El papa León XIV recibió con alivio cauteloso el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán y expresó su esperanza de que el memorando de entendimiento represente el fin real del conflicto y no una pausa en las hostilidades. «Negociaciones… Gracias a Dios, al menos existe este memorándum que, según dicen, firmarán oficialmente el viernes», dijo el pontífice al hablar con periodistas en el retiro papal de Castel Gandolfo, a las afueras de Roma. «Aún quedan varios puntos por resolver, pero siempre es mejor hacerlo mediante el diálogo, mediante negociaciones, y sin volver a la guerra», agregó León XIV, cuyo deseo central fue claro: «Que verdaderamente sea una solución para la guerra, que la guerra realmente haya terminado y que podamos seguir adelante».
Las palabras del Papa cobran un peso particular dado el rol que León XIV jugó durante el conflicto. Fue uno de los críticos más destacados de la guerra desde sus primeras semanas, enfrentándose directamente con la administración Trump: reprendió a los líderes mundiales por usar lenguaje religioso para justificar el conflicto y afirmó que Cristo «no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza», declaraciones que motivaron que Trump lo calificara de «terrible» en redes sociales y que el vicepresidente JD Vance le aconsejara «tener cuidado cuando habla de cuestiones de teología». La encíclica «Magnifica Humanitas», publicada el mes pasado, también declaró que la teoría de la «guerra justa» está «ahora desfasada» y que la fuerza militar solo puede usarse para «la autodefensa en el sentido más estricto».
Su mención de que «aún quedan varios puntos por resolver» refleja la complejidad de lo que viene: 60 días de negociaciones técnicas sobre el programa nuclear iraní, el futuro del bloqueo, el papel de Israel en el Líbano y el levantamiento gradual de sanciones, en un proceso que ya colapsó varias veces antes de llegar al memorando del viernes. Para León XIV, que durante su visita a España habló ante millones de fieles sobre la paz como vocación central de la Iglesia, el deseo de que «podamos seguir adelante» resume tanto el anhelo religioso como el político de un conflicto que dejó miles de muertos, sacudió la economía global y puso a prueba como pocas veces la arquitectura diplomática internacional.
La extrema volatilidad ha sido la clave que reinó en el mercado de los petróleo y la energía en los últimos meses y el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán no ha sido la excepción, ya que pese a no estar firmado ya marcó una caída del 14% en la cotización del crudo internacional, aunque con un mensaje al mediano plazo, dado que pese a la rápida reacción, el mercado espera que el Brent se mantenga sobre los 70 dólares el barril hasta inicios del 2031.
El conflicto en Medio Oriente, que comenzó con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, el pasado 28 de febrero marcó tres meses y medio de cotizaciones del petróleo por las nubes, con picos que llegaron a los 120 dólares, en 100 días en los que el promedio fue también de 100 dólares.
El anuncio de la firma de un memorandum de entendimiento (MOU) entre Estados Unidos e Irán se hizo el domingo y llevó a un marcado descenso en las cotizaciones que se tranzan, pese a que la rúbrica formal está prevista para este viernes en Ginebra y con un plazo de vigencia de solo 60 días, pues entre los puntos pautados está suspender el avance nuclear de Irán y los ataques armados, incluyendo el frente en Líbano.
En lo que va de este martes, el crudo de tipo Brent, de referencia para la Argentina, bajó otro 5%, y tras una apertura en 83 dólares, cotiza a esta hora a 78 dólares el barril, una excelente noticia para los desarrollos argentinos, no solo de Vaca Muerta sino también del convencional.
Los Futuros del Brent se mantienen altos, sin regresar al precio de preconflicto durante los próximos 5 años.
Es que los Futuros del Brent, es decir las proyecciones en base a contratos de mediano plazo, marcan que el precio del barril se ubicaría por encima de los 70 dólares hasta abril del 2031, garantizando así un escenario de precio medios que son óptimos para la industria, pues garantizan la rentabilidad (en especial del convencional que llega a tener costos de hasta 60 dólares el barril) sino que además no impacta de lleno en la inflación, como sucedió con la disparada del Brent a 100 dólares.
Parte de estos altos precios que aún se negocian en el mediano plazo responden también a la desconfianza que genera la reapertura del Estrecho de Ormuz, la clave del conflicto en Medio Oriente pues sacó del mercado cerca del 20% del petróleo y el GNL del mundo y solo una parte logró ser redireccionado.
El tránsito por el Estrecho de Ormuz aún se ve limitado. (Fuente: Marinetraffic)
Pese al principio de acuerdo dado a conocer le domingo por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la navegación por el Estrecho de Ormuz se mantiene casi paralizada, en especial para los grandes buques petroleros.
