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  • el proyecto patagónico que desafía tradiciones

    el proyecto patagónico que desafía tradiciones

    La irrupción de la carne de burro en Chubut abrió un fuerte debate social que combina necesidad económica y resistencia cultural. La iniciativa, impulsada por el productor Julio Cittadini en la zona de Punta Tombo, comenzó a comercializar cortes en Trelew a 7.500 pesos el kilo, con la intención de posicionarse como una alternativa viable en el mercado local.

    El proyecto surge como respuesta a la crisis estructural de la producción ovina y a las limitaciones del territorio patagónico para el desarrollo de ganado vacuno. Según explicó el impulsor, este tipo de carne presenta propiedades nutricionales comparables a la vacuna, lo que la convierte en una opción posible en términos productivos y alimentarios.

    En busca de aceptación social, el emprendimiento apuesta a la validación directa del público. Para ello, se organizó una degustación abierta en una parrilla, donde vecinos podrán probar distintos cortes. “Es una carne nutritiva y de buen sabor”, aseguró Cittadini, convencido de que la demanda crecerá con el tiempo.

    Sin embargo, el principal obstáculo no es técnico sino cultural. Diversos sectores cuestionan el consumo de burro por su valor simbólico e histórico, ligado al trabajo rural y al vínculo afectivo con las personas. Esta percepción genera una barrera difícil de romper en la sociedad argentina.

    El desarrollo del proyecto también depende de factores regulatorios. Si bien cuenta con habilitaciones locales, necesita el aval del SENASA para expandirse a nivel nacional, un paso clave para consolidar la iniciativa dentro del circuito formal.

    En paralelo, el plan productivo no se limita al consumo interno. La propuesta contempla la exportación de cuero para mercados internacionales, especialmente vinculados a la medicina tradicional china, ampliando así el horizonte comercial de la actividad.

  • Las piedras guardan historias: un viaje a Los Bolillos, entre leyendas, cautivas y turistas

    Las piedras guardan historias: un viaje a Los Bolillos, entre leyendas, cautivas y turistas

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    Atardecer entre las formaciones de piedra de Los Bolillos.

    Despertar en Varvarco tiene algo de ceremonia, como si el día comenzara mucho antes de abrir los ojos y fuera el propio paisaje el encargado de anunciarlo. Primero aparece ese aire seco y después el silencio, apenas interrumpido por el rumor del agua. Basta salir a la terraza de la hostería para encontrar, abajo, una de esas escenas que parecen simples, pero que tienen algo hipnótico.

    El río Neuquén baja claro, transparente, con ese color limpio de las aguas que nacen entre montañas. El Varvarco, en cambio, llega más oscuro, espeso y torrentoso. Durante varios metros ambos ríos avanzan juntos, sin mezclarse del todo, como si todavía conservaran algo de su identidad antes de ceder y convertirse en uno. Desde la terraza, el espectáculo parece mínimo y gigantesco al mismo tiempo. Y en ese instante, resulta fácil entender por qué tanta gente llega al Alto Neuquén en busca de algo que no siempre sabe nombrar.

    Varvarco funciona como una puerta de entrada a uno de los paisajes más extraordinarios del norte neuquino. Desde allí parten los caminos hacia el Área Natural Protegida Sistema Domuyo, una geografía atravesada por termas naturales, géiseres, fumarolas, cascadas, montañas y caminos de ripio que obligan a detenerse una y otra vez para mirar.

    Desde la Hostería de Varvarco se ve la confluencia de los ríos.

    Pero ese día el rumbo estaba marcado hacia otro sitio. A apenas 15 kilómetros hacia el norte, Los Bolillos esperaban como una promesa de otro mundo. Antes de salir, en el comedor de la hostería, una tonada distinta llamó la atención. En un lugar donde casi todos se conocen, donde los turistas suelen ser argentinos, escuchar voces del Caribe obliga a frenar y preguntar.

    Brenda sonríe antes de hablar. Cuenta que es de República Dominicana y que su esposo, Stefano, nació en Suiza, aunque desde hace años vive junto a ella en el Caribe. Llegaron a Argentina por la Fiesta de la Vendimia, en Mendoza. Después recorrieron viñedos, bajaron hasta Bariloche y, la ruta 40 los llevó al norte neuquino. “Desde el desierto mendocino hasta Bariloche, todo es increíble”, dice Stefano, mientras mira el río desde la ventana.

    Brenda se entusiasma cuando habla de Argentina. Cuenta que ya habían estado en Buenos Aires hacía tres años y que aquella primera experiencia les había dejado ganas de volver. Habla despacio, eligiendo las palabras, como si quisiera dejar en claro algo que le importa. “Mi esposo quedó fascinado con Argentina y con los argentinos. Allá hay una creencia de que son soberbios, y no es así, son súper amables, se desviven por decirte por dónde ir, qué comer, qué hacer. Siempre me tratan muy bien”.

