Etiqueta: Artemis II

  • La NASA registró una “puesta de la Tierra” desde la cara oculta de la Luna y batió un récord

    La NASA registró una “puesta de la Tierra” desde la cara oculta de la Luna y batió un récord

    La misión Artemis II volvió a marcar un hito en la exploración espacial al capturar imágenes inéditas del lado oculto de la Luna, durante su reciente sobrevuelo alrededor del satélite natural. La secuencia incluye una impactante “puesta de la Tierra”, una postal que remite a momentos históricos de la carrera espacial.

    La fotografía principal fue tomada este 6 de abril desde la cápsula Orión y muestra a la Tierra como un globo azul tenue emergiendo detrás del horizonte lunar, con nubes brillantes contrastando sobre la superficie craterizada. La imagen evoca directamente a la icónica Earthrise capturada en 1968.

    Durante la misión, la nave alcanzó una distancia máxima de 252.756 millas (unos 406.770 kilómetros) respecto de la Tierra, estableciendo un nuevo récord para un vuelo tripulado. Este logro consolida el avance tecnológico en la nueva etapa de exploración lunar impulsada por la NASA.

    En el punto de mayor acercamiento a la Luna, los astronautas se ubicaron a apenas 4.070 millas de la superficie, lo que permitió obtener imágenes de alta definición del terreno. Entre los detalles más destacados aparece el cráter Ohm, una formación compleja con bordes escalonados y picos centrales originados por antiguos impactos.

    Las imágenes, registradas a través de las ventanillas de la nave, representan un nuevo avance en la observación directa del lado oculto lunar, una región históricamente menos documentada desde misiones tripuladas. La combinación de distancia, precisión y contexto convierte a estos registros en un nuevo hito visual de la exploración espacial.

  • La Luna que nos muestra Artemis vista desde el norte de la Patagonia

    La Luna que nos muestra Artemis vista desde el norte de la Patagonia

    La misión Artemis II de la NASA avanza en silencio por detrás de la Luna, mientras en el norte de la Patagonia argentina alguien levanta la vista y la encuentra, intacta, suspendida sobre el cielo frío de la noche. Dos escenas separadas por miles de kilómetros y, sin embargo, profundamente unidas.

    Allá, la nave Orion atraviesa la cara oculta. Durante 40 minutos no hay comunicación. La Luna bloquea toda señal y el silencio se vuelve absoluto. Aquí, en ciudades como Neuquén o del Alto Valle, la noche se abre limpia, sin interferencias, y el cielo se vuelve un mapa nítido, casi íntimo.

    En ese mismo instante en que la humanidad queda incomunicada en el espacio profundo, en la Patagonia el universo parece hablar más claro que nunca.

    El paso por la cara oculta es uno de los momentos más tensos de la misión. Pero también uno de los más reveladores. Porque mientras la nave avanza sin contacto con la Tierra, los astronautas observan un paisaje que desde aquí nunca veremos: una Luna áspera, irregular, marcada por cráteres antiguos y sombras permanentes.

    Y, al mismo tiempo, desde este lado del mundo, la Luna sigue siendo la de siempre: blanca, poética, familiar, cercana.

    La paradoja es inevitable: la misma Luna que desde la Orion se revela extraña y desconocida, desde la Patagonia se presenta como compañía. Como si el cielo ofreciera dos versiones de un mismo misterio.

    De regreso al hogar

    Cuando la nave emerge de la sombra y la comunicación se restablece, la voz de Christina Koch vuelve a cruzar el vacío:

    “Es un gusto volver a estar en comunicación con ustedes. Estamos de camino en regreso a la Tierra”.

    Esa Tierra que, vista desde la nave, aparece como un punto azul, frágil, suspendido en la oscuridad. Esa misma Tierra que, en el sur, se siente inmensa bajo los pies, extendida en mesetas, ríos y viento.

    En el norte de la Patagonia, donde la contaminación lumínica es baja y el horizonte parece no tener fin, mirar el cielo es todavía una experiencia física. El frío, el silencio, la amplitud. Todo conspira para que la distancia se vuelva tangible.

    Allí, cada estrella parece más cercana. Cada fase de la Luna, más nítida. Y quizás por eso Artemis II no se percibe como algo lejano.

