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  • Tarta de pollo y puerros: sabor delicado y suave textura, una excelente opción para cualquier comida del día

    Tarta de pollo y puerros: sabor delicado y suave textura, una excelente opción para cualquier comida del día

    El puerro, el ingrediente principal de esta tarta, es una hortaliza de sabor suave y ligeramente dulce, que pertenece a la misma familia que el ajo y la cebolla. Se utiliza en muchas recetas: sopas, guisos y rellenos.
    La tarta de puerros es popular en varios países, especialmente en  Argentina y Uruguay , donde es común encontrarla en reuniones familiares, picnics y fiestas.
    La receta puede variar según la región y los gustos personales, pero su esencia siempre radica en el equilibrio de sabores entre el puerro y una base cremosa.
    Ésta tarta se basa en un relleno suave y cremoso de puerros salteados, mezclado con una combinación de huevos, crema y queso, todo envuelto en una masa comprada o casera.
    Se hornea hasta que esté bien dorada y el relleno esté firme y ligeramente gratinado.

    Con pocos ingredientes y mucho sabor: cómo preparar una irresistible tarta de puerros.

    Ingredientes
    1 masa para tarta (comprada o casera)
    3 o 4 puerros grandes (solo la parte blanca)
    2 cucharadas de manteca o aceite de oliva
    200 ml de crema de leche
    3 huevos
    100 grs de queso rallado  (parmesano y/o muzzarella)
    Sal y pimienta a gusto
    Nuez moscada a gusto.
    Si se desea se le puede agregar al relleno champignon cortados en 4.

    La receta simple y deliciosa que nunca falla.

    Lavar y cortar los puerros en rodajas finas (solo la parte blanca y lo más tierno de la parte verde) 
    En una sartén calentar el aceite y/o la manteca, saltear los puerros a fuego medio hasta que estén tiernos y ligeramente dorados. Esto puede llevar unos 10 minutos. Sazonar con sal y pimienta.
    En un bowl batir los huevos, agregarles la crema de leche, el queso rallado y una pizca de nuez moscada. Incorporar los puerros salteados a ésta mezcla.
    Forrar una tartera con la masa presionando bien los bordes. Pinchar con un tenedor para que no se infle al hornear.
    Verter el relleno de puerros y crema sobre la masa y distribuirlo de manera uniforme.
    Llevar la tarta al horno previamente precalentado a 180 grados, durante 45 o 50 minutos o hasta que el relleno esté cuajado y la masa esté dorada.
    Dejar enfriar un poco antes de servir. 
    Rinde 6 porciones.
    Se puede conservar en heladera hasta 3 días, bien cubierta o en un recipiente hermético, para que se mantenga fresca y evitar que absorba otros sabores.

  • Bastones de muzzarella: una receta simple para levantar cualquier picada

    Bastones de muzzarella: una receta simple para levantar cualquier picada

    Hay recetas que no fallan. Que aparecen en la mesa y automáticamente ordenan el momento. Los bastones de muzzarella son parte de ese club: simples, directos y con ese efecto inmediato de “uno más y listo”… aunque nunca sea uno solo.

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    Son ideales para una picada, para acompañar una cerveza o para resolver algo rápido sin perder sabor. Tienen esa combinación perfecta entre crocante y cremoso que los vuelve irresistibles.

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    Además, no tienen misterio. Con pocos ingredientes y un paso a paso claro, se pueden hacer en casa y lograr un resultado que compite tranquilamente con cualquier versión de bar.

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    Ingredientes

    • 500 g de muzzarella

    • 3 huevos

    • Harina

    • Pan rallado

    • Sal

    • Aceite para freír

    Paso a paso

    Batir los huevos con una pizca de sal y reservar. Cortar la muzzarella en bastones de tamaño parejo, para que la cocción sea uniforme.

    Pasar cada bastón primero por harina, luego por huevo y después por pan rallado. Repetir el proceso de huevo y pan rallado para lograr un rebozado más firme y evitar que el queso se escape en la cocción.

    Llevar los bastones al freezer durante al menos 20 minutos para que mantengan la forma al momento de freír.

    Calentar abundante aceite a temperatura media. Es clave que esté caliente pero no al máximo.

    Freír los bastones de a pocos, girándolos hasta que estén dorados. Este proceso es rápido, no hay que colgarse.

    Retirar y apoyar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

    Para que salgan perfectos

    El secreto está en dos puntos: el doble rebozado y el frío previo. Eso asegura que el queso se funda adentro sin romper la cobertura.

    También podés jugar con el pan rallado, sumarle especias o usar una versión más gruesa para potenciar la textura.

    Un clásico de la cocina rápida

    Los bastones de muzzarella se volvieron un infaltable en bares, bodegones y cocinas caseras. No responden a una tradición específica sino a algo más simple: el gusto por el queso fundido y la fritura bien hecha.

    Esa combinación, que parece básica, es en realidad una de las más efectivas de la cocina. Crujiente afuera, elástico y suave adentro.

    Y ahí está todo.