Un punto sobre el que vale la pena recordar que antes del bloqueo físico, por medio de bombadeos, la parálisis del tránsito por el estrecho se dio a raíz de la disparada del precio de los seguros de transporte, que anticipaban con sus primas el escenario que luego se vio en los ataques con drones.
Los precios de los combustibles en Argentina
Este desceso del precio internacional tiene un correlato en Argentina que aún resta definirse y el que marcaría el inicio de la segunda fase del buffer de precios lanzado por YPF. La petrolera de bandera puso en marcha en abril un sistema de buffer de precios que se acordó con toda la industria y que consiste en una especie de sostenimiento de los precios en surtidor mientras los valores sean altos, y luego un recupero de los ingresos no percibidos a medida que los precios desciendan.
Es decir, que tras unos 60 días de la primera etapa del sistema, donde las petrolera no trasladaron a los surtidores todo el aumento internacional, se entraría ahora en la etapa de recuperar los ingresos no percibidos antes de que el precio en surtidor comience a descender.
Aunque claro está que esto dependerá del sostenimiento no solo de los precios del Brent, sino sobre todo del acuerdo de paz que aún ni siquiera fue firmado.
Nueva Zelanda e Irán protagonizaron un encuentro que, al menos en la previa, no figuraba entre los más atractivos de la jornada. Sin embargo, ambos seleccionados ofrecieron un partido dinámico, con llegadas de peligro y emociones hasta el final, que concluyó con un entretenido empate 2 a 2.
Más allá del resultado, gran parte de la atención estuvo puesta en el estreno mundialista de Tim Payne y en la presentación de Irán, una selección que volvió a estar bajo la lupa por el contexto sociopolítico que rodea al país asiático y que genera interés incluso fuera de lo estrictamente futbolístico.
Lo de Payne es un fenómeno difícil de comparar con cualquier otro caso reciente. En cuestión de semanas pasó de ser el futbolista con menos seguidores en Instagram entre los 1.248 participantes del Mundial a acumular cerca de seis millones. Impulsado por esa inesperada popularidad, el defensor fue titular en el regreso de Nueva Zelanda a una Copa del Mundo después de 16 años. Sin embargo, el lateral derecho, que había despertado una enorme expectativa entre los aficionados, tuvo una actuación discreta. Disputó 77 minutos, mostró algunas dificultades en defensa y aportó poco peso ofensivo.
El primero en golpear fue Nueva Zelanda. A los siete minutos de juego, Chris Wood controló con gran calidad un envío largo y combinó con Sarpreet Singh. El enganche devolvió la pared para el delantero, que asistió de primera a Elijah Just. El extremo no dudó y sacó un potente derechazo que terminó en la red para establecer el 1 a 0.
La pausa de hidratación volvió a tener incidencia en el desarrollo del encuentro. Esta vez, la pausa pareció favorecer a Irán, que regresó mejor plantado y comenzó a encontrar espacios. Pasada la media hora de juego, Ramin Rezaeian fue a buscar una pelota que parecía perdida dentro del área y aprovechó la indecisión de Max Crocombe en la salida. Con gran serenidad, el experimentado defensor definió con precisión para firmar el 1 a 1 y convertir, a los 36 años, su segundo gol en una Copa del Mundo -había anotado en Qatar 2022 contra Gales-.
Y si la primera etapa había sido entretenida, el complemento fue todavía mejor. Nueva Zelanda volvió a golpear con la fórmula que más rédito le dio durante toda la noche. Chris Wood participó de la jugada y asistió a Elijah Just, que definió con categoría para marcar su segundo gol del encuentro y quedar, de manera provisoria, como máximo artillero del torneo junto al alemán Kai Havertz, el sueco Yasin Ayari y el estadounidense Folarin Balogun.
Pero Irán tenía una respuesta más. Rezaeian, una de las grandes figuras del equipo asiático, envió un centro venenoso desde la banda derecha que encontró la aparición de Mohammad Mohebi. El delantero ganó en las alturas y conectó un preciso y potente cabezazo que dejó sin opciones a Crocombe para decretar el 2 a 2 definitivo.
Irán enfrentará a Bélgica el 21 de junio desde las 16. Mientras que ese mismo día, pero a partir de las 22, Nueva Zelanda se medirá ante Egipto.
Resumen
La previa
Cuando estalló la guerra en el Estrecho de Ormuz, el mundo del fútbol comenzó a dudar sobre la presencia de Irán en la Copa del Mundo. Sin embargo, luego de muchas negociaciones por parte de la FIFA, el país de Oriente Medio aceptó viajar a cambio de promesas de buen trato por parte de Estados Unidos. Cuando parecía que la tensión disminuía, la escalada continuó.