    Porque aunque la misión ocurra a cientos de miles de kilómetros, hay una línea invisible que conecta a quienes viajan con quienes observan. Una continuidad entre la tecnología más avanzada y el gesto más antiguo de la humanidad: levantar la vista.

    Más de medio siglo después del Programa Apolo, la escena se repite, pero con una nueva conciencia. Ya no se trata solo de llegar, sino de comprender.

    Comprender que ese punto azul que ven los astronautas es el mismo suelo que pisamos. Que esa Luna que rodean es la misma que ilumina las noches patagónicas. Que el silencio del espacio tiene un eco en el silencio de estas tierras abiertas.

     
     
     
     
     
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    Artemis II no solo recorre la órbita lunar.

    También tiende un puente invisible entre el espacio profundo y la experiencia cotidiana. Entre la inmensidad y lo íntimo. Entre quienes viajan más allá de la Luna y quienes, desde el sur del mundo, siguen encontrando en el cielo una forma de entenderlo todo.

  • Tras el sobrevuelo de la Luna, Donald Trump elogió a Artemis II: “Nos iremos directo a Marte”

    Tras el sobrevuelo de la Luna, Donald Trump elogió a Artemis II: “Nos iremos directo a Marte”

    El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo una comunicación con los astronautas de Artemis II luego del histórico sobrevuelo del lado oculto de la Luna. La tripulación de la nave Orión estuvo 57 minutos sin contacto con la Tierra. El mandatario republicano destacó el resultado de la misión e invitó a los tripulantes a la Casa Blanca.

    Según informó la agencia AFP, Trump afirmó: “Han hecho historia. Estoy muy orgulloso de lo que hicieron todos ustedes” y los definió como “un equipo increíble, que hizo que todo esto fuera posible”.

    La comunicación de Trump con Artemis II y el impacto del hito espacial


    Trump vinculó la misión con la competencia espacial y señaló: “Esta vez no dejaremos solo huellas, si no que construiremos una base y nos iremos directo a Marte”. También sostuvo: “Estados Unidos no tendrá rival en el espacio”.

    El comandante Reid Wiseman respondió al presidente y aseguró haber visto “cosas que nunca antes se habían visto, incluso un eclipse solar”. En tanto, el canadiense Jeremy Hansen agradeció el “liderazgo espacial”.

    Las imágenes de la Tierra tomada por los astronautas de la misión Artemis II de la NASA. Foto: AP

    Ante una consulta de Trump sobre el lado oculto de la Luna, Hansen explicó que lo que le llamó la atención fue principalmente «el tamaño de los cráteres”. “Otra cosa muy notoria fue descubrir el efecto de la gravedad de la Tierra sobre la Luna”, agregó.

    La misión Artemis II rompió récords y recibió elogios de Trump


    El piloto Victor Glover aportó: “Al pasar por el lado oscuro de la luna tuve que hacer una plegaria, pero luego tuve que volver a filmar, porque ese era mi trabajo”. A lo que Trump expresó: “La recepción de sus experiencias es asombrosa”.

    El cohete Artemis II de la NASA despegó desde la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy. (Foto AP/Chris O’Meara)

    La misión estableció un nuevo récord de distancia al alcanzar 406.778 kilómetros desde la Tierra. El sobrevuelo se produjo a las 20.03, hora argentina, con un acercamiento de 6550 kilómetros a la superficie lunar. El cierre incluyó un mensaje del presidente: “Ojalá podamos vernos pronto”, quien invitó a la tripulación a la Casa Blanca.


  • Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna: cuáles son los próximos pasos de la misión de la NASA

    Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna: cuáles son los próximos pasos de la misión de la NASA

    La misión Artemis II de la NASA marcó el regreso de la humanidad a las proximidades de la Luna con un objetivo claro: poner a prueba nuevas tecnologías y obtener información científica inédita que allane el camino para futuras expediciones.

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    A bordo de la cápsula Orión, cuatro astronautas recorren la mayor distancia alcanzada por una tripulación humana hacia la cara oculta del satélite, en un viaje que representa el primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja terrestre en más de medio siglo.

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    Tras el histórico recorrido con un recorrido por el lado oscuro del satélite, Orión regresa a la Tierra tras un viaje de 10 días. En aquel momento de sobrevuelo, la nave permaneció incomunicada con la Tierra durante un lapso de 50 minutos, un intervalo que permitió contemplar un eclipse solar que no fue visible desde la Tierra.

