Categoría: Neuquén News

  • Ciclo de Conciertos 2026: La Fundación BPN inaugura la Temporada 2026 con la Orquesta Sinfónica del Neuquén

    La Fundación BPN presenta la Apertura de Temporada 2026 con un concierto de la Orquesta Sinfónica del Neuquén, que se llevará a cabo los días viernes 27 y sábado 28 de febrero a las 21 horas en el Cine Teatro Español.

    Bajo la dirección de su titular, el Maestro Andrés Tolcachir, la orquesta inaugurará la temporada con un programa de gran riqueza y diversidad estilística, que recorrerá distintas expresiones del repertorio sinfónico europeo. La propuesta incluirá la delicada Pavana para una infanta difunta, M.19, de Maurice Ravel; la vibrante Obertura de El cazador furtivo, Op.77, de Carl Maria von Weber; y la imponente Sinfonía Nº 7, Op.70, de Antonín DvoÅ™ák, una de las obras más destacadas del repertorio romántico.

    El concierto del viernes 27 contará además con la transmisión en vivo de Radio y Televisión del Neuquén (RTN), permitiendo que el público de toda la provincia pueda acompañar este inicio de temporada.

    Las entradas ya se encuentran a la venta en la boletería del teatro, ubicada en Avenida Argentina 235 de la ciudad de Neuquén, de lunes a viernes de 8:30 a 21. El valor es de $15.000 la entrada general y de $12.000 para jubilados.

    La actividad cuenta con el acompañamiento del Gobierno de la Provincia del Neuquén y del Banco Provincia del Neuquén.

    La Fundación BPN invita a la comunidad a ser parte de esta noche especial que dará comienzo a una nueva temporada de excelencia artística en la provincia.

     

  • MPN: El partido que se perdió a sí mismo

    MPN: El partido que se perdió a sí mismo

    Sobisch, Sapag y Sapag

    Imagen creada con IA

    El 16 de abril de 2023 ocurrió algo que durante décadas pareció imposible: el Movimiento Popular Neuquino perdió una elección provincial. No la perdió ante una oposición forjada desde afuera. La perdió ante Rolando Figueroa, un hombre que había sido diputado nacional y vicegobernador por el propio MPN antes de abandonarlo para construir el frente Neuquinizate.

    Apenas tres puntos separaron a los candidatos, pero el resultado fue definitivo en su significado: por primera vez desde 1961, Neuquén tendrá un gobernador que no surgió del partido que la fundó como provincia.

    Ese dato —que el verdugo fuera un hijo disidente y no un enemigo externo— es la clave interpretativa de todo lo que vino después. No hubo una fuerza nueva que derrotara al MPN: el MPN se derrotó a sí mismo. O más precisamente: se derrotó la versión del MPN que había olvidado por qué existía.

    Para entender cómo se llega a ese punto, hay que recorrer la historia del partido a través de sus tres grandes momentos de liderazgo. Tres figuras, tres concepciones radicalmente distintas de qué debe ser un partido político provincial: Felipe Sapag, el fundador que construyó un Estado donde no había nada. Jorge Sobisch, el gerente que quiso modernizar a cualquier precio. Y Jorge Sapag, el tecnócrata que navegó el boom de Vaca Muerta sin lograr transformarlo en renovación política. Tres modelos que dejaron huellas distintas. Y tres lecciones que el partido necesita leer bien si quiere volver.

    Alfonsín y Sapag en el regreso a la democráciaRaúl Alfonsín y Felipe Sapag en el regreso a la democracia 

    FELIPE SAPAG: CUANDO EL PARTIDO ERA UNA PROMESA DE PROVINCIA

    Felipe Sapag gobernó Neuquén en cinco oportunidades distintas a lo largo de más de tres décadas. Nacido en 1917 en Zapala, de ascendencia libanesa, comenzó su carrera política como concejal e intendente de Cutral Có bajo el peronismo, antes de que la Provincia de Neuquén siquiera existiera como entidad política autónoma. Cuando la proscripción peronista de 1955 y la creación de la nueva provincia abrieron un vacío de representación, Felipe y sus hermanos Elias y Amado Sapag respondieron con una apuesta audaz: fundar un partido propio que no dependiera de Buenos Aires ni de Perón.

    El MPN nació así con una paradoja en su ADN: era un peronismo sin Perón, o más exactamente, un peronismo que se negaba a disolverse en el partido nacional para convertirse en identidad neuquina propia. Esa paradoja fundacional —ser a la vez parte de una tradición y ruptura con ella— definiría al partido durante décadas.

    «Durante setenta años los neuquinos han sido extranjeros en la propia patria, sin derecho cívico ni representantes en el Congreso. Hoy comienza una nueva historia.» — Felipe Sapag, discurso de asunción, 1963.

    Lo que Sapag hizo entre 1963 y los noventa no fue simplemente ganar elecciones: fue construir una provincia. La fundación de la Universidad del Neuquén en 1964 —que el obispo local pronosticó sería «una escuela de comunistas»—, la creación del COPADE, del Banco Provincia y del Parque Industrial, la expropiación de tierras para familias pobres, la entrega de más de medio millón de hectáreas a comunidades originarias. No era un programa de gobierno: era un proyecto de sociedad.

