interpelen a los jóvenes, que no son los mismos de antes”, señaló.

    En ese sentido, destacó el valor de los juicios por delitos de lesa humanidad, el arte, el cine y los testimonios. “Las películas, los documentales, las canciones, ayudan a sensibilizar. Pero también es clave contar las historias de vida, las biografías de quienes fueron desaparecidos”, sostuvo.

    Poner rostro, nombre y contexto a las víctimas permite que los jóvenes se identifiquen y comprendan la dimensión humana del horror.

    “Hay discursos de odio que hacen mucho daño. El camino siempre tiene que ser consolidar la democracia. Remarcó que la lucha por los derechos humanos continúa. “Aún no se conoce el número total de víctimas, siguen apareciendo denuncias, continúan los juicios, se sigue buscando a los nietos apropiados. Mientras eso ocurra, los delitos continúan”.

    Una memoria activa

    Para Barco, la memoria no puede ser pasiva ni quedarse en el pasado. “Se trata de poner la memoria en acto”, afirmó. Y eso implica también una mirada crítica sobre el presente. “Hay discursos de odio que hacen mucho daño. El camino siempre tiene que ser consolidar la democracia”, advirtió.

    En ese sentido, remarcó que la lucha por los derechos humanos continúa. “Aún no se conoce el número total de víctimas, siguen apareciendo denuncias, continúan los juicios, se sigue buscando a los nietos apropiados. Mientras eso ocurra, los delitos continúan”, sostuvo.

    Marchar, recordar y exigir

    En este nuevo aniversario, las actividades en Neuquén se extendieron durante todo el mes, con una vigilia y la tradicional marcha del 24 de marzo. “Vamos a marchar con las fotos de nuestros compañeros y compañeras desaparecidos, con la consigna ‘digan dónde están’”, explicó.

    Para Barco, esa pregunta sigue vigente. “Mientras sigan desaparecidos, el crimen continúa. Hay un compromiso profundamente humano de seguir preguntando”, afirmó.

    Además de las actividades conmemorativas, desde la APDH impulsan iniciativas para fortalecer los espacios de memoria en la provincia.

    Entre ellas, la creación del Parque de la Memoria “Noemí Labrune” y la recuperación de “La Escuelita” como sitio histórico.

    “Esos espacios son fundamentales para transmitir la historia, para analizarla, para generar cultura y pensamiento crítico, especialmente en los jóvenes”, explicó.

    A 50 años del golpe, la voz de Silvia Barco no solo reconstruye el pasado: lo proyecta hacia el presente y el futuro.

    Porque, como ella misma sostiene, la memoria no es solo recuerdo. Es una herramienta para construir una sociedad más justa, con dignidad y derechos para todos.

  • 50 años del golpe: a qué hora y dónde son las marchas este 24 de marzo en Cipolletti, Roca, Viedma y Bariloche

    50 años del golpe: a qué hora y dónde son las marchas este 24 de marzo en Cipolletti, Roca, Viedma y Bariloche

    Este 24 de marzo no será una fecha más en el calendario argentino. Al cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, la jornada de conmemoración adquiere una carga simbólica gran peso histórico.

    Bajo las consignas de Memoria, Verdad y Justicia, los organismos de derechos humanos encabezarán la tradicional concentración en Plaza de Mayo, pero el eco del reclamo se sentirá con fuerza en cada rincón del país y, especialmente, en las principales ciudades de Río Negro.

    En la provincia, las actividades comenzarán de manera anticipada en algunas localidades, combinando expresiones artísticas, debates políticos y las infaltables marchas que recorrerán las calles para reivindicar la democracia y el repudio al terrorismo de Estado.

    A continuación, el detalle de las convocatorias y actividades en los puntos clave de la región.


    Viedma: pañuelazo y acto central para el 24 de marzo


    La capital provincial tendrá una agenda cargada el martes 24. Las actividades iniciarán a las 10:00 con el acto oficial organizado por la Municipalidad.

    Al mediodía, a las 12:00, se llevará a cabo un «Pañuelazo» en el emblemático Puente Ferrocarretero, uniendo simbólicamente a la comarca. La jornada cerrará con la gran movilización popular que partirá a las 17:00 desde la Plaza San Martín.


    Agenda extendida de actividades para este 24 de marzo en Roca


    El propio 24, la actividad se concentrará en la Plaza por la Memoria desde las 16:00, con pintada de pañuelos, bordado colectivo y radio abierta.