En estas jornadas hubo permisos rechazados en el aeropuerto, negación de la estadía en el país tanto para entrenar como para dormir los días de partido, y fuertes sospechas cruzadas. Así, con su base en Tijuana, los dirigidos por Amir Ghalenoei preparan su debut entre la emoción de disputar una vez más el certamen más importante de todos, y la bronca de la forma en la que son tratados.
Nueva Zelanda también vive un presente revolucionado por cuestiones extradeportivas. En las últimas semanas, un reto viral de las redes sociales provocó una oleada inimaginada de atención sobre su lateral derecho Tim Payne, que pasó de unos pocos miles de seguidores a millones.
De esta forma, el cuerpo técnico Oceánico tuvo que sortear los inconvenientes de una presión mediática sin antecendes para los jugadores de dicho equipo. Desde lo deportivo, decidieron mentalizarse en tratar de ganar el encuentro más parejo del grupo, teniendo en cuenta que después habrá que enfrentarse con Bélgica y Egipto.
Se viene un partido que será muy comentado y observado por los fanáticos del fútbol y aquellos que no lo son. La guerra, las peleas, las lógicas de un tiempo marcado por las redes sociales quedarán de lado cuando comience a rodar la pelota, la protagonista excluyente del Mundial 2026.
Formaciones de Irán – Nueva Zelanda
Irán: Alireza Beiranvand; Aria Yousefi, Ali Nemati, Shojae Khalilzadeh, Ramin Rezaeian; Ali Gholizadeh, Saeid Ezatolahi, Saman Ghoddos, Mohammad Mohebi; Mehdi Ghayedi, Mehdi Taremi. DT: Amir Ghalenoei.
Nueva Zelanda: Max Crocombe; Tim Payne, Tyler Bindon, Finn Surman, Liberato Cacace; Marko Stamenic, Joe Bell; Elijah Just, Sarpreet Singh, Matthew Garbett; Chris Wood. DT: Darren Bazeley
Nueva Zelanda e Irán se enfrentan en el SoFi Stadium de Los Ángeles, en el debut de ambos en el Mundial 2026. La transmisión está a cargo de TyC Sports.
El conjunto asiático comenzó mejor y parecía decidido a tomar el control del encuentro. Sin embargo, a los 7 minutos, Chris Wood primero bajó de pecho un envío largo y luego asistió con mucha claridad a Elijah Just, que sacó una gran volea para abrir el marcador.
¡NUEVA ZELANDA ABRIÓ EL MARCADOR!
A los 7´y tras una gran jugada, Just anotó el 1-0 ante Irán. pic.twitter.com/9AuweoB0Tq
— TyC Sports (@TyCSports) June 16, 2026
Pasada la media hora, el lateral derecho Ramin Rezaeian encabezó una acción por su banda y aprovechó un intento fallido de despeje del defensor Finn Surman para quedar mano a mano con el arquero y definir para el 1-1.
¡EMPATÓ IRÁN!
A los 32´, Ramin Rezaeian marcó el 1-1 ante #NuevaZelanda. pic.twitter.com/coHEOJCuHu
— TyC Sports (@TyCSports) June 16, 2026
Sobre el final del primer tiempo, Ali Nemati marcó de cabeza para poner a Irán arriba en el marcador, pero se encontraba en fuera de juego y la historia se fue 1-1 al descanso.
A los 10 minutos del complemento, Just volvió a combinar con Wood y marcó un golazo para establecer el 2-1 parcial.
¡NUEVA ZELANDA, DE NUEVO EN VENTAJA!
A los 54´, Just marcó el 2-1 ante #Irán y su segundo gol en el encuentro. pic.twitter.com/yq3S0KPExi
— TyC Sports (@TyCSports) June 16, 2026
Nueve minutos más tarde, Irán empató el partido. Rezaeian tiró un gran centro y Mohammad Mohebi conectó con un excelente cabezazo para igualar el marcador.
¡IRÁN EMPARDÓ LAS ACCIONES!
Con este cabezazo a los 64´, Mohebi marcó el 2-2 ante #NuevaZelanda. pic.twitter.com/5tsV8Rqczd
— TyC Sports (@TyCSports) June 16, 2026
Se trata del segundo partido del grupo F, ya que más temprano Bélgica y Egipto empataron 1-1 en el Lumen Field de Seattle. Por el momento, todos tienen un punto y la definición está más abierta que nunca.
Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo inicial este lunes que ampliaría su frágil alto el fuego y conduciría a la reapertura del estrecho de Ormuz, aunque todavía persisten desafíos significativos en el escenario geopolítico, como definir si Israel continuará su ofensiva militar en el Líbano.