    El estilo de Sapag era el del caudillo popular de base territorial —no el demagogo, sino el que conoce el nombre de cada vecino del interior más recóndito, que construye lealtades desde la presencia física y afectiva. Según distintos testimonios, recordaba por nombre los problemas de ciudadanos de los valles más alejados. Era una política de proximidad que descansaba en una convicción simple: el Estado debe llegar donde el mercado no llega ni llegará.

    El federalismo como programa

    El sapagismo articuló tres ejes que se reforzaban mutuamente. El primero era el federalismo militante: la convicción de que Buenos Aires saqueaba las riquezas patagónicas y que la política neuquina debía ser, ante todo, una política de defensa de los recursos propios. Cuando en 1973 Perón le ordenó disolver el MPN y reincorporarse al PJ nacional, Sapag respondió con la frase que se volvió emblema: «los neuquinos nos hemos puesto los pantalones largos». Neuquén fue la única provincia donde un partido provincial derrotó al PJ en aquellas elecciones.

    El segundo eje era el desarrollismo social: la renta del petróleo debía transformarse en infraestructura, educación, salud y vivienda para todos. El tercero era la construcción de una identidad neuquina: el partido como proyecto civilizatorio de una provincia nueva que debía forjarse su propia historia. En su último gobierno, en 1997, Sapag ya advertía: el crecimiento basado únicamente en la renta petrolera tiene un límite. Era una advertencia que sus sucesores no siempre escucharon.

    Desde el punto de vista organizacional, el sapagismo fundacional representó lo que podríamos llamar una hegemonía inclusiva: una red compleja de lealtades territoriales que articulaba figuras de primer nivel (los propios Sapag), de segundo nivel (intendentes, dirigentes sindicales, empresarios locales) y de base (militantes barriales, maestros, vecinalistas). El MPN siempre tuvo corrientes internas y disputas, pero se dirimían dentro del partido. La legitimidad no descansaba solo en el carisma del líder: descansaba en hospitales construidos, escuelas abiertas, rutas trazadas y tierras reconocidas.

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    JORGE SOBISCH: EL GERENTE QUE ROMPIÓ EL CONTRATO SOCIAL

    Jorge Sobisch irrumpió en la conducción del MPN en 1991 luego de un duro enfrentamiento con los caudillos del partido. No era un Sapag: no venía de la familia fundadora, no tenía el carisma popular del viejo caudillo. Era un hombre de empresa —fundador de una empresa gráfica—, de perfil técnico-gerencial, que miraba el Estado con ojos de administrador antes que de transformador social. Gobernó en tres mandatos (1991-1995, 1999-2003, 2003-2007) y representó el intento más sostenido de reconvertir al MPN hacia posiciones neoconservadoras.

    El sobischismo adoptó el vocabulario de los años noventa: eficiencia, modernización, competencia, apertura. Sus propios detractores dentro del partido —incluido Felipe Sapag— lo acusaron de haber adoptado «un modelo neoliberal, autoritario y sin diálogo». La acusación era justa en lo esencial. Hubo resultados positivos en infraestructura, pero también una concentración creciente del poder que debilitó las instituciones provinciales, un uso de la publicidad oficial como arma contra medios críticos y denuncias por intentos de soborno a legisladores para garantizar quórum en la designación de jueces.

    Fuentealba: la bala que rompió todo

    Pero ningún hecho marcó al sobischismo con la intensidad del asesinato del docente Carlos Fuentealba, el 4 de abril de 2007. Fuentealba era maestro, padre de familia, un ciudadano que ejercía el derecho constitucional a la protesta en una ruta neuquina. Murió por un disparo de un efectivo policial durante el desalojo de una manifestación gremial que el propio gobernador había ordenado.

    El caso no fue solo una tragedia humana de primera magnitud: fue el punto de quiebre de una promesa histórica. El sapagismo había construido durante décadas la imagen de un partido popular, protector de los más débiles, defensor de los trabajadores. Esa imagen —que era también parte del contrato entre el MPN y la sociedad neuquina— se rompió irreparablemente en aquella ruta. El MPN sobischista no era ya el partido que había llevado la educación al interior profundo; era el partido que le disparaba a un maestro.

    El MPN sobischista no era ya el partido que había llevado la educación al interior profundo. Era el partido que le disparaba a un maestro en una ruta.

    La causa Temux: dinero público, impunidad y redes de protección

    Pero el caso Fuentealba no fue el único escándalo del período. En paralelo, la opinión pública neuquina fue conociendo los detalles de lo que se llamaría la «causa Temux»: una estafa de proporciones contra el Banco de la Provincia del Neuquén (BPN) perpetrada entre 2002 y 2004, durante el segundo mandato de Sobisch. Funcionarios del banco y empresarios del grupo Temux —una comercializadora de carnes vinculada a la cuota Hilton— maniobró para extraer del erario provincial más de veinte millones de dólares en operaciones que el Banco Central calificó luego como irrecuperables.

    El caso tardó una década en llegar a juicio. En 2015 se dictaron condenas con penas de ejecución condicional. El Tribunal Superior de Justicia terminó sobreseyendo a los principales condenados por vencimiento de plazos procesales, generando una percepción social de impunidad que persiste hasta hoy. En diciembre de 2025, durante la lectura del veredicto por otra causa vinculada al MPN —los planes sociales truchos—, el juez Juan Manuel Kees invocó explícitamente a Temux al sostener que el caso «se explica más por razones políticas que jurídicas» y que en aquellos años «existían condiciones estructurales que favorecían la impunidad». La alusión era una crítica directa al sistema político-judicial que el sobischismo había edificado: una red en la que la designación de jueces, la conducción del Ministerio Público y la logística legislativa funcionaban como escudo del poder ejecutivo.