    La marcha central será a las 18:30, seguida por la lectura del documento y una función teatral a las 20:30 en el Centro Cultural Plaza Abierta.

    Como cierre, el día 25 habrá una jornada cultural en la terminal de ómnibus a las 19:30.


    Los preparativos en Cipolletti y la marcha este 24 de marzo


    La ciudad de Cipolletti comenzará la vigilia el 23 de marzo a las 18:30 en la Plaza de la Justicia, donde se realizarán pintadas de pañuelos y cartelería.

    El martes 24, la convocatoria para la marcha principal está fijada para las 11 en la intersección de Yrigoyen y España, apostando a una movilización temprana para luego sumarse a otros actos regionales.

    En Cinco Saltos, las actividades comenzarán desde las 17:00. Habrá intervenciones en la Plaza San Martín y micrófono abierto. El cierre será particularmente emotivo con una marcha de antorchas programada para las 18:45, recorriendo las calles céntricas de la ciudad.


    A qué hora es la marcha por el 24 de marzo en Bariloche


    En la zona cordillerana, las actividades se centrarán en el Centro Cívico. De 10:00 a 12:00 se realizará la tradicional pintada de pañuelos sobre la plaza. Por la tarde, a las 16:00, se iniciará la concentración para marchar desde las calles Onelli y Brown, en lo que se espera sea una de las manifestaciones más concurridas de la región.


  • A 50 años, la memoria sigue vigente

    A 50 años del golpe cívico militar económico, el 66% de la población sigue sosteniendo que la democracia es preferible a cualquier otra forma de “gobierno”.

    El 57% considera como muy importante mantener viva la memoria sobre lo ocurrido durante la última dictadura. Más del 60% está de acuerdo con que la dictadura fue un período de violaciones a los derechos humanos, de crisis económica y falta de libertades.

    En 1976, la provincia de Neuquén tenía, aproximadamente, 170 mil habitantes y la ciudad capital unos 45 mil.

    Era un polo de atracción por el petróleo, la construcción de las represas y la fruticultura. Neuquén capital era un pueblo que comenzaba a sentir la transformación que décadas después la llevaría a ser una de las ciudades más importantes de la Patagonia.

    La población estaba compuesta por personas de distintas provincias y países. La mayoría llegaba atraída por publicidades que hablaban de trabajo en “abundancia”. Otros escapaban de dictaduras que ponían en riesgo sus vidas. En ese marco, dos figuras muy diferentes entre sí comenzaban a destacarse. Una llegaría a tener proyección nacional y la otra fuerte arraigo provincial: Felipe Sapag, varias veces gobernador de la provincia. El otro, un cura, Jaime Francisco de Nevares, que como obispo de la diócesis inquietaría no solo a los sectores más conservadores de la Iglesia, sino también al Ejército y al poder político. Este cura, a poco de arribar a la provincia para asumir como obispo, estableció fuertes vínculos con mapuches, con obreros, con extranjeros exiliados.

    Promediando los 60 y hasta los 80, más o menos, la joven provincia fue escenario de importantes movilizaciones: partidarias, gremiales, barriales y de DD.HH. En casi todas ellas se destacó el acompañamiento y la presencia del obispo Jaime de Nevares.

    De Nevares y los curas Héctor Galbiatti, Magín Páez y Rubén Capitanio, en el año 1976, convocaron a familiares para reclamar por las desapariciones que estaban ocurriendo en la provincia. Estas acciones son las que dan pie para que en Neuquén se creara la delegación de la APDH, con Noemí Labrune a la cabeza.

    Eran tiempos de mucha agitación y movilización. “El Choconazo”, “el frutazo”, las movilizaciones de obreros de la UOCRA, de estudiantes universitarios por la nacionalización de la Universidad, fueron manifestaciones “observadas” con preocupación por las autoridades militares, que no dudaron en declarar a la provincia como de alto riesgo. Y este es un dato a tener en cuenta para entender, un poco, por qué la dictadura se ensañó de tal manera en este territorio.

    El 24 de marzo en Neuquén cayó un día miércoles. Fue un día radiante, “casi peronista”, dicen algunos.

