Etiqueta: fiestas provinciales

  • Expo Agro Catriel cerró su segunda edición con una muestra del crecimiento productivo local

    Expo Agro Catriel cerró su segunda edición con una muestra del crecimiento productivo local

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    La segunda edición de Expo Agro Catriel reunió a productores, emprendedores, instituciones, autoridades municipales y vecinos en una propuesta orientada a visibilizar el potencial productivo de la región y fortalecer los vínculos entre los distintos actores del sector.

    Durante las dos jornadas, el predio de la Fiesta Provincial del Petróleo fue escenario de una muestra que combinó producción, tecnología y espacios de intercambio. Entre los principales atractivos se destacaron la exhibición de animales de granja, con conejos, cerdos, gallinas, ponis y otras especies, además de una muestra de maquinaria agropecuaria y equipamiento destinado al trabajo rural.

    El evento contó con una gran presencia de productores locales. Foto: gentileza del municipio de Catriel.

    La presencia de productores y emprendedores permitió exhibir el crecimiento de una actividad que busca ganar protagonismo dentro de la agenda de desarrollo local.


    Segunda Expo Agro: Producción, tradición y gastronomía en Catriel


    El predio de la Fiesta Provincial del Petróleo fue escenario de la segunda Expo Agro de Catriel. Foto: gentileza.

    Las destrezas criollas convocaron a agrupaciones gauchas y jinetes de la región, mientras que el Campeonato de Asadores y Asadoras de Costillar de Cerdo sumó una propuesta gastronómica que puso en valor las tradiciones rurales.

    El primer puesto de la competencia fue para Elsa Rivero, representante del equipo Las Loritas, en una de las actividades que concentró la atención del público durante el evento.


    El desarrollo productivo como eje de la muestra


    La apertura oficial contó con la participación de la intendenta Daniela Salzotto, la intendenta de General Roca, María Emilia Soria, autoridades locales y representantes de organismos vinculados al sector productivo.

    La intendenta de Roca, María Emilia Soria, participó de la jornada en Catriel. Foto: gentileza.

    Durante la inauguración se destacó la importancia de continuar impulsando espacios que acompañen a productores y emprendedores, promoviendo nuevas oportunidades para el desarrollo económico de Catriel.

    Con una importante participación de expositores y visitantes, Expo Agro Catriel cerró su segunda edición consolidándose como un espacio de encuentro para la producción, las tradiciones y el crecimiento de la región.


  • En Guardia Mitre el vino no era una bebida: era una forma de organizar la vida

    En Guardia Mitre el vino no era una bebida: era una forma de organizar la vida

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    Hubo un tiempo en que Guardia Mitre olía a mosto. No era una imagen poética. Era literal. El perfume dulce de la uva molida salía de las chacras, atravesaba los galpones y se mezclaba con el aire húmedo del río Negro durante las épocas de cosecha. En aquellos años, el vino no ocupaba solamente las mesas familiares: ocupaba el centro de la vida cotidiana del pueblo.

    (Fotos: Gentileza)

    Mucho antes de que la Patagonia construyera su actual identidad vitivinícola, Guardia Mitre ya tenía familias enteras dedicadas al cultivo de la vid y a la elaboración artesanal de vino. Algunas producían para consumo familiar. Otras llegaron a comercializar miles de litros por temporada. Pero lo que terminó dejando huella no fueron solamente las cantidades producidas, sino la cultura que se construyó alrededor de esa actividad.

    Porque en Guardia Mitre el vino nunca fue solamente vino. Fue trabajo. Fue esfuerzo. Fue economía familiar. Fue identidad.
    Las viñas crecían cerca del río y también en las islas. El calendario de las familias giraba alrededor de las estaciones y del comportamiento de la parra. El proceso comenzaba en invierno, cuando llegaba el momento de la poda. Se realizaba la llamada “poda corta”, dejando apenas tres o cuatro yemas por guía según la fuerza que tuviera cada planta. Más abajo quedaban pequeños “pistones”, ramas cortadas más cortas que funcionaban como resguardo frente a las heladas tardías.

    Reconocimiento vitivinícola a la familia de Desio Guillermo Evans, recibieron sus hijos Luis Ángel y Sonia Margarita.

    Después llegaba el atado. Las guías se sujetaban con varas de mimbre verde que previamente se cortaban en la costa del río. Todo tenía un procedimiento propio. Todo requería conocimiento transmitido entre generaciones. “Acá se hacía el feldaño bajo, a un metro veinte o un metro cincuenta. Se trabajaba todo a mano”, recuerda Abel Bilbao, reconstruyendo las historias que escuchó desde chico en su familia.

    Los parrales se curaban con azufre en polvo para prevenir enfermedades y, cuando los racimos comenzaban a madurar, se realizaba el deshojado para que el sol entrara de manera pareja sobre la uva. Después llegaba la cosecha. No había una fecha exacta. Dependía del clima, de la humedad y del comportamiento del año. Si el verano era seco y caluroso, podía adelantarse a febrero. Si era más fresco, se extendía hasta mayo. Pero casi siempre ocurría entre marzo y abril.

    Rodrigo Petrolanda, en nombre de su familia, recibió el reconocimiento vitivinícola.

    La cosecha empezaba recién entrada la mañana, cuando el rocío abandonaba los racimos. La uva se colocaba en cajones y se trasladaba hasta los galpones donde comenzaba uno de los rituales más intensos de toda la producción: la molienda y la fermentación.

    Allí el vino volvía a convertirse en un trabajo profundamente colectivo. El mosto se colocaba en grandes recipientes abiertos y varias veces por día debía empujarse hacia abajo con una herramienta de madera en forma de cruz para evitar que el ollejo quedara en la superficie y arruinara la fermentación. Había que levantarse incluso durante las noches frías para mantener la temperatura.

    Los viñedos de la familia Herrero.

    “Cuando amenazaba helar, había que poner brasas alrededor para que el vino no cortara la fermentación”, recuerda Bilbao. Después llegaba el prensado. Primero se obtenía el vino de mayor calidad: el jugo que salía naturalmente del fermentador. Luego aparecía el vino de prensa, más fuerte y amargo. Y finalmente la “lavineta”, una bebida más liviana elaborada agregando agua hervida al resto del mosto prensado.

    Nada se desperdiciaba. Incluso con los restos de la prensa algunos elaboraban grapa artesanal mediante pequeños destiladores caseros. El vino se almacenaba en grandes damajuanas o en barriles de madera que también requerían un trabajo minucioso. Había que quemarlos por dentro, rasparlos, lavarlos con soda cáustica, sellarlos y prepararlos cuidadosamente antes de recibir el nuevo vino.

