Autor: Mejor Energía

  • Phoenix vuelve a apostar fuerte por la educación neuquina

    Phoenix vuelve a apostar fuerte por la educación neuquina

    El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, y el CEO de Phoenix Global Resources, Pablo Bizzotto, firmaron en Villa La Angostura un nuevo convenio que incorpora a la empresa petrolera al Plan Provincial de Becas Gregorio Álvarez para el año 2026.

    De esta manera, Phoenix se convierte en la primera firma en adherir al programa este año y reafirma su rol como “Aliado Bronce”, con un aporte de 250.000 dólares.

    Durante el acto, Figueroa destacó la relevancia del acompañamiento del sector privado y recordó que ya se encuentra abierto el proceso de inscripción y reinscripción para las becas 2026.

    En ese marco, instó a los estudiantes de toda la provincia a postularse y subrayó la magnitud del programa: “Phoenix es el primer aportante de este año, con una contribución muy importante para nosotros. Luego se sumará el resto de la industria petrolera para financiar un plan que no solo es único en la Argentina, sino también en Latinoamérica, por su envergadura y por la amplia oferta educativa que brinda a jóvenes de toda la provincia”.

    El mandatario provincial remarcó además el impacto territorial del desarrollo hidrocarburífero y su vínculo con la redistribución de oportunidades. “El efecto de Vaca Muerta se siente en cada rincón de Neuquén. Por eso valoramos que empresas como Phoenix den este primer paso para el 2026 y acompañen políticas públicas que transforman realidades”, señaló.

    Por su parte, Bizzotto señaló que este es el tercer año consecutivo que la compañía acompaña el plan de becas y resaltó el valor simbólico de la firma del convenio en Villa La Angostura.

    “Es un programa con impacto en toda la provincia, no solo en las zonas donde opera la industria petrolera. Firmarlo acá refleja justamente ese alcance federal”, afirmó.

    El Plan de Becas Gregorio Álvarez es considerado uno de los más importantes de la región y durante el último año alcanzó a cerca de 20.000 beneficiarios. Su financiamiento proviene del aporte de empresas públicas, privadas e instituciones, y está orientado a garantizar el acceso a una educación de calidad, inclusiva y equitativa en todos los niveles de enseñanza.

    Además de la asistencia económica, el programa promueve el acompañamiento de las trayectorias educativas y el fortalecimiento del desarrollo socioeducativo en toda la provincia, como parte de una estrategia integral de crecimiento y sustentabilidad.

    Phoenix es la primera empresa en firmar su adhesión para 2026 y se suma a Pampa Energía y Tecpetrol, que reafirmaron su compromiso con el programa durante los últimos meses de 2025, consolidando una alianza público-privada clave para el futuro educativo de Neuquén.

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  • EE.UU. toma el control petrolero de Venezuela: ¿cuánto se deberá invertir para incrementar la producción?

    EE.UU. toma el control petrolero de Venezuela: ¿cuánto se deberá invertir para incrementar la producción?

    La intervención militar de los Estados Unidos en territorio venezolano y la reciente captura de Nicolás Maduro dieron un giro al escenario energético. En un contexto donde el presidente Donald Trump manifestó este miércoles que estará “al cargo” del comercio de la producción petrolera hasta consolidar una transición, el foco se desplaza ahora hacia la viabilidad técnica y financiera de recuperar la industria de hidrocarburos del país con las mayores reservas de crudo del mundo.

    Según un informe de la consultora especializada Rystad Energy, el camino para que la producción petrolera regrese a los niveles históricos de 3 millones de barriles por día (mbpd) es técnicamente posible, pero demandará un esfuerzo financiero de US$ 183.000 millones en inversiones en petróleo y gas desde 2026 hasta 2040. Esta cifra equivale, aproximadamente, a un año de inversión total del sector energético en Estados Unidos.

     

    El análisis de Rystad Energy detalla que la recuperación no será inmediata y requiere etapas de inversión bien definidas. Por un lado, para el mantenimiento base se necesitan cerca de US$ 53.000 millones en los próximos 15 años, solo para mantener estable la producción actual, estimada en 1,1 mbpd.

    Luego se abre una ventana técnica de restauración rápida de capacidad, que permitiría sumar entre 300.000 y 350.000 barriles diarios (kbpd) con un gasto limitado. Sin embargo, cualquier crecimiento que supere los 1,4 mbpd exigirá una inversión sostenida en el tiempo y una reconstrucción más profunda de la infraestructura.

    La consultora identifica que, para que el objetivo de los 3 mbpd en 2040 sea plausible, será indispensable una inyección temprana de capital internacional. En ese sentido, estima que deberían comprometerse entre US$ 30.000 y US$ 35.000 millones de manera anticipada para comenzar a revertir lo que hoy se considera una infraestructura petrolera devastada.

     

    El flujo de capital necesario y sostenido durante los próximos 15 años se traduciría en unos US$ 156.000 millones en compras de servicios, con los sectores de fabricación y construcción a la cabeza, siempre supeditado a reformas profundas en la gobernanza, estabilidad institucional y reconstrucción de la confianza de los inversores.