    Ellos se quedan en la hostería, preguntan por cascadas, termas y pueblos perdidos, mientras el camino hacia Los Bolillos obliga a volver al auto y retomar la Ruta Provincial 43, una cinta de ripio y asfalto que avanza entre montañas bajas, bardas erosionadas y pequeños valles donde el viento parece tener voz propia.

    De pronto, el camino anticipa lo que viene.

    A mitad de camino, dos motos están detenidas al costado del camino. Daniel y su cuñado Gabriel, vestidos con trajes de motoviajeros, toman mate apoyados sobre las alforjas y miran el paisaje como si no tuvieran apuro por llegar a ninguna parte. Cuando uno se acerca, enseguida aparece la hospitalidad y empiezan a contar su propia travesía.

    “Estamos recorriendo el norte neuquino. Arrancamos ayer a la mañana desde Roca. Hicimos base en Las Ovejas y queremos recorrer toda esta zona”, dice Daniel. Habla de la moto como hablan los que viajan así: no como un medio de transporte, sino como una manera distinta de entrar en el paisaje.

    “Lo que más atrae de este lugar es esto, los paisajes así, hay cóndores, silencio, aguas calientes. Es distinto, sentís otra sensación: el viento, los olores. Y en moto podés parar en cualquier lado, tomar caminos más angostos, meterte en lugares donde de otra manera no llegarías”. A su lado Gabriel menciona Las Ovejas, y una lista de rincones del norte neuquino que le gustan, como quien enumera lugares secretos. “Toda esta zona, es una región hermosa”.

    Las rocas volcánicas de Los Bolillos cambian de color según la luz.

    Atardecer entre las formaciones de piedra


    El viaje sigue. Damián es quien guía esta parte del recorrido. Sostiene que el atardecer es el mejor momento para llegar a Los Bolillos. El tramo de ripio parece conducir a ninguna parte y aparecen algunas formas aisladas sobre el horizonte. Después, a medida que uno se acerca, el paisaje entero cambia.

    Al bajar, Damián, desde lo alto, invita a acercarse al borde de una montaña. Abajo, las formaciones irrumpen en medio de la estepa como un ejército de piedra detenido en el tiempo. Son rocas de origen volcánico, moldeadas durante miles de años por el viento, las lluvias, las heladas y el sol. Algunas parecen agujas. Otras recuerdan columnas, conos, un pez, un guerrero, una flor, figuras humanas o animales: cada uno ve lo que quiere.

    Hay estructuras que alcanzan los 15 metros de altura y colores que cambian según la hora del día: ocres suaves al mediodía, rojizos intensos hacia la tarde, marrones oscuros cuando el cielo empieza a cubrirse. Caminar entre esas piedras produce una sensación difícil de explicar. Hay algo en el silencio, en las formas caprichosas y en la inmensidad del paisaje que hace sentir que allí hay historias escondidas. Y las hay.

    Los Bolillos no son solamente una rareza geológica. También son un territorio cargado de memoria, atravesado por la historia de los pueblos originarios, por las cautivas, por los Pincheira, por epidemias, por antiguos refugios y por leyendas que todavía sobreviven en el relato de los pobladores. Entre las formaciones aparece la llamada Casa de Piedra, uno de los sitios donde se cree que se asentaron los hermanos Pincheira, aquellos bandoleros realistas que dominaron la cordillera y sembraron temor en ambos lados de los Andes durante buena parte del siglo XIX.

    Muchas mujeres del Alto Neuquén fueron llevadas por la fuerza. Algunas eran capturadas por los Pincheira, otras por grupos originarios. Algunas, dicen, terminaban encontrando en esos campamentos una forma de vida posible y elegían quedarse. De esa mezcla de historias, de violencia, de supervivencia, de amor y de miedo nació buena parte de la población mestiza que se asentó en esta región a partir de 1820.

    Entre las piedras sobreviven historias de cautivas y epidemia.

    Esas historias aparecen en un sitio cargado de simbolismo: el Portal del Amor, un arco natural de piedra al que se llega después de atravesar un pequeño sendero. Damián cuenta que uno de los hermanos Pincheira se había enamorado de una cautiva y que cada tarde, durante la puesta de sol, se los veía cruzar juntos por ese arco de piedra.

    Desde entonces, la leyenda asegura que quien atraviesa el portal con su pareja permanecerá enamorado para toda la vida. Y quien todavía no encontró el amor verdadero, lo encontrará. Algunos bromean y se meten de lleno para cruzar el arco, mientras otros solitarios lo esquivan “para qué ganar un problema”.

    Después, Damián muestra el camino para bajar hasta Los Bolillos y ver el paisaje desde abajo. Estar debajo de esos tótems de piedra pómez, rojizos y gigantes, con el atardecer cayendo en el horizonte, es un momento único. Los visitantes los rodean, imaginan formas y se meten entre ellos en busca del Cementerio de la Peste, un rincón escondido donde todavía pueden verse algunas cruces tiradas entre la vegetación.