    Los Herrero siguen la tradición del vino artesanal.

    En algunas familias se llegaron a producir cifras enormes para la época. La familia Lelli, recuerdan vecinos históricos, llegó a elaborar más de 28 mil litros anuales. En la chacra de los Bilbao, según los relatos familiares, hubo cosechas cercanas a los cinco mil litros. Parte de esa producción se consumía localmente y otra salía del pueblo. Los barcos que llegaban al viejo muelle natural cargaban vino junto a otras producciones regionales. Y en el viaje de regreso traían harina, aceite, yerba y mercadería para las familias de la zona.

    Los apellidos vinculados a aquella historia todavía sobreviven en la memoria colectiva: Luca, Resler, Tomasini, Evans, Lenschow, Monina, Lelli, Herrero, Carante, Pereira, Thomé, Pascuale, Falcón y muchas otras familias que hicieron de la vitivinicultura una forma de vida.

    Abel Bilbao, de joven, con su hijo Dabel. De fondo un carro con barril de vino Chacolí.

    Por eso el reciente homenaje realizado durante la Fiesta Provincial del Jabalí al Asador tuvo una carga emocional tan profunda.
    Cuando comenzaron a nombrarse las familias históricas vinculadas al vino, no se estaba reconociendo solamente una actividad económica. Lo que aparecía allí era otra cosa: generaciones enteras de trabajo silencioso, infancia entre parrales, manos manchadas de mosto y memorias que todavía siguen vivas en el pueblo.

    Porque aunque gran parte de aquella producción desapareció con el paso del tiempo, Guardia Mitre nunca perdió del todo su relación con el vino. El escudo local todavía conserva racimos de uva como símbolo identitario. Durante años existió la Fiesta Provincial del Vino Chacolí. Y todavía hoy queda una familia sosteniendo esa tradición: la familia Herrero, actual productora vitivinícola de la localidad.

    Eloy Lenschow, otro de los productores vitivinícolas.

    Pero quizás lo más importante no esté en las viñas que quedan. Sino en la memoria. En esos relatos donde todavía aparecen las damajuanas acomodadas sobre tablones, las noches cuidando la fermentación, los barriles calafateados con grasa y ceniza, los chicos ayudando en la cosecha y los barcos cargando vino desde el viejo muelle del río. Porque hay pueblos donde el vino se toma. Y otros, como Guardia Mitre, donde el vino todavía se recuerda.

    La familia Zingoni en plena cosecha allá por los años ’40.


  • La mujer que impuso su sello en la ganadería bovina de la Patagonia: «Esto es mi vida»

    La mujer que impuso su sello en la ganadería bovina de la Patagonia: «Esto es mi vida»

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    En el competitivo escenario de la 38° edición de la Fiesta Provincial del Ternero, la cabaña Santa Elena, ubicada en Sarmiento, Chubut, volvió a dejar su sello.

    Con una destacada participación en la jura, el establecimiento conducido por Nora Baltuska obtuvo el premio al Mejor Ternero de la exposición, el lote Gran Campeón Cruza o Careta y un primer premio y campeón con unas terneras Hereford, consolidando un trabajo silencioso pero sostenido que desde hace años viene ganando reconocimiento en la Patagonia.

    Detrás de esos premios no hay casualidad. Hay selección genética, manejo diario, mucha pasión por la actividad y una filosofía de trabajo profundamente ligada al bienestar animal y al cuidado del suelo. “Para mí no es solamente un trabajo, es una forma de vida”, resume Nora Baltuska, ingeniera agrónoma y referente de una nueva generación de productores patagónicos que combina tradición familiar, tecnología y una mirada moderna sobre la producción ganadera.

    Una historia familiar que comenzó hace más de un siglo


    La historia de Santa Elena está íntimamente ligada al desarrollo ganadero del valle de Sarmiento. Los bisabuelos de Nora, con su abuelo muy pequeño, llegaron desde Lituania a comienzos del siglo XX y se asentaron inicialmente en las zonas de meseta y cerros que rodean el valle. La actividad ganadera comenzó con la producción ovina, continuó con la lechería y finalmente se afirmó definitivamente con la ganadería bovina.

    Nora Baltuska en la Sociedad Rural de Choele Choel, con otro ejemplar destacado de raza Hereford.

    Mi bisabuelo llegó en 1902 a la zona de Sarmiento a hacer ganadería ovina. Mi abuelo tenía dos años cuando vinieron a la Argentina y después mi papá fue quien hizo el paso definitivo hacia la producción de carne”, cuenta.

    Hoy la familia mantiene un rodeo puro registrado y puro de pedigrí en Hereford y puro controlado Angus, trabajando tanto la cabaña como la cría comercial. Todos los animales del establecimiento tienen registro y forman parte de un sistema de selección permanente. “Nosotros hacemos vacas de cría y además tenemos la cabaña. Hay una parte de la hacienda que va a invernada y otra que, luego de la selección, termina siendo parte de la cabaña”, explica Nora.

    El regreso al campo y la construcción de un proyecto propio


    Aunque desde chica estuvo vinculada a la actividad, Nora estudió agronomía en La Plata y regresó a Sarmiento en 2005. Allí comenzó a involucrarse de lleno en la selección genética y en el manejo productivo del establecimiento. “Siempre tuve claro que quería una actividad al aire libre. Nunca me imaginé encerrada en una oficina”, recuerda.

    La actividad ganadera en la cabaña Santa Elena se celebra en familia.

    Con el tiempo fue incorporando nuevas líneas de trabajo. Bajo su conducción se desarrolló el plantel puro de pedigrí y también se incorporó la raza Angus, que viene creciendo en la Patagonia.

    “En algunos ambientes el Angus funciona muy bien y en otros quizás no tanto por una cuestión de manejo y carácter. Acá, como trabajamos mucho con pastoreo rotativo y bienestar animal, no tenemos problemas”, señala.

    Desde 2020 también se sumó al campo ya de manera definitiva su marido, quien dejó la actividad petrolera para integrarse al proyecto familiar. Un cambio que coincidió con la crisis que atraviesa la cuenca petrolera de la región.

    Producir en un ambiente marginal


    La ganadería en Sarmiento no se caracteriza por ser una tarea fácil. El clima riguroso con inviernos intensos, el viento que sopla de manera casi permanente y un sistema de riego precario obligan a maximizar cada recurso disponible.

    Hereford en el duro ambiente patagónico.