    La administración Trump mantiene una postura firme: las grandes corporaciones estadounidenses, con Chevron, Exxon y ConocoPhillips a la cabeza, deberían liderar la reconstrucción del sector petrolero venezolano. Desde Washington, el mensaje es que la recuperación de los activos confiscados durante el último medio siglo depende de una inversión masiva e inmediata para revertir el colapso operativo.

    Sin embargo, el deterioro del parque petrolero escaló a niveles tan críticos que las propias firmas norteamericanas reconocen hoy su incapacidad para diagnosticar con precisión qué recursos demandaría volverlo operativo. Sin claridad sobre quién ejercerá el poder político en el futuro cercano, las garantías jurídicas desaparecen del horizonte y la seguridad de los operarios y la integridad de los equipos se convierten en la principal preocupación para Chevron, la única compañía que aún mantiene operaciones en el terreno.

    En línea con este escenario, el consultor y analista del sector energético Nicolás Taiariol sostuvo en sus redes sociales que, si bien la idea de sumar un millón de barriles diarios adicionales no es descabellada, requiere un realismo operativo. “Distintos análisis de consultoras especializadas señalan que, en un escenario de levantamiento de sanciones, acceso a diluyentes, mejoras operativas e ingreso de capital, Venezuela podría incrementar su producción de forma significativa en un plazo de 12 a 24 meses”, argumentó.

    No obstante, Taiariol remarca que la clave reside en la capacidad ociosa, particularmente en la Faja del Orinoco. Advierte que, en el cortísimo plazo, la dinámica es contractiva debido a cuellos de botella operativos y a la falta de insumos críticos, como los diluyentes, esenciales para movilizar el crudo extrapesado. Para el analista, la recuperación venezolana no es un problema de geología, sino de restricciones operativas, marco institucional y acceso a insumos.

    El marco político en el que se intentarán estas inversiones es inédito. Tras la denominada “Operación Resolución Absoluta” del 3 de enero de 2026, la Argentina y la región observan un mapa de poder fragmentado. Mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue designada presidenta interina por el Tribunal Supremo —y mantuvo contactos con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio—, el control efectivo de la infraestructura estratégica parece quedar bajo la supervisión de Washington.

    Trump fue explícito al señalar que la administración interina podría entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo almacenado como parte de los nuevos acuerdos. Sin embargo, el desafío de fondo sigue siendo estructural: transformar una industria golpeada por años de sanciones y desinversión en un motor energético competitivo, en un clima donde la seguridad jurídica aún debe ser reconstruida desde sus cimientos.

    Este miércoles, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, fue más específico sobre el futuro del crudo venezolano. “Este es el crudo que está almacenado y en almacenamiento flotante en alta mar. Vamos a poner ese crudo en movimiento de nuevo y lo venderemos, tal como lo hacemos en nuestros negocios”, afirmó.

    “Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela, primero el petróleo almacenado y luego, en el futuro, venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado. Tendremos a Estados Unidos como proveedor de diluyentes, que deben llegar allí para permitir esa producción. Vamos a tener eso fluyendo de nuevo”, sostuvo Wright al anunciar un control total.

    La idea de Washington, agregó, es que a medida que avance el diálogo con el gobierno de transición venezolano, se permita la importación de piezas, equipos y servicios para evitar un mayor colapso, estabilizar la producción y, lo más rápido posible, comenzar a verla crecer nuevamente.

    “A largo plazo, se podrán crear las condiciones para que las principales empresas estadounidenses —las que estaban antes y las que quieran ingresar— vuelvan a operar en el país”, sentenció.

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  • Represas, privatización y dólares: el Comahue le dio oxígeno a las reservas del Banco Central

    Represas, privatización y dólares: el Comahue le dio oxígeno a las reservas del Banco Central

    El Gobierno logró una inyección de divisas clave en un momento de extrema sensibilidad financiera. La privatización de las represas hidroeléctricas del Comahue se tradujo en un ingreso inmediato de US$ 700 millones, que impactó de lleno en las reservas del Banco Central y le dio aire a la estrategia oficial para cumplir con los pagos de deuda de enero.

    Tras la firma de los contratos de concesión y la transferencia de acciones, los nuevos operadores privados cumplieron con el desembolso acordado dentro del plazo establecido. El efecto fue inmediato: las reservas brutas del BCRA crecieron US$ 787 millones en una sola jornada y alcanzaron los US$ 44.187 millones, el nivel más alto desde enero de 2023.

    El salto no es menor. A ese monto se suman los casi US$ 1.970 millones que el Tesoro ya tenía depositados en su cuenta en el Banco Central, lo que eleva el colchón de divisas disponibles a unos US$ 2.670 millones. En la antesala de un vencimiento de US$ 4.215 millones por capital e intereses de bonos Globales y Bonaares, cada dólar cuenta.