    La herencia institucional del sobischismo

    Desde el punto de vista organizacional, Sobisch representó el liderazgo plebiscitario llevado a su extremo: el partido como vehículo personal del conductor, que subordina las instancias institucionales a su figura. Nunca logró construir una mayoría interna duradera dentro del MPN: ganó las internas de 1991, 1999 y 2003, pero perdió siempre que los Sapag presentaron candidatos fuertes. Al final de su trayectoria, ya fuera del partido, reconoció que «la dirigencia del MPN conducía el partido alejada de la gente» —una crítica que también podía aplicarse perfectamente a su propio gobierno.

    La herencia del sobischismo fue una tensión no resuelta que el MPN cargaría por décadas: entre la lógica del partido-máquina eficiente orientado al mercado y la tradición sapagista de partido-movimiento con base territorial y compromiso social.

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    JORGE SAPAG: EL BOOM DE VACA MUERTA Y LA ILUSIÓN DE LA ABUNDANCIA

    Jorge Sapag, sobrino de Felipe e hijo de Elias, asumió la gobernación en 2007 en condiciones difíciles. La muerte de Fuentealba había manchado la imagen del MPN; la sociedad neuquina venía de ocho años de liderazgo sobischista con fracturas profundas. Su sola llegada al poder cumplía una función simbólica: el retorno del apellido histórico como señal de que el partido recordaba de dónde venía.

    Pero Jorge Sapag fue mucho más que un apellido. Sus dos mandatos (2007-2015) estuvieron definidos por un hecho de trascendencia histórica: el desarrollo del fracking y el descubrimiento y puesta en valor de Vaca Muerta. Antes de asumir, Sapag viajó a Canadá para interiorizarse sobre la estimulación hidráulica. Allí comenzó el proceso de renegociación de concesiones y atracción de inversión que transformaría a Neuquén, en poco más de una década, en uno de los yacimientos no convencionales más importantes del mundo.

    En lo social, su gobierno intentó reconstruir la relación del Estado provincial con los trabajadores y los sindicatos, herida por el caso Fuentealba. Se autolimitó la facultad del gobernador para designar jueces del Tribunal Superior —un reconocimiento implícito de que la concentración de poder judicial había sido uno de los pecados del sobischismo. Se incrementó la participación provincial en la renta hidrocarburífera del 12% al 18%.

    El éxito económico que no alcanzó

    El modelo de Jorge Sapag puede caracterizarse como tecnocracia progresista con base social: gestión técnicamente competente en lo energético combinada con políticas sociales que intentaban preservar los equilibrios redistributivos del sapagismo fundacional. Era, en cierto sentido, una síntesis virtuosa: tomaba del sobischismo la orientación a la eficiencia y recuperaba del sapagismo el compromiso con el Estado como instrumento de desarrollo.

    Sin embargo, su punto más vulnerable fue la gestión del poder interno. La elección de Omar Gutiérrez como sucesor en 2015 y, más tarde, la decisión de imponer a Marcos Koopmann —un candidato percibido como débil y sin proyecto propio— en lugar de habilitar la competencia interna que el MPN históricamente había practicado, dejaron al partido sin el regenerativo que todo organismo político vivo necesita.

    La gran paradoja del MPN es que gobernó el mayor boom económico de su historia y perdió la elección de todos modos. La riqueza llegó al Estado. No llegó con la misma intensidad a todos los neuquinos.

    El MPN en esta etapa se fue transformando en lo que los politólogos denominan partido de gobierno por excelencia: una organización cuya razón de ser es la administración del Estado, y que pierde vitalidad cuando pierde el acceso a los recursos estatales. Los intendentes del interior que terminaron alineados con Figueroa luego de la derrota no lo hicieron por convicción ideológica: lo hicieron porque el tesoro provincial estaba ahora en otras manos. El partido había confundido la lealtad al Estado con la lealtad al partido.

    «No hubo una convocatoria para definir cómo el partido se iba a reorganizar de cara al 16 de abril de 2023. Hubo ausencia de debate orgánico», reconoció el diputado Llancafilo con una franqueza poco común en la política neuquina. Esa frase es, quizás, el diagnóstico más preciso de lo que falló.

    TRES MODELOS, UNA MISMA PREGUNTA SIN RESPONDER

    Los tres liderazgos examinados no representan simplemente diferencias de estilo o temperamento. Representan concepciones radicalmente distintas del partido político como institución, del vínculo entre el Estado y la sociedad, y de la función que debe cumplir el MPN en la vida neuquina.

    Felipe Sapag encarnó el modelo del partido-movimiento con vocación transformadora: el MPN como proyecto de provincia, donde la acumulación electoral era un medio y no un fin. Su legitimidad descansaba en realizaciones concretas —universidades, hospitales, viviendas, tierra para las comunidades— y en una relación directa y afectiva entre el liderazgo y la sociedad. Su debilidad estructural fue la dependencia del carisma fundador y la tendencia a la concentración familiar del poder.