    Las obras de riego quedaron inconclusas desde la década del 60. Hay canales, pero no existe todo el sistema de drenaje y muchas veces cada productor termina haciendo lo que puede con recursos propios”, describe la productora.

    A eso se suma un contexto económico complejo para la región, históricamente ligada al petróleo. “La salida de YPF y el movimiento de muchas empresas hacia Vaca Muerta impactó muchísimo. Hay menos trabajo, menos consumo y eso también termina afectando al sector”, explica.

    Sin embargo, lejos de desalentarla, las dificultades parecen potenciar su compromiso con la producción. “Yo veo una vaca pariendo o una camada que se desteta y soy feliz. Si tengo que ir a trabajar a la manga no me importa si llueve, nieva o hay viento. Lo disfruto muchísimo”, afirma Nora.

    Eficiencia, medición y manejo regenerativo


    Aunque Santa Elena es un establecimiento mediano conformado por unas 320 madres y alrededor de 30 a 35 toros preparados por año para venta, la búsqueda de eficiencia es permanente. “Tratamos de medir todo. Si uno no mide, no sabe sobre qué trabajar ni qué decisiones tomar”, sostiene Nora.

    Premios para la labor que realizan en cabaña Santa Elena, una sana costumbre.

    Ese seguimiento les permitió alcanzar este año 73 kilos de producción por hectárea en cría, un número que la productora destaca especialmente considerando la sequía y las limitaciones de riego que enfrentaron. “Es un valor que me pone recontra orgullosa. Venimos trabajando hace mucho con pastoreo rotativo y haciendo más eficiente el campo”, explica.

    Aunque evita definirse como “fundamentalista” de alguna corriente productiva, reconoce tomar numerosos conceptos del manejo regenerativo. “No me caso con ningún sistema. Trato de rescatar lo que sirve para nuestra zona y aplicarlo. Cuidamos muchísimo el suelo porque entiendo que es nuestro principal capital”, explica.

    En ese esquema, las vacas deben adaptarse al ambiente y no al revés. “La vaca madre tiene que pasar el invierno con el recurso que le da el campo. Si necesito suplementarla constantemente, entonces esa vaca no funciona en mi ambiente”, sostiene.

    Bienestar animal como filosofía de trabajo


    Uno de los pilares de Santa Elena es el bienestar animal. Una filosofía que atraviesa desde el manejo diario hasta la selección genética. “No usamos palos ni picanas eléctricas. Trabajamos respetando a los animales porque además eso nos permite trabajar de forma más segura”, explica.

    En Santa Elena el trabajo no se detiene.

    La mansedumbre forma parte de la selección y tiene impacto directo en la productividad. “El animal tranquilo come mejor, convierte mejor y además minimiza riesgos para la gente que trabaja en el campo”, asegura.

    En la cabaña incluso muchas tareas se realizan caminando, sin necesidad de caballo. “Las vacas de pedigrí muchas veces las juntamos de a pie. Ya están acostumbradas al manejo y reaccionan de otra manera”, cuenta.

    Una mujer en un ambiente históricamente masculino


    En un sector tradicionalmente dominado por hombres, Nora reconoce que todavía son pocas las mujeres dedicadas de lleno a la ganadería, aunque asegura sentirse plenamente integrada. “Mi familia siempre me dio el lugar para ocupar este espacio. Nunca me dijeron que no”, destaca.

    También resalta el clima de compañerismo que existe dentro del sector. “Hay mucho respeto, mucho valor de la palabra. Nosotros para ir a Choele Choel viajamos junto con otras cabañas y hacemos equipo”, comenta.

    Pensar siempre en lo que viene


    Lejos de conformarse con los premios obtenidos, en Santa Elena ya piensan en nuevas inversiones y mejoras. El objetivo ahora es aprovechar perforaciones y bombas solares para implementar nuevos sistemas de riego adaptados a la ganadería. “Uno nunca termina. Siempre aparece algo para mejorar: una manga, una balanza, un electrificador o una nueva forma de distribuir el agua”, dice Nora.

    Y mientras los reconocimientos llegan desde distintas exposiciones y remates de la región, en el establecimiento Santa Elena mantienen intacta la misma filosofía que los trajo a este presente: trabajar seriamente en cada jornada, mucha pasión por la genética y una profunda convicción de que la producción ganadera puede crecer sin perder de vista el respeto por los animales y el ambiente.


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  • Cutral Co celebró la 3° edición de la Fiesta del Zapallo XL de la comarca petrolera

    Cutral Co celebró la 3° edición de la Fiesta del Zapallo XL de la comarca petrolera

    Cutral Co celebró la 3° edición de la Fiesta del Zapallo XL de la comarca petrolera

    El intendente Ramón Rioseco destacó la importancia de mantener viva la cultura del cultivo y celebró la participación de las nuevas generaciones.

    La ciudad de Cutral Co fue escenario de una nueva edición de la Fiesta del Zapallo XL de la Comarca Petrolera, un evento que reunió a productores y emprendedores de distintos puntos de la región en el Salón Arnoldo Janssen.

    Durante la celebración se entregaron más de 5,4 millones de pesos en premios distribuidos en diferentes categorías, destacando el esfuerzo y compromiso de quienes trabajan la tierra en la región. Además, se realizó la tradicional venta de locro a beneficio de la Asociación Social y Cultural Sembrando Huertas.

    El intendente Ramón Rioseco destacó la importancia de mantener viva la cultura del cultivo y celebró la participación de las nuevas generaciones. “Que haya ganado un niño es importante porque significa que el amor por el cultivo se transmite de generación en generación”, expresó.

    Por su parte, Jesica Rioseco remarcó el acompañamiento a la organización Sembrando Huertas y valoró la amplia convocatoria registrada durante el evento. También destacó la iniciativa presentada por la diputada Lorena Parrilli en la Legislatura provincial para que la celebración obtenga el reconocimiento oficial como Fiesta Provincial.

    En tanto, Adriana Coñuecar señaló que la fecha de la fiesta fue pensada en la previa del 25 de Mayo para incentivar la compra de zapallo a productores locales y promover el consumo de alimentos saludables en las mesas familiares.

    Entre los premios destacados, la categoría Mayor Producción Invitado de Afuera quedó en manos de representantes de Picún Leufú, quienes recibieron 445 mil pesos. En la categoría Mayor Producción, Adriana Fuentealba obtuvo el primer puesto y un premio de un millón de pesos, mientras que Graciela Herrera fue reconocida en la categoría Zapallo Criollo con un premio de 600 mil pesos.