Los detalles del pacto aún no se han hecho públicos. Desde Estados Unidos señalaron que el documento se firmó de manera electrónica el domingo, pero aclararon que no se implementará en el terreno hasta que se concrete una firma formal.
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, quien ofició como un mediador clave en las negociaciones, anunció que eso ocurrirá recién este viernes en Ginebra. Incluso si el estrecho —una vía fluvial que resulta crucial para el mercado mundial del petróleo y el gas natural— se abre por completo en esa fecha, probablemente pasarán meses antes de que la crisis energética global provocada por su cierre comience a aliviarse.
Israel se unió a Estados Unidos en el lanzamiento de la guerra el pasado 28 de febrero, pero no forma parte de este nuevo acuerdo diplomático. El ministro de Defensa israelí advirtió este lunes que el país no se retirará de las tierras ocupadas en el Líbano, donde sus tropas combaten al grupo político y militar Hezbollah, el cual cuenta con el fuerte respaldo de Irán. En esa misma línea, un portavoz de la oficina del primer ministro, Benjamin Netanyahu, declaró formalmente que Israel seguirá defendiéndose contra cualquier amenaza. Esto por sí solo podría descarrilar el acuerdo, ya que Irán insistió sistemáticamente en que cualquier pacto para poner fin a la guerra debe incluir obligatoriamente el cese de los combates en territorio libanés.
Pero el acuerdo también enfrenta otros desafíos de gran magnitud. El texto contempla apenas 60 días para decidir qué hacer con las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán y su programa atómico, el cual Estados Unidos e Israel temen que pueda usarse para construir un arma nuclear, pese a la insistencia de Teherán de que tiene fines estrictamente pacíficos. Este es un punto crítico que tomó años en resolverse durante el histórico acuerdo nuclear de 2015 entre Teherán y las potencias mundiales.
Cabe recordar que el presidente estadounidense, Donald Trump, retiró unilateralmente a Estados Unidos de ese pacto durante su primer mandato, preparando el terreno para las tensiones que culminaron en la guerra actual. Este conflicto ha matado a miles de personas en todo Medio Oriente, incluidos los principales líderes de la teocracia iraní, y disparó los precios del combustible, los alimentos y otros productos básicos mucho más allá de las fronteras de la región.
Euforia en los mercados por el pacto en Medio Oriente: qué se sabe sobre la apertura del estrecho de Ormuz
Al principio de la guerra, los ataques iraníes contra barcos prácticamente paralizaron el tráfico comercial en el estrecho de Ormuz, por el que antes del conflicto pasaba una quinta parte del petróleo y el gas natural del mundo. Como respuesta directa, Trump impuso un fuerte bloqueo en la zona.
Sobre este punto, el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, indicó que Irán no comenzará a implementar el acuerdo hasta después de la ceremonia de firma. Por su parte, el ejército estadounidense señaló que el bloqueo seguirá vigente “pendiente de la ejecución” del tratado. “No intente cruzar hasta que se dé una dirección explícita”, advirtió la fuerza estadounidense este lunes mediante un aviso formal dirigido a los buques mercantes.
Trump, quien enfrentó una fuerte presión política para poner fin a la guerra antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre, apuntó de manera optimista que “muchas cosas grandiosas van a suceder en Oriente Medio ahora mismo”.
“Lo que es muy importante, el petróleo se está desplomando, y la bolsa está subiendo como un cohete hoy”, aseguró el mandatario estadounidense este lunes durante su participación en la cumbre del G7 en Francia.
El S&P 500 subió 1,7% ante la esperanza de que esta vez el anuncio de un acuerdo entre Irán y Estados Unidos signifique una solución a largo plazo a un conflicto que ha agravado la inflación en todo el mundo. El promedio industrial Dow Jones avanzó 0,9%, y el compuesto Nasdaq saltó 3,1%.
Las acciones recibieron un impulso después de que el precio de un barril de crudo Brent cayera 4,8% y se cotizara en 83,17 dólares, de vuelta a donde estaba a principios de marzo. Aunque eso sigue por encima de su precio de alrededor de 70 dólares de antes de la guerra, es inferior a los más de 100 dólares que alcanzó hace apenas unas semanas. La esperanza es que los precios más bajos del petróleo quiten presión a los hogares y a las empresas, que han tenido que pagar precios más altos por todo, desde alimentos hasta combustible y fertilizantes, debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
En Wall Street, las acciones de compañías con grandes facturas de combustible fueron ganadoras instantáneas. United Airlines subió 3,9%, y el operador de cruceros Royal Caribbean Group avanzó 6,6%.
Las acciones de compañías inmersas en la industria de la inteligencia artificial también saltaron. Estas acciones han oscilado en las últimas semanas. La preocupación es si tales acciones subieron demasiado y muy rápido por el frenesí por la IA.