    “Dicen que en la década del 30 una epidemia azotó esta región y murieron varias personas. Como el río Varvarco estaba crecido y resultaba imposible cruzarlo hacia el cementerio, encontraron este sitio protegido y difícil de acceder para enterrarlos. Nadie sabe con certeza qué enfermedad fue”, dice el guía y pide silencio y respeto.

    El viento pasa entre las piedras y por un instante el lugar queda en silencio. En Los Bolillos, incluso la muerte parece formar parte del paisaje.


  • Junín de los Andes será sede del Encuentro Argentino de Turismo Religioso y del Salón Mercosur

    Junín de los Andes será sede del Encuentro Argentino de Turismo Religioso y del Salón Mercosur

    Del 7 al 10 de mayo se realizará la 19° edición del evento que reúne a referentes del turismo de fe de Argentina y la región. Habrá conferencias, capacitaciones, visitas guiadas y espacios de intercambio.

    Junín de los Andes será escenario del 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso y del 2° Salón Mercosur de Turismo Religioso, que se desarrollarán del 7 al 10 de mayo con la participación de especialistas, referentes y destinos de Argentina y países de la región.

    El evento tendrá como eje el intercambio de experiencias y el fortalecimiento del turismo de fe como motor de desarrollo cultural y económico, con Junín de los Andes consolidado como uno de los principales destinos religiosos de la Patagonia.

    Durante las jornadas se desarrollará un programa de actividades que incluirá conferencias, disertaciones y capacitaciones sobre distintas temáticas vinculadas al turismo religioso. Entre los ejes previstos se encuentran el Camino de la Fe neuquino, la Ruta Binacional de la Fe, el legado de Ceferino Namuncurá y estrategias de desarrollo y comercialización del sector.

    También se abordarán experiencias internacionales como el Camino de Santiago de Compostela y el Camino del Cura Brochero, junto con la incorporación de tecnologías aplicadas al turismo y la gestión de destinos patrimoniales.

    El cronograma incluye además visitas guiadas al Santuario Nuestra Señora de las Nieves y Beata Laura Vicuña, al Parque Escultórico Vía Christi, y a distintos puntos de interés religioso y cultural de la zona, como el Santuario Ceferino Namuncurá, el Cerro de la Cruz, el Lago Huechulafquen y la Capilla María Auxiliadora del Paimún.

    En paralelo, se desarrollará el Salón Mercosur de Turismo Religioso, que contará con un espacio de networking entre destinos de la Ruta de la Fe neuquina y un sector comercial con participación de emprendedores locales bajo la iniciativa “Junín Produce Sustentable”.

    La inscripción al evento se realiza a través del sitio oficial de turismo de Junín de los Andes, y se espera una importante participación de actores del sector público y privado vinculados al turismo religioso.

  • Junín de los Andes será sede del 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso

    Junín de los Andes será sede del 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso

    Junín de los Andes será sede del 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso y del 2° Salón Mercosur de Turismo Religioso, que se desarrollarán del 7 al 10 de mayo con el objetivo de intercambiar experiencias, reflexionar sobre el crecimiento del sector y fortalecer propuestas que integren cultura, espiritualidad y desarrollo turístico.

    El evento reunirá a referentes, especialistas y representantes de distintos destinos del país vinculados al turismo religioso. La elección de la localidad reafirma su posicionamiento como uno de los principales destinos de fe de la Patagonia y la Argentina.

    El cronograma incluye presentaciones, conferencias, disertaciones y capacitaciones. Durante la primera jornada se abordarán temas como el Camino de la Fe neuquino, Junín de los Andes como destino religioso, la Ruta Binacional de la Fe, el legado de Ceferino Namuncurá y el desarrollo y comercialización del turismo religioso.

    También se realizará una visita guiada al Santuario Nuestra Señora de las Nieves y Beata Laura Vicuña, además de la proyección del documental “El Faro – La historia del Vía Christi”.

    En la segunda jornada habrá exposiciones sobre la Red Iberoamericana de valorización y gestión de cementerios patrimoniales, tecnología aplicada al turismo religioso, Caminos Hermanos Santiago de Compostela y Camino del Cura Brochero, además de presentaciones sobre destinos religiosos del país. También se desarrollará un taller para jóvenes, una visita al Parque Escultórico Vía Christi y actividades de intercambio.

    Para el sábado 9 se prevén salidas de campo a la Comunidad San Ignacio, el Santuario Ceferino Namuncurá, el Cementerio Antiguo, la Capilla histórica Padre Mateo, el Cerro de la Cruz y el Lago Huechulafquen, incluyendo la capilla María Auxiliadora del Paimún.

    En paralelo, el Salón Mercosur contará con un espacio de networking para localidades que integran la Ruta de la Fe neuquina y un sector comercial con la participación de “Junín Produce Sustentable”, iniciativa que promueve a emprendedores y productores locales.