    Jorge Sobisch encarnó el modelo del partido-máquina orientado al mercado: eficiencia, modernización, reducción del Estado. Su legitimidad prometía una gestión técnicamente superior en lugar de un proyecto de transformación social. Su fracaso fue doble: rompió con las bases populares que habían construido la identidad sapagista, y la concentración plebiscitaria del poder debilitó las instituciones e incentivó el abuso de autoridad.

    Jorge Sapag encarnó el modelo del partido de gobierno con gestión tecnocrática: competente en lo energético, moderado en lo social, institucionalista en las formas. Posicionó a Neuquén en el mapa energético mundial. Pero el partido fue vaciándose de contenido militante hasta convertirse en una máquina de administración estatal que dependía del acceso al poder para mantener su cohesión. Cuando perdió el poder, la máquina se desmembró.

    La pregunta que el MPN debe responder hoy no es cuándo va a recuperar el gobierno. Es para qué. Un partido sin respuesta sustantiva a esa pregunta puede ganar por inercia. No puede construir hegemonía duradera.

    EL NEUQUÉN DE 2026: ESCENARIO NUEVO, PARTIDO VIEJO

    El Neuquén en el que el MPN debe reconstruirse es radicalmente distinto al de cualquier etapa anterior. Vaca Muerta no es ya una promesa: es la realidad que motoriza la economía provincial y la coloca en el centro de la agenda energética argentina y global. Las proyecciones indican crecimiento sostenido hasta al menos 2032. Pero ese crecimiento convive con desigualdades profundas: Añelo y su área de influencia concentran la riqueza del subsuelo, mientras vastas zonas del interior neuquino —los departamentos del norte, los crianceros de la meseta, las comunidades mapuches del sur— ven ese boom desde la distancia.

    La provincia que quintupicó su población bajo el sapagismo tiene hoy una capital que supera los 350.000 habitantes, ciudades satélite en expansión, y una demanda habitacional, de servicios y de infraestructura que el Estado no ha podido satisfacer al ritmo de la riqueza producida. Mientras tanto, el gobierno de Javier Milei ha disuelto la Secretaría de Vivienda y desfinanciado programas nacionales, avanzando en una lógica que puede afectar a Neuquén de maneras todavía no del todo calibradas.

    La escena política está dominada por Figueroa, que construyó una alianza amplísima incorporando a dirigentes del MPN, radicales, peronistas, macristas y libertarios. El MPN, como organización, ocupa una posición paradojal: parte de sus cuadros se integraron al oficialismo provincial, otra parte mantiene la oposición desde la lista Azul conducida por Jorge Sapag, y otra fracción orbita en torno al referente sindical Marcelo Rucci. El intendente Mariano Gaido, quien aparecía como un hombre llamado a liderar la resurrección del partido que le dió todo, se ha apartado de la vida orgánica del MPN y consolidó su propio espacio político, Primero Neuquén. En el escenario actual parece funcionar sincronizado con el gobernador Rolando Figueroa —quien buscará su reelección en 2027— y no aparece entre los interesados en la revitalización partidaria del histórico movimiento provincial.

    La derrota de 2023 no fue producto de una única causa. Los propios dirigentes del MPN señalaron varias: ausencia de debate orgánico, desconexión de la dirigencia con las necesidades de la gente, incapacidad para renovar cuadros y el error estratégico de haberle cerrado las puertas a Figueroa dentro del partido. Pero el diagnóstico de fondo es más severo: el MPN se fue vaciando de contenido programático e ideológico. En los años de Vaca Muerta, gobernar era fácil porque los recursos fluían. La abundancia material sustituyó al debate político. El partido perdió la costumbre de preguntarse para qué existía.

    EL MODELO PARA LA RECONSTRUCCIÓN: NI PUREZA NI ECLECTICISMO

    La pregunta de cuál de los tres modelos es el «adecuado» para la coyuntura actual no admite una respuesta simple. Ninguno puede replicarse tal cual: el contexto social, económico e institucional de Neuquén en 2026 es radicalmente distinto al de 1963, al de 1991 o al de 2007. Pero sí es posible extraer de cada experiencia los elementos virtuosos y construir una síntesis que responda a los desafíos del presente.

    Del sapagismo fundacional hay que recuperar la dimensión comunitaria y transformadora: la idea de que el partido existe para construir una provincia más justa, no solo para administrarla. En concreto, eso significa formular un programa claro de redistribución de la renta de Vaca Muerta hacia el interior provincial, la vivienda, la infraestructura y la diversificación económica. La advertencia de Felipe Sapag en 1997 —el crecimiento basado en la renta petrolera tiene un límite temporal— es hoy más urgente que nunca, cuando la transición energética global pone un horizonte al modelo extractivo neuquino.

    Del sobischismo hay una sola lección genuinamente rescatable: la orientación hacia la eficiencia y la competencia técnica en la gestión. Pero esa eficiencia debe estar al servicio de un proyecto social, no del mercado como fin en sí mismo. El sobischismo demostró que un partido sin horizonte de justicia social pierde su base popular y termina siendo capturable por los intereses más concentrados.

    Del modelo de Jorge Sapag hay que conservar la competencia técnica en materia energética —un activo que ningún otro partido provincial ni nacional posee en igual medida— y la apuesta por la renovación generacional que su gestión inició sin completar. 