Micron Technology se disparó 10,8%, y Advanced Micro Devices subió 7%. Nvidia avanzó 3,5%.
Los detalles siguen siendo escasos, pero se esperan pronto
Aunque el acuerdo prevé la apertura “inmediata” del estrecho y el levantamiento del bloqueo, el proceso llevará tiempo debido a la presencia de minas en el agua y a que los barcos aún no están dispuestos a atravesarlo, según detalló Associated Press a través de un alto funcionario estadounidense que habló con la prensa bajo condición de anonimato para discutir los lineamientos del pacto.
Un segundo alto funcionario de Estados Unidos le adelantó a los periodistas que los pormenores del acuerdo se darán a conocer públicamente en los próximos dos días.
Según reveló la fuente a AP, el memorando de entendimiento incluye la posibilidad de liberar los fondos congelados de Irán,aliviar las sanciones y crear un fondo de 300.000 millones de dólares para reconstruir al país asiático, medidas que estarían estrictamente vinculadas a que Teherán cumpla con determinados parámetros.
Los funcionarios confirmaron que las conversaciones técnicas comenzarán el viernes después de la ceremonia de firma y adelantaron que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, será el encargado de encabezar las negociaciones en representación de Washington.
A pesar de la fuerte incertidumbre sobre el terreno, diversos dirigentes desde Europa hasta China acogieron con satisfacción el anuncio del tratado. El presidente francés Emmanuel Macron, quien oficia de anfitrión de Trump y de otros líderes mundiales en la cumbre del Grupo de los Siete de esta semana, afirmó que Francia y otros países están “listos para actuar muy rápidamente” para ayudar a restablecer el tráfico marítimo normal en el estrecho una vez que Estados Unidos e Irán acuerden una misión operativa de ese tipo.
Sin embargo, otros altos funcionarios expresaron su cautela y recordaron que el acuerdo sigue siendo apenas provisional. El ministro de Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, resumió el clima de tensión con una frase contundente: “Queda mucho para el viernes”.
Israel advierte que no se retirará del Líbano
El éxito de la vía diplomática depende al menos en parte de lo que ocurra entre Israel y Hezbollah en el Líbano. El intenso bombardeo israelí sobre los suburbios del sur de Beirut del último domingo estuvo a punto de descarrilar las negociaciones, sumado a un ataque previo que llevó a Irán a disparar contra territorio israelí y a Israel a responder nuevamente con fuego.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, señaló de manera contundente que su país planea permanecer “indefinidamente” en las tierras que actualmente controla en el Líbano, así como en Siria y la Franja de Gaza. Katz también amenazó con que, si el régimen iraní lanza una ofensiva por los ataques israelíes en el Líbano, Israel atacará a la nación islámica con “gran fuerza”.
En respuesta a las consultas periodísticas sobre la postura de Israel respecto al acuerdo, David Mencer, un portavoz de la oficina de Netanyahu, le dijo a The Associated Press que su país y Estados Unidos siguen plenamente alineados en el objetivo de impedir que Irán obtenga armas nucleares. Sin embargo, añadió de inmediato que Israel no tolerará ningún ataque de Hezbollah contra su territorio.
Israel y Estados Unidos comenzaron la guerra mostrando una estrecha coordinación, pero el prolongado conflicto terminó creando profundas fracturas entre ambos. Mientras Trump se muestra cada vez más ansioso por poner fin a una guerra que es profundamente impopular entre el público estadounidense, Netanyahu se mantiene decidido a destruir a Hezbollah.
Las diferencias son inocultables: Trump parece haberse frustrado cada vez más con el líder israelí, llegando incluso a insultarlo ocasionalmente en público, como cuando le dijo a The New York Times el domingo que Netanyahu era un “tipo muy difícil”.
Como una clara señal de la fragilidad del acuerdo, el ejército libanés le pidió a los residentes que no se apresuren a regresar a las aldeas fronterizas y advirtió que deben seguir las instrucciones militares debido al peligro latente de “violaciones y agresiones israelíes”.
Sin embargo, muchos civiles libaneses que habían huido tras las órdenes israelíes de evacuación y los intensos combates ya se dirigían al sur para revisar el estado de sus propiedades. Celine Fayad, mientras conducía hacia la zona de conflicto, aseguró que pondrá a prueba hasta dónde puede llegar. Su aldea, Aitaroun, está ubicada a lo largo de la frontera con Israel: fue una de las primeras localidades en ser ocupadas y hoy yace en ruinas. “Esperábamos regresar”, aseveró la mujer, y agregó con firmeza: “Gracias a Irán”.