    Quienes deseen participar podrán inscribirse a través del sitio web oficial de turismo de Junín de los Andes.

  • Neuquén impulsa capacitación en portugués para fortalecer el turismo internacional con Brasil

    Neuquén impulsa capacitación en portugués para fortalecer el turismo internacional con Brasil

    El acuerdo apunta a profesionalizar el sector y captar más visitantes brasileños en destinos consolidados y emergentes de la provincia.

    Neuquén avanzó en una estrategia de posicionamiento internacional al firmar un convenio de cooperación académica con Brasil que permitirá capacitar en idioma portugués a trabajadores del sector turístico. La iniciativa busca mejorar la calidad de los servicios y potenciar la llegada de visitantes extranjeros, especialmente desde uno de los mercados más relevantes para la región.

    El acuerdo fue suscripto en Buenos Aires entre el gobierno provincial y la embajada de Brasil en Argentina, a través del Instituto Guimarães Rosa, organismo encargado de la difusión de la lengua portuguesa y la promoción cultural brasileña. La iniciativa se enmarca en una política orientada a fortalecer la formación de recursos humanos y consolidar vínculos bilaterales.

    El programa contempla cursos virtuales de portugués dirigidos a personal vinculado al turismo, con una carga de 30 horas semestrales. Las clases tendrán modalidad semanal de dos horas y cupos limitados, lo que apunta a garantizar una formación más personalizada y efectiva.

    Formación estratégica para un sector en crecimiento

    La capacitación será coordinada por la subsecretaría de Turismo provincial, que tendrá a su cargo la promoción del programa y la selección de los participantes. El objetivo es dotar al sector de herramientas lingüísticas que permitan mejorar la atención al visitante y elevar los estándares de competitividad del destino.

    El turismo se consolida como uno de los ejes centrales del desarrollo económico provincial, en un contexto de crecimiento sostenido de la conectividad aérea, que registró un incremento del 25% en el último año. Este escenario refuerza la necesidad de invertir en capital humano para acompañar la expansión de la actividad.

    Además, la formación no solo apunta a destinos tradicionales, sino también a regiones emergentes como el norte neuquino, que buscan posicionarse dentro del mapa turístico nacional e internacional.

    Integración regional y proyección internacional

    El convenio tendrá una vigencia inicial de dos años, con posibilidad de prórroga, y prevé la articulación con instituciones públicas, privadas y académicas. Esta estructura permite ampliar el alcance del programa y generar un impacto más profundo en el ecosistema turístico.

    La iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia de integración regional, donde el intercambio cultural y educativo se convierte en una herramienta clave para fortalecer vínculos y generar oportunidades económicas.

    En un contexto de creciente movilidad internacional, la profesionalización del sector turístico aparece como un factor determinante para atraer visitantes, mejorar la experiencia del viajero y consolidar a Neuquén como un destino competitivo dentro del circuito regional.

  • Junín de los Andes se prepara la el 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso

    Junín de los Andes se prepara la el 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso

    Los días 7, 8, 9 y 10 de mayo se llevará cabo en Junín de los Andes el 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso y 2° Salón Mercosur de Turismo Religioso con el objetivo de intercambiar experiencias, reflexionar sobre el desarrollo del sector y continuar impulsando propuestas que integren cultura, espiritualidad y turismo.

    Este evento reunirá a referentes, especialistas y representantes de distintos destinos del país vinculados al turismo religioso,

    La elección de la localidad como sede reafirma su identidad como un punto de referencia del turismo religioso en la Patagonia y en Argentina.

    El cronograma incluye presentaciones, conferencias, disertaciones y capacitaciones.. En este sentido el programa del primer día es el siguiente: Camino de la Fe neuquino; Junín de los Andes – Destino de Fe; Ruta Binacional de la Fe, El legado vivo de Ceferino Namuncurá; Desarrollo y comercialización del Turismo Religioso; Visita Guiada Santuario Nuestra Señora de las Nieves y Beata Laura Vicuña; capacitación guías de sitios religiosos – guías de sitio e informantes del camino de la Fe y proyección del documental El Faro – La historia del Vía Christi en Junín de los Andes.

    En el segundo día se podrá participar de  exposiciones como de la Red iberoamericana de valorización y gestión de cementerios patrimoniales; La tecnología al servicio del Turismo Religioso; Caminos Hermanos Santiago de Compostela y Camino del Cura Brochero; Conferencia Lujan: Ciudad Mariana por excelencia; Fundación Ceferino Namuncurá; Turismo Religioso en CABA; Parlamento Cuyo – Comisión de Turismo y presentación de la sede 2027.

    También se espera el taller Patrimonio y Turismo Religioso para jóvenes, visita al Parque Escultórico Vía Christi y una merienda en la Confitería del Parque Escultórico Vía Christi.