  • Ganadería en la Patagonia: «Hay que llegar a un número donde la carne fluya en la comercialización, que se pueda vender y que se pueda cobrar»

    Ganadería en la Patagonia: «Hay que llegar a un número donde la carne fluya en la comercialización, que se pueda vender y que se pueda cobrar»

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    La actividad ganadera regional atraviesa un momento de cautela, marcado por un endurecimiento en la cadena de pagos, una retracción del consumo y la necesidad de reacomodar valores para que vuelva a fluir la comercialización, algo que ya está ocurriendo a partir de lo visto en los últimos remates de hacienda realizados en la región.

    Así lo planteó Gustavo Pinolini, integrante de Friagro y de la consignataria vinculada al frigorífico de Senillosa, quien describió un escenario complejo para todos los eslabones de la actividad. “El consumo está deprimido, la gente tiene un presupuesto para consumir carne y cuando sube el precio, consume menos”, resumió el empresario, al explicar el impacto que tiene la caída del poder adquisitivo sobre el mercado regional.

    Según explicó, hoy la hacienda gorda se encuentra “muy trabada”, principalmente porque la producción local debe competir con carne proveniente de la provincia de Buenos Aires y La Pampa, que llega con valores más bajos. Aunque destacó que la calidad patagónica es superior, reconoció que “eso igual incide en el mercado porque son kilos de carne que se consumen y le quitan volumen a la producción local”.

    Encontrar el punto de equilibrio


    Pinolini sostuvo que actualmente los valores de la carne resultan altos en dólares y consideró que el negocio necesita encontrar un punto de equilibrio para recuperar dinamismo. “Hay que llegar a un número donde la carne fluya en la comercialización, que se pueda vender y que se pueda cobrar”, afirmó.

    Los precios del ternero se están reacomodando acompañando los valores que se están pagando en la última parte de la cadena productiva.

    En ese contexto, advirtió sobre las dificultades financieras que empiezan a aparecer dentro de la cadena comercial. “Cuando uno sube mucho el precio se vende menos y el costo se reparte durante más tiempo. Entonces la gente va limando su ganancia y no junta la plata para pagar”, señaló.

    El consignatario explicó que el problema no afecta únicamente a un sector sino que atraviesa a toda la actividad. “Si toda la cadena tiene ganancia es mejor para todos. No hay que castigar al productor primario, pero tampoco matar al que junta la plata”, indicó.

    Buena genética y expectativa por los terneros


    A pesar de las dificultades comerciales, Pinolini destacó el buen nivel de la hacienda regional y la calidad genética de los rodeos patagónicos. “La hacienda está linda, hay muy buenos terneros”, expresó en el marco de la Fiesta Provincial del Ternero.

    La calidad de la hacienda de la Patagonia ya tiene nombre propio entre los productores que suman genética.

    También remarcó que la genética empieza a ser reconocida por el mercado, ya que permite mejores índices de engorde y eficiencia productiva. “Acá viene solamente la genética. Se engorda más rápido y eso tiene un valor”, sostuvo.

    En ese marco, adelantó que el grupo participará nuevamente de la exposición de reproductores prevista para septiembre, con el objetivo de seguir promoviendo la incorporación de calidad genética en los establecimientos ganaderos.

    Una actividad que busca reacomodarse


    Desde Friagro señalaron que el negocio ganadero atraviesa un proceso de reacomodamiento luego de meses de fuertes subas en algunas categorías, especialmente en el ternero, que complicaron los números de los engordadores y de quienes debían reponer hacienda.

    “En algún momento la última parte de la cadena estuvo mejor y los criadores estaban complicados, ahora es al revés”, explicó el empresario.

    Mientras tanto, la expectativa del sector pasa por lograr una mayor estabilidad en los precios y recuperar fluidez comercial, en un escenario donde el consumo sigue siendo el principal condicionante del mercado. “Todo esto se termina pagando con el consumidor, que es el que pone la plata”, concluyó.


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  • Choele Choel reafirma la tradición ganadera regional con la 38° Fiesta del Ternero

    Choele Choel reafirma la tradición ganadera regional con la 38° Fiesta del Ternero

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    La Sociedad Rural de Choele Choel celebra esta semana una nueva edición de la Fiesta Provincial del Ternero, uno de los encuentros ganaderos más representativos del Valle Medio y la región patagónica.

    Con cuatro días de actividades técnicas, juras, remates, capacitaciones y espacios de negocios que comenzaron el jueves 14, sumados a un gran número de stands gastronómicos y de productos regionales, la edición 2026 busca reafirmar el perfil productivo del evento en un contexto con varios frentes para atender en el sector ganadero bovino.

    La muestra se extiende desde el jueves 14 al domingo 17 de mayo, aunque el núcleo fuerte de la actividad ganadera estará concentrado durante este fin de semana, con la jura de animales y el tradicional remate de terneros, uno de los espacios más esperados por la gente de campo que busca hacerse de animales para mejorar sus rodeos y meterle kilos al negocio ganadero.

    Desde la organización, representada por el nuevo presidente de la Sociedad Rural de Choele Choel, Juani Segatori, reconocieron que la realización de la fiesta implicó un importante esfuerzo económico y logístico. “La organización de la fiesta cuesta alrededor de treinta millones de pesos y hoy es mucho más difícil conseguir respaldo”, señalaron desde la comisión organizadora, en referencia al actual contexto económico y a las dificultades que atraviesa la cadena ganadera.

    No obstante, la decisión de realizar esta 38° edición de la Fiesta Provincial del Ternero se sustenta en la necesidad de retomar una actividad que el año pasado se suspendió por la controversia surgida tras la flexibilización de la barrera sanitaria dispuesta por las autoridades nacionales.

    Un encierre de 1.500 terneros


    Más allá de las actividades para toda la familia, que pueden vivir un fin de semana distinto en la localidad, uno de los puntos fuertes y convocantes de la Fiesta en lo que refiere a la actividad ganadera propiamente dicha será el remate de haciendas previsto para el domingo 17 en horas de la tarde, en los corrales de la Sociedad Rural.

    Hay un encierre previsto de 1.500 animales para subastar el domingo en horas de la tarde.

    Según estimaciones de la organización, el encierre previsto es de 1.500 animales, con una particularidad ya que todos los lotes consignados están conformados por la categoría terneros / terneras.

    La admisión de animales se realizó entre jueves y viernes, mientras que el sábado desde las 9.30 será el turno de la jura de terneros Aberdeen Angus, Hereford y Caretas, que son las razas participantes, divididos en dos categorías de acuerdo al peso del animal: en primer término hasta 180 kilos y luego los de 181 a 250 kilos, tanto machos como hembras.