    Desde el mercado, el diagnóstico fue claro. “El incentivo es reforzar la caja justo antes del pago de deuda”, sintetizó un informe de la consultora PPI, que venía siguiendo de cerca el proceso de privatización de las represas como una de las fuentes extraordinarias de financiamiento del arranque del año.

    El proceso de privatización de las hidroeléctricas del Comahue implicó la transferencia al sector privado de activos estratégicos ubicados sobre los ríos Limay y Neuquén, claves para la generación eléctrica del país. A través de nuevos contratos de concesión, el Estado redefinió el esquema de operación, inversión y mantenimiento de las centrales, priorizando el ingreso de divisas y el alivio fiscal en el corto plazo.

    La operación incluyó la cesión de acciones y derechos de explotación por un plazo determinado, bajo condiciones que obligan a los nuevos concesionarios a garantizar niveles de inversión, seguridad operativa y abastecimiento eléctrico. Para el Gobierno, el acuerdo permitió monetizar activos sin resignar la propiedad de los recursos hídricos, que continúan bajo dominio estatal.

    El impacto del ingreso de dólares no se limita a una mejora contable. Refuerza la posición del Gobierno en su estrategia de financiamiento y reduce la presión sobre otras alternativas más costosas.

    El ministro de Economía, Luis Caputo, descartó recurrir a emisiones de deuda en los mercados internacionales para cubrir los vencimientos inmediatos y ratificó que la prioridad pasa por un préstamo Repo con bancos, por el que habría ofertas de hasta US$ 7.000 millones.

    En paralelo, el Ejecutivo mantiene abiertas otras cartas: el uso de swaps con Estados Unidos o China, operaciones financieras puntuales e incluso mayores compras de divisas en el mercado oficial. En ese sentido, el calendario juega a favor: se espera que el complejo agroexportador liquide alrededor de US$ 500 millones en enero por la cosecha de trigo.

    Aunque el ingreso de los US$ 700 millones trajo alivio inmediato, en el mercado advierten que se trata de un recurso extraordinario y no estructural. La privatización de las represas del Comahue permitió ganar tiempo y margen de maniobra, pero el desafío de fondo sigue siendo la acumulación sostenida de reservas en un año cargado de compromisos financieros.

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  • China redobla su apuesta energética en los países emergentes

    China redobla su apuesta energética en los países emergentes

    La inversión mundial en energía superó los US$3,3 billones en 2025, pero el flujo de capital sigue mostrando fuertes desequilibrios. Los países emergentes y en desarrollo —excluida China— captaron el 27% de la inversión energética global y solo el 18% del gasto en energías limpias, a pesar de concentrar casi dos tercios de la población mundial y gran parte de la futura demanda energética.

    En ese escenario que revela la Agencia Internacional de Energía (AIE), China mantiene un rol central como financiador clave de proyectos energéticos en economías emergentes, tanto por el volumen de inversión doméstica como por su creciente despliegue de capital en el exterior.

    Desde 2015, las instituciones oficiales chinas comprometieron en promedio más de US$ 55.000 millones anuales para proyectos energéticos en estos países, un monto equivalente a cerca del 8% de toda la inversión global en energías limpias destinada a mercados emergentes.

    Históricamente, ese financiamiento estuvo dominado por bancos de política estatal y actores soberanos que otorgaban principalmente deuda y, en algunos casos, subsidios directos. Sin embargo, el esquema comenzó a cambiar en los últimos años.

    Tras la caída provocada por la pandemia, los compromisos financieros volvieron a crecer, aunque con una reducción marcada del crédito de los bancos de desarrollo y un giro casi total hacia tecnologías limpias.

    En paralelo, empresas estatales, bancos comerciales públicos y agencias de crédito a la exportación asumieron un rol más activo, con instrumentos cada vez más sofisticados. Aumentaron las inversiones de capital, las garantías y los esquemas de reparto de riesgos, lo que refleja un modelo más competitivo, aunque todavía fuertemente guiado por el Estado chino.

    Este cambio no implica un retiro de China del financiamiento energético internacional, sino una adaptación a nuevas condiciones domésticas y globales. Para los países emergentes, el nuevo patrón abre oportunidades relevantes —como mayor participación accionaria y esquemas más flexibles— pero también desafíos, especialmente por la menor disponibilidad de financiamiento concesional o de largo plazo.

    El informe analiza esta transformación a partir de una base de datos sectorial que cubre el período 2015–2024, y examina cómo el modelo chino está redefiniendo los instrumentos financieros, las instituciones involucradas y la asignación regional del capital. También evalúa las implicancias estratégicas para la transición energética en los países en desarrollo.

    Un ejemplo concreto de esta dinámica es el proyecto de waste-to-energy (WTE) de Palembang, que muestra cómo la creciente competencia dentro del mercado chino de tratamiento de residuos impulsa a las empresas líderes a buscar oportunidades en el exterior. La firma estatal Zhejiang Energy Jinjiang Environment, que opera 27 plantas WTE en China, es una de varias compañías que expanden su presencia internacional.

