Autoridades de CLEC opinaron sobre la implementación de un archivo de la Memoria con testimonios del Poder Legislativo


Gran cantidad de vecinas y vecinos y de representantes de organizaciones sociales, de derechos humanos y políticas recordaron los 50 años del último golpe cívico militar en Argentina.
La conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia incluyó la inauguración de la nueva Plaza de la Memoria Rodolfo Fito Teberna, y la marcha que finalizó con un encuentro en la Plaza San Martín.
La actividad, que fue organizada por la Comisión por la Memoria y por la Secretaría de Cultura del Municipio, contó con la presencia de cientos de personas, muchas familias con niños y adolescentes.
Asistieron Serena Gutiérrez, compañera de vida de Fito Teberna; René Chávez, compañera de militancia de nuestro vecino desaparecido; y Pablo Meuli, integrante de organismos de Derechos Humanos de la ciudad de Neuquén.
Durante el acto de inauguración de la Plaza Fito Teberna, Tamara Padrón y Fernando Surghi, de la Comisión por la Memoria, agradecieron la participación de la comunidad en este encuentro y pusieron de relevancia la recuperación del espacio Fito Teberna, obra incluida en el Parque Lineal Pocahullo.
También se realizó un homenaje especial a la Comisión por la Memoria de San Martín de los Andes, al cumplir 16 años de existencia. En representación de los primeros integrantes de esta organización, hablaron Conny Fort y Patricio Pérez.
Representantes del colectivo La Concuna presentaron un mural que quedó colocado sobre la pared exterior del Espacio Trama que da hacia la plaza de la Memoria, que evoca la figura de Fito Teberna, y a los pañuelos blancos como símbolo de la memoria y de las víctimas del terrorismo de Estado.
El representante de los organismos de Derechos Humanos Pablo Meuli explicó las instancias de la nueva etapa del juicio que se sigue en Neuquén sobre las responsabilidades en el centro clandestino de detención denominada La Esacuelita.
Serena Gutiérrez y René Chávez, compañera de vida y de militancia de Fito Teberna, respectivamente, resumieron el contexto en que desapareció el militante y estudiante sanmartinense en La Plata, sus cualidades humanas y las vivencias de los familiares para pedir su aparición y, luego, para reclamar justicia.
El secretario de Cultura del Municipio reconoció la gran convocatoria de esta jornada, saludó la presencia de gente joven y pidió trabajar para erradicar el miedo, que sigue estando presente, 50 años después del comienzo de la dictadura.
En representación del Ejecutivo comunal, Gustavo Santos celebró que la plaza, “que siempre se llamó Fito Teberna, tenga de nuevo su cartel y vuelva a ser un espacio que necesitamos en nuestra ciudad para recordar a este vecino desaparecido en La Plata y a través de él recordar a todas las víctimas de la dictadura militar que torturó, asesinó y desapareció personas”.
A partir de sus propias experiencias, durante la dictadura y durante el actual período democrático, Santos lamentó la existencia de miedo, generado en los años del golpismo y muchas veces vigente hasta nuestros días.
“Mis padres tenían miedo y ese miedo se sostuvo durante muchos años también en la democracia (…) Un amigo mío, a quien quiero mucho, estaba en su casa cuando se llevaron a su papá, pero nunca lo quiso contar, por miedo”, resumió.
“El miedo sigue estando entre nosotros. Ahora ustedes saben se está desarrollando un nuevo juicio por crímenes de lesa humanidad en el centro clandestino de detención La Escuelita, donde hubo testimonios incluso de gente de nuestra ciudad. Y no me extraña que, así como algunas personas dan sus nombres, otras digan sus testimonios prefiriendo permanecer en el anonimato”, afirmó el secretario de Cultura.
“Sigue habiendo miedo. Y tenemos que transmitir a las nuevas generaciones que no tengan miedo”, señaló. En este sentido, recordó que jueves y viernes se presentará en el teatro San José la obra Tercero Incluido, de Eduardo Pavlovsky, “un dramaturgo muy groso que trabajó mucho la psicología del miedo que instauró la dictadura”, con la actuación de un electo de la Universidad Nacional de Cuyo.
