Qué pasó, quiénes participaron y por qué importa. El gobierno de Neuquén presentó este jueves una nueva estrategia para ampliar el acceso a la salud mental en toda la provincia. El anuncio fue encabezado por el gobernador Rolando Figueroa, junto al ministro de Salud Martín Regueiro, en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda: más consultas, más internaciones y mayor presión sobre el sistema público.
El programa, denominado SaMA+ (Salud Mental Accesible), apunta a intervenir sobre uno de los puntos más sensibles del sistema sanitario actual: los consumos problemáticos y las situaciones de crisis que hoy llegan tanto a guardias como a consultorios. La lógica del plan no es solo ampliar servicios, sino reorganizar cómo y dónde se atiende.
Figueroa bajó una línea política clara: el Estado no puede correrse. En un escenario donde la población crece y el sistema recibe cada vez más usuarios, planteó que la respuesta no puede ser individual. La provincia, dijo, debe garantizar presencia, ampliar horarios y sostener dispositivos activos en el territorio.
Ese posicionamiento no es aislado. Según datos oficiales, el sistema público ya atiende a más de medio millón de personas y viene registrando un salto sostenido en la cantidad de consultas en los últimos dos años. Para Salud, ese aumento no solo refleja mayor demanda, sino también un cambio: más gente está recurriendo al sistema.
Un cambio de enfoque: menos consultorio, más territorio
El eje del plan SaMA+ es salir del modelo tradicional centrado exclusivamente en el consultorio y avanzar hacia una lógica territorial, con equipos que se muevan, detecten casos y acompañen procesos.
En concreto, la estrategia se apoya en cuatro líneas:
- Ampliar la atención en centros de salud, incluyendo fines de semana y dispositivos específicos para problemáticas como consumos, violencias y crisis subjetivas.
- Crear equipos móviles interdisciplinarios que trabajen en territorio y articulen con hospitales, escuelas y otras áreas del Estado.
- Desplegar dispositivos comunitarios para sostener tratamientos y evitar interrupciones, especialmente en situaciones de vulnerabilidad.
- Poner en marcha un Polo de Mujeres y Diversidad, orientado a abordar casos de violencia con intervención coordinada entre organismos.
La clave es reducir barreras de acceso: menos burocracia, más cercanía y respuestas más rápidas.
Un sistema que crece y tensiona
El ministro Regueiro planteó que la salud mental dejó de ser un área secundaria para convertirse en una política estructural. En esa línea, confirmó nuevas incorporaciones de profesionales y defendió la necesidad de seguir ampliando recursos.
El trasfondo es claro: el crecimiento demográfico de Neuquén —impulsado en parte por su desarrollo económico— está impactando directamente en la demanda de servicios públicos. Más población implica más consultas, pero también mayor complejidad en los casos.
La señal política
Más allá del detalle técnico, el anuncio tiene una lectura política. El gobierno busca posicionar la salud mental como una deuda histórica en proceso de reparación, en un contexto donde el acceso desigual a servicios sigue siendo un problema estructural.
La frase del gobernador sintetiza esa línea: no dejar a nadie solo. Traducido en gestión, implica más inversión, más presencia territorial y un Estado que asume un rol activo frente a una problemática que, lejos de bajar, sigue en aumento.
En paralelo, también se reforzó la línea telefónica de atención en crisis, que ahora no solo recibe urgencias sino que articula derivaciones dentro del sistema, funcionando como puerta de entrada rápida para quienes necesitan asistencia inmediata.