    Para el sábado 9 las actividades serán de salida de campo a: Comunidad San Ignacio, Santuario Ceferino Namuncurá, Cementerio Antiguo, Capilla historia Padre Mateo, Cerro de la Cruz y al Lago Huechulafquen y capilla María Auxiliadora del Paimún (Lago Paimún PNL).

    Networking

    Cabe mencionar que en el Salón del Mercosur tendrá lugar un networking de intercambio y promoción para las localidades que forman parte de la Ruta de la Fe neuquina.

    Las localidades vecinas que integran la ruta Binacional de la Fe entre otras. Este ámbito permitirá a los representantes compartir experiencias, dar a conocer sus propuestas y fortalecer vínculos institucionales.

    Complementando esta propuesta, se habilitará un sector comercial especialmente dedicado a la producción local, con la participación de «Junín Produce Sustentable», una iniciativa que pone en valor el trabajo de emprendedores y productores de la región, promoviendo el consumo responsable y el desarrollo económico sostenible.

    Para participar del evento se deberá ingresar al siguiente enlace: Inscripción Encuentro Argentino de Turismo Religioso o visitar el sitio web junindelosandes.tur.ar .

  • Lluvia y nieve en la cordillera de Neuquén y Río Negro este domingo 12 de abril: ¿qué pasa en el Alto Valle?

    Lluvia y nieve en la cordillera de Neuquén y Río Negro este domingo 12 de abril: ¿qué pasa en el Alto Valle?

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    El norte de la Patagonia transita un domingo de contrastes extremos. El ingreso de una masa de aire polar ya dejó las primeras nevadas y lluvias en la zona andina, mientras un sistema de bajas presiones agita la costa atlántica.

    En el medio, el Alto Valle queda atrapado en una jornada gris y ventosa que marca el final definitivo de las tardes templadas.


    Cordillera: nieve y frío polar en la cordillera de Neuquén y Río Negro


    En Bariloche y Villa La Angostura, la nieve ya es protagonista. Con mínimas de apenas 3°C, el ambiente es puramente invernal.

    • Pronóstico: se esperan precipitaciones en forma de lluvia y nieve mezclada durante gran parte del día. La máxima en La Angostura apenas llegará a los 11°C.
    • San Martín de los Andes: tendrá un domingo de «encierro», con cielo cubierto, lluvias aisladas y una sensación térmica muy baja.


    ¿A qué hora llega el viento a la costa de Río Negro este domingo?


    En Viedma y los balnearios cercanos, el peligro hoy es el viento.

    • Ráfagas: Se esperan picos de hasta 57 km/h, especialmente durante la mañana y el mediodía.
    • Riesgo: Las autoridades recomiendan no dejar objetos sueltos en patios y circular con precaución ante la posible caída de ramas.

    Panorama climático para este domingo en el Alto Valle: ¿Qué pasa en Neuquén y Roca?


    En las ciudades del Valle, el clima será hostil para actividades al aire libre pero sin llegar a los extremos de la montaña:

    • Temperatura: la máxima alcanzará los 21°C, pero la mínima caerá hasta los 9°C hacia la noche.
    • Viento: se mantendrá constante del sector oeste, con ráfagas molestas de hasta 31 km/h que se intensificarán durante la tarde.
    • Cielo: el gris será el color predominante. No se esperan lluvias, pero la nubosidad impedirá que el sol caliente el ambiente.


  • Huyeron de una guerra en África y encontraron su destino en la Patagonia

    Huyeron de una guerra en África y encontraron su destino en la Patagonia

    Por momentos, la historia parece tejida por hilos invisibles. No son siempre las guerras ni los tratados los que definen los destinos colectivos, sino afinidades más profundas: modos de vida, valores compartidos, la relación con la tierra. A comienzos del siglo XX, dos regiones distantes —la Patagonia argentina y el sur de África— descubrieron que, a pesar de los océanos que las separaban, estaban unidas por una misma vocación: la producción agrícola y ganadera, el trabajo rural, la vida austera del campo. Ese hilo silencioso, pero poderoso, hizo posible una de las migraciones más singulares de la historia argentina: la llegada de los bóers a la Patagonia.

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    Desde la década de 1860, Argentina había definido con claridad un proyecto de país. La joven nación, aún en proceso de organización, apostó por poblar su vasto territorio con inmigrantes europeos que aportaran trabajo, conocimientos y cultura productiva. Pero este impulso no fue lineal: se intensificó decisivamente tras 1880, cuando el Estado nacional logró consolidarse políticamente y extender su control efectivo sobre territorios hasta entonces disputados.

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    La “Campaña al Desierto”, liderada por el general Julio Argentino Roca, no solo tuvo implicancias militares, sino también territoriales y económicas. La incorporación de la Patagonia obligó al gobierno a pensar cómo poblarla, cómo hacerla productiva, cómo integrarla al proyecto nacional. Surgieron así los territorios nacionales de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, concebidos no solo como espacios geográficos, sino como fronteras vivas que debían ser habitadas.