    Hablar de número de secuestrados/desaparecidos de Río Negro y Neuquén es tarea difícil debido a los traslados que hacía el Ejército. Se los detenía en una ciudad y rápidamente se los trasladaba a otras provincias, como Bs. As., Bahía Blanca, el sur del país o centros clandestinos. Por ello, quienes han trabajado en los Juicios por la Verdad hablan de 50 personas desaparecidas/secuestradas en la región, aproximadamente.

    En Neuquén los militares torturaban e interrogaban en La Escuelita, siniestro lugar que estaba atrás del Batallón 161, en la zona conocida por los vecinos como Los Polvorines. También esos tormentos se ejecutaron en la Federal de la calle Santiago del Estero, la Comisaría 14 de Cutral Co, la 4ª de Cipolletti y la delegación de Gendarmería de Junín de los Andes.

    Este 24 de marzo de 2026 se cumple medio siglo de aquel momento en que las FFAA, con el beneplácito de los poderes económicos, eclesiásticos y ciudadanos, se apropiaron de las instituciones a sangre y fuego. Pero en Neuquén hubo hombres y mujeres, como por ejemplo Jaime de Nevares y Noemí Labrune cuya resistencia a los horrores de la dictadura se agigantan. Pero no seríamos justos si no recordáramos, también, a jóvenes muy jóvenes por aquellos días que pusieron en riesgo sus vidas por el sueño de una sociedad más justa: Ana Chaina, Carlos y Patricia Roca, Liliana Paredes, Gloria Sánchez, Luis Velázquez, Betina Labrune, Ana Rigoni, son algunos de los nombres que recuerdo. Seguramente son más, muchos más.

    Es posible que este martes 24 de marzo de 2026 alguien diga: nos faltan el Obispo, Noemí, Inés, Lolin, Oscar, Walter. Es cierto, físicamente no estarán caminando de arriba a abajo la Avenida Argentina, pero estarán más vivos que nunca en otras caras, otras figuras, porque sus gritos de libertad y justicia siguen vivos en la memoria colectiva. Se resisten al olvido.

  • Neuquén conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

    Neuquén conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

    El Gobierno de la provincia del Neuquén, en conjunto con la Municipalidad de Neuquén, llevará adelante el acto central para conmemorar el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, este martes 24 de marzo a las 10 en el señalamiento del predio donde funcionó el ex centro clandestino de detención “La Escuelita”, ubicado en J.J. Lastra y Chaco.

    La actividad fue organizada por la subsecretaría de Derechos Humanos, dependiente del ministerio de Gobierno, Mujeres y Derechos Humanos, en articulación con organismos de Derechos Humanos y distintas áreas del Estado provincial y el municipio.

    La fecha recuerda el golpe de Estado cívico-militar del 24 de marzo de 1976 y convoca a mantener viva la memoria colectiva, reafirmando el compromiso con la verdad, la justicia y la defensa irrestricta de los derechos humanos diariamente.

    En el acto participarán autoridades provinciales y municipales, referentes de organismos de derechos humanos, sobrevivientes, familiares de víctimas y la comunidad en general. El cierre, a cargo de la secretaría de Cultura, contará con la presentación de Sureras, un grupo de mujeres que fusionan danza contemporánea y folklore. 

    Desde la subsecretaría de Derechos Humanos destacaron la importancia de abrir espacios de reflexión para renovar los factores que fortalecen la democracia, la cultura de paz y el respeto de la singularidad, especialmente a 50 años del último golpe cívico-militar, como parte de una construcción colectiva que fortalezca la democracia y promueva una sociedad más justa e igualitaria.

    Asimismo, se invita a las organizaciones sociales, educativas y a toda la ciudadanía a acompañar esta jornada conmemorativa, reafirmando el compromiso de “Nunca Más”.

  • Sara Mansilla: “Jaime de Nevares fue nuestro paraguas protector”

    Sara Mansilla: “Jaime de Nevares fue nuestro paraguas protector”

    “Soy una luchadora, lo fui y lo sigo siendo”, dice Sara Mansilla, histórica dirigente del gremio de los docentes de Neuquén, e integrante de la comisión directiva de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

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    Y no le falta razón. Inició su actividad política dentro de lo que fue el primero de los sindicatos de los maestros en la provincia a comienzos de los 70, en paralelo a su actividad dentro la APDH, donde trabajó en asistir a los familiares que buscaban saber sobre el destino de sus seres queridos, víctimas de la represión ilegal.