    “El objetivo es abrir la Rural a todas las casas ferieras y que todos puedan participar”.

    Juani Segatori, presidente de la Sociedad Rural de Choele Choel.

    La actividad contará además con el acompañamiento de asociaciones de criadores y jurados especializados. “El objetivo es abrir la Rural a todas las casas ferieras y que todos puedan participar”, explicaron desde la entidad, destacando la participación de distintas firmas consignatarias y operadores ganaderos de la región.

    El domingo, tras el almuerzo oficial en horas del mediodía, llegará uno de los momentos más esperados para los productores regionales: el remate de terneros/as, previsto para las 14 horas en el predio ruralista.

    Un termómetro de la situación ganadera regional


    Más allá del movimiento comercial y social, la Fiesta del Ternero también servirá como una radiografía de la actualidad ganadera patagónica.

    Desde la organización reconocen que el mercado atraviesa un momento delicado: caída en el consumo, algunas dificultades en la cadena de pagos, frigoríficos con exceso de hacienda terminada y una baja reciente en los valores del ternero, en el orden de los 1.000 pesos por kilo, algo considerado lógico según la dinámica que está mostrando el mercado. “Los feedlots están atorados de gordo y cuesta mucho vender. Bajó el precio y los costos son cada vez más altos”, resumieron desde la Sociedad Rural ubicada en el Valle Medio rionegrino.

    Aunque hubo algunas lluvias otoñales, desde el sector sostienen que “no alcanzan para revertir la situación de sequía”.

    A eso se suma el impacto de la sequía y la falta de recuperación de los campos, que sigue generando incertidumbre entre los productores. Aunque hubo algunas lluvias otoñales, desde el sector sostienen que “no alcanzan para revertir la situación” de seca que ya lleva varios años.

    En muchos establecimientos se avanzó con destetes anticipados para aliviar la presión sobre las vacas madres y mejorar la condición corporal de este eslabón clave de la ganadería bovina, pero son soluciones momentáneas que no ayudan a corregir el problema de fondo que es la escasez de pasturas.

    En el marco de este encuentro y ya en lo que atañe directamente al día a día de la actividad, desde la Sociedad Rural se mencionó que preocupa la informalidad y el movimiento clandestino de carne, un fenómeno que golpea especialmente a carnicerías y productores formales.

    Charlas técnicas y capacitación para productores


    La agenda técnica desarrollada entre jueves y viernes fue otro de los pilares de la fiesta, con capacitaciones orientadas principalmente a productores bovinos y profesionales vinculados al sector.

    Las actividades comenzaron el miércoles con una charla sobre sanidad y reproducción bovina, atención del recién nacido y técnicas de esterilización reproductiva en bovinos.

    El jueves fue el turno de espacios vinculados a financiamiento y genética, con participación del Banco Patagonia y del médico veterinario Santiago Debernardi, referente nacional en inseminación artificial.

    Hoy viernes se concentró buena parte de las actividades técnicas, entre las que se abordaron:

    • Líneas de financiamiento del Programa Ganadero Bovino de Río Negro;

    • Charla del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca sobre marcas y señales;

    • Regularización documental para pequeños productores;

    • Servidumbres hidrocarburíferas y eléctricas;

    • Ganadería regenerativa;

    • Nutrición y sistemas de engorde;

    • Selección genética Hereford adaptada a campos patagónicos;

    • Caravanas electrónicas y balanzas.

    Desde la organización remarcaron la importancia de las charlas vinculadas a marcas y señales, en medio de mayores controles rurales y la necesidad de regularización de muchos productores pequeños.

    Fiesta, tradición y encuentro rural


    Además del eje productivo, la Fiesta del Ternero volverá a combinar tradición y encuentro social. Habrá destrezas criollas, patio gastronómico, cantinas, espectáculos musicales y actividades recreativas durante todo el fin de semana.

    El sábado por la noche se realizará la cena show y entrega de premios a los mejores ejemplares presentados por los establecimientos ganaderos, mientras que el domingo se llevará adelante el acto protocolar junto a autoridades provinciales y regionales.

    De este manera, Choele Choel vuelve a reunir al corazón productivo del Valle Medio alrededor de la hacienda, los negocios y la identidad rural patagónica.


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  • A 40 años de su primera edición y tras su pausa en 2025, regresa una emblemática fiesta de la ganadería de la Patagonia

    A 40 años de su primera edición y tras su pausa en 2025, regresa una emblemática fiesta de la ganadería de la Patagonia

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    Este 11 de mayo se cumplen 40 años de la primera edición de la Fiesta Provincial del Ternero, uno de los encuentros ganaderos más emblemáticos de la Norpatagonia, nacido en 1986 en la Sociedad Rural de Choele Choel. Cuatro décadas después, la celebración volverá a realizarse el 14, 15, 16 y 17 de mayo de 2026, en lo que será su 38° edición, luego de que en 2025 (año del levantamiento de la barrera sanitaria) se diera una de sus dos únicas interrupciones (la anterior fue en 2020, debido a la pandemia).

    El regreso encuentra además a la ganadería atravesando un escenario favorable, con valores firmes y renovado entusiasmo en toda la región. La expectativa en torno a la fiesta es alta. Lo que comenzó como una herramienta para mejorar la genética bovina del Valle Medio terminó convirtiéndose en un punto de encuentro para productores de distintas provincias y en una de las expresiones más fuertes de la identidad ganadera norpatagónica.

    Una fiesta pensada para mejorar la ganadería de la Patagonia


    La primera Fiesta Provincial del Ternero fue organizada por Alejandro Pividori y José María Puente, según indicaron, y se dio en momentos en que la ganadería bovina comenzaba a consolidarse con fuerza en el Valle Medio. El actual presidente de la Sociedad Rural de Choele Choel, Juan Segatori, recordó que aquella celebración nació con una fuerte mirada regional y aseguró que hoy el objetivo es ampliar aún más ese alcance.

    Nuestra mirada es expandir la fiesta a todo el Valle Medio, porque la Sociedad Rural de Choele Choel representa a la ganadería del Valle Medio”, señaló. Además, indicó que uno de los proyectos actuales es modificar el estatuto para incluir también al sector agrícola y avanzar hacia una fiesta “nacional del norte patagónico”.

    Pero el origen profundo de la celebración está ligado a una transformación histórica de la región. Carlos Montobbio, expresidente de la entidad y vocal durante la primera edición, explicó que el Valle Medio atravesó desde los años sesenta un cambio productivo radical: pasó de ser una zona casi exclusivamente ovina a convertirse en un territorio de fuerte impronta bovina.