Santos detalló que “vamos a tener funciones de esa obra de teatro este jueves y viernes, como parte del ciclo por la Memoria, que hacemos todos los años en el Teatro San José. Las funciones son a las 10 de la mañana, a las 3 de la tarde y a las 8 y media de la noche. Son pensadas para estudiantes, pero están abiertas al público en general”.
“Lamentablemente estamos en un contexto político donde tenemos que dar explicaciones a algunos medios de prensa y a algunos vecinos de por qué hacemos obras de teatro para las escuelas. Lo hacemos justamente para no olvidar, para transmitir este mensaje a las nuevas generaciones, para que los pibes y las pibas de ahora no tengan miedo a expresarse, no tengan miedo a ser cancelados”, concluyó.
Sobre el final, Santos reafirmó que “a través del Estado garantizamos los derechos. Y el Estado necesita política para administrarse y también se necesita la política de Gobierno para hacer muchas otras cosas que son necesarias” y citó un fragmento de la canción de León Gieco: “La memoria pincha hasta sangrar, a los pueblos que la amarran Y no la dejan volar, libre como el viento”

A 50 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976 las calles del centro de Neuquén desbordaron de manifestantes. Al menos 20 cuadras repletas de personas recorrieron toda la extensión de la Avenida Argentina y su continuación la Olascoaga.
Las consignas “Nunca Más”, “Memoria, Verdad y Justicia” y “Son 30.000” se repetían constantemente en estribillos de canciones, carteles y grafitis. Sin embargo, el símbolo que proliferó a lo largo y ancho de la extensa marcha fue el pañuelo blanco de las madres de Plaza de Mayo Filial Neuquén.
Ante su ausencia física, uno de los mayores símbolos de la historia de los derechos humanos del siglo XX fueron portados por personas de todas las generaciones. Pañuelos blancos con flores en recuerdo a la incansable lucha de Lolín Rigoni, Inés Ragni y Beba Mujica.
Al terminar de descender la marcha hasta Félix San Martín, desde el grupo de apoyo a las Madres, quienes organizaban el itinerario de la protesta, comentaron en ese momento que todavía había personas que todavía no habían empezado a caminar desde el punto de concentración que había sido el monumento al General San Martín.
Por la masividad de la marcha, Bernardo Busso explicó por altavoz que la marcha no cruzará por la Avenida Mosconi hasta Richieri como estaba previsto, para evitar que las personas puedan sufrir algún inconveniente con la obra vial. Ambos sentidos de la avenida repletos de público de a pie que transitaba en absoluta armonía.
Finalmente, una vez que la última parte de la columna regresó al punto de encuentro, comenzaron los discursos de cierre. El punto de inicio fue el de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (Apdh).
“Venimos a seguir rindiendo el homenaje a nuestros ejemplos de vida que seguramente estarán marchando con nosotros por dónde estarán Noemí (Labrune), Inés (Ragni), Óscar (Ragni), Lolín (Rigoni), Walter (Pérez), nuestro compañero que partió pero están en cada uno de nosotros y por ello seguimos”, expresaron desde la organización.
“Venimos a decirles que seguimos firmes en el compromiso con la memoria, memoria sobre las políticas de crueldad del terrorismo de Estado y las dictaduras que le antecedieron. El genocidio que se llevó adelante con el golpe del 76”.

Al igual que ocurrió el año pasado y en 2024, el gobierno nacional volvió a realizar otro acto de provocación, bajo el argumento falaz de agregar la palabra “completa”, a la consigna histórica de memoria, verdad y justicia.
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Para estos 50 años del golpe de Estado se utilizó un video denominado “Las víctimas que quisieron esconder”, donde una de las protagonistas de esa filmación es Miriam Fernández, nieta recuperada 127, que en la grabación afirma que la sociedad creyó “un relato que no fue real” y que “para sanar en este país y para sanar como ciudadanos tenemos que contar la historia verdadera”.