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    A 50 años del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976 y en una entrevista con LM Neuquén, Sara recordó esos años oscuros, evocó la figura de Don Jaime de Nevares y analizó el actual contexto político de la Argentina. “Se trata nuevamente de distorsionar, de crear un enemigo interno. Es peligroso porque hay una violencia que viene desde el poder”, advirtió.

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    – ¿Qué militancia política tenía previo al golpe de 1976?

    – En Neuquén, en 1973 conformamos un gremio que se llamaba UDPRON, Unión de Docentes Provinciales de Neuquén. Existía la Asociación Nacional de Docentes Nacionales. Había, como ahora también, escuelas nacionales y provinciales. Los docentes éramos provinciales, no teníamos protección gremial para las gestiones y los reclamos colectivos. De manera que se fundó entonces UDPRON, impulsado por Jorge Salaburu, que fue después el primer secretario general de ATEN, y duró poco porque cuando se produjo el golpe del 76 prácticamente se disolvió.

    Enterramos muchos libros que eran para nosotros, para mi marido, para mí y mi familia, lo más valioso. Entre ellos el libro de actas de UDPRON, de su fundación.

    Esa noche del 24 de marzo los metimos en unos tambores, envueltos en trapos, con la ayuda de un vecino cavamos toda la noche al fondo de un galpón pequeño que teníamos, y ahí metimos en dos tambores todos llos libros y esa acta fundacional del gremio provincial que todavía la tengo. Está un poco amarillenta (se ríe) pero está.

    – ¿Cuándo desenterraron esos libros?

    – A los 7 años, con la vuelta de la democracia. Fue una fiesta en el barrio. No le habíamos contado a nadie, después trascendió cuando cayó la dictadura. Ahí se enteraron mis hijos y una de mis nietas tiempo después, que me preguntó si podía contar eso en la escuela.

    – Volviendo a ese 24 de marzo del 76, ¿además de esconder los libros qué hicieron?

    – Primero sacar a mis dos hijos de casa, porque teníamos miedo por nuestra actividad gremial. Se discutía mucho en Neuquén que ese gobierno democrático (por el de Isabel Perón) iba a durar poco, que en las fuerzas armadas había mucho malestar, entre comillas.

    Yo después del golpe seguí trabajando porque era maestra, me había especializado en sordos e hipoacúsicos. Hacía años que era docente, más de 15, en la Escuela Especial número 3 de Neuquén, fui una de las fundadoras de esa institución, lo digo esto con orgullo porque además es mi vida, trabajé más de 30 años ahí. Pero a los pocos meses quedé cesante. La dictadura, como me había pasado en la otra dictadura de junio del 66 con Onganía, me dejó sin ese trabajo de docente.

    Yo estudié paralelamente la carrera de asistente social, me recibí y ejercí, integrando a los chicos con discapacidades a escuelas comunes, era todo un trabajo interesante de inclusión pero me echaron. Ahí fueron muy solidarias las compañeras docentes, no era fácil conseguir empleo. Busqué trabajo como loca, vendí libros por los barrios y después conseguí trabajo en la comercial de Cipolletti.

    Vivir con miedo

    – ¿Cómo era su vida cotidiana en esos años?

    – Viajaba todos los días cruzando el puente, nos hacían bajar del colectivo, nos pedían documentos, nos requisaban. Mi marido trabajaba en el Correo.

    – ¿Cómo se organizó el trabajo de los organismos de derechos humanos en ese contexto tan peligroso?

    – Muy difícil, mucha gente puso el cuerpo, yo no tenía mucho protagonismo al principio pero me fui animando con el tiempo. Don Jaime de Nevares era el paraguas protector, hacía las reuniones en el obispado. Decía: “hay que tener las puertas abiertas porque si alguien nos necesita debe saber que estamos acá”. Nos reuníamos todos los martes. En esas reuniones se recibía a los familiares que venían llorando, que contaban que se habían llevado a sus hijos. El no saber dónde está un hijo es lo más terrible que puede haber.

    – ¿No temía por tu vida en ese momento?

    – Sí, claro, a mi me vigilaban, por supuesto. Muchos de nosotros pertenecíamos a organismos donde investigábamos y acompañábamos a los familiares de la gente que había desaparecido. De ahí salió lo que después escribió Noemí Labrune, a la que hay que nombrar mil veces por la tarea que hizo. Ese libro tenía el prólogo de don Jaime, que la llamaba la Sherlock Holmes sin título, una fiscal sin título, donde se hizo una investigación de lo que fue la subzona 52 o 5.2, porque habían dividido al país en un plan sistematizado y organizado, y esa subzona era la de Patagonia.