Ali Haidar estuvo entre los primeros en regresar a Nabatiye, la ciudad sureña ubicada en el corazón de las más recientes operaciones militares israelíes, donde muchos de los edificios centrales han quedado directamente reducidos a polvo. “Esto solía ser nuestro hogar, nuestro hogar de la infancia donde tenemos todos nuestros recuerdos. Aquí crecimos. Ahora se fue”, expresó Haidar con dolor. “Volveremos a escombros y arena. Es mejor que estar desplazados”, sentenció.
Por su parte, Hezbollah le atribuyó a Irán un “logro importante” al alcanzar este pacto, el cual, según indicaron, podría conducir a “la liberación total de nuestra tierra, el regreso de nuestros prisioneros a su patria y familias”, sumado a la reconstrucción de las zonas devastadas por la guerra. Además de elogiar el acuerdo diplomático, la agrupación armada dejó en claro que seguirá fuertemente comprometida a resistir a Israel “hasta que se logre la retirada total”.
Los periodistas de The Associated Press Matt Ott y Elaine Kurtenbach y la productora sénior Mayuko Ono contribuyeron a este despacho.
El primer ministro Benjamin Netanyahu salió a reclamar el crédito político del acuerdo de paz en Medio Oriente con un mensaje de victoria contundente: «Lo más importante es que salvamos al Estado de Israel de la amenaza de la aniquilación nuclear», declaró en una conferencia de prensa televisada, en sus primeras palabras públicas tras el anuncio del memorando de entendimiento firmado electrónicamente por Trump, Vance y el presidente del Parlamento iraní. «¿Y qué significaría eso? Significaría que millones de ciudadanos israelíes —ustedes, que me escuchan ahora— todos ustedes estarían en grave peligro de muerte masiva», afirmó Netanyahu, subrayando que durante años Israel «evitó afrontar este peligro de aniquilación». La declaración contrasta con el rol que el propio premier jugó en el proceso: fue Netanyahu quien ignoró los pedidos de Trump de detener los bombardeos sobre Beirut, quien desoyó al mandatario para atacar Teherán hace apenas una semana, y quien quedó excluido de la firma del memorando que ahora reivindica como un éxito propio.
La postura de Netanyahu respecto al Líbano introduce además una fuente de tensión con el acuerdo recién firmado. Un portavoz de su oficina declaró que Israel «seguirá defendiéndose de cualquier amenaza a su seguridad», y el propio premier subrayó que sus tropas «permanecerán en las zonas de seguridad el tiempo que sea necesario para proteger al país», en referencia a las posiciones que Israel ocupa en Gaza, el Líbano y Siria. Irán, por su parte, ha insistido en que cualquier acuerdo definitivo debe incluir el cese de los combates en el Líbano, lo que convierte la presencia israelí en ese territorio en uno de los principales obstáculos para la siguiente fase de negociaciones. Un alto funcionario estadounidense intentó despejar la ambigüedad al aclarar que la retirada de Israel del Líbano «no es una condición del memorando» y que el acuerdo «es un alto el fuego» que se espera que todas las partes respeten.
El mismo funcionario trazó sin embargo una línea clara sobre los límites de la libertad de acción israelí: «Si Irán no logra controlar a Hezbolá y ataca posiciones o ciudades israelíes, Israel tendrá derecho a defenderse y responder». La fórmula deja a Netanyahu con margen para seguir operando en el Líbano bajo el argumento de la autodefensa, pero lo subordina a la capacidad —o incapacidad— de Teherán para contener a su aliado. El memorando se firmará oficialmente el viernes 19 de junio en Ginebra con Pakistán como anfitrión, en una ceremonia en la que Israel tampoco tendrá representación formal. Para Netanyahu, el desafío de las próximas semanas será convertir la narrativa de la «salvación nuclear» en capital político interno, mientras navega la tensión entre un aliado estadounidense que negoció la paz sin él y un Líbano donde sus tropas siguen desplegadas sin fecha de salida.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este lunes que los barcos comerciales «empiezan a salir» del estrecho de Ormuz, gracias al anuncio de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.
El pacto se firmará en Ginebra. Fue mediado por Pakistán.
El anuncio de Donald Trump sobre el estrecho de Ormuz
«Los barcos empiezan a salir, muchos cargados con petróleo, del estrecho de Ormuz», indicó Trump en su red Truth Social, mientras se dirigía a la cumbre del G7 en Francia.
Estados Unidos espera que el estrecho de Ormuz vuelva a abrirse al tráfico marítimo «sin peajes» por parte de Irán, declaró el lunes el vicepresidente JD Vance.