    El Estado ofrecía incentivos concretos: tierras, libertad de culto, posibilidad de asociación. Pero también ofrecía algo más intangible: la promesa de una vida nueva, en un territorio donde el esfuerzo individual podía traducirse en progreso.

    Sudáfrica y Argentina: dos extremos del mismo sistema

    Mientras Argentina miraba hacia Europa en busca de inmigrantes, mantenía también vínculos comerciales con otras regiones del mundo. En la década de 1880, el país había establecido un consulado en Ciudad del Cabo, buscando posicionar sus productos agropecuarios en mercados lejanos.

    No era casual. Tanto Argentina como Sudáfrica compartían características estructurales: grandes extensiones de tierra, economías basadas en la producción rural, poblaciones de origen europeo adaptadas a territorios periféricos. Ambos países formaban parte de lo que algunos historiadores denominan el “sistema atlántico”: un entramado económico y cultural que unía regiones alejadas bajo una lógica común de producción y comercio.

    Sin embargo, existía una diferencia clave. Mientras Sudáfrica estaba bajo dominio británico, Argentina era un país independiente. Esa autonomía resultaría decisiva.

    El estallido de la Guerra Anglo-Bóer (1899-1902) marcó un punto de inflexión. Argentina, lejos del conflicto, encontró en él una oportunidad económica: se convirtió en proveedor de ganado, caballos, mulas y cereales para el ejército británico. Para 1901, ya ocupaba el tercer lugar entre los países exportadores hacia Sudáfrica.

    Pero mientras los barcos partían cargados de productos, en el interior de la sociedad argentina se gestaba otra reacción. La opinión pública simpatizaba con los bóers. ¿Quiénes eran? Campesinos de origen holandés —el término “bóer” significa precisamente “granjero”— que habían construido una identidad propia en el sur de África. Eran profundamente religiosos, apegados a la vida rural, defensores de su autonomía. Para muchos argentinos, resultaban familiares: eran, en cierto modo, “criollos” de otra latitud.

    La prensa reflejaba esa empatía. Revistas como Caras y Caretas seguían de cerca el conflicto. Incluso el propio Roca solicitaba informes diarios sobre la guerra. La admiración no era casual: los bóers representaban la resistencia de comunidades rurales frente a una potencia imperial. Eran hombres de campo defendiendo su tierra.

    Cuando la guerra terminó con la derrota bóer, el panorama en Sudáfrica cambió drásticamente. Muchos campesinos perdieron sus tierras, otros enfrentaron condiciones políticas inaceptables. Para un pueblo acostumbrado a la independencia, la subordinación al Imperio Británico resultaba intolerable.

    Fue entonces cuando Argentina apareció como alternativa. No se trataba solo de una oportunidad económica. Era algo más profundo: la posibilidad de continuar un modo de vida. La Patagonia ofrecía tierras extensas, condiciones climáticas similares y, sobre todo, la posibilidad de vivir lejos de los centros de poder.

    El ministro de Agricultura, Wenceslao Escalante, comprendió rápidamente el potencial de esta migración. Buscaba colonos con fuertes lazos comunitarios, capaces de organizarse en territorios sin infraestructura. Los bóers eran ideales: su cohesión social y su experiencia rural podían compensar las carencias del entorno.

    Antes de emigrar, delegados bóers recorrieron Argentina. Evaluaron tierras, analizaron condiciones, compararon paisajes. Finalmente eligieron la zona cercana a Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut. El gobierno actuó con rapidez. En 1902, se otorgaron 150.000 hectáreas, divididas en grandes lotes. Se trataba de una apuesta estratégica: poblar la Patagonia con comunidades productivas.

    La migración se organizó en oleadas. Las primeras familias llegaron en abril de 1902. Luego arribaron grupos más numerosos, liderados por figuras como Conrado Visser. Traían consigo herramientas, animales, capital y conocimientos. No venían a improvisar: venían a reproducir un sistema de vida.

    Para ellos, el viaje no era solo una migración. Era un nuevo “trek”, una continuación de su historia como pueblo en movimiento.

    Colonia Escalante: un experimento social

    El asentamiento fue bautizado como Colonia Escalante. Allí, en medio de un territorio inhóspito, comenzó a gestarse una comunidad singular. Los bóers se dedicaron rápidamente a la ganadería ovina, actividad que conocían bien. Construyeron caminos, perforaron pozos, organizaron la producción. Pero también se preocuparon por otros aspectos: la educación, la religión, la vida comunitaria.

    Las escuelas surgieron en las propias estancias. La enseñanza no era solo académica: incluía formación religiosa y transmisión de valores. La iglesia ocupaba un lugar central, como espacio de cohesión social.

    A diferencia de otras migraciones, los bóers tendieron a mantener su identidad. Practicaban matrimonios dentro de la comunidad, conservaban el idioma afrikáans, sostenían sus tradiciones. No se aislaban completamente, pero tampoco se diluían.