    El pedido por los desaparecidos

    – ¿Tuvieron algún contacto con algún represor en ese pedido por los desaparecidos?

    – Sí, yo iba con una delegación de la ADPH al comando a pedir por algunos compañeros, y al solicitar una audiencia nos recibió Reinhold (ex Jefe de inteligencia del Comando de la Sexta Brigada).

    Todos esos años fueron de reuniones, de búsqueda, de denuncia, los más duros de la organización, de estar horas trabajando, donde nos vinculamos con las abuelas y las madres en Buenos Aires. Cuando vino la delegación de la CIDH en el 79 llenamos un vagón entero de tren desde acá para viajar a Capital Federal.

    – Dijo que De Nevares fue un paraguas protector para ustedes. ¿Cómo lo definiría, más allá de esta figura que hizo de él?

    – Era un hombre de una lucidez intelectual y de una convicción increíble. A lo mejor fue también un poco formateado por el pueblo de Neuquén. Él venía de una familia acomodada de Buenos Aires, donde era importante tener un hijo militar o eclesiástico. Así que yo creo que Neuquén lo transformó.

    Se abraza a las comunidades mapuches, recorre Neuquén, anduvo mucho por el norte, en Chos Malal, conoce a los loncos. Don Jaime fue alguien que yo lo admiré profundamente. Un cura, un obispo, del que nadie dudaría de su fe, pero que no tenía ningún reparo en ir a una ceremonia mapuche y compartir las características de esa ceremonia, de disfrutarla, de sentirse como ellos. Y con un compromiso extraordinario.

    – ¿De ese viaje a Buenos Aires para reunirse con la CIDH obtienen alguna respuesta?

    Sí, fue muy interesante porque había periodismo de todo el mundo. Toda esa actividad sirvió para dar a conocer al mundo lo que estaba pasando en la Argentina. Era una época en que se tapaba todo, con un aparato aceitado y orquestado de propaganda, que se dio con el Mundial 78 y el mundial juvenil 79. Toso mientras detenían, mataban, asesinaban y liberaban a los que consideraban que era conveniente hacerlo, porque les facilitaba la propagación del terror.

    «La democracia va a venir más temprano que tarde», la frase de De Nevares

    – ¿Ya entrada la década del 80 la situación empezó a cambiar?

    – No, siguió siendo complicada, pero sí muchos sectores fueron sumándose, animándose a participar de los organismos de derechos humanos. A don Jaime no le bastó con todo lo extraordinario que había hecho, sino que llamó a los docentes y nos sugirió en el año 81 que comenzáramos a organizarnos. “La Democracia va a venir más temprano que tarde”, nos decía. Nos pareció una locura, teníamos miedo. Pero en el 82, después de la guerra de Malvinas, se da una transformación interesante en el pueblo argentino y se empieza a generar un gran desprestigio de las Fuerzas Armadas. Todo eso empujó a que don Jaime nos vuelva a insistir con el tema. Nos reúne a todos los docentes y nos propone que nos empezamos a organizar como gremio. Y ahí fuimos los que habíamos estado en UDPRON, en aquel gremio de docentes provinciales del 73. Y decidimos llamarnos Trabajadores de la Educación. Fue todo un gran debate porque que en esos tiempos el maestro era un profesional, no un trabajador. Fue el nacimiento de ATEN.

    Don Jaime nos presta las escuelas religiosas para reunirnos, después viene la Democracia y ahí empezamos a reconstruir el gremio y a colaborar con todas las organizaciones sociales.

    Eso de la mano de exigir, junto con un pueblo argentino que empezaba a despertar, que acá había existido un plan sistemático de aniquilamiento del que pensaba distinto.

    – ¿Y cómo ve hoy toda esa lucha a 50 años del golpe?

    – Este es un momento muy complejo. Diez o quince años atrás hubiera sido distinta mi visión de las cosas. Hoy hay un gran retroceso. Tenemos grandes historiadores e investigadores en Neuquén y en Argentina que están viendo cómo ahora se trata nuevamente de distorsionar, de crear un enemigo interno de tal manera de volver a crear una metamorfosis de las mentes contra los peronistas, donde los kirchneristas son casi unos monstruos, los Kukas, como les dicen, los zurdos y hasta los gays. Es peligroso porque hay una violencia que viene desde el poder político, desde la máxima figura como es la del presidente.