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Un testimonio poco o nada representativo, dado que la inmensa mayoría de los 140 nietos recuperados por el trabajo incansable de Abuelas de Plaza de Mayo reivindican la historia de sus padres y madres biológicas, se sumaron a los organismos de derechos humanos y de ningún modo esgrimirían ese argumento de que la sociedad creyó hasta ahora “un relato que no fue real”.
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En contraposición, existe Historias Desobedientes, una agrupación que cuenta con más de 120 miembros activos en Argentina, conformada por hijas, hijos y familiares de personal de las fuerzas armadas y de seguridad, responsables de crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar en Argentina.
Entre sus acciones y en repudio a sus progenitores, impulsaron proyectos de ley para modificar los artículos del Código Procesal Penal que prohíben a los hijos declarar contra sus padres en causas judiciales.
Además de los casos como el de Mariana Dopazo, hija del represor Miguel Etchecolatz, que cambió su apellido por el de su madre, para no llevar consigo el lastre de quien fuera condenado nueve veces a cadena perpetua por robo de bebés, secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones.
En el video difundido por el gobierno nacional también aparece el testimonio de Arturo Larrabure, hijo del ex militar Argentino del Valle Larrabure, que en 1974 fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Todo a favor de la postura libertaria de impulsar la llamada “teoría de los dos demonios”, una perspectiva que busca equiparar el reconocimiento de los crímenes cometidos por la última dictadura con el de las víctimas de las organizaciones armadas de los años setenta, previo al golpe.
Nunca estará de más recordar que lo ocurrido en el período 1976-1983 en Argentina se trató de delitos de lesa humanidad, calificados de esta manera por el derecho internacional. Y fue así porque la Argentina adhirió al Estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional, que establece en su artículo 7 que los crímenes de lesa humanidad son aquellos que se cometen “como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”.
Son los propios tratados internacionales los que marcan la diferencia, al señalar que, en el caso de los militares, utilizaron el poder de un Estado que actuó como terrorista y por lo cual aún hoy esos delitos (imprescriptibles) se siguen juzgando.
Este discurso de “memoria completa” lo que persigue, en realidad, es relativizar las atrocidades cometidas por la dictadura, desde el número de desaparecidos hasta la justificación del accionar de las Fuerzas Armadas bajo el argumento de que se “combatió” en un escenario de “guerra” contra la “subversión”.
Los hechos cronológicos y fácticos demuestran que el 24 de marzo de 1976 las organizaciones armadas como ERP y Montoneros se encontraban con muy poco o nulo poder de fuego y que habían sido desarticulados por el accionar de la Triple A en la etapa previa al golpe. En dictadura, sólo se registraron algunos episodios aislados y muchas de las acciones de los grupos de tareas de las fuerzas de seguridad fueron disfrazadas como enfrentamientos cuando en realidad se trató de asesinatos.
La mayoría de las víctimas de la salvaje represión clandestina no fueron integrantes de grupos guerrilleros sino estudiantes universitarios (y secundarios), delegados sindicales, militantes de diferentes partidos políticos y hasta gente que no tenía actividad política alguna.
Un repaso por el alegato del fiscal Julio César Strassera en el Juicio a las juntas militares de 1985 deja muy claro esto último, además de precisar el plan sistemático de exterminio implementado por el gobierno de facto, que incluyó violaciones, vejaciones de todo tipo, operativos en los que se arrojaron prisioneros que aún estaban con vida desde aviones al mar o al río de La PLata, secuestros de bebés y perversiones inimaginables.
“Salvo que la conciencia moral de los argentinos haya descendido a niveles tribales, nadie puede admitir que el secuestro, la tortura o el asesinato constituyan ´hechos políticos’ o ´contingencias del combate’ . Ahora que el pueblo argentino ha recuperado el gobierno y control de sus instituciones, yo asumo la responsabilidad de declarar en su nombre que el sadismo no es una ideología política ni una estrategia bélica, sino una perversión moral”, señaló Strassera en un fragmento de la brillante exposición que realizó antes de pronunciar el recordado “señores jueces, Nunca Más”.