    Pero un descubrimiento cambiaría todo. Uno de los episodios más significativos ocurrió en 1907. Mientras se realizaban perforaciones en busca de agua —una necesidad urgente para los colonos—, se descubrió petróleo. Ese hallazgo transformaría la historia de la región. Comodoro Rivadavia pasaría de ser un pequeño asentamiento a convertirse en un centro energético clave para el país.

    Paradójicamente, el impulso inicial había sido agrícola y ganadero. La búsqueda de agua para sostener la producción rural abrió la puerta a una nueva etapa económica.

    ¿Por qué emigraron realmente?

    Las razones de la migración bóer han sido objeto de debate entre historiadores. Algunos, como Chingotto y Braun Menéndez, destacan el factor político: la derrota ante Gran Bretaña y el deseo de recuperar la autonomía. Otros, como Brian Du Toit, subrayan la falta de perspectivas para las nuevas generaciones bajo dominio británico.

    Sin embargo, hay interpretaciones más complejas. El investigador David Figg propone que el motor principal fue económico y social. La transformación de Sudáfrica hacia una economía de mercado, el fin de estructuras tradicionales y la urbanización amenazaban el estilo de vida rural de los bóers. Desde esta perspectiva, la Patagonia no era solo un refugio político, sino un espacio donde podían seguir siendo lo que eran: productores rurales.

    La historiadora Marisa Pineau sintetiza ambas visiones: la migración fue resultado de una combinación de factores. Política, economía, cultura. Todo confluyó en una decisión colectiva. Más allá de las interpretaciones, hay un elemento que resulta innegable: lo que unía a argentinos y bóers era su relación con la tierra.

    Ambos eran pueblos que concebían el trabajo rural como eje de la vida. La agricultura y la ganadería no eran solo actividades económicas, sino formas de organización social, identidades culturales.

    Ese vínculo generó una afinidad profunda. Los argentinos veían en los bóers un reflejo de sí mismos: hombres y mujeres acostumbrados al esfuerzo, a la vida en espacios abiertos, a la construcción de comunidades desde el trabajo. Era un reconocimiento mutuo. Un entendimiento silencioso.

    El declive de una esperanza

    A pesar del éxito inicial, la experiencia no se consolidó como se esperaba. A lo largo de la década de 1910, el flujo migratorio comenzó a disminuir. Los cambios en Sudáfrica —especialmente la creación de la Unión Sudafricana— modificaron las condiciones políticas. Al mismo tiempo, Argentina enfrentaba sus propias dificultades económicas y sociales.

    Muchos colonos decidieron regresar. Otros se dispersaron. La comunidad, aunque persistente, perdió fuerza. El proyecto de crear un puente permanente entre ambas regiones no llegó a concretarse plenamente. Sin embargo, la historia no terminó allí. Más de un siglo después, la huella bóer sigue presente en Chubut.

    Instituciones como la Asociación Colectividad Sudafricana del Chubut trabajan para preservar la cultura, el idioma y las tradiciones. Estudios lingüísticos han demostrado que el afrikáans que se habla en la región conserva características anteriores a su estandarización en Sudáfrica. La iglesia reformada, las prácticas comunitarias, los lazos familiares: todo forma parte de un legado vivo.

    Más allá de la historia oficial

    La historia de los bóers en la Patagonia no suele ocupar un lugar central en los relatos tradicionales. Sin embargo, ofrece una perspectiva valiosa sobre el proceso inmigratorio argentino. No se trata solo de cifras o políticas públicas. Se trata de encuentros culturales, de decisiones humanas, de búsquedas compartidas.

    En este caso, dos comunidades separadas por miles de kilómetros descubrieron que tenían algo esencial en común: la tierra como eje de la vida.

    Quizás esa sea la clave para entender esta historia. No fue el azar ni la conveniencia lo que unió a Argentina y los bóers, sino un hilo invisible tejido por la producción, el trabajo rural, la vida comunitaria. Ese hilo permitió que, en un rincón remoto de la Patagonia, surgiera una comunidad que combinaba tradiciones africanas y argentinas, europeas y criollas. Una comunidad que, a su manera, demostró que las distancias geográficas pueden acortarse cuando existen valores compartidos.

    En tiempos donde las migraciones vuelven a ocupar un lugar central en el debate global, la experiencia bóer ofrece una enseñanza. Las migraciones no son solo desplazamientos de personas. Son encuentros entre culturas, intercambios de saberes, oportunidades de construcción colectiva.

    Cuando existe un terreno común —en este caso, la tierra misma—, esos encuentros pueden generar experiencias únicas. La Patagonia bóer es una de ellas. Un capítulo poco conocido, pero profundamente revelador, de la historia argentina. Un recordatorio de que, a veces, los vínculos más fuertes no se ven, pero sostienen mundos enteros.