    Foto de la 19° edición de la Fiesta Provincial del Ternero, en Río Negro. Es un importante evento de la ganadería en la Patagonia. Foto: archivo.

    “La Fiesta del Ternero nació como un incentivo importante para el productor para mejorar las razas, ya sea Hereford o Aberdeen Angus, existentes en la zona, especialmente la Hereford”, recordó.

    Según explicó, los incendios ocurridos en La Pampa provocaron una migración masiva de depredadores hacia la región. “Esos incendios hicieron que todos los pumas, los zorros colorados y los zorros grises invadieran la zona nuestra. Entonces comenzaron a ser un problema para los productores ovinos”, relató. Frente a ese escenario, la ganadería vacuna empezó a ganar terreno rápidamente.

    Montobbio recordó que cuando regresó al Valle Medio tras recibirse de veterinario en 1972, la reconversión ya era total. “La ganadería ovina ya se había convertido 100% en criadores de bovino. Así que comenzamos a ver la forma de incentivar al productor bovino para mejorar los rodeos”, explicó.

    En ese contexto surgió la idea de crear una fiesta ganadera que premiara a los mejores terneros y alentara la incorporación de genética superior. “Lo que hacíamos era incentivar al productor a que haga las cosas mejor. Entonces al darle un premio, el hombre vuelve al campo con mayor alegría, con ganas de invertir, de comprar buenos reproductores”, resumió.

    La primera edición de la Fiesta del Ternero: una convocatoria multitudinaria y grandes remates en Río Negro


    La primera Fiesta Provincial del Ternero se realizó en el mismo predio donde hoy funciona la Sociedad Rural de Choele Choel. Desde el inicio mostró una convocatoria importante y un fuerte movimiento comercial. El Diario RÍO NEGRO reflejaba aquel 11 de mayo de 1986 que las ventas se realizaron “a martillo corrido”, con “un importante nivel de precios” y “pleno interés por parte de los compradores”.

    La raza predominante era claramente la Hereford. “El 90% era Hereford y había unos pocos establecimientos que criaban Aberdeen Angus”, recordó Montobbio. “Ahora está más parejo. Hoy viene un alto porcentaje de Aberdeen Angus”.

    Entre los principales vendedores de aquella primera edición aparecieron nombres históricos de la región: la familia Garbers, Oscar Segatori, Francisco Segatori, Salvador Martins y Saionz S.A., entre otros. Los compradores llegaban desde distintos puntos de Río Negro y Neuquén.

    Scan de un artículo del 29 de abril de 2002 de Diario RÍO NEGRO, a propósito de la 16° Fiesta Provincial del Ternero.

    Uno de los protagonistas fue Héctor Gutiérrez, quien adquirió varios de los lotes más destacados del remate. “Héctor Gutiérrez tenía un frigorífico en Villa Regina, compraba mucho ternero acá en Choele Choel, lo llevaba a engordar al campo de él y algunos campos alquilados”, contó Juan Segatori. Montobbio agregó: “Le decían ‘el Indio’, por el frigorífico. Era un hombre que trabajó muchísimo en la zona, era muy emprendedor”.

    En la categoría Hereford machos, el lote campeón y gran campeón perteneciente a Jorge y Ernesto López, de Choele Choel, fue adquirido por Gutiérrez en 102 australes. También sobresalieron establecimientos como Pehuén S.A., Marcelo Nogueira y Cabaza Hermanos entre los compradores más activos.

    Otro apellido inseparable de la historia de la fiesta es el de los Garbers. La Sucesión María Julia Garbers obtuvo importantes premios en aquella edición y fue pionera en la cría de Aberdeen Angus en la región. “Sucesión María Julia Garbers, de la estancia La Julia, era de Don Emilio Garbers, uno de los pioneros y el primer presidente de la Sociedad Rural de Choele Choel”, recordó Montobbio.

    María Julia Garbers, tercera generación de la familia, contó que su madre participó activamente de aquella primera edición. “En la primera fiesta la que compra y vende es mi mamá, María Esther Mansilla, pero como era viuda compraba como sucesión de nosotros”, recordó.

    Además, María Julia fue reina de la fiesta en la tercera edición, a sus 17 años. Sobre aquellos primeros años, guarda recuerdos imborrables: “Era multitudinaria, venía gente de todo el país. Con grandes espectáculos”.

    La relación de la familia con la entidad rural sigue vigente hasta hoy. “Siempre voy. Mi abuelo fue el fundador de la Sociedad Rural y nosotros seguimos con la actividad del campo”, señaló. “Estancia La Julia era de mi abuelo paterno, después pasó a ser de sus cinco hijos y uno de ellos es mi papá”.

    Entre los productores históricos también aparece Oscar Segatori, que ya en 1986 obtenía premios en la muestra y que cuatro décadas después continúa participando activamente. “Oscar Segatori es tío mío, sigue siendo productor, ahora va a traer un lote para la jura”, destacó Juan Segatori. Montobbio recordó además que fue uno de los productores que impulsó el crecimiento del Aberdeen Angus en la región.

    De fiesta regional a proyecto nacional del norte de la Patagonia


    Con el paso de los años, la Fiesta Provincial del Ternero se consolidó como uno de los encuentros ganaderos más convocantes de la Norpatagonia. Incluso atravesó períodos complejos sin detenerse. “Imaginate que se hizo en los nueve años de sequía, ininterrumpidamente”, destacó Montobbio.

    La amplitud geográfica fue creciendo edición tras edición. Ya en la primera fiesta había compradores y productores de distintos puntos de Río Negro y Neuquén, pero hoy el alcance es todavía mayor. “Ya en aquella primera fiesta estaba muy representada la Norpatagonia, desde Río Colorado, pasando por Valle Medio y llegando hasta la cordillera de Neuquén”, indicó Juan Segatori.

    De cara a la edición 2026, la expectativa es contar con representación de al menos cuatro provincias y posiblemente cinco. “Chubut, sur de la provincia de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén seguro. Santa Cruz también podría tener representación”, detalló el presidente de la entidad.

    «Queremos hacerla nacional del norte patagónico. Es uno de los proyectos».

    Juan Segatori, presidente de la Sociedad Rural de Choele Choel, sobre la Fiesta Provincial del Ternero.

    El objetivo a largo plazo es claro: transformar la celebración en una referencia nacional para toda la Patagonia ganadera. “Queremos hacerla nacional del norte patagónico. Es uno de los proyectos”, sostuvo Segatori.