Lo hizo para desacreditar las argumentaciones que utilizaron los abogados defensores de los militares en ese histórico juicio, las cuales, paradójicamente, se asemejan a la de los voceros del actual gobierno nacional.
Memoria, verdad y justicia “completa” sería conocer dónde están los cuerpos de los desaparecidos sobre los que aún hoy se desconoce su paradero, del mismo modo que la identidad de los cientos de bebés (ya adultos), hijos de desaparecidos, que todavía buscan sus abuelas y familiares.

En una Plaza de Mayo colmada y cargada de simbolismo, las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo encabezaron el acto central al cumplirse 50 años del golpe de Estado y leyeron un documento con definiciones contundentes. Frente a miles de personas, volvieron a instalar una consigna histórica: “Son 30 mil y que nos digan dónde están”.
Con figuras emblemáticas como Estela de Carlotto y Adolfo Pérez Esquivel en primera fila, el acto reunió a organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y ciudadanos que se movilizaron en todo el país.
Durante la lectura, se destacó que “la memoria se defiende luchando”, en un mensaje que buscó conectar el pasado con el presente. En ese marco, remarcaron con énfasis: “Son 30 mil. Fue genocidio. No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”.
El documento también puso el foco en la necesidad de mantener viva la historia de las víctimas, al señalar que es fundamental que las nuevas generaciones conozcan “qué sueños tenían y por qué luchaban” los desaparecidos.
En otro tramo, el discurso vinculó el accionar de la dictadura con debates actuales y sostuvo que quienes fueron perseguidos enfrentaban modelos de país que buscaban subordinar a la Argentina, en una lectura con clara carga política.
Además, los organismos incluyeron críticas directas al gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel, al reivindicar la “lucha popular” frente a la actual gestión.
En el repaso histórico, recordaron el funcionamiento de más de 800 centros clandestinos de detención, donde miles de personas fueron secuestradas, torturadas y asesinadas, y denunciaron también la apropiación de niños nacidos en cautiverio.
Finalmente, subrayaron que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y advirtieron que la desaparición forzada no es solo parte del pasado, sino una problemática que aún interpela al presente.

, , , , , , , , , , , , , , , , , Fotos: Daniel Osovnikar y Biblioteca Popular Osvaldo Bayer. , ,
Emotiva movilización se llevó a cabo en Villa La Angostura donde se destacó el reclamo “¿Dónde están los desaparecidos?”, al cumplirse 50 años del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976. Más de trescientas personas participaron de la convocatoria, entre ellas organismos sociales, gremios, representantes de partidos políticos y vecinos en general. Se destacó especialmente la significativa presencia de jóvenes y adolescentes, quienes marcharon portando banderas, pancartas y fotografías de detenidos-desaparecidos.
La columna recorrió la avenida Arrayanes y distintos sectores céntricos de la localidad, en una movilización que se caracterizó por un clima de respeto, reflexión y memoria colectiva. La marcha incluyó consignas vinculadas a los derechos humanos y también expresiones críticas hacia el Gobierno Nacional, aunque predominó un tono acompañado por aplausos y momentos de silencio, en señal de homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado.
Gerardo Ghioldi, referente de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer, destacó la importancia de sostener el reclamo histórico y señaló a LA ANGOSTURA DIGITAL que el eje central continúa siendo la búsqueda de verdad. “Lo que no podemos estar interpretando ahora es qué partido político se apropió de los derechos humanos o qué presidente hizo esto o aquello. Se trata de que nos digan dónde están los desaparecidos. ¿Dónde está mi primo Ariel Ferrari? ¿Dónde está? Eso es lo que queremos saber”, expresó.