    Fuentes: Escritos de la historiadora Marisa Pineau, informes del Consulado en Ciudad del Cabo y libros de tierras del Archivo General de la Nación (AGN), bibliografía especializada y el aporte de Redacción +P.

  • Una nueva estación YPF premium se prepara para abrir en el corazón del corredor petrolero neuquino

    Una nueva estación YPF premium se prepara para abrir en el corazón del corredor petrolero neuquino

    En una entrevista exclusiva para Desafío Energético, José Cuesta y Juan Manuel Álvarez, representantes de Río Neuquén Combustibles, compartieron los avances del proyecto de la nueva estación de servicio YPF que se construye en el Distrito Industrial Río Neuquén. Se trata de una inversión post-pandemia que busca acompañar el crecimiento de la industria del oil & gas en el principal corredor hacia Vaca Muerta.

    “El proyecto comenzó en 2021, impulsado por socios que ya participaban en el desarrollo del parque industrial. Vimos una oportunidad clara de invertir en una localidad en expansión, directamente vinculada a Vaca Muerta”, expresó José Cuesta. La estación, que estará operativa en aproximadamente dos meses, será la primera en toda la Patagonia con imagen full premium y diseño de doble altura, similar a las más modernas de la Ciudad de Buenos Aires.

    Juan Manuel Álvarez, por su parte, destacó que la nueva estación contará con seis islas (tres para vehículos livianos y tres para pesados), y que estará pensada como un punto de encuentro para todo el parque industrial. “Vamos a estar abiertos las 24 horas, con todos los servicios que propone YPF a través de sus aplicaciones y plataformas para clientes”, detalló.

    Ambos remarcaron la importancia estratégica de la ubicación, en la puerta de ingreso al parque industrial, sobre el corredor Neuquén-Añelo, eje clave de la actividad petrolera. “La estación estará alineada a las necesidades logísticas y operativas de las empresas del sector, y también será una referencia para el desarrollo de servicios en el parque”, señaló Río.

    Consultados sobre el contexto económico actual, Cuesta reflexionó: “Estamos atravesando un proceso de cambios. Más allá de cómo se lo valore, lo importante es adaptarse, ser eficientes y saber para dónde ir. En nuestro caso, creemos profundamente que el desarrollo del oil & gas será el motor que empuje al país. Poder aportar nuestro granito de arena a ese crecimiento es un orgullo”.

    Con este emprendimiento, YPF refuerza su presencia en zonas clave para el desarrollo energético argentino, consolidando su rol no solo como proveedora de combustibles, sino también como impulsora de infraestructura esencial en Vaca Muerta.

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  • Ayudaron a una cría de guanaco atrapada en un alambrado sobre la Ruta 40

    Ayudaron a una cría de guanaco atrapada en un alambrado sobre la Ruta 40

    Durante la mañana de este sábado, un grupo de turistas que viajaba por la provincia de Santa Cruz realizó su buena acción  del día. Detuvieron la marcha para ayudar a una cría de guanaco que había quedado atrapada en el alambrado de un campo a la vera de la Ruta Nacional 40.

    En medio del típico paisaje otoñal de la estepa de la Patagonia, con el viento y los coirones como protagonistas principales, una escena solidaria quedó registrada en video y emocionó a todos en las redes sociales porque la historia tuvo un final feliz

    El tramo de la Ruta Nacional 40 entre El Calafate y El Chaltén

    Tal como puede observarse ene le video, grabado en un tramo de la Ruta Nacional 40 entre las localidades santacruceñas de El Calafate y El Chalten, un chulengo (nombre que reciben las crías de guanaco) quedó atrapado en un alambrado al intentar saltarlo y no pudo liberarse por sus propios medios. Mientras más lo intentaba, más se atoraba.

    Solidaridad en un momento clave para liberar al guanaco atrapado

    Al divisar al pobre animal atrapado entre el alambre, un grupo de turistas detuvo su marcha y no dudó en ayudarlo. Con mucho cuidado, al menos tres personas se acercaron para asistir al chulengo. Todo el procedimiento debió realizarse con la dosis justa de paciencia y dedicación para no asustarlo aún más.

    Después de unos minutos, lograron desengancharlo. Ya sin un alambre que se lo impida, la cría de guanaco pudo volver a su hábitat natural, a la estepa patagónica.

    No se trata de un hecho aislado

    El video fue compartido por Señal Calafate, desde su cuenta de Instagram y diversos portales como Mejor Informado se hicieron eco de la publicación. A raíz de la ternura y de la fragilidad de la cría del guanaco, el posteo despertó todo tipo de reacciones: hubo usuarios que celebraron  el gesto de los turistas solidarios. Otros destacaron la importancia proteger y asistir a la fauna silvestre de nuestra región.

    Especialistas destacan que situaciones como las que experimentó este joven guanaco no son hechos aislados. Los alambrados en las zonas rurales de la Patagonia suelen representar riesgos para las crías de animales que, dada su inexperiencia, no saben cómo sortear esos límites.