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    Este martes, la nave abandonará de forma gradual la órbita lunar. Antes de ejecutar la maniobra de escape, los astronautas dialogarán con los científicos encargados para compartir sus impresiones iniciales tras el sobrevuelo. Esta etapa incluirá una jornada menos exigente, lo que permitirá a la tripulación recuperar energías antes de enfrentar los próximos desafíos del retorno.

    Este acercamiento a la Luna permitió a la misión Artemis II cumplir con uno de sus objetivos principales: examinar la cara no visible desde nuestro planeta, considerada por la NASA como un laboratorio natural clave para comprender la historia lunar y el origen del Sistema Solar.

    Los próximos pasos de la misión Artemis II

    La última parte del vuelo estará enfocada en preparar el reingreso. Antes de volver, Orion se desprenderá de su módulo de servicio y dejará expuesto su escudo térmico, que deberá soportar las altísimas temperaturas de la entrada en la atmósfera. Después se abrirán los paracaídas para completar el amerizaje en el océano Pacífico, previsto por la NASA para el viernes 10 de abril.

    Más allá del impacto simbólico de ver otra vez astronautas viajar hacia la Luna, Artemis II tiene una meta concreta: validar que el sistema funciona. Si todo sale como espera la NASA, esta misión dejará allanado el camino para Artemis III (un vuelo de prueba en la órbita terrestre) y Artemis IV, la misión con la que la agencia busca concretar su próximo alunizaje tripulado.

    Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Los astronautas de la misión Artemis II batieron este lunes el récord de mayor distancia recorrida desde la Tierra que estaba en poder del Apolo 13, en 1970.

    El módulo Orión (Integrity, según denominaron los astronautas) que transporta a los miembros de Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros)

    “El 15 de abril de 1970, durante la misión Apolo 13, tres exploradores habían marcado el récord”, comunicó la operadora de la cápsula, Jenni Gibbons, a la tripulación desde el Centro de Control de la Misión. “En aquel entonces, hace más de 55 años, (James) Lovell, (Jack) Swigert y (Fred) Haise volaron 248.655 millas terrestres lejos de la Tierra. Hoy, en nombre de toda la humanidad, están superando esa frontera”.

  • Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna: cuáles son los próximos pasos de la misión de la NASA

    Artemis II cruzó el lado oculto de la Luna: cuáles son los próximos pasos de la misión de la NASA

    La misión Artemis II de la NASA marcó el regreso de la humanidad a las proximidades de la Luna con un objetivo claro: poner a prueba nuevas tecnologías y obtener información científica inédita que allane el camino para futuras expediciones.

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    A bordo de la cápsula Orión, cuatro astronautas recorren la mayor distancia alcanzada por una tripulación humana hacia la cara oculta del satélite, en un viaje que representa el primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja terrestre en más de medio siglo.

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    Tras el histórico recorrido con un recorrido por el lado oscuro del satélite, Orión regresa a la Tierra tras un viaje de 10 días. En aquel momento de sobrevuelo, la nave permaneció incomunicada con la Tierra durante un lapso de 50 minutos, un intervalo que permitió contemplar un eclipse solar que no fue visible desde la Tierra.

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    Este martes, la nave abandonará de forma gradual la órbita lunar. Antes de ejecutar la maniobra de escape, los astronautas dialogarán con los científicos encargados para compartir sus impresiones iniciales tras el sobrevuelo. Esta etapa incluirá una jornada menos exigente, lo que permitirá a la tripulación recuperar energías antes de enfrentar los próximos desafíos del retorno.

    Este acercamiento a la Luna permitió a la misión Artemis II cumplir con uno de sus objetivos principales: examinar la cara no visible desde nuestro planeta, considerada por la NASA como un laboratorio natural clave para comprender la historia lunar y el origen del Sistema Solar.

    Los próximos pasos de la misión Artemis II

    La última parte del vuelo estará enfocada en preparar el reingreso. Antes de volver, Orion se desprenderá de su módulo de servicio y dejará expuesto su escudo térmico, que deberá soportar las altísimas temperaturas de la entrada en la atmósfera. Después se abrirán los paracaídas para completar el amerizaje en el océano Pacífico, previsto por la NASA para el viernes 10 de abril.

