Organizaciones sociales alertan por el aumento de la demanda de ayuda durante el invierno. Advierten sobre la necesidad de reforzar los dispositivos para personas en situación de calle y asistir a familias que no pueden afrontar los costos de calefacción.
La llegada de las primeras temperaturas bajo cero volvió a poner en evidencia una problemática que organizaciones sociales consideran estructural en la ciudad de Neuquén: el crecimiento de la vulnerabilidad habitacional y las dificultades que enfrentan cientos de familias para atravesar el invierno.
Desde la organización Más Compasión señalaron que las bajas temperaturas agravan situaciones que permanecen durante todo el año y reclamaron una respuesta más rápida para atender a personas en situación de calle y hogares que carecen de recursos suficientes para calefaccionarse.
El coordinador de la entidad, Alejandro Riffos, explicó que durante las últimas semanas aumentó la demanda de asistencia vinculada a la entrega de frazadas, ropa de abrigo y elementos básicos para enfrentar las condiciones climáticas propias de la temporada invernal.
Uno de los principales problemas identificados por la organización está relacionado con el acceso a la leña, un recurso indispensable para numerosas familias que viven en sectores donde el gas natural no llega o donde los ingresos no alcanzan para afrontar otros sistemas de calefacción.
En este contexto, Más Compasión comenzó a distribuir parte de una importante donación de leña destinada a comedores comunitarios, organizaciones barriales y familias de bajos recursos. Según indicaron, el aumento de los costos energéticos y de los insumos para calefaccionarse profundizó las dificultades de muchos hogares durante los últimos meses.
La situación también genera preocupación en torno a las personas que viven en la vía pública. Desde la organización sostienen que aún no existen definiciones concretas sobre la puesta en marcha de un refugio invernal similar al que funcionó el año pasado y que permitió brindar alojamiento temporal durante los períodos de temperaturas extremas.
Riffos remarcó que este tipo de dispositivos requieren planificación anticipada y consideró que las estrategias de asistencia deberían implementarse antes de que las condiciones climáticas se vuelvan críticas.
Otro de los puntos que genera inquietud es la realidad que se vive en el sector del basural neuquino. Allí, según describen las organizaciones que trabajan en el territorio, numerosas personas desarrollan tareas de recuperación de materiales reciclables para subsistir, mientras otras encuentran en ese espacio una fuente ocasional de alimentos y recursos básicos.
La problemática, aseguran, suele permanecer invisibilizada para gran parte de la sociedad, pero adquiere mayor visibilidad durante los meses de invierno, cuando las condiciones de vida se vuelven aún más complejas.
Frente a este escenario, organizaciones comunitarias, iglesias y grupos solidarios continúan reforzando sus acciones de asistencia, aunque advierten que la demanda crece de manera sostenida y supera muchas veces la capacidad de respuesta de las entidades que trabajan en el territorio.
Con el avance del invierno, el desafío pasa ahora por coordinar esfuerzos entre el Estado, las organizaciones sociales y la comunidad para garantizar que las personas más vulnerables cuenten con abrigo, alimentación y un lugar seguro donde resguardarse de las bajas temperaturas que ya comenzaron a sentirse en la capital neuquina.









