Este viernes se escucharán los alegatos en el juicio contra Marcelo Barrera, acusado de provocar el siniestro. Testimonios crudos revelaron la dura realidad de la familia de la víctima.
La muerte de Genaro, un bebé de 10 meses, a causa de un incendio intencional en una humilde vivienda del barrio La Meseta de Añelo, sigue estremeciendo a toda la comunidad. El juicio contra Marcelo Barrera, único imputado por el hecho, se acerca a su etapa final: este viernes se desarrollarán los alegatos en los que la fiscalía pedirá su responsabilidad penal y la defensa sostendrá que las pruebas son insuficientes.
Más allá de lo que determine el tribunal, las audiencias del juicio dejaron expuesta una trama de abandono, pobreza extrema y violencia cotidiana que marcaba la vida de Genaro, sus hermanas y su madre Eliana Rebeca Melo, quien se había refugiado en Añelo huyendo de otro episodio violento que había destruido su anterior hogar.
Un contexto familiar atravesado por las adicciones y la violencia
Durante las declaraciones, asistentes sociales, policías y vecinos describieron cómo era el día a día de la familia. La madre de Genaro, con antecedentes de violencia por parte de su expareja en Centenario, vivía con sus tres hijos y su actual pareja, Cristian Costelo, en una vivienda de un plan habitacional sin terminar y sin servicios básicos, salvo una conexión irregular de electricidad.
Los relatos fueron tan crudos como reveladores: se habló de consumo constante de alcohol y drogas, de niñas que no iban a la escuela, que a veces pasaban días sin comer ni bañarse. Una vecina admitió haber hecho compras para la pareja a cambio de marihuana y aseguró que las peleas eran frecuentes y violentas.
La noche fatal: vino, peleas y promesas de venganza
En la madrugada del 19 de julio de 2024, Eliana, Costelo y Barrera estuvieron reunidos tomando vino. Los vecinos declararon que los conflictos entre ellos eran habituales, pero aquella noche la discusión escaló y terminó en empujones y amenazas. Costelo se refugió en una casa vecina, Eliana se fue a dormir junto a sus hijas y Genaro, y Barrera se marchó rumbo a una vivienda cercana.
Minutos después, las llamas devoraron la precaria casa. La madre pudo escapar con sus hijas, pero el bebé quedó atrapado y perdió la vida. Los bomberos confirmaron que el incendio fue intencional, sin embargo no hubo testigos directos de cómo se inició.
El dolor tras el fuego: “Decime que saqué a todos los nenes”
El relato de una vecina reveló la desesperación de Costelo cuando lo encontraron recibiendo maniobras de reanimación: repetía entre sollozos que no había sido él y pedía que le aseguraran que había salvado a todos los niños. La vecina, aunque ya sabía la trágica verdad, no tuvo valor de decírselo en ese momento.
Los jueces Federico Sommer, Raúl Aufranc y Luciano Hermosilla deberán resolver ahora si condenan a Marcelo Barrera por homicidio agravado. La fiscalía sostiene que fue él quien encendió el fuego tras la pelea. La defensa, en cambio, apunta contra Costelo y la falta de pruebas directas.
Una historia que expone una realidad más profunda
El caso Genaro visibilizó el drama social de decenas de familias que sobreviven en condiciones de hacinamiento, sin acceso a servicios básicos y con redes de contención debilitadas. Asistentes sociales confirmaron que hoy las hermanas del bebé viven con su abuela materna, mientras la madre continúa atravesando sus problemas de adicciones.
El tribunal escuchará este viernes los alegatos finales. Más allá del veredicto, la historia de Genaro vuelve a interpelar a toda la comunidad sobre las violencias, las omisiones y la falta de protección a las infancias más vulnerables.