    Más allá del impacto simbólico de ver otra vez astronautas viajar hacia la Luna, Artemis II tiene una meta concreta: validar que el sistema funciona. Si todo sale como espera la NASA, esta misión dejará allanado el camino para Artemis III (un vuelo de prueba en la órbita terrestre) y Artemis IV, la misión con la que la agencia busca concretar su próximo alunizaje tripulado.

    Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Los astronautas de la misión Artemis II batieron este lunes el récord de mayor distancia recorrida desde la Tierra que estaba en poder del Apolo 13, en 1970.

    El módulo Orión (Integrity, según denominaron los astronautas) que transporta a los miembros de Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros)

    “El 15 de abril de 1970, durante la misión Apolo 13, tres exploradores habían marcado el récord”, comunicó la operadora de la cápsula, Jenni Gibbons, a la tripulación desde el Centro de Control de la Misión. “En aquel entonces, hace más de 55 años, (James) Lovell, (Jack) Swigert y (Fred) Haise volaron 248.655 millas terrestres lejos de la Tierra. Hoy, en nombre de toda la humanidad, están superando esa frontera”.

  • Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Artemis II batió el récord de mayor distancia jamás recorrida desde la Tierra

    Los astronautas de la misión Artemis II batieron este lunes el récord de mayor distancia recorrida desde la Tierra que estaba en poder del Apolo 13, en 1970.

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    El módulo Orión (Integrity, según denominaron los astronautas) que transporta a los miembros de Artemis II se ubicó a 252.752 millas de distancia de la Tierra (406.676 kilómetros), superando al Apolo 13 que había llegado a 248.655 millas (400.171 kilómetros)

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    Aproximadamente a la 1:57 pm ET (14.57 de Buenos Aires), batieron el récord, reportó la cadena NBC.

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    “El 15 de abril de 1970, durante la misión Apolo 13, tres exploradores habían marcado el récord”, comunicó la operadora de la cápsula, Jenni Gibbons, a la tripulación desde el Centro de Control de la Misión. “En aquel entonces, hace más de 55 años, (James) Lovell, (Jack) Swigert y (Fred) Haise volaron 248.655 millas terrestres lejos de la Tierra. Hoy, en nombre de toda la humanidad, están superando esa frontera”.

    El astronauta canadiense Jeremy Hansen envió un mensaje especial en respuesta: “Al superar la mayor distancia que los humanos jamás hayan recorrido desde el planeta Tierra, lo hacemos honrando los extraordinarios esfuerzos y hazañas de nuestros predecesores en la exploración espacial humana”, declaró Hansen.

    “Continuaremos nuestro viaje aún más lejos en el espacio antes de que la Madre Tierra logre atraernos de vuelta a todo lo que apreciamos, pero, sobre todo, elegimos este momento para desafiar a esta generación y a la siguiente a que se aseguren de que este récord no sea efímero”, agregó.

    No va a alunizar. Su misión es rodear el satélite y volver, para probar que la nave, los sistemas y la tripulación pueden operar con seguridad en el espacio profundo.

    La cara oculta de la Luna

    La cápsula Orion de la misión Artemis II de la NASA ingresó este lunes en la órbita lunar y atravesó una de las etapas más delicadas del viaje al pasar por la cara oculta de la Luna.

    Durante aproximadamente 40 minutos, la nave pierde completamente la comunicación con la Tierra, ya que el propio satélite bloquea las señales de radio, en un momento clave de la travesía.

    En ese lapso la tripulación aprovechó para observar en detalle la región de la Luna que no es visible desde nuestro planeta.

    Este fenómeno se debe a la rotación sincrónica del satélite sobre su propio eje, que hace que siempre muestre la misma cara hacia la Tierra, mientras que la otra permanece oculta para los observadores terrestres.

    El estudio de esta zona solo es posible mediante telescopios, satélites o misiones espaciales, como Artemis II, que permiten analizar características del terreno lunar que no pueden observarse desde la superficie terrestre.

    Preparación técnica y observación en condiciones extremas

    Dentro de la cápsula Orión, el espacio reducido obligó a una coordinación precisa. Los astronautas ensayaron durante días el uso de cámaras con distintos lentes, preparados para capturar imágenes en condiciones cambiantes de luz. La variación del ángulo solar modifica por completo la percepción del relieve lunar.