    La relación con Figueroa: oposición inteligente

    El MPN enfrenta la trampa clásica de la oposición: si se subordina a Figueroa —como ya están haciendo varios de sus cuadros— pierde su identidad y su razón de ser como partido diferenciado. Si se opone de manera frontal e indiscriminada, arriesga quedar fuera del marco colaborativo que la ciudadanía neuquina valora, especialmente en un contexto donde la confrontación con el gobierno nacional requiere cierta unidad provincial.

    La salida inteligente es la oposición constructiva selectiva: acompañar al gobierno provincial en la defensa de los recursos y del federalismo frente a Buenos Aires, pero diferenciarse con claridad en las políticas de distribución interna. Ser más sapagistas que Figueroa en materia social. Más exigentes en la transparencia. Más presentes en los territorios que el oficialismo no atiende. Y construir cuadros propios con un proyecto propio para 2027.

    LA PREGUNTA DE 1963 SIGUE SIN RESPUESTA

    El MPN tiene una ventaja que ningún otro partido de la Argentina puede reclamar: ha gobernado ininterrumpidamente durante seis décadas una de las provincias más complejas y ricas del país. Ha demostrado capacidad para reinventarse —del sapagismo al sobischismo y de vuelta al sapagismo— sin destruirse. Esa resiliencia no es azarosa: viene de una arraigada identidad territorial y de una tradición de construcción estatal que dejó huellas visibles en la vida cotidiana de los neuquinos.

    La derrota de 2023 no es el fin del MPN. Puede ser el comienzo de su renovación más profunda, si la dirigencia tiene la lucidez de entender que el partido no perdió porque apareció una oposición invencible, sino porque perdió el contacto con su propio sentido de ser. La síntesis que hoy se necesita no es elegir entre Felipe, Sobisch y Jorge Sapag: es comprender qué aportó cada uno, qué error cometió cada uno, y diseñar a partir de esas lecciones un partido capaz de hablar al neuquino del siglo XXI.

    Ese neuquino trabaja en un yacimiento de shale o en una aula del interior. Vive en un barrio de la capital o cría animales en la meseta. Habla el español de los migrantes llegados del norte o el mapudungun de sus abuelos. Es una sociedad más compleja, más urbana, más conectada y más exigente que la de 1963. El partido que pueda representarla genuinamente —con competencia técnica y arraigo popular, con proyecto social y eficiencia de gestión— será el partido que vuelva a ganarse su confianza.

    La pregunta que Felipe Sapag hacía en 1963 sigue siendo la pregunta fundante: ¿para qué existe este partido? Si el MPN no tiene hoy una respuesta convincente, ningún líder —por más carismático que sea— podrá devolverle la vitalidad que necesita.

    La historia del MPN es también la historia de una provincia que aprendió a gobernarse a sí misma. No es poca cosa. Y es, quizás, la mejor brújula para orientar su camino de regreso.

  • Epicuro: el arte de vivir sin miedo

    Epicuro: el arte de vivir sin miedo

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    Epicuro, vivir sin miedo

    Mientras otros filósofos buscaban comprender el universo, la política o la verdad absoluta, Epicuro eligió un camino distinto: quiso entender cómo vivir bien. No en teoría, sino en la vida concreta. No en el poder, sino en la serenidad. Y su conclusión, simple y profunda, sigue interpelando al mundo más de dos mil años después: la felicidad es posible, pero exige liberarse del miedo.

    Epicuro no enseñó a renunciar a la vida. Enseñó a vivirla sin angustia.

    Un jardín, no una academia

    Epicuro nació en el año 341 a.C. y fundó en Atenas una escuela distinta a todas: el Jardín. No era un templo del saber abstracto, sino una comunidad de vida. Allí convivían hombres, mujeres, extranjeros e incluso esclavos, algo inusual para la época. Se comía poco, se hablaba mucho, se pensaba con calma.

    No buscaban riqueza ni poder. Buscaban tranquilidad. Para Epicuro, la filosofía no era un lujo intelectual, sino una medicina del alma.

    El miedo, el gran enemigo

    Según Epicuro, la infelicidad humana nace de cuatro temores fundamentales:

    • El miedo a los dioses
    • El miedo a la muerte
    • El miedo al dolor
    • El miedo a no alcanzar la felicidad

    Su filosofía intentó desmontar esos miedos uno por uno. Decía que los dioses —si existen— no intervienen en la vida humana. No castigan, no premian, no gobiernan el destino. Por lo tanto, no hay motivo para temerles.

    Sobre la muerte fue aún más contundente: “Cuando nosotros estamos, la muerte no está; cuando la muerte está, nosotros no estamos”. No hay sufrimiento después de morir, porque ya no hay conciencia. Tememos a algo que nunca experimentaremos.

    El dolor —afirmaba— suele ser pasajero. Y cuando es intenso, rara vez es prolongado. La mayoría de los sufrimientos humanos, en realidad, nacen de la ansiedad, la ambición o el deseo desmedido.

    El verdadero placer

    Epicuro fue muchas veces malinterpretado. Se lo asoció con el hedonismo, con la búsqueda del placer sin límites. Pero su pensamiento decía exactamente lo contrario. El placer verdadero no es el exceso, sino la ausencia de dolor. No es el lujo, sino la calma. No es la abundancia, sino la suficiencia.