    En 2024, una directiva del Consejo de Estado alentó a las empresas chinas de tratamiento de residuos a “salir al mundo”, alineando sus capacidades industriales con los objetivos de desarrollo verde de los países de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Para mediados de 2025, empresas chinas participaban en 43 proyectos WTE en 13 países, con 16 nuevas iniciativas lanzadas solo en el primer semestre del año.

    El Sudeste Asiático se consolidó como una región prioritaria, favorecida por esquemas tarifarios más previsibles y la urgencia por reducir la dependencia de rellenos sanitarios. Al mismo tiempo, comienzan a surgir oportunidades en Asia Central y Medio Oriente.

    Para los países emergentes, el caso Palembang demuestra que la conversión de residuos en energía puede complementar de manera efectiva a las energías renovables tradicionales, especialmente en mercados con redes eléctricas limitadas y crecientes desafíos ambientales.

    También evidencia que la combinación de financiamiento bancario de largo plazo con seguros de riesgo respaldados por Sinosure puede hacer viables asociaciones público-privadas en mercados con poca experiencia previa.

    Más allá del proyecto puntual, el modelo refleja una característica distintiva del enfoque chino: la integración de inversión, ingeniería, provisión de equipos y seguros de crédito en un mismo esquema. Esa coordinación reduce riesgos, acelera los cierres financieros y ofrece un modelo replicable para ciudades que enfrentan simultáneamente presiones energéticas y ambientales.

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  • Vaca Muerta empuja a la Argentina al top petrolero de Sudamérica

    Vaca Muerta empuja a la Argentina al top petrolero de Sudamérica

    Argentina volvió a jugar fuerte en el mapa energético sudamericano. En 2025, la producción de petróleo alcanzó niveles históricos y posicionó al país como el cuarto mayor productor de crudo de Sudamérica, superando a Colombia y quedando a tiro del podio regional. El motor de este salto tiene nombre propio: Vaca Muerta.

    El crecimiento acelerado del shale oil en la cuenca neuquina no solo revirtió años de estancamiento productivo, sino que reconfiguró el peso relativo de la Argentina en el tablero energético regional. Con volúmenes en alza sostenida y nuevas inversiones en marcha, el horizonte que asoma para 2026 es aún más ambicioso.

    Detrás de este avance hay un entramado de decisiones políticas, reglas de juego estables e infraestructura que permitió transformar potencial geológico en producción real. Neuquén, epicentro del desarrollo, se consolidó como el corazón del nuevo ciclo petrolero argentino.

    Uno de los pilares fue la previsibilidad. La provincia sostuvo un marco de seguridad jurídica y estabilidad fiscal que resultó clave para atraer inversiones de largo plazo, incluso en un contexto nacional marcado por vaivenes económicos.

    “En Neuquén la energía es una política de Estado”, repite el gobernador Rolando Figueroa en foros internacionales, un mensaje que encontró eco en operadoras locales y globales.

    Esa consistencia normativa se tradujo en continuidad de permisos, concesiones y contratos, y en una autoridad de aplicación con capacidad técnica y conocimiento territorial.

    La planificación energética dejó de ser una consigna para convertirse en gestión cotidiana, con metas claras y evaluación permanente de resultados.

    En ese esquema, Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) jugó un rol estratégico. La empresa estatal provincial se afianzó como articuladora entre el Estado y el capital privado, con participación en áreas productivas y más de 100 bloques reservados para exploración y desarrollo.

    Su presencia permitió ordenar el proceso, impulsar licitaciones competitivas y acompañar la transición desde el convencional hacia el no convencional.

    La infraestructura fue otro factor decisivo. Sin rutas, logística y servicios, Vaca Muerta no despega. Por eso, la provincia avanzó en obras clave para reducir costos y mejorar la competitividad, con proyectos emblemáticos como el bypass de Añelo y una mayor inversión en redes viales, energéticas y de transporte.

    El crecimiento, además, llegó acompañado de una agenda ambiental más exigente. Neuquén fortaleció los mecanismos de control, promovió sistemas de monitoreo de emisiones —especialmente de metano— y avanzó en políticas de gestión responsable del agua. La licencia social se volvió un activo tan relevante como la productividad de los pozos.

    Con estos elementos en juego, la Argentina no solo consolidó su lugar entre los principales productores de petróleo de Sudamérica, sino que empezó a disputar espacios de liderazgo. Vaca Muerta dejó de ser una promesa: hoy es el factor que empuja al país a recuperar peso energético y a pensar, otra vez, en grande.

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  • tgs designó a Jorge Vugdelija como Director de Grandes Proyectos

    tgs designó a Jorge Vugdelija como Director de Grandes Proyectos

    tgs anunció la incorporación de Jorge Vugdelija como nuevo Director de Grandes Proyectos, una posición clave desde la cual tendrá a su cargo la ejecución y el desarrollo de las obras de mayor envergadura que impulsan el crecimiento futuro de la compañía.