La cancillería iraní anunció poco antes que tenía la intención de cobrar «tasas» por servicios marítimos. «Esperamos que el estrecho se abra sin peajes a largo plazo, y ese es el tipo de cuestión que vamos a abordar en estas negociaciones técnicas», que deben comenzar por un período de dos meses a partir del viernes, declaró JD Vance en el canal CNBC.
La firma del pacto entre Estados Unidos e irán será en Ginebra
La incertidumbre rodea otros aspectos clave del acuerdo, incluido el acceso de Irán a sus fondos congelados y el levantamiento de las sanciones internacionales y estadounidenses.
Vance no dio detalles el lunes sobre los términos del pacto, pero destacó que estaba «basado en un proceso de verificación en dos pasos».
«Les decimos a los iraníes: son bienvenidos a tener acceso a una economía no sujeta a sanciones, son bienvenidos a ser reintegrados en la economía mundial, pero solo si cumplen los compromisos que asumen en este acuerdo»., agregó.
El debut en el Mundial 2026 es mucho más que un evento deportivo para Irán. Es una muestra de orgullo por su nación en medio de un conflicto bélico con el país organizador Estados Unidos. En un clima enrarecido, debutará este lunes a las 22 horas ante Nueva Zelanda en el SoFi Stadium de Los Angeles.
Cuando estalló la guerra en el Estrecho de Ormuz, el mundo del fútbol comenzó a dudar sobre la presencia de Irán en la Copa del Mundo. Sin embargo, luego de muchas negociaciones por parte de la FIFA, el país de Oriente Medio aceptó viajar a cambio de promesas de buen trato por parte de Estados Unidos. Cuando parecía que la tensión disminuía, la escalada continuó.
En estas jornadas hubo permisos rechazados en el aeropuerto, negación de la estadía en el país tanto para entrenar como para dormir los días de partido, y fuertes sospechas cruzadas. Así, con su base en Tijuana, los dirigidos por Amir Ghalenoei preparan su debut entre la emoción de disputar una vez más el certamen más importante de todos, y la bronca de la forma en la que son tratados.
Nueva Zelanda también vive un presente revolucionado por cuestiones extradeportivas. En las últimas semanas, un reto viral de las redes sociales provocó una oleada inimaginada de atención sobre su lateral derecho Tim Payne, que pasó de unos pocos miles de seguidores a millones.
De esta forma, el cuerpo técnico Oceánico tuvo que sortear los inconvenientes de una presión mediática sin antecendes para los jugadores de dicho equipo. Desde lo deportivo, decidieron mentalizarse en tratar de ganar el encuentro más parejo del grupo, teniendo en cuenta que después habrá que enfrentarse con Bélgica y Egipto.
Se viene un partido que será muy comentado y observado por los fanáticos del fútbol y aquellos que no lo son. La guerra, las peleas, las lógicas de un tiempo marcado por las redes sociales quedarán de lado cuando comience a rodar la pelota, la protagonista excluyente del Mundial 2026.
Probables formaciones de Irán – Nueva Zelanda
Irán: Alireza Beiranvand; Aria Yousefi, Ali Nemati, Shojae Khalilzadeh, Milad Mohammadi; Ali Gholizadeh, Saeid Ezatolahi, Saman Ghoddos, Mohammad Mohebi; Mehdi Ghayedi, Mehdi Taremi. DT: Amir Ghalenoei.
Nueva Zelanda: Max Crocombe; Tim Payne, Tyler Bindon, Finn Surman, Liberato Cacace; Marko Stamenic, Joe Bell; Elijah Just, Sarpreet Singh, Matthew Garbett; Chris Wood. DT: Darren Bazeley
Después de meses de tensión y de un escenario que mantuvo en vilo al mercado petrolero mundial, Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo para poner fin al conflicto y avanzar en la reapertura del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más sensible en el último tiempo para el comercio global de hidrocarburos. La noticia provocó una inmediata caída de los precios del crudo y renovó las expectativas de una normalización gradual del abastecimiento internacional.
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El entendimiento, que todavía debe formalizarse en Suiza esta semana, representa un giro inesperado tras una disputa que alteró el flujo energético y elevó el temor a una crisis de suministro. Durante la primera parte del año, el bloqueo del canal por parte de Irán redujo el tránsito de buques y alimentó la volatilidad de las cotizaciones internacionales en los valores del petróleo.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue el encargado de comunicar el cierre de las negociaciones. «El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo», publicó en su red Truth Social, donde también celebró el inminente regreso de los cargamentos de crudo al mercado.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a la entrada de la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos. 7 de abril de 2025. REUTERS/Leah
«Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Que vuelva a fluir el petróleo!», escribió el mandatario, tras asegurar que las primeras embarcaciones ya comenzaron a abandonar el Estrecho de Ormuz.