    Las razas también reflejan esa evolución. Si en los años ochenta el Hereford dominaba ampliamente los corrales, hoy el Aberdeen Angus ganó un protagonismo muy fuerte.

    A cuarenta años de aquella primera edición de 1986, la Fiesta Provincial del Ternero sigue conservando el espíritu con el que nació: incentivar al productor, mostrar genética, reunir a la familia rural y consolidar una identidad ganadera propia en el corazón del Valle Medio.


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  • Escuela Agraria Alto Valle Este: el semillero educativo de Villa Regina que prepara a 260 futuros técnicos agropecuarios

    Escuela Agraria Alto Valle Este: el semillero educativo de Villa Regina que prepara a 260 futuros técnicos agropecuarios

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    Desde hace más de quince años una institución de Villa Regina trabaja con una idea clara: formar jóvenes que no solo comprendan la actividad agropecuaria, sino que sean capaces de integrarse activamente en ella.

    La Escuela Agraria Alto Valle Este es hoy una referencia regional en educación técnica con fuerte anclaje territorial, donde la teoría convive con la práctica cotidiana y el aprendizaje se construye en contacto directo con la producción.

    “La escuela empezó a funcionar en el año 2009, por iniciativa de la Cámara de Comercio, la Cámara de Productores y el Consorcio de Riego”, contó a Río Negro Rural el director de la institución educativa, Pedro Durán. “Lo que se buscaba era generar una instancia de formación vinculada a las actividades productivas de la región, porque no había una escuela con esa orientación específica”.

    Desde entonces, el proyecto no ha dejado de crecer. Actualmente cuenta con alrededor de 260 estudiantes y una particularidad que marca un cambio de época: la matrícula femenina ya supera levemente a la masculina, en una actividad históricamente asociada a los varones.

    Formación integral con salida laboral concreta


    La propuesta educativa es clara y sostenida en el tiempo: formar técnicos agropecuarios con herramientas reales para el trabajo y, al mismo tiempo, brindar una base sólida para continuar estudios superiores.

    Producción de hongos sobre troncos de álamos, otra actividad que aprenden los estudiantes de la EAAVE.

    “Nosotros buscamos darles una formación integral, que estén preparados para seguir estudiando, pero también que puedan salir a trabajar rápidamente si es necesario”, señala la vicedirectora del establecimiento, Soledad Gajdos.

    El título habilita a los egresados a insertarse en el sistema productivo local, ya sea en tareas operativas o en roles intermedios. “La intención es formar mandos medios, auxiliares de ingenieros agrónomos, gente capacitada en riego, nutrición animal, análisis de suelo”, agrega Rómulo Zanini, presidente de la Fundación que sostiene la institución.

    “Nosotros buscamos darles una formación integral, que estén preparados para seguir estudiando, pero también que puedan salir a trabajar rápidamente si es necesario”

    Soledad Gajdos, vicedirectora del establecimiento.

    Ese perfil responde a una necesidad concreta del sector. En un contexto donde la tecnificación avanza, pero muchas veces falta personal capacitado para ejecutarla, la escuela aparece como un eslabón clave.

    Aprender haciendo: el eje del modelo educativo


    Si hay un rasgo distintivo de la Escuela Agraria Alto Valle Este es su fuerte impronta práctica. Lejos de limitarse al aula, los estudiantes trabajan en campo, en contacto directo con animales, cultivos y sistemas productivos.

    Incorporación de contenidos y práctica son una constante en la Escuela Agraria Alto Valle Este.


    “No queremos que vean cómo se hacen las cosas en un video, sino que las hagan ellos mismos”
    , resume Zanini.

    La formación incluye producción hortícola a campo y bajo protección, manejo de monte frutal, uso y mantenimiento de maquinaria agrícola, manejo de rodeos, tareas de mantenimiento de las instalaciones rurales. Muchas de estas prácticas se desarrollan dentro de los espacios productivos que posee la escuela, y esta formación se complementa con visitas a chacras, algunos campos y establecimientos productivos de la región.

    Todo el tiempo buscamos equilibrar teoría y práctica, pero que las prácticas sean lo más significativas posible, porque eso es lo que realmente permite que nuestros estudiantes puedan incorporar conocimientos y desarrollar habilidades prácticas”, sostiene Gajdos.

    Una escuela conectada con el sistema productivo


    El vínculo con el sector privado es otro de los pilares. La institución mantiene convenios con empresas, organismos técnicos y productores, lo que permite a los alumnos acceder a capacitaciones, prácticas y experiencias concretas.

    Tarea es lo que sobra por hacer en la EEAVE.

    Las empresas muchas veces nos piden recomendaciones cuando necesitan personal, y tratamos de generar ese nexo con los estudiantes”, cuenta Durán.

    Este vínculo no solo facilita la inserción laboral, sino que también permite que la escuela se mantenga actualizada frente a los cambios tecnológicos. La incorporación de nuevas herramientas, como el uso de drones en agricultura, es un ejemplo de esa adaptación constante.

    “Las empresas muchas veces nos piden recomendaciones cuando necesitan personal, y tratamos de generar ese nexo con los estudiantes”.

    Pedro Durán, director de la institución educativa

    “No tenemos la tecnología propia porque es costosa, pero los chicos están en contacto con empresas que la utilizan, y de esta manera buscamos que estén al tanto de lo que está pasando en la economía regional, que conozcan los cambios que se están gestando”, explican desde la institución.

    Producción propia y compromiso permanente


    Dentro del predio, los estudiantes participan de múltiples actividades productivas: granja, huerta, apicultura, producción animal e incluso procesos de industrialización de alimentos donde se impulsa el agregado de valor a lo producido en la escuela, a través de elaboración de encurtidos, mermeladas, disecados, entre otros productos.

    La actividad avícola se aprovecha para aprender e incorporar ingresos extra para la escuela.

    “Los chicos se encargan de todo: desde el cuidado hasta la producción y la venta”, detallan. Gallinas ponedoras, pollos parrilleros, conejos, ovejas, colmenas y bovinos forman parte del sistema, al igual que los talleres de carpintería y herrería.

    “Hay actividades los 365 días del año: los estudiantes y muchos docentes vienen los fines de semana a alimentar animales o regar”.

    El compromiso va más allá del calendario escolar. “Hay actividades los 365 días del año: los estudiantes y muchos docentes vienen los fines de semana a alimentar animales o regar”, destacan. Este nivel de participación construye no solo conocimientos técnicos, sino también responsabilidad y sentido de pertenencia.