    La designación se produce en un momento estratégico para tgs, atravesado por un ambicioso plan de inversiones en infraestructura energética, orientado a acompañar el desarrollo de Vaca Muerta, fortalecer el sistema de transporte de gas natural y avanzar en proyectos de industrialización con perfil exportador.

    Vugdelija es Ingeniero Electrónico por la UTN, cuenta con especializaciones en el ITBA y posee un Executive MBA del IAE Business School. A lo largo de su trayectoria profesional ocupó posiciones gerenciales en compañías de primera línea del sector energético regional como Pecom Energía, Petrobras Argentina y Refinor. Además, ejerció roles de máxima responsabilidad ejecutiva como CEO de Oleoductos del Valle (Oldelval) y Executive President de Oleoductos de Crudos Pesados (OCP) en Ecuador.

    Desde su nuevo rol, el directivo liderará proyectos considerados estratégicos para el abastecimiento energético argentino y la expansión del negocio midstream de la compañía.

    tgs es la principal compañía de transporte de gas natural de la Argentina, con más de 9.250 kilómetros de gasoductos que atraviesan siete provincias y conectan las cuencas productoras del sur y oeste del país con los principales centros de consumo. A lo largo de sus 33 años de historia, la empresa consolidó un portafolio diversificado que abarca cinco líneas de negocio: transporte de gas natural, procesamiento y comercialización de líquidos del gas, midstream en Vaca Muerta, telecomunicaciones y servicios.

    Entre los proyectos más relevantes en ejecución se destaca la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, adjudicada a tgs en octubre de 2025. La obra permitirá incrementar la capacidad de transporte en 14 millones de metros cúbicos diarios desde Tratayén hasta Salliqueló, con una inversión superior a los USD 560 millones. El proyecto apunta a sustituir importaciones de gas y consolidar el rol de la compañía en el sistema energético nacional.

    En paralelo, tgs impulsa el proyecto NGL’s, una iniciativa estratégica para monetizar el gas rico de Vaca Muerta mediante la separación, transporte y fraccionamiento de líquidos del gas natural como propano, butano, etano y gasolina natural. El plan contempla una inversión global superior a USD 2.500 millones, incluyendo instalaciones de acondicionamiento en Tratayén, un poliducto de más de 500 kilómetros y una planta de fraccionamiento en Bahía Blanca, donde la compañía ya opera el Complejo Cerri y la Planta Galván.

    La llegada de Vugdelija refuerza el perfil técnico y ejecutivo del equipo directivo de tgs, en un escenario donde la escala y complejidad de los proyectos en marcha requieren liderazgo especializado para transformar inversión en capacidad instalada y valor exportador para la Argentina.

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  • Brasil sigue pendiente de una larga discusión judicial sobre el futuro del fracking

    Brasil sigue pendiente de una larga discusión judicial sobre el futuro del fracking

    El sector energético de la Argentina y de los Estados Unidos lograron demostrar que el aprovechamiento de recursos no convencionales puede transformar economías enteras. Sin embargo, en Brasil, la técnica de la fracturación hidráulica o fracking permanece atrapada en un laberinto de litigios que data de hace más de una década.

    El Tribunal Superior de Justicia (STJ) se convirtió ahora en el escenario donde se define si el país vecino dará el salto hacia la autosuficiencia gasífera o si mantendrá la prohibición de facto que impera sobre sus vastas reservas de gas de esquisto, decisión que debe atravesar previamente un conflicto de jurisdicciones y posturas sumamente encontradas.

    Bajo la relatoría del ministro Afrânio Vilela, el STJ abordó el Incidente de Asunción de Jurisdicción 21 (IAC 21), un caso que no se considera un juicio común sino un “proceso estructural”. Según el Consejo Nacional de Justicia, esta clasificación se otorga a causas que requieren una reorganización de políticas públicas o buscan resolver situaciones de incumplimiento permanente.

    Tal como se viene reflejando en los cruces de fallos judiciales y normativas federales, en la reciente audiencia del STJ se destacó la disonancia entre tribunales: mientras estados como Paraná y Santa Catarina prohíben la técnica, la normativa federal de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) la permite desde 2014. Esta contradicción genera una incertidumbre jurídica que ahuyenta cualquier perspectiva de inversión de largo plazo.

     

    El origen de esta parálisis se remonta a 2013, cuando el Ministerio Público Federal (MPF) impugnó las licitaciones de la ANP para la exploración onshore. El argumento del MPF, sostenido nuevamente en la audiencia por el procurador Aurélio Virgílio Veiga Rios, se basa en que la falta de estudios locales específicos obliga a aplicar el principio de precaución. Para el organismo, hasta que no exista una regulación que garantice riesgo cero, la actividad debe permanecer suspendida.

    Adriano Pires, socio director del Centro Brasileño de Infraestructura (CBIE), ofrece una visión pragmática y técnica que refuerza la postura del Ministerio de Minas y Energía. Según el especialista, Brasil posee la décima reserva mundial de gas de esquisto, estimada en 245 billones de pies cúbicos, pero se encuentra en un estado de parálisis injustificada. Pires destaca que la tecnología no solo ha evolucionado desde sus inicios en 1947, sino que hoy permite un control milimétrico del subsuelo, evitando cualquier tipo de explosión o fractura descontrolada.