    Diferenció tres tipos de deseos:

    • Naturales y necesarios (comer, descansar, amistad)
    • Naturales pero no necesarios (lujos, refinamientos)
    • Ni naturales ni necesarios (poder, riqueza ilimitada, fama)

    La felicidad —sostenía— se alcanza satisfaciendo los primeros, moderando los segundos y evitando los terceros. Una vida simple, con poco miedo y buenos amigos, vale más que una vida llena de ambición.

    La amistad como refugio

    Para Epicuro, la amistad era uno de los pilares de la felicidad. No el éxito, no el reconocimiento, no la riqueza. Los amigos. Creía que la tranquilidad del alma —la ataraxia— se construye en comunidad, en vínculos sinceros, en afectos duraderos. En un mundo incierto, la amistad era refugio.

    El Jardín no fue solo una escuela. Fue una forma de vida.

    Vivir en paz

    Epicuro no buscó cambiar el mundo. Buscó liberar al ser humano de su angustia. Su filosofía fue, ante todo, una invitación a la serenidad.

    • Vivir sin miedo a la muerte.
    • Sin miedo a los dioses.
    • Sin obsesión por el poder.
    • Sin esclavitud del deseo.
    • Una vida simple, consciente y tranquila.

    La herencia epicúrea

    Durante siglos, el pensamiento de Epicuro fue distorsionado. Pero con el tiempo, su voz volvió a escucharse. Hoy, cuando el ruido, la ansiedad, la velocidad y la ambición dominan la vida moderna, su mensaje recupera fuerza.

    No necesitamos más cosas. Necesitamos menos miedo. Epicuro no prometió una vida perfecta. Prometió algo más humano: una vida en paz.

    Y tal vez, en tiempos de incertidumbre, esa sea la forma más profunda de felicidad.

  • Cipolletti apuesta a su semillero y firma contrato con tres juveniles del club

    El Club Cipolletti concretó la incorporación al plantel superior de tres futbolistas surgidos de sus divisiones formativas, en una medida que consolida la estrategia institucional de promover jugadores propios dentro de la estructura deportiva.

    La entidad confirmó que Benjamín García, Máximo Montiel y Valentín Flores firmaron su primer contrato profesional luego de su desempeño en la Primera local. La rúbrica se llevó a cabo con la presencia del vicepresidente Adrián Calfuan y del presidente de la Subcomisión de Fútbol, Marcelo Bastias.

    Desde el club destacaron que la decisión forma parte de una política sostenida orientada a fortalecer el trabajo formativo y generar oportunidades concretas para los jóvenes que se desarrollan en la institución. En ese marco, la promoción de juveniles aparece como uno de los pilares del proyecto deportivo, buscando consolidar identidad y proyección a futuro.

    El acto tuvo además un componente emotivo. Acompañados por sus familias, los jugadores vivieron una jornada marcada por abrazos, fotografías y el reconocimiento al recorrido realizado dentro del club.

    La llegada de García, Montiel y Flores al plantel superior se da en un contexto de reconfiguración deportiva, en el que Cipolletti apuesta a combinar experiencia con juventud para afrontar los desafíos de la temporada.

  • Neuquén invierte más de .000 millones para asegurar insumos en el sistema público de salud

    Neuquén invierte más de $23.000 millones para asegurar insumos en el sistema público de salud

    El gobierno de la provincia del Neuquén informó una inversión superior a los $23.000 millones destinada a garantizar el abastecimiento de insumos prioritarios en el sistema público de salud, con el objetivo de sostener la operatividad hospitalaria y asegurar la atención en todo el territorio.

    Según la comunicación oficial difundida el lunes 23 de febrero de 2026 por la Secretaría de Prensa y Comunicación, el Ministerio de Salud puso en marcha un plan de abastecimiento que cubre entre 6 y 12 meses de demanda mediante licitaciones públicas por un total de $23.590.169.023,74. La medida busca fortalecer el sistema sanitario frente al crecimiento sostenido de la demanda y, al mismo tiempo, neutralizar el impacto de la inflación sobre los costos médicos.

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    La inversión se distribuye en distintos ejes estratégicos. Más de $7.600 millones se destinan a descartables biomédicos, mientras que $6.000 millones corresponden a insumos para diagnóstico de laboratorio. El programa incluye además partidas para áreas de mayor complejidad, entre ellas $2.178 millones para cirugía mini invasiva y endoscopía, y $1.470 millones asignados al servicio de diálisis peritoneal del Hospital Castro Rendón.

    El plan también contempla el refuerzo de la seguridad hospitalaria y la higiene. En este punto, se asignan más de $2.100 millones a insumos de esterilización y antisépticos, junto con $2.500 millones destinados al tratamiento de residuos patógenos. Desde el Ejecutivo provincial señalaron que el objetivo es asegurar la disponibilidad de recursos esenciales, desde insumos básicos hasta equipamiento especializado, evitando interrupciones en la prestación sanitaria.

    En paralelo, el Poder Ejecutivo ratificó mediante decretos una serie de designaciones y cambios de funciones en hospitales y centros de salud. Entre las incorporaciones, el Hospital de Buta Ranquil sumará a la licenciada Daiana Tamara Godoy en el área de Psicología, mientras que el Hospital de Chos Malal incorporará a la profesional de enfermería Ayelén Celeste Salinas. También se confirmó el ingreso de Yazmín Mireya Esparza Zerene, Fernando Javier Ceballos y Marcela Yohana Figueroa, quienes cumplirán funciones en distintos centros asistenciales de la Región Sanitaria Confluencia.