Alivio para el mercado energético
La posibilidad de recuperar uno de los principales corredores marítimos del planeta generó una reacción inmediata entre los operadores financieros. De acuerdo a información de Reuters, el Brent retrocedió cerca de un 5% durante la jornada y las bolsas internacionales operaron en alza.
No obstante, especialistas del sector marítimo advierten que la normalización podría llevar tiempo. La limpieza de la zona y la verificación de las condiciones de seguridad para la navegación todavía representan un desafío, por lo que el regreso pleno del tráfico comercial dependerá de cuestiones técnicas además del entendimiento político.
Asimismo, las negociaciones incluyen el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes, medida que podría facilitar nuevamente las exportaciones del país persa y contribuir a aliviar las restricciones sobre la oferta mundial de crudo.
tag:reuters.com,2022:newsml_KBN2OQ0V5
La AIE impulsa una liberación récord de petróleo ante la tensión en Ormuz. REUTERS/Dado Ruvic
Por otra parte, aunque Washington y Teherán avanzaron hacia un entendimiento, el frente libanés continúa siendo el principal foco de incertidumbre para la consolidación del mismo.
Desde Teherán sostienen que el texto contempla el cese de las hostilidades en toda la región. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, aseguró que «Líbano es una parte integral del acuerdo para terminar la guerra», mientras que el canciller Abbas Araqchi reclamó el fin total de las operaciones militares israelíes sobre territorio libanés.
En las últimas horas, fuentes de seguridad señalaron que los ataques israelíes disminuyeron tras el anuncio, mientras Hezbollah afirmó que suspendió sus operaciones a la espera de que Israel respete el eventual cese del fuego.
Israel mantiene distancia del entendimiento
El gobierno de Benjamin Netanyahu todavía no expresó una posición oficial sobre el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, desde el Ministerio de Defensa israelí reiteraron que las tropas permanecerán en las zonas ocupadas del sur del Líbano.
Mientras continúan las negociaciones técnicas para definir los alcances del pacto, el foco del mercado energético permanece puesto sobre Ormuz. Por ese estrecho circula una parte sustancial del petróleo que consume el mundo y cualquier alteración en su funcionamiento impacta de manera directa sobre los precios internacionales, los costos logísticos y la estabilidad del abastecimiento global.
Estados Unidos e Irán anunciaron el fin de la guerra que comenzó el 28 de febrero, en un acuerdo que incluye el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes —incluido el Líbano—, la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz sin cobro de peajes y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes. «El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está cerrado. ¡Felicidades a todos! Barcos del mundo: ¡arranquen motores! ¡Que fluya el petróleo!», escribió Donald Trump en Truth Social. El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, confirmó que ambas partes firmarán el borrador final del memorando de entendimiento el próximo viernes 19 de junio en Ginebra, con Pakistán presidiendo la ceremonia, en reconocimiento al rol clave que desempeñó Islamabad —junto a Qatar— como mediador durante más de tres meses de conflicto. Las negociaciones para un acuerdo definitivo quedarán postergadas hasta que ambas partes cumplan los compromisos del memorando.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó por su parte que el memorando fue finalizado en la noche del domingo «tras meses de negociaciones difíciles e intensivas» y que «la guerra y las operaciones militares en todos los frentes terminarán de forma inmediata y permanente». El anuncio llegó apenas días después de que el conflicto alcanzara su punto más peligroso: EE.UU. había bombardeado Irán por tres noches consecutivas, la Guardia Revolucionaria atacó bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania, y Trump amenazaba con destruir plantas eléctricas y tomar la isla de Jarg. Fue precisamente esa escalada extrema la que, según el propio Trump, aceleró los avances diplomáticos: «Ellos están tan deseosos como el que más de llegar a un pacto», dijo el mandatario, atribuyendo el acuerdo a la presión ejercida por los bombardeos.
Las lecturas del acuerdo son radicalmente opuestas en cada capital. Trump lo presentó como una victoria de su política de máxima presión y como el cierre de un conflicto que impactó duramente en los precios energéticos globales y en su propia popularidad, con la inflación en EE.UU. en el 4,2% y las elecciones de medio mandato en noviembre. El Cuartel General Central iraní, en cambio, afirmó que el pueblo iraní y sus fuerzas armadas «impusieron su voluntad a los enemigos estadounidenses e israelíes y demostraron que no tienen otra alternativa que aceptar la derrota y rendirse». Entre ambas narrativas, el mundo aguarda la apertura del estrecho de Ormuz —por donde transitaba el 20% del petróleo mundial antes del conflicto— y la firma del jueves en Ginebra como la confirmación de que la crisis geopolítica más grave del último año ha llegado, al menos formalmente, a su fin.