    La fracturación hidráulica consiste en inyectar fluidos —agua, arena y productos químicos— en las rocas para liberar el gas y el petróleo atrapados. El proceso no es agresivo y se realiza únicamente dentro de la zona de interés, lo que permite controlar los impactos y evitar daños a otras capas. “No hay explosión ni fracturación del subsuelo”, aseguró el director del CBIE en medio de un debate de alta relevancia para la industria, incluso más allá del desarrollo del presal.

    La comparación con la Argentina resulta inevitable. Al cierre de 2025, la producción argentina de gas natural proviene en un 66 % del shale gas, con casi el 100 % de los nuevos pozos utilizando fracturación hidráulica. “Es una ironía —señala la documentación técnica del especialista— que Brasil importe gas de Vaca Muerta o de formaciones estadounidenses mientras bloquea su propia producción por miedos que la ingeniería moderna ya ha mitigado”.

    La audiencia en el STJ no fue unánime. Moara Giasson, del Ministerio de Medio Ambiente, planteó como preocupación central la seguridad hídrica. Según su postura, Brasil carece de la infraestructura necesaria para gestionar el volumen y la toxicidad de los fluidos de retorno. A esta visión se sumó la de Bianca Dieile da Silva, investigadora de Fiocruz, quien alertó sobre posibles impactos en la salud pública, citando estudios estadounidenses que vinculan la cercanía de pozos con un aumento en hospitalizaciones por asma y problemas congénitos.

    Este enfoque fue cuestionado por representantes de la industria como Claudio Fontes Nunes, del Instituto Brasileño de Petróleo (IBP), quien sostuvo que los riesgos deben evaluarse “proyecto por proyecto” y no mediante prohibiciones genéricas. Para el sector industrial, el marco legal vigente de la ANP ya contempla medidas de mitigación ambiental y monitoreo de sismicidad inducida que se encuentran entre las más rigurosas a nivel global.

    Más allá de la disputa técnica, el debate adquiere una dimensión geopolítica y social. Marcos Troyjo, del Foro Económico Mundial, advirtió que en un escenario de “ESG 2.0”, la seguridad energética es sinónimo de soberanía. El gas natural emite un 44 % menos de COâ‚‚ que el carbón y un 30 % menos que el petróleo, lo que lo posiciona como el respaldo ideal para las energías renovables intermitentes, como la solar y la eólica.

    Para la agroindustria brasileña, el desarrollo del fracking tendría un efecto dominó positivo. Actualmente, el sector depende en un 73 % del diésel, y gran parte de los fertilizantes nitrogenados se importan desde Rusia. La producción nacional de gas permitiría fabricar estos insumos localmente y reducir los costos logísticos hacia el interior del país, donde el acceso a energía competitiva sigue siendo limitado.

    El ministro Vilela insistió en que el debate debe ser “cualificado, amplio y democrático”, lejos de los extremismos. La decisión que emane del STJ no solo validará o anulará contratos firmados hace más de una década, sino que definirá la hoja de ruta de la industria extractiva brasileña para los próximos años. Si el tribunal adopta un enfoque regulatorio estricto pero permisivo —como impulsan la Casa Civil y el Ministerio de Minas y Energía—, Brasil podría iniciar un proceso de convergencia con los estándares de la Argentina y los Estados Unidos.

     

     

     

     

     

     

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  • Vaca Muerta crece más allá del petróleo y empuja un nuevo mapa industrial en Neuquén

    Vaca Muerta crece más allá del petróleo y empuja un nuevo mapa industrial en Neuquén

    El impulso de Vaca Muerta no solo consolida a Neuquén como el corazón energético del país, sino que comienza a traducirse en un proceso más amplio de transformación productiva.

    Al cierre de 2025, la provincia mostró avances concretos en parques industriales, logística e inversiones, apoyados en una planificación territorial que busca ordenar el crecimiento y ampliar el derrame del desarrollo energético hacia la industria y los servicios.

    A través de la subsecretaría de Industria, Neuquén fortaleció la gestión industrial en las regiones de la Confluencia, la Comarca Petrolera, Vaca Muerta y el Pehuén, en línea con el Plan Provincial de Regionalización.

    El foco estuvo puesto en la articulación logística, la radicación de nuevas inversiones, la modernización normativa y el ordenamiento del suelo productivo, en un contexto de fuerte demanda asociada a la actividad hidrocarburífera.

    Una de las claves del período fue la puesta en marcha de la Ley 3502 “Invierta Neuquén”, que introduce un esquema innovador de incentivos para promover inversiones, consolidar empresas existentes y generar empleo genuino, con una mirada de desarrollo sostenible y equilibrio territorial.