    Asimismo, el Ministerio de Salud dispuso concursos de cambio de función para optimizar recursos operativos. En ese marco, el agente Mauro Alexis Villanueva se desempeñará como chofer de ambulancia en el Hospital de Las Lajas y el agente Miguel Ángel Orellana asumirá la misma responsabilidad en el Hospital de Villa La Angostura.

  • Refuerzan controles en el Parque Nacional Lanín y cierran el acceso a Queñi por tareas de seguridad

    La Intendencia del Parque Nacional Lanín informó que continúan desarrollándose operativos de control y vigilancia en distintos sectores del área protegida, especialmente en las zonas sur y centro, en un trabajo conjunto entre el Cuerpo de Guardaparques Nacionales y la Policía Rural de Neuquén.

    Los procedimientos incluyen recorridas terrestres, presencia en accesos y espacios de uso público, fiscalización de actividades habilitadas y verificación de permisos. También se realizan actas cuando se detectan incumplimientos a la normativa vigente de la Administración de Parques Nacionales, como el ingreso con mascotas, la extracción o transporte de productos forestales sin autorización y el uso de fuego en lugares no permitidos.

    El Parque Nacional Lanín protege más de 400.000 hectáreas de bosques andino-patagónicos, lagos y ríos, resguardando especies emblemáticas y un patrimonio natural y cultural de alto valor. Desde la Intendencia solicitaron a residentes y visitantes informarse antes de ingresar al área protegida, respetar la señalización y colaborar con las indicaciones del personal autorizado.

    Camino a Queñi cerrado por tareas de apeo

    Por otra parte, las autoridades informaron que durante la jornada de hoy permanecerá cerrado el camino de ingreso a Queñi debido a trabajos de apeo y remoción de un árbol caído que afecta la traza.

    Se pidió expresamente a residentes y visitantes no ingresar al sector mientras duren las tareas y mantenerse informados únicamente a través de los canales oficiales del Parque Nacional Lanín.

  • Fuerte respaldo al paro general y caída del apoyo a la reforma laboral reconfiguran el clima social

    Fuerte respaldo al paro general y caída del apoyo a la reforma laboral reconfiguran el clima social

    El escenario social y laboral en Argentina atraviesa una fase de creciente tensión. Un relevamiento nacional realizado por la consultora Zentrix indica que el 71,9% de los consultados respalda el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), mientras que el apoyo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional muestra una caída sostenida en los últimos meses.

    La encuesta planteó una pregunta directa: si los ciudadanos estaban a favor del paro general. El 67,5% respondió que apoya la medida con movilización, mientras que un 4,4% la respalda sin movilización, consolidando una mayoría clara a favor. En contraste, el 27,3% se manifestó en contra y apenas 0,8% no expresó opinión. El dato adquiere relevancia adicional en un contexto donde la propia CGT anticipó que no impulsaría movilizaciones masivas, lo que no impidió que la medida mantenga una validación social amplia.

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    Caída del respaldo a la reforma laboral

    En paralelo, el monitoreo de opinión pública sobre la reforma laboral evidencia un cambio significativo. En noviembre de 2025, el 55% apoyaba la iniciativa y el 39% la rechazaba. Sin embargo, en la medición de febrero de 2026, el respaldo cayó al 48,6%, mientras que el rechazo subió al 45,2%.

    La diferencia entre apoyo y rechazo, que tres meses atrás era de 16 puntos, se redujo de manera marcada. Aunque la reforma aún no registra un rechazo mayoritario, el corrimiento muestra una creciente polarización social y la pérdida de consenso que inicialmente acompañaba al proyecto oficial. La discusión dejó de ser técnica para convertirse en un eje central del conflicto social.

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    El trasfondo económico

    El respaldo al paro no aparece como un fenómeno aislado. Se inserta en un contexto económico complejo, caracterizado por contracción del consumo, debilitamiento industrial y presión sobre las pymes, donde se concentra cerca del 70% del empleo privado formal.

    En los últimos dos años cerraron más de 21.000 empresas y se perdieron más de 300.000 empleos registrados, mientras la caída del poder adquisitivo redujo la demanda y el encarecimiento del crédito incrementó la fragilidad financiera del sector productivo. En ese marco, el apoyo al paro puede interpretarse como la expresión de un malestar económico acumulado, más que como una reacción puntual a una medida sindical.

    Cuando el mercado laboral se vuelve más inestable, aumenta la sensibilidad social frente a cambios normativos que afectan condiciones de contratación, costos laborales y estabilidad del empleo. Por eso, el debate sobre la reforma laboral aparece atravesado por una percepción social de riesgo sobre el futuro del trabajo.

    Impacto económico del paro

    Más allá de su dimensión política y social, el paro tiene efectos económicos medibles. La estimación central ubica la pérdida neta de valor agregado en unos USD 461 millones para una jornada completa, especialmente si el transporte público se paraliza.