Ghioldi también recordó los inicios de estas manifestaciones en la localidad. “La marcha fue muy emotiva, muchísima gente. Nosotros en el año 96 éramos 15 o 20 personas. Después de la llegada de las Madres de Plaza de Mayo, con la presencia de la madre de Neuquén, hijos de Capital y del Alto Valle, y también de Hebe de Bonafini, se realizó un encuentro en la Escuela 104. Ese momento hizo que muchos decidiéramos organizar la primera marcha. Para mí fue en 1997, aunque pudo haber sido en 1996. En ese entonces salimos apenas un puñado a preguntar dónde estaban los desaparecidos. Hoy, 50 años después, la gente sigue haciendo la misma pregunta”, remarcó.
Por su parte, Daniel Osovnikar, referente social local y conductor del programa radial “El Tren” de FM Los Lagos 101.9 MHz, subrayó la amplitud de la convocatoria y el fuerte protagonismo juvenil. “A diferencia de otras marchas, hubo muchos más carteles de familiares con fotos de desaparecidos. Se vio a chicos y muchos adolescentes encabezando la movilización, sosteniendo banderas. Fue muy concurrida, dos cuadras extensas de gente, con la presencia de sindicatos como ATEN y ATE, docentes, personal del hospital y muchas familias completas participando”, señaló.
Osovnikar agregó que, tras recorrer el centro, la movilización se detuvo en la Plaza San Martín, donde se abrió el megáfono para que distintos participantes expresaran sus reflexiones. Posteriormente, la marcha continuó hasta la zona de la confitería Antibes, donde una banda local presentó un tema especialmente compuesto por los 50 años del golpe, momento que fue acompañado por los presentes. Finalmente, la jornada concluyó frente al mural ubicado en una pared del CEF N° 7, que fue repintado como parte de las actividades conmemorativas.
La movilización dejó como mensaje central la vigencia del reclamo por memoria, verdad y justicia, con una participación intergeneracional que reflejó la continuidad de la demanda social a medio siglo del golpe de Estado.
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A 50 años de la última interrupción de la democracia, miles de neuquinos se manifestaron en el centro de la capital provincial para seguir diciendo «Memoria, verdad y justicia». Lo llamativo de esta ocasión fue que todas las generaciones estaban presentes. Desde adolescentes a personas mayores.
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Con todos ellos habló LM Neuquén. Manifestaron por qué es importante estar en espacios de memoria y mandaron mensajes a quienes recién empiezan a involucrarse en estos espacios.
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En medio del feriado por el Día de la Memoria, la movilización del 24 de marzo tuvo como consigna central “50 años del golpe genocida. Son 30.000. Los derechos se conquistan en las calles. Ni un paso atrás”. La movilización comenzó apenas pasadas las 19:30 en el monumento a San Martín y la columna se extendió por 16 cuadras, dando toda la vuelta al recorrido desde el punto de partida hasta la avenida Mosconi.
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El objetivo de la marcha, como cada año, fue exponer el plan sistemático de exterminio que implicó una herida que todavía no cerró, con miles de archivos que el estado todavía no abrió, represores que todavía no fueron juzgados, nietos y nietas apropiados cuya identidad todavía debe ser restituida y, como bandera principal, los 30.000 desaparecidos.
«La cantidad de gente que hay hoy aquí en la calle y en todo el país demuestra que hay una reacción que está empezando a darse», dijo Rubén, de 63 años.
Edith, de 76, expresó: «Estamos muy felices por la cantidad de gente convocada para los 50 años del golpe cívico militar que desapareció a 30.000 compañeros».
Respecto a la renovación generacional en el aniversario del golpe, la mujer dijo: «Me encanta que haya hoy tantos jóvenes y adolescentes. No hay que bajar las banderas, la memoria es tan importante para los pueblos, para que no se repitan los crímenes de lesa humanidad».
«Nosotros vamos quedando cada vez menos, pero todavía seguimos con las banderas de los 30.000. Seguimos andando«, cerró Edith.