    En ese marco, también se creó el Comité Provincial de Inversiones (CPIN) y se avanzó en la modernización institucional de los consorcios industriales.

    En la Región Confluencia, el Parque Industrial Neuquén (PIN) consolidó su rol como nodo productivo y logístico clave. Con 940 hectáreas administradas y unas 330 empresas radicadas, durante 2025 se avanzó en la regularización de activos estratégicos, recuperando más de 340 mil metros cuadrados que podrán destinarse a nuevos proyectos.

    Además, se concretaron adjudicaciones con inversiones comprometidas por más de 1.280 millones de pesos y la creación de nuevos puestos de trabajo.

    Las obras de infraestructura acompañaron ese proceso: avances en electrificación, redes de agua y cloacas, iluminación, reparación de calles y planificación técnica de nuevos sectores.

    En paralelo, se fortaleció el Nodo Logístico Metropolitano y avanzó el proyecto de la Plataforma Logística de Neuquén, pieza central del corredor productivo que conecta Neuquén, Añelo, Zapala y los puertos de salida hacia el Atlántico y el Pacífico.

    En la Comarca Petrolera, el crecimiento de la actividad energética impulsó nuevos proyectos de radicación industrial y la regularización de empresas ya instaladas.

    Se evalúan iniciativas de peso, como la instalación de una planta de tubos flexibles con una inversión superior a los 7 millones de dólares, mientras Plaza Huincul avanza en la planificación de su área industrial de 400 hectáreas.

    El corazón del desarrollo se ubica en la Región Vaca Muerta, donde el Parque Industrial de Añelo avanza en su masterplan sobre una superficie total de 736 hectáreas.

    Ya se inició la primera etapa sobre 230 hectáreas y se tramita la habilitación de nuevos agrupamientos industriales y de servicios. A esto se suma la planificación del trazado ferroviario hacia Añelo, obra estratégica para el transporte masivo de insumos críticos, que refuerza el corredor Vaca Muerta–Zapala–Bahía Blanca/Chile y mejora la competitividad logística del complejo energético.

    En la Región del Pehuén, Zapala se consolida como otro nodo clave del esquema productivo. El Parque Industrial Provincial avanzó en su ordenamiento territorial y en la finalización de obras de servicios básicos, mientras que la Zona Franca Zapala alcanzó plena operatividad, con el ingreso de grandes empresas, nuevos usuarios y mejoras de infraestructura que refuerzan su rol logístico y comercial.

    El balance de 2025 muestra que el desarrollo impulsado por Vaca Muerta comienza a traducirse en una estructura industrial más robusta, con parques ordenados, mayor previsibilidad normativa y una agenda activa de inversiones.

    El desafío hacia adelante será sostener ese ritmo y ampliar el derrame, para que el crecimiento energético se consolide como una palanca de desarrollo productivo y empleo en toda la provincia.

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  • TotalEnergies se suma al Instituto Vaca Muerta y refuerza la capacitación técnica para el crecimiento del shale

    TotalEnergies se suma al Instituto Vaca Muerta y refuerza la capacitación técnica para el crecimiento del shale

    TotalEnergies se convirtió en la primera compañía en firmar el convenio de adhesión para asociarse con Instituto Vaca Muerta (IVM), la iniciativa educativa impulsada por YPF para fortalecer la formación técnica que demandará el desarrollo del shale en los próximos años.

    El acuerdo fue rubricado en la Ciudad de Buenos Aires por Sergio Mengoni, Director General y Country Chair de TotalEnergies en Argentina, y Lisandro Deleonardis, presidente del IVM y vicepresidente de Asuntos Públicos de YPF, según informó la compañía en un comunicado oficial .

    La incorporación de TotalEnergies al IVM marca un paso relevante en la articulación entre las principales operadoras del país y el sistema de formación técnica. El instituto fue concebido como una herramienta clave para acompañar el crecimiento proyectado de Vaca Muerta, que entre 2026 y 2030 podría generar hasta 50.000 nuevos puestos de trabajo, de acuerdo con estimaciones de la industria.

    Durante el acto de firma, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, destacó la relevancia del proyecto para la competitividad del sector. “La incorporación de TotalEnergies muestra la relevancia que este proyecto tiene para la industria. El IVM es clave para capacitar a miles de trabajadores, mejorar la seguridad y hacer que Vaca Muerta sea aún más competitiva a nivel global”, afirmó.

    Marín remarcó además que el instituto busca complementar la oferta educativa existente y ofrecer experiencia real en entornos controlados, con el compromiso conjunto de toda la industria.

    El IVM ofrecerá formación técnica especializada en Upstream, inédita en la región, con un fuerte foco en la práctica, la seguridad y la excelencia operativa. Contará con un pozo escuela en Río Neuquén, donde los estudiantes podrán realizar maniobras críticas de operación, y con una sede académica en el Polo Tecnológico de Neuquén, equipada con simuladores y laboratorios con tecnología de última generación.

