El referente de la Inquilinos Agrupados de Neuquén, Federico Prior, aseguró que existe una crisis en el sector y que esta se refleja en la profundización de los niveles de endeudamiento y presión sobre los ingresos que ubican a la provincia entre las más caras del país para alquilar. Según datos de la institución, una gran proporción de familias destina la mayor parte de sus recursos a sostener la vivienda, lo que impacta de forma directa en su economía cotidiana.
Durante una entrevista radial, Prior describió el escenario actual y señaló que el mercado inmobiliario presenta fuertes desequilibrios. “Es una de las más complejas del país, con valores entre los más altos y una situación que se viene agravando”, afirmó.
En ese contexto, los inquilinos enfrentan dificultades crecientes para cumplir con los pagos mensuales, con un nivel de endeudamiento que alcanza a la mayoría de los hogares. “El 70% de las familias inquilinas están endeudadas y muchas usan tarjetas de crédito para sostener el alquiler”, explicó Prior.
Otro de los indicadores que reflejan la magnitud del problema es la proporción del ingreso destinada a la vivienda. “Más del 80% del ingreso familiar se va en alquiler”, sostuvo el dirigente, situación que deja a los hogares con escaso margen para afrontar otros gastos esenciales como alimentos, transporte o servicios.
El escenario afecta de manera estructural a los inquilinos, con la aparición de un fenómeno que se repite en distintos sectores sociales: la imposibilidad de acceder a la vivienda propia. Esta situación da lugar a lo que se denomina segunda generación inquilina, donde padres e hijos permanecen dentro del mercado de alquiler sin posibilidades concretas de compra.
A esta problemática se suma el peso de las expensas, que en algunos casos alcanzan hasta el 50% del valor del alquiler y el incremento de la demanda habitacional impulsado por el crecimiento poblacional, asociado a actividades como el desarrollo de Vaca Muerta. Como consecuencia, muchas familias optan por mudarse a zonas más alejadas o reducir sus condiciones habitacionales ante la imposibilidad de sostener los costos actuales.








