Polonia: descubren un misterioso papiro oculto bajo las vendas de una momia milenaria

Un equipo de especialistas detectó lo que podría ser un papiro oculto en el pecho de una momia egipcia infantil de unos 2.000 años conservada en Polonia, en el marco de una investigación científica iniciada en 2023.

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Las imágenes obtenidas mediante estudios radiológicos no invasivos como radiografías y tomografías computarizadas permitieron identificar un elemento en la zona torácica que no había sido registrado previamente.

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“Seguimos trabajando en la momia, ya que una radiografía reveló la presencia de un objeto en el pecho; podría ser un papiro que contenga, por ejemplo, el nombre del niño”, explicó la profesora Agata Kubala, integrante del equipo.

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El análisis, el primero que se hace de manera integral en todo el cuerpo, se realizó sobre una momia que había permanecido durante décadas en una colección sin estudios sistemáticos.

Qué resultados arrojaron los estudios sobre la momia

Los resultados permitieron establecer que se trataba de un niño que murió alrededor de los ocho años. El análisis del desarrollo dental y la preservación de tejidos blandos permitieron determinar, además, el sexo.

Las técnicas de imagen también aportaron información sobre el proceso de momificación. Los estudios confirmaron que el cerebro fue extraído a través de la cavidad nasal y que la mayoría de los órganos internos habían sido retirados, en línea con prácticas documentadas en el antiguo Egipto.

“Con vendas y cartón, la momia mide 123 cm de largo, 28,4 cm de ancho a la altura de los hombros y 15,5 cm de ancho a la altura de los pies. La cabeza y el cuello están parcialmente descubiertos y presentan un color oscuro, con costras de sal blancas”, precisó el Museo Nacional de Wrocaw, Polonia.

En un comunicado oficial, la institución agregó que “el rostro de un niño es visible porque se han retirado la mayoría de las vendas” y que se observaba “una capa notable de sustancias de embalsamamiento de color marrón negruzco en la cabeza y el cuello, que refuerza las vendas”.

“Los investigadores especulan que el rostro del niño pudo haber estado cubierto originalmente con una máscara”, agregó el texto oficial.

El objeto oculto y las limitaciones para su análisis

El elemento detectado en el pecho se convirtió en el principal foco de estudio. Los especialistas consideran que podría contener información relevante, como el nombre del niño o fórmulas vinculadas a prácticas funerarias.

Sin embargo, el acceso directo al objeto no es posible por el momento. El cartonaje que lo recubre presenta un estado de conservación deteriorado, lo que impide su extracción sin riesgo de daños.

“También estamos trabajando en una lectura detallada de la iconografía del propio cartonaje, lo cual es una tarea compleja en el caso de momias del período ptolemaico. Esto nos permitirá precisar su datación dentro de esta época y posiblemente confirmar la región de Asuán que hemos propuesto como su lugar de origen”, señaló Kubala.

El origen de la momia y su llegada a Polonia

De acuerdo con la información oficial, la momia fue trasladada a la ciudad de Wrocaw en 1914 como parte de una colección de antigüedades reunida por el cardenal Adolf Bertram, quien luego la donó al museo local, actualmente Museo Archidiocesano.

La reconstrucción de su origen se vio dificultada por la pérdida de documentación durante la Segunda Guerra Mundial. Ante esa situación, los investigadores recurrieron a análisis comparativos de materiales y características del cartonaje.

Estos estudios sugieren que la momia proviene del sur del Alto Egipto, posiblemente de regiones como Kom Ombo o Asuán. La hipótesis se basa en similitudes con otros ejemplares hallados en necrópolis de esa zona.

“En 2023, a petición del arzobispo metropolitano de Breslavia, Józef Kupny, los científicos comenzaron a examinar la momia. Este fue su primer examen radiológico conocido. Anteriormente, los restos nunca habían sido examinados sistemáticamente”, destacó el Museo Nacional de Wrocaw.

Los resultados de la investigación fueron publicados en el número de marzo de la revista «Aplicaciones Digitales en Arqueología y Patrimonio Cultural».

El equipo estuvo integrado por especialistas de la Universidad de Breslavia y del Centro de Investigación de Momias, junto con profesionales que realizaron los estudios radiológicos en un hospital de Lublin.

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