    La iniciativa fue impulsada por Fundación YPF, que realizó un estudio prospectivo para anticipar las demandas ocupacionales y tecnológicas del Upstream O&G en la próxima década. El programa de formación inicial tendrá una carga de 304 horas distribuidas en cuatro meses y estará orientado a ocho perfiles estratégicos, entre ellos operadores de perforación, fractura hidráulica, producción, mantenimiento eléctrico y mecánico, instrumentación y plantas de tratamiento de gas, crudo y agua.

    Además de la formación inicial, el IVM brindará capacitación continua y reconversión tecnológica para personal en actividad, así como entrenamientos específicos en seguridad operativa para quienes deban ingresar a un campo petrolero sin experiencia técnica previa.

    Desde TotalEnergies, Mengoni subrayó que la educación y la mejora continua son pilares centrales de la compañía. “Para nuestra empresa es un orgullo participar en esta iniciativa liderada por YPF, que beneficia a toda la industria”, señaló, y recordó que la firma tiene presencia en Argentina desde hace casi 50 años y en Neuquén desde hace más de tres décadas, con impacto económico y social en las comunidades donde opera .

    Con la adhesión de TotalEnergies, el Instituto Vaca Muerta suma un respaldo clave de la industria y consolida su perfil como plataforma estratégica para el desarrollo del capital humano que demandará la próxima etapa de expansión del shale argentino, en un contexto donde la formación técnica y la seguridad operativa aparecen como factores decisivos para sostener el crecimiento y la competitividad del sector.

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  • El RIGI y el motor minero: proyectos por U$S 20.000 millones esperan luz verde

    El RIGI y el motor minero: proyectos por U$S 20.000 millones esperan luz verde

    El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comenzó a mostrar su impacto en uno de los sectores estratégicos de la economía argentina: la minería.

    Con 13 proyectos ya presentados y al menos seis más en carpeta, el país podría canalizar inversiones por cerca de 20.000 millones de dólares si se aprueba el conjunto de iniciativas vinculadas principalmente al litio, el cobre y el oro.

    El avance del RIGI se da en un contexto en el que la minería argentina consolida su rol exportador, pero todavía exhibe un amplio margen de crecimiento, según informó la consultora E&E. 

    En 2024, las exportaciones mineras alcanzaron los U$S 4.674 millones, representando el 5,9% del total exportado por el país. El oro continuó siendo el principal producto, con ventas externas por U$S 3.141 millones, aunque el litio modificó de manera significativa la composición de la canasta minera en los últimos años.

    Actualmente, la Argentina cuenta con 26 proyectos mineros en operación. Sin embargo, la mayor parte de las iniciativas en etapas de construcción, factibilidad y prefactibilidad corresponden al litio y al cobre, minerales clave para la transición energética global.

    En litio ya existen siete proyectos productivos, mientras que en cobre todavía no se registra producción a escala industrial, a pesar de contar con algunos de los proyectos más avanzados de la región.

    El RIGI aparece como una herramienta central para destrabar estas inversiones de gran escala. Entre los proyectos ya aprobados se destacan Los Azules, en San Juan, con una inversión prevista de U$S 2.672 millones, y dos desarrollos de litio: Salar del Rincón, en Salta, y Hombre Muerto Oeste, en Catamarca. En paralelo, se encuentran en evaluación iniciativas de peso como El Pachón, Agua Rica (MARA), Sal de Vida, Sal de Oro y Veladero, entre otras.

    En el caso del cobre, el núcleo del desarrollo futuro argentino se concentra en proyectos como Josemaría —actualmente en etapa de construcción—, Filo del Sol, Taca Taca, Los Azules, Agua Rica y El Pachón.

    El país posee recursos estimados en 116 millones de toneladas de cobre, en un mercado global que muestra una demanda sostenida impulsada por la electrificación, las energías renovables y la infraestructura de transmisión eléctrica.

    El litio, por su parte, continúa siendo uno de los grandes motores de expectativa. Argentina concentra cerca del 20% de los recursos globales y forma parte del Triángulo del Litio junto a Bolivia y Chile, región que reúne la mitad de los recursos mundiales.

    En 2024, la producción nacional alcanzó un récord de 96.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, con un crecimiento interanual del 109%, lo que permitió al país explicar el 8% de la producción mundial.

    A nivel internacional, el documento de E&E destaca que «la demanda de litio sigue dominada por la industria de baterías, que representó el 86% del consumo global en 2024, con China como principal actor, concentrando más de la mitad de la demanda mundial».

    Si bien los precios atravesaron una fuerte corrección en los últimos dos años por la sobreoferta, las proyecciones anticipan una recuperación gradual a partir de 2026, en línea con el crecimiento de los vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía.

    En este escenario, el atractivo del RIGI radica en su capacidad para ofrecer previsibilidad fiscal, cambiaria y regulatoria a proyectos de largo plazo y elevada intensidad de capital.

    La posibilidad de que más iniciativas se sumen al régimen en los próximos meses refuerza la expectativa de un salto estructural en la minería argentina, tanto en términos de inversión como de exportaciones y generación de divisas.

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