, , , , , , , , , , , , , , , , , Foto: Pedro Von der Becke, ingeniero electromecánico, cuando, contratado por Luis y Carlos Ortiz Basualdo estaba poniendo a punto la lancha «Huemul II», en el muelle de estancia Huemul. , ,
La histórica lancha, declarada Monumento Histórico de Villa La Angostura, fue durante décadas un símbolo de la navegación en el lago Nahuel Huapi y un vínculo vital para las familias pioneras de la región cuando los caminos terrestres aún no existían. Escribe Yayo de Mendieta.
La historia de Villa La Angostura no puede comprenderse sin el lago Nahuel Huapi. Mucho antes de las rutas asfaltadas y de la conectividad terrestre actual, la vía lacustre era el único medio de comunicación para los primeros pobladores del entonces denominado “Paraje Correntoso”, que mantenían contacto permanente con el naciente poblado de San Carlos, hoy conocido como San Carlos de Bariloche .
En ese contexto, la emblemática lancha “Huemul II” se transformó en una pieza fundamental de la vida cotidiana de aquellos pioneros que, apenas unos meses después de su botadura, protagonizarían en 1932 la firma del acta fundacional de Villa La Angostura .
La embarcación cumplió 95 años desde el inicio de su construcción, convertida en uno de los patrimonios náuticos más importantes del sur argentino y en un símbolo inseparable de la historia del lago Nahuel Huapi.
La “Huemul II” fue declarada Monumento Histórico por el Concejo Deliberante de Villa La Angostura mediante la Ordenanza 2184/09, impulsada por la Comisión Municipal de Protección del Patrimonio Histórico Cultural local. El reconocimiento destacó no solo su valor histórico para la navegación regional, sino también el compromiso solidario de sus tripulaciones a lo largo de los años, colaborando desinteresadamente en tareas de búsqueda y rescate de pobladores, visitantes y turistas.
Foto: El diseño de la Huemul II (Comunidad de Navegantes del Nahuel Huapi)
Una embarcación adelantada a su tiempo
La lancha fue encargada en 1931 por la familia Ortiz Basualdo al astillero de Juan Ortholán, en Tigre. Allí trabajaba desde poco tiempo antes un joven ingeniero alemán, Juan Baader, quien recién recibido ya había adquirido experiencia en prestigiosos astilleros europeos.
Baader imprimió una impronta moderna e innovadora a las embarcaciones deportivas y de pasajeros de aquella época. La “Huemul II” integró el grupo de los primeros yates a motor con espejo de popa, diseño que permitía alcanzar velocidades de semiplaneo inéditas hasta entonces.
“El padre diseñaba los cascos como se hacían para los ríos europeos. Eran embarcaciones veloces, pero hacían muy poca ola”, recordaba años más tarde uno de los hijos del ingeniero. “Tenían una línea inconfundible. Eran muy clásicos, elegantes y navegaban muy bien. Alcanzaban una velocidad razonable con poca potencia y sin molestar a nadie con la ola”.
La embarcación posee 13,50 metros de eslora, 3,20 metros de manga, un puntal de 1,52 metros y un peso cercano a las 13 toneladas. Originalmente equipada con un motor Perkins, actualmente navega con un impulsor Volvo.
Con el paso de los años fue modernizada respetando su línea original. Se incorporó calefacción central, radar, ecosonda, radio VHF reglamentaria y telefonía móvil, manteniendo siempre el espíritu histórico de la embarcación diseñada específicamente para las condiciones del Nahuel Huapi.
Un largo viaje hasta el Nahuel Huapi
La logística para traer la embarcación a la Patagonia fue toda una odisea para la época. La “Huemul II” fue trasladada en tren hasta Ingeniero Jacobacci y posteriormente transportada mediante carros y bueyes hasta Puerto Sabana, en la Península Huemul, propiedad de la familia Ortiz Basualdo.
Allí fue ensamblada en el varadero de la estancia y finalmente botada el viernes 22 de enero de 1932 a las 18 horas.
La ceremonia contó con figuras históricas de enorme relevancia para el desarrollo turístico y político de la región. La madrina fue Eleonora Hughes de Ortiz Basualdo, quien bautizó la embarcación con champagne, mientras que el padrino fue el doctor Ezequiel Bustillo , integrante y presidente honorario de la Comisión Pro Parque del Sur y posteriormente titular de Parques Nacionales.
Foto: Exequiel Bustillo fue el padrino de la embarcación, al momento de ser botada el 22 de enero de 1932.
La embarcación fue deslizada al agua mediante un sistema de rollizos móviles, arrastrada por bueyes en una maniobra que quedó grabada en la memoria histórica del lago.
El lago como única conexión
Durante las primeras décadas del siglo XX, el Nahuel Huapi era mucho más que un paisaje: representaba la principal vía de comunicación para los habitantes dispersos en las costas del lago.
Desde el Paraje Correntoso, las familias pioneras utilizaban embarcaciones como la “Huemul II” para trasladar personas, alimentos, mercaderías, correspondencia y provisiones hacia San Carlos de Bariloche, cuando todavía no existían caminos estables ni infraestructura vial que permitiera unir ambos puntos por tierra.
Aquellas navegaciones eran esenciales para el abastecimiento y para la vida social y comercial de la región. La historia de la “Huemul II” quedó así íntimamente ligada al crecimiento de Villa La Angostura y al desarrollo de toda la zona cordillerana.
Turismo, rescates y décadas de servicio
El 19 de diciembre de 1957 la embarcación fue inscripta oficialmente en la matrícula mercante bajo el número 4430. Un año después fue adquirida por la empresa Turismo Génova, que la utilizó para excursiones lacustres y transporte de pasajeros y mercaderías hacia la Isla Victoria.
En 1973, cuando todavía no existían otras excursiones lacustres desde Villa La Angostura hacia el Bosque de Arrayanes, la “Huemul II” fue comprada por Jean Pierre Raembonck —pionero del motocross regional y del desarrollo del Cerro Bayo— junto a Ernesto Cilley, propietario del histórico Hotel Angostura.
Foto: La Huemul amarrada en el muelle de la península Quetrihue. (Familia Ayerza).
A partir de 1979 la embarcación quedó en manos de María Inés Cilley Beláustegui, conocida como “Pecos”, considerada la primera capitana argentina y patrona motorista. Bajo su conducción, la lancha fue reacondicionada y equipada con todos los elementos de seguridad exigidos por las normas modernas de navegación.
Durante la década de 1990, el ingeniero naval Werner Diem dirigió una ampliación que permitió elevar la capacidad de transporte a 35 pasajeros más la tripulación.
En esos años comenzó también a alternar el mando el capitán Alberto Jaime Hernández, “Nani”, sobrino de la capitana, quien había iniciado su vínculo con la embarcación como marinero y aprendiz desde los 14 años.
Sin embargo, desde 2003 las disposiciones de Parques Nacionales limitaron nuevamente su capacidad operativa a 12 pasajeros, siendo reclasificada en categoría Rey con matrícula 063584.
Tras el fallecimiento de María Inés Cilley Beláustegui el 24 de abril de 2016, la propiedad de la histórica lancha quedó en manos de Alberto Hernández, quien continúa preservando una embarcación que no solo representa un atractivo turístico, sino también una parte esencial de la memoria colectiva de Villa La Angostura y del lago Nahuel Huapi.
Yayo de Mendieta
Villa la Angostura
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