Rubén mandó un mensaje a los jóvenes que no vivieron la última dictadura y hoy comienzan a enterarse e involucrarse en el pedido de memoria, verdad y justicia: «la democracia es algo que se construye todos los días con la manifestación de la voluntad y de la opinión del ciudadano. Por eso es importante estar acá»
Además, hizo un llamado a la acción: «No solamente es estar acá, sino estudiar, verificar el pasado, leer los documentos, no quedarse con lo que les contamos las generaciones que antecedemos, sino que hacer su propia investigación para tener certeza de los hechos y la importancia de llevar adelante esta antorcha de la democracia y de los derechos humanos siempre adelante«.
«Es importante en estos momentos de negacionismo floreciendo por todos lados, mantener más que nunca los pilares de memoria, verdad y justicia para construir una patria nueva», dijo Guillermo de 51 años.
«Se van incorporando nuevas generaciones, pero pasó algo en el medio y recién ahora están volviendo a moverse«, dijo otro hombre de 45 años en referencia a la afluencia de los jóvenes, inclusive en un contexto en el que, según afirmó «el Gobierno privilegia discursos que banalizan los crímenes de lesa humanidad«.
Nicolás, de 30 años, es estudiante de la Escuela Superior de Música de Neuquén y, según contó, salió de su casa engripado porque «hay que estar». «Las Madres se nos van yendo y nosotros tenemos que sostener su lucha«, agregó.
Laura, de 28 años, afirmó que «desgraciadamente las Madres acá en Neuquén están falleciendo. Es importante que los jóvenes y los que todavía tenemos vida por delante recordemos que la normalidad que vivimos hoy no fue siempre así. Antes si pensabas distinto te desaparecían«.
A sus pares y a los más jóvenes, Laura pidió que «reflexionen si piensan que esto no es importante. Imaginate salir de tu casa y no volver por una cuestión solo de pensar distinto. Debe ser lo más espantoso que te puede pasar en la vida».
Milagros, de 14 años, estaba en la marcha con sus compañeros de la escuela y dijo que es importante estar en ese espacio «para no olvidar las cosas que pasaron hace 50 años. Es una es una pelea seguir marchando por todos, para que no se olvidé lo que pasó».
A sus pares, Milagros les dijo que «por más que hayan pasado 50 años no es solamente decir ‘ya está, ya pasó‘. Sino es algo que tenemos que recordar siempre, porque sin ese pasado no viviríamos como vivimos hoy». «Nosotros como juventud tenemos que ser los que siguen adelante luchando todos juntos y mientras más seamos, mejor», cerró la adolescente.

En el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, vecinos y organizaciones recorrieron la avenida Arrayanes en una jornada que combinó movilización y discursoss.
En el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, alrededor de 500 personas participaron de una movilización en Villa La Angostura para conmemorar a las víctimas de la última dictadura y renovar el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.
La jornada, convocada por diversos colectivos sociales y organizaciones locales, comenzó con una concentración en la Plaza San Martín. Desde allí, los participantes marcharon por la avenida Arrayanes, visibilizando consignas vinculadas a los derechos humanos y la memoria histórica.
Luego del recorrido, la movilización regresó hacia la zona de la plaza, donde se llevó a cabo la lectura de documentos y discursos alusivos a la fecha. Posteriormente, se realizó una intervención artística conmemorativa en la intersección de Arrayanes y Pascotto.
La actividad culminó en el monumento a la Memoria, ubicado en el Centro de Educación Física N°7, donde se realizó el cierre de la jornada.
En cuanto a la participación política, no hubo una presencia numerosa de dirigentes. Sin embargo, asistieron Alejo Silva Gracchi, titular de la Oficina de Atención al Vecino del municipio; la concejal María Eugenia Mesa, del espacio Amor por Angostura; y referentes del Partido Justicialista local.
La movilización se desarrolló de manera pacífica y formó parte de las actividades que, en todo el país, recuerdan el golpe de Estado de 1976 y reivindican la consigna de “Nunca Más”.