    Una comunidad que sostiene el proyecto


    La escuela funciona bajo un esquema de gestión particular: es pública de gestión privada. Los salarios docentes son cubiertos por el Estado, pero gran parte del funcionamiento depende de la Fundación. «Todo lo demás se sostiene con el aporte de las familias y el trabajo de la Fundación”, explica Zanini

    Valor agregado a la producción primaria, otro concepto incorporado en la educación.

    El crecimiento que la escuela viene experimentando no sería posible sin el acompañamiento de la comunidad. La respuesta siempre ha sido muy favorable en cada evento que la escuela realiza, tales como Ferias, la Fiesta Provincial del Chorizo Casero, o eventos para el aniversario de la localidad. Estas actividades permiten a la escuela mostrar el trabajo cotidiano y también sirven para recaudar fondos.

    Formar personas, además de técnicos


    Más allá de los números y la estructura, quienes integran la escuela destacan un aspecto que consideran central: el perfil humano de los estudiantes.

    La actividad en la institución se extiende a lo largo de todo el año, siempre hay algo para hacer.

    “Cuando uno viene y ve a los chicos, se da cuenta del compromiso que tienen. Cuando alguien nos visita y ellos muestran su escuela se nota que la sienten como propia, y en cada actividad que se organiza para la escuela, siempre participan con entusiasmo, son nuestra mejor carta de presentación”, señalan.

    “Cuando uno viene y ve a los chicos, se da cuenta del compromiso que tienen. Cuando alguien nos visita y ellos muestran su escuela se nota que la sienten como propia».

    La formación apunta no solo a lo productivo, sino también a valores como el respeto, la responsabilidad y el trabajo en equipo. En un contexto social complejo, esa dimensión cobra un valor especial.

    Mirar el futuro con raíces en el territorio


    A lo largo de los años, la escuela ha ido ajustando sus prácticas, ampliando sus espacios productivos y fortaleciendo vínculos. La demanda creciente de ingreso refleja el interés que despierta la propuesta.

    “La escuela fue mejorando año a año y siempre buscamos que las prácticas sean cada vez mejores, que nuestros estudiantes egresen de la escuela preparados y con herramientas para afrontar los desafíos”, afirma Durán.

    “La intención es formar mandos medios, auxiliares de ingenieros agrónomos, gente capacitada en riego, nutrición animal, análisis de suelo”.

    Rómulo Zanini, presidente de la Fundación que sostiene la institución.

    En una región donde la producción agropecuaria sigue siendo motor económico, la formación de nuevos actores resulta clave. Y en ese escenario, la Escuela Agraria Alto Valle Este cumple un rol estratégico: formar jóvenes que entiendan el campo, pero sobre todo, que puedan ser parte activa de su futuro.


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  • Las Lajas puso en marcha la 29ª Fiesta Provincial del Pasto con tradición, música y actividades camperas

    Las Lajas puso en marcha la 29ª Fiesta Provincial del Pasto con tradición, música y actividades camperas

    Las Lajas ya vive el inicio de una nueva edición de la Fiesta Provincial del Pasto, organizada por la Agrupación Gaucha El Pegual, con actividades previstas para este viernes 10, sábado 11 y domingo 12 de abril en el predio Aladino Campos.

    La programación comienza hoy viernes con una noche musical que incluirá las presentaciones de Ventarrón Chamamecero, Grupo Huracán, Paquito Ocaño y Luchy Parra y la banda cordillerana, en una propuesta pensada para todo el público.

    El sábado 11 de abril continuará la celebración con actividades camperas, entre las que se destacan las Tiradas de Arriendas, la Monta Especial de Millán de Molina y el tradicional cruce de banderas de la Casa del Solar. Por la noche, la música volverá a ser protagonista con la actuación de Los Mye Cisneros, Los Camperitos Chamameceros, Christian Herrera, Los Jóvenes del Chamamé y Renacer Campero.

    Durante ambas jornadas, el predio contará con la presencia de feriantes, artesanos y carros gastronómicos, además de servicios de seguridad y comodidades para los visitantes, en un espacio que fue acondicionado recientemente con nuevas tribunas, baños e iluminación.

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    El domingo 12 de abril se realizará la tradicional gimnasiada en grupa y el cierre será con un baile campero, completando una propuesta que mantiene vivas las costumbres rurales y el espíritu festivo de la región.

    La Fiesta Provincial del Pasto no solo representa un encuentro cultural y recreativo, sino que también genera un importante movimiento económico para la localidad, beneficiando a comercios, alojamientos y prestadores turísticos. En esta edición, además, se marcará el cierre de gestión de Espinosa al frente de la Agrupación El Pegual, dejando un legado para las próximas celebraciones.

    Fuente: Neuquén Informa
          

  • Las Lajas ya palpita la 29ª Fiesta Provincial del Pasto

    Las Lajas ya palpita la 29ª Fiesta Provincial del Pasto

    Las Lajas se prepara para recibir una nueva edición de la Fiesta Provincial del Pasto, organizada por la Agrupación Gaucha El Pegual, con actividades que se desarrollarán los días 10, 11 y 12 de abril en el predio Aladino Campos.

    La programación comenzará hoy viernes con una noche musical que incluirá las presentaciones de Ventarrón Chamamecero, Grupo Huracán, Paquito Ocaño y Luchy Parra y la banda cordillerana, ofreciendo un espectáculo variado para todo el público.

    El sábado 11 de abril continuará la celebración con actividades camperas, entre las que se destacan las Tiradas de Arriendas, la Monta Especial de Millán de Molina y el tradicional cruce de banderas de la Casa del Solar. Por la noche, la música será protagonista con la actuación de Los Mye Cisneros, Los Camperitos Chamameceros, Christian Herrera, Los Jóvenes del Chamamé y Renacer Campero.

    Durante ambas jornadas, el predio contará con la presencia de feriantes, artesanos y carros gastronómicos, además de servicios de seguridad y comodidades para los visitantes, en un espacio que fue acondicionado recientemente con nuevas tribunas, baños e iluminación.

    El domingo 12 de abril se realizará la tradicional gimnasiada en grupa y el cierre será con un baile campero, completando una propuesta que mantiene vivas las costumbres rurales y el espíritu festivo de la región.

    La Fiesta Provincial del Pasto no solo representa un encuentro cultural y recreativo, sino que también genera un importante movimiento económico para la localidad, beneficiando a comercios, alojamientos y prestadores turísticos. En esta edición, además, se marcará el cierre de gestión de Espinosa al frente de la Agrupación El Pegual, dejando un legado para las próximas celebraciones.