    Si la luz incide de forma lateral, las sombras largas resaltan cráteres y formaciones. Si el Sol se encuentra alto, la superficie se vuelve más plana visualmente, con menos contraste. Esta incertidumbre obliga a tomar decisiones en tiempo real.

    Entre los objetivos principales aparecen estructuras como la cuenca Orientale y cráteres como Pierazzo y Ohm. Estas formaciones, apenas visibles desde telescopios terrestres, podrán ser registradas en detalle por primera vez desde una misión tripulada.

    La Luna, vista desde la nave, tendrá el tamaño aparente de una pelota de básquet. Esa perspectiva permite combinar una visión global con capturas específicas de alta resolución, lo que amplía el valor científico del material obtenido.

    Sin contacto con la Tierra: una prueba clave

    Uno de los momentos más críticos ocurre durante el paso por la cara oculta. Durante 50 minutos, la nave pierde comunicación con la Tierra. Este silencio no es un problema, sino una prueba esencial para validar sistemas autónomos.

    En ese lapso, la tripulación registra observaciones, toma imágenes y anota detalles sin asistencia desde el centro de control. Esta capacidad resulta fundamental para futuras misiones, especialmente aquellas que apunten a destinos más lejanos como Marte.

    Además de las imágenes, los astronautas buscan observar fenómenos como el comportamiento del polvo lunar y la dinámica de las sombras. Estos datos pueden resultar clave para el diseño de futuras bases en la superficie del satélite.

    La misión también incorpora una trayectoria denominada “free-return”, que permite rodear la Luna y regresar a la Tierra sin maniobras complejas. Este diseño mejora la seguridad y retoma principios utilizados en la era Apolo, adaptados a tecnología actual.

  • El argentino que participó desde Cabo Cañaveral con el satélite Atenea en Artemis II dialogó con Neuquén

    El argentino que participó desde Cabo Cañaveral con el satélite Atenea en Artemis II dialogó con Neuquén

    El profesional argentino Fernando Filippetti se encuentra en Cabo Cañaveral siguiendo de cerca la misión Artemis II, uno de los proyectos más importantes impulsados por la NASA para el regreso de misiones tripuladas al entorno lunar.

    En ese contexto, destacó el desempeño del nanosatélite argentino Atenea, que formó parte del conjunto de microsatélites liberados durante la misión y que operó con éxito durante aproximadamente 20 horas. Según explicó, de los cuatro dispositivos lanzados, dos funcionaron correctamente, entre ellos el argentino y otro de Arabia Saudita.

    Filippetti señaló que uno de los principales desafíos fue establecer la primera comunicación tras la puesta en órbita, proceso que se realizó sin inconvenientes. Durante el tiempo operativo se probaron radios, computadora de a bordo, sistemas de energía y paneles solares, además de validar desarrollos tecnológicos nacionales.

    El satélite también recolectó información de GPS y mediciones de radiación en órbitas muy altas, alcanzando una distancia cercana a los 72.000 kilómetros. Ese registro convirtió a Atenea en el objeto argentino que más lejos llegó de la Tierra.

    El ingeniero indicó además que el microsatélite ya cumplió su misión y reingresó a la atmósfera, donde se desintegró como estaba previsto. La participación argentina incluyó además un espacio de divulgación en el complejo de visitantes del Centro Espacial Kennedy, donde se presentó el proyecto junto a otras iniciativas internacionales.

    La misión Artemis II representa un paso clave dentro del programa lunar estadounidense, con el objetivo de retomar los vuelos tripulados alrededor de la Luna y avanzar hacia futuras exploraciones humanas más allá de la órbita terrestre.

     

    Cadena Uno

  • Neuquén quedó registrada en la histórica foto de Artemis II desde el espacio

    Neuquén quedó registrada en la histórica foto de Artemis II desde el espacio

    Una de las imágenes más impactantes de los últimos años llegó desde el espacio, pero tuvo un detalle que resonó con fuerza en la región: en medio de la inmensidad del planeta, se logró identificar una ciudad patagónica iluminando la noche.

    La misión Artemis II consiguió una fotografía histórica: una vista completa de la Tierra captada por una tripulación humana por primera vez en más de medio siglo. La imagen fue tomada por el comandante Reid Wiseman desde la cápsula Orión, en pleno viaje rumbo a la Luna.