    Hay que estar atentos, y eso quiere decir que la gente se tiene que comprometer, que no debe tener temor a defender sus derechos. Y bueno…. en eso estamos.

  • Actividades en Río Negro por el 24 de marzo: Memoria y Justicia

    Actividades en Río Negro por el 24 de marzo: Memoria y Justicia

    Al cumplirse este martes 24 de marzo cinco décadas del Golpe Cívico-Militar de 1976, la provincia de Río Negro llevará adelante una serie de actividades conmemorativas. La tradicional vigilia tendrá lugar en la Casona de Derechos Humanos “Bachi Chironi” de Viedma, espacio emblemático de memoria y encuentro ciudadano.

    El secretario de Derechos Humanos, Roberto Ferrero, explicó que la vigilia se desarrollará en la noche del 23 de marzo, como antesala del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Allí, jóvenes y organizaciones sociales compartirán expresiones artísticas, poesía y música, reafirmando el consenso colectivo del “Nunca Más”.

    Ferrero detalló que el 24 de marzo la provincia participará de los actos oficiales organizados por el Municipio de Viedma. La jornada incluirá un acto institucional a las 10 de la mañana y una marcha por las calles de la ciudad durante la tarde, convocando a toda la comunidad a sumarse en apoyo al sistema democrático como herramienta de resolución de conflictos.

    Las actividades se extenderán más allá de la fecha central. El miércoles 25 de marzo, el Cine Rex de Viedma proyectará en dos funciones el largometraje “López: el hombre que desapareció dos veces”, dirigido por Jorge Colás y premiado en el Festival Audiovisual Bariloche 2025. La entrada será libre y gratuita, y contará con la presencia del realizador, quien brindará una charla sobre el proceso creativo y el abordaje de la temática.

    Ese mismo día, a las 20 horas, la película se presentará en el Espacio Sociocultural del Balneario El Cóndor, también con la participación del director. La propuesta busca acercar a la comunidad una reflexión audiovisual sobre la memoria y las desapariciones forzadas, en un formato accesible y participativo.

    La organización de estas actividades se realiza de manera conjunta entre la Municipalidad de Viedma, Educación y Derechos Humanos, la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia de Viedma y Patagones, y el Cine Rex. La articulación institucional y cultural refuerza el compromiso de mantener viva la memoria histórica y transmitirla a las nuevas generaciones.

  • 24 de Marzo: Neuquén prepara una vigilia y una marcha para mantener la memoria a 50 años del golpe

    24 de Marzo: Neuquén prepara una vigilia y una marcha para mantener la memoria a 50 años del golpe

    Las organizaciones de derechos humanos de Neuquén preparan las actividades por el Día de la Memoria, Verdad y Justicia, que se conmemora el 24 de marzo a 50 años del golpe cívico militar en Argentina. En la capital provincial se realizará una marchas, vigilias y actos culturales para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado.

    Se trata de una ocasión especial, ya que será la primera vez que no habrá representantes de la filial Alto Valle de las Madres de Plaza de Mayo en la movilización tras el fallecimiento de Lolín Rigoni, en agosto pasado.

    Las convocatorias incluyen una vigilia artística, presentaciones culturales y una movilización central que recorrerá distintas calles de la ciudad. La marcha principal se realizará el martes 24, a partir de las 19:30 horas en el monumento a San Martín.

    La vigilia comenzará la noche previa en el anfiteatro Gato Negro del Parque Central, donde colectivos artísticos y culturales presentarán intervenciones musicales, lecturas y actividades abiertas al público a, a partir de las 20:30 horas del lunes 23.

    La movilización tendrá como eje central la consigna vinculada a la memoria que acompañará la marcha de este año. La bandera principal llevará el lema: «Son 30.000. Los derechos se conquistan en las calles. ¡Ni un paso atrás!«. La columna iniciará su recorrido desde el monumento a San Martín y atravesará distintas arterias del centro de la ciudad.

    El recorrido previsto avanzará por la avenida Mosconi hasta el sector de la antigua Legislatura y luego regresará por Olascoaga hasta la calle Cabral, en la zona donde se encuentra el Comando de la Sexta Brigada de Montaña donde funcionó el campo de detención La Escuelita. 