    El monto equivale al 0,0685% del PBI anual nominal 2025 y representa cerca del 19,9% del PBI diario de un día hábil equivalente. Los sectores más afectados son aquellos de alta presencialidad y dependencia logística, como comercio, construcción, transporte, hoteles y restaurantes, donde la interrupción del transporte amplifica el ausentismo y frena la actividad. En servicios presenciales, parte de esa pérdida suele ser irreversible.

    Metodología del relevamiento

    El estudio se realizó entre el 18 y 19 de febrero de 2026, con 493 casos válidos de alcance nacional, ponderados por región y edad según el padrón electoral. La encuesta se administró en línea y luego fue depurada para eliminar registros duplicados o inválidos. El margen de error estimado es de ±4,1% con un nivel de confianza del 95%.

    Un clima social en transición

    La combinación de alto respaldo al paro y menor apoyo a la reforma laboral configura un escenario de tensión estructural entre el programa de transformación del Gobierno y una economía que aún no logra estabilizar el mercado de trabajo. El paro se inscribe así en una dinámica más amplia, donde el conflicto no es solo normativo, sino profundamente económico y social.

  • Allanamiento en la Secretaría de Hacienda de la Municipalidad de Plottier

    El procedimiento fue ordenado por la Justicia y contó con la presencia de efectivos policiales y personal judicial, quienes ingresaron a las oficinas administrativas para secuestrar documentación y dispositivos vinculados a la causa.

    Si bien no trascendieron oficialmente los detalles del expediente, fuentes vinculadas a la investigación indicaron que el operativo forma parte de una serie de medidas destinadas a reunir pruebas relacionadas con presuntas irregularidades en el manejo de fondos o trámites administrativos.

    Desde el Municipio no se emitió hasta el momento un comunicado oficial sobre el alcance del allanamiento. La investigación continúa bajo estricta reserva judicial.

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  • Seguridad y Justicia: Intentó entrar cocaína y marihuana a la cárcel de Roca y la atraparon

    Seguridad y Justicia: Intentó entrar cocaína y marihuana a la cárcel de Roca y la atraparon

    El procedimiento permitió secuestrar la droga antes de que llegara a los pabellones y derivó en el inicio de una causa por infracción a la Ley 23.737.

    El operativo se desarrolló poco después del mediodía, en el sector de requisa destinado a visitas femeninas. Allí, el personal detectó movimientos sospechosos y activó el protocolo habitual. Lo que parecía un control más terminó con un hallazgo que confirmó la importancia de cada revisión.

    Según se informó oficialmente, la mujer de 40 años llevaba ocultos cinco envoltorios con una sustancia blanca que, tras el test orientativo, arrojó resultado positivo para cocaína con un peso total de cuatro gramos. Además, tenía un envoltorio con diez gramos de marihuana y 38 pastillas de distintos colores cuyo análisis quedará sujeto a pericias posteriores.

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    De inmediato se dio intervención a la fiscal federal Paula Perfetti, que dispuso el secuestro de todos los elementos y el inicio de actuaciones judiciales. En paralelo, trabajó personal especializado en Toxicomanía para garantizar la cadena de custodia y las pruebas correspondientes.

    Gracias al trabajo del personal penitenciario la droga no llegó a destino. Y eso, en una unidad penal, marca la diferencia. Cada envoltorio o pastilla detectada es un problema menos dentro de los pabellones y un paso más en la prevención de conflictos internos.

    Desde el Ministerio de Seguridad y Justicia de Río Negro remarcaron que las requisas forman parte de un esquema permanente de control que busca preservar el orden, la salud y la seguridad tanto de las personas privadas de libertad como del personal penitenciario.

  • Apenas 5 años después de inaugurar la planta con una inversión multimillonaria, Quilmes recortará a un tercio sus empleos en Zárate

    Cervecería Quilmes decidió un nuevo recorte de personal de su planta de Zárate, que había inaugurado en el 2020 con una inversión multimillonaria. La apuesta apuntaba a fabricar en el país la famosa cerveza mexicana Corona. En aquel momento fueron más de 5 mil millones de pesos.

    Ahora, poco más de 5 años después y luego de sucesivos recortes en los últimos meses, la empresa abrió un proceso de retiros voluntarios que busca reducir a un tercio lo que supo ser la nómina de personal.

    Hace cuatro años, la planta contaba con 260 operarios. Hoy, cuenta con 140 y el acuerdo que la empresa alcanzó con el gremio de los cerveceros contempla sumar 60 retiros voluntarios. Es decir, pasará de 260 a poco más de 80, una caída brutal.

    Durante el segundo semestre de 2025 ya se había ejecutado algunos despidos, en medio de un desplome de ventas que, según le dijeron fuentes gremiales a La Política Online, merodeó el 45% durante el año pasado, lo que empujó a paralizar la producción a la fábrica central de Quilmes.

    En el sindicato señalaron que el acuerdo de retiros voluntarios se dio ante la posibilidad de freno de la producción y cierre de la planta.

    El referente del sindicato cervecero en esa planta, Horacio Romero denunció una importación «indiscriminada» y «una baja importante del consumo de cerveza» como los factores centrales de la crisis del sector.

    Así, de los tres turnos con los que operaba esta planta, solo se mantendrá activo uno, con la línea de producción de vidrio no retornable. «La idea es seguir manteniendo el envasado de cerveza con una dotación más acotada», admitió Romero a medios locales.