    En la postal, el planeta aparece como una esfera azul brillante suspendida en la oscuridad, con continentes delineados, auroras en los polos y un tenue resplandor que cruza el espacio. 

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    Sin embargo, una de las sorpresas surgió al analizar otras tomas de la misma misión: allí, en la noche sudamericana, se distinguen puntos de luz que corresponden a ciudades, entre ellas una de la Patagonia.

    Una ciudad patagónica quedó registrada en la histórica foto de Artemis II desde el espacio

    Neuquén, junto a otros centros urbanos como Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca, puede observarse como un pequeño destello en la vasta geografía del sur del continente. En un registro captado a miles de kilómetros de distancia, la región patagónica también dejó su huella luminosa.

    “Nos dejó sin palabras”, expresó Wiseman al describir la experiencia de ver la Tierra desde esa perspectiva, una escena que no se repetía desde los tiempos del programa Apolo.

    La misión, impulsada por la NASA, despegó el 1 de abril desde el Kennedy Space Center y marcó el regreso de vuelos tripulados al entorno lunar tras más de cinco décadas.

    El análisis de la imagen, realizado por el astrónomo Guillermo Abramson, permitió identificar detalles poco habituales: al tratarse de una captura nocturna, no solo se aprecian regiones del planeta, sino también estrellas de fondo, algo inusual en este tipo de fotografías.

    Además de las luces urbanas, la imagen muestra la atmósfera terrestre como una delgada línea brillante, auroras en ambos polos y la presencia de Venus, rodeado por la llamada luz zodiacal, un fenómeno difícil de registrar que aporta valor científico a la toma.

    La difusión de esta fotografía generó impacto en todo el mundo. Pero en el sur argentino dejó algo más: la certeza de que, incluso desde la distancia del espacio, la Patagonia también brilla.

  • Artemis II llega a la cara oculta de la Luna este lunes: los detalles de la misión y por qué quedarán sin comunicación

    Artemis II llega a la cara oculta de la Luna este lunes: los detalles de la misión y por qué quedarán sin comunicación

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    La exploración espacial vive hoy uno de sus momentos más determinantes. La misión Artemis II de la NASA alcanzará un hito fundamental este lunes: la cápsula Orión se adentrará en la región lunar que permanece invisible desde nuestro planeta, marcando el regreso de seres humanos a esa zona tras más de medio siglo de ausencia.

    La tripulación, integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, se prepara para un doble desafío: realizar observaciones directas del lado oscuro y establecer un nuevo récord de distancia, convirtiéndose en las personas que más lejos han viajado desde la Tierra (402.000 kilómetros), superando la marca de la mítica misión Apolo 13.


    50 minutos de desconexión total: qué pasará este lunes 06 de abril con Artemis II


    El punto de mayor tensión ocurrirá cuando la nave pierda todo contacto por radio con el centro de control en la Tierra. Durante casi una hora, los astronautas quedarán incomunicados mientras orbitan por «detrás» del satélite.

    Este periodo de silencio absoluto no es solo un desafío operativo, sino una prueba de fuego para los sistemas de navegación autónoma de la cápsula.

    Durante este tiempo, la tripulación funcionará de manera independiente, registrando datos y observaciones que serán fundamentales para los planes de establecer bases permanentes y, eventualmente, viajar a Marte.


    Lo que verán sus ojos: la maravilla de la travesia del artemis II


    El objetivo principal es capturar el 20% de la cara oculta que nunca ha sido vista directamente por ojos humanos. Equipados con lentes de alta resolución, buscarán documentar formaciones geológicas legendarias:

    • Cuenca Orientale: Un cráter gigante que solo se ve parcialmente desde la Tierra.
    • Cráteres Pierazzo y Ohm: Formaciones de relieve abrupto que serán analizadas bajo la luz solar para resaltar crestas y bordes.

    «Nadie ha visto Orientale completo desde el espacio profundo hasta hoy», destacó el astronauta Jeremy Hansen. El valor de este contacto visual directo es incalculable para la ciencia, ya que permitirá observar la dinámica del polvo lunar en zonas inexploradas, un factor crítico para el diseño de futuras infraestructuras en el satélite.