    Además de la movilización central, el programa por incluye una agenda de charlas, presentaciones de libros y exposiciones culturales en distintos espacios de la ciudad. Entre ellas se encuentra la muestra fotográfica “Imagen y Memoria, retratos para no olvidar”, que reúne imágenes de hijos e hijas de personas desaparecidas y que permanecerá abierta al público hasta el 30 de marzo en el Centro Cultural Alberdi.

  • Estrenan en Neuquén el documental de los juicios «La Escuelita»

    Estrenan en Neuquén el documental de los juicios «La Escuelita»

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    “Aprovecho para solicitar que tengamos el Parque de la Memoria Noemí Labrune”, dijo la presidenta de la APDH Neuquén, Silvia Barco, al término de la proyección inaugural de“Subzona 5.2, un epílogo neuquino de la memoria”. Se trata de una hora y media de filmación con las vivencias y el desarrollo de los ocho juicios de lesa humanidad desarrollados en Neuquén.

    El film fue realizado por el equipo de la subsecretaría de Derechos Humanos y en la función estreno estuvo tanto la subsecretaria de Derechos Humanos de la provincia, Natalia Fenizi como el ministro de Gobierno, Jorge Tobares.

    El Museo Nacional de Bellas Artes estuvo colmado para el estreno del filme, que seguirá su gira inaugural en los secundarios de Aluminé el 26 de marzo y en Chos Malal el 27, en el cine teatro municipal Pedro Secundino Pieri.

    El film tiene una duración de 1,30 horas y utiliza recursos digitales de recreación, como la imagen digital del centro clandestino en el lugar donde están las bases (foto Cecilia Maletti)

    El trabajo recopiló los datos salientes de los ocho juicios por delitos de lesa humanidad que se desarrollaron en Neuquén desde 2008 (con la primera condena a las jerarquías militares) hasta la sentencia en 2025 contra el fiscal y el juez que fueron parte de los grupo de tareas de la dictadura, Víctor Ortiz y Pedro Duarte.

    La línea documental echó mano a entrevistas a la dirigente de la APDH Noemí Labrune con detalles del trasfondo de los juicios, las voces de las Madres de Plaza de Mayo en las audiencias, la intervención de Oscar Ragni y las voces de otros militantes de organismos de derechos humanos, sobre este proceso de 17 años de juicios.

    El filme sorprendió con la reconstrucción digital del centro clandestino “La Escuelita” sobre las bases descubiertas por el equipo de arqueólogas forenses (tras el derribo de las paredes) y el testimonio de sobrevivientes en el lugar del cautiverio (Lanin yChaco), además de la narración especializada por parte del historiador Pablo Scatizza y la dirigenta de la APDH, Silvia Barco, que fueron enlazando la trama del filme.

    La obra fue una labor de equipo integrado por María Paz Llorens Plantey (directora general de Memoria), Aluminé Cabrera, Carla Porello, Ramiro Navarro Goycolea y la realización de Mercedes Rauque, Milagros San Martín, Jimena Van Opstal y Silvana Zavala Rubio.

    El documental seguirá proyectándose en el interior y no se descarta una segunda presentación en Neuquén. Será de libre disponibilidad (foto Cecilia Maletti)

    La filmación recuperó detalles singulares de cada juzgamiento, datos de las sentencias y los más de cuarenta condenados que tuvieron como resultado los juicios por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la región durante la dictadura cívico militar.

    El centro clandestino y el espacio de Memoria que falta


    La proyección emocionó por el recupero de las voces y rostros en pantalla de las protagonistas del proceso de Memoria, Verdad y Justicia que ya no están, a 50 años del inicio del Terrorismo de Estado en el país y la región.

    Las autoridades destacaron que el film buscará ser un instrumento de difusión en el presente de lo que fueron los juicios contra los crímenes cometidos en la región tras el golpe cívico militar el 24 de marzo de 1976, para echar luz a los hechos ocurridos durante la dictadura con el objetivo de que no se repitan “Nunca Más”.

    Desde la APDH, públicamente se le indicó al ministro Tobares del convenio existente entre la provincia y Nación para desarrollar en las cuatro hectáreas donde funcionó el centro clandestino «La Escuelita» un Espacio de Memoria, con un proyecto ejecutivo que resultó ganador y que hasta ahora no se puso en marcha.