  • Artemis II marcará un histórico momento: a qué hora será el acercamiento a la Luna

    Artemis II marcará un histórico momento: a qué hora será el acercamiento a la Luna

    El sexto día de vuelo de la misión Artemis II llega a un momento histórico en la exploración espacial tripulada. La cápsula Orión, con cuatro astronautas a bordo, se prepara para atravesar la cara oculta de la Luna y registrar imágenes de regiones que ningún ser humano observó directamente.

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    El punto de inflexión está previsto para alrededor de las 19 horas de Argentina (22 GMT), cuando la nave realice su acercamiento más importante y se interne en la región lunar invisible desde la Tierra.

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    Se trata de un instante cargado de expectativa científica y simbólica, que vuelve a poner a la humanidad en una posición activa frente al espacio profundo.

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    El acercamiento a la Luna: a qué hora será

    • Artemis II lleva cuatro astronautas a bordo de la nave Orion, lanzada con el cohete SLS el 1 de abril de 2026.
    • No va a alunizar. Su misión es rodear el satélite y volver, para probar que la nave, los sistemas y la tripulación pueden operar con seguridad en el espacio profundo.
    • El lunes 6 de abril Orion hará el sobrevuelo de la Luna. La ventana principal empezará cerca de las 15:45 de Argentina y el punto de mayor acercamiento está previsto para alrededor de las 20.

    Un viaje más allá de todos los registros

    La misión liderada por NASA alcanza una distancia inédita. Durante el sobrevuelo lunar, la nave se ubicará a unos 402.000 kilómetros de la Tierra, lo que convierte a su tripulación en los seres humanos que más lejos llegaron de su planeta. Este dato supera el registro histórico de Apollo 13 y redefine los límites de la exploración tripulada.

    El punto más cercano a la Luna será de aproximadamente 6.500 kilómetros, una distancia que permite una observación detallada sin entrar en órbita. Este equilibrio entre cercanía y seguridad forma parte de una estrategia cuidadosamente diseñada.

    Este lunes, alrededor de las 18 horas EDT de Florida y 22 GMT (19 hs de Argentina, 17 de Colombia y Perú, 16 de México) la cápsula Orión, con los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, se convertirá en la primera nave tripulada en más de 53 años en atravesar la región lunar invisible desde la Tierra, realizando observaciones directas y registrando imágenes de zonas nunca antes vistas por el ser humano.

    Preparación técnica y observación en condiciones extremas

    Dentro de la cápsula Orión, el espacio reducido obliga a una coordinación precisa. Los astronautas ensayaron durante días el uso de cámaras con distintos lentes, preparados para capturar imágenes en condiciones cambiantes de luz. La variación del ángulo solar modifica por completo la percepción del relieve lunar.

    Si la luz incide de forma lateral, las sombras largas resaltan cráteres y formaciones. Si el Sol se encuentra alto, la superficie se vuelve más plana visualmente, con menos contraste. Esta incertidumbre obliga a tomar decisiones en tiempo real.

    Entre los objetivos principales aparecen estructuras como la cuenca Orientale y cráteres como Pierazzo y Ohm. Estas formaciones, apenas visibles desde telescopios terrestres, podrán ser registradas en detalle por primera vez desde una misión tripulada.

    La Luna, vista desde la nave, tendrá el tamaño aparente de una pelota de básquet. Esa perspectiva permite combinar una visión global con capturas específicas de alta resolución, lo que amplía el valor científico del material obtenido.

    Sin contacto con la Tierra: una prueba clave

    Uno de los momentos más críticos ocurre durante el paso por la cara oculta. Durante 50 minutos, la nave pierde comunicación con la Tierra. Este silencio no es un problema, sino una prueba esencial para validar sistemas autónomos.

    En ese lapso, la tripulación registra observaciones, toma imágenes y anota detalles sin asistencia desde el centro de control. Esta capacidad resulta fundamental para futuras misiones, especialmente aquellas que apunten a destinos más lejanos como Marte.

    Además de las imágenes, los astronautas buscan observar fenómenos como el comportamiento del polvo lunar y la dinámica de las sombras. Estos datos pueden resultar clave para el diseño de futuras bases en la superficie del satélite.

    La misión también incorpora una trayectoria denominada “free-return”, que permite rodear la Luna y regresar a la Tierra sin maniobras complejas. Este diseño mejora la seguridad y retoma principios utilizados en la era Apolo, adaptados a tecnología actual.